Blog I: ETA como cuestión político-moral clave, junto al aborto: http://www.gaceta.es/pio-moa/son-los-gobiernos-premian-crimen-23072014-1205.
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Un rasgo político-moral distintivo de la UE, y por supuesto de la España actual, es el abortismo. Este solo puede abordarse considerando si la vida en gestación en el seno materno es humana o no. Si lo es, como resulta evidente, el aborto solo puede ser un delito grave. Ahora bien, algunos proabortistas fingen aceptar la tesis para a continuación preguntar: “Muy bien, entonces ¿qué hacemos con las mujeres que abortan? ¿Las metemos en la cárcel?” El argumento es especioso. Habría que decir: si es un crimen ¿por qué lo cometen actualmente cientos de miles de mujeres? Lo cometen porque no lo entienden como crimen, sino como “un derecho”. Y eso ha sido posible porque desde hace varios decenios una propaganda masiva se ha dedicado a difundir esa idea entre la gente. Propaganda de los mismos que ahora objetan escandalizados: “¿las metemos en la cárcel?”. En cualquier caso quienes merecerían la cárcel son los promotores y organizadores de esta matanza salvaje. Y el problema solo podría corregirse con una contracampaña igualmente masiva e insistente, exponiendo con vídeos e imágenes lo que significa el aborto, y analizando los sofismas en que se apoyan sus defensores.
La promoción del aborto, pues se trata de una auténtica promoción, deriva de forma muy directa de dos ideologías: el feminismo y el ecologismo. El feminismo es una doble obsesión, sexista e igualitarista. Hasta el punto de que, neuróticamente, niegan el sexo, cuya realidad le perturba por ser tan poco igualitario, y lo bautizan género, pretendiendo que se trata de un asunto no biológico, sino “cultural”. En el lenguaje de diversas ideologías la palabra “cultural” equivale a “arbitrario”, y por lo tanto los hechos culturales podrían moldearse de cualquier forma, hasta de las más contradictorias. La identidad sexual sería, por tanto, arbitraria. Y como la mujer es la encargada por la naturaleza de concebir y traer vidas al mundo, lo que marca una diferencia esencial con el varón –cuya vida y particularidades se antoja envidiable, injustamente privilegiada, a los feministas– debe anularse la diferencia “culturalmente”. El feminismo promueve el aborto (no hagan caso de sus cursilerías hipócritas tipo “es una decisión muy dura para una mujer”) como reivindicación de una “igualdad” imaginaria y obsesiva. Vean los extremos de obscenidad agresiva y un tanto histérica con que suelen defender su “derecho”.
También enlaza la promoción del aborto con diversas corrientes ecologistas: hay demasiada gente en el mundo y es preciso reducirla porque pone en peligro el ecosistema terrestre. En sus extremos, el ecologismo llega a predicar la supresión pura y simple del antiecológico ser humano (renunciando a la descendencia, por ejemplo). La activa promoción de la homosexualidad, del “amor estéril”, también entronca claramente con esas concepciones. Desde luego, el enorme aumento de la población plantea problemas muy complicados, pero difícilmente pueden tratarse mediante el crimen y la negación de la biología. Y estas tres tendencias, abortismo, feminismo y homosexualismo, con el ecologismo al fondo, están estrechamente ligadas y conforman la ideología de la Unión Europa. Ideología anticristiana en un continente de raíz precisamente cristiana.
Recientemente el historiador danés David Gress ha escrito el libro EU Europas Fjende (La UE contra Europa). Espero que se traduzca para que podamos leerlo aquí. El libro va dedicado a Vladimir Constantinovitj Bukovskij y a un servidor como “auténticos europeos”). Bukovski, luchador por la libertad en la URSS, de cuyo sistema carcelario-psiquiátrico fue víctima, ha señalado perturbadoras semejanzas entre la URSS y una UE cada vez menos democrática y más manipuladora. En mi caso, he sostenido que la UE no representa la cultura, el espíritu europeo, sino que anula este.
En el otro blog trato la cuestión de la ETA y sus implicaciones, estas puramente españolas.
