Los grandes problemas / Nacionalcatolicismo / La angustia esencial

Los grandes problemas de España

Los grandes problemas de la España actual se resumen en los intentos disgregadores por un lado y  satelizadores por otro,  más la corrosión permanente de la libertad que unos y otros implican. Los autores de estos problemas son, ante todo, los gobiernos de PP y PSOE. Y tienen su base, más allá de intereses o maniobras concretas  y momentáneas en sus peleíllas por el poder,  en una concepción de fondo sobre su propio país. La causa de las políticas del PSOE, señaló Julián Marías, está en “su concepción negativa de la historia de España” (acompañada de satisfacción por la historia criminal del propio PSOE). Esa visión negativa de fondo la comparte el PP, inspirada probablemente en la sarta de necedades hilvanada por Ortega en su España invertebrada, de la que se cumple un siglo.  Por consiguiente, el PP ha condenado el alzamiento del 18 de julio del 36, que, partiendo de una inferioridad material desesperada, consiguió librar al país de la disgregación y  la sovietización… que vuelven a amenazar al país gracias, precisamente, a esos partidos.

Incidentalmente: la herencia intelectual e ideológica de Ortega no ha podido ser más nefasta. A él se debe también en buena medida  la caótica II República, y por lo que se ve, gran parte de los problemas actuales. El hombre solo se volvió razonable cuando volvió a la España franquista y constató su “salud casi indecente” en contraste con el resto de una Europa, que según sus ocurrencias anteriores , sería “la solución” a no se sabe qué problemas.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

****************************  

Nacionalcatolicismo

El antifranquismo ha inventado el término “nacionalcatolicismo” para definir la ideología del régimen de Franco. Ello es falso en parte porque, aunque el régimen se proclamaba católico y ese eran el nexo de unión entre sus cuatro partidos, esta religión no era concebida de igual modo por unos y por otros. “Nacionalcatolicismo sugiere la doble idea de una proyección política directa de la religión, y de que dicha proyección  se daría de preferencia en España y explicaría su historia. Incluso se suponía que, falta de ella, España volvería a la disgregación prerromana. Este concepto tiene bastantes dificultades: Jesús anunció que su reino no era de este mundo y diferenció los derechos de Dios y los del César.  Por otra parte, toda Europa occidental había sido católica durante siglos, y en ella Francia tenía una especie de primacía espiritual como “hija primogénita” y por ello “predilecta” de la Iglesia. De ser consecuentes, habría que predicar  la unidad política de al menos España, Francia e Italia en función de su común catolicismo. Además, aunque la expansión ultramarina del catolicismo se debe fundamentalmente a España, así como su defensa frente a otomanos y protestantes,  el centro orientador y doctrinal de ella se encuentra en Roma, no en España, y tiene tradición mucho más italiana que española.

Había sectores del franquismo que adoptaban abiertamente esa extensión política de la religión, apoyándose en un Menéndez Pelayo preliberal. Pero no todos los partidos lo compartían. Si miramos la cuestión desde el punto de vista histórico, encontramos una ilustrativa y larga polémica intelectual en los años 40-50 en torno a Ortega y Unamuno o, más ampliamente en torno a  la intelectualidad del exilio. La postura nacionalcatólica exigía la ruptura radical con ellos, alegando, lo que era cierto, que no eran católicos casi ninguno.  Por el contrario, la posición falangista pretendía  recuperar a esa intelectualidad como parte importante de la tradición cultural hispana, que sin aquella quedaría  mutilada (otra cosa es que los exiliados rechazaran cualquier acercamiento, estúpidamente convencidos de que pronto volverían a España en triunfo y venganza para imponer su depuración). Ninguna de las dos posturas  orientó la política real del país ni se  impuso en una sociedad que incluía muchas otras concepciones abiertas o implícitas.

Hay algo más que decir sobre el nacionalcatolicismo: pese a muchas de sus elaboradas argumentaciones, no logró alcanzar un nivel teórico  a la altura de su designio. Y ello se vio claramente con motivo del Vaticano II, en el cual los obispos nacionalcatólicos no jugaron ningún papel relevante, mientras que fue determinante la influencia francesa y alemana. El nacionalcatolicismo fue entonces derrumbado por Roma,  y la mayoría de sus  representantes callaron o se “convirtieron” a la doctrina oficial, apartándose con descaro de de quienes habían salvado a la Iglesia española. Por eso, cuando leo o escucho la frase de que “España siempre ha sido o  es un país católico”, comento: “eso es cierto en un aspecto, y en una sociedad cada vez menos católica, pero ¿quiere decir algo concreto como programa político actualmente?”

*************************

Cuatro perros verdes

La angustia esencial 

Aunque la condición humana se ha expresado de diversas maneras por filósofos y pensadores, creo  que nunca se ha condensado de modo más preciso que en el célebre cuarteto de Omar Jayam: Vine al mundo sin mi consentimiento/ Después, la vida no ha cesado de asombrarme / Me iré sin desearlo y sin saber / el por qué de mi llegada, mi estancia y mi partida. Estos versos geniales expresan  con implacable  sencillez y racionalidad el  sentimiento más profundo e inevitablemente angustioso que los seres humanos tienen de sí mismos. 

Ese sentimiento apenas aflora en las personas y actividades corrientes más que como una sensación vaga, animada en momentos a su vez angustiosos, como la proximidad de la muerte,  pero precisamente adquiere su significado por el contraste con las actividades corrientes. La jornada habitual se compone de gran número de actos y pensamientos que consideramos racionales y sensatas porque tienen una finalidad bastante clara, y también cuando esa finalidad falla por errores de apreciación, pues somos capaces de analizar esos errores para mantener la finalidad, es decir, el sentido.  Cuando una persona se comporta sin una finalidad racional o racionalizable,  sin lo que llamamos lógica, decimos que  es insensata o  loca, que ha perdido la razón, que obra sin sentido. En otras palabras, nuestra conducta práctica con respecto a nuestros deseos y al trato con los otros está gobernada por  sentidos o finalidades que percibimos con bastante claridad. Pero ¿qué ocurre con el conjunto de nuestra vida? Ahí –nos muestra Jayam y nos prueba la razón–, el sentido se desvanece, se vuelve inaprehensible.

Los animales y demás formas de vida viven solo en la vida práctica gobernada por instintos a su modo racionales, pero no se preguntan por el sentido de sus vidas porque no tienen la consciencia de la muerte.  Es esta consciencia, que distingue al hombre,  la que le permite, o mejor le obliga a contemplar su vida como un todo, como un conjunto de acciones, si lo queremos expresar así, al que quiere ansiosamente adscribir algún sentido análogo al de sus actos cotidianos mejor o peor explicables.   Y se encuentra con su imposibilidad radical, porque puede ser más o menos dueño de sus actos, pero no lo es en absoluto del conjunto de ellos, de su propia vida.

 

Creado en presente y pasado | 45 Comentarios

La traición a España

–Usted se queja de que el nivel del análisis político e histórico en España es terriblemente bajo

–Con pocas excepciones, es así. No me quejo, lo constato leyendo  los supuestos análisis en la prensa u oyéndolos en la radio. La televisión, ni la veo, me da náuseas.

–¿A qué se debería, según usted, esa flojera?

–En líneas generales a la casi generalizada ausencia de trasfondo histórico: los sucesos de cada día se tratan casi exclusivamente desde el presente y sin atención a su historial, a las ideas y estrategias generales de los partidos, con lo que todo resulta pequeñas tácticas incoherentes. No se pueden enfocar las medidas del Doctor y cia. sin tener en cuenta el pasado y la ideología general de su partido. En gran medida es pura ignorancia, porque nunca hubo una generación tan ignorante y confundida sobre el pasado del país. Pero aun sin ese trasfondo, un observador algo perspicaz nota enseguida conexiones entre el pensamiento y los actos de los políticos y entre distintas acciones u operaciones. Esa perspicacia casi siempre brilla por su ausencia.

–Tendría que ofrecer usted algún ejemplo para que se entienda.

–Ahí tiene uno realmente crudo: la prensa comenta que el Doctor y su cuadrilla  se han revitalizado políticamente al “conseguir” una repentina moderación de Marruecos y al ofrecer las bases de Morón y Rota como centros para la acogida de afganos amenazados de muerte. La pregunta más obvia en el primer caso es: “¿qué ha ofrecido el Doctor y su maquiavelo de patio de vecindad, el tal Albares, al sultán marroquí para que este se muestre complaciente con el gobierno (que no con España)?” Porque es indudable que esa banda ha ofrecido algo al sultán, de lo que no se habla. Un indicio es que estén retirando los cementerios españoles de los peñones próximos a Marruecos. Eso solo puede interpretarse como un primer paso para entregarlos. Recuérdese también la actitud traidora de ZP cuando la invasión de Perejil. Para el PSOE, las propias Ceuta y Melilla deben pasar a Marruecos a la larga,  y por ahí va su política.  Si no nos hacemos esta elemental pregunta y observamos la absoluta falta de firmeza del gobierno hacia Ceuta y Melilla,  ya el análisis deja de serlo, se limita a un chismorreo romo,  y eso es lo habitual.

Se puede pensar en los peñones, pero es difícil creer en la entrega de Ceuta y Melilla

–Los peñones serían un paso hacia las ciudades. A esta gente España le importa un rábano. Toda su política interior consiste en reforzar constantemente los separatismos, en infringir la Constitución, etc. Lo que hace dentro es coherente con lo que lo hace también fuera. En ese sentido PP y PSOE son iguales. No se puede separar una política de la otra.

–¿Y qué me dice del uso de las bases estadounidenses en España para acoger a los refugiados? Eso ha sido un gran tanto para el gobierno.

–Las dos cosas están relacionadas, claro: España está satelizada en la OTAN, que no defiende a Ceuta y Melilla, y está embarcada en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. No debemos olvidar esta evidencia. El gobierno del PP nos metió en Afganistán, donde no se nos perdía nada, lo cual ha resultado un sangriento y humillante fracaso que se quiere hacer olvidar atendiendo a la masacre que los talibanes preparan. Esa masacre es consecuencia de una intervención que debió haber corrido exclusivamente por cuenta de quienes creyeron que sería poco más que un paseo militar.

–Pero fue una réplica al atentado de las torres gemelas, usted mismo ha dicho que una provocación sanguinaria de tal calibre no podía pasar como si nada. Y en la lucha contra el terrorismo está implicada España, nos guste o no.

–Clarifiquemos un poco las ideas. El presidente useño Johnson pidió a Franco intervenir en la guerra de Vietnam contra el comunismo, que era también un enemigo común. Franco se negó pensando que allí no se nos perdía nada y que en todo caso la ayuda de España solo sería una forma de comprometernos como auxiliares de la política useña. Y también advirtió a Johnson, con suma amabilidad, de que probablemente perdería aquella guerra. Franco tenía una idea muy clara de los intereses e independencia de España; los gobiernos del PSOE y del PP siempre tuvieron un carácter de lacayos serviles. Claro, al meterse innecesariamente en Afganistán, España adquirió un compromiso,  y  se hizo corresponsable de una aventura que se va a saldar con la matanza de quizá de cientos de miles de afganos a quienes habían ilusionado con promesas que no van a cumplirse. ¿Por qué nadie menciona estos hechos? Lo mismo pasó en Vietnam. Y en Argelia.

–¿No cree usted que debería acusarse a Usa de flojera y abandonismo casi criminal?

–De ningún modo. Usa ha hecho cuanto podido, solo se le puede acusar del caos final, pero durante veinte años se ha esforzado al máximo, ha tenido miles de muertos y heridos y ha gastado cantidades astronómicas de dinero. Fue un error, pero en cierto modo comprensible dada la magnitud de la provocación de las torres gemelas y las expectativas eufóricas que tenían hace veinte años.  Simplemente no ha podido hacer más. Hay mucho enterado que cree que Usa es omnipotente y “si quisiera” podría haber ganado en Afganistán o Vietnam, incluso hablan de bombas atómicas. Afortunadamente los dirigentes useños son más inteligentes. De lo que yo hablo es de la implicación innecesaria de España impuesta por unos gobiernos radicalmente indecentes.

–Entonces, ¿usted pretende que nos desentendamos del terrorismo internacional, en especial el yijadista? ¿No sería eso una irresponsabilidad suicida?

–El yijadismo es probable que registre ahora un alza, y precisamente lo facilitará la presencia de minorías musulmanas crecientes en España, traídas por unos gobiernos criminales. Porque son criminales. Pero deje que le mencione otra conexión de todo esto con Ceuta y Melilla: como usted sabe, la OTAN no cubre la defensa de esas ciudades, lo que implícitamente las supone marroquíes, a plazo más o menos largo. Ahora mismo, este gobierno de estiércol ha prohibido el atraque en Ceuta de un destructor ruso. Pero nosotros no tenemos el menor problema con Rusia, son otros países de la OTAN y la UE quienes los tienen. En cambio Marruecos cierne una amenaza permanente sobre Ceuta y Melilla, que no defiende la OTAN (pero sí a Gibraltar).  Y ahora fíjese bien: el maquiavelillo barato del Doctor, el tal Albares,  se ha declarado “gran amigo” de Marruecos. Y estoy seguro de que lo es, él y el resto del gobierno. Enemigos de España, por tanto. Como decía Julián Marías, “tienen una idea negativa de la historia de España” Y están muy satisfechos de su propia historia criminal

 

Creado en presente y pasado | 45 Comentarios

Materia y espíritu / Torre de Babel / Tópicos invalidantes / Baroja y mujeres

Materia y espíritu

¿Cómo unos “desharrapados” talibanes han podido infligir una derrota tan humillante a un ejército supertecnificado y tan abrumadoramente superior  en todos los terrenos como el useño y de sus aliados? No es que los hayan derrotado, propiamente hablando,  sino que los han hecho fracasar, impidiéndoles controlar el territorio hasta obligarles a tirar la toalla por el enorme gasto implicado. Algo semejante pasó en Irak.  Usa creó y financió un ejército afgano antitalibán teóricamente muy fuerte, pero con el grave problema de ser una tropa pagada por el invasor: su motivación era baja y su popularidad escasa. Conviene recordar el análisis de Franco en relación con Vietnam:  Usa no ganaría, porque los comunistas sabían explotar un terreno difícil y  porque representaban el patriotismo vietnamita. No tenía en cuenta, además, el  poderoso atractivo de la doctrina marxista y su capacidad de imponer una disciplina. Parece que el yijadismo ha desempeñado un papel semejante en Afganistán. La parte implícita del análisis de Franco venía a ser: sea como sea, a España no se le pierde nada en Vietnam, no es un problema suyo aunque se invoque el anticomunismo. Como ahora invocan la lucha contra el terrorismo para satelizar al país en la OTAN. 

Creo que la derrota de Afganistán debe incitar a plantearse dos problemas de fondo: el de la asombrosa  irreductibilidad del islam, manifestada desde siempre y tan difícil de entender desde la perspectiva occidental; y la cuestión del espíritu y la materias, dicho a lo bruto: en Afganistán el poder material aplastante estaba del lado de los que resultaron perdedores. En Vietnam pasó casi lo mismo, con la peculiaridad de que el poder material de Usa y aliados se presentaba como ante todo espiritual, y el  poder espiritual del Vietcong se presentaba como esencialmente materialista. ¡Lo que confunden las palabras!

********************************

Dos momentos históricos de España novelados en los primeros dos tomos de una trilogía

Cuatro perros verdesSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

********************** 

Torre de Babel

El mito de la torre de Babel significa: la soberbia humana (la hibris, en los griegos) destruye el lenguaje. Las ideologías son una expresión de esa soberbia, y tienden a  destruir el lenguaje,  corrompiendo el  significado de las palabras hasta impedir la comprensión entre los hombres. En la URSS se analizaba la historia presente como una contienda entre “imperialistas”, capitaneados por Usa, y “demócratas” representados por la URSS. Eso nos parece hoy ridículo. Pero observemos, por ejemplo, cómo  en España se proclaman demócratas, sin apenas oposición, desde la ETA al PP y todos se consideran opuestos a la “dictadura” de Franco, alimentándose de un cadáver. Hoy no existe un lenguaje político comúnmente inteligible. Las mismas palabras pueden significar cosas distintas y opuestas para unos u otros. 

*************************

Tópicos invalidantes

En relación con nuestra historia reciente  perviven aún una serie de tópicos como estos: “La república fue un régimen reformista de izquierdas”. “La república defendía la democracia”. “La república cayó derrotada en 1939″. “La guerra civil comenzó en 1936 con un golpe de estado franquista”. “El franquismo fue un régimen totalitario”. “El franquismo fue una dictadura de partido único”. “El franquismo fue un régimen muy represivo”. “La transición fue la ruptura con el franquismo”,  etc. Cada uno de ellos es una mezcla de fraude y de estupidez, que desvirtúa de raíz una gran masa de historiografía. Que para colmo se suele presentar como científica. Interesa constatar esto: el pensamiento político e historiográfico de la derecha se aproxima tanto a la nulidad que en mayor o menor grado ha asumido ese fraude permanente.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

******************************

Tres observaciones de Baroja sobre las mujeres:

“La última vez que vi a la Pardo Bazán, hablándole de la miseria sexual del hombre en España, me dijo que el que rehuía el trato de mujeres de la vida airada y buscaba acercarse a las señoras de la sociedad era un fatuo o un tonto, porque unas y otras no se diferenciaban en nada”.

“De la condesa Mathieu de Noailles se recitaba en París un trozo de una poesía suya que decía: “Deux êtres luttent dans mon coeur / C´est la bacchante avec la nonne” (Dos seres luchan en mi corazón/ la bacante con la monja)” Esto me recuerda una frase del censor stalinista  Zhdánof sobre Anna Ajmátova: “¿Monja o prostituta? Las dos cosas” (venía a ser algo así, es un recuerdo antiguo)

“Yo creo que con el tiempo es posible  que el amor tome un carácter fisiológico y el idealismo siga otros derroteros científicos y filosóficos. Si no, seguirá la humanidad como hasta aquí “. “No creo en lo primero –dijo la rusa– Todas las mujeres y muchos hombres viviremos siempre pensando en que hay un mundo de color de rosa, donde se vive feliz, el mundo del amor” .  “Sí, es verdad, dijo Marta”.

Baroja tiene otras observaciones u opiniones, que difieren a menudo entre sí.

 *****************************

 

Creado en presente y pasado | 111 Comentarios

Afganistán y Argelia/ Chismografía literaria

 Afganistán y Argelia

Hay semejanzas notables entre la derrota francesa en Argelia, que tras décadas de lucha causó el asesinato de  más de cien mil argelinos profranceses –algunos elevan la cifra hasta un millón–, y la derrota de  Usa en Afganistán, que previsiblemente redundará en un número no menor de afganos masacrados. Hay también diferencias de fondo: los rebeldes argelinos no eran yijadistas, sino socialistas, y la derrota francesa  encubría el designio de De Gaulle de abortar una Argelia francesa, es decir, la prolongación de Francia en Argelia: él, mirado a largo plazo, vio claramente que a la larga ello daría lugar a una Francia islamizada en gran parte, que perdería su cultura y su espíritu: porque los tenaces intentos de desislamizar el norte de África habían fracasado, y aquella población crecía con más rapidez que la francesa y se instalaría en gran medida en la propia Francia.  De Gaulle tuvo éxito, aunque a un precio terrorífico en vidas humanas (y no pudo evitar que sus sucesores favoreciesen una creciente asentamiento islámico en la propia Francia). En ese aspecto las dos experiencias han sido contrarias, pues Usa y la OTAN pretendían algo semejante a los partidarios de una Argelia francesa: si no una prolongación directa de Usa o la UE, al menos un Afganistán prouseño, incluso democrático, y campo de acción económico para sus grandes empresas.

La derrota useña (de la que participa España) ha sido tan humillante, que el yijadismo en general solo podrá verlo como una victoria propia y un potente estímulo para proseguir sus acciones.  También es difícil que los talibanes se estabilicen y controlen todo el país, y puede surgir una guerra civil, explotable por otras potencias; pero esto es secundario, pues el factor más profundo es el repudio radical del islam a la cultura de occidente, sea en su versión cristiana o laicista. Un rechazo que ha venido reforzándose tras décadas de intentos modernizadores y laicistas como el “socialismo árabe” y otros, iniciados por Turquía hace mucho. El triunfo de Jomeini sobre el Sha en Irán marcó el primer gran éxito de la corriente belicosamente antioccidental. Aquella victoria islámica, saludada en casi todo occidente como si fuera propia, mientras al derrocado y modernizador Sha, enfermo de cáncer, se le negaba el pan y la sal y la acogida en los países democráticos,  fue el primer gran paso en las nuevas orientaciones del islam. Occidente intentó luego también el juego de las “primaveras árabes”, mediante la técnica subversiva de provocar en algunos puntos céntricos de ciudades manifestaciones en gran parte pagadas, sobre las que concentrar  el foco de los medios de masas mundiales hasta hacer caer las “dictaduras”. Aquellas “primaveras” resultaron en la casi islamización yijadista de Egipto, evitada en último extremo por un golpe militar, en la  destrucción de Libia o la conversión de Siria en una segunda Libia, solo impedida por Rusia.

Lo que podríamos llamar “la empresa de Afganistán” se inició  en una época de enorme euforia: la caída de la URSS daría a Usa y su tutelada UE una fuerza de imitación ideológica imbatible, sustentada por una potencia militar y económica sin semejante histórico. Veinte años después, a la euforia le ha sucedido la depresión y la crisis. Crisis de la que Afganistán es el reflejo, no la causa: en este blog vengo analizando cómo viene años deteriorándose la democracia  en el seno de Usa y la UE.

***********************

Cuatro perros verdes

Hay muchas y variadas novelas escritas entonces y hoy sobre aquella época. La ventaja de las últimas es que el autor conoce las consecuencias de los actos de los protagonistas o su relación con la vida social. La de Pío Moa está a la altura de las mejores, por su claridad, su limpia urdimbre y complejidad de tonos, su autenticidad, su pesimismo documentado y vivido por el autor.

Uno de los pozos a los que el autor se asoma es el momento crítico de la juventud en los años sesenta. Todavía se vivía en España una suerte de ingenuidad intelectual, ya contaminada por el existencialismo francés y el malestar de los estudiantes y profesores jóvenes de los Estados Unidos, algo que tenía más que ver con la Guerra de Vietnam que con la ideología o la filosofía que fueron tejiéndose en torno a la derrota gringa en Indochina. (Fernando Bellón)

******************************

Chismografía literaria

Me preguntaba Luis del Pino si no situaría a Delibes  al lado o por encima de Cela. He leído poco a Delibes, sobre todo porque sus personajes y situaciones apenas me interesan. No por ello le niego valor literario, eso es algo más complejo que los gustos personales. Tampoco me parecen interesantes los personajes de Cela, excepto los de sus primeras dos novelas importantes, pero los de  este me parecen más incisivos y agresivos que los de Delibes. En todo caso las situaciones y personajes  de ambos resultan víctimas lastimeras, de escaso ánimo e inteligencia, de  un clima social juzgado injusto. Lo que podríamos llamar “realismo cutre” o “costumbrismo cutre”, una plaga de la literatura española desde hace mucho. En cualquier caso, Cela me parece superior, como novelista, a Delibes o a cualquier otro desde la posguerra que se me venga ahora a la cabeza.

Más me interesa la biografía de ambos: los dos tuvieron problemas con la censura, problemas insignificantes aunque muy resaltados por sus oficiosos partidarios,  y que nos les impidieron publicar constantemente, medrar y recibir premios en el franquismo, régimen con el que al parecer estaban en desacuerdo, más Delibes que Cela. A Delibes lo han situado en la nómina de los literatos “de la berza”, aunque creo que estaba por encima de la mayoría.   Recuerdo unos reportajes de Delibes en la revista Triunfo sobre un viaje que hizo a la Checoslovaquia comunista. Las observaciones eran de una ingenuidad algo pueril. Le parecía un régimen con defectos pero muy aceptable. Seguramente más que el español, en el cual escribía y  triunfaba, como Cela, Buero y tantos más que algunos colocan  en el redil del  “exilio interior” esa lamentable farsa del antifranquismo literario. ¡Para que luego los antifranquistas retrospectivos les llamaran ejemplares del “páramo cultural”!

Desgraciadamente, en España hay poca crítica cultural: lo que pasa por tal oscila entre el ditirambo y la chismografía malévola. Umbral,  novelista frustrado, cultivó esta última mejor que nadie.

********************************

 

Creado en presente y pasado | 163 Comentarios

Políticos y analistas / Cela, biografía y obra / Amor a la vida / Ironías / Las Casas (y V-a) Invasión y conquista en la historia

Políticos y analistas

No encuentro  ningún análisis del desastre afgano que trate lo más evidente para España: su implicación, forzada por unos políticos indignos, en asuntos de interés ajeno, bajo mando ajeno y en lengua ajena. Esta gentuza nos habría metido en las dos guerras mundiales anteriores. En el fondo, políticos y analistas (por así llamarlos) son incapaces de imaginar otra cosa que la supeditación y satelización crecientes de España a una “Europa”  de la que no saben  ni quieren saber gran cosa, pero que esperan que milagrosamente resolverá nuestros problemas.

Franco rehusó participar en la guerra de Vietnam porque en ella nada le iba ni le venía a España. Y predijo además la derrota useña. No participaba de la estupidez de nuestros actuales líderes, que nunca debieran haber pasado de desempeñar modestos puestos funcionariales de provincias. Y alguno, el de portero de discoteca o de burdel.

**************************

Cela, obra y biografía

De Cela, como de cualquier personaje destacado, se puede comentar su obra y su biografía, siempre unidas, pero distintas y hasta opuestas. En la biografía siempre hay un elemento oculto incluso para el mismo personaje, pues muchos de sus actos solo resultan comprensibles por sus consecuencias inesperables, más que por sus intenciones, tan a menudo borrosas para él mismo (no era el caso de Cela, al menos en lo literario, pues aspiraba al Nobel desde joven). Pero lo que importa de Cela es su literatura, y su biografía solo en función de ella (sus memorias son poco más que ramplonas).  Yo he interpretado La Colmena, biográficamente, como un intento  de hacerse perdonar su pasado falangista ante la casi segura caída de Franco hacia el final de la SGM. Para ello tuvo que pintar un cuadro sombrío hasta lo grotesco de aquellos años en España. Sin embargo una cosa es la intención algo indigna  que le yo achaco (sin pruebas, pero con buenos indicios) y otra el resultado, pues La Colmena es una de las  novelas españolas más notables del siglo XX.

Muy a menudo leemos La Colmena como un retrato de  la posguerra española, y yo creo que es otra cosa. Contra lo que tantos suponían, el régimen desafió a aquellos colosos que iban a borrarlo del mapa  con  solo soplar un poco sobre España.  Y si Franco logró sostenerse contra viento y marea solo pudo ser porque el paisaje social hispano era muy diferente al pintado por Cela, aunque tuviera rasgos de este. Si no suena pretencioso,  diré que ese paisaje está mejor representado en  Sonaron gritos y golpes a la puerta, aunque yo no lo haya vivido y Cela sí. Y no es que Cela mienta, sino que su novela, al pintar aspectos de aquella sociedad, pinta algo que existe en toda sociedad y época, de ahí su universalidad. Si La Colmena es bastante más que una caricatura malintencionada de un tiempo determinado, es precisamente por ese carácter universal.

En toda su obra, a Cela le atraen los personajes y situaciones cutres, tan presentes en  la realidad humana. No es fácil hacer arte de tales elementos, pero debe reconocerse que Cela lo consigue, pese a no sentir compasión por ellos (él se consideraba nietzscheano).  No como el Dostoievski de Pobres gentes:  La Colmena, también otras obras de Cela,  podrían subtitularse Pobres diablos, en el sentido poco piadoso de esa expresión en español

*************************

Cuatro perros verdes

El amor a la vida 

 ”Lo que más define a los personajes de Cuatro perros verdes son sus ideas existenciales o religiosas y sus ideas políticas, por un lado, y las circunstancias vitales que marcan sus vidas, por otro. Estos condicionantes son tan interesantes o más que sus divagaciones u opiniones teóricas, pues éstas se ven afectadas por dichas vivencias. A Moncho (Ramón) le cambia la vida la muerte de su novia Mariana. A Santiago, que es el personaje que más nos deja ver su alma con sus introspecciones y pensamientos, le angustia el asesinato de un sarasa conocido de su Cádiz natal. Javier aprovecha la fortuna familiar, sobrelleva la permanente contienda de sus padres y cuenta con la experiencia de haber vivido en otros países. Finalmente, a Chano (Potenciano) le atormentan su nombre y su físico.
Respecto a las discusiones, hay dos intenciones claras. Una, la de conocer el fondo de las cosas y su significado. Y dos, la de descubrir cuál es la actitud que se debe tomar ante la vida (…) Lo  dura, admirable y chocante que es la  existencia del hombre. (Luis Segura) 

Esto último me recuerda la afirmación de  Tolstoi de que la literatura debe despertar el amor por la vida. Creo que la mayor parte de la literatura del siglo XX y actual no despierta ese amor, sino la desesperación en unos casos o el tedio en otros. Por lo demás, ¿diríamos que obras como La muerte de Iván Ilich,  La sonata a Kreutzer o El poder de las tinieblas, del propio Tolstói, despiertan un gran amor a la vida? 

*************************

Ironías de la Historia

Con la república se han producido dos fenómenos realmente curiosos:  sus propios artífices la pintan como un régimen detestable, y sin embargo, ya en los últimos años del franquismo se percibía su mitificación, tan ditirámbica como ridículamente fantasiosa.  El otro fenómeno es que ni la historiografía  de derecha ni  de izquierda señalan debidamente el papel de Alcalá-Zamora, un católico conservador acomplejado y confuso, de larga  trayectoria monárquica, pero el verdadero traedor y destructor de la república. Ironías de la historia.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

 ********************************

Las Casas la la leyenda negra (y V-a).  La conquista en la historia

Desde  su aparición sobre la Tierra, los grupos humanos han viajado hasta expandirse sobre la mayor parte del planeta emergido, sea por un impulso semiconsciente de exploración, por buscar recursos para vivir, empujados por variaciones climáticas o por otras causas. De estas migraciones,  nomadeos e invasiones a lo largo de miles de años antes de la historia, es decir, antes de la llamada revolución neolítica, han quedado huellas dispersas arqueológicas y otras más constatables genéticas, idiomáticas y más en general culturales. Resulta algo difícil de explicar cómo siendo la constitución física y psíquica humana esencialmente igual, haya dado lugar a diferencias culturales tan fuertes que se han visto entre sí como incompatibles incluso en regiones inmediatas entre sí y con características físicas y climáticas semejantes. 

Lo indudable es que estas migraciones han ido acompañadas de choques, invasiones y conquistas: unos grupos han subyugado a otros, a veces exterminándolos, o se han mezclado con ellos. La lucha y la invasión han sido frecuentes, aunque después de ellas  hayan transcurrido épocas de mezcla o disolución pacífica de los invasores entre los invadidos. A menudo, también los invasores han sido grupos mucho más  pequeños, pero mejor estructurados, que los invadidos. Los romanos que conquistaron España eran muy pocos, lo mismo los visigodos o los árabes. Lo cual puede decirse de los francos, los anglos y sajones o luego los normandos que se impusieron sobre los demás en Inglaterra tras la batalla de Hastings.

Como toda sociedad humana es una cultura, es decir, un conjunto de ideas,  ritos y acciones  religiosas, políticas, económicas y artísticas estructuradoras y elaborados con distinto espíritu por cada grupo humano algo amplio, cada una tiende a suponerse superior a otras, y su predominio militar es visto a menudo como la demostración de tal superioridad. Aunque puede ocurrir perfectamente lo contrario. Así, la invasión romana de Hispania (o del resto de aquel imperio) provino de una superioridad cultural que transmitió a numerosas “naciones”, unificándolas en ese sentido. En cambio las invasiones  que destruyeron el Imperio de occidente trajeron consigo una época de barbarie,  con destrucción o ruina de ciudades, bibliotecas, instituciones de derecho y enseñanza,  de cultivos,  industrias, comercio y comunicaciones. Fue la edad de supervivencia o alta edad media, en la que lo que hoy llamamos civilización europea pudo haber muerto en embrión, y solo quedó superada al cabo de cinco siglos de penosos esfuerzos a partir del siglo XI, cuando el románico y el gótico abrieron la edad de asentamiento o baja edad media. Todavía  en el siglo XIII la invasión mongola amenazó gravemente la civilización,  que se salvó casi por casualidad.

Las invasiones y conquistas son, pues, uno de los fenómenos determinantes de la historia, consecuencias de la diversidad u oposición de intereses y sentimientos de grupo,  y de sus elaboraciones culturales. Cabe decir, asimismo, que al hablar de civilización europea por entonces nos referimos de modo especial al elemento unificador cristiano, y que el fin de las invasiones y conquistas exteriores no significó el cese de las mismas entre las distintas naciones europeas.  Las cuales han continuado  hasta el mismo siglo XX, y si han cesado desde el fin de la II Guerra Mundial, ha sido por efecto de la debilidad general europea. Otra de cuyas manifestaciones ha sido el intento de las naciones europeas antaño más poderosas  de retener sus imperios coloniales,  empeño en el que  apenas han cosechado más que derrotas y fracasos.

Cuando hablamos de la conquista de América debemos entenderla en este cuadro histórico general, y desde ese punto de vista es preciso enfocarla.

Creado en presente y pasado | 178 Comentarios