En una hora con la historia: en octubre de 1942 fue fusilado “Quiñones”, el agente de la Comintern que en condiciones durísimas había intentado reorganizar el Partido Comunista en España. Pese a ser fusilado, sus camaradas de Méjico insistían en acusarle de traición. Por entonces publicaba Cela La familia de Pascual Duarte, obra muy importante en el franquismo, y con ese motivo comentamos la literatura de la época: 197 – Muerte de un comunista y literatura | La batalla decisiva de Lisboa – YouTube
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España y la crisis de la OTAN
La crisis AUKUS revela en primer lugar, la crisis de la OTAN. Existe un grupo de países de origen e ideología anglosajona (llamémoslo Anglosajonia: Usa, Inglaterra, Australia y Canadá especialmente), con interrelación especial política, militar y de espionaje, y con un fondo mesiánico. El Brexit se explica por ahí. Ese mundo siente poca confianza y algún desprecio por Europa, especialmente por Francia, socio poco fiable por sus pretensiones de independencia con De Gaulle o su rechazo a la aventura de Irak de 2003, de la que tan malparados salieron los aventureros (aunque más el propio Irak), o su insistencia en una defensa común europea; y también por Alemania, pues si bien esta se ha portado sumisamente después de ser casi aniquilada en la SGM, no es seguro que siga así, como indica su posición ante el nuevo gran gasoducto ruso. Cuando Anglosajonia se prepara para un enfrentamiento global –posible, aunque improbablemente bélico– con China, los “aliados” europeos no resultan muy seguros. En este juego España es, por supuesto, un satélite de tercera categoría, donde Anglosajonia se permite tener una colonia y presencia militar que no la defiende de sus posibles enemigos (Marruecos)
Quizá la OTAN debiera haberse disuelto tras el derrumbe de la URSS, contra la que se había formado, pero se mantuvo so pretexto de lucha contra el terrorismo, que era como cazar zorros con tanques. Más seria es la evolución producida tras los fracasos de Irak, Siria, Libia y Afganistán, con la formación de una alianza –con difícil futuro a la larga–, entre Rusia, China y, ahora, Irán. Además, tanto el centro de la economía como el foco de las grandes tensiones mundiales (“globales”) se ha trasladado del Atlántico (la OTAN se refiere al Atlántico norte) al Pacífico, y de la desaparecida URSS a la pujante China. En ese escenario, la UE pierde importancia, salvo en relación con la potencial amenaza rusa (pero de momento la amenaza es la inversa).
Para Francia y la UE se trata de replantearse su papel en el mundo. La UE solo puede funcionar en torno al eje Berlín-París. Históricamente, la rivalidad entre Alemania y Francia por los territorios intermedios desde la disolución del imperio de Carlomagno ha sido la principal causa de guerra en Europa, que parece superada después de la SGM. En torno a ese eje giran otros estados más o menos voluntariamente satelizados en cuanto que sacan más beneficios que perjuicios de su posición (aunque el despotismo de Paris-Berlín hacia Polonia y Hungría indica problemas internos crecientes). En el conjunto de tensiones europeas, la posición de España es muy particular. La UE no deja de ser una herencia de la II Guerra Mundial, incluso de la primera, en las que España no participó. Esta particularidad histórica resume muchas otras, e impone un replanteamiento general de la posición y orientación internacional de nuestro país.
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¿Quién descubrió el fuego?
Una “reputada prehistoriadora” se plantea preguntas como “¿Y si quien descubrió el fuego fue una mujer? ¿Y si no fue un hombre el que pintó los bisontes de Altamira o los caballos de Lascaux? ¿Y si eran ellas quienes cazaban? Y, de ser resultar afirmativas todas estas cuestiones, ¿cuándo y por qué se impusieron la división sexual del trabajo y la jerarquización de los sexos en detrimento de la mujer, convertida en el eslabón débil?”. ¡De resultar afirmativas…! No se la ha ocurrido preguntar: “¿Y si los hombres tenían la regla? ¿Y si tenían menos musculatura que las mujeres? ¿Y si preferían quedarse en la cueva o la cabaña cuidando a los niños en lugar de ir a cazar o a pelear?…” Por especular, que no quede. La observación más evidente es que el dimorfismo sexual, no solo físico, también anímico, es muy acusado en el ser humano, más probablemente que en cualquier otro mamífero. El cuerpo femenino está claramente diseñado para la maternidad, y esto ya supone una clara “división sexual del trabajo” (menuda terminología), máxime cuando la crianza de los hijos, al revés que en otras especies, es un proceso muy largo.
¿Quién descubrió el fuego (quiere decir quién lo utilizó, pues lo “descubre” la naturaleza), quien cazaba, quién pintaba bisontes, probablemente con propósitos mágicos de caza? Es imposible saberlo en concreto, pero casi seguramente eran varones, porque lo habitual en la historia, que sí conocemos, ha sido así. Y porque en los pueblos que han vivido en el paleolítico hasta hace poco, también era así. No hay la menor prueba de que las mujeres prehistóricas tuvieran la misma fuerza y agresividad que los varones o que estos hicieran de “madres”. Descubrir una tumba femenina con instrumentos de caza o de guerra no prueba nada en este orden de cosas, como no lo prueba la existencia reciente y comprobada de algunas mujeres “guerreras” como Agustina Zaragoza.
En mi opinión, las diferencias físicas y anímicas tan marcadas entre varones y mujeres responden a una distribución natural de las dos funciones esenciales de la vida: la nutrición y la reproducción. La reproducción es, ante todo y por simplificarlo, el ámbito del amor, sea sexual o maternal; y la nutrición es, también simplificando mucho, el ámbito de la lucha y la crueldad, pues la naturaleza impone que la vida se alimente de la vida, la cual no desea servir de alimento. Y este es de preferencia el reino del varón, cuyo cuerpo está diseñado para el trabajo y la lucha, por su mayor estatura, desarrollo muscular y agresividad. Claro está que ni el hombre se ocupa exclusivamente de la nutrición, sino que participa en la reproducción, aunque a un nivel inferior a la mujer, ni la mujer se ocupa exclusivamente de la reproducción, pues si así fuera se haría imposible la relación entre los dos sexos o la misma vida social.
¿A qué responden esas especulaciones prehistóricas? Fundamentalmente al odio de las y los feministas a la condición femenina (bien manifiesta en su aversión a la maternidad y su promoción del aborto), que según ellos no existe sino que se “inventa”. La Beauvoir escribió aquella sandez de que “la mujer no nace, sino que se hace”: la “hace” el hombre, sometiéndola, por lo visto. ¿Y por qué ha podido someterla si originariamente eran iguales, incluso superior la mujer? Es como la historieta de que el hombre es bueno, pero la sociedad es mala, “pensamiento” en la base de las ideologías: ¿cómo puede ser mala la sociedad si se compone de hombres buenos por naturaleza? Como decía Javi, en Cuatro perros verdes, a la repentina feminista Sheila: “¿Para qué han trabajado y corrido tantos peligros los hombres, sino para que sus mujercitas e hijos tuvieran una vida más fácil?”.
Por qué se han desarrollado tanto estos movimientos? Hay muchas razones parciales, pero el fondo de ellas es la angustia derivada de la pérdida en gran medida de las seguridades religiosas e ideológicas, sobre todo después de la SGM. Hoy, el mundo se ha vuelto más inseguro, más incomprensible, carente de sentido y amenazante, por el agotamiento de la modernidad, es decir, de las ideologías que en gran medida han sustituido a la religión en el mundo occidental. A esa angustia se responde con remedos de ideologías que se han vuelto histéricas, y la histeria es la peor respuesta a la angustia.
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Pueden encontrar libros míos en la feria, en las casetas 47 (Gritos y golpes, la Segunda República, Europa, Nueva historia de España y otros), en la 221 (Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes) y en la 275 la trilogía sobre la república y la guerra, y La guerra civil y los problemas de la democracia y otros
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Literatura sin héroes
–Es verdad, el ser humano es muy contradictorio: desea una vida tranquila y placentera, pero al mismo tiempo le gusta contemplar la tragedia y las emociones fuertes y sufrirlas vicariamente por medio de la televisión o la literatura.
–Lo que demuestra que el hombre necesita las emociones fuertes y los peligros, y a menudo admira a quienes son capaces de arrostrarlos, los héroes que se salen de lo común y corriente.
–La gente no se interesa solo por los héroes, y diría que se interesa aún más por los criminales. La prueba está en la enorme abundancia de literatura negra en nuestros días.
–Bueno, ahí también hay algún héroe, el que descubre o atrapa al criminal. Pero lo importante no es que lo atrape, sino el crimen en sí y el proceso hasta la captura del criminal. Esto resulta satisfactorio para el espectador o el lector. Y a menudo la psicología del criminal resulta más interesante que la del detective o quien sea.
– Ya lo decía Juan Valera: el contrabandista es más interesante que el carabinero. Y hay mucha literatura en la que no sale ningún héroe. ¿Qué héroes aparecen en las novelas de Cela, en muchas de Baroja, ya que estamos en ello, como La busca, en tantísimas europeas, como en Céline… Solo gente atormentada en una vida sometida al ambiente, y a su vez a un ambiente sin sentido, o doloroso sin razón aparente. El nihilismo es la corriente más fuerte en la literatura europea del siglo XX, y refleja una civilización que apenas es capaz ya de creer en nada y trata de ilusionarse con una libertad vacía.
–Bien, es posible. Pero hay también una enorme literatura y cine de otro tipo, de amor, de aventuras amables que terminan bien, de esfuerzos difíciles pero con un final feliz… ¿Por qué se concede tan poco valor a esa literatura? Tus novelas, por cierto, no tienen final feliz, ni sus aventuras resultan muy amables. ¿Es que son por eso más profundas? ¿Lo has planteado así?


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**Derecho a Vivir organiza una protesta este martes frente al Congreso por criminalizar a los provida a la puerta de los abortorios. Los delincuentes hacen la ley.
De Hazte Oír:
¿Recuerdas la falsa historia del chico de Malasaña, en Madrid? El que decía que había sido atacado por ocho encapuchados que le escribieron con un cuter la palabra “maricón” en el trasero.
Es solo la última mentira del Gobierno y del lobby LGTB, la última de tantas. Pero esta es mucho más peligrosa, porque ha destapado hasta qué extremos son capaces de llegar para intimidar a los ciudadanos que no se tragan sus falsos dogmas de género ni sus delirios ideológicos.
Mienten y manipulan para lanzar un mensaje a la sociedad: quien se oponga a la propaganda LGTBI es un homófobo, y por tanto, culpable del acoso que sufran los homosexuales, sea este verdad o un burdo montaje como el de Malasaña.
Serás culpable de homofobia cuando exijas el fin de las leyes LGTBI y trans, por totalitarias, o cuando te opongas a que cuatro ideólogos de género al servicio del social-comunismo y la internacional gay manipulen a tus hijos en las aulas.
Después de que te declaren culpable de homofobia, ¿qué crees que harán? Te silenciarán y te negarán el espacio que te corresponde en la democracia.
¿Vas a defenderte? Esta amenaza es muy real, y en HO estamos preparándonos para librar una batalla crucial contra la campaña de demonización y exclusión de nuestras ideas con la excusa de la homofobia. Ayúdanos a dar la batalla con un donativo:


