Blog Gaceta: Sobre Peces Barba / Una novela de guerra.
Tengo la esperanza de que usted sepa apreciar -o al menos pueda interesarse- la propuesta que traigo hoy aquí. Por supuesto va también dirigida a los demás integrantes del blog que pueda interesarles. En primer lugar me gustaría señalar que me encuentro en la posición del que trae algo de extrema utilidad pero al tiempo nuevo y desconocido. Bien, siempre nos estamos quejando que en este país no se investiga, no porque no haya gente válida para ello, sino porque no se estimula esta actividad. Entonces vengo a proponerles que cada uno aportemos nuestro granito de arena y no estemos siempre hablando mal de lo que no hacen otros, mientras nosotros no hacemos todo lo que podemos.
A este respecto quiero llamarles la atención sobre algo muy interesante, existe una ingeniería de automóviles, aeronáutica, de caminos, informática, etc… pero no existe una ingeniería de nosotros mismos, corporal. Sí, cada vez hay más estudios y conocimiento de cómo es y funciona nuestro cuerpo, pero son meramente descriptivos. No existe una ciencia del uso, del buen uso de nosotros mismos. Y al decir que no existe quiero decir que no se la conoce… Porque a finales del s. xix F.M. Alexander, descubrió y desarrolló una técnica que estudia el uso de nosotros mismos, la reacción humana, la forma óptima de usa nuestra mente y cuerpo, nuestro ser. Porque todos sabemos que si un coche, un móvil, cualquier herramienta o máquina lo usamos de forma errónea eso afectará a su funcionamiento y terminará por deteriorarse… Por ejemplo a ninguno se nos ocurre poner en marcha y circular con un coche con el freno de mano puesto, porque sabemos que terminará en avería y además perjudica el avance del automóvil, sin embargo con nuestro cuerpo hacemos eso constantemente, obteniendo a cambio como es natural dolores, fatiga y lo que es más importante, un uso general en el que no alcanzamos todas nuestras posibilidades y que además por ser perjudicial puede derivar en diferentes enfermedades. Siguiendo con la analogía del freno de mano, ¿a alguien le extraña que alguien termine con una lesión o enfermedad crónica de espalda si durante años la ha mantenido en tensión en todas sus actividades diarias…? Como les decía, Alexander desarrolló una técnica que por primera vez en la historia estudiaba el uso que hacemos de nosotros mismos. Y no cayó en saco roto, pues aunque sea desconocida para el gran público, en ciertos sectores es bien conocida, les muestro este link para que puedan ver los apoyos que tiene y los experimentos que han confirmado su utilidad: http://www.alexanderlearningstudio.com/play/supporters.html .
Sin embargo no ha dado el salto al gran público. Las razones pueden ser varias, y seguramente no es una de las menores el que sea una técnica que exige disciplina y atención, pues normalmente lo que queremos es que todo se solucione tomando una pastilla o con una terapia pasiva, es decir, en la que alguien hace algo por nosotros (masaje, clavarnos agujas, administrarnos pastillas) y no tomamos la responsabilidad. Pero también hay que reconocer que la técnica no se ha mantenido en los principios que estableció su descubridor, que ha degenerado. Esto lo puedo afirmar por experiencia propia, ya que he tomado clases con profesores egresados de los más prestigiosos centros de estudio de la Técnica Alexander y su nivel dejaba muchísimo que desear… Y dejaba que desear en un aspecto fundamental: en el entendimiento y aplicación de los principios básicos de la técnica. Que los puedo resumir en: dirección adecuada de las diferentes partes del cuerpo, inhibición de la forma de actuar habitual y ser capaces de mantener las direcciones mientras se ejecuta cualquier acto para un óptimo funcionamiento del organismo como un todo. Todo esto, y aquí está la clave, se hace por medio de nuestra voluntad –como por otra parte no podría ser de otra manera. Ya que así es como actuamos sobre nuestro cuerpo: si queremos levantar un brazo en última instancia los mecanismos que terminan levantando el brazo los ponemos en marcha con nuestro deseo, nuestra voluntad. Por eso Alexander declaró: “pensáis que esta técnica es algo físico, sin embargo es la actividad más mental que se haya descubierto”. http://www.alexanderfreedom.nl/AlexanderTechnique/links_files/The%20right%20thing,%20Final.pdf
Sin embargo en la enseñanza habitual de la Técnica esta parte -que es la base, que es fundamental- se deja de lado, convirtiéndose en una especie de terapia de manipulación corporal, que si bien también se han reportado beneficios comprobables, entendemos que se ha apartado del trabajo original y no alcanza toda la potencialidad que tiene.
Las actividades en las que se aplica son… todas. Porque en toda actividad usamos de nosotros mismos. No será ocioso comentar que en países como Inglaterra y Australia está incluida en la seguridad social y planes oficiales de estudio. Pero por adecuarlo a los intereses que tienen los participantes de este blog debo mencionar un estudio realizado en las más diversas empresas en la que se hizo el experimento de aplicar la Técnica a los trabajadores durante un periodo de tiempo, reportándose de forma general una reducción de las horas de trabajo perdidas por enfermedad y una potenciación del rendimiento. http://www.foment.com/prevencion/documentos/Estudio_tecnica_Alexander/Estudio_tecnica_alexander.pdf .
Y como dije al principio, consideramos, por la experiencia acumulada, que los principios que llevan a estos resultados han sido parcialmente abandonados en la práctica habitual de la Técnica Alexander. Por eso proponemos una vuelta a las raíces, una búsqueda de lo que la Técnica Alexander debió ser, mediante la aplicación rigurosa de sus principios fundamentales. Y para distinguirnos de la Técnica Alexander que consideramos degenerado proponemos el nombre de Ingeniería Corporal, que se considera heredera de la auténtica ciencia que inició F.M. Alexander.
Me gustaría también señalar, que bien mirado todo este trabajo se trata de cruzar la última frontera de la libertad… Porque, por muy libres que lleguemos a ser en nuestra vida diaria, con nuestros sistemas políticos, nunca alcanzaremos una libertad plena si no somos capaces de hacer lo que queremos como queremos. Y actualmente nos encontramos en ese punto, porque estamos limitados en todos los ámbitos de nuestro uso por tensiones inconscientes que determinan una forma de hacer las cosas y nos imponen un límite. Por lo tanto, cuando por medio de la Ingeniería Corporal logramos hacer lo que queremos como queremos, entonces podemos decir que sí somos realmente libres.
Espero que les haya resultado de interés. Estoy convencido que en todo esto se almacena un enorme potencial para la sociedad. Por lo tanto si usted, don Pío, o cualquiera de los participantes quiere más información o comprobar de primera mano lo que he expuesto, si hay voluntad siempre encontraremos la forma de efectuarlo. Por supuesto que para demostrar la veracidad de lo expuesto no tengo la intención de cobrarle un solo euro a nadie, aunque su valor sea incalculable… o precisamente por ello.
**Sr. Moa, acabo de leer su Viaje por la Vía de la Plata, que conseguí después de mucho buscar, pues no se encuentra en casi ninguna librería. Me ha parecido un gran libro de viajes, entre poético y épico, y es lástima que se haya difundido tan poco. Pero no le escribo por eso. En algún sitio del libro dice usted que se siente “reformista”, y califica eso de “manía inofensiva” o algo de ese estilo. Bueno, no es el único con esas manías, que pueden ser saludables, creo yo. También constato por sus artículos y su blog su preocupación por el bajo nivel cultural de España en la actualidad. A mi juicio, eso tiene difícil remedio con la universidad que tenemos. Dentro de esa manía, y aprovechando algunas ideas suyas sobre la educación, se me ha ocurrido la idea de una especie de escuela especial paralela a la universidad bajo la idea de “mens sana, etc.”, etc. Con cursillos de dos o tres meses en los que se aplicara su “gimnasia española”: textos interesantes para aprender a leer debidamente, a captar lo esencial y ordenar mentalmente el texto, como usted dice, más unas nociones de judo y de boxeo y quizá una estancia en algo parecido al Outward Bound, que no sé si usted conocerá, los hay en varios países, creo que en España han empezado también. Me parece que han degenerado bastante con relación a su idea original y se han vuelto bastante “progres”. Pero la idea (de un alemán judío, aunque empezó a aplicarse en Inglaterra o en Usa) puede desarrollarse y adaptarse en España, con otro nombre. Con ello se conseguiría, creo yo, compensar poco a poco ese ambiente blandurrio, acomodaticio, botellonero, dado a la corrupción (la triple corrupción que usted tanto menciona), ese ambiente retorcido y “sin ningún pensamiento alto” (Azaña) que hoy vemos por todas partes. Se trataría de crear otro espíritu, porque el que hoy marca la línea no nos lleva a ninguna parte buena. Ya me dirá qué le parece. CLJ
R. El señor C. L. J. ha hecho una propuesta, basándose en la mía de una “gimnasia española” que, como recordarán pretendía introducir en la enseñanza, desde la primaria, media hora diaria de una combinación de gimnasia física y mental, que probablemente mejoraría el rendimiento de los alumnos. Además, habría unas clases, que no tendrían por qué ser diarias, de estudio, comprensión y crítica de textos. C.L.J. propone una especie de cursillos de dos o tres meses al parecer, sobre todo para universitarios, que combinasen la instrucción física (gimnasia, o algo así, de judo y boxeo) con ejercicios intelectuales y otros (¿quizá baile también?) y ejercicios de acción en equipo y supervivencia tipo outward bound –del que podría desarrollarse una versión hispana–, a fin de formar algo parecido a figuras de “hidalgo”, “gentleman” o “cortesano”. La idea me parece excelente, aunque de tipo muy viril, seguramente a las mujeres les convendrían otros ejercicios. Y no es incompatible con lo que yo proponía. O.J., recogiendo la idea, propone un foro para tratar estas cuestiones. La idea es también muy buena, pero me temo que despierte similar al que despertó mi propuesta, es decir, mínimo, ojalá me equivoque. Por lo común, las ideas nuevas despiertan el interés de poca gente, pero en la España de la telebasura y el botellón, la “masa crítica” de los posibles interesados es incluso demasiado escasa para producir algo (por eso admiro tanto a FJL y demás constructores de LD, por ser capaces de impulsar una empresa tal, en estas condiciones). No obstante, nada me satisfaría más que verle encontrar, al igual que CLJ, una audiencia y a ser posible un patrocinio adecuados. Ya expondré una idea de lo que yo pretendía en el Ateneo de Madrid hace muchos años.
OJ expone en su intervención un vídeo en que un monje budista, hijo de J. F. Revel, plantea la idea de una educación para “convertir a los niños en seres humanos buenos, que sean felices y no se depriman y se suiciden”. Creo que esto es peligroso, un ideal que pueden adoptar los totalitarios y que en todo caso no corresponde al estado. El ser humano solo está parcialmente destinado a ser feliz, a llevar una vida “plena” (todas las vidas lo son, en definitiva, pero raramente se sienten así), y con frecuencia los más felices son los menos creativos (sin que esto sea una regla). Una técnica oriental es la de meditación, que busca incrementar la capacidad de concentración y no se parece mucho a lo que entendemos en occidente por meditación, pues busca la ausencia de pensamiento. En los años 60-70 se pusieron muy de moda en Usa las técnicas de meditación. Según sus promotores, iban a crear una generación de personas con una capacidad mental-espiritual y una felicidad multiplicadas, pero los resultados son dudosos. Lo cual no significa que algunas de esas técnicas no sean beneficiosas.
Yo no atribuyo a la gimnasia española facultades casi milagrosas de felicidad o bondad, ni veo la “felicidad”, la “vida plena”, etc., como objetivos apropiados (aunque podrían ayudar). La vida nos ha sido dada, generalmente la consideramos un don, pero también tiene algo, a veces mucho, de condena. La educación busca prepararnos para sacar a la vida el mejor partido, un “mejor partido” muy variable de unas personas a otras. En fin, un tema muy digno de discusión.).
Estas cosas no pueden funcionar sin un mecenas o un socio capitalista que las haga suyas y las respalde económicamente, algo muy difícil en España, donde apenas existe ese espíritu. No obstante, nada me satisfaría más que verle encontrar, al igual que CLJ, una audiencia y a ser posible un patrocinio adecuados. Ya expondré una idea de lo que yo pretendía en el Ateneo de Madrid hace muchos años.
**Hace unas semanas le envié una nota con una propuesta educativa y usted la publicó el 18 de noviembre. Dada la casi nula repercusión de la misma en su blog, llego a la conclusión de que me expresé de modo insatisfactorio. En su Nueva historia de España, usted señala en ocasiones la importancia que las escuelas tuvieron en la conformación de nuevas mentalidades, las nuevas escuelas que aparecieron aquí y allá, al estilo de las de los monjes irlandeses, o las del Renacimiento italiano, o en la misma Ilustración. También señala, un poco de pasada, a mi juicio, la importancia de la figura del “hidalgo” en la época gloriosa de España. Yo creo que se parece a la del “gentleman” inglés (dentro de sus diferencias), puesto que van ligadas a las épocas de esplendor cultural e imperial de los dos países. Tienen algunos rasgos comunes, como la cortesía o la capacidad emprendedora y para la acción inteligente, el riesgo, aunque hoy nos parezcan algo acartonados. Ese tipo de personajes no pueden crearse, creo yo, son producto del azar y del espíritu dominante en ciertas épocas. Pero también cuenta ahí una “paideia” consciente. Como usted sabe bien, la universidad española está muy echada a perder, y hay tal cantidad de intereses creados que no veo cómo puede salir de ese bache. El mal viene de muy lejos. Cuando el Ateneo de Madrid creó, por los años 20, como usted sabe, una especie de Escuela de Altos Estudios (no recuerdo ahora el nombre exacto), sería por algo. No me parece que la iniciativa fuera muy lejos, pero algo se plantearon.
Lo que yo propongo es distinto: no una escuela de estudios especiales, sino de fomento de un espíritu nuevo, incisivo intelectualmente y con capacidad de acción y de trabajo en equipo. Usted recordará que proponía como práctica física el judo y el boxeo, porque suponen dos filosofías de la acción: utilizar la fuerza del contrario contra él mismo, en un caso, y golpear los puntos débiles en el otro. Esto último lo persigue también el kárate, pero creo el boxeo más eficaz. También el estilo “outward bound” enseña a trabajar en equipo y en condiciones difíciles, a poner a prueba el ánimo y la resistencia de la persona. El resto sería dominar el idioma y puntos clave del pensamiento occidental. Esas cosas las ha esbozado usted en su Nueva historia, me parece una aportación de primer orden, que no se ve en otros libros de ese tema. No soy tan ingenuo de creer que todo eso se consiga en un cursillo de dos o tres meses, pero sí se conseguiría fomentar un nuevo espíritu y un nuevo interés cultural, que hoy se echa tan de menos. Gracias por su atención,CLJ.
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/gimnasia-espanola-1464/
