Blog I: Viejas contradicciones de los separatismos vasco y catalán:http://www.gaceta.es/pio-moa/contradicciones-los-separtismos-vasco-catalan-05012015-1256
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Dado que en el programa de historia partimos de una audiencia baja, cosa inevitable por ser un medio de difusión limitada, lo que nuestros oyentes hagan por darle mayor difusión,entre amigos y conocidos, mediante comentarios en las redes sociales, enlaces, etc., será la única manera de desafiar la nefasta ley de memoria histórica y las tergiversaciones difundidas por los grandes medios de masas. Reiteramos nuestro llamamiento en ese sentido a cuantos crean que la labor que realizamos merece la pena. Muchas gracias a todos.
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Las definiciones se hacen situando el objeto a definir en un contexto más amplio, que se da por conocido, y señalando los rasgos que lo diferencian del resto de ese contexto. Así, el hombre es un animal, damos por supuesto qué es eso, y lo diferenciamos de los demás animales atribuyéndole el rasgo de poseer la razón. A decir verdad, las diferencias son muchas más: la risa, el llanto, la danza, la canción y otras muchas particularidades distintas de la razón diferencian también al hombre de los demás animales. Pero Aristóteles eligió la razón como la facultad más elevada del ser humano. La razón viene a ser la capacidad de relacionar y comparar las cosas, o las impresiones de las cosas, abstraerlas y llegar a conclusiones. A decir verdad, podríamos definir al hombre no solo como un animal, sino como un ser vivo con esa característica particular, pues ningún otro ser vivo la posee, que sepamos. E incluso como un objeto del mundo capaz de razonar, pues los objetos inanimados tampoco poseen esa cualidad.
Una cuestión es: ¿qué finalidad tiene la razón?, ¿a qué sirve? Debemos partir del escalón “animal”. Un animal podría definirse como un ser vivo con movilidad propia que usa para alimentarse, reproducirse, huir de la muerte (en vano, finalmente). Esos fines también caracterizan al hombre como la base y la sustancia misma de su existencia. La razón sería el “órgano” distintivo gracias al cual el hombre puede “realizarse” como animal. Su manifestación más evidente y precisa es la técnica. El ser humano mata a otros animales y se alimenta de ellos, pero carece de órganos apropiados para ello en su propio cuerpo; en cambio utiliza métodos y medios indirectos, es decir, la técnica, para lograr sus objetivos. La idea de la razón como un medio especial para lograr los objetivos comunes a los animales, puede completarse con la idea de que la razón desvaría cuando se eocupa de otras cuestiones inmateriales o “metafísicas”. Así lo exponía “Javi” en los diálogos anteriores: es la base misma de ideologías tan variadas como el marxismo, la masonería, ciertas corrientes liberales: la historia y la naturaleza humana se explican por el desarrollo de la razón –de la técnica, en definitiva—para satisfacer las necesidades y deseos humanos, que en nada esencial difieren de los animales. El pensamiento tecnocrático, por así decir, que reduce el sentido de la vida humana a una creciente satisfacción de los deseos animales y se mide por la renta per capita. Incluso se presenta como garantía de la paz y el progreso: si los seres humanos solo se preocupan de eso y dejan de lado falsos ideales, serán más felices y pacíficos y vivirán más a gusto.
La primera observación al respecto es que los deseos humanos, incluso los más evidentemente animales, son muy variados, distintos y a menudo contrarios de unas personas a otras. Por lo cual conducen fácilmente al choque, volviéndose destructivos para la sociedad y en consecuencia para los individuos mismos. Inevitablemente sería preciso establecer normas sobre qué deseos y formas de satisfacerlos son admisibles, y cuáles no; es decir, cuáles están “bien” y cuáles están “mal”. Ello nos empuja a pensar que que el ser humano es, ante todo, un animal moral, más bien que racional, pues es la concepción del bien y el mal la que organiza, por así decir, a la razón. Cabría pensar: “pero es al revés: es la misma razón la que decide qué es el bien y qué es el mal”. Pero creo que no es así.
