Blog I: Otero Novas y una transición democrática sin demócratas: http://www.gaceta.es/pio-moa/transicion-democratica-democratas-30042015-0856
**Próximo domingo en “Cita con la Historia”: el franquismo y los judíos en la II Guerra Mundial
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En relación con los temas que venimos tratando, del hombre como animal racional, etc., creo que será útil un análisis de la tragedia Antígona. Sófocles ha escrito en ella uno de los diálogos más intensos y profundos de la literatura universal, diálogo que plantea cuestiones y dilemas que llegan a través de los tiempos, y de forma especialmente aguda, a la actualidad, como recoge el libro coordinado por F. Contreras El sentido de la libertad.
Para evitar la rebusca a los lectores, que seguramente conocen el texto, resumo aquí lo que me parece más significativo del diálogo:
CREONTE.-¾(Dirigiéndose a Antígona.) Eh, tú, la que inclina la cabeza hacia el suelo, ¿confirmas o niegas haberlo hecho?
ANTÍGONA. — Digo que lo he hecho y no lo niego.
CREONTE.- (…) Dime concisamente y sin extenderte, ¿sabías que un edicto prohibía hacer lo que has hecho?
ANTÍGONA. —Lo sabía. ¿Cómo no iba a saberlo? Todo el mundo lo conocía
Creonte. — ¿Y, a pesar de ello, osaste transgredir esa ley?
ANTÍGONA.- No fue Zeus quien dio esa orden, ni Dike que vive con los dioses del subsuelo la que fijó tales leyes para los hombres.No supuse que tus edictos de simple mortal tuvieran tanto poder como para transgredir las leyes no escritas e inmutables de los dioses. Su vigencia no es de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe cuándo aparecieron. No iba yo, por miedo a la decisión de hombre alguno, a ganarme el justo castigo por haberlas transgredido. Sabía que iba a morir, ¿cómo no?, aun cuando tú no lo hubieras hecho pregonar. Y si muero antes de tiempo, lo considero una ganancia. Porque a quien, como yo, vive en un mar de desgracias, ¿cómo no le va a beneficiar la muerte? Así, alcanzar ese destino no me causa pesar. En cambio, sí habría sufrido si hubiera consentido que el cadáver del nacido de mi misma madre permaneciera insepulto. Pero por esto no siento ningún dolor. En cuanto a ti, si crees que estoy haciendo locuras, quizá sea un loco el que me toma por loca.
(…)
CREONTE: -(…) No conviene la jactancia a quien está en situación de esclavitud. Esta sabía muy bien que estaba obrando con insolencia al transgredir la ley, y ahora viene con una segunda insolencia al ufanarse de ello y burlarse por haberlo cometido. Pero no sería yo un hombre de verdad, y lo sería ella, si esa conducta desafiante quedase impune, así sea hija de mi hermana, sea más de mi propia sangre que todos los que están conmigo bajo la protección de Zeus del Hogar (…). Detesto a quien, sorprendido en una fechoría, pretende luego embellecerla.
(…)
ANTÍGONA.- No es vergonzoso honrar a los engendrados en la misma madre.
CREONTE.- ¿No era hermano tuyo también el que murió en el bando contrario?
ANTÍGONA.- Sí. Hermano de la misma madre y del mismo padre que yo.
CREONTE.- ¿Y cómo le ultrajas dando las mismas honras a aquel?
ANTÍGONA.- No confirmará el muerto tu opinión.
CREONTE.- ¿Cómo que no, si le das la misma honra que al impío?
ANTÍGONA.-El muerto no era un esclavo, sino su hermano.
CREONTE.- Murió por intentar asolar esta tierra. El otro, en cambio, murió por defenderla.
ANTÍGONA.- Sin embargo, Hades postula los mismos ritos para todos.
CREONTE.- Pero no que el bueno obtenga lo mismo que el criminal.
ANTÍGONA.- ¿Quién sabe si allá abajo lo que he hecho es lo piadoso?
CREONTE.- Sabe que jamás el enemigo es amigo, ni aun cuando muera.
ANTÍGONA.- Sabe que no nací para compartir el odio, sino el amor.
El trasfondo, como es sabido, es la maldición de Edipo, rey de Tebas, a sus hijos varones, Eteocles y Polinices. Al dejar de ser rey y cegarse a sí mismo, por descubrirse lo que inadvertidamente había hecho (matar a su padre, Laio, y casarse con su madre, Yocasta), Los dos hijos acordaron reinar en Tebas un año cada uno. El primero fue Eteocles, que se negó a ceder el poder cuando a Polinices le tocó el turno. Por tanto, Polinices se alió con otras ciudades y marchó a conquistar Tebas. La lucha se resolvió finalmente matándose los dos hermanos en un duelo entre ellos, cumpliendo la maldición de Edipo. Del matrimonio incestuoso entre Edipo y su madre nacieron también Ismena y Antígona. Las dos, sobre todo la segunda, ayudaron a su padre cuando este quedó ciego y desposeído, hasta su muerte en Colono. Creonte era hermano de Yocasta, y por ello tío de Antígona y de los demás hermanos.
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Rescatar la historia y “abrir el horizonte de España”:
Clarificar el pasado tiene mucha más importancia actual de lo que la gente cree. En el artículo “¿Por qué mienten?”, Julián Marías exponía dos ideas clave contra la esa “mentira profesional” centrada en nuestra historia, sobre todo la reciente: ”Con diversos pretextos, hay gentes dedicadas a lo que llamo la “calumnia de España“. Ningún pretexto me parece aceptable para ello; no sólo en nombre de España, sino, todavía antes, en nombre de la verdad”. Y “No se abrirá de verdad el horizonte de España mientras no haya una decisión de establecer el imperio de la veracidad”.
Estas frases están escritas hace dieciocho años y siguen siendo actuales, porque el imperio de la falsedad y la calumnia a España no solo no ha cedido, sino que ha dado grandes pasos adelante, hasta institucionalizarse en una ley grotesca. Ello se debe, fundamentalmente, a que la derecha ha decidido colaborar en el proceso, primero por omisión y luego sumándose a la acción demoledora. El “Himalaya de falsedades” no ha tenido entonces más contención que las investigaciones de unos pocos francotiradores sometidos a un hostigamiento y silenciamento permanentes. Actitud muy reveladora, pues la verdad absoluta nunca se alcanza, y progresar hacia ella exige el debate, rehuido sistemáticamente por los profesionales de la tergiversación.
Mucha gente no entiende la frase de Marías sobre la necesidad de abrir el horizonte de España restableciendo la verdad sobre el pasado. Por elcontrario, se busca, como el PP, “mirar al futuro” desde la falsificación de la historia. Y se adopta una postura de desprecio moral sobre nuestros antepasados, culpables, al parecer, de infinidad de errores y horrores. Pero, con todos sus errores y aciertos, maldades y bondades, son nuestros antepasados, nosotros no somos mejores que ellos, aunque podamos aprender de sus fallos, y la postura de severo juez ético sobre nuestros padres y abuelos solo revela la ridícula vanidad, la profunda estupidez de quienes se creen tales jueces. Todas las generaciones hacen historia, y si pretenden hacerla sobre la distorsión de la anterior a ellas, harán una historia de decadencia, corrupción y miseria moral. Algo muy perceptible hoy.
Por ello, cualquier iniciativa que se oponga a “la calumnia de España” no en nombre dela patriotería sino de la verdad, merece el estímulo y apoyo de “cuantos respetan la verdad y sienten la necesidad de defenderla”, que siguen siendo seguramente bastantes pero que, por desmoralización o pasividad no se hacen muy presentes. Una de esas iniciativas es precisamente “Cita con la Historia”, emprendida con muy escasos medios y en una radio de pequeña cobertura. Es un pequeño David enfrentado al Goliat de la fraudulenta “memoria histórica” y la “calumnia de España”.
Desde diciembre pasado venimos realizando una campaña para hacer notar a sus oyentes que de ellos depende el futuro de este programa, con el que tratamos de contrarrestar la perniciosísima marea de tergiversaciones sobre nuestro pasado y, en la medida de nuestras modestas fuerzas, contribuir a “abrir el horizonte de España”. De los oyentes depende la ampliación del eco del programa (entre conocidos, redes sociales, etc.) y el sostenimiento económico del mismo.
Hasta ahora hemos conseguido generosas aportaciones de entre 5 y 500 euros de un número reducido de oyentes, lo cual nos ha permitido mantenernos hasta mayo (este mes, solo parcialmente) Bastaría con que un millar de oyentes aportara 20-30 euros, en una sola vez, y “Cita con la Historia” estaría salvado para lo que resta del año; lo que, de paso, nos evitaría insistir cansinamente en la misma cuestión. De otro modo, este débil David perecería, no a manos de Goliat sino de la pasividad de quienes pudieran y debieran apoyarlo sin gran esfuerzo. Frente a la mentira profesional debemos pasar de la queja a la acción. Muchas gracias a todos
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