Blog I. Liberalismos, Hope Aguirry y García Domínguez : http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/liberalismos-hope-aguirry-y-garcia-dominguez-20130917
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Un blog siempre interesante de leer: Blog del profesor Sebastián Urbina, en Baleares
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El separatismo se ha convertido en el problema principal para España, para su propia supervivencia, tal como en los años 30 lo fue la revolución. Se trata de si permanecerá la nación o se dividirá en pequeños estados resentidos e impotentes, objeto de las maniobras e intereses de potencias exteriores, como en los Balcanes. Es decir, de si seguimos el modelo nacional o el modelo balcánico. Pues bien, la ignorancia sobre el calado de la cuestión es casi absoluta entre políticos, intelectuales y comentaristas, como se observa a cada paso. Da risa ver cómo tantos cifran la cuestión en la economía, amenazando además con que Cataluña (o Vascongadas o quien sea), no entrará en la UE si se separa, y se empobrecerá enormemente (como si viviéramos en la abundancia dentro de la UE). Bobadas. Si España acepta la enormidad de la secesión de Cataluña, tendrá que aceptar la pequeñez de su inclusión en la UE. Y si se obstina en negarla, ya las potencias que realmente pesan en Europa se encargarían de meter en cintura a los ridículos gobiernos de Madrid. Ello aparte de que la secesión catalana sería ruinosa también para el resto de España, a menos que la región separada entrase en la UE. Son cosas elementales, pero no entran en el análisis político corrente, cuyo nivel intelectual tiende a cero. El mismo nivel que ha impedido a todos entender por qué el PSOE colabora con la ETA premiando políticamente sus asesinatos. O por qué el PP de Rajoy sigue la misma línea.
El otro día, en “La Marimorena”, traté de exponer, en el poco tiempo disponible, la esencia y evolución del problema. Muchos me felicitaron, pero me temo que la mayoría se ve arrastrada inmediatamente por aspectos anecdóticos o económicos, y aun estos a un nivel pedestre en la mayoría de los casos. El general Monzón dijo una verdad: no hay nada que dialogar mientras no cambie la Constitución. Pero la base del problema no está tampoco en la Constitución: esta no funda a España, sino que está fundada en la previa existencia de muchos siglos de la cultura y la nación españolas.
Debemos admitir que los separatistas han alcanzado dos grandes logros: crear un sentimiento antiespañol en una masa considerable de catalanes y vascos, incluso de gallegos; y hacer que la secesión sea contemplada como una posibilidad en muchos ámbitos políticos, periodísticos e intelectuales. Esto es muy grave y se debe, más que a los separatistas mismos, a sus colaboradores gobiernos centrales desde Suárez. Los separatistas son enemigos acérrimos de España (y de la democracia), pero los gobiernos han persistido en tratarlos como amigos, en intentar comprarlos con dinero y concesiones y más concesiones (decía Bismarck que quien quiere comprar a su enemigos nunca tendrá dinero bastante). Unos gobiernos y partidos nacionales que tampoco han sido democráticos. Y esta es la gran cuestión. España ha superado crisis peores (la de los años 30 tuvo mucha más gravedad), pero ello no garantiza una buena salida ahora. Desde luego, la unidad de siglos, el abrumador predominio de los elementos culturales y económicos integradores, es un obstáculo muy serio a los balcanizadores del país; pero, a la larga, ello no basta si no surge una fuerza política resueltamente contraria y con una estrategia.
http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/no-es-la-economia-estupido-59568/
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La familia Oliver.
En el relato de Alberto Roig, la familia Oliver ocupa un plano central, más desvaído en la tercera parte, salvo por la superviviente de ella, Carmen. Los padres, comunistas al igual que su hija Luisa, parecen muy distintos en carácter. Pese a que Alberto está fingiendo con los tres, llega a simpatizar humanamente, ya que no políticamente, con el padre, estableciéndose cierto afecto entre ambos. Lo presenta como hombre culto, de buen fondo y talante comprensivo bajo el fanatismo ideológico: quizá el padre que habría deseado tener Alberto, pues el suyo era un típico pequeño propietario sin formación ni intereses intelectuales y poco cariñoso con él. Se indica que la familia Oliver vivía armónicamente hasta que en la república el padre evolucionó, como tantas otras personas, hacia el marxismo. También la madre, de profesión maestra (la radicalización marxista de muchos maestros fue un fenómeno común en la república), que se descubre lesbiana y se separa cada vez más de su marido, con quien solo queda el lazo de la disciplina militante. Estos casos eran raros, pero me he inspirado en el de un matrimonio que conocí, sin tendencia política por parte de él, y feminista por la de ella; y en el de los intelectuales comunistas Louis Aragon y Elsa Triolet, ambos homosexuales, según he leído. Alberto consigue bajar la desconfianza inicial del padre, pero no así la de su esposa, que permanece siempre suspicaz y enemiga de él.
La evolución ideológica de los padres ha contagiado a la hija mayor, Luisa, pero en Carmen despierta una rebeldía que refuerza su original formación católica. Paco, en cambio, se mantiene al margen, aficionado a conocer y discutir con Alberto filosofías y doctrinas sin hacer suya ninguna. Es Paco quien presta a Alberto libros de la nutrida biblioteca paterna, destrozada por los anarquistas al comenzar la revolución.
Una oposición entre Carmen y Luisa se da en la actitud sexualmente promiscua de la segunda y típicamente católica de la primera. La relación de Luisa con Alberto es de mutuo engaño, que no llega a cumplirse en ninguna de las dos partes. En Luisa, porque siente una especie de hastío por la omnipresente política de los comunistas; y en Alberto porque ella no tiene la información que le interesa. La relación, meramente física, podría evolucionar en un sentido más amoroso, y hay algo de ello. Pero en Luisa termina imponiéndose la disciplina de partido, y en él permanece un trasfondo de culpa por Carmen, que le bloquea en parte. Así, la relación entre él y Luisa va haciéndose cada vez más neurótica.
La diferencia entre Carmen y Luisa oculta sin embargo una afinidad de fondo: un espíritu de rebeldía, aunque orientado en direcciones opuestas. Luisa ama y admira a su padre y en el fondo detesta a su madre (que siempre había manifestado su preferencia por Paco), y es por él, probablemente, por quien se hace comunista. Luisa adopta una posición más arriesgada, hasta romper prácticamente con el hostil medio familiar. En cuanto a Paco, da la impresión de una fundamental independencia (no necesariamente indiferencia) anímica y afectiva en relación con su familia, y tiene pocos escrúpulos en engañarla para sus fines. Como él dice, nadie le pidió permiso para traerlo al mundo, y una vez en él quiere hacer algo “grande” en su tiempo de vida. “¿Por la fama, como los hombres del Renacimiento?”, pregunta Alberto. “No, solo porque está en mi ánimo. Por mi voluntad”. Según lo describe Alberto, Paco da la impresión de un hombre de una pieza, indomable, casi por encima del mundo… excepto en el último episodio común, en Rusia, donde se rompe.
