Blog I: La prostitución y la salud social: http://www.gaceta.es/pio-moa/salud-social-prostitucion-28042015-2253
**Los mitos del franquismo está dedicado “a quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla. O de debatir racionalmente.
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Los pastores de Porriño son un grupo de ex presidiarios que han acordado dedicarse a la vida pastoril y especulativa en la pulquérrima villa de Porriño, transformada así en felicísima mezcla de Arcadia y Atenas. En amenos diálogos, mientras apacientan el ganado o liban en la Taberna del Bauprés, abordan en profundidad los problemas de la existencia humana, tales el sexo, los fundamentos de la economía, y muchos más. Los lectores de mi blog en LD los recordarán.
SALICIO.- Observo, ¡oh buen Simplicio!, que vuelves con rostro contento tras haber asistido al debate entre el alcalde de la vecina población, la jefa de la oposición que aspira a sucederle y otro contrincante más. ¿A qué se debe, cuéntanos, tu risueña fisonomía?
SIMPLICIO.- Risueña solo en parte, amigo Salicio, también con cierta tristeza que os explicaré a todos si me dejáis. Vengo de asistir a un debate altamente clarificador e ilustrado dentro de la presente campaña electoral, y me alegro porque vislumbro una salida rápida y fructífera a la crisis que nos flagela.
FABRICIO.- ¿Y cuál de ellos, ¡oh honrado Simplicio, ha penetrado con mayor carga de convencimiento en tus neuronas?
SIMPLICIO.- Hablaré sin rodeos: los tres. Todos han rayado a gran altura en sus propuestas. El alcalde ha hecho un llamamiento a pintar la población de rosa y a convertir la capital de la comarca y sus pueblos en una ciudad para los homosexuales y para el comercio sexual en general. Argumenta que los grupos homosexuales tienen hoy día gran poder adquisitivo, ya que muchos de ellos nadan en la abundancia a pesar de la crisis, existen empresas de todo tipo dedicadas a ellos y les va muy bien. Así, los honrados comarcanos podrían beneficiarse económicamente, lo cual redundaría sin duda en un pueblo más libre, próspero y avanzado. En cuanto al comercio heterosexual, es algo muy semejante. La ciudad podría convertirse en la ciudad del sexo libre, pero pagando, claro. Incluso ha propuesto cambiar el nombre de la ciudad por Sexycity. La demanda, a su juicio, sería inagotable, solo hace falta poner en pie la oferta y adiestrar a la población de modo que pueda prestar servicios sexuales de manera competitiva. El futuro de la economía está en los servicios, y estos, precisamente, tendrán una demanda siempre creciente.
FABRICIO.- Ideas en verdad poco novedosas, salvo por la de convertir a toda una comarca en un burdel. ¿Y qué propone la aspirante mayor?
SIMPLICIO.- Ella opina que sería mejor convertir a la capital en una ciudad-casino, e incluso tiene ya preparado el cambio de nombre: New Las Vegas. El juego industrializado, afirma, está en plena expansión en toda Europa a pesar de la crisis. Es más, cuanta más crisis, más afición al juego, porque muchos infelices esperan así hacerse ricos, ya que no encuentran empleo normal. Ella se considera mujer innovadora y urge a que nos demos todos prisa, porque el primero que tome la decisión contará con la ventaja del pionero, antes de que a otras ciudades y pueblos se le ocurra la misma idea. Insistió mucho en que nuestro pueblo está lleno de innovadores y emprendedores y que solo hay que darles una oportunidad. Al tercer contrincante no se le hacía mucho caso, porque nadie cree que gane las elecciones, pero a mi juicio ello es injusto, porque su propuesta no es menos progresista, y la defendía con razones de peso.
MAURICIO.- Aguardamos ansiosos tus explicaciones, ilustre Simplicio.
SIMPLICIO.- Decía que un modo de superar la crisis sería fomentar la delincuencia. Y he aquí su cálculo: por cada delincuente encarcelado hay tres policías, cuatro abogados y otro numeroso personal de guardas diversos, carceleros, psicólogos, etc. Por consiguiente, si aumenta el número de delincuentes aumentará el de las personas encargadas de atenderles y reintegrarles en la sociedad, los periodistas especializados, los escritores de novelas policiacas y de guines para la televisión, actores, etc. etc. Todo cual crearían innumerables puestos de trabajos. Ello sin contar la revitalización del sector inmobiliario para la construcción de cárceles, de los aparatos de vigilancia electrónica, que fomentaría las nuevas tecnologías, etc., etc.
MAURICIO.- ¡Pero hombre, admirable Simplicio! Los delitos y los delincuentes no pueden aumentarse de forma planificada!
SIMPLICIO.- Ahí yerras lamentablemente, dilecto Mauricio. El aspirante segundo respondió muy adecuadamente a la objeción que le presentaba la candidata: de un lado, la crisis misma redundaría en aumento de la delincuencia, pero, por otra parte, podrían hacerse nuevas leyes que penaran seriamente conductas que hoy vemos normalitas. Por ejemplo, fumar en cualquier sitio, o andar por la izquierda, o pasear a los perros, o echar un número de polvos a la semana inferior o superior al establecido por ley, para lo cual se instalarían cámaras y contadores en cada casa en beneficio de la tecnología… Las posibilidades, advirtió, son más de las que el vulgo ignaro osa imaginar.
SALICIO.- Por todos los dioses, que el progreso no conoce límites. ¿Y qué argumentaba el alcalde?
SIMPLICIO.- Este replicaba a la aspirante que los emprendedores son importantes, cierto, pero que nada podrían hacer sin conocer nuestros recursos y ventajas comparativas. Y resulta, señaló, que nosotros tenemos esa ventaja, que nos permite la especialización con una inversión mínima, poco más que unos cursillos preparatorios. Pues, asegura, nuestra comarca disfruta de las mujeres más liberadas de España y aun de Europa, y nuestros hombres son de ideas muy avanzadas y abiertos de mente y de otras cosas, y esos son recursos que sería un crimen mantener ociosos, y más con la que está cayendo. Por el contrario, podemos y debemos explotarlos, con iniciativa y espíritu emprendedor. Los casinos y demás requieren una inversión considerable y un noujáu que no puede improvisarse. La aspirante ha replicado que ya ha recibido una oferta para instalar aquí un casino, grandes negocios de máquinas tragaperras y todo los relacionado con el juego en sus más variadas acepciones, y además está dispuesto a montar salas de congresos y cosas de esas intelectuales que dignifiquen unas actividades que, debido a tantos prejuicios retrógrados como arrastran nuestras sociedades, todavía son vistas por algunos como algo reprobable y pecaminoso. Se generarían incontables puestos de trabajo, probablemente atraeríamos a una numerosa inmigración, etc. Todo lo que pide la empresa caminera es que le cedamos los terrenos gratis y que no le cobremos impuestos, pues con los que saque el Ayuntamiento de los ivas y los ierrepeefes a los nuevos trabajadores llenará de sobra las arcas municipales.
SALICIO.- ¡Pardiez, que son argumentos de mucho peso!
SIMPLICIO.- De tanto peso, amigo Salicio, que han empezado a discutir, a acalorarse y a no dejar intervenir al tercero, el cual se ha liado a tortas con los otros dos, y estos entre sí. La aspirante ha salido por piernas y los otros dos algo descalabrados. La reyerta ha divertido mucho a los presentes y, como he comprobado, a los televidentes del debate, pero a mi modesto entender la cosa es bastante triste. Porque cuando el pueblo disfruta de unos políticos de tal altura y capacidad oratoria, no deja de ser lamentable que terminen dando tales espectáculos, que los malintencionados achacaban a que están sobornados por las compañías del sexo y del juego, algo que yo no puedo creer, pues estoy convencido de que nuestros políticos, la inmensa mayoría de ellos, son honrados y de una moralidad intachable. Todos son modernos y europeístas. Y la cosa es tanto más deplorable cuanto que las tres propuestas, lejos de oponerse, se complementan en mi modesta opinión. Si en lugar de disputar por pequeñeces pusiéramos todos manos a la obra para convertir a nuestro Porriño y a toda la comarca en un emporio del sexo, el juego y la delincuencia, nos haríamos todos ricos, y por ello, ya dije, más libres, más avanzados, más tolerantes, más europeos, es decir, mejores en todos los sentidos. Atraeríamos a gran número de extranjeros y terminaríamos todos hablando inglés como segunda o incluso primera lengua, lo que redundaría en mayor progreso. Cierto que nos convertiríamos en la envidia de todo el país y aun del continente, pero qué se le va a hacer. La envidia es un coste que vale la pena asumir, conscientes de que también beneficiaríamos a los envidiosos, pues podríamos pagarnos espléndidas vacaciones en sus tierras, beneficiando a sus lugareños con nuestros bien ganados eurillos.
SALICIO.- Pero, pero… ¿estás sugiriendo que mi Amarilis se convierta en una meretriz?
SIMPLICIO.- ¿Y a ti qué más te da, si no te hace puto caso? Y haz el favor de no emplear esos términos obsoletos que hieren la dignidad de las personas y en particular de la mujer. Se dice profesional del amor, y mira, si ella decide hacerte caso algún día, ya no tendrías que trabajar, porque con lo que ella ganase viviríais los dos tan ricamente. ¡Piénsalo y no te dejes llevar por impulsos primarios!
SALICIO.- No sé, no sé…
FABRICIO.- ¡Aleja esos prejuicios, hombre! ¡Toma ejemplo de Simplicio, tan abierto de esto y de lo otro! ¡Ánimo, hombre, que quien algo quiere algo le cuesta!
SALICIO.- ¿Tú piensas dedicarte a… a dar servicios a los homosexuales, Simplicio?
SIMPLICIO.- Preferiría trabajar de croupier, pero si se tercia… Es preciso salir de la crisis, chicos: o el progreso o el atraso, no hay término medio.