Un político de talla / (X) Qué es el pueblo / Tres damas de la revolución

Crónica: Un solo político de talla

**Oigo que Jiménez Losantos condena la colonización cultural alimentada por gran número de empresarios cosmopaletos, dedicados a difundir el inglés. Llevo 20 años denunciando este fenómeno a todos los niveles, no solo económico, que inadvertidamente va convirtiendo nuestra cultura  en un apéndice cutre de la anglosajona. Un verdadero Gibraltar ideológico. Conviene que otros formadores de opinión se sumen a la denuncia. 

**Dice Savater que “el mal histórico de la izquierda está en considerarse la única con derecho a gobernar”. Si solo se lo hubiera considerado… Pero su historial de violencia golpista, chekas, asesinatos y corrupción, es algo más que una consideración.

**En el panorama político español solo veo un político de verdadera talla: Abascal. Luego hay en VOX varios buenos pesos medios. Fuera de VOX,  apenas más que estafadores y rateros  de la política.

**Dice la arpía  Calvo que no le gusta que la protejan los policías que se manifestaron hace días. Tal vez a los policías tampoco les agradara proteger a la arpía. Quizá ella prefiera la protección de etarras y delincuentes, después de todo son sus socios de partido, que a su vez los protege.

**Hay expresiones que ya revelan una historiografía torpe y   aldeana como “el cainismo español”,  “el guerracivilismo español”, y similares. Su enorme extensión es devastadora.

**No queda claro si los que hablan de “cainismo” español se excluyen, dejando de ser españoles, o son ellos mismos unos caínes más.

**Una cosa es decir que el sentido de la vida escapa a nuestra capacidad racional, y otra afirmar  que la vida no tiene sentido.

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Poder y democracia (X). Concepto de pueblo

46. El concepto de “pueblo” se entiende generalmente de dos modos: como el conjunto de los habitantes de un país, con todas sus diferencias de posición e intereses,  o como la gran mayoría gobernada,  por oposición a las minorías gobernantes (oligarquía).

47. Como conjunto general, el concepto expresa una sociedad con bases culturales  e históricas comunes, pero bajo esa relativa igualdad permanecen grandes diferencias de posición, intereses, etc, que pueden llevar a guerras civiles. Dicho de otro modo, en todo pueblo coexisten tendencias integradoras y disgregadoras.

48. Como expresión de la gran mayoría gobernada por oposición a las oligarquías gobernantes,  el concepto de pueblo es falso, pues no existe esa oposición de principio. Las oligarquías pueden oponerse a la mayoría del pueblo, pero siempre son aceptadas y seguidas por una fracción mayor o menor de este.

49. En la lucha política ha sido y sigue siendo frecuente que una fracción oligárquica aspirante al poder trate de ilegitimar y derrocar a la que lo ejerce realmente oponiéndola al “pueblo y presentándose como la auténtica representante  de él. Evidentemente, se trata de una usurpación, de tendencia totalitaria y por lo demás muy frecuente. En la actualidad vemos a grupos oligárquicos hablando no ya en nombre de un pueblo determinado, sino de “la humanidad” al completo.

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Tres damas de la Revolución

Uno de los capítulos de Por qué el Frente Popular perdió la guerra versa sobre la influencia política, desde luego importante, de La Pasionaria, Federica Montseny y Margarita Nelken, comunista, anarquista y socialista-comunista respectivamente. Las tres muy partidarias y promotoras  del terror, aunque con gradaciones significativas entre la más terrorista, Nelken, y la menos, Montseny.  En Nelken, especialmente, se percibe un sólido nexo entre una especie de histeria personal y de furia ideológica, bien manifiesto, por ejemplo,  en su campaña de embustes y contradicciones flagrantes –que nada le importaban–  sobre la huelga agrícola organizada por el PSOE-UGT a principios del verano de 1934 y que pudo haber causado una gran hambruna en España. Sus cantos al terror y contra toda moderación en el verano de 1936, con la guerra ya en marcha, son también explícitos. La Pasionaria era, desde luego, mucho más cerebral y calmada, sabía exponerse menos, lo que no la hacía menos eficaz. Como dirigente, fue más bien un fracaso,  pero muy promovida por su condición de mujer y de mitinera,  y sus líos y celos con su amante Antón resultan también reveladores. Montseny fue más intelectual a su modo, algo más humanitaria y quejosa de cómo los demás descargaban en ella trabajos y responsabilidades. Los comentarios mutuos entre ella y el también anarquista García Oliver –ambos ministros en  en Frente Popular– tienen “miga” como suele decirse.   Le dediqué un ensayo hace muchos años: Federica Montseny o las  dificultades del anarquismo, que valdría la pena reeditarLas tres se proclamaban feministas y representantes de la mujer, pero no sé si a la mayoría de las mujeres les halagaría mucho verse representadas por ellas. A Preston, por ejemplo, le parece que sí, que eran ejemplares eximios de “emancipación femenina”.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Sobre los preparativos para el desembarco en Normandía, la persecución a los judíos y las repercusiones de la guerra europea en España: 207 – España ante el desembarco de Normandía – YouTube

 

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(IX) Democracia y oligarquía/ Errores cruciales / Tiempo extraño (7) / Cayetana quiere fortalecer al PP

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Poder y democracia (IX) 

42. Llamamos democrática, por tanto,  no  a una sociedad en que gobierna “el pueblo”, sino a aquella que admite una lucha reglamentada entre posiciones, ideas e intereses muy diversos, es decir, entre los grupos oligárquicos o los partidos que los representan, dirimiéndose la lucha entre ellos por el voto popular  periódico.

43.  Una sociedad puede definirse como democrática en el sentido dicho, pero los partidos  no son ni pueden ser internamente democráticos: son organizaciones oligárquicas y jerarquizadas en torno a unas ideas e intereses determinados. En su interior suele haber lucha interna de personalidades, pero se excluye necesariamente la lucha de ideas o intereses, excepto en un margen muy reducido: quien no esté de acuerdo, puede irse a otro partido o es expulsado. Un partido solo es externamente democrático si acepta que solo puede ejercer el poder mediante los votos y por un período no indefinido.

44. Aunque se afirma que un partido que gana las elecciones, más si es por mayoría absoluta, representa al pueblo y gobierna en su  nombre, la idea es falsa. El fondo de la concepción llamada democrática podría exponerse así: ningún partido ostenta la verdad o la representación popular sino que la lucha política entre ellos  permite evitar la doble tentación de un poder tiránico (supuesto poseedor de la verdad o la excelencia política), sea por  la mayor aplicación de la violencia –siempre acompañada de propaganda–, sea por la ampliación sin límites claros del propio aparato del estado, aun sin violencia manifiesta.

45. El método de la ampliación del estado permitiría, como previó Tocqueville, imponer un régimen que, con formas en apariencia  benefactoras y sin violencia especial, redujera a los hombres a una infancia permanente hasta destruir lo propiamente humano. Idea presente, por ejemplo, en el concepto de la seguridad social inglesa de  Beveridge como “protección del hombre de la cuna a la tumba”. La vida humana misma se convierte inadvertidamente en  una especie de propiedad burocrática del estado.

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Errores cruciales

De forma impensada, al estudiar la historia es fácil caer en trampas del lenguaje que distorsionan todo un conjunto. En relación con la guerra civil, la más habitual es hablar de un “bando republicano”, dando por hecho la continuidad de la II República, la del 31. Nada podría ser más falso, y sin embargo utilizan el término, y lo utilizan precisamente en ese sentido, casi todos los historiadores, de derecha o de izquierda. Stanley Payne ha visto que no es así, y habló de una III República. Sin embargo, esta no llegó a cuajar, pues perdió la guerra y en su transcurso sus componentes no llegaron a afirmar un poder impuesto o aceptable para todos, aunque los comunistas avanzaron mucho en esa dirección. Yo prefiero hablar de Frente Popular, un régimen inestable por las diferencias entre sus miembros. Obviamente, no era monárquico, como tampoco lo era el bando nacional, que salvo sus inicios a su vez republicanos, dejó en suspenso la opción república/monarquía, invocando el concepto más esencial de la unidad nacional. De ahí su nombre.

El enorme error de perspectiva se percibe más claramente cuando constatamos que el Frente Popular, lejos de continuar la república, la destruyó. La república era en principio democrática, y las elecciones del 33 pudieron asentarla, pero un frente popular de hecho (PSOE y separatistas catalanes, apoyados por casi todo el resto de la izquierda) la atacó en dos golpes de estado: la insurrección del 34 y la falsificación electoral del 36. Este segundo golpe supuso la destrucción de la legalidad republicana y la implantación de un verdadero estado de terror entre asesinatos,  incendios y expolios, que durante la guerra alcanzó un verdadero delirio.

Por eso todo relato que no  distingue entre república y frente popular, falsea de entrada y  de modo fundamental la historia. Y lo hace según la propaganda de la izquierda, en la que caen inadvertidamente historiadores y comentaristas contrarios a ella. Es un fallo clave en el análisis. Por el contrario, exponer claramente la diferencia permite evitar mil equívocos y tergiversaciones.

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El tiempo extraño (7)

En aquellos años en que la sociedad cambió de un modo inesperable para cualquier partido o profeta, yo me encontré, como digo, viviendo en la clandestinidad y lo bastante obcecado para persistir en la reconstrucción del partido marxista “auténtico”. Frustración permanente, hasta quedar reducido el núcleo a tres personas, incluyéndome a mí, más una multicopista manual con la que tirábamos una revista  titulada  Contracorriente. La crisis del marxismo asomaba por todas partes, en particular en China, como dije, y fue el examen de las nuevas teorías chinas de “los tres mundos”, que también resultaron “revisionistas” y de otras cuestiones básicas del marxismo, lo que finalmente me hizo comprender que el establecimiento de sociedades despóticas, de pesadilla, eran la consecuencia lógica de la propia doctrina, y no de una mala aplicación de ella.

De todos modos, la frustración no venía solo de los problemas teóricos sino, sobre todo, de aquel tiempo y sociedad extraña, y me hacía más intratable de lo que normalmente había sido. No sé cómo mi compañera pudo soportarme tanto tiempo porque, además, el estilo comunista excluía la manifestación de sentimientos amorosos naturales, todo el sentimiento debía supeditarse a  la causa, supuestamente emancipadora de la humanidad. No sé quién decía que las mujeres nos humanizan. Puede ser. Cambiamos bastantes veces de piso pero no recuerdo ya bien la sucesión de los cambios.  Los meses que vivimos con el sirio y el palestino que ya mencioné, cuando ella venía de su trabajo de asistenta,  sabía hacer comidas muy sabrosas con los ingredientes más baratos. Después nos íbamos a tomar café en un bar cercano, que ha desaparecido o, sugería ella, “vamos a tomar el solecito”  a  un parquecillo  de aire primitivo, como de pueblo, cerca del Canal de Isabel II. Hoy lo han reformado, ampliado y mejorado, pero ha perdido su anterior encanto. Un 1 de mayo, después de que ella casi se desmayara agobiada por la concentración de gente en la Puerta de Alcalá, fuimos a comer a un restaurante chino, en la paralela calle Álvarez de Castro…  Me vienen al recuerdo estas insignificancias asociadas a la desaparición de tantas cosas. Creo que aún no había llegado la movida madrileña, con sus ruidos, drogas, borracheras y canciones mediocres…

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Crónica: Cayetana quiere fortalecer al PP

**Comino: “Hay una foto que resume muy bien la situación de la España actual, de colonización cultural y estado vasallo. Esperanza Aguirre en el funeral de Thatcher, acompañada por el capullo de Trillo, y al fondo de la foto, pero muy cerquita, Picardo, el de Gibraltar”. Hope y  Thatcher compartían una pasión: eran ardientes patriotas inglesas.

**Cayetana Álvarez dice que la ley de memoria “democrática” es lo más franquista después de Franco. Esta chica empieza por no saber nada de historia. O, mejor, tiene la visión antifranquista “europea”: Antifranquismo europeo / Un día en la vida / Poder y democracia (II)/ El tiempo extraño (2) | Más España y más democracia (piomoa.es)

**Dice Cayetana que es preciso dar la batalla cultural. Quiere decir imponer la visión inglesa de la historia de España. Como Hope Aguirry y compañía.

**En la medida en que Cayetana sacude y pone en evidencia a los señoritos castrati del PP, está haciendo un buen papel. Pero no olvidemos el concepto general de España y la democracia que hay detrás de eso. Ella lleva quince años con cargos relevantes en el PP sin que los desmanes de ese partido la hayan alejado de él.

**Cayetana ataca a VOX con vehemencia. Sin embargo es el surgimiento de VOX lo que está provocando fisuras en el PP. Y algunos quieren utilizar algo del discurso del VOX para, en definitiva, anular a VOX, fortalecer al PP y seguir en lo mismo. 

**Dice el muchachote del Máster que el legado de Almudena Grandes permanecerá siempre. ¿La quema de libros? ¿La pornografía? ¿La falsificación de la historia? El PP no cambia. Una cosa es transmitir un educado sentimiento de pésame y otra soltar esas oficiosidades, por otra parte tan reveladoras.

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Seudomito de Azaña / La iglesia “derrocó” al franquismo / Carta a historiadores liberticidas

Sobre los preparativos para el desembarco en Normandía, la persecución a los judíos y las repercusiones de la guerra europea en España: 207 – España ante el desembarco de Normandía – YouTube

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 El seudomito de Azaña

Los panegiristas de Azaña, de Marichal al Pollo Doctor, dan la impresión de no haber  leído al propio Azaña, pues han creado un seudomito que nada tiene que ver con sus escritos. En un capítulo de  Por qué el Frente Popular perdió la guerra he sintetizado su pensamiento y política, que he explicado más ampliamente en otros libros, sobre todo en Los personajes de la república vistos por ellos mismos. Sobre su personalidad y ambiciones desde joven es muy ilustrativo su libro El jardín de los frailes,  especie de autoanálisis íntimo e involuntario a través de sus observaciones  sobre unos ambientes que le repugnaban, no sin bastantes razones. Allí, aunque lastrado por un fondo de resentimiento personal, demuestra  talento literario, penetración intelectual  y sensibilidad…, todo lo cual no basta para hacer un buen político e incluso puede ayudar a empeorarlo. Pero más que su personalidad y motivaciones íntimas, no infrecuentes, interesa para la historia su proyecto político y el modo como concibió su realización.  El proyecto y su filosofía general lo definió perfectamente en su ensayo Tres generaciones del Ateneo, casi nunca examinado por sus panegiristas ni por sus denigradores. Lo leyó como discurso cuando se preparaba el golpe militar que había de traer la república, golpe en el que él participaba. Ese golpismo, digámoslo incidentalmente, volvería a manifestarlo cuando la derecha ganó limpiamente las elecciones de 1933, y ya en vísperas de las elecciones –fraudulentas– de 1936, cuando anunció que no admitiría otro triunfo de la derecha en las urnas. Como también hizo Largo Caballero.

Los Diarios de Azaña  son otra fuente muy reveladora, a menudo citada sin análisis. Él estaba convencido de su superioridad intelectual y moral sobre los demás republicanos e izquierdas, lo cual era cierto. La torpeza,  simpleza y vileza que descubre en los suyos le irritaban especialmente, y de ahí sus cáusticas observaciones, que ofrecen un retrato de la república y el Frente Popular más demoledor que el que han trazado sus enemigos. ¿Por qué no abandonó aquel turbio caos “de codicia y botín sin ninguna idea alta”, que tanto le repugnaba? Porque pensó que él se bastaba para finalmente encauzarlo de algún modo. Cometiendo dos errores: necesitaría talla de verdadero estadista para tal faena, y no la tenía; y la orientación que él creía racional conducía necesariamente al desastre. Su concepción de España era tosca y  carente de originalidad teórica, por lo que su modelo, la III República francesa, no solo era  inadaptable a España sino que estaba ya podrido internamente por aquellas fechas.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Crónica. La Iglesia “derrocó” al franquismo

**Franco fue de los poquísimos políticos que salvaron a judíos (decenas de miles) de  la persecución nazi. Conocía la persecución pero no su carácter de exterminio u holocausto. Y los salvó por motivos estrictamente humanitarios, pues no les debía nada y la mayoría eran enemigos de él. Leo ahora que el parlamento-basura gallego con mayoría basura del PP,  condenó hace dos años a Franco y su “régimen fascista” por colaborar en el holocausto. Ello aparte, el  abyecto PP gallego sigue la misma política proseparatista que Pujol en Cataluña. Una chusma como esta es la que condujo a España a la guerra civil.

**¿Derrocó alguien al franquismo? En cierto modo lo hizo la Iglesia en el Vaticano II.  De pronto el régimen, que se definía católico, se encontró con una Iglesia que lo deslegitimaba como tal y pasaba, gran parte de ella, a colaborar con comunistas, separatistas y ETA. Recuerdo la amargura de Carrero Blanco al respecto. De no ser por el prestigio de Franco, los éxitos económicos del régimen y la memoria real que aún quedaba en la gente, la Iglesia pudo haber provocado un desastre, como lo habrían provocado Don Juan y los suyos  al terminar la guerra mundial. 

** Los historiadores y políticos de la “memoria” no actúan porque crean que su discurso es veraz, sino por conveniencias personales y políticas. Mis libros, en particular Los mitos de la guerra civil  les alarmaron, no porque pensaran que les estropeaban su discurso,  pues la verdad les importa un comino, sino porque se vendieron enormemente y estaban creando  opinión pública contraria a la suya. Lo cual fastidiaba también al PP, que quería hacerse el “demócrata” a fuer de antifranquista. Si de aquellos libros se hubieran vendido los habituales 2.000-3.000 ejemplares, ni se habrían molestado en ponerse en evidencia exigiendo la censura hasta imponerla  por ley. No es que ellos vivan  EN la mentira,  es que viven DE la mentira. Esto hay que entenderlo bien.

**Almudena Grandes, ídolo de la progresía carpetovetónica, llamaba a quemar libros. Como hicieron masivamente el Frente Popular o los nazis. Bueno es recordarlo ante la oleada de beatería y cursilería que le dedican en los medios sus admiradores de simpatías comunistoides  y prochekistas. 

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La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

Carta a unos historiadores liberticidas

(Invito a los lectores a darle máxima difusión)

Hay cosas  claras que ustedes suelen embrollar. Ustedes han elaborado una versión de la historia y otros hemos investigado y elaborado otra muy distinta. Los demócratas no pensamos siquiera en prohibir sus versiones, pero ustedes pretenden  impedirnos por ley investigar, expresar y difundir libremente nuestras conclusiones,  y quieren cerrar cualquier asociación que las defienda. Este primer punto no admite discusión: ustedes son enemigos de la democracia, pues atentan contra los derechos de los españoles, derechos que nada les deben a ustedes y que están por encima de ustedes.

Segundo punto: lo lógico en una democracia es que sus versiones y las nuestras se debatan libre y abiertamente. Pero ustedes  pretenden sustituir un derecho tan natural por una censura de tipo sovietizante. ¿Por qué ese rechazo al debate libre? Solo hay y puede haber una razón bajo su hojarasca ideológica: porque ustedes saben que sus versiones son falsas y no se sostendrían en un contraste intelectual. Por eso deben refugiarse en una ley liberticida que por sí misma les pone en evidencia. Una ley que ataca, además, los derechos de la inteligencia. Si les quedara alguna honradez, tendrían que condenarla públicamente, al menos para no condenarse ustedes mismos.

Lo cual nos lleva a una tercera cuestión: ¿por qué mantienen ustedes unas versiones que en el fondo saben falsas? No entro en el aspecto personal de los intereses, carreras, prestigios o seudoprestigios conseguidos con ellas. Eso cuenta, pero  hay algo más allá y más relevante: las consecuencias políticas actuales de sus versiones, que se resumen en un proceso de disgregación nacional, de corrupción, de exaltación mal encubierta de la cheka y de la ETA, de imposiciones tiránicas desde el poder, etc.  Estos procesos, que recuperan lo peor de nuestra historia reciente, se deben en gran medida a las elaboraciones históricas de ustedes, las cuales no podrían sostenerse en libertad, evidentemente. Ustedes han suministrado a unos políticos mayormente corruptos, incultos y frívolos el argumentario justificador de sus desmanes.

En suma: esta es una ley criminal, y ustedes son sus inspiradores intelectuales. Es hora, por tanto, de desafiar esa ley contra la libertad, la verdad y la inteligencia, y forzar el necesario debate para impedir la repetición de viejos y funestos errores. Aquí todo el mundo va a retratarse, le guste o no.

 

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A unos historiadores liberticidas

Carta a unos historiadores liberticidas

Hay cosas muy sencillas que ustedes quieren embrollar. Ustedes han elaborado una versión de la historia y otros hemos investigado y elaborado otra muy distinta. Los demócratas no pensamos siquiera en prohibir sus versiones, pero ustedes pretenden  impedirnos por ley investigar, expresar y difundir libremente nuestras conclusiones,  y quieren cerrar cualquier asociación que las defienda. Este primer punto no admite discusión: ustedes son enemigos de la democracia, pues atentan contra los derechos de los españoles, derechos que nada les deben a ustedes y que están por encima de ustedes.

Segundo punto: lo lógico en una democracia es que sus versiones y las nuestras se debatan libre y abiertamente. Pero ustedes  pretenden sustituir un derecho tan natural por una censura de tipo soviético o sovietizante. ¿Por qué ese rechazo al debate libre? Solo hay y puede haber una razón bajo su hojarasca ideológica: porque ustedes saben que sus versiones son falsas y no se sostendrían en un contraste intelectual. Por eso deben refugiarse en una ley liberticida que por sí misma les pone en evidencia. Una ley que ataca, además, los derechos de la inteligencia. Si les quedara alguna honradez, tendrían que condenarla públicamente, al menos para no condenarse ustedes mismos.

Lo cual nos lleva a una tercera cuestión: ¿por qué mantienen ustedes unas versiones que en el fondo saben falsas? No entro en el aspecto personal de los intereses, carreras, prestigios o seudoprestigios conseguidos con ellas. Eso cuenta, pero  hay algo más allá y de mayor relevancia: las consecuencias políticas actuales de sus versiones, que se resumen en un proceso de disgregación nacional, de impulso a la corrupción, de exaltación mal encubierta de la cheka y de la ETA, de imposiciones tiránicas desde el poder, etc.  Estos procesos, que recuperan lo peor de nuestra historia reciente, se deben en gran medida a las elaboraciones históricas de ustedes, las cuales no podrían sostenerse en libertad, evidentemente. Ustedes han suministrado a unos políticos mayormente corruptos, incultos y frívolos el argumentario justificador de sus desmanes.

En suma: esta es una ley criminal, y ustedes son sus inspiradores intelectuales. Es hora, por tanto, de desafiar esa ley contra la libertad, la verdad y la inteligencia, y forzar el necesario debate, para impedir la repetición de viejos y funestos errores. Aquí todo el mundo va a retratarse, le guste o no.

 (Animo a los lectores  a dar la mayor difusión posible de esta carta)

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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(VIII) Tres problemas de la democracia / Triunfo y angustia / La táctica de Hitler

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Poder y democracia (VIII). Tres problemas de la democracia 

37. La idea de que la democracia significa el triunfo de los más ignorantes parte de la falsa idea etimológica. Los más ignorantes son siempre dirigidos e ilustrados  (más o menos)  por  algún o algunos grupos oligárquicos.

38. El carácter mismo de las sociedades humanas hace que en todas ellas estén presentes siempre factores integradores y disgregadores. La lucha entre oligarquías tiene por su dinámica a disgregar la sociedad, cosa que en democracia se evita, en principio, mediante la sujeción al voto y sus condicionantes de libertades. Sin embargo esa lucha, aun así reglamentada, no evita tres peligros, en principio: que la lucha derive en contienda de demagogias; que los grupos oligárquicos se hagan cómplices para el reparto del poder; y que el poder se extienda totalitariamente con la pretensión de “representar al pueblo”.  

39. Dado que las oligarquías operan sobre masas humanas poco conocedoras o poco interesadas en los problemas políticos generales, atraer su voto mediante promesas falsas y aduladoras es una tendencia muy real, solo frenada por otras oligarquías en pugna por los mismos votos. Sin embargo, el freno puede convertirse en acicate, y rivalizar todos en demagogia, lo que llevaría a la ruptura de la sociedad. En la república, la demagogia de izquierdas y separatistas fue contenida por la derecha en las elecciones de 1933. Aquellas no se conformaron, prácticamente rompieron la sociedad y la abocaron a la guerra civil, aun sin haber habido dicha competencia de demagogias.

40. La complicidad de grupos oligárquicos al margen de los intereses más generales y contra ellos,  lleva a la larga o a la corta a los mismos efectos disgregadores: es lo que ocurre en España desde hace bastantes años entre PP, PSOE y separatistas.

41. La pretensión de que la victoria electoral  supone que el pueblo gobernaría a  través de los vencedores, tiende al totalitarismo. Una victoria electoral aplastante justificaría incluso la abolición del voto periódico,  o  bien de sus condicionantes, instalando  a una oligarquía permanentemente en el poder como “voluntad del pueblo” y eliminando la competencia de otras oligarquías tachadas de “enemigas del pueblo”. Los ejemplos abundan.  

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Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

Triunfo y angustia

Pongamos un ejemplo de posible épica convencional en Sonaron gritos: Alberto lucha en la quinta columna, en constante riesgo de muerte. Por fin triunfan los suyos y él se siente triunfador, desfila con las tropas y se casa con Carmen: tópico repetidísimo en literatura y cine. Así podría concluir un relato ameno, emocionante y con final feliz. Es lo que desea Carmen: “La guerra terminó. Hemos ganado los buenos. Ahora queda reconstruir y reconstruirnos, ¿Para qué  buscarnos más líos?”. Pero la paz supone para Alberto una crisis, por no decir un trauma. Le atormenta el recién descubierto secreto de su familia, la causa de su exterminio, no sabe qué hacer en las nueva sociedad  y teme la vida de matrimonio. Angustiado, va a Madrid para escapar de sí mismo, vive durante un tiempo solitario y como perdido. El final es, pues, una depresión, reacción muy verosímil, aun si infrecuente, poco dichosa y  poco “épica”. 

Alberto va superando su malestar gracias a la pintoresca tertulia de la pensión barata en la que ha ido a parar, y con la venida de Carmen y Paco a Madrid. Por fin parece a mano el final feliz,  pero en la quinta columna se ha asilvestrado, digámoslo así, la paz le desconcierta, y su amigo Paco, optimista y sin sus angustias existenciales, quiere también acción. Deciden ir a Rusia sin imaginar la dureza extrema de la guerra allí, mucho peor que la de España. Podría haberse roto la relación con Carmen, aunque esta, abnegadamente, trata de salvarla y le espera. A él, Rusia casi le rompe la vida, el equilibrio psíquico y la amistad con Paco. Vuelve, una vez más perturbado, apenas reconoce la nueva sociedad, pero termina por adaptarse, se casa con Carmen y emprende una vida estable y constructiva. ¿Final feliz, así?

Pero el ambiente según acaba la guerra mundial parece presagiar el fin de Franco, con quien, sin entrar en detalles, se identifica Alberto, y convertir sus propias peripecias en crímenes perseguibles.  Todo habría sido en vano. Sin razonarlo, y para desesperación de Carmen, que está a punto de romper con él,  acepta participar en un sangriento engaño al maquis en Galicia (me he basado en algo muy parecido ocurrido en Asturias). Y es allí, por una coincidencia inverosímil (pero en la realidad ocurren muchas cosas inverosímiles), donde encuentra el sentido de toda su historia anterior. Y ese sentido, lejos de aliviarle y darle sensación de éxito, acaba de desconcertarle y angustiarle:  la tópica “verdad sobre sí mismo” se le hace aún más enigmática. ¿Ha sido un juguete de las circunstancias o hay un destino debajo de ellas, o se debe su destino a sí mismo?  Su cansada reacción es por fin  “la vida estable  y constructiva” al lado de Carmen…, hasta que en la vejez vuelve a interrogarse sobre todo aquello.   

Novela de aventuras o épica, me han comentado. Muchas aventuras de alto riesgo, cierto, en aquellos “años de hierro”, pero la épica consiste aquí en un difícil sostenerse en la incertidumbre esencial de ellas y de la vida en general. Claro que, desde el punto de vista histórico, fue un final feliz para la gran mayoría de los españoles, pero no es una novela política, y lo histórico sirve solo de trasfondo.

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La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

Crónica  La táctica de Hitler

**Villarejo viene a ser el espejo de la inmensa corrupción en las “clases altas” del país. Once cargos del BBVA investigados en relación con su espionaje, en especial a Del Rivero. Más grave todavía que la Delgado,  compinche del delincuente y de un juez prevaricador, haya sido ministra de “justicia” y jefa de los fiscales.  Por decisión de un estafador  con falso doctorado,  y falso en todo lo demás.

**Es normal –lo contrario sería ilógico–, que un gobierno de delincuentes comunes  proteja con sus leyes a los demás delincuentes y trate de maniatar a policías y jueces.

**Franco derrotó a un frente popular compuesto de sovietizantes y separatistas, causantes de la guerra civil. Esa gente ha vuelto al poder con la colaboración del PP. Ya no se lanzan al asalto violento, siguen la táctica de Hitler: utilizar las formas democráticas para destruir la democracia.

**¿Puede ser el del Máster una alternativa al del Doctorado? Como Rajoy fue una “alternativa” a ZP. Hoy por hoy no hay más alternativa que VOX

**Es asqueroso ver cómo el frente popular y el PP atacan a Ayuso: como víboras tratando de morderle en los pies.

**Nada habría sido más lógico y necesario, en el 90 aniversario de la II República, que un debate intelectual de historiadores y políticos sobre aquella experiencia histórica, que hoy se está repitiendo. Lógico y necesario en un país democrático e intelectualmente vivo, lo que no es el caso, por desgracia.

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