Basura social
“Un lector de su novela Cuatro perros verdes ha escrito esto: En sus memorias se nota que Baroja sufría mucho por la tosquedad, las ruindades, bajezas y tonterías de aquella sociedad, que sigue siendo la nuestra. ¿Está usted de acuerdo en que tenemos una sociedad tan torpe?” Tarsicio
Evidentemente, es mucho más próspera que la de aquellos tiempos, de vida mucho más cómoda para la gran mayoría. Pero creo que al mismo tiempo es más inculta, más servil, más corrompida y menos creativa. No debería ser así porque las deficiencias que hacían a aquella sociedad un tanto cutre en tantos aspectos, fueron superadas en el franquismo. Sin embargo los vicios renacieron y se agravaron a partir de una transición bien planteada pero cada vez peor realizada. En lugar de apreciar lo mucho que se debía al franquismo, se ha corroído sistemática y falsamente todo lo que el franquismo significó, empezando por la posibilidad de una democracia civilizada sobre una unidad nacional firme. A mí, la situación actual me da verdadera náusea. Es una situación apoyada, además, por toda la basura cultural o anticultural y política que nos viene de la UE y de Usa. ¿Qué se puede hacer al respecto? Por mi parte lo denuncio y trato de profundizar y clarificar la historia. Es lo que está a mi alcance. Espero que poco a poco se transforme en acción política real.

********************************
Crónica. Pluralismo de culturas
**He recordado a menudo que no solo España es una democracia fallida en trance de dar lugar a un estado fallido, sino que la democracia en Usa y en la UE sufre una crisis bien explícita en hechos como que casi todos los medios de comunicación defienden unas mismas posturas contrarias a los intereses, sentimientos e ideas de la mitad de la población, como se ha demostrado en las dos últimas elecciones useñas.
**”El PP abandona la campaña contra los indultos tras el chasco de la recogida de firmas” Pretendían atacar un cáncer con aspirinas. La respuesta debe ser el recurso a la ley y una moción de censura en que quede bien explicada a los españoles la gestión de la cuadrilla del Doctor en todos sus aspectos y la complicidad del PP.
**Reunión de presidentes, reunión de mangantes.
**Las tiranías latinoamericanas funcionan sobre la triple base de la huida de gran parte de la población, la imposición de una oligarquía ayudada por otra parte beneficiada, y la sumisión a palos del resto.
**AMLO va a recuperar la cultura del canibalismo y los sacrificios humanos, brutalmente arrasada por los españoles. Por aquello del pluralismo cultural y la democracia auténtica.
**Dice el cretino presidente de Perú que allí vivían en armonía hasta que llegaron los españoles. Y tanto, como que los españoles encontraron aliados inmediatamente en gran parte de los pueblos sometidos al armonioso poder incaico.
**Una vez más, Felipe VI humillado, ahora en Perú, por un presidente chiflado. Hasta cuándo.
**Se quejaba un turista inglés: “Madrid está lleno de anuncios y letreros en inglés, pero luego casi nadie lo habla un poco bien”. Pensé para mí: gracias a esa dificultad esta generación servil no ha olvidado ya su propio idioma.
************************
Programa cultural
Me comentaba un amigo que Rusia, a pesar de sus problemas económicos, tiene un nivel científico y tecnológico muy avanzado e independiente, y una gran cantidad de material de gran calidad en internet, aunque fuera de Rusia sea poco conocido, por el idioma y el alfabeto.
Llevo veinte años denunciando el desplazamiento del español por el inglés en la ciencia. El gran problema es que España no tiene ninguna revista científica relevante en la lengua propia, ni se propone tenerla con la peste política que está destrozando el país. Y que no hay una política científica común con Hispanoamérica.
El problema para España no es solo la ciencia y la técnica, sino que se extiende a todos los aspectos de la cultura. Ya desde la guardería se va instruyendo a los niños en la superioridad del inglés, de manera indirecta: nombres de juegos, palabras en la ropa, etc. Es una colonización silenciosa que ataca lo más esencial de la cultura hispana, infinitamente más grave que las fechorías separatistas.
Una de las evidentes carencias de VOX –no digamos de los demás partidos– es la falta de un programa cultural y científico. Falta que puede y debe subsanarse con o al margen de ese partido.

******************************
Galería de charlatanes (XXXVI) César Vidal, “liberal” antifranquista
Creo que en esta tercera entrega de César Vidal hay más “chicha” que en las anteriores, por lo que me extenderé algo más. César ha hecho un notable esfuerzo por convencerme y convencer a sus lectores, de que el franquismo no fue liberal. Por mi parte le agradezco el empeño, pero creo que era innecesario, pues nunca tuve dudas al respecto.
La cuestión que yo planteo es distinta, y, como ha pasado con la del desplazamiento del español por el inglés en España, y la del homosexismo, parece difícil de entender a primera vista. Vamos a ver si consigo plantearla con claridad: el régimen actual viene a ser una democracia liberal, si bien con déficits muy graves y en plena involución política. Quedémonos, no obstante, con la primera parte y planteemos una pregunta histórica y políticamente básica: ¿de dónde viene, fundamentalmente, esa democracia? Veamos algunas alternativas: A) de la oposición antifranquista; B) de un movimiento liberal; C) del Departamento de Estado useño; D) de los países europeos del entorno; E) del propio franquismo.
En La Transición de cristal he abordado de modo explícito o implícito estas alternativas. El supuesto A resulta de todo punto imposible, ante todo porque se componía fundamentalmente de comunistas y /o terroristas, rodeados de pintorescos compañeros de viaje y oportunistas de vario pelaje. Viene a ser como el célebre despropósito de que la democracia en España fue defendida por marxistas, anarquistas, golpistas, racistas y similares, bajo la protección de Stalin. Solo exponer el hecho demuestra su falsedad radical, y sin embargo esa falsedad ha orientado una inmensa bibliografía, de la que nunca deja uno de asombrarse. Otra razón es que aquella oposición a Franco siguió siendo muy débil hasta el final, como demostró plenamente el referéndum de diciembre de 1976. Ni podía influir decisivamente (a menos que el régimen cayese en una crisis moral como la de la monarquía que abrió paso a la república), ni era demócrata, sino todo lo contrario.
El supuesto B no resulta menos imposible, ya que nunca hubo, durante todo el franquismo, un movimiento liberal. Los liberales eran pocos (¿y somos muchos ahora?) y desde los mismos duros años 40 prefirieron acomodarse al régimen, aun manteniéndose independientes de él, agradecidos de que hubiera librado a España de una catástrofe. Y los liberales más antifranquistas sintieron cierta inclinación a componendas con los antifranquistas totalitarios. Entre los insultones a Solzhenitsin no faltaron bastantes que se consideraban o pasaban por liberales.
El supuesto C no pasa de ser una leyenda urbana creída sobre todo por la extrema derecha. Una cosa es que la política exterior useña favoreciese la democratización de España y otra que la hubiera “fabricado”. Lo que interesaba a Usa, como aclaró Kissinger, era que no se creasen problemas como el de Portugal en una zona muy sensible. Querían una transición lenta, cuidadosa y que en ningún momento se fuera de las manos al estado. Y eso era justamente lo que estaban intentando los franquistas (el núcleo principal de ellos) sin necesidad de consejos, como he expuesto en el libro citado. Otra leyenda urbana (más bien paleta) es la de la información y poder absoluto que tendría la CIA sobre España. Su información era en gran parte defectuosa y tópica, como pone de manifiesto Ortí Bordás, por ejemplo, que conoció bien el percal.
El supuesto D es todavía menos creíble. No debe olvidarse que la democracia y la prosperidad inicial no la debían esos países a sí mismos, sino al ejército y finanzas useñas e indirectamente al ejército soviético (-ad), y también al hecho de que Franco desafiase las brutales presiones externas al final de la II Guerra Mundial, pues una nueva guerra civil en España habría echado a perder la democratización de una Europa occidental arruinada y hambrienta; no debe olvidarse tampoco la fuerza que en ellos tuvo un izquierdismo de rasgos totalitarios, incluso comunistas, y el efecto de mil tópicos también antidemocráticos sobre España, manifiestos de modo repulsivo en las campañas europeas a favor de los asesinos etarras, especialmente en 1970 y 1975, con olvido total de las víctimas. Por otra parte es indudable que la mera existencia de unas democracias en Europa occidental pesaba en la evolución de España, pero con un peso ambiguo y mucha menos prudencia de la de Washington.
No queda más explicación razonable que la última. El franquismo nunca fue derrotado ni derrocado, resistió durante treinta años las presiones exteriores más fuertes, de orden en general no democrático y sí demagógico, incluso criminal; y, en fin, está la evidencia histórica más palmaria: un rey nombrado directamente por Franco, unos políticos provenientes directamente del franquismo; Suárez, jefe del Movimiento; una clase política representada en las Cortes, que aceptó la reforma política; una reforma hecha “de la ley a la ley”; una victoria popular abrumadora en un referéndum planteado directamente contra la (loca) alternativa rupturista de la oposición. ¿Hace falta algo más para dejar las cosas en claro?
La posibilidad histórica de una democracia sólida en España nació ante todo de decisiones del grueso de la clase política franquista y del clima social de prosperidad y, sobre todo, de reconciliación nacional creado bajo aquel régimen. Los odios desenfrenados que hundieron la república estaban más que olvidados por la inmensa mayoría de la población. Por consiguiente, si existe una democracia liberal en España, los liberales debemos no solo “perdonar” al franquismo, como propone César Vidal, sino agradecérselo efusivamente, ya que esta democracia no se debió a nosotros, precisamente, y menos a quienes por entonces militábamos en la extrema izquierda. Y constatar de paso cómo las mayores amenazas que ha sufrido la democracia en estos años tienen, casi sin excepción, carácter antifranquista: terrorismo y colaboración con él, ataque a Montesquieu, expansión veloz y voraz del estado, “cien y más años de honradez”, separatismo, leyes totalitarias, etc.
Creo, además, que al exponer el carácter del franquismo, César Vidal cae en algunos fallos de análisis e interpretación que le llevan a conclusiones erróneas sobre la significación histórica de aquel régimen, y que examinaré en la próxima entrega.
(2-VII-2011 en LD) tercera respuesta a César Vidal)

En primavera y verano de 1942, Alemania parecía poder ganar todavía la guerra, al reducir sus objetivos al Cáucaso y Stalingrado. Pero en el otoño cualquier observador podía entender que marchaba ya a la hecatombe: (1) 194 – Alemania hacia la hecatombe | Dos victorias de Vox – YouTube
El porvenir de una ilusión
El cuarteto de Jayam sugiere tres actitudes: a) La cuestión del sentido es vana, pues carece de cualquier importancia práctica. b) No podemos conocer el sentido de la vida porque no lo tiene. c) No podemos conocer el sentido, pero la cuestión permanece como un desafío incesante a nuestra psique, incapaz de descansar por ello. Cada una de estas actitudes da lugar a una actitud e incluso una filosofía. La primera, al prescindir de la cuestión, imagina un sentido consistente en la utilidad práctica y la técnica. La segunda conduce al nihilismo, que sin embargo imagina un sentido en una libertad ilimitada, también vacía. La tercera produce las religiones, las filosofías del ser y las ideologías.
En la práctica, la mayoría rehúye plantearse la cuestión del sentido, centrándose en los sentidos parciales de las exigencias de la vida, aunque la cuestión pueda herirle de pronto con motivo de la muerte de una personas amada o un peligro de muerte propio, o algún momento de contemplación del mundo. La segunda es en sí misma destructiva, pues al afirmar el sinsentido de la vida, cualquier acto y actitud cobra el mismo valor que cualquier otro, se pierde toda orientación incluso al nivel de la conducta más práctica. La tercera no permite una orientación pues, al ser su fin desconocido, nunca será segura, pero empuja a buscar a través de la propia experiencia o de otros modos.
Jayam planteaba la cuestión en el plano personal, pero puede extrapolarse al conjunto de la humanidad, a su compleja y a menudo atormentada historia. La historiografía también sigue alguna de esas actitudes. Entre el humanismo y principios del siglo XX predominaba una firme y optimista creencia en la capacidad de la razón para imponerse a cualquier condicionamiento externo, para “hacerse dueño del propio destino” en un doble plano: diseñar una conducta personal y social basada en la razón, y dominar la naturaleza mediante la técnica para ponerla al servicio de las necesidades “racionales” humanas. Ya a comienzos del siglo el arte y la literatura venían anticipando la crisis de aquellas convicciones, llevadas a la quiebra por las dos guerra mundiales en el seno precisamente de las sociedades que más habían avanzado por aquella senda. El resultado fue un enorme desconcierto, manifiesto en tardoideologías histéricas, tan difundidas hoy en los países más “desarrollados”.
En El porvenir de una ilusión, Freud pronosticaba el fin de la religión a manos de la ciencia. En realidad se refería a la ideología de la ciencia y la técnica, los grandes productos de la razón. Hoy nos planteamos con angustia el porvenir, es decir, el fin de esta ideología que parece también ilusoria y no deja alternativa clara.
***************************
Consideraciones sobre la Reconquista
¿Existió o no la Reconquista? Si no existió, ¿cómo es que en toda la península ha desaparecido Al Ándalus, con todos sus rasgos culturales? La extinción de Al Ándalus fue por otra parte un proceso bélico: ¿no es justo llamarlo entonces reconquista? Se puede discutir sobre eso.
¿Por qué la lucha contra la invasión musulmana dio lugar a varios reinos y no a unidad desde el principio? ¿Por qué hubo a menudo choques y guerras entre esos reinos? Esta es una cuestión clave, que he abordado asimismo. Realmente las tensiones entre integración y disgregación fueron muy fuertes y casi es un “milagro” que, con una excepción, se llegase a la reunificación de España. Pero si el “milagro” se produjo, deben examinarse sus causas.
¿Qué origen espiritual o, si se quiere, ideológico, tuvo la Reconquista? Obviamente fue el reino hispanogótico de Toledo, invocado con más o menos intensidad pero siempre, a lo largo del proceso. Claro que esto plantea otra cuestión: ¿se trató de una inspiración real o fue una mera invención seudolegitimadora, como la tumba de Santiago? He aquí otra cuestión que debe ser abordada con rigor.
¿Por qué duró tanto la Reconquista? Ortega y Gasset dice, con su habitual frivolidad en asuntos de historia, que si duró tanto no puede hablarse de reconquista. Pero hay razones objetivas para esa duración, que deben ser analizadas con un poco de seriedad.
*****************************
Crónica. Enemigos de VOX
**Si todos los chorizos están contra Franco, obviamente hay que estar contra los chorizos.
**Si todos los separatistas están contra franco, hay que estar contra los separatistas.
**Si los golpistas quieren imponernos cómo pensar sobre nuestra historia, hay que estar contra los golpistas.
**Solemos pensar en los golpistas como los separatistas catalanes, pero los primeros golpistas son la pandilla del Doctor.
**Cuando no practicó él mismo el terrorismo, el PSOE ha sido su mayor cómplice.
**No les quepa duda de que hay un plan a largo plazo o quizá no a tan largo, por parte del PSOE y los separatistas, para regalar Ceuta y Melilla a Marruecos En las misma Ceuta, el partido (casi nada) ocultamente marroquí de la Hamed, secundada por el PSOE y el PP, han declarado “non grato” a Abascal. Porque VOX es el obstáculo a ese plan.
**El objetivo estratégico del PP es volver al “bipartidismo”, a repartirse poder, cargos, jueces y dineros con el PSOE… y los separatistas. A eso le llaman democracia Por eso su enemigo principal es VOX.
********************************
La envidia de Europa
Mesié le diputé llem la Frans parse que defendi le drua a travai Lui Blanc defendi la creación de minister de progré e travai Vitor Higó defendi la liberté de pres porque ustedes saben que la tierra no es de nadie es del viento y yo estoy harto de que en los últimos 2.000 años las mujeres hayan estado oprimidas y me propongo liberarlas y que los homosexuales se casen y tengan hijos que para eso está el matrimonio que la mujer en el matrimonio está oprimida como sabe todo el mundo que entiende de ciencia y de progreso sí estoy estudiando inglés claro es un deber de todo el mundo y los políticos debemos dar ejemplo zanquiú mai inglis is bad por ahora pero sobre Venezuela se exagera mucho es un régimen progresista es un régimen de auténtica democracia yo siempre he tenido mucho cariño por los venezolanos y everidei bonsái Lespán bote ui la Frans bote ui Leró bote ui tulemón bote ui los etarras son hombres de paz solo pienso en el tío ese no no en España no puede haber crisis financiera tenemos un gobierno progresista estamos en la champions lig de la economía Maduro es un verdadero líder yo diría que continental ya extiende su influencia a Europa a España propiamente y yo me felicito no habrá trasvase del Ebro se lo digo yo eso de que hay crisis es un tema opinable opinéibol la cuestión no es lo que Obama puede hacer por nosotros sino qué podemos hacer nosotros por Obama España ha vuelto al corazón de Europa se lo digo a mi mujer hay millones de españoles que podrían gobernar el país tenemos un rey bastante republicano así que yo tan gusto cómo combatir el terrorismo pues con la igualdad de sexos desde que hay tanto gay el terrorismo va a menos para mí la patria es la libertad yo soy la mar de libre y pretendo ser un buen demócrata no un gran líder el mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca el cambio climático causa más muertes que el terrorismo internacional somos la envidia de Europa me parece muy bien que multen a los establecimientos que no rotulen en catalán es otra nación la nación española es un concepto discutido y discutible en política no sirve la lógica te voy a regalar una Euskadi en paz mi abuelo no fue un traidor a su patria menos fumar y más leer el alcohol y el tabaco no son de izquierdas las utopías realizables merecen la pena la España de hoy mira a la España de la II república con enorme reconocimiento y sobre todo con satisfacción y orgullo hemos tenido un trágico accidente un trágico atentado cada vez que una profesora sale de clase a pegar carteles con la imagen de Segolene Francia entera se ilumina lograremos el pleno empleo en España y lo quiero con carácter definitivo y no coyuntural la demagogia no vale en economía hemos hecho un acuerdo para estimular para favorecer para follar ese turismo compareceré ante esta cama ante esta cámara mi foto con Mohamed VI es lo más importante no sabéis cómo se puede disfrutar de la democracia yo he llegado a presidente de gobierno os voy a regalar un piso y un ordenador habrá gente que siga pensando en las cosas más abobinables que se dijeron sobre el 11-m extender los derechos y luchar contra el patriarcado y sí a Cuba no hay que hostigarla
*****************************
“La novela de Moa se atiene al clasicismo narrativo. A mí me ha recordado a las memorias, a los libros de diálogos, al género epistolar, modelos que hasta el siglo XIX se emplearon en la ficción culta y moral. El uso de la primera persona con un propósito introspectivo empezó a imponerse con el romanticismo, y la evolución literaria condujo a las novelas de flujo interior del tipo Ulises (de su impenetrable estilo dijo Virginia Wolf, “viola la gramática y desintegra la sintaxis”), La montaña Mágica (alta y solemne como la aristocrática burguesía en decadencia que refleja), Berlin Alexanderplatz (visión clínica de un psiquiatra que conocía por su oficio a la clase baja y se identificaba con ella). Método refractario a la literatura española hasta que lo recogen algunos autores como Alfonso Grosso y Juan Benet, venerados por algunos y creadores de ladrillos para otros, entre los que me cuento. Pío Moa huye de estos berenjenales” (Fernando Bellón).

Ha escrito usted sobre la diferente aproximación de Cela y de Baroja al sexo y el amor. Y es cierto: ninguno de ellos da importancia al amor, Cela porque lo veía una cursilería y Baroja porque decía no percibirlo en el entorno social. Yo añadiría que Baroja apreciaba a las mujeres, pero les temía, mientras que Cela no las apreciaba. Es más, se trata de la actitud hacia la sociedad. En sus memorias se nota que Baroja sufría mucho por la tosquedad, las ruindades, bajezas y tonterías de aquella sociedad , que sigue siendo la nuestra, me parece a mí, mientras que Cela no sufría nada, excepto en lo que pudiera perjudicarle. Al contrario, disfrutaba con todo ello, en el fondo se sentía parte del ambiente. Comparar las memorias de uno y de otro permite entender a dos personajes totalmente opuestos, como personas y en sus obras. A mi modesto juicio, Baroja supera con mucho a Cela en todo. Cuando se ponen a razonar sobre la sociedad, Baroja, aunque cae un tanto en juicios superficiales, es mucho más variado y con muchos más intereses que Cela, Cela resulta un tanto chulo y sobre todo sus memorias le dejan a uno un sabor poco agradable de tosquedad satisfecha de ella misma... L. M. T.
************************
Crónica: Definición de una farsa
**El antifranquismo necesita parapetarse detrás de una ley totalitaria a la que bautizan “democrática”. Nada define mejor la situación de farsa histórico-política que sufre el país.
**La farsa histórico-política que sufre el país podría ser motivo de comicidad si no atentara contra las libertades y contra la unidad de España.
**La democracia soporta el ataque permanente de los separatismos, de la corrupción y de la satelización política y cultural de España. Tres enfermedades que necesitan cura.
*****************************
Día de Santiago
Salvo por Abascal, ha pasado un año más sin pena ni gloria el día de Santiago, símbolo de España. Hace tres años, en este blog:
*El camino de Santiago fue uno de los logros culturales europeos, creado por España. Luego el papado y Cluny se adueñaron de él, pero Santiago siguió siendo una seña de identidad española (“Santiago y cierra España”: “cerrar” en el sentido de cargar contra el enemigo)
*Santiago fue declarado patrón de España antes del descubrimiento o invención del sepulcro. El Camino de Santiago fue una gran ruta cultural europea, extendida desde Polonia o Escandinavia hasta España
*Sin la Reconquista, no habría España sino Al Ándalus, de lengua árabe, religión musulmana, poligamia, mujeres con burka, enorme analfabetismo, sharia…Los efectos de la Reconquista son plenamente actuales. ¿Entienden por qué es indispensable conocerla?
* La Reconquista tuvo dos aspectos, muy relacionados pero a veces en conflicto: el político (recomposición de España) y el religioso (reposición del cristianismo). El papado jugó a veces contra España, por ejemplo favoreciendo la secesión de Portugal
*La profunda ignorancia o idea equivocada de la historia, propia y europea, entre nuestros políticos, intelectuales y periodistas vuelve imposible aprender de la experiencia
*********
Galería de charlatanes (XXXV) Seidman -2: Desatinos en serie
Después de la introducción del libro de Seidman que examiné el 6 de noviembre viene un capítulo sobre el legado republicano, y el autor empeora. Ya he explicado que sobre la república y la de la guerra civil hay dos enfoques básicos: el de la cuestión democrática y el de la “cuestión social”. Es decir, si entonces estaba en juego la evolución del liberalismo de la Restauración a una democracia, o bien la resolución de problemas de desigualdades económicas y similares. La izquierda, siempre mesiánica y antidemocrática en España, presenta la república desde la segunda cuestión, dando por supuesto que traía la solución a ella y que la derecha se oponía a cualquier remedio a las desigualdades socioeconómicas. Y lo mismo hace Seidman, a quien la democracia (al menos fuera de su país), le importa poco o nada. Según él, la II República ”Se modeló sobre los ideales de la Revolución y de la Tercera República francesas. Intentó ir más allá de la libertad y la fraternidad e introducir cierto grado de igualdad social o redistribución de la riqueza”. La Constitución se moldeó más bien sobre la de Weimar, y desde luego no se preocupó de la libertad (política, se entiende), pues la misma preexistía en España, con pocas restricciones en la dictadura de Primo de Rivera. En cuanto a la fraternidad, desde el primer momento las izquierdas la mostraron nula hacia al menos la mitad de sus compatriotas. Queda la “mayor igualdad”. Quizá las izquierdas de la república tuvieron esa intención, pero sus medida consiguieron lo contrario: más pobreza, desigualdad y hambre en solo dos años. Seidman no lo nota.
Y al presentar a la república como régimen de izquierda, el autor comete otro grave error histórico. El régimen llegó en realidad por impulso de la derecha en 1930-31, se vio desbordado enseguida por las violencias de la izquierda, y volvió a la derecha a finales de 1933. Es decir, hubo cierta posibilidad de alternancia democrática, posibilidad que se vino abajo en febrero de 1936. Hubo, pues, una república de izquierdas y otra de derechas. No sé si Seidman ignora estos datos esenciales, en todo caso no los cita.
Para él, el problema consistió en que las buenas intenciones que atribuye a la república (a sus izquierdas) chocaron con “Una España atrasada que en los planos de la cultura cívica, las tasas de alfabetización y el desarrollo económico se hallaba al mismo nivel que habían tenido Inglaterra o Francia en la segunda mitad del siglo XIX”. Tal vez. Pero la cuestión es si la izquierda y sus medidas podían resolver esos problemas o bien agravarlos. Sin olvidar –lo que hace Seidman, aparentemente por ignorancia—que España no era un país estancado, pues desde finales del siglo anterior progresaba lenta, pero acumulativamente, en industrialización, alfabetización, cultura en general, renta media, etc.; progreso acelerado con Primo de Rivera. ¿Iba la república a acelerar mejorar la situación, o lo contrario? Seidman ni se plantea cuestión tan obvia.
E insiste: “Los españoles (¿?) tuvieron que enfrentarse a un enmarañado ramillete de cuestiones espinosas: el conflicto entre Iglesia y Estado, la relación entre los militares y el poder civil, los nacionalismos regionales y la reforma educativa (…) y lo que es más importante, se enfrentó a los problemas sin resolver del campo, que situaban a España entre las naciones subdesarrolladas. Al mismo tiempo, España tenía un movimiento obrero más poderoso y mejor organizado que (la tercera República francesa)”. De nuevo la simpleza. Los tres primeros conflictos eran débiles, pero la izquierda los exacerbó, igual que la reforma educativa. Y no sé qué entenderá Seidman por nación subdesarrollada. España no era como los países asiáticos o africanos de la época. Aun siendo agraria mayoritariamente, tenía una industria considerable y variada, una clase media urbana no despreciable, universidades y un florecimiento cultural notable e integrado en el conjunto europeo. Dentro del arco de países europeos menos ricos, de Irlanda a Finlandia pasando por el Mediterráneo y el este, España estaba en una posición bastante buena. Al parecer, eso no le dice nada a Seidman.
Además, este historiador pasa por alto el dato de que la república, aunque llegó en medio de una depresión mundial –que la afectó mucho menos que a otros países del entorno— tuvo la ventaja inestimable de heredar la superación de los grandes peligros que hundieron al régimen liberal de la Restauración: el terrorismo anarquista, la guerra del Rif, la demagogia socialista y los separatismos. Aunque pronto se encargarían las izquierdas de volverlos candentes, a todos menos al de Marrruecos.
Un análisis serio debe distinguir entre problemas objetivos, como los de la pobreza, la educación, etc., y los problemas de las fuerzas imperantes, como el del que llama “movimiento obrero” o cualquesquiera otros que impliquen políticas actuantes sobre dichos problemas objetivos. No se pueden mezclar. Y ya que menciona el “movimiento obrero” (más bien obrerista), debería señalar sus rasgos acentuadamente totalitarios, antidemocráticos. Sobre la izquierda y la propia república, Seidman no parece conocer más que los tópicos de la propaganda izquierdista. Así que veré de aclarar a sus lectores algunos extremos.
Cuando, en noviembre de 1933, la gran mayoría de la población votó al centro derecha, se abrió la posibilidad de una democracia normal, con alternancia en el poder. ¿Por qué votó la mayoría del pueblo a la derecha? Es fácil saberlo: la gente había sufrido la experiencia traumática del bienio izquierdista, de sus promesas y medidas que empeoraban la crisis social y económica en todos los aspectos, y quería probar algo más positivo. Pero en lugar de constatar algo tan evidente, Seidman se enreda en los clásicos embrollos de la propaganda y achaca el triunfo derechista a “Las divisiones que impidieron a los socialistas formar alianza con los republicanos”. Si me hubiera leído, se habría enterado de que la división fue solo a medias (Azaña, por ejemplo, salió diputado gracias al PSOE) y que juntando los votos de todos ellos quedaron muy por debajo de los de centro- derecha. Y remata: “La CEDA se aprovechó de los miedos de la clase media y los católicos”. Sin decirlo, Seidman, insinúa que los votantes de derecha se conducían simplemente por miedo. Pero en 1931 no parecían existir esos miedos, ya que ganó la izquierda. Lo que Seidman oculta o niega es que en 1933 los miedos estaban muy justificados por la experiencia más directa, y que la derecha ofrecía la posibilidad de mejorar la situación.
La victoria derechista abrió un nuevo período de la república –no toda ella tuvo el carácter izquierdista, debe insistirse—. Y ese período lo describe Seidman marginando el enfoque democrático, que, repito, no le interesa, sino repitiendo los clichés “sociales” de la izquierda antidemocrática. La derecha, en su “bienio negro”, se habría dedicado a perseguir gratuitamente a los “trabajadores” y a anular las reformas del bienio anterior – que tan poco habían satisfecho al pueblo–. Ya que Seidman rechaza mis investigaciones, debería al menos leer a Azaña o a Gregorio Marañón sobre la calidad política, moral e intelectual de aquellas izquierdas y sus actos. Pero el hecho, demostrable estadísticamente es que, si bien el paro siguió creciendo, la economía en su conjunto mejoró, siendo 1935 el año mejor de la república; los presupuestos de educación también aumentaron, el hambre remitió ligeramente y las libertades fueron aplicadas con mayor rigor, incluso hasta un grado suicida, que permitió a la izquierda preparar impunemente su golpe de octubre del 34. De nuevo, no sé si Seidman ignora o desprecia esos datos, que por sí solos desmienten la sarta de tonterías de los partidarios del “enfoque social”.
Y aquí constatamos de nuevo cómo la cuestión de fondo de la república fue la democracia. El “bienio negro” habría podido perfectamente asentar una democracia liberal con solo que la izquierda hubiera aceptado sus más elementales normas. Pero no lo hizo. Ante su derrota en las urnas, los azañistas intentaron golpes de estado, los separatistas catalanes se declararon “en pie de guerra”, los anarquistas lanzaron su insurrección más sangrienta y, sobre todo, el PSOE organizó, en su propias palabras, la guerra civil para imponer su dictadura (que llamaba “del proletariado). De ahí la insurrección de octubre de 1934, que dejó muertos en la mitad del país. He aquí la clave real del fracaso republicano y de la guerra civil. Lo he documentado a fondo, pero a nuestro historiador le resbala. Se ve que no encaja en su esquema “social”, por lo tanto debe silenciarse.
Dentro de su desenfoque básico, los errores o falsedades de detalle proliferan (un poco al estilo de Preston o Beevor) Mencionaré solo uno, junto con otras arbitrariedades del autor: “El general Francisco Franco y sus tropas africanas aplastaron brutalmente la revuelta de Asturias”. Franco no dirigió las tropas africanas, fue solo asesor del gobierno en Madrid y sus indicaciones fueron atendidas a medias tanto en Asturias como Cataluña. Y lo de la brutalidad… La represión fue bastante menor que contra alzamientos revolucionarios contemporáneos en Alemania, Austria o Finlandia, por ejemplo, no digamos en Francia cuando la Commune. Si Seidman se hubiera molestado en leer mi libro el Derrumbe de la República, sabría cómo y por qué el PSOE, el PCE y la masonería con el apoyo de las izquierdas europeas y useñas, montaron la campaña –esta sí brutal– de embustes y exageraciones sobre la represión de Asturias.
Y “reflexiona” Seidman: “Como muchos ejércitos trercermundistas de hoy, los militares españoles demostraron ser más eficaces contra los enemigos internos que contra los externos”, poniendo como ejemplo la derrota ante Usa en 1898 y las derrotas en Marruecos. Pero un historiador algo serio debería señalar que en el 98 la desproporción de fuerza, poder económico y ventaja estratégica era tan enorme a favor de Usa que habría sido un milagro que España venciese. Y sobre el protectorado marroquí tampoco sobra observar que, finalmente, el ejército pacificó el Rif muy exitosa y permanentemente. No sobra, porque no hace tanto que el supertecnificado ejército useño fue derrotado por los “subdesarrollados” en Vietnam, tuvo que salir de forma lamentable de Somalia o de Líbano y está hoy enfangado en operaciones costosísimas en Irak y Afganistán, de las que no se vislumbra una salida medianamente honorable. Y hablando de enemigos internos, en la guerra civil useña el ejército del norte demostró una notable y a menudo despiadada eficacia contra los estados del sur. Por no hablar de la brutalidad de las tropas useñas en Filipinas, o en la II Guerra mundial. No señalo estas cosas por seguir la táctica del “y tú más”, sino porque Seidman parece achacar a los españoles un especial “subdesarrollo”, “brutalidad” y necedad, siguiendo una tradición bastante asentada en algunos medios anglosajones. Y sobre todo porque al hacer comparaciones no hay que elegir solo las convenientes a un prejuicio.
Podría seguir, pero la cosa se haría interminable. El fondo de la cuestión es este: la izquierda demostró su violenta inoperancia durante el primer bienio republicano. Después demostró su aún más violento ataque a la democracia cuando las urnas dieron el poder a la derecha, impidiendo un normal funcionamiento del régimen y comenzando, literalmente la guerra civil. En aquella ocasión, la derecha demostró lo poco que tenía de “fascista” o de “golpista”, ya que, en lugar de explotar el golpe izquierdista para dar un contragolpe más o menos fascista, defendió y mantuvo la legalidad republicana. Y ello a pesar de que esa legalidad no le gustaba, ya que había sido establecida por la izquierda sin un mínimo consenso. Y algo más sobre la “brutal represión” de Asturias: si bien su contenido es falso en una altísima proporción, según he demostrado, su trascendencia histórica resultó extraordinaria. Envenenó a la opinión pública, despertando odios extremos y polarizando a la sociedad. Si la insurrección de octubre fracasó, fue porque la inmensa mayoría de la población desoyó los llamamientos, provocaciones y acciones armadas de los partidos de izquierda, prueba de que los odios no estaban aún a flor de piel. El efecto de una propaganda tan masiva como falsaria fue la fiereza con que recomenzó la guerra civil en julio de 1936, y el terror revolucionario previo.
Y si Seidman no entiende el vuelco democrático de 1933, tampoco las elecciones de febrero del 36. Para él, “el Frente Popular obtuvo una importante victoria consiguiendo del 47 al 51,9% de los votos” ¿Cómo lo sabe, si las votaciones no fueron publicadas, dando lugar a estimaciones muy variadas de los historiadores? El hecho de no ser publicadas entonces ya demuestra que no fueron elecciones democráticas. Además, ¿ignora los testimonios de Azaña o de Alcalá-Zamora sobre el modo como se hicieron los recuentos? ¿Sobre el ambiente de violencias y coacciones como se desarrollaron los comicios? Parece que para él se trata de minucias (hoy conocemos más detalles del fraude -ad). Pero así fue como terminó la república, precisamente el 16 de febrero de 1936, y no el 18 de julio como yo mismo he escrito erróneamente. Sobre la situación creada por esa “importante victoria”, nueva lluvia de tópicos, aunque no puede esconder del todo que, simplemente, la legalidad republicana cayó por tierra, destrozada desde el gobierno y desde la calle y el campo. El fruto de aquellas elecciones demasiado desvirtuadas por lo fraudes, fue un proceso de terror revolucionario, en el que la cuestión no era ya democracia sí o no, sino revolución sí o no, permanencia, sí o no, de España como nación, y de su cultura cristiana.
(29-XII-2012, en este Blog )
En primavera y verano de 1942, Alemania parecía poder ganar todavía la guerra, al reducir sus objetivos al Cáucaso y Stalingrado. Pero en el otoño cualquier observador podía entender que marchaba ya a la hecatombe: (1) 194 – Alemania hacia la hecatombe | Dos victorias de Vox – YouTube
***************************
El yo que quiere saber
El célebre cuarteto de O. Jayam gira en torno al yo. Más concretamente, a un yo que quiere saber. La constatación de haber venido al mundo sin su consentimiento ya expresa algo sumamente oscuro. Nadie podía haberle pedido el consentimiento, porque no existía antes de venir al mundo. Es más, aún largo tiempo después de venido al mundo, el yo no acaba de definirse como un individuo o persona: depende estrechamente de su familia para seguir existiendo, y más ampliamente de la sociedad. Por supuesto, aún después llegado la adultez, en la que el yo dispone o parece disponer de autonomía, llega a ser propiamente un “yo”, su dependencia de la sociedad sigue siendo esencial, aunque el problema alcanza aquí otra dimensión.
Desde que llega al mundo, el “yo” no cesa de asombrarse ante él. Y no puede cesar porque lo que aprende sobre la inmensa variedad y comportamientos del mundo no tiene fin, en términos cuantitativos: nunca podría vivir lo suficiente para conocerlo. Pero hay otro aspecto cualitativo: al mundo le pasa presumiblemente lo que a él mismo, es decir, que vino a existir y a ser como es por una “decisión” o fuerza ajena. Naturalmente, hablar de decisión o de fuerza es pura metáfora: solo traslada la experiencia particular del propio yo a una dimensión no solo inmensamente más amplia, sino también fuera de la propia capacidad de comprensión: de ahí el asombro.
Finalmente, el yo saldrá del mundo, es decir, de la existencia, sin desearlo, de modo forzoso. Con ello concluye que, aunque pueda llegar a saber algunas cosas sobre el mundo, necesarias para sobrevivir, no sabe ni puede saber nada sobre sí mismo, sobre la razón de “mi llegada, mi estancia y mi partida”. Y saber eso es precisamente aquello que con más intensidad desearía el yo, por encima de los conocimientos parciales y más o menos triviales con que se desenvuelve en la existencia. Cabría preguntarse: ¿por qué el hombre siente ese anhelo, si es imposible de cumplir y no se presenta en otras formas de vida?
***********************
Crónica. Vida sexual ejemplar
**VOX se extraña de la complicidad del PP con socialistas, separatistas e islámicos en la demonización de su partido. El PP es precisamente el más rastrero enemigo de VOX.
**El PP y el PSOE se entreacusan a menudo de corruptos y embusteros. Se conocen bien uno a otro, no hay duda.
**Un juez “progre”, es decir, golfo, del TC lamenta que la sentencia sobre el estado de alarma deje al gobierno “inerme”. Ojalá. Se trata de dejar inerme a la cuadrilla de mafiosos del gobierno, de dificultar sus fechorías.
**Oigo a una señora: “Si los políticos y periodistas se empeñan en dirigir nuestra sexualidad, hay que hacerles caso, porque saben mucho y tienen una vida sexual ejemplar”. Quién lo duda…
**La cuadrilla del Doctor ha hecho de España un país puntero en muertes por el virus. ¡Y le acusan de no haber hecho nada!
**¿Habrá jueces no corruptos que cumplan con su obligación constitucional? ¡Depende tanto de ello…!

********************************
Teorías de la novela
He leído sus dos novelas casi seguidas. Algo me ha parecido muy raro y es que siendo usted gallego, según leo en la wikipedia, no se le nota en lo más mínimo, parece que tiene tirria a sus paisanos. Los personajes de Sonaron gritos… son catalanes. Los de Cuatro perros verdes son un vasco, un andaluz, un castellano y un asturiano. Además noté desde el principio algo raro, y es que sus personajes no hablan como los de su región, solo Javi un momento usa expresiones propias de un vasco, y una andaluza dice “esaborío”. Todo eso me da una impresión de irrealidad, de falsedad incluso, y hace que los relatos pierdan mucho para mi gusto. Las dos novelas me parecen estimables, sobre todo la primera, que es trepidante, y no sé cómo no se ha convertido en un best seller, porque acción la tiene a raudales. La segunda peca de demasiada reflexión es casi lo contrario, y para el público en general resultará pesada (…). Sus frases sobre Pérez Reverte me suenan un poco envidiosas. Si tiene tanto éxito será por algo, ¿no? Viveiro…
Seguiré el consejo de Tulio. Veamos: a mi juicio el costumbrismo de historias vulgares y la “buena prosa” en la que no sucede nada, son un lastre en la literatura española: un andaluz debe hablar en andaluz, etc., y los temas deben ser identificables también como costumbristas. En Cuatro perros verdes me planteé hacer que cada uno hablase con giros regionales, pero enseguida me pareció un folclorismo irreal, máxime cuando los temas no tenían nada de folclóricos. Los personajes, también los de Gritos y golpes, son “perros verdes”. Tampoco comulgo con ese otro estilo de novela cosmopolita que hoy cultivan muchos, con personajes y sucesos exóticos. Y no exagere: salen gallegos en la tercera parte de Gritos y golpes, que transcurre en Galicia y en la que he sacado partido de mis conocimientos y experiencias. Y en Perros verdes un personaje importante, el “fantasma” o “el ruso” es también gallego.
¿Envidia a Pérez Reverte? Hombre, ya me gustaría a mí tener al menos la décima parte de lectores que él. Pero no olvide que él se ha ganado una verdadera legión de promotores en los medios, mientras que a mí me han obsequiado con un boicot casi perfecto. Durante años apenas tuve más ventana al mundo que los minutos con Luis del Pino. Lo mismo con mis libros de historia. Así que llegar a unos pocos miles de lectores en estas circunstancias ya es para darse con un canto en los dientes.

Véase como contraste lo que dice Lomana de Muñoz Molina (Los misterios de Madrid me pareció una buena novela de humor, dicho sea de paso):
Teoría de la novela, según Muñoz Molina
El multipremiado y academizado Antonio Muñoz Molina publicó el pasado mes de noviembre Como la sombra que se va, su última novela hasta la fecha. Inmediatamente después dio comienzo la estruendosa salva de panegíricos, ditirambos y lametones con la que el periodismo cultural español suele saludar este tipo de fenómenos editoriales. (…) Nace así una novela pretenciosa, cursi y llena de sonrojantes clichés (todo el mundo en ella ríe a carcajadas, come a grandes bocados y tiene sensaciones sordas) en la que su autor se ha propuesto, entre muchas otras cosas casi todas ellas fallidas, darle a la ficción metanarrativa un refrescante toque personal. En la tradición metaliteraria previa a la publicación de esta obra, los escritores solían detener sus digresiones a las puertas del cuarto de baño. Allí despedían al lector y se retiraban a la sagrada soledad de sus váteres con un ejemplar de Narratología para seguir documentándose. Muñoz Molina considera este pudor innecesario. Con un gesto de franca complicidad nos invita a que le acompañemos hasta el retrete, desde donde tiene cosas muy importantes que decirnos sobre la vocación de escritor (…)
El jurado que el pasado mes de marzo concedió a Como la sombra que se va el Premio de la Crítica de Andalucía ha destacado en su fallo que la obra contiene “sugerentes consideraciones teóricas sobre la novela”. ¿Ah, sí? Pues, ¡echémosle un ojo a alguna de esas valiosas aportaciones! Lo primero que su autor nos dice al respecto es que “la literatura se hace con lo que existe y con lo que no existe”. Inmediatamente después añade que el acto de escribir es “dejar cosas no dichas” y también “envolver a las personas y a los lugares en un celofán de belleza ilusoria”. ¿Sólo eso? ¡Que va! La literatura consiste principalmente en “ir desde lo que no se sabe hasta lo que se sabe”. Generaciones enteras de artistas se zambullirán en este pozo de sabiduría para aprender del maestro. Pero Muñoz Molina tiene también importantes consejos que darnos acerca de cómo deben titularse las novelas. Presten atención: un título tiene que ser como “una llama encendida de lejos que alumbra apenas un material desconocido, una dudosa claridad de luna en un paisaje nocturno”. En ocasiones tenemos la impresión de estar leyendo un sencillo cuento infantil o un tosco manual para pacientes con taras neurológicas severas.
De la imaginación se afirma que “no puede predecir nada” ni tampoco “simular lo inesperado de la vida”. Vaya, parece que la imaginación no sirve para nada. Debe ser que se ha quedado sin fuerzas, como todos nosotros, al ser informada por el académico de que “el porvenir puede ser muy largo”. Sin embargo poco después nos enteramos de que “en el laboratorio de la imaginación se sintetizan experiencias beneficiosas igual que se sintetizan vitaminas en un laboratorio”. Esto hace que recuperemos un poco la confianza en el poder de la imaginación, ¿no? A continuación, Muñoz Molina aparta de un empujón a Gerard Genette y afirma con autoridad que “en lo que consiste una historia es en el progreso imparable hacia una conclusión (…) Una historia exige un final”. Y, ¿qué es un final? Pues muy sencillo, “es una raya en el tiempo. El gesto puede ser tan rotundo pero en el fondo tan irrisorio como una raya trazada en el agua”. ¡Una raya trazada en el agua! “Oír a alguien llamarse a sí mismo escritor” –concluye el Premio Nacional de Literatura en 1988– “me sonaba tan embarazoso como oírlo llamarse poeta”. A mí también me pasa esto a veces, don Antonio.
*****************************
Aproximaciones
Contra el Valle de los Caídos/los macarras y tiorras del país/
preparan picos y bombas
Una bandada de buitres /planea sobre los huesos / del Valle de los Caídos
Si esta generación consintiese/ que los buitres se posaran/ sobre los huesos del Valle, / sería la generación/ más abyecta de España en siglos.
Una coleta/ Un moñito/ un macho alfalfa iluminado.
En lo más alto de España/ destaca un Doctor macarra,/ portero de burdel
Una colección de arpías /dicen representar hoy/ al “género” femenino
En dos habilidades /ha destacado siempre el PSOE:/ robar y mentir.
Un Doctor y un Master /por fuerza han de entenderse/
en lo esencial para ambos.
Si la Galería de charlatanes tuviera amplia difusión en la universidad, contribuiría a su saneamiento, si es posible. Por eso animo a los alumnos y profesores que los lean a hacerlos llegar al mayor número posible.
********************
Lo que queda de democracia
Me decía un listillo: “La prueba de que la democracia en España no es fallida está en que usted puede escribir lo que quiera e insultar al gobierno sin que le metan en la cárcel”. Este argumento crea la impresión de que subsiste cierta libertad de expresión por merced de unos gobiernos supuestamente demócratas. Es cierto que llevan mucho tiempo pensando en cómo meter en la cárcel o arruinar a personas como yo y van dando pasos en esa dirección, sin acabar de decidirse a “ir a por todas”. Porque ven que la cosa no está del todo madura Pero van a lo que van.
Para empezar, la democracia no procede de ellos. Si fuera así, estaría liquidada desde hace mucho. El signo distintivo que une a todos esos “demócratas”, desde la ETA al PP, es el antifranquismo, y, precisamente, la democracia procede del franquismo y ha venido siendo corroída tenazmente por el antifranquismo. Un golpe muy importante fue el saqueo de Rumasa por el PSOE de Felipe González en 1983, apenas llegado al poder. En la ocasión, Alfonso Guerra decretó: “Montesquieu ha muerto”. Expresaba así su designio de liquidar la independencia judicial, un verdadero golpe de estado. Que pronto fue asumido por el PP para repartirse “democráticamente” dicho poder, corrompiéndolo. Sin independencia judicial no hay democracia, pero tampoco es tan fácil liquidar de golpe ese poder, como hizo el Frente Popular en 1936. Y a pesar de los escándalos del Supremo y el Constitucional, permanecen algunos jueces respetuosos de la ley y de la historia, lo que ha permitido declarar ilegal el estado de alarma de la mafia del Doctor y antes encarcelar a varios mafiosos golpistas de 2017, aunque luego sus cómplices golpistas del gobierno los hayan indultado. Por lo tanto, queda de democracia la existencia de algunos jueces dispuestos a encararse con las presiones corruptas del PSOE y el PP, aunque el proceso destructivo de ese poder está muy avanzado.
Queda también una relativa libertad de expresión. Relativa porque, debido a la colaboración del PP, los grandes medios se han convertido en una Triple M al servicio mayoritariamente de la izquierda y separatistas, del antifranquismo, de las leyes de género, etc. Es decir, medios de manipulación antidemocráticos. Han conseguido reducir a la marginalidad a los discrepantes. Durante años no les molestó especialmente la pervivencia secundaria de disidentes, que además les permitía presentarse como tolerantes o cosa así. Pero las cosas han ido cambiando, los partidos y su Triple M se han alarmado y han puesto en marcha una nueva ley directamente contra las libertades, que en su lenguaje pervertido y cínico llaman “democrática”. Y preparan otra que llaman de “seguridad nacional”, que pondría al servicio del gobierno a todos los adultos con sus bienes particulares.
¿Qué se puede hacer con estos restos de democracia? Ponerlos en acción con la mayor intensidad posible antes de que las mafias completen su programa. Así lo está haciendo VOX. Con ello quizá consigamos parar el proceso antes de que logren bolivarizar el país y plantear la cuestión en términos directos de fuerza, como de hecho ya los plantean con su golpismo en Cataluña.

***************************
Crónica: ¿Cómo defender a la monarquía o la Iglesia?
**Con los indultos llegó la hora del rey. Los indultos eran un golpe brutal a la democracia, a la unidad de España y dejaban al rey como un pelele después de su discurso de 2017. La mafia del Doctor debió de tener un momento de susto, porque el rey podía oponerse constitucionalmente a la firma. Pero el disgusto pasó. El rey “olvidó” su viejo discurso y adoptó el tácito de la profanación de la tumba de Franco, cuando el Doctor Estafas tomó la medida a la monarquía y a los gerifaltes de la Iglesia.
**¿Cómo se puede defender a la monarquía si el propio rey se doblega a los ataques de las mafias? ¿Cómo se puede defender a la Iglesia si sus jefes son una pandilla de golfos capaces de cooperar con quienes profanan la tumba de quien la salvó del exterminio?
**El viaje del Doctor Macarra a Usa recibe una atención desmedida en los medios. Ese viaje y tantas otras maniobrillas de distracción carecen de la más mínima relevancia. Sirven para que los bobos desvíen su atención del golpe de estado permanente que el Macarra representa.
**El fulano del Master denuncia “corruptelas” del Doctor a favor de Maduro. ¿Sólo a favor de Maduro? ¿Y quién es el del Máster para acusar de corrupción a un Doctor tan corrupto como él, empezando por sus títulos universitarios?
**Los juegos olímpicos actuales nada tienen que ver con los de Grecia.
**Los ataques de Zapatero y el Doctor al Valle de los Caídos solo demuestran una cosa: que en los dos casos se trata de auténticos criminales. Que deben ir a la cárcel o convertirán en una cárcel a España.
**Dicen que Rabat o los separatistas “desafían” al Doctor. Más bien colaboran todos juntos contra España y la libertad.
**Muchos analistas creen que los ataques del Doctor al Valle de los Caídos responden a “electoralismo”. Muy al contrario, responden a un proyecto político y a un programa de destruir la herencia de Franco: la unidad de España, la democracia y la paz social.
**La inanidad intelectual a que ha llegado el periodismo español se manifiesta en su aceptación del lenguaje corrupto del gobierno. Todos hablan de la ley de memoria chequista como “memoria democrática”.

***************************
Galería de charlatanes (XXXIV): Seidman desbarra
En este artículo (6-XI-2012: Seidman no da en el clavo / Masonería (y X): alguna conclusión. | Más España y más democracia (piomoa.es) creo que he sido demasiado educado con Seidman, típico representante de la ideología anglosajona en su más tosca acepción (dinero y técnica). Seidman solo tiene ideas pintorescas sobre España y la guerra.
Un amigo me ha pasado el libro de Michael Seidman, La victoria nacional, y según la he hojeado he podido asombrarme de la tenacidad con que muchos autores se aferran a sus prejuicios. El autor tiene a bien no citarme ni de pasada. Esto lo hacen muchos que sacan partido de mis estudios para detallar o ampliar tales o cuales aspectos, generalmente con contradicciones y deficiencias de análisis (por ejemplo, Álvarez Tardío o Fernando del Rey y sus editados, según lamentaba Rob Stradling en una reseña). Este no es el caso de Seidman, que indudablemente no se ha molestado en leer mis libros. Y creo que ha hecho mal, porque se habría ahorrado un cúmulo de errores, varios de los cuales iré mencionando. Hay cierta tendencia en alguna historiografía anglosajona sobre España a autoalimentarse despreciando la española con arrogancia injustificada ( o justificada cuando se trata de sus aprendices progres hispanos). Así, he leído a Hugh Thomas afirmar que fue el primero en reducir a estimaciones razonables la cifra mítica de un millón de muertos (que todavía oí repetir a una profesora universitaria de historia): el sociólogo Villar Salinas ya estableció en 1942 unas cantidades más aproximadas que las de Thomas. Y no fue un estudio perdido, porque fue premiado en concurso por la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Por cierto que Villar fue citado a menudo después por autores, españoles y extranjeros, que no lo habían leído, como demostró Ramón Salas Larrazábal en su libro Pérdidas de la guerra. Este libro ha sido superado en aspectos concretos pero no en el enfoque, método y valor general.
La obra de Seidman trata la economía de la guerra desde el punto de vista que él llama social. No descubre nada nuevo al sostener que la economía de los nacionales fue mucho más sana y eficiente que la de sus contrarios, y que la gente común estaba mucho mejor alimentada, aunque expone datos antes poco atendidos o dispersos en diversas obras. Sin embargo ya cae en serios errores de enfoque en su introducción. Por ejemplo, cuando afirma que “las calorías tienen tanto sentido como la cultura”. ¿Quiere decir que para elaborar su libro fue tan importante lo que comía como lo que escribía? ¿O que cualquiera que comiera bien podría elaborarlo igualmente? Las calorías, en general, dependen de la cultura mucho más que a la inversa, y fue la cultura (concepción general y capacidad organizativa) lo que permitió a los nacionales alimentar mucho mejor a su zona. El desenfoque se acentúa cuando, por subrayar su punto de vista, desestima un tanto los aspectos políticos y aborda los militares en términos del abastecimiento. En una guerra la conducción militar es lo esencial, y a ella se subordinan los demás aspectos, por supuesto el abastecimiento y tantos más. Aunque sea cierto que un ejército mal provisto tiene dificultad –pero no imposibilidad– de alcanzar victorias. Los nacionales, en pésimas condiciones (lo que suele llamarse actos heroicos) llegaron a frustrar ofensivas de sus contrarios. Es decir, en el análisis de una guerra no tienen el mismo sentido o valor la economía ni el abastecimiento que la organización del ejército y la conducción de los líderes. Ni se pueden poner en el mismo plano las proteínas que las fuerzas morales, ideológicas y políticas en juego. En la victoria nacional influyó su habilidad para alimentar mejor a la población, pero no fue eso lo esencial ni cabe ponerlo en el mismo plano. La población en el Frente Popular –se sabe desde hace mucho– estuvo harto peor alimentada, pero su ejército dispuso siempre de alimentos suficientes. Y no son pocas las guerras perdidas por los más ricos y mejor abastecidos.
Seidman llama a su enfoque “historia social”, “un examen de la experiencia propia de los hombres y las mujeres corrientes en cada lado de los conflictos”. No me parece muy acertado. Esas experiencias son demasiado variadas, y es peligroso, o más bien ilícito, atender a algunos testimonios o datos dándoles un valor de muestra, generalmente según la ideología del historiador. La historia social solo puede hacerse a partir de estadísticas como las de mortalidad, suicidios, deserciones, población penal, hambre, ejecuciones, etc. Y eso, en líneas generales y a veces muy detalladas, está ya hecho, aunque Seidman le haga algunas contribuciones estimables.
Tampoco parece muy matizada la comparación que hace con otras guerras civiles, en particular la rusa y la china las cuales confirman, a su juicio, “ la pauta o las causas generales del siglo XX de que las revoluciones sociales o proletarias surgen en naciones subdesarrolladas o atrasadas”. Pero todos los países de Europa del este, los de Asia (no digamos La India), o Latinoamérica, compartían ese rasgo de atraso o subdesarrollo, y en ellas no hubo guerras civiles ni revoluciones parecidas a esas tres, aunque sí mucha agitación comunista y a veces fascista. Las guerras española, rusa y china se parecerían en esto: surgieron en “países agrícolas carentes de una burguesía dinámica, implicaron a potencias extranjeras y duraron aproximadamente tres años”. No estoy muy seguro de que la comparación tenga mucho valor. Rusia, y sobre todo China, eran mucho más agrarios que España, y la Rusia anterior a la I Guerra Mundial era, con todo, quizá el país con mayor ritmo de crecimiento industrial del mundo. En España, el crecimiento económico fue muy fuerte justamente hasta la llegada de la república, en que prácticamente se hundió. Incluso limitar la guerra civil china a la posterior a la SGM es falso: la guerra civil se arrastraba desde los años 20. Aun sin contar las enormes diferencias del trasfondo histórico y cultural entre las tres, las diferencias son mucho mayores que las semejanzas.
Acierta Seidman, en parte, cuando afirma: “El caso de España es excepcional si consideramos las revoluciones más significativas y las guerras civiles de varios años de duración. Es el único en que los contrarrevolucionarios derrotaron a los revolucionarios”. Es un dato obvio que aquí ganaron los nacionales, pero no solo ni principalmente por su abastecimiento. Y no es del todo excepcional: en Grecia ocurrió lo mismo, y también en Finlandia, aunque en esta la guerra fue breve (o en Hungría, o en Alemania o Austria, por cierto, si bien en estas las intentonas revolucionarias fueron pronto aplastadas -ad).
Especula algo gratuitamente el autor al afirmar que la “contrarrevolución” de los nacionales “tuvo su fundamento en el campo, no en la ciudad”, o que “la España nacional no fue tanto un régimen bonapartista como un producto de la reacción rural”. Esto suena algo asombroso: me parece que los dirigentes y la inmensa mayoría de los mandos políticos y militares nacionales procedían de la clase media urbana. Ello aparte de la importancia dada desde el primer momento por el régimen a la industrialización del país (y la gran cantidad de apoyos que tuvieron en las grandes ciudades -ad).

También suena extraño leer que “Las fuerzas de Franco no ganaron porque manipulasen los símbolos nacionales mejor que sus enemigos”. Decir que los manipulaban, cuando las izquierdas los pisoteaban con auténtica furia, es una forma curiosa de hablar. Y desde luego, no ganaron por eso solamente, pero sí en gran medida, porque los sentimientos nacionales fraguaron en una disciplina, empeño y capacidad de resistencia en las condiciones más difíciles, que sus contrarios nunca tuvieron. Y al decir que los nacionales “se negaron de manera inflexible a separar la identidad nacional de la religiosa”, podría haber señalado que la persecución –realmente genocida—del Frente Popular a la religión y a la cultura cristiana en general, lo hizo inevitable (y solo hasta cierto punto -ad). De otro modo el aserto queda vacío.
Peor aún cuando afirma: “Sus enemigos (del régimen nacional) siguieron siendo los de la Iglesia: izquierdistas, masones, judíos y protestantes”. El desenfoque resulta algo grosero: los protestantes no contaron en la práctica, porque había muy pocos y algunos sufrieron persecución también por las izquierdas; los judíos eran enemigos solo en el plano retórico: muchos judíos de Marruecos ayudaron a Franco… aunque casi todos los judíos extranjeros apoyaron a los revolucionarios, y bastantes de ellos engrosaron las Brigadas Internacionales. La enemiga a los masones fue más sistemática: también ellos, en su mayoría apoyaron a la revolución dentro y fuera de España, por lo que no es de extrañar que el franquismo les mostrase poca gratitud. El caso de los izquierdistas fue mucho más serio, incomparablemente más, y ponerlo en el mismo plano que el de los restantes no habla muy bien del criterio de quien lo hace. Y debiera señalar también que, entre los izquierdistas, los enemigos principales fueron los marxistas, en su vertiente socialista y, sobre todo, comunista. Con los republicanos la represión fue mucho menor.
También explica Seidman que el régimen ordenó a la prensa “actuar en defensa de los intereses de la nación y convertirse en un instrumento de la Nueva España”. No sé si en la Inglaterra o la Usa en guerra se ordenaron cosas parecidas, pero dudo mucho que se hubieran permitido informaciones y comentarios contrarios a los intereses de esos países en aquellas circunstancias. En fin, la crítica que hace a Rafael Abella como cronista de la cotidianeidad parece acertada a medias, puesto que Abella es más bien un cronista anecdótico, cuyos datos, al carecer de valor estadístico, tienen un interés muy relativo; y lo mismo, me temo, cabrá decir de los de Seidman, que trataré en otro artículo.