¿ZP y Rajoy a la cárcel? / Peligros en VOX

Hoy, de 6 a 8 de la tarde, firmaré libros en la caseta 226 (Encuentro) en la Feria del Libro de Madrid

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))La reconquista y España

Hace muchos años dije que la política de Zapatero con respecto a la ETA se llamaba colaboración con banda armada. Y colaboración al más alto nivel, nada de pasar un dinerillo o una información a los asesinos; se trataba de transformar los crímenes en todo tipo de ventajas políticas, de admitir el asesinato como un modo de hacer política en democracia. El mensaje era: “Estáis al borde del precipicio porque Aznar os ha aplicado ¡por primera vez desde la transición! el estado de derecho. Ya casi no podéis matar. Pero yo os ofrezco volver a legalizaros, dinero público en abundancia concesiones de gran alcance a estudiar entre todos y, en fin convertiros en una potencia política”. “Y hasta pueden darte el premio Nobel de la paz”, le sugirieron sus compinches en el “diálogo”. Y eso es lo que ocurrió a la vista de todos y con indecente disimulo de casi todos en una democracia que ya hacía agua por muchas costuras. Era el triunfo del “diálogo” y de “la paz”. En  Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia expuse la conducta delictiva de todos los gobiernos hasta el último de Aznar:  la negociación, negada por los gobiernos engañando a los españoles y demostrada por la ETA, la “salida política” que convertía el crimen en un modo de hacerla. También expliqué el motivo último de tanta condescendencia: el antifranquismo compartido por todos ellos.

El gravísimo delito de ZP fue continuado por Rajoy, y ahora ha escrito Jiménez Losantos, a raíz de la publicación de las actas de los “diálogos” entre mafiosos, que Rajoy debería ir a prisión.  Están bien las actas, clandestinas durante tantos años, pero tampoco eran imprescindibles, porque el delito era evidentísimo. Ciertamente, si las leyes no se tergiversan como a menudo ocurre, deberían ir. En La transición de cristal señalé el mal final de quienes hicieron la transición: Torcuato, traicionado por Suárez, su criatura, murió amargado por el peligroso  rumbo que este hacía tomar al proceso. Suárez fue despedido del gobierno entre improperios generalizados después de haber destruido su partido y dejado a España a punto para el 23-f. Juan Carlos dispuso de un crédito casi infinito, que le venía de Franco, y ha terminado desacreditado por su escasa calidad política y humana. Fraga debió renunciar a su vocación de líder nacional, quedándose en regional, donde se dedicó a fomentar el separatismo. Felipe González  se libró por poco de la cárcel, acaso por su capacidad de chantaje sobre el rey. Curiosamente, quien mejor librado salió fue el héroe de Paracuellos: aunque expulsado de su propio partido comunista, terminó su vida convertido –por todos aquellos “demócratas”– en héroe de la democracia y con la satisfacción de una ley de memoria histórica que reproduce su versión de la guerra civil.

A todo esto le siguen llamando democracia los “expertos analistas”.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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*Hoy, en Una hora con la Historia, trataremos de cómo due derrotado el aislamiento decidido contra España por regímenes comunistas, democráticos y dictaduras varias al terminar la guerra civil

*Sesión anterior: Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

   VOX

Es difícil decir si VOX debería entrar en los gobiernos según el derecho que le dan sus votos,  o permanecer al margen, como en Andalucía, pero ejerciendo presión y crítica independiente. Gobernar al lado de partidos como PP y C´s es un riesgo enorme, por lo que comporta de inevitable participación en una políticas necesariamente antinacionales. Y el auge de VOX proviene, precisamente, de la indignación de millones de españoles con la situación a la que han llevado al país esos partidos y el PSOE. VOX representa una España que ya dice ¡basta!  a la ofensiva continuada de los demás partidos contra la nación y la libertad. La idea de que va a influir sobre ellos en un gobierno es ingenua: lo más probable es que VOX termine fagocitado por el PP, como en el fondo proponen todos los que hablan de unidad de la derecha.

     Pero si ha optado por la participación gubernamental,  ya no puede volverse atrás y tampoco rebajar el nivel de su política.  Y sus actuaciones últimas están resultando muy preocupantes. Cuando exigen respeto de otros partidos ya transmiten la idea de que esos partidos son a su vez respetables y que VOX aspira a convertirse en uno de ellos, un nuevo PP con matices. Según me dicen, en VOX se han introducido bastantes elementos dudosos, procedentes del PP muchos de ellos, con ansia de hacer carrera en la nueva formación. Un político que ha hecho su carrera en el PP es automáticamente un peligro, pues se ha formado en un concepto de “democracia de amigotes” y ha aceptado una cantidad excesiva de tropelías de su partido durante demasiado tiempo. Seguramente VOX necesita políticos expertos, pero no con esa clase de experiencia.

   Para ser sincero, las políticas últimas de VOX y su lenguaje me parecen muy preocupantes. No parecen partir de un análisis político-histórico serio, sino de los enredos de la pequeña política de un complejo político-mediático profundamente corrupto. Si VOX se convierte en un partido más, con sus matices, ya no será la alternativa general que precisa un país en vías de demolición, sea por la vía de los separatismos o de la disolución general, una seudodemocracia con leyes totalitarias. 

 

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¿Es posible la neutralidad?

La neutralidad ha sido la política exterior española más productiva para España y más beneficiosa para la propia Europa, como se ha demostrado en las dos guerras mundiales. Y esto por profundas razones históricas, políticas, económicas y hasta culturales. Fue abandonada en la etapa en que el expansionismo soviético suponía un peligro muy serio para Europa occidental, pero, una vez desaparecido ese peligro, la neutralidad debe plantearse seriamente en el debate político.

   La neutralidad implica la salida de la OTAN y el final de las bases militares useñas en nuestro territorio. Con respecto a la OTAN, hay que resaltar tres puntos: a) Esta no cubre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, prueba de que en su estrategia, dichas ciudades deben entregarse a Marruecos antes o después. b)La apertura de la verja de Gibraltar y la renuncia de facto a la recuperación de dicho territorio español  estuvo estrechamente ligada a la entrada en la OTAN. No debe olvidarse que el país invasor es la segunda potencia de la OTAN en relación muy especial con la primera. c) Una vez desaparecida la amenaza soviética, nuestra pertenencia a esa alianza nos ha llevado a intervenir militarmente en operaciones bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses no solo ajenos sino en algunos casos contrarios a los nuestros, como en el caso de Libia o en la antigua Yugoslavia.  

Por lo que respecta a las bases militares, una vez desaparecida la Unión Soviética dejan de cumplir una función defensiva para nosotros o para Europa. Son ahora la expresión de una tutela y supremacía política y militar establecida por Usa sobre la mitad de Europa al término de la II Guerra Mundial. Aquella tutela fue necesaria entonces para mantener la paz frente al poder soviético, pero esa justificación ya no existe. Por ello se inflan otros peligros como el del terrorismo, una Rusia supuestamente amenazadora, etc. Hoy, las bases en España cumplen solo una función de asegurar los intereses políticos y militares de Usa sobre nuestro propio país, junto con un mesianismo político e ideológico al que no tenemos por qué someternos.

La inflación de peligros secundarios ha llevado a la OTAN a realizar costosísimas operaciones políticas y militares que han terminado casi todas en fracaso, así en Afganistán, en Irak, en Siria o  en Libia, con cientos de miles de víctimas y oleadas migratorias y aumento del terrorismo. España ha sido llevada a intervenir en tales aventuras como dije ajenas e incluso contrarias a nuestro interés.

Se plantea, por tanto, la cuestión de si la neutralidad, además de conveniente, incluso necesaria, es posible. En la actualidad existe un gran obstáculo para esa política, y ese obstáculo es la casta política actual, la misma que ha financiado los separatismos, entregado ilegal y anticonstitucionalmente “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas, como decía ufanamente un ministro nefasto, que ha convertido a Gibraltar en un gigantesco emporio corruptor sobre toda la política española, que ha claudicado sistemáticamente ante Marruecos, rescatado a la ETA y premiado sus crímenes…  Una casta cuya trayectoria y fundamento ideológico necesita un estudio a fondo, porque es algo que no existe en otros países.

Por supuesto, en el problema entran también los intereses de Usa, Inglaterra o Francia, pero eso solo en segundo término. Pues es evidente que la cuestión de la neutralidad no puede ni siquiera abordarse sin tener en cuenta para empezar a los  partidos y políticos que vienen minando y socavando a la nación y la democracia desde hace muchos años. Esa casta política tiene el mayor interés en mantener y promover una situación de satelización política y colonización cultural de España, sin duda porque algo pilla en el trato. Parte de su interés consiste precisamente en cegar a la opinión pública sobre estas realidades y evitar el debate necesario.  

Obsérvese que ni en las recientes elecciones ni en otras anteriores  se planteó siquiera la política internacional de España. Esto es muy grave porque revela que para los políticos actuales, con raras excepciones, España no debe tener política internacional propia, que no es siquiera un país independiente, sino un satélite de intereses ajenos, colonizado también culturalmente por un idioma ajeno. Pero precisamente porque esos políticos intentan evitar el debate sobre estas cuestiones, es más preciso plantearlo. Porque de ello va a depender la subsistencia de España y de su libertad, que hoy vemos cada día más amenazada desde dentro y desde fuera.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Este sábado de 6 a 8 de la tarde, firmaré libros en la caseta de Encuentro, 226

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*Es realmente alucinante que unos partidos tan indecentes y corruptos como PP, PSOE y C´s se permitan mirar por encima del hombro a VOX, que defiende la nación y las libertades.

*Van saliendo las actas de los chanchullos mafiosos entre la banda de ZP y la de Josu Ternera. Chanchullos cuyas consecuencias fueron mantenidas por el PP de Rajoy, no se olvide.

*El rescate de la ETA con premio político a sus crímenes es precisamente uno de los mayores crímenes de la casta política desde la transición. La degradación de la democracia es tal que prácticamente todos los políticos y periodistas han sido compinches.

*VOX no debería defenderse ni ponerse en plan dramático. Simplemente lanzar este mensaje: si C´s se niega al diálogo y a la negociación, será responsable de que vuelva Carmena. Aunque en el fondo lo que busque sea pactar con el PSOE.

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Este manifiesto se dirige a millones de españoles, por lo que invitamos a nuestros lectores y oyentes a difundirlo por todos los medios. Se trata de crear una plataforma que ponga en primer plano un problema que es de primer plano, pues afecta íntimamente a la política exterior e interior de España. Un problema ocultado o desvirtuado sistemáticamente  por todos los partidos, con la excepción parcial de VOX. Se trata de si ha de continuar el actual proceso de satelización política y cultural a intereses ajenos, acompañado del desguace del propio país, o de reaccionar contra esas políticas nefastas de una vez y con máxima energía

España soporta la única colonia en Europa, una invasión  en el mismo centro neurálgico de su eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo,  lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países del llamado Tercer Mundo, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida  en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en  Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España.  Etc. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la  segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse  que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política sobre Inglaterra, al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores  a cumplir la resolución,  el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una  corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos,  de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación tolera gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de ellas, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces  los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra la igualdad de derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco la necesita. Es indudable que  España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales. Esas  bazas las han utilizado los gobiernos de PP y PSOE contra los intereses españoles y a favor de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia.  Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones, combatir el oscurantismo deliberado hacia la misma, su ocultación a los españoles,  es el primer paso al respecto.

 

 

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Dificultad de juzgar / “Europa” contra España (II)

Lo que escribe  usted de la psicología de los personajes de la novela me parece acertado, en general, pero fíjese en esto: el principio y el final de la novela están unidos por la personalidad del asesino, que al principio se manifiesta como un sujeto vengativo, cruel  y brutal,  para reaparecer al final del relato con una fuerza que abruma al protagonista, como si le obligase a concluir: “el asesino soy yo”.  La comprensión repentina de que sin el asesino, que ha estado a punto de matarlo a  él, a Alberto, este  no habría llegado a existir y nada de su peripecia habría tenido lugar. La comprensión de que él, Alberto,  había organizado a su vez  la muerte de aquel a quien debía la vida, aunque a última hora no se atreviera a participar directamente. Todo eso se  presenta de golpe a su conciencia causándole un choque demoledor, y vuelve asimismo demoledora  la impresión de su pasado. Su propia autovaloración como héroe, que bien podría haber sido su conclusión tras aquellos diez años de aventuras tan azarosas, queda en una incertidumbre llena de angustia. Con sus preocupaciones filosóficas, la pregunta implícita es: “¿cómo juzgarlo todo? ¿Cómo valorarlo?”. Renuncia entonces a su vida anterior para concentrarse o someterse a la condición de un padre de familia productivo, pero quizá un tanto trivial. Solo muchos años más tarde, ya anciano, es capaz de recobrar la memoria de aquellos tiempos que había preferido dejar en una sala oscura de su mente, y lo hace exponiendo los hechos de manera objetiva, evitando valoraciones que no se siente en condiciones de hacer. Como si dijera: “el pasado, mi pasado, es ese, y da igual cómo se lo quiera juzgar. Ahí está el problema: es indiferente cómo se lo pretenda juzgar, cómo lo juzgue yo o cualquier otro. Sin embargo, exponerlo ya es algo. Alguna importancia tiene, aunque no sé cuál”. Y ahí yace también el sentido de la ficción novelesca: siendo ficción, refleja alguna verdad, incluso una verdad que nos parece más profunda que la pura narración histórica, si bien muy difícil de precisar.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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*VOX debe señalar por qué intentan aislarle los demás partidos, de izquierda y derecha: porque VOX defiende la nación, la legalidad y las libertades democráticas. De todo lo cual son enemigos los otros.

*Si C´s y PP persisten en tratar a VOX como un criado que debe utilizar la puerta de servicio, demuestran una vez más su nula cultura democrática. Y serían responsables de la vuelta de Carmena

*VOX debe utilizar su fuerza electoral, tan duramente ganada, para poner en su sitio a los señoritos cutres e hispanófobos de PP y C´s: o aceptan la urnas o que se atengan a las consecuencias.

*Entrar en un gobierno con partidos indecentes como PP y C´s es un grave riesgo. Pero una vez decidido asumirlo, VOX no debe recular si no quiere hundirse.

*Me pregunto qué derecho tienen unos partidos mafiosos como PSOE, PP, PNV, C´s, Esquerra, etc., a acosar a VOX.

*Si C´s insiste en su acoso a VOX, puede traer de vuelta a los Carmenos a Madrid. Solo él sería responsable

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“Europa” contra España

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

La neutralidad de España en la I Guerra Mundial fue vista por los “europeístas” como un signo de “impotencia”. Como si no hubieran entrado en ella otros países más “impotentes” (Portugal por poner un caso inmediato, al servicio de intereses ingleses). En realidad a los españoles no se les perdía nada en aquella guerra, donde solo podría haber desempeñado el papel de carne de cañón al servicio del Imperio de Gibraltar y del Imperialismo francés, que había quebrado la dinámica histórica de España y dejando un país internamente enfrentado y arruinado. Pero nuestros “europeístas” soñaban con eso, precisamente. Para ellos España no tenía problemas sino que era un problema en sí misma.

De haber participado en aquella guerra, España habría salido con graves pérdidas en hombres, en riqueza y con una crisis interna muy agravada, como ocurrió a Italia o a Grecia por haber creído las promesas de Londres y París. O quizá como Rusia, un caso peor todavía (recuérdese el caso del zar). En cambio, la neutralidad se tradujo en un fuerte impulso económico  y en una actuación humanitaria muy apreciada en su momento por las dos partes contendientes. Señales de “impotencia” para los de la España-problema. Y aun así tuvimos la huelga revolucionaria de 1917, en cuyo trasfondo apreciaron muchos una maniobra para quebrar la neutralidad.

En la II Guerra Mundial, la neutralidad española no tuvo los beneficios económicos directos que la primera, en gran medida por el semiboicot (ilegal) inglés, aunque tuvo el beneficio moral de librar a una parte significativa de Europa de las atrocidades que perpetraron todas las partes implicadas.

Nótese bien este aspecto que prácticamente ningún historiador ha destacado en la medida de su importancia: a continuación, los vencedores, unidos comunistas, democracias y dictaduras varias, amagaron con declarar la guerra a España y le declararon efectivamente un aislamiento que solo cabe calificar de criminal. Aquellos países europeos que habían colaborado con la dominación nazi mucho más que luchado contra ella,  y que no se habían liberado por sí mismos sino por el ejército useño e indirectamente –y no menos importante– por el soviético, países que caían bajo la tutela política y militar de Usa, no podían tolerar la existencia de una España independiente y que, dicho sea incidentalmente, con su neutralidad había beneficiado mucho más a los vencedores que  a los vencidos.  

   Pues bien, y este es un punto crucial para valorar nuestra posición en Europa, España resistió, derrotó al aislamiento y quedó como único país europeo sin deudas de ninguna clase, políticas o morales, con Usa y con Stalin, ni económicas con Usa. Lo cual supuso y supone una diferencia cualitativa de la mayor relevancia a favor de España. Diferencia que quieren ocultar los “europeístas”, los mismos tan deseosos de utilizar al país como carne de cañón al servicio de otros imperios en la I Guerra Mundial. Una constante de esa corriente alucinada y que pasa por modernizadora.

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Manifiesto por Gibraltar / Final desconcertante

Este manifiesto se dirige a millones de españoles, por lo que invitamos a nuestros lectores y oyentes a difundirlo por todos los medios. Se trata de crear una plataforma que ponga en primer plano un problema que es de primer plano, pues afecta íntimamente a la política exterior e interior de España. Un problema ocultado o desvirtuado sistemáticamente  por todos los partidos, con la excepción parcial de VOX. Se trata de si ha de continuar el actual proceso de satelización política y cultural a intereses ajenos, acompañado del desguace del propio país, o de reaccionar contra esas políticas nefastas de una vez y con máxima energía

España soporta la única colonia en Europa, una invasión  en el mismo centro neurálgico de su eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo,  lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países del llamado Tercer Mundo, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida  en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en  Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España.  Etc. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la  segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse  que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política sobre Inglaterra, al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores  a cumplir la resolución,  el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una  corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos,  de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación tolera gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de ellas, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces  los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra la igualdad de derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco la necesita. Es indudable que  España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales. Esas  bazas las han utilizado los gobiernos de PP y PSOE contra los intereses españoles y a favor de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia.  Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones, combatir el oscurantismo deliberado hacia la misma, su ocultación a los españoles,  es el primer paso al respecto.

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*Este sábado firmaré, de 6 a 8 de la tarde en la Feria del libro de Madrid, ediciones Encuentro, caseta 226

*Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial. Había otra clase política: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Y termino con este pequeño examen psicológico de su novela. La depresión del narrador en Madrid y el círculo tan bien descrito de oficinistas, aspirantes a literatos o artistas, pasando hambre en la pensión. Y he aquí que, cuatro años después, aquel círculo ha desaparecido, cada uno ha ido por su lado: la impresión del tiempo que todo lo va demoliendo. Pero algo extraño en esta novela: podría resultar deprimente, y más aún por el epílogo sobre los hijos del protagonista, y sin embargo la impresión es la contraria. Eso no sabría explicarlo, no sé cómo lo ha conseguido usted. No diría que la impresión sea optimista tampoco, en fin, no sabría cómo calificarla. FPL

R. Yo diría que tal vez sea su componente épico. La épica expone hechos duros o terribles, la lucha humana en medio de ellos, y el desenlace tiene importancia menor. Menos aún los “finales felices”, muy holliwoodenses pero que quitan a la épica su verdadera dimensión. Pero ya se sabe que el autor es a menudo inconsciente de su obra.

 

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Seducción / Religiosidad

Este sábado firmaré en la feria del libro de Madrid, de 6 a 8 de la tarde, en la caseta de Encuentro

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Percibo por su novela que usted, aparte sus vivencias, debe de haber leído bastante material psiquiátrico o psicológico,  Freud por lo menos, por este dato: su relato es muy coherente, pero los personajes no lo son, y he ahí: las personas reales nunca son muy coherentes, son de una incoherencia aproximadamente controlada. Cuando la incoherencia es caótica, es lo que llamamos locura en términos vulgares. Y cuando es demasiado escasa, el hombre se convierte en robot, que es también una forma de locura. Cierto grado de incoherencia es necesaria. Así, Paco podría ser un chulo de putas, viene a decirse, y en parte lo es, porque está liado con una prostituta. La incoherencia de ella es muy grande, aunque en sentido positivo: una puta bondadosa, ese tipo de personaje se da mucho en cierta literatura cursi y en canciones por el estilo. Los franceses son maestros en el tema. Es difícil escapar de esa cursilería, pero en la novela de usted no hay nada de eso. Y el hombre tan seguro de sí mismo, tan desenvuelto y tan aficionado al peligro se convierte en Rusia en un tipo atormentado que ocasiona la tragedia. La gente es así, somos así.

Hay una escena psicológicamente muy lograda en la seducción de Alberto por Luisa. La muchacha le mira, describe usted,  con una expresión al mismo tiempo burlona, desafiante e invitadora. Las tres cosas son capaces de combinarlas algunas mujeres en una sola mirada y expresión del rostro. Y, claro está, el pobre Alberto sucumbe inevitablemente. Según dice Sánchez Dragó, el hombre conquista y la mujer seduce, me parece que Alberto no conquista nada. La relación que se establece a continuación revela también esa penetración psicológica: la relación de Alberto con Luisa es plenamente sexual, pero mantiene hacia la hermana de ella, Carmen  una atracción más espiritual y al mismo tiempo quiere huir de ella. Y con la profunda amistad hacia el hermano de ellas, Paco, se forma una triple relación afectiva, complicada con los ingrediente ideológicos, que resulta sugestiva al máximo, hasta podría resultar explosiva,  podría haberse desarrollado en una novela psicológica típica. Usted no la ha desarrollado así a fondo,  porque ya se ve que la novela incluye eso pero no va de eso, pero son estas cosas las que a mí me interesan más.

Lo mismo la descripción de la depresión del protagonista cuando termina la guerra civil y huye a Madrid, la soledad de la que escapa por el encuentro con personajes pintorescos, su disposición a seguir en guerra, que se puede interpretar como una huida de sí mismo y de Carmen (…)  F. P. L.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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En “Una hora con la Historia”: La derrota del maquis y de Don Juan. Dos verdaderas hazañas de Franco: https://www.youtube.com/watch?v=h1MertSrWgY

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(Me parece interesante, sin convencerme del todo)

“En nuestros días las creencias religiosas están ancladas más profundamente en la imagen ingenua y conmovedora del “Buen Dios” y de su amor providencial, que es el Dios teórico de los teólogos. Incluso en el ateo, en los momentos de desconcierto ante los golpes de la fortuna, se despierta la creencia mágica ancestral en una providencia.

Pero la creencia en la providencia, por profundamente enraizada que esté en el sustrato mágico y animista, amenaza sofocar la única verdadera religiosidad: el terror ante la insondable profundidad misteriosa de la vida y de la muerte. Pues ¿quién no ha experimentado la emoción ante el misterio, ya sea frente a la inmensidad del cielo estrellado, o bien ante la muerte de un ser amado? Harto fugaz, el despertar de la religiosidad se desvanece rápidamente ante las convenciones materiales que acaparan demasiado exclusivamente la atención, pero también por el hecho de las convenciones religiosas que se preocupan mucho  por explicar lo inexplicable. Un misterio explicado no es ni explicación ni misterio.

El pavor sagrado solo se despierta ante el misterio, vivido bajo forma del sentimiento de soledad implacable del hombre ante su destino. La religiosidad se intensifica a medida que el hombre se desprende, hasta en su arraigo mágico, de la idea de una providencia  y comienza a entrever, a sentir, a saber, que nadie se ocupa de él y menos aún Dios. Dios es la imagen del misterio y el hombre solo es responsable de sus propias intenciones, sensatas o insensatas. El misterio no es una cosa o un ser existente fuera de la existencia del mundo y de la vida. No tiene comienzo ni fin. Permanece antes de la vida, durante y la vida y después de la vida. La vida humana solo tiene sentido y valor en la medida en que descansa en el misterio; en que la emoción ante el misterio de la vida y de la muerte calma la angustia metafísica en lugar de exaltarla especulativamente; en que el hombre ama la vida a pesar de la muerte (único amor que no es sentimental) (…)

Comparada con esa emoción religiosa, significado subyacente de todas las imágenes míticas, fabulosas en apariencia, la creencia en las imágenes tomadas por realidad y todas las teologías explicativas son solo emociones superficiales, una especie de convencionalismo social.

La religiosidad no es un sentimiento sobrenatural y metafísico. Su fundamento verídico y natural es el sentimiento ético: la certidumbre de la auto-responsabilidad. El hombre es su propia providencia: solo de él depende su destino esencial, su alegría o su angustia de vivir, expresiones de su valor o de su no-valor vital. La inmanencia del ethos –es decir, la justicia inmanente– no es una imaginación fabulosa sino una realidad supraconsciente, creador de todas las imágenes metafísicas, de todas las divinidades (jueces de la conducta humana) creadas por el espíritu humano, del animismo al monoteísmo”. Paul Diel

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