España en la abyección / Queda Katiusha

España es el único país del mundo cuyos gobiernos, sean de derecha o de izquierda,  han fomentado y financiado durante 40 años los separatismos y han tmarginado la resistencia espontánea a ellos.

Es también el país cuyos gobiernos se declaran amigos y aliados de una potencia, enemiga tradicional y que tiene invadido el país en un punto estratégico clave.

Es el único país que ha convertido una gran victoria política española sobre la potencia invasora en una victoria para esta, ampliando de hecho y enormemente el área de influencia y corrupción de su colonia en España.

Es el único país cuyos gobiernos fomentan en todos los planos una intensa colonización cultural por la lengua de la potencia invasora.

Es hoy un país cuyos gobiernos emplean su ejército en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Y en provocar a Rusia, con la que no tenemos ningún conflicto, por cuenta de, entre otros, el país invasor de nuestro territorio.

Es el único país europeo sin deudas morales, políticas o económicas con Usa o con la fenecida URSS. Y sin embargo sus gobiernos actúan como pordioseros en la UE, en la que aspiran a disolver la soberanía e identidad nacional de España.

Los gobiernos españoles se jactan de una democracia que admite leyes de tipo norcoreano como las de memoria histórica o antijurídicas como las de género, y se atreven a dar lecciones a otros países.

 Los gobiernos españoles han mantenido desde hace cuarenta años políticas serviles no solo hacia la potencia invasora, sino también hacia nuestro vecino del sur, que es precisamente la única amenaza potencial a España.

España padece seguramente las élites políticas más deleznables, corruptas e incultas de Europa. Unas élites que no responden al sentido de la palabra como minorías selectas sino a todo lo contrario. Unas élites sin el menor sentido de la dignidad política y de los intereses profundos de su país. Unas élites solo capaces, como decía Azaña de los republicanos, de una “política de amigachos, incompetente, tabernaria, de codicia y botín sin ninguna idea alta”

Es posible y desde luego muy deseable, que en las elecciones de hoy comience el país a desembarazarse de semejante morralla humana, moral y política.

**********

En Una hora con la historia: La División Azul dejó contentos a rusos y alemanes. A los alemanes por su comportamiento heroico, como decía Helmut Kohl al visitar el Alcázar de Toledo; y a los rusos por su comportamiento humanitario con la población civil, como han destacado historiadores rusos. Eso ha permitido actos de camaradería entre veteranos españoles y rusos con motivos de aniversarios bélicos. Recuerdo que en una famosa iglesia de Nóvgorod  solo dejaban fotografiar algunas partes a los españoles. https://www.youtube.com/watch?v=T7_YwJSJw2k

*******************

Ahora mismo, acabo de terminar una obra de Pío Moa:  ”Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Nunca había leído a este autor. Sinceramente la empecé con desgana tras ver lo brusco de su introito sumario y desbocado en sucesos. A medida que iba pasando páginas hizo nacer mi amistad hacia Paco y Berto, como si yo mismo fuera una prolongación de ellos. 

 Realmente soy el menos indicado para emitir juicios u opiniones ante escritores de la talla de D. Pio Moa, o de cualquier otro de ahora o de siempre. El arte también nos llena de sensaciones y esas son las que quiero transmitir tras su lectura. Destaco que con una increíble facilidad el autor me lleva a vivir todas las dichas y desdichas de los protagonistas, especialmente de Berto como si fuera junto a él, a su mismo lado, sufriendo por momentos y alegrándome en otros. Esquivando las balas y las traiciones. Superando los odios.

¿Es realmente una novela?. Para mí no; es bastante más que una narración de aventuras, de buenos y de malos, de ficción al gusto para deleite, de intrigas odios y sangre, crueldades, de encadenar hechos sin posicionamientos apodícticos. 

Siempre he dicho que un buen libro es el que te hace pensar y que pensar es como vivir más de dos veces. Con esta obra se han superado mis expectativas de vida, ya que en ella misma está la propia esencia del ser humano, también la mía, un poco la de todos. Es un torbellino de filosofía también, una búsqueda constante de algo que se desarrolla a lo largo de toda la obra. Es un desafío vivaracho a sistemas y etiquetas hodiernas, va muy por encima de todo eso. No busca lo correcto en ella, sino el razonamiento y la verdad esquivando la absoluta, haciendo al lector partícipe y protagonista de sus propios pensamientos. No indica un camino, señala posibilidades de sendas. 

Estoy convencido que Berto es el propio autor, o que habla por boca de aquél y vive en él mismo. De ahí tantas reflexiones y preguntas, pues solo desde las dudas se puede avanzar. 

A su vez está repleta de anécdotas, de datos y de historia misma. Desde los clásicos griegos que vienen a darle la bienvenida asomándose en alguna ocasión a ella, hasta los autores y pensadores más recientes o contemporáneos. Y conviven entre sí pacíficamente, mientras el frío en el frente de Rusia parece calarte el alma también. 

Esta obra tiene en sí misma el don de la ubicuidad, mucha realidad y ficción en su regazo. Sobre todo no te obliga a odiar al otro bando en contienda. Une más a España desde las diferencias, también con la humanidad y la comprensión de ideas opuestas. Todos somos un poco todos y juntos uno. 

Me he sentido apenado y triste tras la muerte de algunos de los protagonistas que iban quedando por el camino. Pero consigue que sigan vivos, de alguna manera hasta el Epílogo  He visto odio, pero también mucho amor, en situaciones fáciles y difíciles. De un arma mortífera me queda la canción al viento de la muchacha enamorada al bajar al río por la mañana: la Katiusha. 

Realmente me sentí un poco D. Augusto Pérez ante el Maestro Unamuno, no para exigirle ni discutirle nada sino para agradecerle el placer inesperado de la lectura de su obra. 

Beatus ille,

José Cuevas (el blog de José Cuevas)

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

Creado en presente y pasado | 177 Comentarios

El factor embrutecimiento / La sectaria wiki

Dos apuntes, entre tantos: hace unos días expuse algunos hechos del Doctor que normalmente deberían anularle para hacer política en cualquier país medianamente serio. Pero el fulano, que ya dirige el país, podría seguir dirigiéndolo varios años más, y en todo caso tendrá millones de votos. Y también el PP, de cuya política sale el Doctor en línea directa, va a recoger millones de votos, quizá más que  ninguno después del PSOE.  ¿Por qué es posible esto? ¿Cómo puede ser alguien tan antipatriota para votar al PSOE o tan idiota para seguir votando al PP? Por el embrutecimiento causado por cuarenta años de embuste y calumnia antifranquista, de renuncia a nuestra historia real para sustituirla por los deseos de unos cuantos sujetos “de codicia y botín sin la menor idea alta”. Situación a la que han contribuido izquierdas, derechas y separatistas todos juntos en unión. Cuarenta años de falsedad no pasan en vano, no pasan  sin embrutecer a demasiada gente.

Otro apunte. Imagino a un inglés paseando por España. Puede decir: “Nosotros y nuestros primos hundimos el Imperio español, tenemos invadido su país en un punto estratégico clave, lo que es una ofensa permanente  e intolerable para cualquier país serio, hemos degradado por completo el entorno de Gibraltar, y paseo por aquí y veo por todas partes a españoles con la bandera británica en sus ropas  o mochilas, hasta en carritos de bebés, gentes con camisetas llenas de palabras o frases en inglés. Y por lo que sé, los partidos y políticos españoles se proclaman amigos y aliados de mi país. Y todos empeñados en chapurrear inglés. No puede haber en el mundo un pueblo más capullazo”.

Cuarenta años de estupidez y canallería no pasan en vano. Y ahí está el golfo Casado declarándose anglófilo. y cerrando su campaña en el “Wizink Center”. No cabe duda de que son patriotas: patriotas ingleses de segunda. Porque su partido, el PP, es el más lacayo de Londres. El de la plaza a Margaret Thatcher gran nacionalista inglesa que despreciaba (muy justificadamente en el panorama actual) a España con aquella bravuconada alcohólica “¡Bombardeemos Madrid!”. Una de esas anécdotas que son categorías,

Hay dos puntos enormemente significativos y enormemente clave en esta campaña electoral, que describen todo el panorama: la cuestión de Franco y la cuestión de Gibraltar. Una define nuestra posición y perspectiva histórica, y el otro define nuestra posición internacional como país serio y respetable  o como como país satelizado de charanga y pandereta. Y casualmente las dos cuestiones van juntas: Franco infligió a Inglaterra una gran derrota política en la ONU y abrió la puerta a la reintegración de Gibraltar.

Son dos cuestiones de principio y del máximo alcance político. Es ya hora y más que hora de ponerlas sobre la mesa.

****************

Querido Luis: Como recordarás, hace unos días colocamos, es decir, coloqué porque tú de esas cosas entiendes poco, una información sobre tu memorable novela “Sonaron gritos y golpes a la puerta” en la Wikipedia. Allí quedó la información cuando ayer, al buscarla me encuentro que la han borrado diciendo que era “promocional” o algo por el estilo. Hice la redacción lo más neutral posible siguiendo modelos de otras novelas en la wiki (claro que si se quiere se puede interpretar como “promocional” toda información de ese tipo, incluso cuando la obra es atacada). Sospecho que la han borrado porque eres más famoso de lo que crees. He buscado por ahí y me encuentro con que la jefa de la wiki en español es una señora muy comprometida en todo lo de LGTBI. Así que para esa gente eres persona non grata y mientras manden o mangoneen ella y otros de su camada, tienes muy poco que hacer ahí. María Teresa C. N.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

La Wikipedia es una gran idea, incluso si se utiliza tan sectariamente como es habitual, en parte porque quienes deberían utilizarla más a fondo no lo hacen. Está, en gran parte, en manos de auténtica gentuza, como casi todos los medios de masas. He tenido experiencias también en tuíter y Facebook. Bien, afortunadamente no dependo de ellos, aunque me gustaría más actividad en quienes me siguen. Aquí está el texto:

Sonaron gritos y golpes a la puerta 
(novela)

Novela de Pio Moa publicada en 2012. El título está tomado de la primera escena del relato, basada en un episodio que según el autor fue real: la irrupción de unos milicianos en la casa familiar del protagonista, a cuyo padre asesinan de un disparo en el ano. El trauma determinará las andanzas posteriores del hijo, que solo lo es en cierto modo.

Argumento

Alberto, anciano ex-profesor de filosofía de escaso relieve, tiene unas extrañas pesadillas unos años después de la muerte de su esposa, que le inducen a recuperar diez años extremadamente violentos de su juventud entre el comienzo de la guerra civil en Barcelona y una emboscada contra el maquis en Galicia, pasando por Rusia. Historia que había olvidado deliberadamente tras averiguar que el exterminador de su familia, y por poco de él mismo, es su verdadero padre, hombre fanático, sanguinario y ególatra, y a quien Alberto, a su vez, ocasiona la muerte ignorando previamente su parentesco. Al descubrir su parricidio siente con su padre biológico una afinidad inesperada, como un destino telúrico, moralmente demoledor. El relato termina con un comentario desencantado sobre sus tres hijos, los cuales iban a sorprenderse al conocer un pasado del que casi nada les había contado

Análisis

Sonaron gritos… es una novela inclasificable y sin antecedentes en la novelística española. Puede entenderse como de guerra, de aventuras, de amor o filosófica sin ser realmente nada de eso ni propiamente una mezcla. Hace uso del trasfondo histórico sin ser tampoco novela histórica (Así, el episodio de la emboscada al maquis se basa en uno ocurrido realmente, pero no en Galicia, sino en Asturias, y novelado antaño por Emilio Romero en “La paz empieza nunca”, de la que sin embargo difiere totalmente la de Moa). El propio autor dice haber tenido alguna inspiración en “El enamorado de la Osa Mayor”, de Sergiusz Piasecki, y en La noche quedó atrás”, de Jan Valtin.

Acogida 

La crítica prestó escasa atención a esta novela, aunque la expuesta por diversos escritores y periodistas ha sido muy favorable. Aquilino Duque, premio Nacional de Literatura la caracteriza como “Novela dantesca (…). Buenos y malos hay en ambos bandos, sobre todo si se tiene en cuenta la complejidad de los personajes y lo paradójico de las situaciones (…) El protagonista, adolescente, presencia el sacrificio de los suyos del que escapa de milagro y sobrevive gracias a un amigo que lo arrastra a toda suerte de aventuras de alto riesgo. Este otro personaje es, más que el narrador, el gran motor del relato y, como casi todos los que desfilan por sus páginas, presenta profundos claroscuros, unos claroscuros dignos de personajes de novela rusa (…) Cada peripecia cobra además una profundidad insondable en cuanto aparece una mujer, unas veces como agente y otras como víctima del destino” (1).

El escritor Luis Segura la estima “Una de las mejores novelas, si no la mejor, de lo que llevamos del siglo XXI” (2)

Para el periodista Luis del Pino, “Moa trata a sus personajes, hasta los más despreciables, con un enfoque en el que los tintes heroicos o abyectos se funden con los contornos humanos, dando como resultado caracteres creíbles, de carne y hueso, en los que el mal y el bien conviven, a veces de forma indiscernible” (3)

El ensayista Carlos López Díaz la elogia como “una grandísima novela, hábilmente escrita, con personajes con los que uno se encariña hasta el extremo de que experimenta cierta sensación inconfundible de leve nostalgia cuando concluye la lectura” (4)

En la web “memoriablau” hay opiniones como esta, del historiador católico Pablo Sagarra: “Algunos pasajes de la novela me parecen excesivamente aventureros como el asalto a la columna de prisioneros nacionales o la historia de amor en Rusia con la teniente rusa pero como lo anterior es una apreciación muy personal. También considero que sobran algunas fornicaciones”, o  “Las convicciones ideológicas y religiosas de los protagonistas no concuerdan con el sentir general de los divisionarios.(5)

Referencias
-Aquilino Duque,
-Luis Segura,
-Luis del Pino,
-Carlos López Díaz, 

 

Creado en presente y pasado | 97 Comentarios

Los delincuentes denuncian / Dios y el hombre / Luis del Pino

Este sábado, Una hora con la historia tratará de la División Azul. La sesión anterior, sobre la política de las potencias anglosajonas hacia España en la SGM y su evolución: https://www.youtube.com/watch?v=mpiYj-55fWM 

************

Política delictiva

Bajo el lema “Vota valores”, el grupo  “Hazte oír” realizó una campaña informativa mediante autobuses en los que exponían las caras de candidatos de PSOE, C´s y PP y declaraciones ilustrativas  de sus propósitos sobre la vida humana, la familia y la unidad de España. Salían el Doctor: “Cataluña es una nación”; Rivera: “El aborto no es violencia”; Andrea Levy: “Dejaría la ley del aborto tal y como está”; y Maroto: “La ley LGTBI se queda”.  Estas palabras textuales se pusieron también en vallas, y el PP las ha denunciado a la Junta electoral Central, compuesta por personas relacionadas con el PP y el PSOE.

Es decir, el PP trata de silenciar a quienes ponen en evidencia su permanente engaño y chanchulleo. No dudan en utilizar la ley de forma torticera y obligar a cualquier crítico a gastar tiempo y dinero defendiéndose de un acoso en sí mismo delictivo. Lo mismo hace el PSOE negando subvenciones a las que tienen derecho y que tratan de reservar para sus amigachos políticos.

Informar a la gente sobre los políticos y las políticas de los partidos, máxime en el festival de embustes que es esta campaña electoral, no es solo un derecho, es también un deber de los ciudadanos conscientes. Incidentalmente, compárese la campaña de Hazte Oír con la actitud acomodaticia, por decirlo suavemente, de unos obispos que  se desentienden de la profanación de los restos del hombre que salvó a la Iglesia del exterminio.

**************

El hombre y Dios

El científico  Ginés de Morata se plantea el arduo problema de si el hombre es una creación de Dios o Dios una creación del hombre. El decide lo segundo. Pero como es obvio que el hombre no se ha creado a sí mismo, hay que concluir que solo puede ser una creación de Dios. Solo que a ese dios él le llama “Evolución”. Y resulta un dios notablemente caprichoso, porque quiere ser científico pero no funciona a través de las leyes necesarias a las que aspira la ciencia, sino por medio de azares e infinitas  combinaciones de azares. También podría plantearse si el hombre es un producto de la evolución o la evolución un producto de la mente humana.

Me recuerda  a uno del Ateneo, socialista y muy feminista, enemigo del patriarcado, al que atribuía la idea nefasta del bien y el mal, que oprimía a las pobres gentes, en particular a las mujeres. Le pregunté: “Entonces, tú crees que está muy mal pensar en términos de bien y mal”. “Pues claro…”.

*******************

Luis del Pino y Sonaron gritos

Me sorprendió que Luis del Pino estimara la novela como el mejor de mis libros. En cualquier caso, la desconfianza hacia los historiadores metidos a novelistas suele estar justificada, y yo temía estar metiendo la pata. Me alegra ver que no ha sido así. Puede verse también la disparidad de juicios, comparándola con los anteriores.

Admiro a Pío Moa como historiador. Y precisamente por eso, cogí con prevención su primera novela, “Sonaron gritos y golpes a la puerta”: a veces, personas brillantes que deciden hacer incursiones en un género literario que no es el suyo, se descuelgan con unos bodrios realmente indigeribles. ¡Cuál no sería mi sorpresa al encontrarme con una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos!

Que el estilo de escritura de Moa es elegante es algo que sabe cualquiera que haya leído alguna de sus obras. Pero escribir una novela requiere algo más que buen estilo: hay que saber transmitir y hay que saber contar una historia. Y, sobre todo, hay que ser capaz de enganchar al lector, de provocar en él esa “suspensión de la incredulidad” que presta verosimilitud a los personajes y a sus peripecias. Y, en ese sentido, la de “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es una historia que engancha.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

 La novela narra – con un enfoque que recuerda, en cierto sentido, los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós – esos diez años terribles de la Historia española comprendidos entre 1936 y 1945. La historia de una generación marcada por la tragedia: la de esa Guerra Civil en que desemboca una República fracasada, y la de sus secuelas. Las tres partes en que está dividida la acción transcurren, respectivamente, en la Cataluña inmersa en la Guerra Civil, en la Rusia donde combatió la División Azul y en la Galicia donde tuvieron lugar algunas de las primeras operaciones contra el maquis.

He de decir también que la novela me sorprendió por un segundo motivo, quizá más importante que el primero. Conozco al autor, me precio de ser amigo suyo, y tengo que confesar que en la novela descubrí a un Pío Moa totalmente desconocido para mí. La novela deja traslucir una sensibilidad que sorprenderá mucho a quien solo tenga de Moa la imagen de perpetuo provocador y enfant terrible con que adorna sus opiniones políticas y sus comentarios sobre la actualidad. “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es, sobre todo, una novela hermosa: resulta imposible no pensar, una vez acabada la novela, en algunos de los personajes que la jalonan, y en el significado y el propósito de sus vidas. Y de las nuestras.

Que nadie espere una visión maniquea sobre la guerra. A través de las páginas de la novela van desfilando personajes que dejan claro que la maldad y la bondad son cosa de las personas individuales, más que de los bandos. Y que el idealismo, la capacidad de sacrificio o la compasión son pulsiones que nacen del corazón de cada persona, y no un producto de las ideologías. Moa trata a sus personajes, hasta los más despreciables, con un enfoque en el que los tintes heroicos o abyectos se funden con los contornos humanos, dando como resultado caracteres creíbles, de carne y hueso, en los que el mal y el bien conviven, a veces de forma indiscernible.

Y resulta imposible no darse cuenta de cómo el propio Moa se proyecta en algunos de los personajes del libro. Y digo algunos, porque en la lectura de ciertos pasajes casi puede oírse a Moa interrogarse a sí mismo y desafiar sus propias creencias, a través de los ojos con los que el protagonista, Alberto, contempla las acciones de algunos de los caracteres secundarios de la trama. Es imposible no ver en esos episodios al propio Moa cuestionándose el sentido de la vida y el papel que el bien y el mal juegan en ella. Y contemplando con desengañada compasión la manera en que los seres humanos somos capaces de las mayores vilezas y de los más hermosos sacrificios en nombre de una causa.

Es esa desengañada compasión la que transforma en elegía la historia. Elegía por unos ideales muertos, por unos amigos muertos, por un pasado que se antoja casi irreal. Y a pesar de todo, por debajo o por encima de ese llanto, late en la historia la pulsión de la vida, en la que el humor y el amor conviven codo a codo con la tragedia, justificándola y trascendiéndola. No es por tanto tristeza, sino caridad, el sentimiento que predomina en la historia. Caridad para con los seres humanos que, acertados o errados, tratamos de sobrevivir mientras defendemos aquello que creemos que es justo. Pero caridad también, llena de distante ironía, para con aquellos otros que se las arreglan siempre para prosperar en cualquier circunstancia, precisamente porque nunca defenderán nada: son los idealistas los que promueven los cambios, pero son los descreídos los que acaban siempre aprovechándolos.

 

Creado en presente y pasado | 49 Comentarios

Encuadre histórico de la situación / Una reseña entusiasta

En Una hora con la Historia, un tema apenas estudiado: la evolución de la actitud de Usa e Inglaterra hacia España durante la II Guerra Mundial. https://www.youtube.com/watch?v=mpiYj-55fWM

***********

En 1898 España sufrió una conmoción moral extrema al haber perdido con facilidad sospechosa la guerra con Usa y los restos, aún importantes, de su antiguo imperio. De esa conmoción surgió una época histórica nueva caracterizada por el auge de los separatismos, del terrorismo anarquista, del socialismo revolucionario y de un republicanismo simplón y mesiánico. La conjunción de esas fuerzas abocó a la destrucción del régimen liberal de la Restauración, a un intento conservador con modificaciones importantes en la dictadura de Primo de Rivera y finalmente la II República.

    La reacción a la derrota del 98 creó por otra parte un clima de pesimismo y también de regeneración. El regeneracionismo hacía un análisis extravagante de la historia de España, tildándola de enferma, anormal, absurda, pero que los regeneracionistas iban a cambiar y renovar gloriosamente. Quienes se atribuían tan enormes designios eran sin embargo políticos e intelectuales medianillos, sin el menor espíritu heroico y preocupados ante todo de hacerse una buena posición como funcionarios del régimen que decían detestar y al que aspiraban a destruir. Quienes lo destruyeron, con su ayuda, fueron sin embargo los otros.

   La dinámica de la II República mostró el carácter y la talla de tales fuerzas (muy bien descritas, paradójicamente, por Azaña). Solo fueron capaces de crear caos político y creciente miseria, que abocó a una polarización entre un frente de separatistas, totalitarios y golpistas por un lado, y las fuerzas partidarias del mantenimiento de la nación, de su cultura cristiana y de las libertades personales por otro. Esa polarización provocó la guerra civil.

   ¿Puede decirse que el franquismo superó aquella situación? Sí puede decirse. Los odios furiosos de la república quedaron pronto superados para la gran mayoría. El pueblo pudo confiar en sus propias fuerzas, que le permitieron  reconstruirse sin las deudas absolutas del resto de Europa occidental. Los separatismos, el anarquismo y los republicanismos de miseria desaparecieron, y solo persistieron los comunistas en una lucha marginal y derrotada una y otra vez,  más, a última hora el crimen etarra.

  La sociedad creada en el franquismo nada tenía que ver con la de la república. Ni los viejos odios, ni la vieja miseria, ni la vieja denigración de España. Esto permitía el paso a una democracia firme y sin convulsiones, y fue lo que decidió el pueblo en el referéndum de 1976. He expuesto reiteradamente cuál ha sido la dinámica posterior, en la que ha incidido la crisis de la Iglesia tras el Vaticano II y el vaciamiento intelectual de la derecha, que debía proclamarse heredera del franquismo y se sumó a la falsificación sistemática de la historia. Y así unos problemas políticos de fondo que parecían y realmente estaban superados, han resurgido como un fantasma amenazante. Ha resurgido la política “incompetente, tabernaria, de codicia y botín sin ninguna idea alta” que llevó a la guerra civil.

   Aún estamos a tiempo de frenar por medios normales esta deriva y comenzar una nueva etapa de nuestra historia. Pero también es verdad que el tiempo apremia.

*************

El profesor Luis Segura es  ensayista (La hoguera de las humanidadesLa cultura en las series de televisión y otros), autor  de novelas y cuentos (Todo se acaba, Mercenarios de un dios oscuro) y poemas (Seres de aliento prestado). Es además crítico y divulgador literario en su blog “La cueva de los libros”. Como verán, su reseña de Sonaron gritos y golpes a la puerta es entusiasta:  

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

“Una de las mejores obras de ficción, si no la mejor, de lo que llevamos de siglo XXI español. Sonaron gritos y golpes a la puerta es mucho más que una novela histórica centrada en la guerra civil española y la posguerra, y estoy tentado de considerarla una obra maestra. Por muchos motivos Pío Moa es un escritor obligado, pero en lo que se refiere a esta novela, sus virtudes formales y de fondo sobresalen en las primeras páginas. Sonaron gritos es un libro redondo. Por el don para escribir de su autor; por la capacidad de rozar las fibras del lector con el horror narrado o los sentimientos y avatares de los personajes; por su brillantez en el análisis y en su exposición, con un bagaje colosal en forma de documentación histórica; y por su genialidad en los diálogos (…)

      Pío Moa es un historiador conocido por sus polémicos ensayos, enmarcados entre la segunda república española y la transición. Renovó los estudios sobre la época, y echó por tierra los cimientos de la historia oficial que se enseñaba en España sobre esos años. Ha sido un autor de éxito porque ha destapado, con solidez y razón, las vergüenzas de quienes fabrican memoria para manipular rebaños, siendo seguido por un público numeroso y anhelante de historias coherentes y serias. Yo soy lector de Pío Moa desde Los mitos de la guerra civil, y desde entonces, me he preocupado por conocer su visión de la historia y he tenido el placer de compartir su discurso en lo esencial, y de ir consolidándolo según publicaba obras brillantes y de difícil refutación. Así, obras como su imprescindible Nueva historia de EspañaLos orígenes de la guerra civil, Años de Hierro, o Franco: Un balance histórico, son, no solo de primer nivel, sino necesarias y por tanto de agradecer. 

 Dividida en tres partes, la novela se desarrolla entre los años 1936 y 1946. Los hechos narrados los cuenta el protagonista, un profesor de filosofía retirado en los últimos compases de su vida, que, tras la muerte de su mujer, siente la necesidad de poner en orden sus recuerdos  y contar su historia. La primera parte (La catástrofe) sigue los pasos de Alberto (Berto) Roig (el protagonista del relato y por entonces un muchacho) en la Barcelona del caos revolucionario de los primeros meses tras la sublevación de los nacionales. En Cataluña, como es conocido, fracasa la sublevación nacional e imponen “su ley” los numerosos partidos izquierdistas que más tarde lucharán entre ellos: PSUC, CNT, PCE, etc. Y es que el primer capítulo nos introduce con violencia en un crimen salvaje (…)  Casualidades del destino, se tropieza con su mejor amigo (Paco) e ingresan, para salir del paso, en la CNT. Con esa coartada, servirán al enemigo como quintacolumnistas (…)  Alberto establece relación con la familia de Paco (comunistas, tanto los padres como Luisa, una de las hermanas de Paco, y con la que Alberto tiene una relación) y sobre todo con Carmen, otra hermana de Paco y futura mujer de Alberto (…) 

         La segunda parte (“El hielo y el fuego”) transcurre finalizada la guerra.  Alberto y Paco se alistan como voluntarios a la División Azul para combatir el comunismo en Rusia. (Otros personajes), Hilde, Iliena, Irina o los compañeros Crates, Larumbe, Contreras o el siniestro Saavedra. Nunca he leído una narración bélica tan épica y bien descrita. De vuelta de todo, y tras varias tragedias, Alberto regresa a España y Paco se queda .

 La tercera parte: “De todos los misterios”. El regreso es desalentador y amargo para el protagonista a pesar de volver a los brazos de Carmen. Lejos quedaron su gran amor (Iliena) y muchos compañeros, además de su mejor amigo. Las tertulias en Madrid vividas por el exdivisionario y descritas por Moa son una espléndida fotografía de la época histórica y de las opiniones del momento, en las que una libertad práctica permitía a las gentes rechazar el régimen franquista y desear, desde una ocupación aliada hasta la vuelta del comunismo. Alberto es, en ese nuevo mundo mezquino y miserable, un hombre que no encaja, y como tal, se ofrecerá contra el maquis en Galicia (…) 

      Los resúmenes siempre son migajas cuando tratamos de acercarnos a una obra literaria como esta. Su lectura es lo que llena verdaderamente (…) 

OBSERVACIONES 

Los personajes. 

     De los personajes hay que destacar su fuerza y viveza. El realismo de estos es extraordinario. Ninguno es completamente bueno del todo, pero siento simpatía por Alberto y Carmen, y también pena por Paco, un héroe olvidado maldito por el amor. Alberto es un hombre meditabundo y algo obsesivo, pero el desgarro de sus reflexiones, la honestidad de sus actos (y coherencia con sus ideas) y sus sacrificios demuestra grandeza. Dos dolorosos destellos del sufrimiento que siente en su vejez ante la vida y la inevitable pérdida que esta conlleva, conmueven profundamente: “La soledad, que agradecí largo tiempo, me pesa ahora: ¡debo hacer algo para escapar de esta penosa fuga de la vida”[1]. O la siguiente: “¿Adónde irán los afectos, las ilusiones, los odios, las preocupaciones que rodean como un halo la infatigable actividad de los hombres”?[2]. Por otro lado, la pareja que hace con su amigo Paco es emotiva y única, pero no indisoluble, como nada en esta vida. Las discusiones filosóficas que mantienen, hablando de lo divino y lo humano, muestran sobradamente la densidad intelectual del autor de Sonaron gritos y se disfrutan enormemente. 

      En relación a la evolución de los personajes también se puede decir mucho. Vemos los contrastes entre el Alberto joven y el viejo. El brío de la juventud y la necesidad de aventura y riesgo contrastan con la realidad de un profesor jubilado de ochenta años que ha perdido a su  mujer y al que ya poco le queda, sintiendo la desazón que provoca el paso del tiempo en el ocaso de sus días. 

                          Las mujeres de Sonaron gritos y el amor 

      En Sonaron gritos muchos amores se trenzan y destruyen. Quizá las palabras de Paco a su hermana Carmen reflejan la idea de Pío Moa del amor, como algo que es mejor llevarlo con tranquilidad y que vaya calando de forma reposada: “enamorarse es lo peor, porque dejas de ser un hombre, te conviertes en un esclavo, sea de la mujer o de tu propio sentimiento”[3]. El pobre desconoce que su vida estará marcada por el misterio de sus palabras. 

      Las mujeres que recorren la novela son unas cuantas, y todas ellas con su carácter y personalidad particulares. Carmen, Luisa, Pilar, Mercè, Irina, Iliena, Eva o Lucía son algunas féminas que surcan las páginas. Como el amor, que hace chocar los personajes en una época turbulenta, zarandeándolos a su capricho. Y si hay amor en una novela de verdad hay dramatismo, pérdida y despedida, pero también algo de felicidad. Luisa, por ejemplo, hermana de Carmen y Paco, y con la que Alberto se acuesta, es una mujer de apariencia fuerte y decidida pero que su libertinaje acaba arrasando su estabilidad interior y conduciéndola por un camino en el que solo se puede huir hacia la degradación personal y el vacío. De Mercè qué decir, pues da su vida por amor. De Iliena, que tuvo que ser un ángel como describió Alberto pero que sufrió la devastación de la guerra. Y de Carmen, el contrapunto de su hermana y de la moral laxa comunista, solo cabe admiración. En el fondo, cualquier hombre de verdad querría a su lado una mujer así. 

                                              Ambientación histórica. 

      Perfecta. No concibo una obra más completa en este sentido. La personalidad de la época no eclipsa a los personajes, porque las personas sienten su existencia como el centro del universo, pero sí es cierto que están condenados a los corsés que impone. Pío Moa dibuja magistralmente el horror de una época infernal, bajo el hechizo de ideologías tan sutiles como criminales, que incendiaron los pechos de españoles, primero, y demás europeos, después, para matarse entre ellos. Es la época de las masas, de la colectividad, de la camaradería, del sentido de la patria, de los grandes ideales, del odio, de individuos arrastrados por las locuras y el fanatismo de unos cuantos anticristos. 

     Porque el libro es la historia, en el plano cósmico o espiritual, del terror revolucionario y comunista, de cómo caló en millones de almas, y de cómo se le hizo frente. Por eso Pío Moa se permite decir al final del libro, por boca de su personaje principal, que “este relato habla de victoria”[4]. Porque el comunismo fue derrotado en España. 

      En este sentido, con el lavado de cerebro educativo labrado con éxito en España por las políticas “progresistas” chocará enormemente que el protagonista de una novela sea un joven que lucha a favor de los nacionales, haciéndose pasar en varias ocasiones por el enemigo, y que arriesgue su vida alistándose como voluntario para frenar o erradicar el comunismo materialista y la miseria que promueve. Pero la miopía, o la ceguera ideológica, nada tienen que decir de la profunda verdad de esta obra de ficción y de su calidad literaria. 

                                      Ecos en Sonaron gritos

      Su lectura me ha evocado la obra maestra de Tolstoi, Guerra y paz. Quizá sea la exquisitez con la que Pío Moa intercala pasajes de amor y de guerra, aunque aquí vemos pocas cortes y todos los personajes viven bajo la sombra de la guerra. Pero también me ha parecido encontrar la idea de Tolstoi en Pío Moa de que, quizá, la Historia esté dominada o dirigida por leyes o fuerzas cósmicas sobre las que el ímpetu de los hombres nada puede. Y es que Moa reitera la idea de la infinitésima fuerza del hombre aislado para cambiar la Historia: “Una noche tuve algo así como una visión: miles de trenes cruzaban Europa con millones de soldados hacia la lucha mortal con otros millones, movidos por la voluntad de unos pocos hombres refugiados en castillos inaccesibles, incapaces de calcular las consecuencias y empujados a su vez por fuerzas difusas, cósmicas, de las que ellos no eran conscientes. Aquel choque colosal alumbraría un nuevo mundo, quizá horrible, y nosotros constituíamos un infinitésimo de aquella fuerza titánica”[5]. De esto se desprende la consciencia del hombre de su pequeñez y de su minúsculo significado dentro del universo. 

                             Sonaron gritos también es un homenaje a los caídos 

       En algunos momentos de la lectura tuve sensación de derrota. El motivo habría de venir de la exposición de Pío Moa de la naturaleza humana, de su retrato, con sus miserias y ruindades. Pero el ser humano también son ilusiones y deseo de hacer el bien, de servir para algo, de dejar un legado, de ser amado… En este sentido creo que Sonaron gritos es un auténtico homenaje a los caídos. A pesar del desengaño generalizado, de la vulgaridad reinante, de la pereza actual, las épocas históricas también tienen sus héroes. Silenciosos, casi todos. O anónimos la mayoría, si se quiere. Pero la deuda que contraemos las generaciones venideras con nuestros antepasados es incalculable. Sobra decir que si no fuera por los esfuerzos de algunos hombres quizá no viviríamos en un mundo “así” de civilizado, con todas las reservas para este mundo. Por eso, después de leer esta obra maestra, y desconozco la causa, me invade una sensación de gratitud hacia el autor y de vergüenza y deuda hacia los héroes. Me siento insignificante al lado de esos caídos, pues sé que mi época no les merece ni les hace honor. 

                                         Obra maestra de la literatura española 

       Finalmente, Sonaron gritos y golpes a la puerta es seguramente la mejor novela de lo que llevamos de siglo, y de las mejores de todo el siglo XX español. Pío Moa, además de maestro para esta generación de españoles, es heredero de los grandes literatos y pensadores del siglo pasado, hombres iguales a nosotros pero muy superiores intelectual y creativamente. Gracias por esta obra, maestro, pues con ella dejas para la historia un relato lleno de acción, espionaje, infiltración, narración pura, discusiones intelectuales, verdad histórica y amor.

Creado en presente y pasado | 56 Comentarios

El PP en ruinas /Aquilino Duque sobre “Sonaron gritos…”

*El PP en ruinas. Sale Aznar con chulerías infantiles, la patriota inglesa Hope Aguirry con que el voto a VOX es inútil, Rajoy justificando su complicidad con separatistas y leyes liberticidas de ZP (¿qué otra cosa podía haber hecho?). Repulsiva banda de señoritos cutres.

*El PP de Casado es el de Maroto, de Feijoo, de los promotores del separatismo. El PP no se ha limitado a apoyar y financiar a los separatistas, sino que ha rivalizado en ellos en sus maniobras ilegales contra la lengua común y la cohesión nacional

*El voto útil es el que defiende a España y las libertades. Hoy es el voto a VOX. Los demás solo son útiles para los enemigos de la nación y de la democracia.

*Los debates “a cuatro” han sido los menos vistos hasta ahora. En parte porque faltaba VOX. ¿Por qué faltaba? Porque con Bertín Osborne quedó clara la diferencia entre dos niñatos y un hombre cabal. No se podía repetir.

* La ruina del PP es ante todo una ruina intelectual y moral que ha terminado reflejándose en la política.

*En el PP solo hay tres ideas claras: “La economías (el dinero) lo es todo”. “España debe ir diluyendo su soberanía en la UE”. “La política consiste en el diálogo con separatistas y totalitarios del PSOE” (por diálogos entiéndanse chanchullos mafiosos en los que siempre pierden España y la libertad.

*La idea de 1+1+1 es buena para impedir al PSOE dominar el Senado. Los necios señoritos del PP creen poder dominarlo ellos y hacen corre el bulo de que la idea parte del PSOE. Es falso. También dice esa panda de miserables que votar a VOX es votar al PSOE.

*Si PP y PSOE desaparecieran –y en el caso del PP es muy posible– España quedaría libre de una enorme basura que lleva años apestando la política.

************

Una novela dantesca

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

Cuando Ramón Solís publicó su amena tesis doctoral El Cádiz de las Cortes, su prologuista don Gregorio Marañón lo animó a que novelara la época que tan bien conocía y que tan brillantemente había dado a conocer. Solís siguió el consejo y se puso a la tarea, pero ninguna de sus obras de ficción tuvo la resonancia del magistral ensayo gaditano. Un historiador que se mete a novelista cuenta en principio con una ventaja de salida, pero no es frecuente que esa ventaja se mantenga. La publicación de Suroeste, la primera novela de Bernardo Víctor Carande, me dio la impresión de una acumulación de datos y conocimientos que no tuvo paciencia de organizar en tesis y aprovechó para poner en pie una obra de ficción. Muchos años después una señora, María Dueñas, triunfaba en toda la extensión de la piel de toro con una novela cautivante a la que al final le colgaba una impresionante bibliografía como si en vez de novela aquello fuera un libro de historia. Llamo cautivante a esa novela porque a mí desde luego me cautivó y me sedujo, por más que no me enseñara demasiado como relato histórico. Sin embargo, el ritmo narrativo, la concatenación de episodios, los falsos nudos y los cabos sueltos, las pinceladas de color local, relegaban a un segundo plano lo absurdo de muchas situaciones y lo convencional de todos los juicios. No deja de tener su mérito que un relato de por sí mantenga en vilo al lector hasta el final sin salirse de las pautas de la llamada “corrección política”.

No es éste ciertamente el caso de Pío Moa en su ambiciosa novela Sonaron gritos y golpes a la puerta Moa llega a la novela con una ya larga historiografía a sus espaldas. Esta historiografía no se reduce a la guerra civil española, sus antecedentes y sus consecuentes, y aunque a él acaso no le guste el símil, Moa entra en liza con esa ametralladora que tiene por ordenador y hace frente a toda una turba de malandrines y follones más próximos de los títeres de Maese Pedro que de los molinos de viento. En tan desigual combate no está ciertamente solo, pero sí que es de todos los de su cuerda quien tiene más lectores.

La prosa de Moa no es una prosa para pocos, sino para todos. Hace años llegué a escribir que había algunos, como Blas de Otero, que querían llegar “a la inmensa mayoría”, y otros que lo conseguían, como Vizcaíno Casas. A mí, que irremediablemente estoy en este punto más cerca de Otero que de Vizcaíno, no me duelen prendas en reconocer los méritos de los que, aun queriendo escribir para todos, llegan al menos a esa “inmensa mayoría”. A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Ese don divino, o esa bendición apostólica, no consiste en otra cosa para un novelista que en el éxito de ventas, máxime en una época como la nuestra, en que no hay más cultura que la cultura de masas que, como es sabido, se rige por la ley del número. Moa no les hace ascos a las masas, porque en el fondo y en la forma es un proletario; un proletario, eso sí, con unos ojos redondos y muy abiertos que descubren la perfidia sinuosa que encubre la grandilocuencia humanitaria, de cuyos mismos recursos dialécticos se vale además para desenmascararla. También he dicho alguna vez que en este mundo de la cultura como artículo de consumo sólo vende el que se vende. Los casos son legión, pero entre ellos no está desde luego Pío Moa, cuyo mérito consiste en haber jugado fuerte a la lotería literaria y haber sacado premio sin claudicar ante ningún mandarinato.

 Hace años, cuando vivíamos en Suiza, Eugenio de Nora le decía a José Angel Valente que había que intentar un género de antena más potente que la poesía. Nora, estudioso de la novela realista, se refería con ello al género narrativo, que ya entonces luchaba por abrirles los ojos a las masas con sus relatos de “testimonio” o de “denuncia”. Mutatis mutandis, no otra cosa pretende Pío Moa, aunque con otra perspectiva política, al dar un tratamiento novelesco a los mismos asuntos sobre los que viene escribiendo desde que empezó a ver claro lo que las masas siguen viendo turbio. Al lector familiarizado con Moa no puede sorprenderle el documentado conocimiento de una época; lo que sí le sorprende es su inventiva. Eso le permite enfocar la tragedia española y mundial – las calamidades del siglo XX que diría el aristócrata Tamarón – con una visión dantesca en tres grandes cantos, dos de los cuales no hay inconveniente en caracterizar como Infierno y Purgatorio. El tercer canto no es menos grande, pero identificarlo con el Paraíso sería excesivo en un hombre de poca fe como lo es el personaje a través del cual habla el narrador en primera persona.

 Esos tres grandes cuadros o episodios en que se articula la obra son la guerra civil vivida en Cataluña entre el anarquismo desenfrenado y la quinta columna, la arriesgada gesta de la División Azul y la represión en Galicia de las guerrillas comunistas. Gritos y golpes no es una historia de buenos y de malos. Buenos y malos hay en ambos bandos, sobre todo si se tiene en cuenta la complejidad de los personajes y lo paradójico de las situaciones. No quiero decir con esto que el autor se ponga en el fiel de la balanza o por encima del bien y del mal. Ese embeleco de la “tercera España” en la que algunos hemos caído alguna vez no va con él.

El personaje que lleva el hilo conductor del relato es un adolescente que presencia el sacrificio de los suyos del que escapa de milagro y sobrevive gracias a un amigo algo mayor que él que juega a dos paños y lo arrastra a toda suerte de aventuras de alto riesgo. Este otro personaje es, más que el narrador, el gran motor del relato y, como casi todos los que desfilan por sus páginas, presenta profundos claroscuros, unos claroscuros dignos de personajes de novela rusa. Es imposible interrumpir la lectura de esos tres grandes episodios del relato, no ya por la inventiva de la intriga, que es trepidante siempre, sino por esa complejidad de los personajes que a veces raya en lo paradójico. Cada peripecia cobra además una profundidad insondable en cuanto aparece una mujer, unas veces como agente y otras como víctima del destino. El nudo del drama, que es el que se desarrolla en Rusia, es el que más abunda en estas situaciones en que el amor y la muerte se confunden en un estrecho abrazo. Por otra parte, la descripción de los combates en el sitio de Leningrado, donde la diezmada División española les evitó a los alemanes un segundo Stalingrado, está a la altura por su conocimiento del terreno, de la táctica militar y de la psicología del combatiente, de algunas de las mejores páginas de Galdós en sus Episodios.

Obra en mi opinión divina, / si encubriera más lo humano, decía Cervantes de La Celestina. Otra de las razones por las que no es posible graduar de divina esta novela es porque en ella no hay nada humano sobre lo que se corra un velo. La mayor ruindad y el mayor heroísmo van juntos, lo mismo lo delicado y lo escatológico, y nadie es bueno o es malo por pertenecer a un bando o a otro. No hay horror que se nos escatime, y la guerra no es parca en ellos. Tampoco cabe hablar aquí de tragicomedia, como en el caso de Calixto y Melibea. La calamidad del siglo XX no fue comedia como no fue divina, pero sí tuvo, en el caso de España, un final feliz. Al menos ese parece ser el punto de vista del narrador, y desde luego lo es del que suscribe. Que esa felicidad fuera paradisíaca es ya otra cuestión. De ahí la desilusión de los que ponen el Edén no en el Génesis, sino a la vuelta de cualquier revuelta.

Donde la novela flojea a mi juicio es en aquellos pasajes, bien sea en las tertulias madrileñas de trasguerra o en los longs loisirs de las trincheras, en que se trata de razonar lo que pasa en el mundo o lo que a cada cual le pasa por la cabeza, lo cual da al relato un tono de novela pedagógica, de diálogo ilustrado en el mejor de los casos y, en el peor, lleva a una confusión de los tiempos, en cuanto que se habla en los “cafés de artistas” de Madrid con una desenvoltura que sólo sería posible quince o veinte años más tarde, aparte de que en esos antros siguen teniendo la batuta los grandes pícaros y bohemios de nuestras letras, por mucho tiempo que lleven criando malvas.  Esto es peccata minuta en una obra cuya gran enseñanza no está en la moraleja dialogada, sino en los hechos y en los comportamientos. En cambio, por poner un par de ejemplos, tenemos al tío Narcís, catalanista, logrero, que trafica en objetos sagrados, se hace llamar Narciso al recauchutase oportunamente como los neumáticos de la época y hace su agosto con el estraperlo, o el párroco gallego que por “mala conciencia” es cómplice y encubridor de terroristas o guerrilleros o partisanos o como se les quiera llamar.

Es curioso que lo que más incomode a estos divisionarios españoles sea el sentido de la disciplina de los alemanes. Esto tiene su explicación, y es que tanto el narrador como su mentor, amigo, futuro cuñado y rival amoroso, vienen de hacer la guerra por su cuenta en la clandestinidad de la zona roja y procuran seguir en el mismo plan si les dejan, de suerte que lo suyo es los audaces golpes de mano como cuando secuestran a la joven teniente soviética que es su manzana de la discordia o cuando toman la iniciativa y se adelantan a sus mandos en acciones que encima les salen bien a veces. La indisciplina que tan mal resultado dio a los anarquistas fue entre otras cosas lo que les benefició a ellos como quintacolumnistas y no podía dejar de imprimirles carácter. Ese carácter era tan incomprensible que motivó la ojeriza de algún suboficial, soldado competente y desagradable, que cayó antes de darles un disgusto gordo.

Pero si la disciplina no la tragaban, sí hacían suyos los ideales de la guerra, hasta el punto de que al desmovilizarse la División y volver nuestro antihéroe a España, el otro, el hombre de acción por excelencia, nihilista radical, se quedó a luchar en la Legión Azul, cuando nada sorprendente hubiera sido que desertara y se pasara a los soviéticos. La cruz de hierro, aunque sea de segunda clase, gradúa de héroes a estos jóvenes de familia modesta que viven para contarlo y que como tales sienten escasa simpatía por los burgueses. Por algo dijo Sombart que el héroe es el que lo da todo a la vida y el burgués el que va a ver lo que saca de ella, aunque para ello tenga que aliarse con el demonio si es preciso.

Esta novela tiene estructura de drama, y su planteamiento, su nudo y su desenlace guardan una curiosa correspondencia, salvando las naturales distancias, con los tres cantos de la Divina Comedia, de ahí que la califique de dantesca, como dantesco fue el marco histórico en el que se desarrolla. Tiene un epílogo en el que se resume una época como la nuestra sin valores, sin ilusiones, sin grandes esperanzas en la que la edad heroica por excelencia, que es la juventud, confunde el heroísmo con la heroína. Por eso yo creo que donde el relato se cierra de verdad es en la sorprendente anagnórisis cuasi póstuma en la que se ata el cabo que quedó suelto en la terrible escena inicial. Sólo entonces encuentra el protagonista una respuesta a muchos enigmas de su condición humana.

*************

*********************

La reconquista y España

Un acierto de VOX: haber comenzado su campaña electoral por Covadonga, para cabreo de los  “historiadores” de El País. Sin la Reconquista no existiría hoy España, y los intentos de negar una implican el deseo de negar la otra.

Creado en presente y pasado | 143 Comentarios