Hoy, de 6 a 8 de la tarde, firmaré libros en la caseta 226 (Encuentro) en la Feria del Libro de Madrid
Hace muchos años dije que la política de Zapatero con respecto a la ETA se llamaba colaboración con banda armada. Y colaboración al más alto nivel, nada de pasar un dinerillo o una información a los asesinos; se trataba de transformar los crímenes en todo tipo de ventajas políticas, de admitir el asesinato como un modo de hacer política en democracia. El mensaje era: “Estáis al borde del precipicio porque Aznar os ha aplicado ¡por primera vez desde la transición! el estado de derecho. Ya casi no podéis matar. Pero yo os ofrezco volver a legalizaros, dinero público en abundancia concesiones de gran alcance a estudiar entre todos y, en fin convertiros en una potencia política”. “Y hasta pueden darte el premio Nobel de la paz”, le sugirieron sus compinches en el “diálogo”. Y eso es lo que ocurrió a la vista de todos y con indecente disimulo de casi todos en una democracia que ya hacía agua por muchas costuras. Era el triunfo del “diálogo” y de “la paz”. En Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia expuse la conducta delictiva de todos los gobiernos hasta el último de Aznar: la negociación, negada por los gobiernos engañando a los españoles y demostrada por la ETA, la “salida política” que convertía el crimen en un modo de hacerla. También expliqué el motivo último de tanta condescendencia: el antifranquismo compartido por todos ellos.
El gravísimo delito de ZP fue continuado por Rajoy, y ahora ha escrito Jiménez Losantos, a raíz de la publicación de las actas de los “diálogos” entre mafiosos, que Rajoy debería ir a prisión. Están bien las actas, clandestinas durante tantos años, pero tampoco eran imprescindibles, porque el delito era evidentísimo. Ciertamente, si las leyes no se tergiversan como a menudo ocurre, deberían ir. En La transición de cristal señalé el mal final de quienes hicieron la transición: Torcuato, traicionado por Suárez, su criatura, murió amargado por el peligroso rumbo que este hacía tomar al proceso. Suárez fue despedido del gobierno entre improperios generalizados después de haber destruido su partido y dejado a España a punto para el 23-f. Juan Carlos dispuso de un crédito casi infinito, que le venía de Franco, y ha terminado desacreditado por su escasa calidad política y humana. Fraga debió renunciar a su vocación de líder nacional, quedándose en regional, donde se dedicó a fomentar el separatismo. Felipe González se libró por poco de la cárcel, acaso por su capacidad de chantaje sobre el rey. Curiosamente, quien mejor librado salió fue el héroe de Paracuellos: aunque expulsado de su propio partido comunista, terminó su vida convertido –por todos aquellos “demócratas”– en héroe de la democracia y con la satisfacción de una ley de memoria histórica que reproduce su versión de la guerra civil.
A todo esto le siguen llamando democracia los “expertos analistas”.
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*Hoy, en Una hora con la Historia, trataremos de cómo due derrotado el aislamiento decidido contra España por regímenes comunistas, democráticos y dictaduras varias al terminar la guerra civil
*Sesión anterior: Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA
VOX
Es difícil decir si VOX debería entrar en los gobiernos según el derecho que le dan sus votos, o permanecer al margen, como en Andalucía, pero ejerciendo presión y crítica independiente. Gobernar al lado de partidos como PP y C´s es un riesgo enorme, por lo que comporta de inevitable participación en una políticas necesariamente antinacionales. Y el auge de VOX proviene, precisamente, de la indignación de millones de españoles con la situación a la que han llevado al país esos partidos y el PSOE. VOX representa una España que ya dice ¡basta! a la ofensiva continuada de los demás partidos contra la nación y la libertad. La idea de que va a influir sobre ellos en un gobierno es ingenua: lo más probable es que VOX termine fagocitado por el PP, como en el fondo proponen todos los que hablan de unidad de la derecha.
Pero si ha optado por la participación gubernamental, ya no puede volverse atrás y tampoco rebajar el nivel de su política. Y sus actuaciones últimas están resultando muy preocupantes. Cuando exigen respeto de otros partidos ya transmiten la idea de que esos partidos son a su vez respetables y que VOX aspira a convertirse en uno de ellos, un nuevo PP con matices. Según me dicen, en VOX se han introducido bastantes elementos dudosos, procedentes del PP muchos de ellos, con ansia de hacer carrera en la nueva formación. Un político que ha hecho su carrera en el PP es automáticamente un peligro, pues se ha formado en un concepto de “democracia de amigotes” y ha aceptado una cantidad excesiva de tropelías de su partido durante demasiado tiempo. Seguramente VOX necesita políticos expertos, pero no con esa clase de experiencia.
Para ser sincero, las políticas últimas de VOX y su lenguaje me parecen muy preocupantes. No parecen partir de un análisis político-histórico serio, sino de los enredos de la pequeña política de un complejo político-mediático profundamente corrupto. Si VOX se convierte en un partido más, con sus matices, ya no será la alternativa general que precisa un país en vías de demolición, sea por la vía de los separatismos o de la disolución general, una seudodemocracia con leyes totalitarias.






