** El gran problema de la monarquía, tanto en 1931 como ahora, es el de la legitimidad. En 1931, la monarquía, acosada por intelectuales, socialistas, y republicanos, no se creyó legítima ella misma. Actualmente firmó su ilegitimidad con la ley de memoria histórica. En los dos casos, la alternativa es una república de la estupidez y la canallería.
UNA HORA CON LA HISTORIA
Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

La venganza de Franco
**La venganza de Franco (o de la historia). Suárez y Juan Carlos ya cometieron un delito de lesa historia al pretender “olvidar” a Franco, como si nunca hubiera existido o como si ellos no tuvieran nada que ver con él (el esperpento). Esto se tradujo, naturalmente, en la inflación de los separatismos, el terrorismo, el PSOE y la corrupción. El delito se agravó con Aznar, que se permitió pasar del olvido a la condena, con lo que abrió todas las compuertas para la formación de un nuevo frente popular, así como a la satelización a Usa, por lo que poco después su partido perdió el poder. La traición a sus propias raíces históricas llevó ya a la transformación del régimen, con leyes antidemocráticas, rescate y justificación de la ETA, auge golpista de los separatismos etc. . La monarquía, que lo aceptó todo, incluso la profanación de la tumba del Caudillo, se encuentra ahora en una situación muy difícil, y la marcha hacia la disgregación de España y un nuevo frente popular parece imparable. La infame derecha cree que las traiciones no tienen consecuencias, que hay que vivir al día como si el pasado no existiese, y cortar las propias raíces para moverse con más “libertad”. El problema es que sus bellaquerías termina pagándolas el país entero.
¿Por qué Juan Carlos firmó una ley que le deslegitimaba? ¿Porque ni él ni sus consejeros fueron capaces de entender su significado? Más bien creo que porque la banda del PSOE lo tenía bien “cogido por los huevos”. Como lo tenía Felipe González, que por eso se libró de la cárcel. Y tiene gracia que el emérito se llevara tan bien con los sociatas y los felicitara, incluido ZP. Le consentían todo y le espiaban al mismo tiempo. Aznar no veía bien ese contubernio en la corrupción, y no recibió ningún elogio del rey.
El emérito prefirió los sociatas a Franco y hasta al PP. La historia, al final tiene su lógica. La república en España es lo peor, no porque sea intrínsecamente mala, sino porque los republicanos españoles, los de entonces y los de ahora, parecen concentrar el caos, la disgregación y la tiranía, de los que nos libró el franquismo. Pero tanto la I como la II repúblicas fueron traídas en realidad por los monárquicos.
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Amor y homosexualidad
Me ha causado asombro esa disquisición en torno a la novela de Thomas Mann, porque leídas las dos no se me habría ocurrido la menor semejanza. Pero en lo del “esqueleto” de la novela sí hay coincidencias raras, sobre todo porque Moa dice que nunca leyó la novela. Serán casualidades. En cambio cuando se refiere al amor y la homosexualidad, hombre, hay cientos o miles de novelas con esos temas, ahí sí que es difícil hablar de plagio. Y el tratamiento no podía ser más distinto. En Mann se relaciona con la señora Chauchat, que tiene algo de animal (“chat”, gata), felina, da portazos, pero no obstante suscita la atracción de varios protagonistas, empezando por Castorp. Y Mann lo presenta indistinguible de la antigua atracción homosexual del propio Castorp por un compañero de estudios. Seguramente refleja la concepción de Mann, tan susceptible a la atracción homosexual, del amor como algo animal o casi. En cambio las figuras de Mariana y de Mariantonia, en “Perros verdes”, no tienen la menor relación con Chauchat. En ellas está presente lo animal, pero sometido a lo propiamente humano. Este me ha parecido un tema importante. En “Perros verdes” discuten sobre lo animal en el hombre, a raíz de que Moncho descubre a Chano sentado en la taza del váter. Sigue una discusión extravagante sobre hipocresías sociales, las cloacas por el centro de las calles y todo eso. ¿Y qué, finalmente? “Nos repugna lo animal en nosotros, por eso procuramos ocultar en la intimidad esas exigencias fisiológicas”. Las observaciones se extienden hacia la comida y más adelante hacia el acto sexual, con sus “movimientos poco dignos”. Los argumentos son llamativos: lo animal nos repugna, lo vemos como algo que nos rebaja, pero al mismo tiempo nos atrae con una fuerza que no logramos controlar, como le señala Javier a Sheila….
Sobre la homosexualidad, que en La montaña apenas se distingue de la atracción heterosexual, mientras que en Perros verdes es rechazada por Santi, y gira en torno a un crimen del que el ex amigo de Santi, Arsenio, es a la vez culpable e inocente, sin que Santi sepa del todo a qué carta quedarse, por más vueltas que le da. Arsenio es “con casi total seguridad” el asesino, pero falta el casi. “Casi” lo reconoce él mismo, pero “lo dijo todo sin decir nada”. Y su odio al asesinado “Alhelí” estaría justificado. ¿Hasta llegar al asesinato? El católico Santi no consigue llegar a una conclusión. Yo propondría al autor una continuación de la novela en la que Santi saliera por fin de España (de los cuatro, solo Javier ha estado fuera, y eso tiene un significado en la novela) y fuera a París y encontrase a Arsenio convertido en el escritor importante que siempre había deseado ser. ¿Cómo pesaría el pasado? Podía ser en sí mismo un novelón…. T.
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Mi interesante vida. Confesiones (I)
Son mucho los que se preguntan y me preguntan, sobre todo los jóvenes: “¿Cómo ha llegado usted tan lejos, siendo tan joven, ¡nada menos que a Presidente de la Basca!?” Y yo les digo: En primer lugar, yo no soy tan joven, aunque lo parezca, ya voy para los cincuenta, eso sí, bien llevados, lo admito, porque me cuido. En esta vida hay que cuidarse si uno quiere alcanzar sus metas, si no quiere que le arrebaten sus sueños. Pero ¿queréis tener una receta para llegar alto? Pues yo no sé si seré capaz de dárosla, pero yo diría que hay que empezar por ser inteligente. Si no eres inteligente, obviamente no llegarás muy lejos. El mundo no es de los tontos, esto puede parecer una injusticia, de hecho lo es, pero las cosas son así, el mundo no lo hemos hecho nosotros todavía , ya llegará el momento para una mayor igualdad, pero hay que ser realistas. Hoy estamos como estamos.
Pero ¿es eso suficiente, la inteligencia? Pues no. Mi madre, permitid que os ponga este ejemplo, es mucho más inteligente que yo, ¡un ser verdaderamente admirable!, se ha reinventado una y otra vez a lo largo de su vida, primero como funcionaria ejemplar, ha estudiado derecho conmigo y lo hacía mucho mejor que yo, os lo aseguro. Reinventarse es fundamental, saber hacerlo, yo también me he reinventado mogollón, en cada caso es preciso saber reinventarse. Ahora bien, yo admito que saber reinventarse y ser inteligente, por condiciones necesarias que sean, no son suficientes. Mi madre, y lo digo con gran sentimiento, con todas sus dotes, no ha llegado a presidenta de nada, a pesar de lo mucho que le habría gustado. ¿Que eso se debe a la sociedad patriarcal y machista? Pues sin duda, a qué otra cosa podría deberse. Pero debemos ser realistas y llegar a una conclusión: inteligencia hace falta, pero no basta. Saber reinventarse, lo mismo.
¿Qué más hace falta, entonces? Pues yo os diría, para empezar, que humildad. Yo reconozco que hay muchas personas más inteligentes que yo, pero quizá no son tan humildes. Yo siempre he sido humilde, yo he reconocido mis limitaciones, porque si tú vas de chulo por la vida, que es una tentación en la que es fácil caer, sobre todo cuando uno es guapo, pues no llegarás a nada, porque así lo que consigues es chocar con la oposición de quienes no están bien dispuestos a reconocer su inferioridad, con los envidiosos, y esos son la mayoría, todos lo sabemos. Para convencerlos es preciso ponerse a su nivel, halagarles el ego, mostrarse humildes, en una palabra. Como dicen los ingleses, “apel a dey, doctor agüey”.
Pero, me preguntan los chavales, ¿así podríamos llegar a ser como usted? Y yo les digo: Son nobles vuestras aspiraciones, nobles y generosas, pero hacen falta otras cualidades. Para ser Presidente de la Basca esas son lo que se llama condiciones irrenunciables pero no satisfactorias, o algo así. Permitid que os ilustre un poco más, porque estos negocios son muy, muy especiales: se trata, como decía, de convencer y eso exige especiales condiciones, que os expondré mejor con ejemplos, sacados de mi vida, que va a ser lo más práctico.