Una ley criminal
La ley llamada por sarcasmo de “memoria democrática” es directamente criminal. Su propósito, como la precedente, es ilegitimar el franquismo, y es plenamente revelador que para ello tenga que ilegitimar también las libertades básicas, la transición, la monarquía y la propia verdad histórica. Y que ataque el patrimonio histórico-artístico, empezando por el Valle de los Caídos: delincuentes como los actuales se libraron durante la guerra civil a una verdadera orgía de saqueos y destrucciones de dicho patrimonio. Es ya una tradición.
El problema real consiste en la escasa y pusilánime resistencia a tales leyes tiránicas. Esto se debe en general a la escasa conciencia y casi nulo pensamiento democrático en el PP, la Iglesia y la monarquía misma. De hecho, ya se ocupó la derecha, la UCD y luego el PP, de ideología básicamente democristiana y apoyándose inicialmente en el aparato del Movimiento, de desacreditar la propia transición al ignorar deliberadamente su origen en el franquismo y en el referéndum de 1976 contra las pretensiones rupturistas.
La resistencia contra estas nuevas ediciones de “la estupidez y la canallería” que decía Gregorio Marañón, debe incrementarse. Ahora hay un partido, VOX, que parece dispuesto a hacer algo práctico. Y una manera esencial de hacerlo es difundir la verdad histórica, para que el público sepa en quiénes se inspiran los tiranos actuales. El libro Los mitos de la guerra civil ha recibido las más fuertes reacciones censoras, hasta llegar a dichas leyes, y por eso mismo su reedición a principios del próximo mes, será un arma muy importante en esta lucha por las libertades. Despoja a los nuevos déspotas de su pretendida legitimidad histórica, moral y política; es un torpedo en la línea de flotación de sus leyes
****************************
La salud mata
**“Los combustibles fósiles matan”, dice ahora un estudio idiota de los muchos que se producen en cascada “científicamente”. La idea es que el cambio climático causa mala salud en la gente, y como el cambio climático proviene de los combustibles fósiles… ¡Qué ejercicio de la razón! Nadie sabe si hay un cambio climático de gran alcance, ni en qué dirección ni a qué se debería (hace mil años había un clima bastante más cálido en Europa, sin combustibles fósiles, y hace tres siglos hubo una “pequeña edad del hielo). Donde más combustibles fósiles se consumen es en los países ricos, que son también los de mayor salud y esperanza de vida. Se ve que la salud también mata. Supongo que alguien habrá hecho una recopilación de las profecías que vienen haciendo los ecologistas desde hace décadas. Sería ilustrativo.
**Es una paradoja histórica que la derrota final de Japón en la DGN hubiera abonado las derrotas posteriores de Holanda, Francia, Inglaterra y Usa en Asia. Como decía Ho Chi-min, el prestigio de los europeos era aún tal al principio, que los propios vietnamitas se reían de su rebelión (“un saltamontes contra un elefante”, decían). Pero no solo terminaron venciendo a los franceses, sino también a los useños, pese a su enorme inferioridad material. No menos paradójico que los vietnamitas hayan adoptado el modelo económico useño, prescindiendo del comunista.
**Excepciones aparte, los periodistas forman probablemente el sector más inculto de la población, en rivalidad con los políticos, con el agravante de que se creen lo contrario.
**Acaba de salir la sexta edición de Nueva historia de España. Historia que comienza con la II Guerra Púnica y dura hasta hoy, y es de esperar que bastante tiempo más si se logra parar los pies a separatistas, marxistoides y similares.
********************************
Cristianismo e ideologías
Al interpretar la II Guerra mundial como el choque de tres ideologías, no excluimos las interpretaciones políticas, económicas u otras, sino que las englobamos en una criterio explicativo más amplio.
Una ideología es, como la religión, una concepción general de la condición humana y del mundo en que vive. Podríamos preguntarnos, ¿qué necesidad tiene el hombre de tales ideas, habida cuenta de su habilidad, superior a la de los animales, para sobrevivir mediante la técnica? Los animales no parecen sentir esa necesidad, y quizá muchos humanos tampoco la sientan y se contenten con utilizar los instrumentos de supervivencia que la naturaleza y la sociedad les ha dado. Y sin embargo esa necesidad humana se manifiesta en el valor supremo que las sociedades y los estados han dado siempre a religiones e ideologías, hasta llevarles a arriesgar o sacrificar la vida por ellas.
A mi juicio ello obedece a la consciencia, aguda o vaga, de la posición del hombre, que quizá nadie haya definido mejor que Omar Jayam: “nunca podré saber la razón de mi llegada al mundo, mi estancia en él y mi partida de él”. Por tanto, se me escapa el sentido o finalidad de mi existencia. Esta es una constatación sumamente angustiosa para el ser humano, intensamente volcado en sus actos corrientes a la finalidad de ellos, sin la cual su actividad se volvería insensata o enloquecida. Dichos actos encuentran en su finalidad concreta un sentido razonable o racionalizable, pero el sentido general de su propia existencia escapa a su razón o su ciencia. De otro modo: si el hombre supiera la razón de su existencia, la religión, la ideología, la filosofía o el arte serían superfluos.
El sinsentido de la vida no puede ser aceptado por nuestra psique ya que provocaría el hundimiento anímico también para abordar las exigencias cotidianas. La psique recurre entonces a otras facultades, a la imaginación, para aplacar esa angustia esencial, que puede paralizar o enfermarla, pero que en su malestar encierra también un dinamismo transformador (Paul Diel): alguna fuerza ajena y extraordinaria, muy por encima de las capacidades humanas, tiene que gobernar de algún modo nuestra vida y el mundo, y darles sentido. La mente recurre a analogías y simbolismos, utilizando lo que sabe de su vida para abordar lo que, en rigor, no puede conocer. De ese esfuerzo depende la cultura. Los resultados, fundamentalmente los mitos, ofrecen algo parecido a una explicación que, pese a no explicar, poseen un poder sugestivo y calmante, y ofrecen unos valores sin los cuales muchas personas no sienten la vida digna de vivirse.
La creencia en aquella fuerza (aquel ser, Dios, para los cristianos) superior, creador y gobernante de la vida y el mundo no podía apoyarse en los sentidos ni en la razón, sino en otro rasgo de la condición humana, la fe, también presente, a un nivel más relativo, en la vida cotidiana ante la incertidumbre de muchos sucesos y en particular del futuro.
Las ideologías,en la significación aquí empleada, son concepciones del mundo y del hombre que buscan basarse en la razón. Históricamente van formándose en la Ilustración del siglo XVIII, en el sapere aude kantiano. ¿Hasta dónde podría llegar ese saber al que el hombre debería atreverse? Sería un saber en todas las direcciones, pero principalmente en el del sentido de la vida, que demolería los mitos religiosos, supersticiosos por el simple hecho de no apoyarse en la razón.
Lo que se esperaba de ahí, mediante el rigor lógico y el pensamiento científico eran unas conclusiones sobre las causas y leyes de la vida humana y sobre la moral y conducta, que serían obligatorias, no por una fuerza exterior, sino por su propia capacidad de convicción racional y sentimental sobre los “animales racionales”.
Pero el resultado histórico no fue el que se esperaba, sino diversas ideologías opuestas entre sí, la primera de las cuales sería, en sentido amplio, el liberalismo. Casi junto a ella surgiría el comunismo, ambas, a su vez, con distintas corrientes e interpretaciones en su interior. Puede decirse, entonces, que las ideologías nacen de la crítica y parcial descomposición del cristianismo, en un fenómeno particular de la civilización cristiana europea al menos en la amplitud que ha cobrado.
Ninguna otra religión ha originado tal fenómeno, y la causa podría encontrarse en la especial tensión cristiana entre razón y fe. Tensión heredada probablemente de la doble herencia judía y grecolatina (Atenas y Jerusalén, se ha dicho). Grosso modo, la tensión se fue desarrollando entre los siglos XI y XV en las polémicas escolásticas, alcanzando en el humanismo y el llamado renacimiento cierta ventaja no absoluta Atenas-Roma, es decir, las exigencias de la razón sobre la fe. A este debilitamiento de la fe reaccionó Lutero apasionadamente, provocando lo que ya no fue una polémica meramente intelectual, por vehemente que fuese, sino una escisión violenta y belicosa en la cristiandad europea.
*******************************
Una hora con la historia es un programa serio de historia, creo que único o poco menos en España. Es un ariete contra la involución política y cultural, basada en la falsificación del pasado, que viene sufriendo España desde hace mucho. Un ariete pequeño, pero que puede cobrar más fuerza si los oyentes comprenden que recuperar la historia es más que simple ilustración, es una lucha que compromete a todos. Si todos nos esforzamos en dar a conocer el programa, enlazándolo y comentándolo en las redes sociales, por correo, etc., el ariete se hará sentir más. El programa sigue tirando un poco a trancas y barrancas, y los impuestos trimestrales (unos 1.000 euros, que por sarcasmo contribuyen a sostener los chiringuitos subvencionados de la “memoria”) pueden dejar la cuenta a cero, como últimamente. Por eso hacemos un llamamiento a nuestros oyentes a ese doble apoyo, de difusión y de contribución económica mediante alguna suma mensual, por pequeña que sea, como participación en una lucha necesaria.
La cuenta para contribuir es BBVA ES09 0182 1364 3302 0154 3346
Religión y economía (I). Smith y Marx
A partir de Adam Smith y de Marx, la interpretación de la economía se ha convertido en el hilo conductor de la historia, quedando la religión como un elemento superfluo o, peor aún, falsificador en su estudio. La economía, es decir, la riqueza basada en la técnica y el comercio, tiene con respecto a la religión la ventaja de ser algo más o menos cuantificable y de evolución medible en el tiempo, lo que le ha venido dando cierto aspecto científico.
No obstante, la concepción de la economía difería en Smith y en Marx. En el primero se trataba ante todo del comercio, mientras que el segundo prestaba más atención a la técnica (“las fuerzas productivas”), dejando el comercio en segundo plano. Smith no se fijaba en las diferencias sociales de la riqueza, mientras que Marx entendía esas diferencias (la división en clases) como el asunto crucial. Smith veía la historia, implícitamente, como una progresión indefinida hacia una mayor riqueza basada en un comercio cada vez más ilimitado, mientras que Marx encontraba en la lucha entre las clases el motor mismo de la historia, que por su propia evolución basada en las fuerzas productivas debía abocar al comunismo.
La idea tropieza con el hecho de la importancia fundamental atribuida por todos los pueblos a sus religiones, que Smith descarta a cualquier efecto práctico y Marx repudia de modo resuelto. La pugna entre una interpretación economista y otra más tradicional en la que la religión tenía un peso decisivo, es un problema que dista de estar resuelto. De entrada las dos interpretaciones nacidas de la concepción economista, tan distintas, antagónicas realmente, parecen indicar ya la insuficiencia de la concepción misma.
*****************************
Píldoras: ¿Franco o el Doctor Fraude?
Si unos cientos o miles de personas difunden estas expresiones, las cosas mejorarán. No es posible aceptar una ley totalitaria sin convertirse en cómplices de ella.
**¿Por qué ha suscitado Los mitos de la guerra civil una reacción tan brutal y censora de la izquierda y separatistas? Porque el conocimiento público de la guerra civil les despoja de su pretendida legitimidad histórica, moral y política. Esa eso necesitan atacar las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra con leyes a la soviética.
**Franco no derrotó a demócratas, sino a sovietizantes y separatistas, que hoy vuelven a envenenar de odio a la gente. Por tanto, ¡viva Franco, fuera el Doctor Fraude!
** Franco salvó a España de la guerra mundial, que habría sido mucho peor que la civil. Por lo tanto, ¡viva Franco, fuera el Doctor Fraude!
**“Franco nunca tuvo oposición democrática sino comunista o terrorista. Por lo tanto, ¡viva Franco, fuera el Doctor Fraude!
**El PSOE no luchó contra Franco en vida de este. “Lucha” ahora, décadas después, con el arma de la corrupción y la mentira. Por ello, ¡viva Franco, fuera el Doctor Fraude!
**La democracia solo fue posible sobre la sociedad próspera y sin los viejos odios, creada en el franquismo y organizada desde el mismo franquismo. Y está siendo demolida por los antifranquistas (desde la ETA al PP). Así que ¡viva Franco, fuera el Doctor Fraude!
**¿Qué ha aportado el PSOE a la democracia y a España? Corrupción, falseamiento del poder judicial, falsificación de la historia, alianza con los separatistas y la ETA. Si esto se entiende, se entenderá el viva a Franco o el fuera al Doctor Fraude.
****************************
De la inconsciencia a una consciencia amputada
Generalmente las novelas que transcurren en una sola jornada olvidan el dato cósmico de que la misma viene determinada por la salida y la puesta del sol. De ello se percata el personaje Santi. Según marcha hacia la glorieta de Cuatro Caminos va percibiendo cómo las ventanas se iluminan y la gente va saliendo a la calle, todavía en la oscuridad. Son los obreros, que andan solos o en pequeños grupos a sus trabajos, y se detienen en algún bar o taberna a acabar de despejarse con un café o una copa de coñac o aguardiente. Santi los imita, trata de escuchar sus conversaciones o entender la causa de unas risas. Todo esto le parece lleno de significación, sin saber cuál. Sale a la glorieta, observa la gente que baja o sube del metro, con expresiones ausentes, soñolientas o preocupadas, indiferentes a la realidad de que si pueden moverse, ocuparse en sus cosas, se debe a un suceso que está a punto de ocurrir, la aurora “de rosáceos dedos”. Ya han visto tantas auroras que ni sienten esta de la que sin embargo depende todo, su propia vida n esta jornada. Piensa en ello, y de pronto le sacan de sus nebulosos pensamientos, casi brutalmente, unos papeles que revolotean unos momentos en el aire y unos muchachos que salen corriendo hacia una calle próxima. La vida tiene mil facetas. El sol se va alzando y unos edificios le impiden contemplar la salida misma. Algo decepcionado, vuelve hacia su piso. La calle, Bravo Murillo, se encuentra mucho más llena que antes de gente y de coches, y ya no son obreros, sino empleados de comercio y profesionales, niños que van a la escuela… En un corto período de tiempo ha pasado de la oscura soledad en la que todo el mundo está inconsciente, al bullicio de la actividad normal, sin que el sol, que va a marcar el día, ejerza el menor influjo en la mente de las multitudes que dependen de él. Pasan a una consciencia por así decir amputada.
Animo a los lectores a difundir al máximo este mensaje
Por la verdad, contra el fraude y la tiranía
La ley que, pervirtiendo el lenguaje, llaman de “memoria democrática” es un doble atentado contra la democracia y contra la verdad histórica. Esto es una evidencia: si fuera cierta la versión de la guerra civil y el franquismo que sostienen sus autores, esa versión podría convencer por el simple debate intelectual libre. Nadie les niega el derecho a exponer sus versiones, pero sí a imponerlas por ley, necesariamente de estilo soviético. Pero necesitan esa ley precisamente porque la saben falsa. Así, unos políticos incultos y en su mayoría corruptos se permiten dictar a los españoles lo que deben creer sobre su propia historia.
Mucha gente percibe el absurdo, pero no entiende por qué se falsifican unos hechos de hace ochenta años. Les parece una mera triquiñuela electoralista. Verlo así es una estupidez, muy típica de cierta derecha. La izquierda y los separatistas necesitan esa ley porque de su versión de la guerra y el franquismo extraen su legitimidad histórica, política y moral. Legitimidad fraudulenta para sus actuales manejos que tienden a desintegrar la nación, fomentar rencores y odios sociales y hasta negar las bases biológicas de la vida humana.
Debe recordarse ante todo que, como ha dicho el historiador inglés Paul Johnson, nuestra guerra civil es quizá el suceso del siglo XX sobre el que más se ha mentido, en España, en Europa y en América. La falsificación empieza por desviar la atención de lo que realmente se jugaba en aquella guerra, para disimularlo con palabrería demagógica. Y comprendemos fácilmente lo que se jugaba atendiendo a los partidos del Frente Popular, una alianza de partidos sovietizantes y separatistas, más algunos grupos de adorno. La composición del Frente Popular explica de sobra el doble y gran peligro histórico que amenazaba la continuidad cultural y política de España por entonces: la sustitución de su cultura de raíz cristiana y europea por un régimen de estilo soviético, y su disolución nacional en varios pequeños estados manejables por potencias exteriores. Esto es lo que entonces se jugaba en la guerra, y no una democracia ya destruida por los partidos frentepopulistas. Y de quién venciera iba a depender la historia posterior. Hasta hoy mismo. Si se oculta o disimula esto, se pierde todo el sentido de la historia.
Pero para llegar a la guerra hizo falta algo más: la destrucción de la legalidad republicana por quienes compondrían el Frente Popular, que con el mismo fraude que se decían demócratas se declaraban republicanos. La destrucción comenzó apenas instaurada la república, con incendios terroristas de más de cien iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza, y continuó con violencias y atentados permanentes. Pero la república cayó especialmente por dos grandes y decisivos golpes, la insurrección socialista-separatista de octubre de 1934, que, aunque derrotada, dejó malherida a la república; y la falsificación de las elecciones de febrero de 1936, seguida de un régimen de terror con cientos de asesinatos, incendios y violencias durante cinco meses, hasta que gran parte de la sociedad reaccionó.
El Frente Popular perdió la guerra, pese a tener al principio toda la fuerza del estado y el dinero a su favor, pero en cambio ganó internacionalmente la batalla de la propaganda, al presentarse contra toda evidencia como defensora de la democracia. Una democracia aniquilada por el propio Frente, tutelada por Stalin, y ya inviable por largo tiempo. Pues una democracia no puede funcionar con grandes partidos liberticidas, como eran aquellos, y en un ambiente de pobreza mayoritaria, fuertes desigualdades sociales y odios políticos cultivados precisamente por esos partidos.
Fue necesario un largo período histórico para sacar a España de la pobreza y de los odios que hicieron imposible la convivencia en paz y en libertad, y eso lo logró un régimen autoritario que nunca tuvo oposición democrática, aunque sí comunista y/o terrorista. Pero al final del franquismo la unidad nacional estaba bien asentada, la sociedad española era próspera y había olvidado muy mayoritariamente los viejos odios. Y se suponía que los partidos habían aprendido la lección de la historia. Por lo tanto se hacía posible, por primer vez, una democracia fructífera y no convulsa. Sin embargo hemos venido comprobando cómo quienes se sienten herederos de los viejos partidos que trajeron la guerra han conformado un nuevo frente popular de facto, que amenaza a la nación y a la democracia. Y cuya pretendida legitimidad está en la falsificación del pasado y la imposición de leyes tiránicas.
Es preciso reaccionar contra esto, es preciso movilizarse. Y para ello es esencial conocer los hechos, falseados masivamente por una propaganda brutal. Mi libro Los mitos de la guerra civil, de próxima reedición en noviembre, es precisamente una de las mejores armas contra esa ley infame, porque demuele las patrañas, “el Himalaya de falsedades” que decía Besteiro, de las versiones izquierdistas y separatistas. Otros libros lo han hecho, pero este ha despertado más que ninguno las furias de los liberticidas, lo que revela la eficacia de su exposición. Cuando salió hace veinte años provocó un coro de peticiones de censura. Y ahora ha pasado algo parecido con su traducción en Francia. De esa furia censora, tan demostrativa, han salido estas leyes contra la libertad de todos.
El libro está dedicado “a los jóvenes, que deben conocer la historia”, para no ser víctimas del despotismo falsario del nuevo frente popular, enemigo de la nación y la democracia. Dedicado a los que eran jóvenes entonces y a los jóvenes de hoy, veinte años después, y al público en general. Porque, como venía a decir el filósofo Jorge Santayana, si no se conoce la historia no se podrá afrontar un presente que está reproduciendo, precisamente lo peor del pasado.
Una hora con la historia es un programa serio de historia, creo que único o poco menos en España. Es un ariete contra la involución política y cultural, basada en la falsificación del pasado, que viene sufriendo España desde hace mucho. Un ariete pequeño, pero que puede cobrar más fuerza si los oyentes comprenden que recuperar la historia es más que simple ilustración, es una lucha que compromete a todos. Si todos nos esforzamos en dar a conocer el programa, enlazándolo y comentándolo en las redes sociales, por correo, etc., el ariete se hará sentir más. El programa sigue tirando un poco a trancas y barrancas, y los impuestos trimestrales (unos 1.000 euros, que por sarcasmo contribuyen a sostener los chiringuitos subvencionados de la “memoria”) pueden dejar la cuenta a cero, como últimamente. Por eso hacemos un llamamiento a nuestros oyentes a ese doble apoyo, de difusión y de contribución económica mediante alguna suma mensual, por pequeña que sea, como participación en una lucha necesaria.
La cuenta para contribuir es BBVA ES09 0182 1364 3302 0154 3346
*******************************
El mal y la ignorancia
Desde Sócrates se ha extendido la idea, adoptada por las ideologías, de que el mal consiste en la ignorancia. Sin embargo la ignorancia de cada persona siempre será inmensamente superior a su conocimiento, por lo que el mal también sería inmensamente superior. No solo cada persona conoce solo una mínima fracción de los conocimientos generales en la sociedad, sino que la misma sociedad en conjunto ignora mucho más de lo que sabe, a pesar de que conforme pasa el tiempo los conocimientos aumenten en una carrera sin fin aparente, es decir, sin fin ni finalidad clara y sin que podamos decir que el mal disminuya al compás de ellos.
Por lo demás, el mal es un concepto moral, mientras que el conocimiento pertenece a la práctica empírica. Sin embargo, si entendemos el conocimiento, aparte de su sentido científico o técnico, como conocimiento moral, el problema subsiste. No parece haber conocimiento moral que nos salve del mal. Es lo que el mito de Génesis señala: el hombre mordió el fruto, pero no parece haberlo asimilado bien. La moral trata de orientar nuestra vida, de darle un sentido, pero es a su vez una ciencia que el hombre se esfuerza vanamente en dominar; o bien lo consigue solo parcialmente.
Ahora mismo la guerra de Ucrania y las amenazas por ambas partes de hacerla nuclear, creo que nos ilustra un poco sobre el problema.
*************************************
Psicopatías políticas
**¿A qué llamamos Reconquista? Al hecho de que en toda España dejó de existir la sharia, la poligamia, el burka o el velo islámico, la chilaba, la prohibición de comer jamón o beber vino, el califato, las taifas, etc., etc. Y, en fin, al hecho de que los idiotas que niegan la Reconquista tengan que expresarse en español y no en árabe.
**Desenmascarar al Nocilla no es complicado. Basta plantear en todas partes: “¿Acaso ignora Nocilla quién fue Blas Infante? Lo sabe perfectamente. ¿Acaso ignora el significado de la aljofifa? lo sabe. ¿Acaso ignora el significado de Gibraltar? Lo sabe de sobra, como sabte todas estas cosas el PP. Está bien claro lo que este partido defiende”.
**Muy atentos a la campaña en curso para hacer dudar de la españolidad de Ceuta y Melilla, con vistas a su entrega a Marruecos. No olvidemos que la OTAN no protege a esas ciudades, lo que demuestra que las considera propiedad de su amiga la “democracia” marroquí. Amiga también de la psicopática casta política española.
**En cierto folklore anglo, España es el país de las tres eses: “sun, sand and sex”. Y muchos, nuestro propio país, quieren transformar a España en Turistolandia.
**“El Mundo: Así es el fenómeno de casarse con uno mismo que convence cada vez a más mujeres” En lugar de exponerlo como una psicopatía más de las muchas que se observan en la sociedad, lo presentan como un fenómeno normal, y además bueno, dado que “convence cada vez a más mujeres”.
******************************
**Después del éxito de “Los mitos de la guerra civil” en Francia, saldrá en breve una redición 20 aniversario en España. Intentaré hacer campaña con él y animar a que lo hagan todos los que vean el peligro de la memoria “democrática”. Porque el libro desafía y echa por tierra, con más eficacia que cualquier otro que se haya publicada (basta ver las reacciones que ha provocado), toda la falsedad en que se basa dicha memoria. Obviamente, los grandes medios y los partidos (espero que VOX sea una excepción) tratarán de silenciarlo, por eso lo importante es que sean muchos los que colaboren
*******************************
Una aportación literaria
A la pregunta “¿aporta algo literariamente Cuatro perros verdes?” no contestó quien preguntaba por lo que yo quería explicar. Sugiero un primer punto: que un relato literario transcurra en una sola jornada no es original, aunque tampoco frecuente. Lo que creo que puede ser original es la importancia en ella del tema de la salida y puesta del sol. Uno de los protagonistas, Santi, sale, aún de noche, las calles están desiertas y bajo la luz amarillenta de las farolas no hay vida, acaso alguna ventana que se enciende, unos pasos que resuenan alejándose , unos maullidos furiosos de gatos peleándose… La “silenciosa noche misteriosa” de la vieja canción. Santi reflexiona, de modo algo inconexo que en aquellos momentos casi todo el mundo estaba sumido en la inconsciencia. ¿Y si no salieran de ella? ¿Qué seguridad hay? Ninguna seguridad más que la habitual repetición, día tras día, todos iguales en cierto modo, y al mismo tiempo distintos: “Este día nunca volverá a amanecer”, recuerda. Pasamos un tercio de la vida, generalmente de noche, adoptando la postura de los muertos y sumidos en una inconsciencia en la que el mundo desaparece para nosotros, es decir, desaparece de algún modo pues, como se dice, “¿existe el mundo si no lo percibimos?”. Este modo de comenzar la novela de una jornada me parece bastante original. Se han escrito tantos relatos que probablemente otros lo habrán tratado más o menos. Yo no conozco ningún caso, lo cual es poco significativo ya que he leído solo una fracción insignificante de lo que se ha escrito. Pero en la literatura actual española me parece que no se da un enfoque semejante. Seguiré.