“Es usted un héroe”, le dijo Dencàs a Companys cuando la sublevación separatista del 34. En historia criminal del PSOE: https://www.youtube.com/watch?v=aYczf_Ojg-g
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Miseria del separatismo catalán
El artículo de Linde sobre Gaziel es muy interesante en cuanto expone ciertas opiniones del sujeto sobre Churchill y la guerra mundial, no muy compartidas hoy, y más aún por sus opiniones sobre España en general y Cataluña en particular, actualmente muy divulgadas, con más o menos matices entre las élites –infraélites más bien– culturales y políticas españolas. En cuanto a Churchill, no solo habría sido el gran traidor responsable de la supervivencia del régimen de Franco (como Varela Ortega y compañía, cree que la actitud y actividad de Franco fue un dato irrelevante al efecto), sino también de la II Guerra Mundial al “encender toda Europa y todo el mundo a sangre y fuego porque Hitler estaba haciéndole, con violencia, un pequeño recorte a Polonia en 1939″. No deja de ser una interpretación de lo más llamativa, baste aquí con exponerla.
Gaziel era un separatista, moderado solo por la impresión de que la secesión era inviable en fecha previsible. Cataluña estaba amarrada a España, pero él había escrito a Companys Lo dramático de nuestros días para nosotros, los catalanes, es esto: ¿durará la República lo suficiente en España para permitirnos hacer frente a su inevitable caída? ¿Tendremos tiempo de reforzarnos y organizarnos antes de que se hunda, y de hacerlo suficientemente para que, cuando venga el inevitable derrumbamiento, no se derrumben también nuestras libertades? A decir verdad, los separatistas venían pronosticando desde el 98 el inevitable derrumbe de España, y siguen en las mismas 120 años después. Es su máxima obsesión: el hundimiento de España abriría el paso a las “libertades” de una Cataluña de vocación “europea”.
Porque España y Europa no solo eran diferentes, sino opuestas: España es esencialmente antieuropea (…). Europa es un concepto [...] que, arrancando de Grecia y de Roma, comenzó a plasmarse en su forma actual con el Renacimiento, se expandió con la Reforma y acabó de concretarse con las revoluciones democráticas y liberalizadoras de Inglaterra y Francia. España –que ya durante lo que llamamos Edad Media estuvo un poco separada, fue una rueda excéntrica del engranaje de la cristiandad– siempre ha combatido en los tiempos modernos contra los principios fundamentales de Europa: racionalismo, ciencia, técnica, libertad de pensamiento, libertad política [...] si Europa sigue existiendo y prosperando, tarde o temprano la España tradicional –la misma hoy que en tiempos de Recaredo – volverá a quedarse al margen de lo que continuará siendo esencialmente europeo. Por lo visto los concilios de Toledo, embrión de los parlamentos; el Fuero y las Cortes de León, primeras declaración de derechos y parlamento europeos; la Reconquista, que fue también una barrera de defensa de Europa; la defensa posterior del continente frente al Imperio otomano; la exploración y descubrimiento del mundo y expansión de la cristiandad… son hechos insignificantes. Por lo demás, España participó más tarde, aunque en posición de segundo orden, en el racionalismo, la ciencia, la técnica y las libertades posteriores; en todo lo cual Cataluña resultó durante siglos una de las regiones más atrasadas. Y si en el XIX y XX Barcelona destacó en la industria, junto con Bilbao, fue gracias a un proteccionismo excesivo impuesto por Madrid, que perjudicaba al resto del país, y sin inventiva ni espíritu de innovación, gracias al mercado cautivo por dicha protección. “El catalán es copista”, decía Josep Pla, es decir, carecía de originalidad. También lo ha sido el resto de España, bien es cierto.
Según el sentido que Castilla le ha dado a España y ha impuesto a todos los pueblos peninsulares, con la sola excepción de Portugal, los catalanes no son españoles, pontifica Gaziel. Estamos aquí ante el mito de la España castellana, expuesto a su vez por Ortega en una de sus frases vacuas: “Castilla hizo a España y la deshizo”. Empeorada si cabe por Sánchez Albornoz: “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla”. Como salta a la vista de quien quiera alejarse de tales fraseomaquias, ni Castilla hizo a España ni la deshizo, ni fue a su vez deshecha: basta echar un vistazo desprejuiciado a la Reconquista y su precedente el reino de Toledo. Solo en una fase bastante avanzada de la Reconquista, Castilla, después de obstaculizar la unidad, se convirtió en hegemónica política, económica y culturalmente, amplió su ámbito hacia el sur y se hizo común su lengua, a la que han contribuido todas las regiones y posteriormente América. También Cataluña, cuya cultura regional expresada en la lengua común es bastante más importante, cuantitativa y cualitativamente, que en la lengua regional. En cambio Castilla perdió importancia económica en el siglo XVIII, y también en su aportación cultural y política, a las que contribuyeron en mayor medida las regiones periféricas sobre la base del tronco ya común a toda España.
La rupestre mitología del separatismo catalán, con su desaforada mezcla de narcisismo y victimismo, como da a entender Linde, se asienta en un doble mito: una España denigrada y calumniada sin limitación alguna, y una Europa tan idealizada como irreal y conocida solo por tópicos, y a la que en la península ibérica pertenecería solo Cataluña. Trataremos estos aspectos con más extensión aprovechando el brillante artículo de Linde. Baste señalar de momento dos cosas: las ideas que expresa Gaziel son las mismas, en lo esencial, que defendían los regeneracionistas y particularmente Ortega; y a pesar del grave problema que han supuesto los separatismos en España durante más de un siglo, hasta mi estudio sobre los dos principales “nacionalismos” dentro de la evolución de España en ese tiempo, no ha habido un solo estudio medianamente serio y abarcador (sí algunos, muy meritorios, sobre aspectos parciales) y poco después los trabajos de Jesús Lainz. Este hecho ya revela mucho de por qué los separatismos han resurgido una y otra vez: por ausencia de nivel intelectual en España, a pesar de la “edad de plata” y del franquismo, que los derrotó en la práctica, mas no en las ideas.

El detective separatista Francesc Bofarull i Bofarull pone en su sitio a la separatista andaluza Aixa Modrejón Cogolludo (http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/el-toque-carolingiopujolico-4070/ ). En El erótico crimen del Ateneo: Un detective catalán penetra en el sórdido mundo de la intelectualidad organizada madrileña. Una novela negra como la vida misma:
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Eslava, o los demócratas sanguinarios
Dice este relativo historiador que si España hubiera entrado en la guerra mundial, habría sido invadida, con lo que felizmente en 1945 se habría instaurado una democracia y el país disfrutado del Plan Marshall. “Olvida” señalar la cantidad de muertos, destrucciones y probablemente una nueva guerra civil que habría costado tanta dicha en un país que se estaba reconstruyendo de otra guerra. Eso le da igual. Estos “demócratas” siempre han sido así de liberales con la sangre y los bienes de los españoles, ya en la I Guerra Mundial ansiaban enviar a ella abundante carne de cañón hispana. En España, es sabido, son “demócratas”, es decir, antifranquistas, desde la ETA al PP pasando socialistas, comunistas y demás. Excepto VOX.
A VOX le tildan de extrema derecha por oponerse a las leyes totalitarias de memoria “histórica” y de género, y a los chanchullos con los separatistas. Así son los miembros de ese club político político-intelectual del que forma parte el buen Eslava. Tenemos prácticamente una democracia de partido único, porque todos vienen a ser lo mismo. Muy corruptos también. ¿Y qué habría sido el Plan Marshall en manos de esos sanguinarios? No es difícil imaginarlo: un festival de la corrupción. Eso sí, el país estaría satisfecho, invadido y con esos “demócratas” disfrutando de la sangre y los bienes ajenos.

Viene esto a cuento de una novela en la que dicho escritor quiere retratar a Franco y su política durante la guerra mundial, recogiendo los tópicos, sin faltar uno, de la propaganda, fundamentalmente comunista (él es más bien anglómano, pero aprovecha todo). Uno no acaba de sorprenderse del empeño que esa gente tiene en retratar a Franco como si fuera uno de ellos. Quizá quepa observar que, dado ese retrato del personaje y su régimen, puede considerarse a Eslava cómplice de los mismos, pues hizo una fácil carrera de hijo de familia acomodada en aquel terrible régimen, para convertirse oportunamente al antifranquismo, como tantos otros héroes de la “democracia”, palabra mágica que en España encubre cualquier cosa.
Esta última novela le ha valido una intensa promoción en los medios, de izquierda y de derecha, empezando por el ABC monárquico (la monarquía lo debe todo a Franco, no se olvide). Me permito recordar el boicot generalizado en esos medios, en la universidad y en muchas librerías a mi obra Por qué el Frente Popular perdió la guerra. En la España “democrática” de pandereta y memoria histórica.


![El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51t3W6tzgWL.jpg)

