El legado de Franco (2) en Una hora con la historia: https://www.youtube.com/watch?v=m061Xun50VU
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Tertulia
Tu último libro sobre el Frente Popular aspira, supongo, a culminar la cuestión de la guerra aprovechando el 80 aniversario de su terminación.
–Una sociedad que a los 80 años no ha sido capaz de asimilar un hecho ya antiguo, del que no quedan prácticamente supervivientes, es una sociedad enferma. Las versiones hoy predominantes son de una falsedad tan tosca, tan brutal, que produce náuseas en cualquiera que reflexione un poco sobre el pasado. Porque sobre esa falsedad radical se están fundando políticas peligrosísimas, una vuelta a lo peor del pasado.
Pero tú has publicado ya muchos libros, y algunos de gran éxito de ventas. Si están bien fundados, ¿cómo es posible que no se hayan impuesto?
–Ya el primer libro, publicado en 1999, Los orígenes de la guerra civil, cambiaba de raíz las versiones predominantes, elaboradas partiendo de la propaganda comunista, la cual, por lo visto representaba a la democracia. ¿Por qué no se ha impuesto, dices? Hay tres razones, que se resumen en una: porque necesitaban cuajar en la universidad y los medios, y la universidad y la cultura han sido abandonadas por la derecha en manos de la izquierda y separatistas, se las ha regalado prácticamente; porque se ha ejercido una censura eficaz, la del silencio, de modo que incluso quienes coincidían con mis posiciones han colaborado a esa censura: hasta cuando mantenían alguna posición algo objetiva sobre el pasado “olvidan” citarme cuando yo había abierto un camino que ellos, muy tímidamente, empezaban a seguir. Y porque la concepción aún más predominante en Europa occidental coincidía con la que ha habido aquí. Casi siempre nos olvidamos de las influencias eurooccidentales en España, que son más fuertes de lo que parece.
¿La razón que resume a las demás?
–La política del PP, un partido realmente infecto. Lo remarco siempre: capaz de escupir sobre las tumbas de sus padres y abuelos. De igual modo que la degradación moral e intelectual de la universidad se manifiesta en su aceptación una ley como la de memoria histórica. La obligación más primaria y palmaria del PP era oponerse a toda esa falsedad, porque sabe bien que se trata de embustes. Ha hecho lo contrario para hacerse pasar por demócrata congraciándose con los peores enemigos de la democracia, a quienes ha regalado implícitamente la patente. Y esto viene también de la presión europea, aparte de por la radical falta de pensamiento en la derecha, cosa que ocurría ya en el franquismo. La izquierda y los separatistas sí tienen un pensamiento político por erróneo que sea.
Perdone, pero ¿cómo es lo que ha dicho de Europa? ¿También Europa está contra usted?
–La Unión Europea, que no Europa, está contra el franquismo, y por tanto contra quienes defendemos su carácter históricamente necesario y fructífero. Y está con más fuerza que los propios seudohistoriadores españoles. Hace años un cantamañanas escribió un libro pintoresco contra los míos, El Anti Moa, que venía refrendandado por una caterva de profesores europeos y useños, creo recordar. El franquismo hace daño a esos intelectuales y a sus gobiernos.
¿Les hace daño, ochenta años después?
–Insistiré en algunos puntos que deberían ser el abecé de un análisis y orientación política. La guerra mundial dio pie a una alianza entre las potencias anglosajonas y el régimen soviético. Todos ellos vieron en el franquismo un enemigo e intentaron aplastarlo. Aplastarlo por las armas les fue imposible a los anglosajones, ante los riesgos que supondría para el resto de una Europa en ruinas y las ventajas para su socio y ya adversario soviético. Tuvieron que contentarse todos con el maquis y el aislamiento. Pero el franquismo derrotó al maquis y luego al aislamiento. Para los países de Europa occidental el caso de España era un verdadero escándalo: no había sido liberado por el ejército useño e indirectamente por el soviético, ni por tanto estaba bajo la tutela useña; se reconstruía con sus propias fuerzas y no solo derrotaba al aislamiento sino que ¡también derrotaba a Inglaterra en la ONU sobre el caso de Gibraltar! ¡Un escándalo, cómo se atrevía…! ¡Y a pesar de que todos los países eurooccidentales apoyaban a Londres! Descolonizaba de modo menos traumático y humillante que Francia, Holanda, Inglaterra o Bélgica. Y era capaz de crecer económicamente a gran ritmo, ingresando en el club de los países más ricos del mundo a partir de una posición muy inferior a la de sus vecinos del norte… No puede extrañar que esos gobiernos apoyaran a los comunistas o al terrorismo de la ETA, tratando de impedir que el régimen se defendiera de ellos. En fin, un escándalo, ya digo. Aunque se trataba de regímenes anticomunistas, en ellos latía un fondo de simpatía y de gratitud a la URSS staliniana, sentimiento bastante lógico, puesto que sin las victorias militares soviéticas no habrían podido liberarles de los nazis las tropas useñas.
De acuerdo, pero ¿no es agua pasada todo eso? ¿Qué puede importar hoy el franquismo a la Unión Europea?
–Pues casualmente le importa mucho. En sus organismos se vienen pronunciando condenas a él, y apoyo a la propaganda y las leyes del nuevo frente popular. Aquí hubo un problema al llegar la transición, y es el vacío de pensamiento político en la derecha, que fue capaz de organizar una transición adecuada, de la ley a la ley, pero que enseguida aceptó la tutela moral e ideológica de esos gobiernos eurooccidentales, a los que nada debía España. El historiador alemán —bastante mejorable—Golo Mann, escribió que la guerra de España fue plenamente española y ajena a los movimientos europeos, como los fascismos, el comunismo, el capitalismo o el socialismo. “España era un país solitario y debió habérsele dejado en su soledad”. A la vista de la historia real, el aserto es una simple tontería, como expongo en este libro sobre el Frente Popular. Pero tiene algo de cierto: España, en el siglo XX y aunque muy influido por el resto de Europa, mantuvo una posición muy especial, única, al margen de las guerras mundiales y otras cosas. Y, digámoslo todo, muy positivamente única. Que debe explicarse y razonarse de una vez.
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Su panfleto contra Cayetana Álvarez de Toledo (que no es “señorita”, sino casada y divorciada, con hijos) es injusto y ofensivo. Cayetana ha abanderado el movimiento “libres e iguales” contra los separatismos, que ha tenido gran impacto . Y está batiéndose en Cataluña, precisamente, no desde la comodidad de Madrid como usted. Usted debería rectificar sus hirientes juicios… M. G. H.
Vamos por partes. Lo de “libres e iguales” suena bien y es un buen argumento contra los separatistas, pero deja de lado de cuestión de España, y al hacerse dentro del PP no puede ser inocente. Nadie ha favorecido los separatismos más que el PP, ni siquiera el PSOE. Por consiguiente dicho movimiento podría ser una maniobra demagógica para recobrar votos, no digo que doña Cayetana se lo haya planteado así, pero si no rompe con el PP, el efecto práctico es ese. Después de tantos años de miserias, nadie que esté en el PP o en el PSOE, al menos a cierto nivel, es inocente de la situación a la que están llevando al país.
Pero lo más intolerable es lo de “los 500 años de difícil historia en común”. Lo que hay debajo de esa estúpida expresión es la leyenda negra, precisamente. Y su consecuencia es su exaltación pueril de la Constitución como lo mejor que ha hecho España en estos 500 años. No voy a extenderme en esto, pero refleja una visión típica del PP, que cree que España y la democracia le deben algo, cuando las ha estado saboteando desde el principio en compañía de sus amigachos sepraratistas y socialistas. Es la ausencia total de pensamiento o, si se quiere, el pensamiento mágico: la Constitución, un papel que por lo demás nadie ha cumplido, tiene virtud mágica, ha llevado a España a la gloria, dice ella. Antes todo era opresión y dolor. ¡Qué gentuza! Es comoAznar condenado el alzamiento del 18 de julio, es decir, a sus padres y abuelos, los padres y abuelos que con tanto sacrificio libraron a España de lo peor.
¿Defiende Cayetana a España? Es lo que suele decirse: “con tales amigos no hacen falta enemigos”.
Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:


