-
Entradas recientes
Archivos
- abril 2026
- marzo 2026
- febrero 2026
- enero 2026
- diciembre 2025
- noviembre 2025
- octubre 2025
- septiembre 2025
- agosto 2025
- julio 2025
- junio 2025
- mayo 2025
- abril 2025
- marzo 2025
- febrero 2025
- enero 2025
- diciembre 2024
- noviembre 2024
- octubre 2024
- septiembre 2024
- agosto 2024
- julio 2024
- junio 2024
- mayo 2024
- abril 2024
- marzo 2024
- febrero 2024
- enero 2024
- diciembre 2023
- noviembre 2023
- octubre 2023
- septiembre 2023
- agosto 2023
- julio 2023
- junio 2023
- mayo 2023
- abril 2023
- marzo 2023
- febrero 2023
- enero 2023
- diciembre 2022
- noviembre 2022
- octubre 2022
- septiembre 2022
- agosto 2022
- julio 2022
- junio 2022
- mayo 2022
- abril 2022
- marzo 2022
- febrero 2022
- enero 2022
- diciembre 2021
- noviembre 2021
- octubre 2021
- septiembre 2021
- agosto 2021
- julio 2021
- junio 2021
- mayo 2021
- abril 2021
- marzo 2021
- febrero 2021
- enero 2021
- diciembre 2020
- noviembre 2020
- octubre 2020
- septiembre 2020
- agosto 2020
- julio 2020
- junio 2020
- mayo 2020
- abril 2020
- marzo 2020
- febrero 2020
- enero 2020
- diciembre 2019
- noviembre 2019
- octubre 2019
- septiembre 2019
- agosto 2019
- julio 2019
- junio 2019
- mayo 2019
- abril 2019
- marzo 2019
- febrero 2019
- enero 2019
- diciembre 2018
- noviembre 2018
- octubre 2018
- septiembre 2018
- agosto 2018
- julio 2018
- junio 2018
- mayo 2018
- abril 2018
- marzo 2018
- febrero 2018
- enero 2018
- diciembre 2017
- noviembre 2017
- octubre 2017
- septiembre 2017
- agosto 2017
- julio 2017
- junio 2017
- mayo 2017
- abril 2017
- marzo 2017
- febrero 2017
- enero 2017
- diciembre 2016
- noviembre 2016
- octubre 2016
- septiembre 2016
- agosto 2016
- julio 2016
- junio 2016
- mayo 2016
- abril 2016
- marzo 2016
- febrero 2016
- enero 2016
- diciembre 2015
- noviembre 2015
- octubre 2015
- septiembre 2015
- agosto 2015
- julio 2015
- junio 2015
- mayo 2015
- abril 2015
- marzo 2015
- febrero 2015
- enero 2015
- diciembre 2014
- noviembre 2014
- octubre 2014
- septiembre 2014
- agosto 2014
- julio 2014
- junio 2014
- mayo 2014
- abril 2014
- marzo 2014
- febrero 2014
- enero 2014
- diciembre 2013
- noviembre 2013
- octubre 2013
- septiembre 2013
- agosto 2013
- julio 2013
- junio 2013
- mayo 2013
- abril 2013
- marzo 2013
- febrero 2013
- enero 2013
- diciembre 2012
- noviembre 2012
- octubre 2012
- septiembre 2012
- agosto 2012
- julio 2012
- junio 2012
- mayo 2012
- abril 2012
- marzo 2012
- febrero 2012
Sitios de interés
Crímenes de lesa cheka / El tiempo extraño (5) / El gran problema del Frente Popuar
Crónica. Crímenes de lesa cheka
**El PSOE, gran aliado de la ETA, dice que investigará “los crímenes de la transición” hasta 1982. No se refiere a los crímenes de la ETA, a la que rescató y premió el PSOE cuando Aznar y Mayor Oreja la llevaron al borde de la extinción. ¿Hasta cuándo aguantaremos a estos delincuentes?
**Los chorizos del PSOE y los agentes de la narcotiranía de Maduro acusan al franquismo de crímenes de “lesa humanidad”. En su idioma perturbado quieren decir, naturalmente, de “lesa cheka”. Y lo asombroso es que quienes cometieron tales crímenes fueron los jefes del Frente Popular, que huyeron con los tesoros robados mientras dejaban a sus
“pobres”chekistas (torturadores y asesinos) expuestos a la justicia de los nacionales.
**Se habla de victimas de la ETA, olvidando siempre la mayor de ellas: la destrucción del estado de derecho por el PSOE, el mayor cómplice de los pistoleros, a quienes rescató y premió al llegar al poder después de los atentados del 11-m.
**No es cierto que los españoles se reconciliaran en la transición. Venían reconciliados de muchos años atrás. Sin ello no podría haber habido ninguna transición, con políticos tan mediocres como aquellos. Piensen en el rey “que trajo la democracia”.
**El mensaje del referéndum de 1976 fue clarísimo: legitimar la democracia desde el franquismo y el franquismo desde la democracia. Pero esto solo parecen haberlo entendido bien su autor, Fernández-Miranda, y la oposición que quedó entonces derrotada, y nunca aceptó la decisión popular. Tampoco la aceptó una parte de la derecha que creía poder mantener el franquismo, porque no lo había entendido. La derecha “centrista”, del rey abajo, vio en el referéndum, un hecho histórico de gran calado, poco más que una triquiñuela que le beneficiaba de momento.
**Lo más penoso de la humillante situación en que los mangantes y matones de izquierda hunden a España es el escaso espíritu y decisión de resistencia a ellos.
**El Pentágono acusa a Rusia de “comportamiento problemático”. Puede ser cierto, pero ¿no es problemático destrozar países enteros como Irak, Afganistán, Siria o Libia? Eso no puede achacársele a Rusia, por ahora.
**Londres también acusa a Rusia de “aventurerismo”. ¿Y las aventuras inglesas en Irak, Afganistán, Siria o Libia? ¿Y su aventura en España con la colonia de Gibraltar, que tan gratuita y remuneradora le resulta gracias a los gobiernos lacayos de Madrid?
***************************
“Una novela dantesca” (Aquilino Duque)
Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
****************************
El tiempo extraño (5)
En la teoría de la extrema izquierda, como el PCE(r)-GRAPO o la ETA, “la lucha popular” habría obligado al franquismo a “lavarse un poco la cara reconociendo ciertas libertades”, que podían usarse contra él hasta llegar al socialismo y la disgregación de España (no debe olvidarse que la ETA reunía la doble característica del Frente Popular: era al mismo tiempo comunistoide y separatista). En la izquierda un poco menos extrema, su oposición al referéndum del 76 había dejado paso a un intento de explotar también unas libertades que, en rigor y salvo al PCE, nada le debían, pues nunca había participado en la “lucha popular”. Lucha por demás exigua, pues, como demostró el referéndum, la inmensa mayoría nunca había combatido al régimen, en el cual se vivía con tranquilidad, prosperidad y una amplia libertad personal, aunque las libertades políticas estuvieran restringidas a comunistas o separatistas.
Lógicamente, todos esperaban, yo también incluso al quedar fuera del partido, que las libertades generasen un ambiente popular de lucha “políticamente consciente” y de cierta elevación moral, por así decirlo. ¡La dulcificación o salida de una tiranía horrorosa, con su páramo cultural, deberían crear una sociedad esplendorosa! Los socialistas, que habían vivido muy bien en el franquismo, llegaban presumiendo de su “honradez y firmeza”; el PCE, único que podía presumir de lucha antifranquista desde el principio hasta el final del régimen, se jactaba de no mentir y “cumplir lo que decía”; todos adoraban “la libertad”, etc. No iban a salir así del todo las cosas. Los comunistas esperaban que su larga lucha fuera premiada por una masa de votos que les acercasen por lo menos al poder y, para su terrible sorpresa, el premio se lo birlaba un PSOE insignificante, pero protegido por el propio franquismo en sus últimos años y rápidamente inflado con dinero alemán y de otras fuentes. Por ello, los comunistas entrarían en una prolongada crisis y el propio Carrillo llegaría a ser expulsado de su partido. Luego, la honradez y altura moral e intelectual del PSOE se demostraría sin dejar lugar a dudas. Los dos mayores grupos maoístas o marxistas-leninistas (ORT y PT) se unieron… como paso previo a su hundimiento, demostrando que no siempre la unión hace la fuerza. Muchos de sus “cuadros” pasaron a reforzar a un PSOE en que veían más futuro político y personal… Los separatistas no osaban decir su nombre: parecían contentarse con una vaga autonomía.
Por lo demás, todos unieron fuerzas para desacreditar al PCE(r)-GRAPO e impedir que arraigara. Lo cual no podían hacer ya con la ETA, con la que, desde el comienzo de sus asesinatos en 1968, habían colaborado de muchas formas, especialmente desde una prensa legal en el franquismo. Colaboraba también la oposición meliflua y consentida por el régimen, cuya prensa demostró lo que entendía por democracia cuando, recién muerto Franco, Solzhenitsin explicó lo que era una dictadura de verdad. Todos tomaban a los etarras por unos jóvenes ingenuos que les hacían el trabajo sucio para, cuando llegase la democracia, retirarse y cederles el paso al poder: no eran por cierto unos linces aquellos “antifranquistas”, desde el PSOE a los del “Grupo 16″. No debe olvidarse que la ETA reunía la doble cara del Frente Popular: era al mismo tiempo comunistoide y separatista. Si a alguien le extraña la actual colaboración y homenajes a la ETA por parte del PSOE, comunistas, separatistas y demás, debe conocer esta larga complicidad, que he expuesto en mis libros sobre el separatismo vasco y catalán. En cambio el GRAPO había empezado sus atentados demasiado tarde, cuando todos se aprestaban a utilizar aquellas libertades políticas que tan poco les debían.
Las expectativas de la oposición, por tanto, estaban saliendo mal, excepto, en un plano meramente utilitario, al PSOE. En la derecha, en sentido amplio y que incluía a los separatistas vascos y catalanes, de momento cautelosos, había un sector que creía posible continuar un franquismo –que no entendían– empleando también alguna violencia, desde luego insignificante al lado de la ETA o el GRAPO. Y entre su falta de comprensión del referéndum y esa violencia residual, se iban desacreditando rápidamente. Otro sector trataba de desenvolverse y desenvolver la democracia asentándola en los logros del franquismo, encontrándose en un fuego cruzado desde la oposición izquierdista-separatista y de la derecha autodenominada centrista, la UCD impulsada por el rey y Suárez con ideología democristiana apoyada, paradójicamente, en el aparato del Movimiento franquista, es decir, falangista. La conjunción se reveló exitosa, pero el partido terminaría saltando por los aires solo cinco años después de formado.
Basten estos breves rasgos para tener una idea del peculiar ambiente político creado por entonces. Pero creo que es aún más interesante examinar el extraño ambiente popular creado al compás de los acontecimientos políticos.
*******************

El gran problema del Frente Popular
El principal problema interno del Frente Popular fue el intenso empuje disgregador de las fuerzas que lo componían. Y fue la estrategia diseñada en Moscú y aplicada por el Partido Comunista, lo que permitió mantener en el Frente una unidad suficiente para sostener tanto tiempo la lucha, incluso con ocasiones de ganarla. Cuando, al principio de la guerra, los nacionales parecían inexorablemente condenados al fracaso, como decía Prieto, las tendencias disgregadoras no parecían muy dañinas, porque de lo que se trataba no era tanto de ganar, cosa que se daba por hecha, sino de cobrar fuerza con vistas al reparto del botín. Fueron los comunistas los que vieron desde el principio tres cosas: que la guerra iba a ser larga, que había posibilidad de que la ganara Franco, y de que, para impedirlo, era imprescindible una verdadera estrategia a largo plazo. Cuando anarquistas, socialistas, separatistas y republicanos de izquierda vieron realmente el peligro, se encontraron con que la única solución era la que iban imponiendo los comunistas. Ahora bien, lo que Stalin y sus agentes perseguían no era salvar generosamente una república democrática, como lo ha pintado y sigue pintando una larguísima serie de historiadores charlatanes (Ver en entradas pasadas de este blog la “Galería de charlatanes”). Esta cuestión clave y muy poco atendida, también por la historiografía de derecha, la he tratado de modo especial en Por qué el Frente Popular perdió la guerra
Creado en presente y pasado
9 Comentarios
Clave de la guerra civil / El tiempo extraño (4) / (IV) Despotismo ilustrado / Que vayan a Alemania
Una clave de la guerra civil
Siempre me llamó la atención que muchos historiadores y comentaristas partidarios del Frente Popular condenen sin embargo a Stalin o a los comunistas. Se creen así más “demócratas”. Pero sin Stalin y los comunistas, el FP no habría durado seis meses a los nacionales. La razón principal de su debilidad está en que anarquistas, socialistas, separatistas y republicanos de izquierda tenían proyectos no solo distintos sino opuestos, y carecían, como lamentaba Azaña, de una idea nacional que les diese cohesión. Les unía, desde luego, el odio a lo que representaban los nacionales y, al principio, la convicción de que iban a aplastar su rebelión con facilidad…, sustituida a los pocos meses por un saludable temor a que los nacionales vencieran y les ajustasen cuentas. Por otra parte los dirigentes de aquellos partidos tenían demasiado de majaderos y a menudo de criminales, basta leer las memorias de ellos mismos para comprobarlo.
Por lo tanto, su resistencia durante casi tres años solo pudo deberse a algo exterior a ellos, y ese algo solo pudo ser Stalin. El análisis más superficial piensa nada más que en el envío de armas, muchas de ellas excelentes. También los técnicos militares, que luego destacarían –los que no fueron purgados– en la guerra contra Alemania. Pero hubo otro factor aún más relevante, si bien invisible: Stalin, a través del Partido Comunista, dotó al Frente Popular de una estrategia, de la que carecían los demás. Y aunque los demás desconfiaban de los comunistas, no tuvieron más remedio que ir resignándose a ella, por temor a los de Franco. Aceptación, eso sí, a medias, entre lloriqueos e intrigas. En Por qué el Frente Popular perdió la guerra, he tratado de explicar este punto crucial, no siempre bien comprendido, así como a su principal agente, Negrín. No porque este fuera un hombre de paja de Stalin, sino porque era el político más realista del FP. Fue un proceso del mayor interés para comprender cómo y por qué ocurrieron las cosas.

*****************************
El tiempo extraño (4)
Vueltos a Madrid, nos encontramos con el problema inmediato de la subsistencia. Al ir a Alicante nos habíamos adjudicado cada uno, si mal no recuerdo, unas doscientas mil pesetas –cortesía involuntaria de la banca–, cantidad no muy alta, pero considerable por entonces, que los otros habían gastado en aquellos meses, aunque mi compañera y yo, más ahorrativos, conservábamos un pequeño remanente. La ruptura me había desmoralizado bastante, pero al hacerse pública entendí que traía una ventaja: hasta entonces yo era una de las personas más buscadas por la policía, y en ese momento pasaba a ser un individuo casi insignificante y sin mayor interés. De todas maneras extremé algunas normas de seguridad. Vivir en la clandestinidad sin los medios y el respaldo del partido, ni poder buscar trabajo, era una perspectiva poco brillante.
Buscamos habitaciones en pisos compartidos, que era lo más barato, cambiando de tiempo en tiempo. Las gestiones las hacía ella, como es natural. En una ocasión en que fuimos los dos a hablar con los dueños de un piso, yo permanecía callado, y al salir se burló riendo: “Podías haber hablado más. Parecías el clásico hermano tonto de la chica”. En uno de los pisos que compartimos, algo agrietado, vivían un sirio, estudiante de medicina, y un palestino que se relacionaba con la oficina de la OLP en Madrid. Los dos tenían novias españolas. Yo salía poco de mi habitación, donde leía y daba vueltas a aquellas cosas, y un día oí en la salita una voz peculiar, que me recordó la de un chaval con quien había coincidido trece años antes recogiendo lúpulo para la Guinness, en el sur de Inglaterra. Aquello sí era un peligro. Cuando el visitante se fue, procuré informarme del sirio: efectivamente, su amigo era la misma persona. Si llegamos a coincidir, yo me habría visto en serio peligro porque él me reconocería y, desde luego no compartía mis puntos de vista. Al poco nos mudamos y mi compañera encontró trabajo de asistenta, y algún tiempo después de profesora de literatura en un colegio. Yo di algunas clases particulares, nada más podía hacer.
Por supuesto, me puse al mismo tiempo a “reconstruir el partido” con algunos contactos que conservaba. Viéndolo ahora, me doy cuenta de que era realmente una estupidez, pero la teoría marxista-leninista es tan fuerte, permite en apariencia explicarlo todo tan bien, que no es fácil desembarazarse de ella. Ortega recordaba en un artículo que no entendemos la realidad solo a partir de los datos objetivos, sino que la razón les añade inmediatamente una interpretación. Como esa interpretación es la que da sentido a los hechos, tendemos a preferir la interpretación, porque los datos o hechos, por sí solos, nos producen una sensación angustiosa de caos. “Si los hechos no coinciden con la teoría, peor para los hechos”, o “ya terminarán coincidiendo”, es en realidad la actitud más común en todo el mundo.
Todas estas cosas ya las expuse en De un tiempo y de un país, memoria de aquellas actividades (el título aludía irónicamente a una canción de Raimon). Pero me interesa ahora hablar un poco del extraño ambiente social y político que se creó en el país durante la transición. Extraño porque no coincidía con la teoría o ideas generales de ningún partido.
************************
Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
************************
Poder y democracia (IV)Despotismo ilustrado
17. Todos los regímenes y oligarquías pretenden servir al orden social y por lo tanto al pueblo. Sobre ello hay dos enfoques: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, del despotismo ilustrado, y “todo para el pueblo, por el propio pueblo”, según una versión corriente de la democracia. Los dos enfoques son falsos, a poco que se piense.
18. La falsedad del segundo, expuesto por Lincoln en Gettysburg, radica en que “el pueblo” no es un todo homogéneo con unos intereses y conciencia de la realidad más o menos unánimes, sino que necesariamente se divide y entra en conflicto interno por las razones ya dichas al principio, y cada fracción del pueblo sigue a una u otra oligarquía o partido, inevitablemente.
19. La falsedad del primero radica en que la oligarquía encargada de beneficiar al pueblo sin él, tampoco es homogénea, sino que se divide en partidos o en camarillas, dependiendo del régimen que se trate. Y entre los cuales se desata con frecuencias una lucha por el poder que, sin otros frenos, tiende a hacerse destructiva, fomentando el desorden que el poder, por sí mismo, tendría que impedir.
20. Parte del problema de fondo está en una realidad constatable: el ejercicio del poder exige ciertos conocimientos y cualidades morales que la masa de la población no tiene o no entiende (Churchill argüía que el mejor argumento contra la democracia era una conversación de diez minutos con el votante medio). Se supone entonces que las oligarquías sí tienen esas capacidades, las cuales justificarían su gobierno, por encima de la voluntad del pueblo, mayoritariamente ignorante; o despreocupado de los asuntos políticos generales, más allá de los que les afectan particular y directamente.
21. El contraste entre la oligarquía que sabe y el pueblo que ignora daría la razón al despotismo ilustrado, cosa que podría ocurrir incluso en democracia, si un partido lograse arrastrar con demagogia a una mayoría popular. Sin embargo permanece el problema de la imposible homogeneidad de las oligarquías: cada partido se atribuye en exclusiva o de preferencia aquellos conocimientos y cualidades morales necesarios para gobernar. Ello hace inviable el despotismo ilustrado, presente siempre, de un modo u otro, en la política.
*****************
Crónica. Que vayan a Alemania
** “El gobierno destierra de la educación la cultura del esfuerzo”. Propiamente destierra cualquier cultura, sustituyéndola por chifladuras de unos idiotas con ideas.
**”Colau, los sociatas y ERC impiden la colocación de una estatua del Quijote en Barcelona” ¿Pero no habíamos quedado en que Cervantes era catalán? ¿Y Colón también? Cualquier día esos ignorante dinamitan la estatua de Colón.
**Dice Ayuso que Cayetana tiene los valores del PP. Desgraciadamente es así, aunque parezca lo contrario a los observadores superficiales. De todas formas, estas riñas de familia son beneficiosas para el país.
**El conflicto con Bielorrusia es complicado. Esos “migrantes” proceden de Siria e Irak, países destruidos por la OTAN. No habría problema si Polonia no fuera la víctima: tendrían que ir directamente a Alemania, donde Merkel y sus sucesores estarían encantado de acogerles.
**A los presos pregunta Marlasca (marikón, según la Delgado), si “las feministas son una amenaza”. Pues según para quién. Para las vidas humanas en el seno materno son mucho más que una amenaza.
Creado en presente y pasado
51 Comentarios
(III) Qué es democracia / El tiempo extraño (3) / La mal comprendida guerra / El Pollo y el Chisgarabís
(III) Qué es democracia
11. Todo poder trata de obrar, sobre dos bases: la violencia, que intenta monopolizar, y la autoridad moral como mantenedor de un orden social que fomente el sentimiento de unidad por encima de los conflictos y el bienestar material. Del grado en que lo consiga depende su estabilidad, que, como hemos visto, nunca puede ser absoluta o indefinida.12. El descarte de la división clásica monarquía-aristocracia- democracia creo que abre al análisis político vías más fructíferas. Todo poder es oligárquico y su estabilidad depende de los dos elementos mencionados: su fuerza y el sentimiento social de orden que genere. Violencia y consentimiento social. Ninguno de los dos es suficiente, precisamente por el carácter conflictivo de toda sociedad humana.
13. La definición de democracia como “poder del pueblo” según su etimología, o “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, según la definió Lincoln, ha generado mil debates bizantinos, por su radical falsedad. El poder solo puede ejercerse sobre el pueblo y a cargo de unos pocos u oligarquía. En esto consiste el esqueleto, por así decir, de toda forma imaginable de poder. El “poder del pueblo” solo puede ser el consentimiento mayoritario ante un poder oligárquico determinado.
14. Ni la oligarquía ni el pueblo son entidades homogéneas, sino internamente divididas y conflictivas en mayor o menor grado. La cuestión clave es ese grado, que si se hace muy alto destruye la sociedad. La destrucción suele provenir de la lucha por el poder entre las siempre existentes rivalidades intraoligárquicas (dejo aquí la destrucción causada por una invasión o violencia exterior, como la caída de Roma; o por subversión interna pero promovida desde el exterior, como la caída del imperio español en América).
15. A su vez, entre oligarquía y pueblo, considerados una y otro como conjuntos contrapuestos, existe siempre cierta contradicción, que en unos casos empuja al despotismo y en otros a la anarquía (en el sentido de proliferación de poderes arbitrarios, pues, como vimos, tanto anarquía como democracia son imposibles en su sentido etimológico) El pensamiento político occidental, desde Isidoro de Sevilla, ha buscado fórmulas para evitar el despotismo sin caer en la anarquía.
16. El fruto históricamente más reciente del pensamiento antidespótico y antianárquico es la democracia, concebida no como “poder del pueblo” sino como sistema de selección de oligarquías mediante el voto popular periódico. El voto popular siempre se divide entre partidos, pero la libertad de votar y el respeto al resultado deben, en principio, asegurar cuatro cosas: a) El desarrollo pacífico de la lucha por el poder, a la vista de todos y no entre camarillas. b) Evitación de un absoluto dominio por parte de una oligarquía o partido. c) Posibilidad de echar en las urnas a cualquier partido cuyo gobierno resulte perjudicial. d) Concreción del grado de consentimiento popular hacia el poder. Claro está que su práctica es problemática.
*************************
Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
****************************
El tiempo extraño (3)
Fueron aquellos cuatro meses, al menos para mí, un tiempo encantado, como en otro mundo, por el contraste tan crudo con la vida que habíamos llevado hasta entonces y la que seguiría. Pero a los tres meses fui percibiendo movimientos extraños de Arenas, que se veía con unos y con otros sin informar a los demás, conversaba con Brotons a mis espaldas, y cuando llegó Balmón insistió en que fuese él quien se encargase de la reorganización del partido. A esto me opuse, y se creó hacia el final una tensión muy fuerte. Según Arenas, yo estaba cometiendo errores en mi tarea, cosa que sorprendió también a Balmón, pues las cosas iban tan bien que ya estábamos preparando un congreso para analizar la etapa pasada, la situación general en España y adoptar la línea política correspondiente. Había también otros problemas solo esbozados, y que en el congreso podrían dar lugar a disensiones. Por ejemplo, yo me oponía a los atentados contra policías y quería reservarlos a los “peces gordos”, y al mismo tiempo fomentar desde el partido y sus organizaciones “de masas” (masas muy poco espesas, realmente) una especie de revuelta permanente, parecida a lo que unos años después haría la ETA con la cale boroca. Él argumentaba que los policías eran los sicarios del fascismo y por eso eran odiados por el pueblo. Desde luego, apenas existía tal odio, como no lo había del pueblo contra el franquismo, aunque toda la oposición sostenía tal dogma. También yo lo decía sabiendo que era falso, pero convencido de que llegaría a ser verdad en el desarrollo de la lucha. Y había probablemente también el resquemor por mi oposición a ir a Argelia.
Supongo que el pequeño Stalin creería que yo estaba creando condiciones para disputarle el liderazgo, pero el caso es que ni era cierto ni yo intenté maniobrar a mi vez. En todos los partidos existe ese tipo de manejos, seguramente necesarios o inevitables pero que me repugnaban y para los que, en todo caso, yo no valía. Muchas veces obramos según las circunstancias, sin entender bien por qué hasta cierto tiempo después. Creo que, sin confesármelo, ya comenzaban mis dudas por una cuestión que discutíamos bastante por entonces: en China, Teng Siao-ping y los suyos se estaban imponiendo a los jefes de la Revolución cultural. En otras palabras, parecía que también China se estaba hundiendo en el pozo infecto del “revisionismo”, como había pasado en la URSS después de Stalin. Se estaba volviendo, como la URSS, un régimen “socialimperialista” y “socialfascista”. Claro que no queríamos creerlo, pero las sospechas eran inevitables: ¿cómo era que siempre pasaba lo mismo? Todo el sentido de nuestra actividad descansaba en la aplicación estricta de los dogmas del marxismo-leninismo, y éramos seguramente el partido español más teorizante. Quedaba la pequeña Albania, aunque con el defecto de que apoyaba al FRAP y se negaba a reconocernos. Es muy difícil mantener una lucha abnegada en pleno aislamiento, sin referentes poderosos a los que tomar por modelo y que siempre terminaban traicionando los principios.
El caso es que Arenas me tendió una encerrona bien preparada, en una reunión del comité central en Madrid. Creo que solo me apoyó Hierro, del GRAPO, y se me exigió una “rectificación” imposible de entender salvo como sumisión sin reservas a lo que dijera el pequeño Stalin en cada ocasión. Me negué y quedé expulsado. Fue para mi bien, aunque entonces me parecía lo contrario. Hay que percatarse de lo que aquello significaba: el partido, al que había dedicado tantos esfuerzos y por el que había corrido tantos peligros, era más que la familia, fuera de ella no parecía haber más que el mundo hostil del capitalismo, al que debíamos combatir y que nos combatía. En esas condiciones morales y materiales nos volvimos a Madrid mi compañera y yo.
Unos meses después era detenido el comité central en pleno, en Benidorm, si no recuerdo mal. Me hizo gracia que atribuyeran la caída a una traición de los argelinos. Yo creo que no hubo tal traición: simplemente el enlace entre los servicios de ese país y el GRAPO era un confidente de la policía española que ya había hecho algunas faenas al FRAP y a la UGT, como se dijo después. Parece que en él depositaban confianza tanto los argelinos como los chiflados del MPAIAC, que querían “liberar” las islas Canarias. Y dos o tres años después conocí el modo como habían resuelto los jefes del PCE(r) el crudo problema del “revisionismo”: este no había existido. Ni China ni la URSS habían dejado de ser potencias socialistas, correctas en lo esencial, aun si con algunos errores y problemillas menores… Era renegar de todo lo que se había hecho y dicho durante más de diez años, pero no dejaba de ser comprensible: no se podían perder todos los referentes, y supongo que esperaban contar con apoyo del KGB. Aunque para entonces yo ya estaba llegando a otras conclusiones por mi cuenta.
**********************

La mal comprendida guerra
El Frente Popular durante la guerra presenta una serie de problemas al historiador, que no siempre se han planteado siquiera con precisión. Como es sabido, Prieto y Azaña fundaron una coalición electoral amplia, por el mismo tiempo en que la Komintern planteaba la táctica de los frentes populares con partidos y sectores burgueses. ¿Cómo la coalición prieto-azañista se transformó en frente popular según el modelo comunista, que era mucho más que una coalición electoral?
Dentro de ese proceso, ¿qué papel jugaron Azaña, Prieto, Largo Caballero y Negrín? Esta es otra cuestión fundamental, cuya aclaración no aparece, porque no se la plantea claramente, en casi ninguna historia de la guerra civil (acabo de ver un artículo de Moradiellos en que se pregunta si Negrín fue “un hombre de paja o el Churchill español”. El artificioso dilema solo refleja una notable charlatanería, por lo demás dominante en la historiografía a su vez dominante.)
Una tercera es: ¿pudo el frente Popular haber ganado la guerra? ¿Y por qué duró esta casi tres años?
Estas y otras son cuestiones –generalmente mal enfocadas–, que he planteado en Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Una guerra que marcó un antes y un después, y de la que deriva la historia posterior de España hasta nuestros días.
********************************
Crónica. El Pollo y el Chisgarabís
**Preguntan en Es radio qué cosas preocupan más a los españoles, incluyendo la crisis del PP. Esa crisis no es en absoluto preocupante; al contrario, gran noticia.
**Si el PP gana más diputados que VOX, seguramente podría gobernar con el apoyo de este, para echar al Pollo Doctor. Pero ¿y si VOX saca más diputados que el PP? ¿Le apoyaría este para gobernar, o buscaría sus socios tradicionales, PSOE y separatistas?
**Franco nunca tuvo oposición democrática interna, ni en vida ni después de muerto. En el exterior la tuvo soviético-democrática. Y ninguna tuvo éxito.
**En general, la llamada extrema derecha, no VOX, no ha entendido la democracia ni el franquismo. No entiende que la política en democracia es una dura lucha por ganarse a la opinión pública. Pero desdeña a esta y prefiere recluirse en un gueto.
**También dicen que la democracia en España no funciona porque no es apta para el temperamento español, tópico muy extendido también en Europa. Pero quien no es apto es el nuevo frente popular.
**Franco examinaba la harto desastrosa historia española desde Fernando VII y el anárquico despotismo de la república, y concluía que en España la democracia traía el desastre. Sin embargo su régimen creó una sociedad muy distinta de la anterior, reconciliada y próspera. Esa sociedad sí podía ser democrática.
**Los socios del Pollo Doctor piden suprimir el título de rey porque fue otorgado por un régimen ilegal. Fue el régimen que salvó a España de la disgregación y la sovietización. Declarado ilegal por los herederos de las chekas. Incluido el PP.
**Quienes más daño vienen haciendo a la monarquía son los propios monárquicos, en tres fases a) El intento de borrar su origen en el franquismo, b) La firma de la ley de memoria histórica c) Su silencio cómplice en la profanación de la tumba de Franco… Y todo por contentar a los separatistas y corruptos liberticidas de izquierda.
**España tiene a la cabeza del gobierno a un pollo con falso doctorado. Y a la cabeza de la oposición a un chisgarabís con falso Máster. Pura latinoamericanada.
**La Cayetana acusa al Egea de “mobbing, bullying y acción testosterónica”. Se ve que sabe mucho inglés (se educó en esa lengua) y que solo admite la testosterona en las mujeres, como es ahora moda casi general.
Creado en presente y pasado
39 Comentarios
Antifranquismo europeo / Un día en la vida / Poder y democracia (II)/ El tiempo extraño (2)
Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, a pesar de lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
*****************************
Antifranquismo europeo
La casi imposible traducción de Los mitos de la guerra civil a otros idiomas destapa algunas cuestiones, en particular la del antifranquismo europeo, que tanto influyó desde la transición para distorsionar nuestra historia reciente y paralizar una respuesta. Ya bastante antes de la transición se había impuesto un “europeísmo” ignaro y bastante palurdo, según el cual España no era Europa, o lo era de modo muy deficiente, y debía entrar en ese presunto paraíso para salir de su atraso y miseria histórica. Por lo tanto, las opiniones e impresiones que vinieran de allí eran aceptadas con algo parecido a la fe del carbonero. Y cuando unos políticos corruptos e incultos nos hicieron “entrar en Europa”, parecía que España había llegado a la culminación de su carrera histórica.
Ya he señalado que los mitos o seudomitos de la guerra civil pesan como dogmas en esos países, mucho más que en la propia España. Y no es difícil entender por qué. La II Guerra Mundial fue una especie de suicidio de Europa, en el que España, casualmente, no participó, gracias a Franco y su régimen. ¡Qué atrasados estábamos, y qué poco solidarios! Y esa crucial abstención en aquella guerra (en la que España solo podría haber entrado como carne de cañón de otras potencias), resulta en esos países un pecado imperdonable. La idea básica es que la guerra fue una especie de cruzada contra el nazismo, como si este fuera ajeno a Europa, y lo más indigerible para las oligarquías políticas e intelectuales de esos países es que la España de Franco, a la que tozudamente quieren identificar con la Alemania de Hitler, no hubiera sido aplastada junto con esta. Eso les parece tal injuria que diversos hispanistas se han especializado en “demostrar” que España “tenía que” haber luchado al lado de Alemania, que Franco lo deseaba pero que, de algún modo extraño, no lo logró. Lo condenan por las intenciones que le inventan. El odio a Franco era y en gran parte sigue siendo feroz: solo hay que recordar las ingentes y amenazantes movilizaciones en favor de la ETA con motivo de algunos juicios a los pistoleros.
Esta falsificación de la historia tiene otro trasfondo: en Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica o Francia, la colaboración con los ocupantes nazis fue mucho más amplia que la resistencia a ellos; y no se liberaron por sus esfuerzos, sino por el ejército useño, e indirectamente, pero aún más importante, por el soviético. Deuda moral, histórica y política impagable… que España no tiene: ¿cómo podía tolerarse tamaña insolencia? Y el ejemplo de la resistencia inglesa no debe hacer olvidar que fue la URSS de Stalin quien, en definitiva la salvó cuando se encontraba cerca del colapso. Stalin y, casualmente, la neutralidad de Franco. Una deuda tan pesada y evidente que simplemente no puede ser admitida. Para colmo, el franquismo salvó de la persecución nazi a decenas de miles de judíos, mientras las democracias anglosajonas se desentendían de su suerte… ¡Intolerable!
España , pues, al revés que casi todo el resto de Europa, no tuvo que ser liberada por nadie, porque se había liberado sola. Y llegó a la democracia (hoy degradada por el antifranquismo) por evolución propia, no por bombardeos ajenos. Por tanto, ha sido el garbanzo negro en los guisos de posguerra. En los que el país tuvo que soportar un aislamiento criminal montado al alimón entre la URSS y los países europeos liberados (por otros). Pero la España de Franco derrotó esos intentos como había derrotado la sovietización y disgregación del país. Nunca tuvimos necesidad de “entrar en Europa” porque, para bien y para mal, siempre estuvimos en ella, y como parte no insignificante. Claro que eso nunca lo han entendido los desdichados políticos desde la transición, que forman precisamente el elemento no europeo del país: donde nos han metido es en la bananolandia de Latinoamérica, como les gusta llamar a la degradada América hispana.
Volviendo al principio: la enorme dificultad para traducir Los mitos y otros libros míos a otras lenguas europeas reside en un antifranquismo prevaleciente en ellos, que, como decía Aquilino Duque, es la penúltima manifestación de la leyenda negra.
*********************************
Un día en la vida.
Hay novelas cuya acción transcurre en un solo día. Recuerdo con vaguedad una en que el protagonista encuentra el éxito, el amor y la muerte en una jornada, pero la más famosa es seguramente Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin. Esta trata de la brutal injusticia burocrática que ha condenado a un hombre a sobrevivir día a día en las infames condiciones del GULAG. Iván, que tiene algún mínimo privilegio, no encuentra otro éxito que sobrevivir un día más, aumentando un poco su ración de kasha y algún otro alimento, en una perspectiva sin apenas esperanza de salir vivo de aquella situación. Su jornada resumía su vida. La novela describe un universo infernal que intentaban ocultar los innumerables intelectuales y políticos progres en la Europa del oeste: recuérdese un reconocido y alegre escritorcillo muy celebrado en España criticando a los soviéticos por haber dejado salir a Solzhenitsin del GULAG, en medio de una tremenda escandalera de intelectuales y periodistas de la izquierda “fina”, incluso de derecha, por haberse atrevido el ruso a explicar en Madrid el régimen soviético. En 1976.
Dejando aparte méritos literarios, Cuatro perros verdes coincide con la novela citada (y otras) en que transcurre en un solo día, con la originalidad de que los protagonistas son cuatro al mismo nivel y no uno o una pareja, como suele ser más común. El trasfondo social y político es también radicalmente distinto, a pesar de que muchos quieren pintar el franquismo como un régimen brutal. Los protagonistas se asoman a la vida con una intensa sensación de libertad y esperanza, solo ensombrecida por algunas consideraciones teóricas sobre su sentido y alguna experiencia traumática de uno de ellos. Aquellas consideraciones existencialistas habrían parecido irrisorias a Iván Denísovich pero en la España de esos años cobraban una significación profunda. La tesis implícita en la obra de Solzhenitsin es la denuncia de un régimen cuya lógica y práctica tiende a destruir lo propiamente humano, mientras que en Cuatro perros verdes no hay una tesis precisa, sino la confrontación de cuatro (o si se quiere ocho) enfoques de la vida, sin que ninguna prevalezca. La tesis sería, en todo caso, la ausencia de algo definitivo a lo que agarrarse para entender la existencia, como dato propio de la condición humana. Por otra parte, la condensación del relato en una sola jornada no es un simple recurso literario, tiene un objeto propio, que he intentado poner de relieve en la afición de uno de los estudiantes a contemplar las salidas y puestas del sol.
*********************************
Poder y democracia (II)
7. La misión y justificación del poder consiste, idealmente, en mantener el orden social buscando el equilibrio o justicia entre los diferentes intereses, sentimientos, etc. presentes en la sociedad. Para ello ha de poseer una capacidad de violencia superior a la de cualquier grupo particular aglutinado en torno a tales o cuales intereses, sentimientos, etc. Esa capacidad de violencia para imponer su autoridad, se justifica siempre por el grado de orden o justicia pretendido.
8. El poder existe en todas las culturas, pero en el estadio de civilización se va conformando como un aparato institucional que llamamos estado, con capacidad para elaborar normas y leyes, para hacerlas cumplir mediante una fuerza armada, y con un sistema de justicia que permita dar salida no violenta a los infinitos conflictos particulares que genera la propia sociedad.
9. El poder puede adoptar y ha adoptado históricamente diversas formas, pero la división tradicional entre monarquía, aristocracia o democracia (con sus correspondientes degeneraciones en tiranía, oligarquía y oclocracia), no responde a ninguna realidad. Cualquiera que sea su forma, el poder siempre es oligárquico, es decir, ejercido por un pequeño grupo. A su cabeza se encuentra casi siempre una sola persona, “monarca”. Y se justifica idealmente por lograr el consentimiento de una mayoría de la población lo que le da un tinte “democrático”. Así, todo régimen estable tiene un triple rasgo oligárquico (presuntamente aristocrático), monárquico y democrático.
10. La estabilidad de un régimen nunca puede mantenerse por tiempo indefinido a) Porque la oligarquía nunca es homogénea, sino que en ella rivalizan siempre distintas opciones (partidos o camarillas), y ambiciones particulares. b) Porque cada partido trata de recurrir a grupos más amplios para imponerse a los demás. c) Porque la sociedad, a su vez, no es estable, pues la continua tensión de intereses, ideas y sentimientos, va cambiándola y dejando atrás formas de poder que en un momento o época parecieron irremplazables. e) Porque por fuerte que sea el poder, siempre hay grupos o sectores sociales que escapan a él, desde los delincuentes a los subversivos.
******************************
El tiempo extraño (2)
Alicante resultó una elección muy acertada: en cuanto nos asentamos, entramos en una especie de limbo. La inquietud extrema de Madrid quedaba casi remota, seguíamos buscados por la policía, lo que causaba cierta inquietud, pero muy vaga, porque creíamos que muy difícilmente llegaría a nosotros. Nadie en el resto de la organización sabía donde estábamos, salvo si acaso una persona por cada responsabilidad en Madrid, y quizá ni eso, no recuerdo bien. Entre nosotros tampoco conocíamos el domicilio de los demás, excepto el mío, que volvía a funcionar algo así como sede del estado mayor. Arenas había alquilado un piso a alguna distancia de la Albufereta, en San Juan, donde diez años antes yo había pasado un verano trabajando en la bolera de un hotel, hotel Playa creo recordar que se llamaba.
El ambiente del lugar tenía el aire melancólico de los lugares turísticos fuera de la temporada, con muy pocos bares y comercios abiertos. Después de la comida, Brotons, su mujer, mi compañera y yo “dábamos una vuelta al calor suave del mediodía primaveral, por detrás de las edificaciones de la Albufereta. Las ranas croaban en los canalillos. Cruzábamos los rieles del tren, nos metíamos por entre los pinos, algarrobos, eucaliptos diseminados, paseábamos perezosamente sobre viejas tierras de labor abandonadas, cuyos surcos endurecidos se percibían bajo los matorrales. Sentados en algún tronco seco derribado, escuchábamos a las cigarras y saltamontes. Bromeábamos, aludíamos por encima a la política, a las novedades. Desandábamos hacia la costa, a tomar café en un bar prácticamente solitario. Cuando el agua dejó de estar fría, nos bañábamos en la playa” .
Todo tenía un encanto especial. “Las playas, a poco que uno se alejara, estaban desiertas, quitando a algún pescador solitario en las rocas o algún corrillo de jubilados jugando a la petanca”. Nosotros mismos podríamos parecer jubilados, salvo por nuestra juventud. “Caminábamos por la ribera del divino mar de Teseo y Odiseo, el de Roma y Cartago…”, intentando captar u espíritu evanescente. “El mar, como el cielo estrellado, juega malas pasadas a la teoría”. A la férrea teoría con que explicábamos todo. Discutíamos poco de la situación política, de los preparativos para las próximas elecciones, efecto del referéndum “fascista” que habíamos querido sabotear y que no reconocía la oposición, pese a lo cual se presentaba a ellas. Pero discutíamos quizá más de asuntos filosóficos relacionados con el materialismo histórico y dialéctico. “Hicimos dos o tres excursiones en el trenecillo costero, que consigue identificarse con el paisaje, que no desentona de la serenidad de este. A Altea, a Ifach. Arenas pescaba, disfrutando tranquilo. Paseábamos relajados, con el permanente desasosiego anclado en el trasfondo, sin alborotar”. Raramente íbamos a Madrid
”Al atardecer solíamos citarnos en la cercana Alicante, adonde íbamos a poner conferencias a las comisiones de propaganda, organización y armada”. Recibíamos los informes y dábamos las instrucciones, en un lenguaje figurado, muy raramente íbamos a Madrid. Las conversaciones políticas solían ser someras, “intuíamos que ahondar sería dañino”. Según se acercaban las elecciones, previstas para el 15 de junio, cuando bajábamos a la ciudad veíamos, la propaganda de los partidos, “sus pintadas, carteles… que nos inspiraban comentarios sarcásticos… Hojear la prensa en una taberna cualquiera, tomar unas cervezas, dar vueltas, escuchar música, esas cosas simples, cotidianas, que todo el mundo hace; el sosiego de lo normal y trillado, la pequeña maravilla de lo vulgar y corriente, lo apreciaban nuestros corazones indebidamente inquietos… Las chicas, que, me parece recordar, ninguna estaba fichada por la policía, acudían asiduamente a la biblioteca municipal de Alicante a descubrir autores progresistas del pasado, a los que invocar en la propaganda. También hacían viajes con misiones del partido y se ocupaban en los preparativos del congreso próximo”.
”Aquella etapa me llega nublada a la memoria como una vivencia extraña, mágica. Tiempo después, su recuerdo me hería con una afilada añoranza, con una melancolía mareante por falta de objeto claro”. Los entrecomillados están escritos cinco años después de aquellos sucesos.
.
Creado en presente y pasado
36 Comentarios






