¿Por qué están todos, partidos y Triple M, contra la moción de censura? ¿Porque no son conscientes de que el país está en pleno golpismo? No: precisamente porque se dan cuenta, y quieren continuar el proceso. El PP se ha declarado afín al PSOE y al PNV, y el PSOE es aliado y afín a Bildu y los golpistas catalanes. Él mismo es un partido golpista. Y la Triple M es probablemente la parte más corrupta de la sociedad.
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Neutralidad (VI) Una república hacia una nueva guerra europea
Como decía, la nuevas Cortes republicanas se inauguraron un 14 de julio, es decir, el día nacional de Francia, una demostración de servilismo, por un lado, y un programa implícito por otro. Un rasgo peculiar de aquellas Cortes era el gran número de diputados masones, distribuidos en varios partidos, en especial de izquierda. La masonería española, en sus dos vertientes francesa e inglesa, siempre se habían identificado con los intereses, que veían modélicos para España, de aquellas dos potencias, y había pesado en pro de la entrada de España en la PGM. Ello no quiere decir que los firmantes del manifiesto aquí comentado fueran masones todos, o incluso en parte significativa, pero compartían su ideología, para la cual la historia y tradiciones de España eran cosas a erradicar. Lo decía textualmente Azaña, quien se hizo masón tardío haciendo comentarios despectivos sobre los ritos de la orden, pero compartía de lleno sus ideas. La masonería había desempeñado un papel muy importante en la destrucción del Imperio español y en la difusión de la leyenda negra en la propia España desde la invasión napoleónica.
Pero si, como decíamos los casticismos o tradicionalismos como los que por un tiempo representó Menéndez Pelayo, eran inadecuados para responder a la crisis moral y política abierta por “el desastre del 98″, tampoco lo eran las ideologías masónicas o asimiladas, algo que se había manifestado también en Rusia. Aunque en el anarquismo y el socialismo había masones influyentes, sus ideologías diferían de la masónica, esencialmente “burguesa”; aunque esta, por considerar a la España tradicional el mayor enemigo, especulase con utilizarlas contra él. Como sabemos, los movimientos obreristas (que no necesariamente obreros) desbordaron enseguida la idea de una república tranquila, capaz de encauzar las naturales tensiones sociales al modo de Francia… que por otra parte sufría un aumento de ellas cada vez más difícil de controlar.
En los primeros años 30 no parecía haber mucho peligro de guerra en Europa, aunque sí de subversión comunistoide. Ante la depresión económica mundial, la URSS, con sus planes quinquenales que debían racionalizar la economía, se presentaba como una solución mucho más allá de lo propiamente económico, y ejercía una atracción muy poderosa sobre millones de personas, mayormente sobre los socialistas en España, e incluso sobre los anarquistas, pese a que los soviéticos los habían barrido de la URSS. El panorama europeo cambió notablemente desde 1933, con el acceso de Hitler al poder en Alemania, y la posibilidad de una nueva guerra general se abrió paso. Con una España cada vez más convulsionada por las izquierdas y los separatismos, la perspectiva de que aquella vez el país se viera arrastrado a una conflagración general era ya lo más probable. Aunque la derecha era renuente a tal cosa, y había ganado las elecciones del 33 y luego vencido a la insurrección del 34, su capacidad de resistencia a la subversión era escasa, como se demostraría. El triunfo fraudulento del Frente Popular en las elecciones de 1936, situado en una Europa en camino a una nueva guerra, auguraba la intervención en ella, arrastrada tanto por el influjo masónico como por los partidos obreristas fascinados por el ejemplo soviético.
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El abandono del leninismo por el PCE y del marxismo por el PSOE parecían anunciar que ambos partidos renunciaban a sus raíces y se democratizaban realmente. La realidad, sin embargo, demostraría ser muy otra. 264 – El PSOE finge civilizarse | Involución permanente – YouTube
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Baroja, Grapo y otras cosas
Vale la pena leer el ensayo de Fernando Bellón en “Perinquiets” Pío Baroja, la novela y yo, cuyo capítulo I enlacé aquí el 3 de marzo. Son siete capítulos y enlazo ahora el quinto, por corregir dos puntos menores que me atañen (la memoria hace muchas trampas). Se refieren al año 1981:
”Luego se ha sabido, entre otras cosas porque lo han contado quienes lo vivieron, que los servicios de inteligencia soviéticos y de la República Democrática Alemana tenían contactos y puede que hasta entregaran fondos al GRAPO-PCR. Nunca fueron prochinos, pero pasaron a ser prosoviéticos de un modo súbito y sospechoso”.
El PCE(r) Grapo no solo era uno de los muchos grupos prochinos de la época, sino el más consecuente, con diferencia. Es casi imposible que en el ambiente periodístico e intelectual español se entiendan estas cosas más allá del puro folclorismo (no lo digo por mi amigo Bellón), por lo que recomendaría para entenderlo La grande controverse sino-soviétique de Jean Baby, o, a la contra, Los trajes nuevos del presidente Mao, de Simon Leys. Para los años 80 se planteaba el problema de cómo era posible que la URSS hubiera degenerado en una dictadura burguesa mal disimulada (revisionismo), problema que desde la muerte de Mao se agravaba con la ascensión al poder en China del grupo también revisionista de Teng Hsiao-ping y más tarde con la invasión por China del glorioso Vietnam que había derrotado a la superpotencia useña. ¡Solo quedaba un país realmente marxista-leninista, Albania! En el PCR habían tenido la buena idea de expulsarme, en verano de 1977, y con otros dos camaradas estudiamos durante varios años estas cuestiones llegando a la conclusión de que el marxismo fallaba por su misma base teórica, en apariencia tan sólida. En cambio los jefes del partido siguieron el camino inverso: era inconcebible que hubiera tanto revisionismo y degeneración burguesa, de modo que en el fondo tanto los chinos como los soviéticos seguían siendo auténticos comunistas, solo se habían equivocado al convertir en contradicciones antagónicas lo que solo eran contradicciones menores (“en el seno del pueblo”, como decía Mao). Supongo que trataban de congraciarse con los soviéticos como su última tabla de salvación, que no les salvó mucho, creo. Es decir, desde su fundación como OMLE en 1968, fue un partido radicalmente “prochino” o marxista-leninista, el más radical y teorizante en España, que evolucionó en sentido prosoviético a principios de los años 80, creo recordar. Es decir, no deben confundirse los tiempos.
También hay una confusión temporal y otra de concepto en las siguientes frases: “Me suena en la memoria que (Moa) tenía una buena relación con Gonzalo Fernández de la Mora y con Ricardo de la Cierva. Ignoro por qué caminos había llegado a ellos. El caso es que me telefoneó a la redacción con una propuesta muy periodística. Si podía publicar en “Diario de Valencia” una entrevista con él. Venía a ser eso un scoop, una primicia. Pío quería asegurarse determinadas declaraciones en la entrevista, y me preguntó si me importaba que él la trajera hecha. Siendo algo vital para su “reintegración” me pareció que no podía negarme. Quedó en venir a Valencia a entregármela personalmente. No le importaba que yo la firmara, pero a mí sí, y me inventé un seudónimo cualquiera”
Por esas fechas creo que seguía en la clandestinidad, no tenía la menor relación con Ricardo de la Cierva ni llegué a tenerla más allá de coincidir con él en alguna tertulia televisiva o algo así, muchos años después. Con Fernández de la Mora hablé dos o tres veces porque me invitó a una tertulia suya, pero esto fue ya en 2000 0 2001, después de haber publicado Los orígenes de la guerra civil. Por lo demás, no tenía yo la menor intención de “reinsertarme” o “rehabilitarme” (¿ante quiénes?), sino que trataba de establecer la verdad de lo que había pasado y lo que era o había sido el Grapo, ya que los medios no contaban más que embustes y especulaciones entre idiotas y malintencionadas. Por eso me puse a escribir De un tiempo y de un país. Por lo menos ha quedado un testimonio veraz de todo aquel asunto, para quienes tengan interés en él.
No digo estas cosas como crítica a Bellón, sé de sobra lo difícil que es eludir algunas influencias de ambiente y las confusiones de la memoria, y además no quitan nada al interés del ensayo.
https://agroicultura.com/general/retratos-paralelos-de-ayer-y-de-hoy-baroja-la-novela-y-yo-5/
Pío Baroja, la novela y yo (1) – Agroicultura
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