Gobierno del virus y gobierno virus
Dado lo mucho que ha hecho el actual gobierno por extender el Covid 19, colocando a España en uno de los puestos más elevados del mundo en mortandad derivada, y de paso en ruina económica, merecería el título de “Gobierno del Covid”, o “del virus”. Él mismo es un auténtico virus para España: tiene encantados a todos los enemigos del país, sean ETA, separatistas, golpistas u ocupantes de Gibraltar. La osadía con que actúa, dando un golpe tras otro a las libertades y a la unidad nacional, revela que cree a España prácticamente en las últimas. Cree en su propia eficacia como virus. Quien haya leído mis dos libros recientes sobre la república y el frente popular, verá que esa creencia no es nueva. Por entonces también la alianza de separatistas y sovietizantes estaba convencida de que España había dejado de existir, salvo por algunos residuos fáciles ya de eliminar. Como sabemos, se equivocó por completo, pero hoy tenemos un nuevo frente popular y la misma amenaza. Es preciso demostrar que vuelven a equivocarse. Esta es la gran tarea del momento.


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Calidad de los historiadores españoles
**La calidad académica, deontológica y democrática de los historiadores españoles tiene una piedra de toque: su actitud ante las leyes de “memoria”. Si no son capaces de alzarse contra el ataque a las libertades, intelectuales y generales del país, y a la verdad histórica, demostrarán su radical miseria no solo en su oficio, sino en su misma personalidad. Pasarán a la historia como simples “memoriadores”, meros agentes del totalitarismo.
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Galicia y el desierto
“Usted, como gallego de un paisaje semejante al vasco, ¿qué opina?”
El paisaje es muy similar al vasco, si acaso con mayor protagonismo del mar (O SON DO AR – Luar Na Lubre – YouTube). También es común el enorme apego a la tierra, en especial a la vida de la aldea, que ha dado un personaje típico de emigrante a América que vuelve rico “a pagarse un entierro de primera”. La vida de aldea era antaño pobre pero muy poética (una ligera descripción hice en “Sonaron gritos…“, cuando el atentado del maquis). Ahora la gente es más rica, más envejecida, más tecnificada, sin respeto a la arquitectura rural y con muchas casas “modernas” de mal gusto, y descuido por el entorno.
Para el atentado dicho me inspiré en el cementerio y la iglesia de mi aldea, Moldes. El cementerio, arriba del “Outeiro”, con un hermoso crucero fuera y unos enormes castaños a la entrada, y dentro una capilla románica, acaso templaria, era también, vuelvo a decirlo, extraordinariamente poético, también con su vasto paisaje de montañas, bosques y campos. La última vez que lo vi, el muro estaba rodeado de zarzas con flores de plástico y envases, que le daban un aire de suciedad y de trivialización de la propia muerte. Coincido con Caro Baroja en el encanto y la sugestión “demoníaca” de la naturaleza, de esos paseos nocturnos bajo las estrellas, con ruidos extraños, los gritos apagados de algún mochuelo, el rumor del río al fondo del valle… propicios a creencias paganas. La naturaleza puede inspirar terror, y yo lo experimenté de niño: me gustaba andar solo por el bosque y salirme de los caminos, y una vez que me perdí en una bifurcación me encontré con un paisaje y unos montes desconocidos que, sin saber por qué, me sobrecogieron como una amenaza extraña y me obligaron a volverme huyendo como si algún ser inmaterial quisiera atraparme o matarme.
Al revés que a Caro, los paisajes castellanos, de sierra o de llano, me gustan también, pese a la tristeza de sus ocasos. Un amigo inglés comentaba que los cielos de Castilla parecían mucho más grandes que los de Inglaterra, y le sugerían cierta emoción mística. No es nueva la observación de la estrecha relación con el desierto por parte de los tres grandes monoteísmos, judío, cristiano y musulmán. En un “recuerdo suelto” que recogí en Adiós a un tiempo, cito la emoción del explorador húngaro de Libia L. Almási en aquellas soledades: “La fe en un Ser superior a nosotros y, al mismo tiempo, la sumisión a nuestro destino humano, se apoderan de nosotros” ( Pío Moa – Excursiones arqueológicas – Libertad Digital).
Pero no creo mucho en esa diferenciación entre paganismo propio de montes y verdor, y monoteísmo inspirado por el desierto. Realmente los pueblos del desierto creían también en dioses y espíritus diversos y antes de llegar al monoteísmo debieron de pasar, como los griegos, por una jerarquía de divinidades: Zeus es casi una figura monoteísta. Y quizá los dioses y númenes menores reaparecen en el monoteísmo en forma de ángeles, por ejemplo.
![Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Pío Moa]](https://m.media-amazon.com/images/I/41x+9j5cNIL.jpg)
**Creo que a los separatistas catalanes nada los retrata mejor que la figura del caganer. Se pasan la vida cagando embustes e invenciones pretenciosas, cagándose en España, en Castilla, en la Cataluña real, que siempre fue parte de España, cagándose siempre a la hora de la verdad. Y llenando de hedor la política.


