Me escriben lectores de la Galería de charlatanes, perplejos de que esos supuestos intelectuales prestigiosos puedan haber escrito embustes tan groseros. Contesto: “no viven en la mentira, sino de la mentira. Y por eso necesitan leyes soviéticas: para proteger su medio de vida”.
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Crónica. Guerra fría y luego histeria
**Dice Cantó que “la lengua es un gran motor económico”. Cierto, pero es mucho más que eso, pues el inglés parece ser más “motor” todavía y está desplazando al español en la propia España. Y puestos a eso, también la prostitución es un motor económico. A ver si elaboramos un discurso menos pedestre.
**Evidencias iluminadoras e inadvertidas: c) Los gobiernos PP y PSOE impulsan el aborto masivo y la masiva entrada de inmigrantes. Se entiende, ¿verdad? Pero nunca se dice. d) Los gobiernos PP-PSOE han sido los máximos impulsores de los separatismos. Lo siguen siendo. ¿Por qué casi nadie insiste en ello?
**Un profesor sancionado por decir la evidencia de que solo existen dos sexos. Es la tiranía de los perturbados mentales. El profesor ha anunciado una querella contra las perturbadas que le han sancionado. Esto es lo primero que hay que hacer.
**Es normal que se respete como personas a los homosexuales, como a cualquiera, mientras no delincan. Lo que no es normal es que se los convierta en vacas sagradas y piedra de toque de la moral y la libertad. Pocas cosas hay menos libres que la homosexualidad. “¿Quién, si pudiera optar, la elegiría?”, confesaba uno de ellos.
**¿Cómo es posible que personajillos tan fundamental y agresivamente necios como los del gobierno y los separatistas hayan llegado a dominar al país entero? La gran pregunta.
**A mi juicio, la II Guerra Mundial marcó el fin de la modernidad. ¿Qué vino luego? Primero, la guerra fría, después las ideologías histéricas.
**Parece que se intenta castigar la actividad “diplomática” separatista, porque “han gastado demasiado dinero”. El dinero de todos los españoles que les han regalado los gobiernos corruptos PP y PSOE.
**El sociata, miembro del partido más corrupto de la historia de España y alcalde de no sé dónde, dice que Toni Cantó “va a cobrar 75.000 euros por rascarse los huevos a dos manos”. Es lo que hacen todos los corruptos de los chiringuitos socialistas y separatistas, aparte de alborotar y matonear. No pueden imaginar que alguien no siga su ejemplo.
**Dice el Doctor en estafas que el referéndum “es absurdo”, “es imposible”. Prueba evidente que lo está preparando con sus socios golpistas.
190 – La epopeya del lago Ilmen | Momentos históricos – YouTube
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Trevijano
“Usted ha llamado botarate al señor García Trevijano, Me parece intolerable, él fue “uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en teoría política y estética…” S.T.D)
Se lo explico. Ese gran teórico montó la Junta Democrática con “demócratas” como Carrillo, algunos prochinos, socialistas diversos (no del PSOE), carlistas-trotskistas y diversos donnadies de la política como él mismo. Con esto ya entendemos su “democracia”. Para colmo, fantaseaba que el régimen se derrumbaría prácticamente con un soplo, y acusó a Carrillo de traición por no seguirle la corriente, cuando Carrillo conocía muy bien la realidad, porque había luchado de verdad y no con pequeñas intrigas contra el franquismo. Por eso y por su creencia en teorías políticas mágicas, le llamo botarate. Políticos parecidos abundaron en la república y, por cierto, Azaña los tenía calados. Solo acertaba en que lo de ahora en España no es democracia..
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Galería de charlatanes. García de Cortázar, la sensiblería de Pero Grullo
García de Cortázar se convirtió por un tiempo en historiador de cabecera del PP. Uno de sus rasgos fue un antifranquismo tan fiero como impostado, cabe suponer que para congraciarse con la historiografía progre, tan falsaria como matonesca, y que ha concluido en leyes soviéticas contra las libertades democráticas. Es o ha sido jesuita, orden rescatada en España por Franco, cosa que al parecer no le perdona.
El historiador García de Cortázar cae de lleno en el enfoque falsamente sentimental de la guerra. En su presentación (‘Historia de dos odios’) de la serie sobre la Guerra Civil que va publicando El Mundo, el señor García de Cortázar achaca al franquismo el “mito” de la inevitabilidad de la guerra, lo cual ya empuja a los biempensantes de izquierda a rechazarlo. No recuerdo que los franquistas consideraran la contienda inevitable en ese estilo algo metafísico; y a Gil-Robles, autor del libro No fue posible la paz, pocos lo llamarían franquista. El planteamiento empuja a “verdades” así: para evitar la guerra, hubiera bastado con que un buen número de españoles no hubiese decidido resolver sus decepciones a cañonazos o revoluciones; hubiese bastado con que un buen número de españoles no hubiera considerado indigno convivir en la misma República y compartir el mismo país. Nadie podrá objetar al aserto, empezando por Pero Grullo. Pero en el mundo real no hubo entonces ese “buen número de españoles”, y quizá el historiador debiera preguntarse precisamente por qué.
Y cuando, siguiendo esa vía,Cortázar concreta esas “verdades”, cae ya en la falsedad: Hubiera bastado que los conspiradores militares se hubiesen mantenido fieles al juramento de lealtad a la República. Pero si entendemos por república un sistema legal y democrático y no una invocación palabrera, el juramento carecía de valor desde las elecciones fraudulentas de febrero del 36, pues entonces aquella república dejó de existir. El régimen, muy gravemente dañado por el asalto izquierdista de octubre del 34, se derrumbó con rapidez desde dichas elecciones. Y fueron sus políticos de izquierda quienes traicionaron su juramento o promesa de guardar y hacer guardar la ley, rebelándose primero contra un Gobierno legítimo y creando o auspiciando después un violento proceso revolucionario. ¿Se puede escribir la historia olvidando o difuminando hechos tan cruciales?
No choca menos leer: El socialista Largo Caballero y también Indalecio Prieto pensaron en 1934 que la destrucción de la democracia era irreparable si el fascista Gil Robles llegaba al poder. En absoluto. No tenían el menor interés en la democracia, y sí en una dictadura al estilo soviético. Además, los dos conocían muy bien lo que Besteiro dijo en voz alta: que no existía ningún peligro fascista. Los documentos, que he exhumado, lo prueban irrefutablemente. ¿Puede un historiador prescindir de ellos de esa forma?
La sentimentalidad continúa: En octubre, la huelga general lanzada por los socialistas recorre Madrid y el País Vasco, asalta Barcelona (…) y en Asturias (…) estalla en insurrección popular. Los rebeldes se alzaban desde la miseria y desde el ingenuo convencimiento de una sociedad sin clases, soñando con sepultar aquella otra sociedad que ignoraba sus padecimientos. Esto es un rosario de falsedades. Los socialistas no lanzaron sólo una huelga, sino una insurrección armada, que fracasó (con muertos en 26 provincias) y triunfó por dos semanas en Asturias. Nada, tampoco, de “insurrección popular”, sino planificada por el PSOE como guerra civil. Y los mineros tenían un trabajo duro, pero eran también los obreros mejor pagados de España. Lejos de “ignorar sus padecimientos”, la sociedad mantenía con subvenciones unas minas muy poco rentables que les daban empleo. Verdadera miseria había en Extremadura o Andalucía, y allí casi nadie siguió los llamamientos a la guerra civil.
Sigue Cortázar: Las represalias se extienden a toda España (…) Las derechas gritan que la República estaba traicionando a España, mientras la izquierda más radical identifica la insurrección de Asturias con la sublevación de Espartaco, la Comuna de París…. La realidad, hoy bien documentada, es que hubo muy pocas represalias y una amplia represión judicial, que fue la menos dura de las represiones a movimientos parecidos en el resto de Europa. Y las derechas –el grueso de ellas–, lejos de gritar lo que dice Cortázar, defendieron el orden constitucional y lo mantuvieron frente al asalto revolucionario y después. En cambio, la izquierda se glorió de su ataque a la democracia burguesa y lanzó una campaña mendaz sobre atrocidades represivas, que Cortázar acepta sin la menor crítica.
Más retórica sensiblera: El sueño de Azaña –construir y regir una nación en la que la idea de comunidad civil superase la de la lucha de clases en el corazón de todos los españoles– no consiguió salir del gueto de una minoría ilustrada. Cabe dudar de que la mayoría de los españoles albergara la “lucha de clases” en su corazón: eran ciertos partidos quienes pugnaban por insuflar en ellos el odio “de clase”, en nombre de tal o cual mesianismo. La admiración de García de Cortázar por Azaña le impide ver lo que Azaña mismo explicó: que él estaba empeñado en un “programa de demoliciones”, especialmente contra la Iglesia, a costa de libertades como las de conciencia, asociación y expresión, y que pensaba hacer de “los gruesos batallones populares”, es decir, de los sindicatos extremistas, el instrumento de su plan. Así lo expuso en vísperas de la República, y sus actuaciones respondieron a ese designio hasta el final, si bien resultó él quien sirvió de instrumento a la revolución.
El mismo estilo encontramos en frases como la pretensión de que Unamuno causó tristeza y horror en el mundo al apoyar a los militares alzados. En realidad causó enorme furia en los partidarios del Frente Popular (que no monopolizaban “el mundo”), y alegría en los contrarios. ¿O no existen los últimos para Cortázar?
Por resumir y terminar: Los moderados fueron rebasados por la bullanga revolucionaria de la izquierda más exaltada y la nostalgia clerical, militarista y anacrónica de la derecha más conservadora“. El proceso revolucionario resultó muchísimo más que bullanga, y la gran mayoría de la derecha, representada en la CEDA, permaneció afecta a la legalidad hasta casi los últimos momentos del régimen, hasta constatar la inutilidad de sus presiones para que el Gobierno aplicase la ley. En cuanto a los “moderados” (Azaña y los suyos, según Cortázar), colaboraron con el proceso revolucionario ya desde 1933, cuando incurrieron en golpismo al perder las elecciones, y sobre todo cuando volvieron al poder en el 36. La abundante documentación de la izquierda, aportada en mi libro El derrumbe de la república y la guerra civil, deja el asunto bastante claro, y en todo caso a los documentos no puede oponerse una literatura sensiblera. El peligro y la conculcación de la ley vinieron sobre todo de la izquierda y los separatistas, muy secundariamente de la derecha. Equipararlos supone distorsionar de modo fundamental la visión de la época.
Obviamente, el señor Cortázar conoce perfectamente los hechos, pero prefiere soslayarlos y refugiarse en generalidades. Y como él, bastantes otros historiadores de derechas. Sospecho que lo hacen por congraciarse con la izquierda, acaso en aras de una reconciliación que nunca llegará por la senda de la falsedad. Al final todo queda en expresión de sentimientos fáciles o en jeremiadas triviales, quejumbrosas y pretendidamente lúcidas sobre el sino de los españoles, cuando no sobre la historia y el género humano en general. En España componen todo un género literario, bastante necio y pesado con su “cainismo” y similares.
Valga un ejemplo en Meditaciones en el desierto, un curioso libro de Gaziel saludado con alborozo por la intelectualidad progre porque se refiere al franquismo: La historia es una auténtica y espantosa tragedia. El azaroso resultado, siempre imprevisible, no de una lucha noble y claramente desproporcionada entre el bien y el mal, sino de una vil e inmunda mezcla por encima de la cual se despliegan, como espejitos para cazar alondras, las banderas más deslumbrantes y los lemas más puros, mientras por debajo corren desatados, como víboras y escorpiones, el crimen y la traición (…) Historia es pura zoología“. Perfecto. Sólo cabe una observación: quien así escribe, ¿se considera la excepción o una parte de ese truculento panorama? ¿Se cree por encima de la historia, como juez de ella, o entra en el catálogo de víboras y escorpiones? Creerse por encima suena a vanidad ridícula, y formar parte de tal “zoo” vuelve muy dudoso el juicio expresado.
(En LD, 20-10-2005, “Los enfoques sentimentales de la guerra”)
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Difícil valoración
* Me resulta muy difícil valorar su novela “Cuatro perros verdes”, seguramente les pase a muchos más lectores. No solo es muy diferente de la novela anterior, sino de toda la literatura actual, por lo menos la española. Simplemente me ha desconcertado y no entiendo cómo ha podido usted embutir tal cantidad de historias y problemas en tan corto espacio. No sé si es muy buena o muy mala. Camilo D.
*Finalmente he tenido tiempo para leer “Cuatro perros verdes”, que realmente me gustó
mucho, creo por su seriedad de tipo “dostoevskyano”, por estar muy bien
escrita y también por su localización en sitios conocidos. Es aún mas
conversacional que algunas novelas, pero manejas ese lenguaje muy bien.
Vaya, un artista. Leerla no fue ningún deber, sino un verdadero placer
que disfruté. Stanley Payne






