Historia criminal del PSOE en “Una hora con la historia”: Companys se lanza a la guerra civil en compañía del PSOE: https://www.youtube.com/watch?v=UMSL5JuZYKs
* Un artículo de Arnaud Imatz sobre España y la hispanidad: https://latribunadelpaisvasco.com/art/12472/arnaud-imatz-las-elites-espanolas-y-europeas-se-empenan-en-imponer-el-multiculturalismo-a-expensas-de-la-voluntad-de-los-pueblos-nativos
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Bajo el título “La mirada anglosajona sobre el mundo hispano”, la fundación FAES ha dedicado recientemente un espacio al comentario de José María Ortega Sánchez sobre varios libros publicados recientemente en Usa e Inglaterra. Como Bolivar: American Liberator; y Silver, Sword and Stone, de una tal Marie Arana; Britain, how Britain made de modern world (nada menos, en el que España no cuenta), por el ultranacionalista y ultraeconomicista Niall Ferguson caracterizado por The Times como el historiador “British” más brillante de su generación; o Violencia, a new history of Spain, estado autoritario que solo puede mantener la unidad por la violencia según el “hispanista” Jason Webster. Blood and gold, the making of Spain, un documental de la BBC; y así sucesivamente.
Para esta mirada anglosajona, dice el articulista, “el ethos español es ominoso, marcado por la violencia y el fanatismo. Forjado en la Reconquista, su cénit serían los Reyes Católicos con la destrucción del último resto del paraíso andalusí, la prohibición del judaísmo y el “genocidio” americano. Tras ello, centurias de despotismo y corrupción, del que la Guerra Civil y el franquismo serían derivación lógica. Este ethos habría ahogado primero a los pueblos ibéricos y después a quienes fueron con ellos “contaminados”. Por ello, España sería una anomalía. Un país occidental por poco; y el resto del mundo hispánico países casi occidentales, ambos en los márgenes y fuera de los forjadores de la civilización occidental. Esta forma de mirar suele ir acompañada por el desprecio a las manifestaciones de ese ethos, es decir, a nuestras señas de identidad comunes, en especial el español y el catolicismo cultural y, en ocasiones, con la idea de que los que participamos de ese ethos estamos contaminados por taras morales –a veces hereditarias– , en especial violencia y corrupción. Así, la idea de que el español es una lengua asociada al genocidio colonialista, “monarquista y machista” –como los contra-congresos vociferan– (…) no difiere del odio al catolicismo (…) Y la denuncia de Andrés Manuel Pérez Obrador de que los españoles transmitieron la corrupción no dista mucho de las explicaciones “epigenéticas” de Arana”. Los españoles, y por contagio los hispanoamericanos, estarían “tarados”.
Cierto que hay otros enfoques en Usa e Inglaterra, pero estos, como dice el articulista, son allí, con diferencia, los preponderantes y más espoleados por la crítica académica , por el gran aparato propagandístico de la BBC, a menudo por Hollywood, y alabados por el mundillo progresista español.
Es poco útil intentar demostrar las falsedades de ese tipo de historia, porque el fondo de ella es una lucha cultural, de la que los anglosajones son muy conscientes, que trata de destruir la herencia hispana, denigrándola con tintes, por cierto, claramente racistas, reminiscentes de los nazis. Lucha de la que en España apenas hay consciencia, sino que mayoritariamente se han recogido tales ideas como cosa “natural”. Por cierto que me ha sorprendido que algo así aparezca en FAES, un taller de ideas absolutamente anglómano, como lo es la fundación Elcano, a través de las cuales y de otras, se intenta infundir en España lo que podríamos llamar “ideología anglosajona”, al modo de “la ideología alemana” de Marx. El artículo merece leerse por extenso (http://revistasculturales.com/xrevistas/PDF/103/2076.pdf?ct=t()&mc_cid=cad9e1e135&mc_eid=21cc92040c )
El hecho es que la dependencia psicológica, moral y cultural de las élites (más bien contraélites) española hacia Inglaterra y Usa es hoy determinante, y lo mismo ocurre con los odiadores de Anglosajonia y sus inútiles y pueriles exabruptos, unos y otros obsesionados por lo que puedan pensar o decir de nosotros los ingleses o useños. Es claro que ellos no son nuestros amigos y que, como decía Salvador de Madariaga, por otra parte muy anglómano la mayor parte de su vida, “aspiran a degollar nuestra cultura”. Y han conseguido reducir a servidumbre moral e intelectual a gran parte de nuestras élites, llamémoslas así. Se trata de una batalla en la que una de las partes cede el terreno sistemáticamente y casi sin darse cuenta de lo que ocurre. Una batalla que llevo años librando en solitario o casi.
Es preciso preocuparse mucho menos de lo que digan y piensen fuera y mucho más de desarrollar nuestras raíces culturales, cada vez más secas por esta colonización. Y tomar la contraofensiva, quitando a los anglosajones su pretendida autoridad moral para juzgarnos o juzgar a nadie. El recuento de sus crímenes, genocidios y atrocidades es lo bastante escalofriante como para volverlos más humildes. Es preciso que al “hispanismo” se responda con un “anglosajonismo”, es decir, con historiadores hispanos que, sin demagogias ni gritos pongan la cuestión en sus verdaderos términos.
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Campaña por la verdad histórica
**Si el franquismo hubiera sido la tiranía brutal y genocida con que la presentan sus enemigos, entonces la ETA y el GRAPO y los comunistas serían apóstoles de la libertad.
**Si el franquismo fuera la dictadura asesina que dicen los antifranquistas, estos y sus padres, que medraron en aquel régimen incluso en su aparato del estado, serían cómplices de los asesinos.
**Al hablar del franquismo, uno debe preguntarse tres cosas: a) ¿por qué coinciden contra él desde la ETA al PP, pasando por casi todos los demás? b) ¿Por qué casi todos lo atacan cuando ha desaparecido hace 40 años? c) ¿Por qué para atacarlo tienen que perseguir las libertades de opinión, expresión investigación y cátedra?
** ETA, PSOE, separatismos y PP rivalizan en antifranquismo. Salvo la ETA, ninguno de ellos hizo oposición a aquel régimen: copian de la ETA y los comunistas. Hoy ya no corren riesgos.
** Ninguno de los partidos antifranquistas tiene historial democrático, muy al contrario. Pero hablan de democracia mientras socavan las libertades para, dicen, atacar al franquismo.
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Qué es la literatura





