Reenfoque histórico / El Lenin niñato / Errores de VOX (I)

D T. Reenfoque historiográfico

Hablando de  los dos libros tuyos que has calificado como los más importantes que has escrito, el primero, Hegemonía española,  no deja de ser uno más entre los que se vienen publicando contra la leyenda negra, los de  Lons,   Gullo, Esparza y otros, y sobre todo el de Roca Barea, de tanto éxito.  No veo que el tuyo aporte nada especial.

No lo ves porque no miras bien. Esos autores han escrito libros excelentes, pero mi obra está enfocada desde un concepto clave que ellos no manejan, el de la Era Europea. Por eso lo he completado con el de la II Guerra Mundial como el final de esa era. Junto con el de la introducción a la historia de Europa, forman una trilogía, ya digo que única en ese sentido, al menos que yo sepa. Además, creo que ninguno pone la decadencia en relación con el surgimiento de las ideologías. Tras la hegemonía española, muy ligada al catolicismo y la lucha contra el islam otomano y el protestantismo, surge la Ilustración, en gran parte antirreligiosa y cuna de las ideologías, extensible al siglo XIX, y que desemboca en el XX  en  las dos guerras mundiales. Este concepto creo que es nuevo.

Con los  Borbones, España pierde protagonismo europeo, del que queda un tanto desplazada. Un  semiaislamiento no completo ni mucho menos, no “tibetanizado” como desbarraba Ortega, y signado paradójicamente por el intento de “europeizarse”, y acentuado tras la invasión napoleónica. Es una fuerte decadencia si la comparamos con la época de hegemonía, pero al mismo tiempo tendrá a la larga  un efecto a mi entender muy sugestivo: al mantenerse fuera de las dos guerras mundiales, España adquiere una posición muy especial en Europa. Una posición históricamente relevante y potencialmente generativa,  aunque hoy por hoy nuestras oligarquías políticas prefieren denigrarla (se proclaman pacifistas pero son bastante sanguinarias). Creo que  este enfoque hace de estos dos libros, Hegemonía y SGM, una contribución historiográfica muy original y muy desarrollable, sin por ello desmerecer de las obras que has citado.

Hay además  otras cuestiones que no suelen abordarse. Por ejemplo, ¿Cómo fue posible la hegemonía de una nación que no era la más rica ni poblada del continente, y recién salida, además, de un desbarajuste interno, dividida en cinco reinos y con guerras civiles y desórdenes permanentes? Un problema bien curioso, que casi nunca se enfoca como tal.

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EL Lenin niñato 

Un amigo me ha enviado un agudo análisis del Doctor, del que extraigo algunos párrafos, con una breve apostilla  final:

En los últimos dos años ha ido ganando terreno la opinión de que es un error seguir pensando en Pedro Sánchez como si fuera solamente el jefe de un PSOE muy escorado a la izquierda, o como uno más de los líderes del bipartidismo que han dominado nuestra vida política desde 1978. Y no son pocos los comentaristas y analistas políticos que creen que la imagen que mejor define su aportación es la de un nuevo “Frente Popular”. 

 En mayo de 2021, durante el 43 Congreso Confederal de la UGT, Sánchez, como secretario general del PSOE, pronunció un discurso, recogido en diversos medios de comunicación y accesible por internet, ensalzando solemnemente toda la actuación de Largo Caballero, poniéndolo como ejemplo de militante y gran dirigente socialista y sindicalista, llegando a decir que es “una figura fundamental en la historia del PSOE y de la UGT, mancillada estos últimos meses por grupos políticos y gobiernos municipales”. La devoción con la que Sánchez recuerda y ensalza la figura de Largo Caballero9, uno de los mayores responsables del desastre de la II República, promotor y defensor del golpe violento para hacerse con el gobierno de la República en 1934, nos dice bastante sobre las ideas y preferencias de Sánchez.

De hecho, el nuevo Frente Popular ha nacido pari passu con la elaboración y aprobación de la llamada ley “de Memoria Democrática” de 2022, que tuvo su primera expresión en 2007, durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero. Y esa ley es el verdadero y único programa que  ofrece Sánchez. Aunque muchos parecen olvidarlo, la ley llamada “de Memoria Democrática” ha sido una ley muy trabajada, realmente, ha tenido un período de maduración de unos veinte años. Su verdadero significado tiene poco que ver, hoy, con lo que, en los años 90 del pasado siglo, fueron sus primeras justificaciones: la localización de enterramientos irregulares y la recuperación e identificación de restos humanos procedentes de esos enterramientos, resultado, aunque no exclusivamente, de asesinatos y ejecuciones llevados a cabo al comienzo de la guerra civil. 

Hoy, se trata de algo muy diferente. Se trata de borrar de nuestra historia cualquier interpretación que no sea una condena absoluta, sin matizaciones, ni paliativo alguno, de uno de los dos bandos (el vencedor, naturalmente) de la guerra civil, finalizada, recordemos, hace ya más de 80 años, y su resultado, el régimen franquista. En 2023, la Constitución de 1978 cumplirá 45 años, y, por ello, también los cumplirá el fin del régimen de Franco, aprobado, eso sí, desde el propio régimen franquista, algo que resulta insoportable para los promotores de la ley de “Memoria Democrática”. 

Pero el programa de Sánchez no se queda en ideas o preferencias sectarias sobre lo que ocurrió en España con la II República y la guerra civil.  Rechaza también, si no en su totalidad, sí en cuestiones sustanciales, la transición democrática, la Constitución de 1978 y parte de las cuatro décadas de democracia que la han seguido, por haber nacido de un pecado original imposible de olvidar o lavar: el alzamiento militar de julio de 1936 contra el gobierno del Frente Popular. La supervivencia de la monarquía, convalidada con el referéndum de aprobación de la Constitución (dijo sí el 92% de los votantes, equivalente, dada la participación en aquella votación, al 62% del total censo electoral) suele mencionarse por los simpatizantes del nuevo Frente Popular como el ejemplo más claro de lo que hay que rechazar.

Según este nuevo Frente Popular, tenemos que refundar sobre bases “auténticamente democráticas” nuestro actual sistema político, separándonos del todo y definitivamente del franquismo, antiguo o nuevo, que habría impregnado o permeado la democracia en la que hemos estado viviendo más de cuatro décadas al amparo de la Constitución de 1978. Nuestro actual sistema político democrático tiene que venir, piensan algunos, de la República y de su Frente Popular (es irrelevante que su instalación en el poder en febrero de 1936 fuera, en medida significativa, fraudulenta)

No conocía yo el entusiasmo del Doctor delincuente  por Largo Caballero,  pero no podía haber revelación más sintética de lo que es el fulano. Golpista como su maestro, ha aprendido a realizar su golpe a ritmo más lento y, como los nazis, a aprovechar para ello las ventajas democráticas. Su programa es el mismo que el del FP: disgregar España y/o destruir sus raíces históricas y culturales. Básicamente el Doctor es un niñato narcisista con mañas de estafador, más fáciles ante el ansia del PP de congraciarse con él, no vaya a venir la “extrema derecha”. A Largo se le llamó “el Lenin español”. Al Doctor cabría calificarlo de “el Lenin niñato”.  Su peligro no viene tanto de sí mismo como de la seudo oposición de unos señoritos ignaros y golfos. Hasta el  surgimiento de VOX.

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Errores de VOX (I)

VOX nació como un partido “de extrema necesidad” ante el brutal deterioro de la unidad nacional, la democracia y la soberanía de España. Esta es su verdadera razón de ser. Que mucha gente lo entendió así lo revela su  auge meteórico  hasta convertirse en el tercer partido del país y obtener 52 escaños en las elecciones de 2019. Antes habían transcurrido unos años frustrantes.  Fundado en diciembre de 2013, pareció despuntar en las elecciones al parlamento “europeo” (de la UE), para sufrir un fracaso que casi lo hundió en una crisis interna definitiva, al abandonarlo varios de sus dirigentes de ocasión. Durante tres años de fracasos  pareció condenado a una presencia testimonial, como diversos grupúsculos de la llamada extrema derecha o  extrema izquierda. No obstante, el PP vio claramente su peligro y trató de sumir a VOX en un gueto rodeado por un muro de silencio mediático mientras, con maquiavelismo de aldea, impulsaba a Podemos, para  debilitar al PSOE.

El momento de inflexión del partido fue el butifarréndum de octubre de 2017 en Cataluña, cuando VOX apareció como el único partido que se opuso con energía al golpismo y al  proceso de disgregación de España. Y solo dos años después se convertía en el tercer partido nacional. Un éxito que no dejaba de entrañar riesgos, con la entrada de personas poco claras, o botarates, o  agentes provocadores.

Desde 2019 a 2023, las amenazas y fechorías contra la nación, la democracia y la soberanía no han dejado de agravarse, con lo que habría sido lógico que VOX pasara a segunda, incluso a primera fuerza política. Sin embargo  ha sufrido un retroceso parcial, poco significativo cuantitativamente, aunque  grave en comparación con la expectativas.  ¿A qué se ha debido? Hay una causa evidente: todos los demás partidos, con sus poderosos instrumentos mediáticos, y azuzados por  la UE, han unido sus fuerzas para tratar de hundir a VOX, que tuvo que bregar frente a un mar de infundios, bulos  y calumnias, junto con maniobras del PP, su evidente enemigo principal, para arrancarle votos con promesas también evidentemente falsas. Dadas estas circunstancias, mantenerse con más de tres millones de votos puede considerarse un logro.

Sin embargo ese ataque feroz había que darlo por descontado, y frente a él es evidente que VOX ha cometido diversos errores que conviene analizar.  

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¿Escribir para quién? / Necesaria estrategia / El gran designio

¿Escribir para quién?

***Acabo de leer tu libro nuevo (La II Guerra Mundial y el fin de la Era Europea), que es realmente singular.  La primera parte– la única que trata la guerra
en sí– bien, pero regular.   En cambio, las dos partes restantes son
excelentes y originales, aunque la última parte a veces no tiene
demasiado que ver con la guerra.  Me gusta mucho la segunda parte, una
serie de análisis de políticas diferentes y también de retratos-análisis
de los líderes principales que es nueva y refrescante, no una repetición
de las ideas corrientes sino mucho más penetrante.  La tercera parte es
metahistoria, la clase más difícil pero la más importante e interesante
si se hace bien.  Y esto está bien hecho, muy acertado casi siempre en
sus juicios.  De los muchos libros generales sobre la guerra es el más
singular, importante no por su historia militar en sí, sino por todos los
otros aspectos, algunos totalmente originales, que faltan en las otras
historias.  En general el libro es muy notable, un comentario nuevo y
penetrante, su perspectiva histórica impresionante. Stanley Payne

***Te comentaba  acerca de tu  último libro (La SGM, etc-)  que  me había gustado considerablemente y que creía que iba a ser probablemente silenciado (ojalá me equivoque). Creo sinceramente que es un libro importante, pero incómodo, claro, y no habrá mucho interés en debatir acerca de las múltiples cuestiones que suscita.  Ya digo que deseo equivocarme no solo por razones de afecto  personal, sino porque sería intelectual y moralmente muy deseable (el debate) Fernando Paz.

Precisamente esa es la cuestión:  a raíz de Los mitos de la guerra civil, la chusma intelectualoide y periodística española (de izquierda y derechas) aprendió la lección de que es preferible el silenciamiento que el debate (que han perdido las muy raras veces que lo ha intentado (Ver Galería de charlatanes). Es lo que hay, pero por eso mismo hay que denunciarlo y combatirlo.

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Necesaria estrategia

*La situación podría resumirse así: todos se han volcado  salvajemente  contra VOX , tratando de destruirlo. Lo han dañado, pero no hundido, y  el resultado es que ninguno puede gobernar. Como suele decirse, “en el pecado, la penitencia”.

*En el ataque a VOX ha influido mucho la burocracia LGTBI  de Bruselas e Inglaterra, inmiscuyéndose en la política interna española. Según  Gordon Brown, antiguo primer ministro inglés, debía ganar el Doctor para impedir en España un fascismo que tendría  repercusión europea. Y  el PP cometía un peligroso  error admitiendo pactos con VOX. La consigna de “frenar al fascismo”, adoptada por el Doctor, viene de ahí.

* El único hecho políticamente relevante en los últimos cinco años es el surgimiento de VOX como fuerza alternativa al corrupto conglomerado oligárquico PP-PSOE-separatistas. De ahí el empeño unánime de estos en impedir que VOX ponga en peligro sus políticas, que amenazan la unidad, la democracia y la soberanía de España.

*La primera consecuencia del  bloqueo entre PP y PSOE es la radicalización de los separatismos, cada vez más descaradamente golpistas. PP y PSOE  competirán, como siempre, por favorecer y ganarse los favores separatistas, y todo indica que en esa carrera perderá el PP, como ya pasó cuando el descabalgamiento de Rajoy. 

*Dado lo improbable de que Feijóo gane la carrera por los plácemes separatistas, se dibuja un posible nuevo frente popular,  en sí mismo golpista. Difícilmente puede ser estable y llevaría al país a una situación límite, con referéndums “consultivos” y  destrucción definitiva de una Constitución ya muy vulnerada por los dos partidos desde hace largos años.

* El proceso consiguiente sería la ilegalidad, el golpismo y la anarquía, al estilo del anterior Frente Popular, y su  única barrera sería VOX. Dificultad añadida es la usurpación y reparto del  poder judicial por la oligarquía PP-PSOE, empezando por el Tribunal (anti)Constitucional.  

*VOX afronta, por tanto a unos enemigos monstruosos,  contra los que  tendrá que diseñar una estrategia muy cuidadosa, tenaz, enérgica e inteligente. Entiendo que los citados tres puntos, Unidad nacional, Democracia y Soberanía, deben ser núcleo y eje de esa estrategia. Ese es el sentido mismo de su existencia como partido.

La Segunda Guerra Mundial - 1

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El gran designio  contra España.

Señala Comino un “análisis” de J. M. Rallo: “Lo repito todas las elecciones, pero sigue siendo relevante. Si Cataluña y País Vasco fueran independientes, PP y Vox tendrían 159 de 284 diputados. Mayoría absolutísima. Se prefiere mantenerlos dentro y eso tiene contrapartidas”. Para este libercañí, lo único importante sería esa supuesta mayoría absolutísima de partido, que él supone duradera; y ni siquiera se plantea la “contrapartidas” que traería la disgregación de España.  Rallo es un clásico exponente de liberalismo cañí: dogmático, a un nivel bajo, en economía (“la pasta lo es todo”, como venía a decir otro pensador de la derecha), ignorante en política y analfabeto en historia.  Pero tienen considerable influencia, en el PP dominan, con mezcla de cierto oculto resabio clerical salido de la democracia cristiana. Y eso es, en el fondo, lo que convierte al PP en auxiliar de los separatismos y del PSOE, por nulidad intelectual que le impide presentar batalla en el terreno de la cultura. “La derecha está condenada a alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda”, decía Florentino Portero.

En 2005, cuando el PSOE daba los primeros pasos para recatar a la ETA, escribí Contra la balcanización de España, análisis meramente político de un proceso que se iba agravando contra la integridad nacional y la democracia. Lo escribí pensando que el PP se opondría a tal deriva con argumentos poderosos,  después de mis libros sobre los orígenes de la guerra civil y sobre la historia e ideas de los separatismos vasco y catalán. Pura ingenuidad. Ni me había percatado del alcance de la condena al 18 de julio por Aznar.

Pero ante nuestros ojos ha venido agravándose hasta el golpismo abierto un designio de disgregación nacional que en varias regiones ya ha reducido a marginal la presencia del estado y la del español común en la vida oficial y la enseñanza, mientras  se aprestan en Andalucía a inventar el “andalú”, siguiendo a Blas Infante, héroe del PP.

Con toda evidencia se complementan aquí dos designios. a) El separatista, uno de los ingredientes fundamentales de la guerra civil,  de disgregar España en unos cuantos estaditos hostiles entre sí y manipulados desde el exterior. Y b) El compartido por PSOE y PP de avanzar hacia una confederación de “naciones sin estado” que por conveniencia económica aceptarían no obstante un barniz de unidad puramente formal. Es más peligroso este último, no solo por su falta de realismo histórico, por su frivolidad y oportunismo político, sino porque abre camino a la explosión del país.

Así, todos los “progresos” en esa dirección que llevamos viviendo desde hace muchos años, y que empeoran más y más, no responden a cierta espontaneidad ciega u oportunista de los partidos, sino a proyectos y concepciones generales, bien explícitos en los separatistas y disfrazados en la oligarquía PP-PSOE como europeístas, modernizadores, etc. Y también percibimos  su incapacidad para aplicar de una vez el proyecto, su necesidad de adelantarlo paso a paso y con disimulo, negando las manos con la boca,  prueba de la dificultad de “balcanizar” una nación muy diferente de la Yugoslavia creada por decisión de grandes potencias  y desarticulada luego por otras,  todo ello en el siglo XX.

España es una nación con siglos de existencia, con una fortísima densidad histórica y cultural, que no puede echarse abajo fácilmente por la demagogia iluminada  de unos cuantos  políticos baratos. Llevan más de ciento veinte años intentándolo en vano, pero debemos ser conscientes de que han avanzado mucho en las últimas dos décadas. Y de que si no surge una oposición resuelta, pueden llegar a conseguir su siniestro objetivo.   

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Vida y destino / Marx (XV) Lúgubre historia / El fondo del problema

La vida y el destino

Así pues, La Ilíada empieza por constatar  que el destino humano no está en manos de los hombres, algo que cualquier observación comprueba. Sin embargo, los héroes actúan, luchan, se debaten entre opciones,  ideas e impulsos contradictorios, obran de acuerdo con rasgos personales  que tampoco son del todo suyos, pues “un dios se los ha dado”; dudan, se angustian ante el porvenir, temen la muerte y lloran por los suyos, aunque sepan que la muerte es inevitable. En los mitos combaten con monstruos externos, proyección de los  monstruos del interior humano, la parte oscura de su naturaleza, los deseos y los miedos que escapan parcialmente a su consciencia, así la cólera que domina a Aquiles, si bien en este caso no se recurre a una representación exterior.   Y tratan de orientarse por las leyes o indicaciones de los dioses, pero estas nunca están del todo claras. Este contraste y combate entre la vida y el destino es el tema de la gran literatura, de Homero, de Shakespeare, Cervantes, Tolstói, etc. . Que lo exponen de forma punzante y emocional, sin poder darle solución. 

El esfuerzo de la vida puede tratarse de manera simple y consoladora, así  predomina en la literatura, como el triunfo final del bien y el castigo del mal. Lo  que también se presta a la burla o el humor, como  explica en Oscar Wilde  una escritora: “En mi novela los buenos salen bien y los malos terminan mal, que es lo que significa la ficción”. 

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Marx (XV) Una lúgubre historia

Como dije, la influencia y atracción del marxismo no se debe a su análisis económico, realmente contradictorio, mal conocido y menos aun analizado por la inmensa mayoría de sus seguidores, sino a su concepción de las clases sociales  y la lucha entre ellas como explicación de la historia y de la propia condición humana y sus diferencias sociales,  determinadas por la insuficiencia productiva.

Aunque está la promesa de un cercano paraíso, la visión de la historia no podía resultar más lúgubre y desmoralizante: cientos de generaciones de multitudes de seres explotados  y engañados, de miseria y superstición que solo encontrarían alivio en la muerte. Ni siquiera para la minoría explotadora, parasitaria y sumida en el autoengaño podría ser la vida muy envidiable.

   Hace veinte años publiqué en Libertad Digital este artículo, que viene al caso, aunque sea algo digresivo,  “Una loa a la muerte” :

 No sólo Millán Astray dio, según parece, un viva a la muerte. También la alaba, por ejemplo, Tarrida del Mármol, destacado ácrata implicado en el terrorismo de finales del siglo XIX y principios del XX. Tarrida encontró a la muerte un valor, por así decir, revolucionario: “Comprendemos que ínterin no venga la igualdad social durante la vida, la dulce amiga lleva ya resuelto el problema sociológico (…) igualando bajo su rudo golpe a nobles y a plebeyos, a parias y a magnates”.

Y encontraba otra buena razón de alabanza: “Cuando al cabo de un día pesaroso, el cuerpo fatigado descansa en brazos de Morfeo, es aquel sueño una delicia tal que al despertar y entrar de nuevo en posesión de nuestras penas, sentimos hondo pesar porque aquel feliz estado de reposo no se ha prolongado. ¡Loado sea el sueño! ¿Y la religión, que pretende eternizar el yo, quiere que se la llame consuelo? (…) La muerte es el sueño para no despertar. ¡Loada sea la muerte!”

Un tercer argumento: la muerte no sólo da fin a nuestros sufrimientos, sino que “preside las transformaciones incesantes de la materia, hace desaparecer los seres vetustos para dar origen a los nuevos, ella es el instrumento de la selección natural, fuente de todo progreso, ella es la dulce amiga que nos hace desaparecer del rudo combate cuando ya ansiamos (…) un reposo relativo”.

Pero en cuanto a consuelo, el de la igualación del magnate y del paria es nulo. Al revés, lleva a un summum insoportable la desesperanza del segundo. Finados sus días irreversiblemente, el paria habrá sufrido su vida miserable sin alternativa posible, mientras que el magnate habrá gozado de la suya, desde el enfoque materialista de Tarrida. El desconsuelo para el paria es absoluto, pero al magnate, ¡que le quiten lo bailao! La desesperación bien podría convertir al paria en instrumento de muerte: ¿pierde algo con suicidarse o con segar otras muchas vidas mediante una bomba?

Cabe objetar que, aunque Tarrida esté harto de su yo, a otros, incluso “parias”, la destrucción del yo les angustia. Y que, aunque él desee el descanso eterno, la mayoría de la gente prefiere soportar todo el tiempo posible la dosis habitual de pesares y cansancio. Bien, pero ¿merece respeto una gente guiada por la irracionalidad y el instinto, incapaz de compartir ideas elementales como las que la razón dicta a Tarrida? ¿Merece mucho desvelo la vida de tales cobardes animalescos?

La loa de Tarrida descansa, en definitiva, sobre el carácter de la muerte como instrumento de progreso. Pero con ello se hunde por otra vía en las, para él, tinieblas de la religión y el misticismo. ¿Qué puede importarle a su yo, destinado a total desintegración, el progreso de posteriores generaciones? ¿Debería él aumentar sus pesares luchando y sacrificándose por ellas? ¿Puede haber un incentivo en la esperanza de ser recordado como un héroe? Vanidad ridícula, que no puede compensar ni en un átomo la vida de trabajos y miserias realmente pasada. Además, incluso ese consuelo vanidoso exige una fe: la de que la posteridad le vea como un héroe y no como un loco, un imbécil o un malvado.

La muerte, por otra parte, no sólo iguala al rico y al pobre: aun más desesperante resulta que iguale al bueno y al malo, por ejemplo al buen anarquista y al malvado burgués. El ácrata se justifica en la lucha por la justicia, o lo que él toma por tal, pero desde su materialismo, esa justicia se desvanece, y su opción moral queda en nada. El único sentido de la acción anarquista, al final, consiste en una reacción resentida y desesperada por el hecho de no ser él magnate en vez de paria, de no poder dedicar su tiempo a disfrutar de los únicos bienes y la única vida posibles.

La muerte se mantiene ante nosotros como una esfinge tan indiferente a las loas como a las maldiciones, unas y otras por igual insignificantes. Pero la actitud adoptada hacia ella tiene efectos prácticos, al parecer. Por ejemplo, de encomiarla al modo como lo hace Tarrida, a convertirse en instrumento de ella contra sí mismo o contra otros, sólo hay un paso muy fácil.

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Elecciones: el fondo del problema

Para la mayoría de los analistas, las cuestiones políticas de fondo carecían de importancia. Lo que importaba eran las encuestas. Casi todas decían que ganaría “la derecha” con un PP engrandecido y un VOX mermado. Y ahora  resulta que podría seguir mandando el Doctor y sus bandas de delincuentes. Desde un punto de vista político, bien podría aceptar el pacto que le proponía Pujoliño, aceptar a este como el más votado, pues entre los dos no hay ninguna diferencia de fondo; pero en política los personalismos cuentan mucho. ¡Hasta podría haber que repetir las elecciones!

Tampoco es cuestión ahora de examinar los errores de unos y otros. Por encima o por debajo de tales o cuales fallos tácticos, esta la idiotización de una gran masa de la población, que ha podido constatar la superioridad moral e intelectual de los representantes de VOX y ha preferido guiarse por los lemas vacíos de los otros. Esa idiotización tiene una raíz, más allá de las groseras manipulaciones de la TripleM: la traición a la verdad histórica, a la continuidad de la nación y  a la democracia, traición  resumida en el antifranquismo, en especial el del PP. Recomiendo la relectura de la entrada de este blog del 18 de julio. https://www.piomoa.es/?p=20446 .Mientras no se aborde en serio y a fondo, políticamente, ese problema, esa raíz seguirá generando plantas venenosas. Todo tiene su momento en política, y ese momento ha legado. 

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En definitiva, ¿por qué odiaban a Franco los comunistas, el PNV y las izquierdas republicanas? ¿Y por qué lo siguen odiando?: 284 – Comunistas, PNV y Azaña contra Franco | El 18 de julio y la actualidad – YouTube

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Comienzo Ilíada / Asimilar el pasado / Histeria “de género” / Nuevo comunismo

En definitiva, ¿por qué odiaban a Franco los comunistas, el PNV y las izquierdas republicanas? ¿Y por qué lo siguen odiando?: 284 – Comunistas, PNV y Azaña contra Franco | El 18 de julio y la actualidad – YouTube

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Grandioso comienzo de La Ilíada

La Ilíada comienza así: Canta, diosa,  la cólera de Aquiles Pelida, cólera funesta que causó inmensos  males a los aqueos precipitando al Hades muchas almas valerosas de héroes  y los hizo (a sus cuerpos) pasto de perros y aves. Cumplíase la voluntad de Zeus cuando se separaron riñendo el Atrida rey de hombres y el divino Aquiles.”

El comienzo no puede ser más agudo, grandioso y profundo, lo que hoy no nos lo parece porque ya  nadie cree en Zeus, obviamente. Sin embargo en Zeus se personifica la creencia en una fuerza muy por encima de los hombres y que marca su destino más allá de sus intenciones o aspiraciones. Esto tampoco se entiende así en nuestra cultura, que niega o excluye a cualquier Zeus y pretende que el hombre “domine su destino”, “se adueñe de él”,  pretensión expuesta a menudo (en inglés)  de manera cursi como “cumplir los propios sueños”.  Pero en La Ilíada la voluntad de “Zeus” no solo está muy por encima de tales ilusiones, sino que apenas logra ser desentrañada, y solo parcialmente,  por  algunos indicios y consecuencias que supuestamente entienden los adivinos. La voluntad de Zeus se expresa aquí por las consecuencias sociales o generales de un impulso puramente personal (la ira de Aquiles), un hecho difícil de entender. La descripción de dichas  consecuencias (almas que van al Hades y cuerpos devorados por cuervos y perros) tiene extraordinaria gracia (o fuerza)  literaria, sin ser graciosa.

Finalmente no es el poeta quien canta, sino que se limita a transmitir la inspiración de la diosa o musa.  Hoy  tampoco lo entendemos así, pues vemos en el artista el único creador de su obra. Incluso se dice que la inspiración no existe o no es casi nada mientras que el trabajo empeñado es todo o casi todo. Pero hay muchos artistas empeñados y que no llegan a producir  nada valioso, mientras que otros, con poco trabajo, producen obras admirables o meramente admiradas. La obra, además, escapa a la intención e interpretación que le da el artista, por lo demás. Y la diosa suele ser burlona: hace creer a muchos artistas  lo que no es. Por poner un caso, la mayor parte de la novelística  sobre la guerra civil y la posguerra es por lo menos muy mediocre, y a menudo estúpida, como argumenté comentando el libro de Manuel Calderón.

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Asimilar el pasado

**No existe diferencia alguna de fondo entre votar al PP o al PSOE. Su antifranquismo, sus leyes totalitarias y su concepción de la democracia y de España son las mismas. 

**Las amenazas a la democracia y al a la unidad de España tienen la misma raíz: el antifranquismo. Pues no solo el franquismo salvaguardó la continuidad histórica de España, sino que la democracia solo pudo venir de él. El antifranquismo siempre fue y es antidemocrático.

**Es hora sobrada de emprender una ofensiva por la verdad histórica como fundamento de una política que permita corregir las derivas a que ha llevado el antifranquismo a la sociedad española. A ese efecto escribí dos libros que han intentado ocultar y en gran medida ocultado, los partidos y los medios: Los mitos de la guerra civil y Los mitos del franquismo. Los dos, junto con otros, deberían divulgarse masivamente. 

**Así como Europa, en conjunto, no ha asimilado la II Guerra Mundial, España no ha asimilado la guerra civil y el franquismo. 

La Segunda Guerra Mundial - 1

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Histeria de género (para uso de VOX).

1. La histeria “de género” pretende, a) que los sexos no existen, que son simples constructos sociales arbitrarios  (“géneros”); y b), contradictoriamente, que uno de esos “géneros” –llamémosle masculino– oprime al otro (u otros) mediante el sistema del “patriarcado”. 

2. La opresión se manifestaría en el maltrato sistemático y en particular en los asesinatos de mujeres (que propiamente no existen como sexos sino como tales constructos). Estos asesinatos no se producirían por otra causa que por la de ser mujeres las víctimas. Lógicamente, los asesinos lo son a su vez por ser varones (otro constructo), que practican la violencia del macho (“machista”). 

3. Naturalmente, dadas estas circunstancias, las mujeres tendrían que ser especialmente protegidas (¿por los gobiernos patriarcales?), de modo que un mismo delito fuera más castigado si lo comete un varón que si lo comete una mujer. Lo cual implica considerar a la mujer menos capacitada o responsable, menos libre internamente y por lo tanto inferior. Una paradoja solo aparente, pues la ideología de “género” parte de esa idea inconfesada. 

4. Esa supuesta inferioridad se manifiesta de dos maneras: en la idea de “derechos de la mujer” (o de los homosexuales, etc.); y en la aversión a la maternidad, que más define a la mujer fuera de todo constructo.  La pretensión de derechos específicos vulnera la idea de la igualdad ante la ley, retrotrayéndonos a las sociedades de privilegios (privilegio significa “ley privada” o “ley particular”. Y la aversión a la maternidad en la negación del carácter humano de la vida que se forma en el seno femenino.

5. Salta a la vista que bajo la carga aparente del odio al varón y al “patriarcado”, la ideología de género detesta de modo muy especial la propia condición biológica femenina.

6. El aborto puede ser  necesario en circunstancias excepcionales, pero estas ideologías lo promueven como un derecho:   el derecho (histérico) a aniquilar vidas humanas en  el seno materno. La mera consideración de tal derecho impulsa a practicarlo masivamente, y así ocurre actualmente. De transmisora de la vida, que presuntamente inferioriza a la mujer, esta se convertiría en lo contrario. Mientras, esos mismos ideólogos promueven la inmigración descontrolada, dos tendencias sociales  destructivamente complementarias. 

7.  En la realidad, y salvo casos `psicopáticos muy extraños, ninguna mujer es asesinada por serlo (como tampoco ningún varón). Ni ningún asesino lo es por ser varón o “macho” ni ninguna asesina por ser “constructo mujer”. De ser cierta la explicación feminista, el número de mujeres asesinadas sería enorme, hasta poner en crisis la continuidad de la especie (¿otro “constructo”?). Pero el número real de mujeres asesinadas es muy bajo y  nunca “por ser mujer”. 

8. Casualmente el número de mujeres asesinadas es  más bajo en España que en la media europea, aunque  haya crecido notablemente, sobre todo en comparación con  el franquismo, en particular desde la adopción de “leyes de género”. No obstante, se convierte en una histérica y permanente  agitación en los medios y a menudo en las calles. 

9. Que no solo los maltratos y muertes a mujeres hayan aumentado, sino también la violencia doméstica en general, con los niños como víctimas especiales, es un resultado lógico de estas ideologías, pues fomentan  la desconfianza y aversión entre los sexos y socavan la estabilidad familiar. Otro de sus efectos es el considerable  aumento de los suicidios, también entre niños y adolescentes.  

10. Otro rasgo que delata la histeria de esas ideologías es su pretensión de representar “a las mujeres”, cuando es evidente que la gran mayoría de ellas no se sienten representadas por tales personajes (mujeres y varones, homosexistas, etc.) ni siguen sus consignas; aunque a menudo se sientan desconcertadas por su fraseología enloquecida.

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Nuevo comunismo

El programa 2030 parte de dos ideas de base complementarias. La primera es que ya hay demasiada gente en el mundo y que el ritmo de crecimiento actual conduciría a una catástrofe, idea discutible, aunque digna de consideración. Y la segunda es la expuesta por uno de sus líderes: “No tendréis nada (es decir, os despojaremos de todo) y seréis felices”. Esta exposición ha chocado mucho, pero no tiene nada de nuevo : es justamente el plan comunista, puesto en práctica en la URSS. La felicidad consistiría precisamente en la igualdad de la desposesión, con las necesidades básicas presuntamente aseguradas por un estado omnímodo y omnipotente (un estado mundial, del que nadie podría ya escapar). La idea es mucho más antigua, la expone Don Quijote en su discurso sobre la edad de oro. La libertad personal desaparecería, porque la felicidad igualitaria gobernada por la ciencia la haría innecesaria.

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El 18 de julio y la actualidad

El 18 de julio y la actualidad. Resumen Histórico

El 17, oficialmente el 18, de julio de 1936  comenzó, según se dice a diestra y siniestra, la guerra civil española. No es así: se reanudó. La guerra la comenzaron el PSOE y los separatistas catalanes  el 6 de octubre de 1934, después de un año de preparación clandestina y maniobras desestabilizadoras. Lo he  demostrado de modo inapelable. Entonces solo duró dos semanas, pero los partidos guerracivilistas  se unieron más estrechamente, de derecho o de hecho, en el frente  popular, y en las elecciones de febrero-abril de 1936 dieron un nuevo golpe, falsificando las votaciones e instalando un régimen de terror que destruyó la república.

No es casual que el levantamiento del 18 de julio comenzara invocando la república y con la bandera republicana, algo que sorprende a muchos. Pues la causa inmediata fue precisamente la destrucción de la legalidad republicana por el frente popular. Sin embargo, aquello no iba a durar, porque la república misma había resultado un experimento caótico que nadie quería continuar, ni en la derecha ni en la izquierda.  Pero el frente popular, que mayormente se declaraba rojo, supo aprovechar el cuento legitimador de “la república”, y la derecha no supo ponerle obstáculo. 

La  esencia de todo el conflicto está en la consigna de Franco: no rebelarse por la república ni  por la monarquía, sino por España. Pues lo que estaba en cuestión era la continuidad histórica, política y cultural de España, entonces decisivamente amenazada por la mezcla de sovietizantes y disgregadores del frente popular. Este se componía de partidos cuya única concepción común era la demolición de la España histórica, y de la Iglesia como su elemento peor. En ello coincidían todos –y era en lo único que coincidían– desde los llamados republicanos de izquierda a los anarquistas. Como se quejaba Azaña, casi nadie entre ellos tenía una idea nacional, y él mismo la tenía negativa. Sobre tal negatividad era difícil sostener una unidad  de acción, y esa fue una causa principal de su derrota. Solo el  Partido Comunista vio el problema,  se declaró hasta patriota a ultranza y reivindicó con más fuerza que nunca la legalidad republicana que había contribuido a destruir. Pero no logró resolver del todo el problema planteado por sus ineptos  e intrigantes aliados.

En el bando nacional, Franco supo maniobrar mucho mejor para asegurar la unidad de acción entre sus distintos partidos o “familias”, naturalmente díscolas entre sí y que ya al principio estuvieron cerca de impedir el golpe de Mola;  mantuvo una eficaz economía, consiguió ayudas externas en condiciones mucho mejores que sus enemigos  y dirigió con brillantez  las operaciones bélicas. De ahí su victoria.

Por supuesto, no  podía volver una república que nadie deseaba, ni tampoco una democracia imposibilitada por la experiencia republicana y por el carácter antinacional y la fuerza de los partidos del frente popular. El régimen resultante, aunque poco definido ideológicamente, fue lo bastante fuerte para evitar la entrada en la guerra mundial y luego derrotar al maquis y al aislamiento internacional. Finalmente creó una sociedad nueva,  libre de  los viejos extremismos y odios, próspera como nunca antes, con excelente salud social y la unidad nacional afianzada. Paradójicamente, estos inmensos servicios agotaron al régimen, debido , como señalé, a su poca definición ideológica y dependencia política de la personalidad de Franco. Pero puede decirse que el régimen “murió de éxito”.

Así, ya antes de la muerte de Franco el “franquismo” se iba descomponiendo, mayormente por efecto del Vaticano II, hostil al régimen que había salvado a la Iglesia del exterminio. Y  asimismo por  la doble disgregación de sus “familias”: entre ellas mismos, pues cada una tiraba ya por su lado;   y dentro de cada una, pues había varias Falanges, varios grupos carlistas, católicos y monárquicos.  La única solución era una transición democrática que evitase una repetición del caos republicano, cosa posible porque la oposición al régimen era muy débil, y se suponía que los partidos emergentes (que salvo los comunistas y muy a última hora la ETA, no habían hecho oposición al régimen), algo habrían aprendido de la historia. La solución democrática, en todo caso, solo podía provenir del franquismo y de ningún modo de sus enemigos, enemigos también de ella.

La transición funcionó bastante bien, aunque con varias confusiones peligrosas.  La más de fondo, la  misma que había otorgado al frente popular una legitimidad republicana y democrática absolutamente fraudulenta:  con lo que el antifranquismo fue convirtiéndose en santo y seña de los nuevos partidos y la nueva democracia, hasta aceptarlo implícitamente  los  propios descendientes más directos del franquismo. Aceptación implícita que hizo explícita Aznar al condenar en 2002 el alzamiento del 18 de julio, demostrando una miseria intelectual y moral asombrosa.  Aquella condena abrió de par en par las puertas a las derivas posteriores del PSOE y separatistas, nuevo frente popular de facto, al que se unió como auxiliar el PP. Y por eso nuevamente España está sufriendo la presión brutal de la disgregación separatista y de una sovietización modificada, con leyes totalitarias, etc. Todo ello “legitimado” en el antifranquismo y, como antaño, en la denigración sistemática de la historia de España. La democracia se ha degradado a un conchabamiento de los enemigos de España y la libertad, empezando por el PP y el PSOE. 

¿Fue entonces inútil la guerra y la reconstrucción franquista? En la historia todo evoluciona, y el hecho de que los logros del franquismo (unidad nacional, paz, independencia, libertades, monarquía  y la propia democracia finalmente) persistan, aunque  muy amenazados, revela las fuertes raíces de aquella experiencia histórica. Pero hoy se plantea a la actual generación de los españoles un desafío fundamental, que es de esperar que se resuelva por medios democráticos. Hace solo cinco años no parecía haber ninguna salida al contubernio PP-PSOE, y hoy, afortunadamente, ha surgido VOX, que representa una  alternativa, real, sean cuales sean sus defectos.

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La mejor manera de entender la guerra civil (y sus consecuencias) es analizar la significación política a histórica de los enemigos a quienes venció: https://youtu.be/a1-0eypwTGs

El programa Una hora con la historia llega  cada tres meses a una situación crítica por los impuestos (casi 1.000 euros). La situación se salva por las contribuciones extraordinarias de algunas personas. Para que el programa funcione de manera sana,  sin necesidad extraordinaria hace falta que 300 oyentes se comprometan a enviar 10 euros al mes a su cuenta. Para casi cualquier persona es muy poco, pero para la labor del programa es mucho: BBVA ES09 0182 1364 3302 0154 3346

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