Blog I: ¿Fue por Helena la Guerra de Troya? / Aborto y salud social en España:http://www.gaceta.es/pio-moa/helena-guerra-troya-salud-social-aborto-29062014-2010
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En Nueva historia de España dediqué estas breves líneas a la cuestión: “La concepción agustiniana busca salvar al creyente de la desesperación y de la soberbia, pero no llega a conciliar la gracia con la libertad, o la predilección gratuita de Dios por algunos hombres con el amor divino a toda la humanidad. San Agustín rechazaba la tesis de Orígenes de que, al final de los tiempos, pecadores y no pecadores volverán a unirse en Dios (apocatástasis), pues el castigo eterno por los pecados chocaría con la infinita misericordia divina. Agustín afirmó el castigo será eterno (concepto extraño, pues en su opinión el tiempo aparece con el mundo, por lo que la eternidad negaría el tiempo); y sentó las bases para la doctrina de la predestinación: unas almas están predestinadas a la condenación, otras a la salvación. Estas ideas moldearon la filosofía cristiana y darían pie a controversias y a la gran escisión protestante del siglo XVI, decisiva en la historia posterior de Europa y de España”.
Y acaba de publicar Dalmacio Negro en Razón española un interesante artículo, “Las herejías en España”, tratando el problema desde el punto de vista de las tendencias hoy dominantes en Occidente, cuya base encuentra en la apocatástasis, la cual “explica o contribuye a entender no solo la actitud modernista, de la que sería su meollo, sino muchos entresijos de la situación actual de la fe cristiana, como una causa remota per muy eficaz, y no solo en España. Al menos desde el punto de vista político, parece ser la herejía dominante hoy en día en Occidente, culturalmente cristiano pero en el que, atendiendo a los hechos, lo sagrado habría abandonado a la Iglesia, según el teólogo Cavanaugh, para encarnarse en el Estado (…) Esta herejía sería también la causa soterrada de la difusión del socialismo y el estatismo, que prometen y ofrecen la salvación en este mundo (…) Se extendió la idea de que la reconciliación de todas las cosas tendrá lugar en este mundo, superando así el pecado original, una de las obsesiones del pensamiento moderno”. “La apokatástasis, confundida o mezclada con ideas modernistas y gnósticas, es la herejía omnipresente hoy subliminalmente en España, donde oficia en el fueron interno como una suerte de religión civil”.
La idea de la apokatástasis es difícil de rebatir, pues cuesta imaginar un castigo absoluto por unos pecados que inevitablemente son relativos y limitados por la propia limitación del ser humano. Y, en un plano más amplio, si Dios ha creado el universo, este al final tendrá que volver y reconciliarse en Él, pues no es concebible que partes de su propio producto se vuelvan absolutamente contra su designio. La idea tiene sus inconvenientes, dado que entonces la pugna entre el bien y el mal, la moral en definitiva, se reduciría a un juego sin sentido, con el que Dios se complacería en atormentarnos. La lógica humana pierde pie al llegar a esos límites, y la posición que se adopte no puede basarse del todo en la razón. Hay también otra faceta muy digna de ser considerada: todos estos conceptos giran en torno al ser humano, sus necesidades y temores, ya que suena muy improbable que los astros o las rocas de este planetas están sometidos al bien y al mal; lo que de, paso, vuelve difícil explicar el origen de la moral humana por alguna forma de evolución: ¿de dónde viene? Máxime cuando, como sabemos, la humanidad es tan solo un pequeño hormiguero sobre un planeta que ocupa un espacio y un tiempo ínfimos dentro del universo. ¿Por qué tendría Dios que ocuparse de esa minucia, puestos a ello?
Por lo que respecta a las tendencias sociales y políticas hoy en boga, parece bastante razonable el análisis de Dalmacio Negro: la reconciliación prometida no solo por los socialismos sino por algunos tipos de liberalismo, conduce a la abolición de la responsabilidad moral (y por tanto de la libertad), pues todo es “humano”. Aunque no todo, y desde luego es una reconciliación falsa, pues se promete sobre el aplastamiento de ideas y conductas no “apropiadas”. Viene a constituir un retorno a la animalidad, impuesto desde instancias “superiores”. El caso de la UE, donde una pequeña oligarquía se esfuerza en imponer, con diversas presiones,determinadas formas de pensar y obrar, incluso en los terrenos más íntimos del comportamiento, es lo bastante claro. Y las consecuencias sobre la salud social pueden constatarse. Estas consecuencias prácticas nos ofrecen una orientación, aunque sea parcial, por mucho que, tratado en su mayor abstracción, el problema desborde nuestra capacidad racional.
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Del mismo número (185) de Razón española copio este fragmento de una carta (4-5-68) de Gonzalo Fernández de la Mora a Sánchez Silva: “Tu carta me produjo un escalofrío. La dureza de la convivencia española obliga a protegerse, capacitándose para la soledad. Desde mi trinchera avanzada de crítica de libros de pensamiento de ABC llevo ya seis años con la convicción creciente de que lucho enteramente solo. He acabado entregándome al destino de la fidelidad a mí mismo con un estado de ánimo que tiene algo de trágico. Tu gesto de solidaridad generosa me trae a otro mundo, a un mundo con el que uno sueña; pero con el que no se debe contar (…) Un cierto conocimiento de la Historia y alguna experiencia de la vida me han llevado a la conclusión de que casi nadie consigue realizar su propio proyecto vital”
