Alguna píldoras contra la histeria
**Cuando la Triple M trata de crear e España un clima de histeria antirrusa por medio de simplezas, mentiras y emocionalidad pueril, es tanto más importante ver con calma lo que hay debajo de ello y defender la verdad. Invito a mis lectores a difundir al máximo estos análisis
**Se pretende que Rusia quiere expandirse sobre toda Europa o recobrar el imperio zarista o el soviético. Es posible, pero hoy por hoy no hay ninguna prueba de ello. En cambio sobran pruebas del expansionismo de la OTAN (Usa-Inglaterra principalmente), que ya ha costado cientos de miles de muertos y millones de refugiados en varios países, sin que esto parezca importar a casi nadie.
**¿Es Ucrania una prueba del expansionismo ruso sobre Europa? Rusia solo pedía la neutralidad de Ucrania y que no sirviera de peón de brega al expansionismo de la OTAN. Es la OTAN la que rodea a Rusia de bases militares, no a la inversa. Al final el arreglo racional del conflicto solo puede ser que Ucrania adopte la neutralidad, como Finlandia. Pero para ello habrá hecho falta una guerra.
**La Triple M acusa a Rusia de falta de democracia. Con el mismo pretexto, mezclado con el de las armas de destrucción masiva, ha destruido países enteros. Pero las cuestiones políticas internas deben de resolverlas los propios rusos. Y la unanimidad de la Triple M, que ocupa prácticamente todo el espacio mediático es en sí misma totalitaria y convierte la democracia en el arte de la manipulación.
**¿Defiende la Triple M la democracia? Como en Usa, la unanimidad de la Triple M useña y su censura –incluso al presidente Trump– revela una profunda crisis de la democracia en ese país como en la UE. Millones de personas se ven privadas de voz por esa igualdad política totalitaria.
**La crisis de la democracia en países que pretenden imponerla a otros a cañonazos o rodeándolos de bases militares, se revela en nuevas tiranía que por resumir llamo LGTBI (homosexistas, abortistas, multiculturalistas, histérico-feministas, etc.) que forman el cogollo y la bandera de una democracia que no es tal.
**Es muy significativo que Zelenski pretenda que Ucrania es europea y Rusia no. Por lo visto cree que por ser europea tiene ya derechos especiales. Pero Rusia es también parte de Europa, y precisamente una de las culturas más destacadas de ella. Y la Rus de Kíef el propio origen de Rusia.
**Otro tópico de los políticos y periodistas “demócratas” es que Rusia es enemiga ancestral de Europa. Pero a Rusia, sean cuales sean sus asuntos internos, le debe el resto de Europa el haberse liberado de la tiranía napoleónica y de la hitleriana. Rusia pagó por ello un coste elevadísimo.
**La pretensión de Zelenski recuerda un tanto a la de los nazis en su retórica europeísta (los nazis eran muy “europeístas”) contra los “infrahombres” asiáticos o semiasiáticos de Rusia.
**La pretensión de Zelenski es casualmente idéntica a la de los separatistas catalanes: ellos son europeos, el resto de los españoles más o menos africanos. La política antirrusa de Zelenski es idéntica a la retórica que despliegan en España los golpistas separatistas.
**La histeria de la Triple M en España pretende involucrar a nuestro país en las acciones de la OTAN, y ya lo ha hecho en otros conflictos. Pero España no tiene conflictos con Rusia, y sí los tiene con una OTAN que invade nuestro territorio en un punto estratégico clave, mantiene bases militares ya injustificadas y considera implícitamente que Ceuta y Melilla pertenecen a Marruecos, país “democrático” aliado externo también de la OTAN.
**Aquí tenemos el caso de que la gentuza de Podemos se opone a la OTAN. Que unos delincuentes apoyen por casualidad o por razones falsas una causa correcta, no cambia el carácter de esta. Por otra parte, Podemos no es mejor ni peor que los gobiernos PP y PSOE, que han incentivado y financiado los separatismos, se declaran amigos y aliados de países que invaden nuestro país o aspiran a ello, y fomentan la colonización cultural.
**Sean cuales sean las razones esgrimidas por unos y por otros, debemos verlas desde la perspectiva e intereses de nuestro país. Y el interés de España consiste en la neutralidad y en la salida de la OTAN. Esta organización no solo no nos defiende ni necesitamos que nos defienda, sino que que nos invade y sateliza a través de unos gobernantes infames.
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Personajes y avatares
Para mí, en la valoración de una novela entran en primer lugar los personajes. Con personajes costumbristas o triviales aunque con sutilezas psicológicas, de entrada me cuesta mucho meterme en el relato, si bien comprendo que a mucha gente, quizá la mayoría, le interesen más. Y por otra parte no es imposible hacer un buen cesto con tales mimbres, en lo que Cela revela talento: los personajes de La Colmena resultan toscos, de escasa inteligencia y ánimo. No entran en la distinción de George Steiner entre tradición épica y trágica: no son ni épicos, por falta de ánimo, ni trágicos, pues resultan solo víctimas anodinas de las circunstancias. Claro que al mismo tiempo son personajes reales, es decir, abundan, y la mera descripción de ellos, bien hecha, despierta interés, aunque sospecho que la novela se ha valorado más bien como una pintura del franquismo en los años 40, lo que no es, o lo es muy parcial. Podría escribir hoy alguien un relato similar con personajes parecidos, basta pensar en el juego que daría la difusión de las drogas, por ejemplo.
Repito que a mí me interesa poco ese tipo de personajes ni lo que les ocurra. En las dos novelas de la trilogía –espero poder escribir la tercera–, los personajes no son víctimas pasivas y algo atontadas de las circunstancias. Tratan de obrar en ellas con cierta rebeldía y deseos de entender el mundo en que se encuentran y a sí mismos; cosas que desde luego no consiguen porque no se puede conseguir. ¿Qué piensa Alberto, en la primera novela, de su vida? Su narración podría resultar la quejumbre por un gran fracaso, y él lo piensa así…, en parte porque subterráneamente, subconscientemente, siente que, fueran cuales fueren los resultados finales, sus propios esfuerzos y sus propias insuficiencias e injusticias tienen valor. ¿Qué valor? Este es el problema: imposible concretarlo, pero el sentimiento permanece.
En Cuatro perros verdes no se puede plantear la cuestión del valor, porque ninguno puede hacer todavía un balance de su vida, que solo empieza. Lo que cada uno intenta a su manera, es penetrar en las tinieblas del tiempo que les espera, no “qué ha sido de mi vida”, sino “cómo será mi vida”. Sin habérmelo propuesto como plan del relato, me percato de que ni la primera pregunta ni la segunda pueden tener una respuesta clara, y sin embargo la existencia humana se debate entre tales incertidumbres.



