¿Salvó Stalin a España?
A principios de 1944, Usa e Inglaterra abandonaron las cortesías anteriores hacia Franco para injerirse abiertamente en los asuntos internos de España y tomar medidas interpretables como prolegómenos de una invasión. Stalin, sin embargo, no tenía el menor interés en ella, pues estaba obsesionado con el segundo (en realidad tercero) frente por Francia, máxime a la vista de los muy lentos y costosos avances de los Aliados por Italia. Es muy posible que Stalin evitase entonces una invasión a España; una de las muchas paradojas de aquella guerra. 206 – ¿Salvó Stalin a España de una invasión anglouseña? | “Los mitos de la guerra civil” en francés – YouTube
*****************************
Generación del 40
Julián Marías encontraba útil el método de las generaciones para estudiar la evolución cultural de un país. Tiene algo de arbitrario, pero no me parece desdeñable. En el siglo XX español se suelen mencionar las del 98, el 14 (ambas de la Restauración), y la del 27 (en la dictadura de Primo). No hubo una de “la república”, pero a veces se alude a una “generación del 36″ o de la guerra civil. Yo creo que no es real, pues en la guerra se cultivó sobre todo la propaganda. Más correcto sería hablar de la generación del 40, o de la posguerra: por una parte mantiene la distancia temporal con la anterior (13-15 años, como la del 27 con la del 14, o la del 14 con la del 98) Y por otra parte define una nueva situación histórica. A la del 40 o de la posguerra pertenecerían figuras como el propio Julián Marías, Zubiri, Torrente Ballester, Cela, Delibes, García Serrano, Laín Entralgo, Carmen Laforet, Ridruejo, Ignacio Agustí, Cunqueiro, Foxá, Calvo Serer, Gironella, Dolores Medio, Celaya, Blas de Otero, Sánchez Mazas, quizá Buero Vallejo, Berlanga, Ana María Matute… La nómina de novelistas, pensadores, poetas, pintores, científicos, músicos…, es muy considerable. Uno se queda perplejo cuando J. C. Mainer termina su libro sobre la edad de plata española suponiendo que la cultura se habría esfumado al terminar la guerra civil. Es un ejemplo de esa asnalidad “progresista”, que tanto ha contribuido a destrozar la cultura española desde la transición.
Sería interesante, y creo que muy necesario, un estudio sobre esa generación, que tuviera en cuenta el efecto de la guerra, la evolución de muchos desde el franquismo o la Falange a lo contrario, el entorno cultural europeo, etc. Por desgracia, casi todo lo que hay escrito es poco más que basura en la dirección marcada por Mainer, marxistas y otros. Sugiero la idea a algún universitario serio e inquieto.
******************

Aventura y épica
Algunos lectores han caracterizado Sonaron gritos y golpes a la puerta como un relato de aventuras o bien un relato épico, que en cierto modo se parecen. Desde luego tiene mucha acción y aventura, que venían impuestas como una reacción posible en una época de mucha violencia, “los años de hierro” en España y el resto de Europa. Pero creo que hay ahí una confusión. La aventura y la épica, tal como se conciben habitualmente, narran una serie de dificultades más o menos extremas con final feliz, incluido el amoroso. Es una convención trivial pero que funciona muy bien porque la mayoría de los espectadores del cine o lectores de esas novelas, es lo que desean: un rato de emoción y hasta miedo, con alivio final. Es una actitud por así decir “de consumo”, y si quisiera ponerme en plan crítico diría que propia de una sociedad en que las mismas emociones se convierten en mercancías.
Pero, como ya dije, esa concepción de la épica difiere mucho de la que nos transmite La Ilíada, por ejemplo. En esta, los héroes no tienen un final feliz (salvo, si acaso, y muy irónicamente, Menelao y Helena, que podrían dar lugar a un relato burlesco, pero quedan muy secundarios en el ciclo troyano. Odiseo es un personaje valeroso, ingenioso y astuto, pero condenado a pasar la vida entre trabajos y sufrimientos sin fin). Lo que plantea esa épica es más bien el contraste entre los esfuerzos que impone la vida y su enigmático significado. La presentación de Sonaron gritos dice que el protagonista, Alberto, se desenvuelve “en el esplendor y el horror” de la época, hasta “descubrir la verdad sobre sí mismo”. Es una expresión comercial, pues son infinitas las novelas en las que el o la protagonista “tratan de encontrarse a sí mismos” y más o menos lo consiguen en un final liberador. Al final de la narración, Alberto “se encuentra a sí mismo”, si así quiere decirse, pero ello no le hace feliz ni infeliz, más bien le deja tan trastornado que solo muchos años después se anima a dejar constancia de su juventud. Seguramente relatarla le alivia, pero tampoco mucho, porque “la vida es así”, es decir, un enigma. La contrasta brevemente con la de sus hijos, cuya vida un tanto anodina en una nueva sociedad pone en duda el valor de sus peripecias en los “años de hierro”.
*************************

Crónica La amnistía legitima al franquismo
**Dice Felipe González que la amnistía fue un logro de los demócratas. En cierto modo tiene razón: los antifranquistas pedían la amnistía a los franquistas, reconociendo implícitamente su legitimidad. Y los franquistas la concedieron. Pero ni unos ni otros eran demócratas hasta el referéndum del 76.
**¿Por qué cuestionan la amnistía los delincuentes del actual gobierno frentepopulista? Precisamente porque en sí misma significa legitimar el franquismo. Como la monarquía. Y como la democracia.
**La amnistía facilitó el paso a la democracia, y más lo hubiera hecho si el reconocimiento implícito de la legitimidad de Franco se hubiera hecho explícito. En cambio se jugó al equívoco demente de identificar antifranquismo con democracia.
**La concesión de la amnistía abría paso a la democracia a condición de que la experiencia histórica hubiera quedado aprendida y los amnistiados renunciasen a “volver a las andadas” de los años 30. Por desgracia solo fue verdad en una parte de ellos, y han terminado imponiéndose los amigos de las chekas.
** (Comino) “Hace ya tiempo que la guardia civil y la policía nacional (los mandos y los que llevan la publicidad) usan el inglés, y un lenguaje ñoño e infantiloide, de fondo totalitario y amenazante, lgtbi y de colorines. El ejército igual”. Lo denuncié muchas veces en tuíter. Es uno de los miles de ejemplos de colonización cultural
**La interpretación “materialista” de la historia debe aplicarse, naturalmente a las biografías de los individuos. En ellas lo decisivo y explicativo sería el relato del dinero que el biografiado hubiera ganado año tras año, símbolo de su supervivencia. Lo demás solo sería un derivado secundario, pues sin la materia representada en ese dinero se habría muerto de hambre.
**El Tribunal Supremo quiere que en Cataluña se enseñe por lo menos un poquito en español. Pero Cataluña es ya casi un país separado con escasa presencia central, gracias al apoyo de PP y PSOE a los separatistas. Así que, lógicamente, sus decisiones no serán obedecidas.
**Dice el señorito gay Borja Semper que “Bildu y ERC están en caminados a destruir la nación”. No, hombre no. Quienes se encaminan desde hace mucho son el PP y el PSOE como auxiliares de los separatistas. El propio Semper nunca hizo otra cosa que servir a las políticas del PNV
*****************************
Galería de charlatanes
Entre junio y agosto de este año, y algunos más en septiembre y octubre pasados reproduje en el blog una serie de análisis críticos de diversos historiadores bajo el título general de “Galería de charlatanes”. Llamarlos charlatanes es un modo suave para describir unas distorsiones ideologizadas de la historia bajo la tesis común de las bondades del Frente Popular. Las distorsiones son realmente grotescas, pero ahí están, demostrando el ínfimo nivel a que ha caído la historiografía en una universidad intelectualmente paupérrima. Esta gente se cita entre sí para dar impresión de “amplio consenso”, como si la realidad histórica fuera cuestión de consensos ideológicos y de “gremios” excluyentes… Excluyentes del respeto a la verdad, claro. Invito a mis lectores a consultar esa galería, en lo que no faltan historiadores charlatanes de derecha como Tusell, García de Cortázar, Fusi, Vilches, César Vidal, o P. Corral…, buen número de venerados “maestros” ingleses, sean Preston, Townson, Treglown o R. Carr, Seydman etc., por no hablar de los Viñas, Casanova, Reig, Fontana y bastantes más. Si algo es urgente, por sus consecuencias políticas actuales, es derrumbar de una vez una historia perfectamente falsaria, que, no por casualidad, se ve obligada a refugiarse en la ley sovietizante de memoria chekista.




