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Indultos: solución / (III) Seréis como dioses/ La suerte del Doctor / Momento crítico de juventud / Charlatanes (VIII)
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Tiembla el tinglado de la farsa / (XVI)Fukuyama, a revisar / (VII) Preston, el fraude metódico / Las tías.
Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial. El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia al hombre blanco.
188 – Cuando la guerra europea se volvió mundial | El PP quiere los indultos – YouTube
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Crónica. La verdad de Ayuso hace temblar al gran tinglado de la farsa
**Para algunos liberales españoles, Usa es lo mismo que fue la URSS para los comunistas: el espejismo de una casi perfecto paraíso.
**En relación con el rey, Ayuso ha dicho la verdad. Y como la política en España es un festival de embustes y corrupción, todos se han echado sobre ella, empezando por el tío del Máster. El hecho es que el indulto pondrá al rey en un compromiso muy grave, sometiéndolo a la mayor humillación desde la profanación de la tumba de Franco. Y lo que es peor, a una humillación a la Constitución y la integridad de España
**“Sánchez dice que en 29 segundos ha hablado con Biden de latinoamérica, defensa y agenda progresista” ¿Y por qué no? ¿Hace falta más tiempo para soltar chorradas sobre esos temas?
**Dice Pepe García Domínguez que el “problema catalán siempre existirá”. Siempre habrá separatistas, claro, como siempre habrá delincuencia, el problema es si mucha o poca. Pero no hay problema catalán. El problema es la colaboración, nunca oposición, de los gobiernos PP y PSOE con los separatistas catalanes (y vascos, gallegos y los que aparezcan) Entre todos han llevado al golpe de estado permanente.
**Los gobiernos españoles desde la transición son únicos en el mundo: han alentado y financiado los separatismos, satelizado a España política y militarmente, fomentado la colonización cultural por el inglés, y se han declarado amigos y aliados de un país que invade territorio español y de otro que amenaza con hacerlo.
**El delito de los gobiernos con los separatismos no se ha limitado a la colaboración: se ha completado con la marginación y la humillación de quienes en las regiones defendían a España. Esto es incluso más criminal.
**Solo tras el discurso del rey contra el golpe de 2017 empezaron los catalanes antiseparatistas a sentirse algo protegidos. Fue también la ocasión que rompió el muro de silencio contra VOX levantado por los demás partidos, especialmente por el PP.
**Muchos no entienden que el PP haya colaborado con todos los enemigos de España, declarándose al mismo tiempo partidario de la unidad nacional. El fondo del asunto es que el PP no es partidario de España sino de lo que llama “Europa”. Sobre la que no sabe casi nada, como tampoco sobre España.
**Para el PP, como para un Ortega y Gasset que en política e historia nunca dijo más que botaratadas, “España es el problema y Europa la solución”. Ni entonces ni ahora nuestros europeístas han producido estudios medianamente serios sobre Europa. Ni siquiera algún libro de viajes interesante. Y un grave problema de España son esos botarates.
**Ortega solo dejó de desbarrar en política e historia, cuando volvió a la España de Franco y se dedicó a aquello en lo que en realidad era solvente, la filosofía.
Si la verdad sobre la república fuera conocida por todo el mundo, tendríamos hoy muchos menos problemas políticos. Todos debemos hacer un esfuerzo
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Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)
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Neutralidad, (XVI)Fukuyama, a revisar
Conviene resumir la evolución de la política española en el período entre la muerte de Franco y la implosión de la URSS (quince años) previo, a partir de la muerte del Caudillo. Lo que fue triunfando pronto en la transición fue, por parte de la derecha, el olvido del franquismo y el típico europeísmo orteguiano. La izquierda y los separatistas sustituyeron el olvido por el ataque y condena permanentes, que terminó adoptando también la derecha. En lo del “europeísmo” estaban todos de acuerdo, eso sí, sin el menor análisis digno de tal nombre, ni histórico ni ideológico ni de la situación mundial. Y ahí, en ese doble fenómeno de olvido o condena de la historia reciente de España y de anhelo de disolución en una “Europa” de diseño errátil, radica el fondo de todas las políticas seguidas desde entonces. Las cuales pueden concretarse en el fomento de los separatismos y en una satelización, en todos los terrenos, a unas entidades que se apropiaban del concepto de Europa, y a las que la europea España no debía nada.
Y, por supuesto, tampoco se analizaron las consecuencias de la caída de la URSS, bastaban los análisis que se hicieran en el exterior. ¿En qué afecta a la posición de España la implosión de la URSS y el triunfo, que parecía universal y definitivo, de la democracia anglosajona, y que pronto reveló ser menos definitivo? El libro de Fukuyama es quizá el mejor que se ha escrito sobre aquel acontecimiento, y sin duda merece ser releído y reinterpretado.
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Galería de charlatanes (VII). Preston, o el fraude como método
Si hay un ejemplo de historiador fraudulento, es Preston. Y tiene especial relevancia porque es el que domina el “hispanismo” inglés sobre la guerra civil (no ha habido modo de que se tradujera allí ninguno de mis libros), y porque el paleto periodismo español, de izquierda y de derechas, lo tiene por un ídolo. Empezando por las bellaquerías del “antifranquista” Ansón.
Leo esta afirmación del señor Preston sobre mi persona: “Hay mentiras en cada página de su libro” (¿Cuál?). Muy bien. Ahora solo le queda demostrarlo, y vuelvo a animarle a que lo intente de una buena vez. Yo, en cambio, sí he documentado ampliamente sus muy frecuentes mentiras y manipulaciones (bueno, no todas, porque es casi imposible).
En realidad, su método historiográfico queda bastante bien retratado en la inconsecuencia de su frase. Obsérvese también su respuesta a la crítica de que ofrece cifras distorsionadas, hecha por Stanley Payne: “Que Payne explique su trayectoria desde la izquierda a la extrema derecha”. Es decir, el problema no está en los hechos, sino en que Payne –asegura, tergiversando de nuevo la realidad– se ha vuelto de “extrema derecha”. Un método de debate, por cierto, empleado masivamente por los marxistas y afines. Otra de sus hazañas metodológicas consiste en habernos descubierto que el homenajeado Carrillo tuvo –¡quién lo hubiera creído!– responsabilidad en Paracuellos. En fin, un historiador de postín, muy respetado no ya por la izquierda también por la derecha, desde los absurdos halagos que Ansón le tributó para presumir de antifranquista. El nivel.
El último libro de Preston, El Holocausto español es un fraude desde el mismo título. Fraude en el doble sentido de mencionar un inexistente holocausto español, trivializando de paso el judío, y de emplear la palabra con evidentes fines comerciales. Su tesis, no menos falsa bajo la pretendida objetividad de reconocer (¡a estas alturas!) que “también” hubo crímenes en la izquierda, consiste en la vieja historieta de que la represión nacional hizo el triple de víctimas que la del Frente Popular, y que cualitativamente no pueden equipararse una y otra: “No puedo tratar igual a un violador que a una violada”.
El violador sería el bando nacional y la violada el Frente Popular, que él identifica –de nuevo falsamente– con la república del 31. Como he expuesto con todo detalle en Los orígenes de la guerra civil, la violación, si así queremos llamarla, fue emprendida en octubre de 1934 por el PSOE y la Esquerra, apoyados por prácticamente toda la izquierda, con el propósito textual de organizar una guerra civil; y continuó después de las elecciones de febrero del 36, en una verdadera orgía de crímenes e incendios, hasta que se provocó la continuación de la guerra civil, a la que tan aficionadas fueron nuestras izquierdas, que incluso organizaron otras dos en su propio seno.
La violada fue, por un lado, la república del 31, su Constitución y su legalidad, y por otro la masa de población católica y derechista, hasta que decidió defenderse. Las izquierdas, con mayor o menor intensidad, quisieron la guerra civil porque estaban convencidas de ganarla –y casi la ganaron al principio–, pero sus cálculos terminaron por salirles errados. Me permito animar a Preston y compañía a abandonar su pereza intelectual e intentar desmentir estos extremos, que he probado con los documentos de la izquierda.
En fin, presentar como víctima de una violación a un Frente Popular formado por marxistas revolucionarios, stalinistas, golpistas tipo Azaña o Companys, anarquistas y racistas, bajo la tutela de Stalin, es la osada falsificación base de todas las demás. Lo he expuesto en La quiebra de la historia ‘progresista’. Pero se ve que estos señores esperan tener siempre una clientela de ignorantes o fanáticos a quienes explotar.
En cuanto a las cifras de la represión, ya Ramón Salas Larrazábal las puso en su lugar, corregidas luego por A. D. Martín Rubio. Pero el asunto se ha convertido para algunos en un negocio bien subvencionado desde el poder, y la realidad les da igual. No hay debate. Les basta descalificar como “de extrema derecha” o “fascistas” los estudios que abandonan la propaganda y van a los hechos. Recordaré, muy en resumen, que el terror lo empezaron las izquierdas; que en el bando izquierdista no fue un terror popular o espontáneo sino organizado por los partidos y el gobierno; que el número de víctimas fue muy parecido en los dos campos; que el extremo sadismo en el terror de izquierdas no tiene parangón en el bando nacional; que las izquierdas practicaron el terror entre ellas mismas, lo que tampoco ocurrió entre los nacionales. Que intente Preston refutar estos datos básicos con otros datos y argumentos, y le prestaremos atención. Sus distorsiones son tan amplias que resulta imposible abordarlas en un artículo. Las he tratado más en detalle en el libro Los crímenes de la guerra civil, que, desde luego, él no ha rebatido en momento alguno.
Una frase llamativa de Preston: “El Valle de los Caídos es una maravilla, pero hay que explicar que fue hecho por presos republicanos”. Bien por la primera parte del aserto, mal por la segunda. Hubo allí muy pocos presos, no eran republicanos sino rojos acusados de crímenes, cobraban salario y redimían penas por el trabajo. Y el Valle terminó tomando un carácter de reconciliación nacional que ahora se intenta destruir. Otra frase del autor: “La mayor dificultad para escribir mi libro ha sido poder mantener mi equilibrio psicológico leyendo tantos horrores en ambos lados”. A muchos ingleses siempre les ha encantado/horrorizado la crueldad española, y se ve que Preston tampoco sabe mucho de la historia de su propio país. ¿Ha probado a mantener su equilibrio psicológico leyendo acerca los bombardeos de terror ingleses sobre la población civil alemana, que causaron varias veces más víctimas que el terror de los dos bandos en la guerra española?
(En LD, 4-5-2011. Preston o la historia como fraude)
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Quién entiende a las tías…
–Las tías son la hostia, tío, no hay quien las entienda. Te desvives por ellas, las proteges, defiendes sus derechos, te haces nuevo masculino, que si el futuro es feminista o no será, todo eso…Y te pasas la vida cagándote en el machismo y el patriarcado a todas horas, más que nadie, más que ellas mismas, ¿y cómo te recompensan? Va una y se ríe de ti en tu jeta, en la televisión, ante todo el mundo, te suelta que no eres creíble… Solo le faltó llamarme mamarracho y gilipollas a la puta cara, vamos, que en realidad fue lo que hizo… ¡Y la otra peor, mandándome a tomar por el culo… ¡perdón!… diciendo que me largara del programa, ¡un programa progresista y feminista!… ¿Tú lo entiendes?
–Bueno hombre, no hay que generalizar, no todas son así. Recuerdo que la presentadora te cogió de la manita y te dio un besito en la frente para consolarte. Aquello fue muy emotivo, a todas y todos en el partido se nos saltaron las lágrimas… ¡y claro que también hay mujeres fachas, algunas quedan! Vamos, tío, no le des más importancia, ya les ajustaremos cuentas cuando nos hagamos con el poder…, tic, tac…, ¿recuerdas?
Creado en presente y pasado
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El rey, comprometido / Historia triste / Charlatanes (VI) S. Juliá y los “pobres”.
Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)
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El rey, comprometido.
Lejos de querer estar en el poder a cualquier precio –como suponen los simples–, aunque también, el Doctor y los suyos tienen un proyecto y quieren llevarlo a su fin. Ese proyecto es derrotar a Franco, lo cual suena de entrada a chifladura. Pero no lo es tanto: por Franco hay que entender también su herencia: la paz, la reconciliación, la prosperidad y la libertad basadas en la unidad nacional.
Y en el paquete entra la monarquía. Cualquiera que no esté ciego percibe el progreso de la maniobra. ZP hizo firmar a Juan Carlos una ley sovietizante, anticonstitucional, para deslegitimar al franquismo y al referéndum del 76, y de paso a la monarquía, claro está. Y de Juan Carlos hemos aprendido lo suficiente para comprender que la firmó porque él estaba en otros asuntos. El segundo gran golpe a la monarquía fue la profanación de la tumba de Franco por el gobierno representativo de la corrupción, los separatismos y el odio a España. Esta vez, cogidos en la trampa del antifranquismo, los monárquicos y la Iglesia aceptaron la injuria criminal, exhibiéndose de paso la corrupción de la justicia. Desde entonces, o desde antes, no han cesado las humillaciones a Felipe VI, sin que la “oposición” protestase en ningún momento.
Ahora nos encontramos ante un nuevo delito del Doctor y su banda: unos indultos fraudulentos, como todo lo que hacen, que atentan contra las leyes y, más aún contra la integridad nacional. Unos indultos, directamente entre golpistas, pues en sí mismo son golpismo. Y Ayuso ha destapado el frasco de las esencias, o por mejor decir de las fetideces, diciendo, no que el rey es cómplice, sino que quieren hacerle cómplice. ¿Los firmará el rey? Si lo hace, colaborará en un acto contra la Constitución y contra España. Si no lo hace, forzará una crisis constitucional de extrema gravedad. Y eso es probablemente lo que necesita un país en que el pisoteo de la Constitución ha sido norma de los gobiernos, fueran PP o PSOE, auxiliados por un Tribunal Constitucional satélite de ellos.
Ante el referéndum golpista, Felipe VI adoptó la defensa de España que modificó radicalmente la política española, tan hedionda desde hace tantos años, y dio esperanzas al pueblo español de que aquella deriva podía ser contenida. Si ahora firma los indultos, romperá también su actitud ante el golpismo y propinará a la monarquía un golpe que puede ser el último o el penúltimo. Los estafadores del gobierno, conociendo bien tanto lo que se juega como la inmensa cobardía moral del PP, han obligado al del Máster y compañía a atacar a Ayuso por mezclar al rey en el asunto, como si no fuera la partida del Doctor quien lo ha hecho. Y es grave que en VOX hayan salido voces en apoyo del fulano del Máster.
Pero el problema es más simple: ¿quieren ustedes evitar la intervención del rey? Movilicen todas las fuerzas sociales para hacer naufragar el proyecto antes de que se plantee la firma. Algo que el PP no tiene la menor intención de hacer.
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Historia triste
La última vez que la vi fue poco antes de que se volviese a La Coruña, con sus familiares. Había escrito unos cuentos que no llegué a leer y que le habían ganado un premio, lo cual no es importante, porque hay muchos, la cuestión es que recibió reseñas elogiosas en varios periódicos influyentes. “Empiezas bien una carrera literaria, le dije, pocos comienzan tan bien”, le dije. Era una escritora algo tardía, más cerca de los cuarenta que de los treinta. No la vi muy animada. Me comentó, con cierto asco, que cierto crítico de El País le había propuesto echar un polvo, vamos, no se los dijo así, le había hablado de hacer el amor, que “es algo maravilloso”, y tratado de convencerla. Él había puesto muy bien sus cuentos, en particular uno de ellos. Mi amiga era bastante guapa y de buena apariencia, aunque no se la veía ya muy lozana. Estaba indignada. “¡Qué gentuza anda por esos medios literarios!”. Me había burlado un poco: “Pues por la foto, no está tan mal el gachó, debe andar por los cuarenta años”. “No lo tomes a broma, es asqueroso”. Puede decirse que era hija del 68, y he notado muchas veces el hastío y cabreo de algunas de ellas con su pasado “liberado”. Como otros que he conocido, no se sentía contenta con su pasado, y ya entrando en la madurez sentía haber perdido algo, no sabía bien qué, algo vacío e imposible de llenar. Un disgusto consigo misma y con el mundo en general, y aunque no tenía nada de vieja, ahora que entraba en la madurez le angustiaba la situación. “Hay algo que no he conseguido, y lo peor es que tampoco sé qué es…” Cambió de tema: “Un amigo mío ha pillado el sida y por él he conocido a otros así. No puedes soportarlo, es horroroso: se deshacen en vida, se pudren en vida, física y mentalmente. Quise animarlo, pronto de descubrirá una vacuna o un tratamiento, le dije. “¿Y qué carajo me importa a mí eso? Soy joven y voy a morir antes de que salga alguna cura, se está muriendo gente importante, que puede pagar lo que sea. ¿Y por qué? ¿Me ha castigado Dios? Eso me decía un beato gilipollas, no así de crudo, pero por ahí… ¿Y eso por qué? ¿Por hacer algo que él ha puesto en mi naturaleza? Además, ¿qué ha pasado para que a Dios le haya dado ahora por castigarnos? Durante años y años los maricones hemos vivido normalmente, sin más enfermedades que las de todo el mundo… Le mandé a la mierda al beato, ¿y ha de ser el castigo la muerte…?”. No dije nada a la chica, porque, claro, si no ha sido Dios, ¿a quién protestar? Solo dejé que se desahogase, después de todo, ella no tenía sida ni probablemente lo tendría, pues no era drogadicta, pero su angustia me angustió también. Creo que no volvió a escribir, y años después pregunté por ella a un amigo que la había tratado más. “La pobre, está recluida en un psiquiátrico… Es una lástima, qué quieres que te diga”.
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Galería de charlatanes. (VI) Santos Juliá y los “pobres”.
Fueron interesantes los ditirambos dedicados a Santos Juliá cuando falleció, hace casi dos años, y tanto desde la izquierda como desde la derecha, de marxistas o de Feijoo. Interesantes porque denotan el grado de farsa de nuestra clase política e intelectual, que encubre una ignorancia cultivada asiduamente durante muchos años. Juliá fue clérigo, y destacado, por cierto, antes de volverse apologista del PSOE. Una frase suya: “El Valle de los Caídos solo podrá ser hermoso cuando sea un lugar en ruinas”.
Para ser historiador, a Santos Juliá le falla mucho la memoria, empezando por la de su pasado clerical, que nunca menciona pese a ser un dato importante para entender su trayectoria, y aun más relevante cuando muestra tan poco interés en señalarlo, pues nos ayuda a entender algunas de sus actitudes intelectuales. Juliá, afectado por la crisis posconciliar, se pasó a la izquierda hasta convertirse en historiador oficioso del PSOE y biógrafo de Azaña, siempre con su curiosa desmemoria, que le lleva a omitir datos significativos. Quizá por esta deficiencia, y no por mala intención, vaya usted a saber, ensalza a personajes como Prieto, o pinta un Azaña inconciliable con los propios diarios del personaje.
Recientemente ha escrito contra la beatificación de numerosos mártires cristianos víctimas del Frente Popular, muchos de ellos directamente de los socialistas. Y lo ha hecho apoyándose en palabras del intelectual católico francés Maritain: “Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión”. Pero un historiador con no más que un mediano sentido crítico no puede oponer a sacerdotes y 2pobres” como hace Maritain. Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por el hecho de serlo?
Esto es una sandez muy propia de la propaganda estalinista, y su falsedad salta a la vista no ya de un historiador, sino de cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por el terror de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan poco pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y “pobres”, pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerárseles enemigos políticos, por venganzas personales, etc. Lo mismo vale para el terror del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), que sacrificó igualmente a gran número de pobres –obreros y campesinos– desafectos.
La persecución de los sacerdotes y muchas monjas, masacrados a menudo con sadismo increíble, se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos, o clérigos en el caso español.
Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación por su país no dejaba de pesar en sus juicios, y él estaba alarmado por la influencia que pudieran lograr en España los alemanes e italianos en detrimento de los intereses franceses, y por ello trataba de convencer al Vaticano de que Franco era un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad, y escondía que, por el contrario, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin de modo decisivo desde el envío a Rusia del oro español.
Casualmente, nuestro historiador no se pregunta por las causas de aquellos horrores, nada excepcionales en el siglo XX. Por poner un ejemplo, en Leningrado, una sola ciudad, murió el triple de gente que en toda la guerra española y en el mismo tiempo. Por poner otro, la guerra ruso-finlandesa igualó en solo tres meses el total de caídos en España entre los frentes y la retaguardia. Sin embargo, la cuestión de las causas de la guerra es la decisiva y definitoria para entender los sucesos.
Pues bien, Juliá y otros muchos profesionales a la lisenka mantienen la tesis de que los nacionales se sublevaron contra la democracia y el progreso de los “pobres”, causando así la guerra y las atrocidades consiguientes. Una tesis en resuelta oposición a la evidencia misma: el Frente Popular se componía de los mayores enemigos concebibles de la democracia, y de ellos jamás sacaron los pobres otro beneficio que lo que Besteiro llamaba “envenenamiento de las conciencias”. Fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana, arruinando las bases de la convivencia y ocasionando la guerra civil, que el PSOE venía intentando desde finales de 1933. Hay que insistir sin tregua en este dato perfectamente documentado, porque los lisenkos insisten con increíble pertinacia en difundir la propaganda estalinista como “memoria histórica”.
Queda esto: los Santos Juliá desvirtúan la espeluznante persecución religiosa con argumentos especiosos, han pretendido durante años que la Iglesia pidiera perdón a sus torturadores y ahora se oponen a que honre a sus mártires. ¡Imaginemos que en Alemania se hiciese hoy algo semejante con los judíos! El envenenamiento de las conciencias prosigue, con las mismas falsedades de los años 30. Juliá y compañía no revelan el menor sentimiento por lo que entonces hizo el Frente Popular, y uno queda con la sospecha de que repetirían, si hubiera ocasión. Después de todo siguen demostrando una vocación en verdad fanática por defender a “los pobres”.
(En LD, 24-10-2007: Santos Juliá defiende a “los pobres”)
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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial. El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia al hombre blanco.
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Indultos mafiosos / Pesadez dostoievskiana / Charlatanes (V): Josep Fontana
Crónica Indultos mafiosos
**Si la manifestación de Colón comienza una resistencia con voluntad de victoria sobre las mafias separatistas y totalitarias, habrá sido un éxito inicial. Si se reduce según pretende el PP –que no ha movido un dedo por movilizar a la gente–, a un simple gesto testimonial, como hizo cuando la colaboración de ZP con la ETA, habrá sido un fracaso. Y una resistencia exige una estrategia.
**Los discursos en la manifestación no fueron, como suele decirse “para echar cohetes”. Quizá lo más significativo fuera la petición del fulano del Máster al Doctor: “no cambie la unidad de España por un puñado de votos”. Da por sentado que eso puede ocurrir, y ruega al mafioso que no lo haga, como le rogaba que echara al Coletas. ¡Dialogan tan bien un Doctor y un Máster…!
**Rosa Díez ha creado la Plataforma Unión 78 contra los indultos. Está bien, menos da una piedra, pero pensar que una Constitución un tanto chapucera va a suscitar la emoción y el impulso de los españoles suena poco realista, aunque pueda ayudar a echar a los mafiosos. Pregunta Rosa Díez: “¿Donde se ha visto un gobierno que premia a los enemigos de su nación?”. Llevamos viéndolo cuarenta años, con PP y PSOE. Lo que está en juego es España y la libertad, más allá de discusiones sobre interpretaciones constitucionales.
**Ayuso ha puesto un dedo en la llaga al mencionar al rey. ¿Firmará el rey los indultos mafiosos, o se arriesgará a provocar una crisis constitucional de gran alcance, pero necesaria? El corrupto majadero Campechano firmó la ley que deslegitima a la monarquía. ¿Se repetirá ahora la fechoría con su hijo?
**La cuestión de los indultos debe plantearse como palanca para echar, a ser posible a la cárcel, a la mafia golpista del Doctor, de modo que acompañe a los otros golpistas. Otro planteamiento será inútil. Y Abascal debe asumir que solo él y su partido pueden representar el liderazgo necesario. Porque sólo VOX defiende hoy la unidad y la democracia en España, que son los intereses que pueden movilizar a la mayoría. Fuera de eso solo hay matices de la vieja política de apoyar a los separatismos, implantar leyes totalitarias y despojar a España de su soberanía.
**En plan anecdótico, interesante ver al Mequetrefe del Máster detrás de Ayuso, con las manos en los bolsillos y aplaudiendo brevemente como quien asiste a un espectáculo que apenas le concierne. El lenguaje de los gestos. La acababan de gritar “Casado, nos has abandonado”. Podría haber replicado: “¿Cuándo estuve con vosotros, ignorantes? Yo dialogo con el Doctor”
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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial. El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia al hombre blanco.
188 – Cuando la guerra europea se volvió mundial | El PP quiere los indultos – YouTube
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Pesadez dostoievskiana
Sus dos novelas son algo novedoso en la literatura española, y me pregunto si quedarán como un hito o como un suceso aislado y pronto olvidado. Me explico. Literatura épica y de aventuras hay muy poca en España, y, a menos que existan grandes relatos que han pasado desapercibidos, es bastante mediocre, si la comparamos con las de Gran Bretaña y Francia. Pero además está el toque “dostoievskiano” que algunos han distinguido en ellas. Las dos combinan perfectamente, por lo menos para mi gusto, esas tres dimensiones: la aventura, la épica, el sello de la parte misteriosa de la vida, el destino humano. Esto hará los relatos menos digeribles para la mayoría, porque en España no hay esa tradición. Leí una opinión firmada por J. Calaza, en su blog, avisando de que ese toque dostoievskiano resultará plúmbeo para la mayoría. Para mí, ha sido lo más atractivo, aunque sus novelas no son propias de Dostoievski, eso es muy claro, porque Dostoievski no cultivó la aventura ni la épica, y su estilo parecía incompatible con estos dos géneros. De paso, la aventura y la épica, aunque se parecen, no son lo mismo ni mucho menos, por eso me ha resultado tan sorprendente (agradablemente) esta combinación de los tres géneros… Siboney
Pues ya ve, acabo de ver una opinión en Amazon sobre Cuatro perros verdes:
“No es como “sonaron gritos y golpes” pero describe bastante bien la vida universitaria de los últimos años del franquismo. En ocasiones un poco “espeso” por lo filosófico de parte de su temática”.
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Galería de charlatanes (V): Josep Fontana “analiza”
Fontana fue un activo historiador o intelectual marxista y proseparatista catalán, especialista en análisis disparatados como el que expongo a continuación (ya comentaré algunos más).
Un cantamañanas de rebaño lamenta en un periódico extremeño la pérdida de una intelectualidad de izquierdas homogénea y agrupada en una (nunca famélica) legión. Los políticos de izquierda tienen a la banda de los titiriteros, pero es verdad que intelectuales, lo que se dice intelectuales, cada vez menos. Les queda una multitud de profesorcillos en la universidad y la enseñanza media y gente así, dedicada a escribir libros de texto y contar viejas trolas a los jóvenes indefensos, pero que se les nota cabreados, inseguros y torpes cuando pretenden sentar cátedra fuera de sus ámbitos protegidos. El mal empezó para ellos con la caída del muro de Berlín, que los dejó patidifusos, incapaces de entender nada. Aún entonces mantuvieron una línea de retirada en la cuestión de la República, Azaña, la guerra civil, la maldad absoluta de Franco, el sufrimiento democrático de la oposición antifranquista, etc. Pero esa línea también se ha roto (sin falsa modestia, creo haber sido uno de los principales causantes de esa merecida quiebra) y han decaído a lo que Juan Carlos Girauta exponía en “La eclosión liberal”:
Ya no se requiere un cierto conocimiento teórico, una adscripción a determinados modelos de análisis, una mínima solvencia en el manejo de la lógica marxista o marxiana (…). Basta con muy poca cosa para sentirse confortado con la pertenencia a un espacio ideal compartido con la inmensa mayoría de los periodistas, con los profesores de secundaria o universitarios, con la modélica gente, ay, del cine español. Basta, por ejemplo, con decir: yo soy de izquierdas. Yo defiendo posiciones progresistas. Nunca había sido tan barato.
Y ahí tenemos al ilustre profesor José Fontana citado por el aludido cantamañanas y que, inasequible al desaliento, vuelve do solía:
Si analizamos lo realizado por cada uno de los dos bandos, nos daremos cuenta que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el “régimen del 18 de julio” se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros.
Supongo que esto es lo que explica a sus pobres alumnos el señor Fontana.
“Si analizamos”, proclama. Pero para analizar es preciso ante todo conocer los datos, y sorprendentemente (¿o no?), nuestro profesor parece ignorar hechos tan elementales y hoy al alcance de cualquiera como que la República empezó haciendo una gran pira de escuelas, bibliotecas, trabajos de investigación y obras de arte invalorables; que creó pocas escuelas, dejó sin ellas a decenas de miles de estudiantes, al cerrar los numerosos centros de enseñanza católicos; que formó un profesorado sectario, en gran parte marxistizado y promotor de ideas totalitarias; que cerró, entre otras hazañas, el único centro superior de Ciencias Económicas; que apenas empezada la guerra en 1934, volvió a quemar una magnífica biblioteca en Portugalete y a dinamitar la de la universidad de Oviedo; que tan pronto recomenzó la contienda en 1936, la destrucción de bibliotecas públicas y privadas, de otras antiguas guardadas en monasterios, de archivos, el saqueo de piezas valiosas de museos y colecciones particulares, etc., se convirtió en un deporte perfectamente organizado desde el gobierno. ¿O no son verdad estos datos? ¿Puede ignorarlos un profesor universitario? Pues aunque parezca mentira, en la universidad de nuestros días los ignoran.
La segunda parte del “análisis” de Fontana resulta no menos extraordinaria. Le habría bastado consultar Franco para antifranquistas –que me he molestado en escribir en primer lugar para quienes enseñan en la universidad–, para informarse de que ningún maestro fue asesinado por serlo, sino por sus actividades políticas; que incluso en los dificilísimos años 40 el régimen de Franco creó muchas más escuelas y muchos más maestros y profesores que la República; que incluso en esos años aumentó a fuerte ritmo el número de alumnos y especialmente de alumnas de enseñanza secundaria; y así otros muchos datos que el señor Fontana encontrará mucha dificultad en refutar.
¿Qué análisis puede hacerse partiendo de los datos reales? Desde luego uno muy diferente del que el señor Fontana hace partiendo de su ignorancia garrafal. Pero observen, ¡se trata del director del Instituto de Historia Vicens Vives, de la Universidad Pompeu Fabra! Me suena algo de un tal Francesc Bofarull i Bofarull, de El erótico crimen del Ateneo y la polémica entre separatistas.
(En LD, 13-7-2009: Josep Fontana analiza)
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Jolgorio arruinado / El mal puro / Charlatanes (IV): J. Casanova y Álvarez Junco
La guerra de Europa se vuelve mundial. El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia al hombre blanco.
188 – Cuando la guerra europea se volvió mundial | El PP quiere los indultos – YouTube
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Un jolgorio arruinado
“He leído mucho sobre la república y la guerra civil, desde una perspectiva ideológica y desde otra, libros de derecha, anarquistas, socialistas, nacionalistas catalanes… Dejé de leer sobre ese tema hace ya bastantes años, porque al final solo sacaba un embrollo fenomenal. Por consejo de un amigo he leído ahora por este orden La Segunda República y Por qué el Frente Popular perdió, y ¡por fin me entero de lo que fue! ¡Y por la boca de los protagonistas, que cita el autor, y no de las “interpretaciones” que les dan tantos historiadores fuleros!” P. Rivas
“Por fin me he enterado de lo que realmente fue la Segunda República Española. Lo que nunca se estudia en el colegio. Demasiados complejos y mentiras que deben esconder. Y luego hablan de la memoria histórica. No hay nada como un historiador serio. Es un regalo perfecto” Marta Gamoneda
“Creía que ya nada más se podía escribir sobre la república y la guerra civil. Pero Moa no solo ha escrito algo más, sino, por fin, nuevo, clarificador, decisivo. Tanto que ha arruinado al gobierno y sus amigotes los jolgorios que tenían preparados para conmemorar aquella república del barullo y la violencia. Felicidades al autor y a todos nosotros”. Leo Cartagena de Lezo.
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Crónica. El mal en estado puro
**El mal y el bien aparecen casi siempre mezclados, pero a veces se presentan en estado puro, como el mal en el asesinato de las dos niñas de Tenerife por su psicópata padre. Qué decir de ello. Tal vez la raíz del mal esté en un yo por así decir inflado, contra el que siempre han prevenido las normas morales.
**Pocas cosas hay más repulsivas que las falsas y triviales sensiblerías sobre el asesinato de las niñas de Tenerife. Si acaso da más nauseas aún su explotación por políticos delincuentes.
**¿Le importa algo a las feministas el asesinato de las niñas en Tenerife? Solo como un pretexto para contagiar al máximo su histeria. Al parecer, la mayoría de los infanticidios son perpetrados por madres.
**Dice VOX que no hay otro país en que se juzgue al delincuente en función de su género (quiere decir de su sexo, se cae siempre en el lenguaje envenenado de esos chiflados).
**Los que piensan que las mujeres son intelectualmente inferiores tendrían un buen argumento en las feministas dedicadas a la política: la Montero, la Calvo, la Delgado, la García, la Colau, la Belarra…en fin, todas esas.
**Al fomentar el odio entre hombres y mujeres, los feministas fomentan todo tipo de violencias.
**No existe violencia “machista” ni “patriarcal”, como no existe “violencia judía”, que dirían los nazis, de quienes copian los feministas más de lo que parece. Sí existe violencia feminista, bien manifiesta en sus lemas y propaganda del aborto.
**El PP intentará que la manifestación de Colón sea el final y no el comienzo de una verdadera oposición a la banda del Doctor… con quien el del Máster “dialoga” tan bien.
**A Marhuenda le han llamado franquista y se ha puesto hecho una furia. ¡Qué calumnia casi criminal! Como si alguien ignorase que el pájaro es tan antifranquista como sus cofrades “demócratas”, los corruptos déspotas del PSOE y del PP, o los separatistas. Aunque discrepe en cuestiones de matiz, que en eso se ve que es muy mirado.
**Unos cantamañanas se manifiestan en Santiago de Compostela contra una posible universidad privada. Dicen que sería “nefasta” y “sin garantías”. ¡Vaya! Pues como la pública.
**”La española Wallbox empieza a cotizar en…” ¿Española?
**El odio de la izquierda a la cultura. Varias veces escribí en tuíter: “Los nazis quemaban los libros que no les gustaban. La izquierda española, el PSOE en particular, ha quemado bibliotecas enteras, indiscriminadamente”. Más que nadie. No obstante, se presenta como amante de la cultura, lo que vale li mismo que sus “cien años de honradez”. Ahora, en otro rasgo “cultural”, han apartado de los premios científicos, los nombres de los más relevantes científicos españoles del siglo XX, por ser “franquistas”, o simplemente por ser hombres. Dicen que van a nombrar a algunas mujeres, probablemente tan destacadas científicas como los propios socialistas. Y a esta gente ha entregado la derecha el dominio de la cultura, empezando por la novela y el cine. Un pequeño recordatorio: República y cultura – Pío Moa – Libertad Digital
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Galería de charlatanes (IV) Julián Casanova y José Álvarez Junco
Algún lector ingenuo se ha escandalizado de que califique de charlatanes a tantos historiadores con premios, historial académico y científico, prestigio internacional, etc. Le digo que la charlatanería consiste precisamente en esas pretensiones académicas y científicas, y en esos premios que se reparten entre ellos. La cuestión puede dilucidarse con dos criterios: ¿son capaces de replicar con algo de seriedad a mis observaciones críticas? ¿Y han protestado contra la ley sovietizante de memoria histórica? Obviamente se han refugiado en esa ley por su incapacidad para replicar honestamente. Es la charlatanería prepotente de quienes se han aupado sobre la corrupción y el pienso público, al que no piensan renunciar. Y ese es el nivel “científico y académico” de una universidad degradada, que creo dejar bien expuesto en estos comentarios. Invito a mis lectores a difundirlos, porque hay que acabar con este verdadero escándalo.
El nivel de la historiografía española sobre hechos contemporáneos es como el que podrán ustedes apreciar, según reseña que me envía un amigo acerca de la presentación de un libro de Julián Casanova. Descubre el hombre cosas como que “nada hacía ineludible la guerra civil”, o que “es evidente que en julio de 1936 hubo un golpe de estado que, al fracasar, provocó la guerra civil”.
Verdaderamente, es un lince este historiador. Desde luego, no era ineludible que los partidos de izquierda organizaran o apoyaran la insurrección armada de octubre de 1934: podrían haberse echado atrás, como ha sucedido con tantas conspiraciones. Ni era ineludible que, después de fracasar en 1934, los partidos golpistas y revolucionarios hubieran seguido con las mismas concepciones que les llevaron a asaltar la república: podrían muy bien haber aprendido la lección y haberse moderado. En lugar de ello formaron un Frente Popular que subió al poder tras una elecciones fraudulentas (ni siquiera se publicaron las votaciones), y desde el gobierno subvirtió la legalidad republicana mientras desde la calle desataba un sangriento proceso revolucionario que, a su vez, tampoco era ineludible. Como no lo fue que las derechas y parte de los militares se rebelaran contra tales derivas, pues habrían podido someterse boyunamente a la tiranía de aquellos que el liberal Marañón describió –y no por capricho– como necios, canallas y criminales. Tampoco era ineludible que los alzados el 18 de julio siguieran luchando en lugar de huir al quedar de entrada en situación tan inferior…
En fin, como puede ver nuestro admirable Casanova, casi nada en la historia ni en la vida de las personas es ineludible, y sin embargo las cosas ocurren y tienen su lógica interna, que el historiador debe buscar y exponer de forma a su vez lógica, en lugar de plantearse problemas como el de la ineludibilidad de los acontecimientos, demasiado profundos para el común de los mortales, exceptuando a Pero Grullo.
Otro distinguido catedrático, don José Álvarez Junco, hizo esta interesante reflexión: “Octubre de 1934 fue un desastre, hubo desprecio a las instituciones por los dos lados”. ¿Desprecio? ¿Asaltar el estado mediante una insurrección es desprecio? ¿Y defenderla es desprecio? Sabemos perfectamente hoy, lo he estudiado en Los orígenes de la guerra civil, cuál fue el “desprecio” del PSOE y los nacionalistas catalanes, más las restantes izquierdas, que los apoyaron. El señor Álvarez parece haber encontrado desprecios equivalentes por parte de la derecha. Esperamos atentamente que publique sus investigaciones.
Luego señaló Casanova: “No está claro que el poder militar quiera subordinarse al poder civil hasta 1981″. Lo que él llama “poder militar” fue autor de incontables pronunciamientos en el siglo XIX, la inmensa mayoría de ellos de carácter izquierdista, esto es, liberal “exaltado” o “progresista” o “republicano”, como el propio Casanova; y lo primero que pensaron en 1930 los políticos republicanos reunidos en el Pacto de San Sebastián fue dar un golpe militar, en la vieja tradición. Los golpes derechistas apenas se produjeron más que cuando las descerebradas izquierdas españolas (recuérdese que nunca tuvieron un solo pensador de mediana talla) llevaron al país al caos y al peligro de disolución. Por otra parte, la tradición intervencionista militar no es solo militar: siempre estuvo muy ligada a poderes civiles que la reclamaban o querían instrumentalizarla. ¿Y a qué poder civil tendría que subordinarse un militar en 1936? Al poder de un gobierno ilegal y de una revolución en marcha, pequeña cuestión que olvida nuestro brillante historiador. ¿Y fue un “poder militar”? Pues resulta que la mayoría de los generales y casi la mitad de los oficiales apoyaron a las izquierdas (por eso fracasó el golpe) ¿Qué parte del ejército era el “poder militar”? El señor Casanova no entra en estas cuestiones, para él banales, prefiere las profundidades de Pero Grullo. Opción a la que tiene pleno derecho, eso no se le puede negar.
Sigue Casanova: “El siglo XX fue el siglo de los ciudadanos”, a pesar de lo cual “estos no pudieron votar durante 40 años”. Sí pudieron votar, en referendos y en las elecciones municipales, sindicales, etc. En los años 30 dos elecciones, al menos, fueron falsificadas por las izquierdas, las municipales de 1931 y las de 1936. O sea, que no fue tan “siglo de los ciudadanos”, sino más bien de convulsiones, salvo desde 1939. En la URSS también podían votar de forma muy curiosa, en Alemania la democracia cayó por decisión ciudadana y, de no ser por la intervención useña, en la mayor parte de Europa occidental no habría habido “ciudadanos” desde 1940. Y España pasó a la democracia por evolución propia y no por intervención armada externa gracias a esos 40 años sin votar, no gracias a la oposición antifranquista que, como el mismo Casanova, no dejó de soñar con las delicias del Frente Popular.
Afirma el historiador que la dictadura franquista fue una “excepcionalidad trágica”. Según para quién: para la inmensa mayoría de la población, que pasó del hambre, el caos y el analfabetismo republicano a un alto grado de desarrollo, no lo fue, y, salvo en los años 40, tampoco para sus enemigos: en la transición solo había unos 300 presos políticos, comunistas o terroristas, que de demócratas tenían lo que Casanova de historiador solvente. Éste, por supuesto, tiene tanto derecho a identificarse con ellos como a su opción perogrullista, eso no se le discute.
Finaliza, en fin, Casanova, loando la ley totalitaria de memoria histórica como “retribución jurídico-política a unas víctimas a las que no se había hecho ningún reconocimiento”. ¿Reconocimiento de qué? Unos lucharon, de grado o por fuerza, por idealismo o porque no les quedó más remedio, en pro de revoluciones espeluznantes y de la disgregación de España, y otros eran chekistas y asesinos a quienes, hay que repetirlo, dejaron en la estacada sus jefes, que huyeron con inmensos tesoros expoliados. Pero para Casanova son todos iguales, asesinos e inocentes: “víctimas”, sin más. Todo ello está hoy bien reconocido en lo esencial. Faltan por estudiar a fondo las víctimas que se causaron las izquierdas entre sí. De ellas no dice palabra nuestro historiador, que, si no expone en absoluto la historia real, al menos debe agradecérsele que se exponga a sí mismo como lo hace.
(En LD, 2-12.2009)
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