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(IX) Democracia y oligarquía/ Errores cruciales / Tiempo extraño (7) / Cayetana quiere fortalecer al PP
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Seudomito de Azaña / La iglesia “derrocó” al franquismo / Carta a historiadores liberticidas
Sobre los preparativos para el desembarco en Normandía, la persecución a los judíos y las repercusiones de la guerra europea en España: 207 – España ante el desembarco de Normandía – YouTube
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El seudomito de Azaña
Los panegiristas de Azaña, de Marichal al Pollo Doctor, dan la impresión de no haber leído al propio Azaña, pues han creado un seudomito que nada tiene que ver con sus escritos. En un capítulo de Por qué el Frente Popular perdió la guerra he sintetizado su pensamiento y política, que he explicado más ampliamente en otros libros, sobre todo en Los personajes de la república vistos por ellos mismos. Sobre su personalidad y ambiciones desde joven es muy ilustrativo su libro El jardín de los frailes, especie de autoanálisis íntimo e involuntario a través de sus observaciones sobre unos ambientes que le repugnaban, no sin bastantes razones. Allí, aunque lastrado por un fondo de resentimiento personal, demuestra talento literario, penetración intelectual y sensibilidad…, todo lo cual no basta para hacer un buen político e incluso puede ayudar a empeorarlo. Pero más que su personalidad y motivaciones íntimas, no infrecuentes, interesa para la historia su proyecto político y el modo como concibió su realización. El proyecto y su filosofía general lo definió perfectamente en su ensayo Tres generaciones del Ateneo, casi nunca examinado por sus panegiristas ni por sus denigradores. Lo leyó como discurso cuando se preparaba el golpe militar que había de traer la república, golpe en el que él participaba. Ese golpismo, digámoslo incidentalmente, volvería a manifestarlo cuando la derecha ganó limpiamente las elecciones de 1933, y ya en vísperas de las elecciones –fraudulentas– de 1936, cuando anunció que no admitiría otro triunfo de la derecha en las urnas. Como también hizo Largo Caballero.
Los Diarios de Azaña son otra fuente muy reveladora, a menudo citada sin análisis. Él estaba convencido de su superioridad intelectual y moral sobre los demás republicanos e izquierdas, lo cual era cierto. La torpeza, simpleza y vileza que descubre en los suyos le irritaban especialmente, y de ahí sus cáusticas observaciones, que ofrecen un retrato de la república y el Frente Popular más demoledor que el que han trazado sus enemigos. ¿Por qué no abandonó aquel turbio caos “de codicia y botín sin ninguna idea alta”, que tanto le repugnaba? Porque pensó que él se bastaba para finalmente encauzarlo de algún modo. Cometiendo dos errores: necesitaría talla de verdadero estadista para tal faena, y no la tenía; y la orientación que él creía racional conducía necesariamente al desastre. Su concepción de España era tosca y carente de originalidad teórica, por lo que su modelo, la III República francesa, no solo era inadaptable a España sino que estaba ya podrido internamente por aquellas fechas.
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Crónica. La Iglesia “derrocó” al franquismo
**Franco fue de los poquísimos políticos que salvaron a judíos (decenas de miles) de la persecución nazi. Conocía la persecución pero no su carácter de exterminio u holocausto. Y los salvó por motivos estrictamente humanitarios, pues no les debía nada y la mayoría eran enemigos de él. Leo ahora que el parlamento-basura gallego con mayoría basura del PP, condenó hace dos años a Franco y su “régimen fascista” por colaborar en el holocausto. Ello aparte, el abyecto PP gallego sigue la misma política proseparatista que Pujol en Cataluña. Una chusma como esta es la que condujo a España a la guerra civil.
**¿Derrocó alguien al franquismo? En cierto modo lo hizo la Iglesia en el Vaticano II. De pronto el régimen, que se definía católico, se encontró con una Iglesia que lo deslegitimaba como tal y pasaba, gran parte de ella, a colaborar con comunistas, separatistas y ETA. Recuerdo la amargura de Carrero Blanco al respecto. De no ser por el prestigio de Franco, los éxitos económicos del régimen y la memoria real que aún quedaba en la gente, la Iglesia pudo haber provocado un desastre, como lo habrían provocado Don Juan y los suyos al terminar la guerra mundial.
** Los historiadores y políticos de la “memoria” no actúan porque crean que su discurso es veraz, sino por conveniencias personales y políticas. Mis libros, en particular Los mitos de la guerra civil les alarmaron, no porque pensaran que les estropeaban su discurso, pues la verdad les importa un comino, sino porque se vendieron enormemente y estaban creando opinión pública contraria a la suya. Lo cual fastidiaba también al PP, que quería hacerse el “demócrata” a fuer de antifranquista. Si de aquellos libros se hubieran vendido los habituales 2.000-3.000 ejemplares, ni se habrían molestado en ponerse en evidencia exigiendo la censura hasta imponerla por ley. No es que ellos vivan EN la mentira, es que viven DE la mentira. Esto hay que entenderlo bien.
**Almudena Grandes, ídolo de la progresía carpetovetónica, llamaba a quemar libros. Como hicieron masivamente el Frente Popular o los nazis. Bueno es recordarlo ante la oleada de beatería y cursilería que le dedican en los medios sus admiradores de simpatías comunistoides y prochekistas.
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Carta a unos historiadores liberticidas
(Invito a los lectores a darle máxima difusión)
Hay cosas claras que ustedes suelen embrollar. Ustedes han elaborado una versión de la historia y otros hemos investigado y elaborado otra muy distinta. Los demócratas no pensamos siquiera en prohibir sus versiones, pero ustedes pretenden impedirnos por ley investigar, expresar y difundir libremente nuestras conclusiones, y quieren cerrar cualquier asociación que las defienda. Este primer punto no admite discusión: ustedes son enemigos de la democracia, pues atentan contra los derechos de los españoles, derechos que nada les deben a ustedes y que están por encima de ustedes.
Segundo punto: lo lógico en una democracia es que sus versiones y las nuestras se debatan libre y abiertamente. Pero ustedes pretenden sustituir un derecho tan natural por una censura de tipo sovietizante. ¿Por qué ese rechazo al debate libre? Solo hay y puede haber una razón bajo su hojarasca ideológica: porque ustedes saben que sus versiones son falsas y no se sostendrían en un contraste intelectual. Por eso deben refugiarse en una ley liberticida que por sí misma les pone en evidencia. Una ley que ataca, además, los derechos de la inteligencia. Si les quedara alguna honradez, tendrían que condenarla públicamente, al menos para no condenarse ustedes mismos.
Lo cual nos lleva a una tercera cuestión: ¿por qué mantienen ustedes unas versiones que en el fondo saben falsas? No entro en el aspecto personal de los intereses, carreras, prestigios o seudoprestigios conseguidos con ellas. Eso cuenta, pero hay algo más allá y más relevante: las consecuencias políticas actuales de sus versiones, que se resumen en un proceso de disgregación nacional, de corrupción, de exaltación mal encubierta de la cheka y de la ETA, de imposiciones tiránicas desde el poder, etc. Estos procesos, que recuperan lo peor de nuestra historia reciente, se deben en gran medida a las elaboraciones históricas de ustedes, las cuales no podrían sostenerse en libertad, evidentemente. Ustedes han suministrado a unos políticos mayormente corruptos, incultos y frívolos el argumentario justificador de sus desmanes.
En suma: esta es una ley criminal, y ustedes son sus inspiradores intelectuales. Es hora, por tanto, de desafiar esa ley contra la libertad, la verdad y la inteligencia, y forzar el necesario debate para impedir la repetición de viejos y funestos errores. Aquí todo el mundo va a retratarse, le guste o no.
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A unos historiadores liberticidas
Carta a unos historiadores liberticidas
Hay cosas muy sencillas que ustedes quieren embrollar. Ustedes han elaborado una versión de la historia y otros hemos investigado y elaborado otra muy distinta. Los demócratas no pensamos siquiera en prohibir sus versiones, pero ustedes pretenden impedirnos por ley investigar, expresar y difundir libremente nuestras conclusiones, y quieren cerrar cualquier asociación que las defienda. Este primer punto no admite discusión: ustedes son enemigos de la democracia, pues atentan contra los derechos de los españoles, derechos que nada les deben a ustedes y que están por encima de ustedes.
Segundo punto: lo lógico en una democracia es que sus versiones y las nuestras se debatan libre y abiertamente. Pero ustedes pretenden sustituir un derecho tan natural por una censura de tipo soviético o sovietizante. ¿Por qué ese rechazo al debate libre? Solo hay y puede haber una razón bajo su hojarasca ideológica: porque ustedes saben que sus versiones son falsas y no se sostendrían en un contraste intelectual. Por eso deben refugiarse en una ley liberticida que por sí misma les pone en evidencia. Una ley que ataca, además, los derechos de la inteligencia. Si les quedara alguna honradez, tendrían que condenarla públicamente, al menos para no condenarse ustedes mismos.
Lo cual nos lleva a una tercera cuestión: ¿por qué mantienen ustedes unas versiones que en el fondo saben falsas? No entro en el aspecto personal de los intereses, carreras, prestigios o seudoprestigios conseguidos con ellas. Eso cuenta, pero hay algo más allá y de mayor relevancia: las consecuencias políticas actuales de sus versiones, que se resumen en un proceso de disgregación nacional, de impulso a la corrupción, de exaltación mal encubierta de la cheka y de la ETA, de imposiciones tiránicas desde el poder, etc. Estos procesos, que recuperan lo peor de nuestra historia reciente, se deben en gran medida a las elaboraciones históricas de ustedes, las cuales no podrían sostenerse en libertad, evidentemente. Ustedes han suministrado a unos políticos mayormente corruptos, incultos y frívolos el argumentario justificador de sus desmanes.
En suma: esta es una ley criminal, y ustedes son sus inspiradores intelectuales. Es hora, por tanto, de desafiar esa ley contra la libertad, la verdad y la inteligencia, y forzar el necesario debate, para impedir la repetición de viejos y funestos errores. Aquí todo el mundo va a retratarse, le guste o no.
(Animo a los lectores a dar la mayor difusión posible de esta carta)
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(VIII) Tres problemas de la democracia / Triunfo y angustia / La táctica de Hitler
Poder y democracia (VIII). Tres problemas de la democracia
37. La idea de que la democracia significa el triunfo de los más ignorantes parte de la falsa idea etimológica. Los más ignorantes son siempre dirigidos e ilustrados (más o menos) por algún o algunos grupos oligárquicos.
38. El carácter mismo de las sociedades humanas hace que en todas ellas estén presentes siempre factores integradores y disgregadores. La lucha entre oligarquías tiene por su dinámica a disgregar la sociedad, cosa que en democracia se evita, en principio, mediante la sujeción al voto y sus condicionantes de libertades. Sin embargo esa lucha, aun así reglamentada, no evita tres peligros, en principio: que la lucha derive en contienda de demagogias; que los grupos oligárquicos se hagan cómplices para el reparto del poder; y que el poder se extienda totalitariamente con la pretensión de “representar al pueblo”.
39. Dado que las oligarquías operan sobre masas humanas poco conocedoras o poco interesadas en los problemas políticos generales, atraer su voto mediante promesas falsas y aduladoras es una tendencia muy real, solo frenada por otras oligarquías en pugna por los mismos votos. Sin embargo, el freno puede convertirse en acicate, y rivalizar todos en demagogia, lo que llevaría a la ruptura de la sociedad. En la república, la demagogia de izquierdas y separatistas fue contenida por la derecha en las elecciones de 1933. Aquellas no se conformaron, prácticamente rompieron la sociedad y la abocaron a la guerra civil, aun sin haber habido dicha competencia de demagogias.
40. La complicidad de grupos oligárquicos al margen de los intereses más generales y contra ellos, lleva a la larga o a la corta a los mismos efectos disgregadores: es lo que ocurre en España desde hace bastantes años entre PP, PSOE y separatistas.
41. La pretensión de que la victoria electoral supone que el pueblo gobernaría a través de los vencedores, tiende al totalitarismo. Una victoria electoral aplastante justificaría incluso la abolición del voto periódico, o bien de sus condicionantes, instalando a una oligarquía permanentemente en el poder como “voluntad del pueblo” y eliminando la competencia de otras oligarquías tachadas de “enemigas del pueblo”. Los ejemplos abundan.
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Triunfo y angustia
Pongamos un ejemplo de posible épica convencional en Sonaron gritos: Alberto lucha en la quinta columna, en constante riesgo de muerte. Por fin triunfan los suyos y él se siente triunfador, desfila con las tropas y se casa con Carmen: tópico repetidísimo en literatura y cine. Así podría concluir un relato ameno, emocionante y con final feliz. Es lo que desea Carmen: “La guerra terminó. Hemos ganado los buenos. Ahora queda reconstruir y reconstruirnos, ¿Para qué buscarnos más líos?”. Pero la paz supone para Alberto una crisis, por no decir un trauma. Le atormenta el recién descubierto secreto de su familia, la causa de su exterminio, no sabe qué hacer en las nueva sociedad y teme la vida de matrimonio. Angustiado, va a Madrid para escapar de sí mismo, vive durante un tiempo solitario y como perdido. El final es, pues, una depresión, reacción muy verosímil, aun si infrecuente, poco dichosa y poco “épica”.
Alberto va superando su malestar gracias a la pintoresca tertulia de la pensión barata en la que ha ido a parar, y con la venida de Carmen y Paco a Madrid. Por fin parece a mano el final feliz, pero en la quinta columna se ha asilvestrado, digámoslo así, la paz le desconcierta, y su amigo Paco, optimista y sin sus angustias existenciales, quiere también acción. Deciden ir a Rusia sin imaginar la dureza extrema de la guerra allí, mucho peor que la de España. Podría haberse roto la relación con Carmen, aunque esta, abnegadamente, trata de salvarla y le espera. A él, Rusia casi le rompe la vida, el equilibrio psíquico y la amistad con Paco. Vuelve, una vez más perturbado, apenas reconoce la nueva sociedad, pero termina por adaptarse, se casa con Carmen y emprende una vida estable y constructiva. ¿Final feliz, así?
Pero el ambiente según acaba la guerra mundial parece presagiar el fin de Franco, con quien, sin entrar en detalles, se identifica Alberto, y convertir sus propias peripecias en crímenes perseguibles. Todo habría sido en vano. Sin razonarlo, y para desesperación de Carmen, que está a punto de romper con él, acepta participar en un sangriento engaño al maquis en Galicia (me he basado en algo muy parecido ocurrido en Asturias). Y es allí, por una coincidencia inverosímil (pero en la realidad ocurren muchas cosas inverosímiles), donde encuentra el sentido de toda su historia anterior. Y ese sentido, lejos de aliviarle y darle sensación de éxito, acaba de desconcertarle y angustiarle: la tópica “verdad sobre sí mismo” se le hace aún más enigmática. ¿Ha sido un juguete de las circunstancias o hay un destino debajo de ellas, o se debe su destino a sí mismo? Su cansada reacción es por fin “la vida estable y constructiva” al lado de Carmen…, hasta que en la vejez vuelve a interrogarse sobre todo aquello.
Novela de aventuras o épica, me han comentado. Muchas aventuras de alto riesgo, cierto, en aquellos “años de hierro”, pero la épica consiste aquí en un difícil sostenerse en la incertidumbre esencial de ellas y de la vida en general. Claro que, desde el punto de vista histórico, fue un final feliz para la gran mayoría de los españoles, pero no es una novela política, y lo histórico sirve solo de trasfondo.
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Crónica La táctica de Hitler
**Villarejo viene a ser el espejo de la inmensa corrupción en las “clases altas” del país. Once cargos del BBVA investigados en relación con su espionaje, en especial a Del Rivero. Más grave todavía que la Delgado, compinche del delincuente y de un juez prevaricador, haya sido ministra de “justicia” y jefa de los fiscales. Por decisión de un estafador con falso doctorado, y falso en todo lo demás.
**Es normal –lo contrario sería ilógico–, que un gobierno de delincuentes comunes proteja con sus leyes a los demás delincuentes y trate de maniatar a policías y jueces.
**Franco derrotó a un frente popular compuesto de sovietizantes y separatistas, causantes de la guerra civil. Esa gente ha vuelto al poder con la colaboración del PP. Ya no se lanzan al asalto violento, siguen la táctica de Hitler: utilizar las formas democráticas para destruir la democracia.
**¿Puede ser el del Máster una alternativa al del Doctorado? Como Rajoy fue una “alternativa” a ZP. Hoy por hoy no hay más alternativa que VOX
**Es asqueroso ver cómo el frente popular y el PP atacan a Ayuso: como víboras tratando de morderle en los pies.
**Nada habría sido más lógico y necesario, en el 90 aniversario de la II República, que un debate intelectual de historiadores y políticos sobre aquella experiencia histórica, que hoy se está repitiendo. Lógico y necesario en un país democrático e intelectualmente vivo, lo que no es el caso, por desgracia.
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¿Salvó Stalin a España?/ Generación del 40 / Aventura y épica / Amnistía y franquismo / Charlatanería
¿Salvó Stalin a España?
A principios de 1944, Usa e Inglaterra abandonaron las cortesías anteriores hacia Franco para injerirse abiertamente en los asuntos internos de España y tomar medidas interpretables como prolegómenos de una invasión. Stalin, sin embargo, no tenía el menor interés en ella, pues estaba obsesionado con el segundo (en realidad tercero) frente por Francia, máxime a la vista de los muy lentos y costosos avances de los Aliados por Italia. Es muy posible que Stalin evitase entonces una invasión a España; una de las muchas paradojas de aquella guerra. 206 – ¿Salvó Stalin a España de una invasión anglouseña? | “Los mitos de la guerra civil” en francés – YouTube
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Generación del 40
Julián Marías encontraba útil el método de las generaciones para estudiar la evolución cultural de un país. Tiene algo de arbitrario, pero no me parece desdeñable. En el siglo XX español se suelen mencionar las del 98, el 14 (ambas de la Restauración), y la del 27 (en la dictadura de Primo). No hubo una de “la república”, pero a veces se alude a una “generación del 36″ o de la guerra civil. Yo creo que no es real, pues en la guerra se cultivó sobre todo la propaganda. Más correcto sería hablar de la generación del 40, o de la posguerra: por una parte mantiene la distancia temporal con la anterior (13-15 años, como la del 27 con la del 14, o la del 14 con la del 98) Y por otra parte define una nueva situación histórica. A la del 40 o de la posguerra pertenecerían figuras como el propio Julián Marías, Zubiri, Torrente Ballester, Cela, Delibes, García Serrano, Laín Entralgo, Carmen Laforet, Ridruejo, Ignacio Agustí, Cunqueiro, Foxá, Calvo Serer, Gironella, Dolores Medio, Celaya, Blas de Otero, Sánchez Mazas, quizá Buero Vallejo, Berlanga, Ana María Matute… La nómina de novelistas, pensadores, poetas, pintores, científicos, músicos…, es muy considerable. Uno se queda perplejo cuando J. C. Mainer termina su libro sobre la edad de plata española suponiendo que la cultura se habría esfumado al terminar la guerra civil. Es un ejemplo de esa asnalidad “progresista”, que tanto ha contribuido a destrozar la cultura española desde la transición.
Sería interesante, y creo que muy necesario, un estudio sobre esa generación, que tuviera en cuenta el efecto de la guerra, la evolución de muchos desde el franquismo o la Falange a lo contrario, el entorno cultural europeo, etc. Por desgracia, casi todo lo que hay escrito es poco más que basura en la dirección marcada por Mainer, marxistas y otros. Sugiero la idea a algún universitario serio e inquieto.
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Aventura y épica
Algunos lectores han caracterizado Sonaron gritos y golpes a la puerta como un relato de aventuras o bien un relato épico, que en cierto modo se parecen. Desde luego tiene mucha acción y aventura, que venían impuestas como una reacción posible en una época de mucha violencia, “los años de hierro” en España y el resto de Europa. Pero creo que hay ahí una confusión. La aventura y la épica, tal como se conciben habitualmente, narran una serie de dificultades más o menos extremas con final feliz, incluido el amoroso. Es una convención trivial pero que funciona muy bien porque la mayoría de los espectadores del cine o lectores de esas novelas, es lo que desean: un rato de emoción y hasta miedo, con alivio final. Es una actitud por así decir “de consumo”, y si quisiera ponerme en plan crítico diría que propia de una sociedad en que las mismas emociones se convierten en mercancías.
Pero, como ya dije, esa concepción de la épica difiere mucho de la que nos transmite La Ilíada, por ejemplo. En esta, los héroes no tienen un final feliz (salvo, si acaso, y muy irónicamente, Menelao y Helena, que podrían dar lugar a un relato burlesco, pero quedan muy secundarios en el ciclo troyano. Odiseo es un personaje valeroso, ingenioso y astuto, pero condenado a pasar la vida entre trabajos y sufrimientos sin fin). Lo que plantea esa épica es más bien el contraste entre los esfuerzos que impone la vida y su enigmático significado. La presentación de Sonaron gritos dice que el protagonista, Alberto, se desenvuelve “en el esplendor y el horror” de la época, hasta “descubrir la verdad sobre sí mismo”. Es una expresión comercial, pues son infinitas las novelas en las que el o la protagonista “tratan de encontrarse a sí mismos” y más o menos lo consiguen en un final liberador. Al final de la narración, Alberto “se encuentra a sí mismo”, si así quiere decirse, pero ello no le hace feliz ni infeliz, más bien le deja tan trastornado que solo muchos años después se anima a dejar constancia de su juventud. Seguramente relatarla le alivia, pero tampoco mucho, porque “la vida es así”, es decir, un enigma. La contrasta brevemente con la de sus hijos, cuya vida un tanto anodina en una nueva sociedad pone en duda el valor de sus peripecias en los “años de hierro”.
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Crónica La amnistía legitima al franquismo
**Dice Felipe González que la amnistía fue un logro de los demócratas. En cierto modo tiene razón: los antifranquistas pedían la amnistía a los franquistas, reconociendo implícitamente su legitimidad. Y los franquistas la concedieron. Pero ni unos ni otros eran demócratas hasta el referéndum del 76.
**¿Por qué cuestionan la amnistía los delincuentes del actual gobierno frentepopulista? Precisamente porque en sí misma significa legitimar el franquismo. Como la monarquía. Y como la democracia.
**La amnistía facilitó el paso a la democracia, y más lo hubiera hecho si el reconocimiento implícito de la legitimidad de Franco se hubiera hecho explícito. En cambio se jugó al equívoco demente de identificar antifranquismo con democracia.
**La concesión de la amnistía abría paso a la democracia a condición de que la experiencia histórica hubiera quedado aprendida y los amnistiados renunciasen a “volver a las andadas” de los años 30. Por desgracia solo fue verdad en una parte de ellos, y han terminado imponiéndose los amigos de las chekas.
** (Comino) “Hace ya tiempo que la guardia civil y la policía nacional (los mandos y los que llevan la publicidad) usan el inglés, y un lenguaje ñoño e infantiloide, de fondo totalitario y amenazante, lgtbi y de colorines. El ejército igual”. Lo denuncié muchas veces en tuíter. Es uno de los miles de ejemplos de colonización cultural
**La interpretación “materialista” de la historia debe aplicarse, naturalmente a las biografías de los individuos. En ellas lo decisivo y explicativo sería el relato del dinero que el biografiado hubiera ganado año tras año, símbolo de su supervivencia. Lo demás solo sería un derivado secundario, pues sin la materia representada en ese dinero se habría muerto de hambre.
**El Tribunal Supremo quiere que en Cataluña se enseñe por lo menos un poquito en español. Pero Cataluña es ya casi un país separado con escasa presencia central, gracias al apoyo de PP y PSOE a los separatistas. Así que, lógicamente, sus decisiones no serán obedecidas.
**Dice el señorito gay Borja Semper que “Bildu y ERC están en caminados a destruir la nación”. No, hombre no. Quienes se encaminan desde hace mucho son el PP y el PSOE como auxiliares de los separatistas. El propio Semper nunca hizo otra cosa que servir a las políticas del PNV
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Galería de charlatanes
Entre junio y agosto de este año, y algunos más en septiembre y octubre pasados reproduje en el blog una serie de análisis críticos de diversos historiadores bajo el título general de “Galería de charlatanes”. Llamarlos charlatanes es un modo suave para describir unas distorsiones ideologizadas de la historia bajo la tesis común de las bondades del Frente Popular. Las distorsiones son realmente grotescas, pero ahí están, demostrando el ínfimo nivel a que ha caído la historiografía en una universidad intelectualmente paupérrima. Esta gente se cita entre sí para dar impresión de “amplio consenso”, como si la realidad histórica fuera cuestión de consensos ideológicos y de “gremios” excluyentes… Excluyentes del respeto a la verdad, claro. Invito a mis lectores a consultar esa galería, en lo que no faltan historiadores charlatanes de derecha como Tusell, García de Cortázar, Fusi, Vilches, César Vidal, o P. Corral…, buen número de venerados “maestros” ingleses, sean Preston, Townson, Treglown o R. Carr, Seydman etc., por no hablar de los Viñas, Casanova, Reig, Fontana y bastantes más. Si algo es urgente, por sus consecuencias políticas actuales, es derrumbar de una vez una historia perfectamente falsaria, que, no por casualidad, se ve obligada a refugiarse en la ley sovietizante de memoria chekista.
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