Entrevista al coronel y ex senador Richard Black: https://www.youtube.com/watch?v=fiAQlfClcIs
****************************
Tesis sobre la guerra civil y el franquismo
(Para difusión)
1) La guerra civil es el suceso más importante y fundador de la historia de España desde la guerra de independencia. De hecho, resolvió los principales problemas de división interna creados por dicha guerra y la dependencia de potencias exteriores, Francia e Inglaterra. Sus consecuencias llegan con plena fuerza hasta ahora mismo.
2) Aunque con sensiblería barata se habla de “una guerra entre hermanos” (todas las guerras son entre hermanos, si vamos a eso), fue realmente una gran pugna entre quienes querían disgregar y/o sovietizar a España, pues eso fue esencialmente el Frente Popular, y quienes querían mantener la unidad nacional — herencia de los Reyes Católicos–, la cultura cristiana y la libertad personal en España.
3)La victoria de los nacionales, entre grandes dificultades, fue completa. La masa de los españoles que habían vivido las dudosas delicias del Frente Popular (las chekas, los asesinatos entre ellos mismos, el hambre mayor del siglo XX…) aceptaron claramente el franquismo, unos por convicción y otros por rechazo de lo anterior.
4) La guerra civil se continuó por la guerra mundial de modo paradójico, es decir, por una muy difícil neutralidad en ella. Se ha llamado a esa contienda “el suicidio de Europa”, que acabó con la Era Europea. Y es una nueva paradoja que España, el país que comenzó la Era Europea, se abstuviera en dicho suicidio. Este fue un inmenso mérito del franquismo, pues con cualquier otro régimen o cualquier otro jefe de estado, el país se habría visto arrastrado inexorablemente a una contienda de la que solo habría podido salir mucho más destruido y diezmado que de la guerra civil, contribuyendo además a la destrucción moral y material generalizada en el continente. Nunca se elogiará lo suficiente la decisión neutralista de Franco.
5) La abstención en la guerra mundial tuvo otro inmenso y transcendental alcance: España quedó libre de la histórica deuda moral y política del resto de Europa con los ejércitos useño y soviético, y económica con las finanzas useñas. Esta libertad nunca ha sido debidamente expuesta, analizada y valorada, pero es la base para cualquier política actual que salvaguarde la unidad e independencia nacionales. Esa libertad es también una causa inconfesada de la hostilidad que la Europa occidental endeudada con las tropas useñas y soviéticas ha manifestado y manifiesta al franquismo, hasta el extremo de haber alentado el terrorismo comunista-separatista en España.
6) De modo indudable, el franquismo logró desde el primer momento una reconciliación nacional que hizo fracasar los reiterados intentos contrarios de reanudar la guerra civil (el maquis) o de derrocarlo mediante la llamada “huelga general pacífica”, que nunca siguió casi nadie. La idea de Franco era que, después de las convulsiones republicanas y, más ampliamente, de las que había sufrido España desde la Guerra de independencia, la sociedad necesitaba un período bastante largo de calma o convalecencia bajo un gobierno sólido, legitimado tanto por su victoria sobre sovietizantes y disgregadores como por sus logros políticos y económicos.
7) El franquismo no era una democracia en el sentido corriente, pues en él no había elecciones generales periódicas, salvo en sindicatos y municipios; pero sí varios referéndums que demostraron una adhesión popular muy mayoritaria al régimen. Hasta el final mismo de él, los irreconciliables autodeclarados herederos del Frente Popular o, de modo fraudulento, de la República, fueron ínfimas minorías, a menudo terroristas o simpatizantes del terrorismo. El referéndum de diciembre de 1976, que abrió el camino a la democracia, demostró por enorme mayoría tanto la debilidad de la oposición como la legitimidad del franquismo en la conciencia popular.
En el franquismo las libertades políticas estuvieron restringidas para los partidos que habían querido, organizado y perdido la guerra civil, no para el resto. No fue un régimen de partido único, sino de cuatro partidos, llamados “familias”: católicos políticos ligados al episcopado, Falange, carlistas y monárquicos de Don Juan. Cada uno de ellos tenía un sector abiertamente antifranquista y entre los cuatro existían maniobras y rivalidades que el arbitraje de Franco impedía degenerar en luchas suicidas, como había ocurrido en otros momentos. Basta constatar esta evidencia para entender que, una vez desaparecido el Caudillo y restablecida la sociedad española de sus pasadas epilepsias, de ahí solo podía salir una democracia más o menos convencional.
9) La democracia no podía venir en modo alguno de una oposición que nunca había sido democrática, sino totalitaria o racista-separatista. No había demócratas en las muy poco pobladas cárceles del régimen. No obstante, a poco de comenzada la transición, fue aquella oposición la que se adueñó de la bandera de la democracia, usurpando su significado, convirtiéndola en antifranquista y falseando sistemáticamente la historia. Esto pudo hacerlo gracias a la debilidad ideológica del cuatripartito franquista, exacerbada por la defección de la Iglesia. En la república ocurrió un fenómeno semejante: traída por una derecha liberal, inmediatamente se apoderaron de su bandera unas izquierdas totalitarias que la destruyeron en el doble golpe de la insurrección de octubre del 34 y el fraude electoral de febrero del 36.
10) El franquismo se declaró católico porque este era el lazo que unía a sus cuatro “familias” y porque había salvado a la Iglesia del exterminio. Por ello tuvo, durante un cuarto de siglo, el apoyo de la Iglesia española y del Vaticano, a quienes había hecho concesiones excesivas que llegaban a confundir a Dios y al César. Este fue el mayor error del régimen y en particular de Franco, que vieron cómo tras el concilio Vaticano II, el sector dirigente de la Iglesia pasaba a corroer las bases del régimen aprovechándose de los privilegios recibidos, divorciándose de él, al paso que apoyaba, abierta o disimuladamente, a comunistas, separatistas y terroristas. Con ello qubraba uno y principal pilar ideológico del régimen y enturbiaba la democratización inevitable, favoreciendo la usurpación antifranquista de ella. Esa política eclesial es en gran medida responsable del resurgimiento de problemas sociopolíticos superados en el franquismo.
11)El Valle de los Caídos es el magnífico símbolo de esta realidad histórica. Por eso los enemigos de España y de la democracia quieren olvidar el referéndum de 1976 y destruir el Valle. No sé si será posible una rectificación de la actual democracia fallida o semifallida, pero es indudable que la posible rectificación pasa por el reenfoque político-histórico de la guerra civil y del régimen salido de ella. Lo contrario es fundar la vida política y social en la falsedad permanente. Y sobre ella, recordando a Santayana, solo puede repetirse lo peor de ella, con unas u otras formas.
******************
Lápida en Vigo
A la entrada del castillo del Castro, en Vigo, unos sinvergüenzas con poder han colocado una lápida en gallego afirmando que allí fueron fusilados por el franquismo 136 (o 196, no recuerdo bien) hombres por defender la libertad. Y termina: “El pueblo no olvida”.
Es difícil mentir más en menos espacio. La “libertad” defendida por los fusilados era la de la sovietización y la disgregación de España. La “libertad” de las chekas, que los correligionarios de esos defensores montaron allí donde pudieron. Y el “pueblo” son los golfos, generalmente corruptos, que se consideran herederos hoy de los chekistas, y con los que hay que tener mucha prevención por eso mismo.
Por supuesto, es muy triste que los fusilamientos y chekas hayan llegado a producirse, pero estos son los resultados de la destrucción de la legalidad republicana por aquellos supuestos “defensores de la libertad”. La historia debe ser conocida y entendida, para evitar repeticiones de tales cosas.
***************************
Sentido de la trilogía
La novela propiamente histórica opera con personajes y situaciones históricas reales, aliñándolos al gusto más o menos ideologizado o más o menos penetrante del escritor. También se puede llamar históricas a novelas en las que el trasfondo histórico desempeña un papel esencial, es decir, que pintan un ambiente del pasado a través de relatos ficticios. En ese sentido, la trilogía que empecé hace diez años puede calificarse de novela histórica, porque a través de las peripecias de los personajes buscan retratar ambientes de época.
Así, la primera, Sonaron gritos y golpes a la puerta, ocurre en la época de la guerra civil, Rusia y el maquis. Hubo bastantes personas que participaron en las tres contiendas y me ha parecido conveniente, por no decir necesario, recordarlos, dado que es una época sobre la que se ha mentido sin tasa. No he tratado a los personajes en plan costumbrista, que suele resultar tópico y pesado; además, las memorias del protagonista están escritas a principios del siglo XXI, dejando brevemente de relieve el contraste entre las dos épocas.
La segunda novela Cuatro perros verdes se centra en los finales de los años 60. Así como la primera transcurre en diez años, esta describe un día. Parodiando a Solzhenitsin, podría titularse “Un día en la vida de cuatro estudiantes”. En contraste con la anterior, el tiempo es de paz y una tranquilidad esencial, aunque salpicada de inquietudes vitales, propias de la juventud. El contraste se acentúa con la intervención de un hijo del protagonista de la primera novela, de ideas totalmente opuestas a las del padre, aunque de conducta no tan diferente: y con la entrada de un personaje muy secundario en Sonaron gritos, que en la nueva adquiere cierto relieve. Pero el tema esencial podría definirse así: otros cuatro muchachos muy diferentes entre sí se desenvuelven durante una jornada, cada uno con su peripecia, unida por una discusión mañanera, y en ese relato adquiere un valor muy especial la salida del sol presidiendo la vida, y el ocaso, como prólogo al mundo extraño de la inconsciencia.
La tercera novela proyectada se desarrollará en la época actual, tan profundamente distinta de las dos anteriores y al mismo tiempo ligada a ellas por un lazo indefinible. No transcurrirá, creo, en un tiempo preciso, jornada o años. Pero está por escribir.
Ninguna de las dos novelas hasta ahora ha tenido una promoción aparte de la que personalmente le he dado en el blog y los comentarios de otros blogs, como el de Aquilino Duque, el de Luis del Pino, el de Carlos López Díaz y algún otro que siento no recordar en este momento. Ello se debe, al menos en parte, a la acreditada indiferencia de la derecha por la cultura, tan opuesta al interés que la izquierda pone en ella. Baste observar las continuas campañas de promoción de Almudena Grandes, en vida y después de muerta, a quien tratan de presentar como un clásico, ya, de la literatura española. Pero es lo que hay.
