Pollo Carvajal, “mesa de diálogo” / Desobedecer la ley totalitaria/ Gran Debate sobre la conquista (II)

El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes Por qué el Frente Popular perdió la guerra. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta,  Cuatro perros verdes,  Nueva historia de España, La Reconquista y otros libros. En la 275, de Ediciones Encuentro, la trilogía sobre la República y la guerra civil y los problemas de la democracia.  

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)Cuatro perros verdes

******************************

Pollo Carvajal, Mesa de diálogo

**Que el actual gobierno se compone de estafadores y delincuentes  debiera ser el punto de partida de cualquier análisis político y de prensa. Pero en España, desde aquello de los “cien años de honradez” del PSOE, la política se basa en la ficción, la “imagen”  y el ilusionismo. La relación “económica” de la narcotiranía de Chávez y de Maduro con el PSOE y Podemos es el secreto de Polichinela, pero no puede decirse porque “no hay pruebas” (aunque constantemente esos delincuentes  vierten acusaciones sin la menor prueba contra VOX, por ejemplo, a través de la Triple M).  Y ahora parece que habrá esas pruebas con la detención del “pollo Carvajal” y su extradición a Usa (pues ya pueden suponer que en manos de los cómplices y colegas españoles de Maduro nunca habría prueba alguna). La detención del “Pollo” se demoró después de que la policía useña descubriese a la española su paradero, y ahora la “justicia” española aplaza la extradición so pretexto de que el personaje había pedido asilo a España… hace dos años, en los cuales vivió prófugo. ¡Cuánto formalismo de una “justicia” a lo Dolores Delgado! La propia fuga de Carvajal tendría que anular la petición de asilo, pero ya ven…

El problema con el “pollo”   es que sabe demasiado, y la pandilla de la Moncloa  se encuentra en  situación muy  delicada, entre las exigencias de Maduro y las de la justicia useña, esta algo mejor todavía que la de los asesinos de Montesquieu españoles. Un problema muy complicado. No sería extraño que Carvajal se “suicidase” para evitar problemas.  Hay en Madrid el precedente de otro personaje relacionado con Venezuela, que había anunciado su disposición a colaborar en el descubrimiento de la verdad.  Delincuencia y  política han solido ir estrechamente unidas en Latinoamérica, y desde hace años España se viene latinoamericanizando. Muchos creen que  el gobierno debe de estar temblando ahora, pero quizá no tiemble demasiado. En España llevan sucediendo desde hace  mucho  cosas gravísimas, ¡y “no pasa nada!”. Cierto que los enterados también creían  que “en España nunca pasa nada”…,  en vísperas de la república.

**Otro rasgo de los delincuentes, sean del PSOE o del PP,  es su afición a lo que llaman “diálogo” y que por lo común han sido chanchullos oscuros, como los sostenidos con la ETA, cuyas  víctimas han sido siempre el estado de derecho, la democracia y la unidad de España. El doctorado portero de discoteca quiere redondear el golpismo de 2017, reforzado con el indulto golpista posterior, con otra “mesa de diálogo” en la que España y Cataluña aparecen ya como dos naciones distintas y en las que se legitimará el golpismo separatista. ¡Y no pasa nada! ¿Hasta cuándo?

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

*******************************

Desobedecer la ley totalitaria

Usted insiste en que la ley de memoria es una reacción del gobierno y la universidad contra  tus libros.  ¿Tal trascendencia otorga a sus libros?

Creo que es así. Cuando empecé a escribir, la versión falsaria de izquierda y separatistas tenía casi todo el terreno ganado sin necesidad de ninguna ley, gracias a la colaboración del PP. Entonces empezaron a perder terreno, no podían  sostener un debate intelectual libre, porque son básicamente charlatanes,  y debieron recurrir a esas leyes liberticidas.

Ellos dicen que no puede haber debate porque el nivel de usted  es muy bajo.

Sí, ponen gestos muy graciosos de gente seria y científica, que no puede medirse con alguien “ajeno al gremio”. Pero si el nivel de mis libros fuera bajo, les interesaría el debate para mostrar su propio y alto nivel y desengañar a mis muchos lectores. No, tienen pánico al debate, y por eso precisan acogerse a las faldas de una ley de tipo soviético. Hasta el más tonto puede entenderlo.

Parece como si fuera usted el único que sostiene la verdad de la historia.

Hay otros, pero un tanto marginales y que en mi opinión van menos al fondo de las cuestiones. A mí han intentado también marginarme, pero solo  lo han conseguido a medias. La verdad les interesa muy poco. Les interesa que solo circule su versión. Y se comprende: en esa versión asientan todas sus políticas, que, como usted verá, siguen la misma dirección liberticida y disgregadora de la nación del Frente Popular. Intentan imitarlo.

Usted mismo  se  ha quejado de esas políticas de marginación contra usted y del descenso de la venta de sus libros.

Contra mí y contra otros. Son hechos reales. Luego  les ayudó  la primera gran crisis y más tarde la del covid. Esta última llegó apenas publicados mis dos libros  Por qué el frente popular perdió la guerra y La Segunda República,   que  iban viento en popa, y frenó casi en seco su venta. Sin embargo, las cosas van mejorando, y el primero va por la tercera o cuarta edición, y del segundo acaba de salir la quinta. Son dos libros de síntesis  y me parece que demuelen a conciencia las  tesis  de “memoria”. El covid paralizó también la difusión de Cuatro perros verdes, que había empezado muy bien. Espero que ahora se recupere… En fin, esas leyes hechas por corruptos y estafadores profesionales no deben obedecerse, debe defenderse la verdad, si es que valemos algo. 

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Los Mitos Del Franquismo (Historia)

********************

El gran debate sobre la conquista (II)

Más allá de argumentos concretos, el asunto de fondo tocaba a la consideración de la propia condición o naturaleza humana, y se explica solo desde las tensiones internas del cristianismo. Según este, hay una igualdad esencial entre los seres humanos, como hijos de Dios, lo que se concilia mal con las evidentes desigualdades de todo tipo entre las personas. El respeto y compasión por los desdichados los exigen diversas religiones, pero en el cristianismo adquieren un tono particular, preconizando incluso una desigualdad contraria a la que parece ofrecer el sentido común: los pobres, desgraciados, ignorantes y oprimidos serían los bienaventurados o preferidos por Dios, aunque esa preferencia se manifestaría en otro mundo. Por ello el contraste entre riqueza y pobreza, salud y enfermedad, fuerza y debilidad, inteligencia y cortedad, saber e ignorancia, belleza y fealdad…, crea en todas las culturas cierta tensión moral, pero en ninguna tan fuerte como en el cristianismo, con efectos doctrinales, filosóficos y políticos. Las reformas sucesivas de la Iglesia han tenido ese fondo, y desde luego lo tiene la Controversia de Valladolid.

Pero ¿era justo igualar lo desigual, siendo la desigualdad y las tensiones derivadas una realidad fundamental y dinámica entre los individuos? El mismo problema afecta a las culturas: salvo para Las Casas y pocos más, era evidente la superioridad de la cultura española sobre las indígenas, aun admitiendo que en algunos aspectos no lo fuera. ¿Debía deducirse de esa superioridad el derecho a la invasión y la conquista? ¿O bien todas las culturas tienen igual valor por lo que cualquier invasión sería un inadmisible atentado moral,  un crimen? ¿Cómo tratar entonces las invasiones de unos pueblos indígenas por otros? Los movimientos indigenistas actuales afirman radicalmente la igualdad esencial de las culturas: los conquistadores y misioneros no habrían aportado nada sustancial de valor, y sí en cambio un legado de opresión y esclavitud. Colón sería el mayor criminal, por haberlo empezado. Incluso admitiendo ciertos rasgos un tanto embarazosos en aquellas culturas, como el canibalismo, los europeos no tendrían derecho a juzgarlos, pues no solo tenían sus propios actos y tradiciones tildables de criminales, sino que cada cultura tendría derecho a sus particularidades dentro de un deseable y exigible respeto y tolerancia multicultural. Cabe dudar, no obstante, de que los indigenistas actuales, alimentados intelectualmente por Las Casas, deseen rehacer las culturas indígenas y vivir en ellas, como sería conclusión lógica de sus diatribas. El problema es en cierto modo eterno, como el de la oposición igualdad/libertad, y tiene relación con este.

Las invectivas lascasianas han llegado a suscitar verdadero fervor en la misma España, afirmando muchos que ellas son lo único rescatable del descubrimiento y conquista. Y, he aquí una nueva paradoja, quienes así juzgan, valorando al fraile como un precursor de sí mismos, suelen estar próximos, por acción o simpatía, a corrientes de pensamiento y política que en el siglo XX sí han provocado bien constatados genocidios. Por poner un solo ejemplo, ha sido ferviente lascasiano Tuñón de Lara, historiador  stalinista. Tampoco los protestantes, franceses o ingleses, que con tanto éxito explotaron la Brevísima relación, demostraron en general particular  compasión y virtud  igualitaria  en sus imperios.

La honestidad de Las Casas queda de relieve en su intento –logrado– de que el escrito principal de su opositor, Democrates alter, fuera prohibido en España e Italia, de modo que casi nadie lo conociera y se perdiera en el olvido, como así ocurriría hasta el siglo XIX. Aparentemente, Las Casas ganó el debate y logró que se ordenase la paralización de la conquista, lo cual obviamente, no funcionaría.

En la práctica se estableció un equilibrio. Vitoria había dicho que no podía abandonarse del todo la administración de Las Indias después de haber cristianizado parte de ellas, y la corona no podía obligar a los colonos a volverse de allá ni prescindir de los metales preciosos (que contribuían a sostener la lucha con el islam, Francia y los protestantes): la conquista, la colonización y la evangelización continuaron, si bien vigiladas por la Corona y reglamentadas por la promulgación sucesiva de un corpus de hasta 6.400 leyes, notables por su racionalidad y sentido humanitario, y aplicadas en grados diversos (como ocurre con casi todas las leyes).

Fruto indirecto de la Controversia fue también el impulso al Derecho de gentes o internacional, hecho novedoso en el pensamiento civilizado, con efectos hasta el día de hoy. Impulso adelantado en varios decenios al pensamiento del holandés Hugo Grocio, desarrollado bajo influencia directa de Vitoria y otros pensadores hispanos. Este derecho intenta regular las relaciones internacionales apartándolas del imperio de la mera fuerza, y se asienta sobre el concepto de ley natural… que también podía interpretarse de diversos modos, como atestigua la propia Controversia. El peso de esta en el pensamiento jurídico y político posterior ha sido, con todo, harto mayor que sus efectos prácticos, pues las relaciones internacionales, en Europa, América y el mundo, han continuado rigiéndose en gran medida por realidades ajenas a las exigencias teóricas y legislativas.

Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube : En el otoño de 1942,  aliados y  alemanes compartieron el interés por la neutralidad española.

Creado en presente y pasado | 9 Comentarios

Dos batallas decisivas / Todo al revés / La Transición no fue así

Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube : En el otoño de 1942, tanto aliados como alemanes compartieron el interés por la neutralidad española.

************************

Lepanto y Lisboa, batallas decisivas

Con motivo del 450 aniversario de la batalla de Lepanto han salido algunos libros, leo que uno suelta la tontería típica de que lo que ganó la batalla fue “la técnica: arcabuces y galeras”; otro,  multidisciplinar y multinacional, calificado de “definitivo”. Siento gran desconfianza hacia ese tipo de libros, que normalmente embrollan los asuntos mezclando toda clase de elementos esenciales, secundarios y anecdóticos, según el enfoque de cada cual. Afirma que la batalla no fue decisiva porque el poderío turco quedó en pie, o se dice que la victoria cristiana animaría a España para el intento de la “invencible”. Hay también un prurito por disolver la participación española, que sin duda fue la principal. En Nueva historia de España traté la cuestión, y no veo por el resumen leído que haya nada significativo que añadir. Y en 2017 volví a tratarla en  el blog, relacionándola con la batalla de Lisboa, también decisiva, pero tan olvidada como hace pocos años lo estaba  la de Cartagena de Indias. El artículo era este:

Creo que ud buscará en vano referencias a la batalla de Lisboa en 1589. Sin embargo fue para España una de las batallas decisivas de su historia. Allí culminó la gran expedición inglesa, con parte holandesa, llamada “Contraarmada” o “Invencible inglesa”, que perseguía acabar de destruir la flota española, dañada después de la “invencible”, ocupar las Azores y rebelar a Portugal contra España. A tal efecto Isabel de Inglaterra promovió una armada más numerosa  que la española del año anterior, entre 150 y 200 embarcaciones con 27.000 soldados y marineros. El objetivo estratégico esencial era la secesión portuguesa, por lo que la pronta renuncia a atacar los puertos en que se reparaban los barcos españoles tuvo al respecto poca relevancia.

  El momento culminante de la magna empresa fue el ataque a Lisboa. Allí los ingleses fueron rechazados con tan graves pérdidas, que ya no pudieron pensar en las Azores, clave de las comunicaciones españolas con las Indias. Los españoles tuvieron, entre La Coruña y Lisboa, unas 900 bajas mortales, en gran parte civiles, mientras que los ingleses perdieron entre 13.000 y 15.000 hombres, la mayoría por enfermedad y un porcentaje considerable por combates, en los que perdieron también numerosos barcos. Otros muchos desertaron. Solo les quedaron útiles unos 2.000 hombres y 20 naves. La gran armada española había fracasado el año anterior por las tormentas sin ser derrotada  por lo hombres, pero la contraarmada inglesa fue una derrota en toda regla, ocasionada por sus contrarios.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

   ¿Por qué fue tan decisiva esta batalla? Para entenderlo  basta pensar en lo que habría supuesto el éxito inglés: España no solo habría perdido Portugal, sino que esta, con su  flota y su imperio, se habría convertido en un estado hostil y prácticamente vasallo de Inglaterra. Además, la flota inglesa, ayudada por la holandesa y la portuguesa, se habría enseñoreado del Atlántico, haciendo prácticamente imposible la comunicación entre España y América. Simplemente la potencia española se habría hundido, con repercusiones tremendas en Flandes, Francia y el Mediterráneo. Habría significado el colapso español con la mayor probabilidad.

   ¿Fue esta batalla comparable a la de Lepanto, ocurrida dieciocho años antes? Lepanto fue, más propiamente que Lisboa, un choque naval con enorme número de bajas y destrucción de naves, y su repercusión histórica fue más amplia. De haber perdido la flota cristiana, los turcos se habrían apoderado definitivamente del Mediterráneo, donde eran hegemónicos desde hacía tiempo, e Italia y España habrían corrido un peligro inminente. De modo que  Lisboa salvó a España, pero Lepanto, comparable a Salamina, salvó también a Italia y más indirectamente al resto de Europa (aunque Francia colaboraba con los turcos e Inglaterra y los protestantes los animaban constantemente contra España). A pesar de lo cual, el Imperio otomano consiguió rehacerse parcialmente,  tomar La Goleta y avanzar por tierra hasta Marruecos, mientras que la defección de Venecia hizo imposible a España una explotación más a fondo de la victoria. Ello,  más la incesante piratería berberisca, obligaban a España a mantener una constante y costosa vigilancia en el Mediterráneo; pero la hegemonía naval turca quedó definitivamente rota.

    Una diferencia de interés entre ambas batallas es que el Imperio turco constituía  una verdadera superpotencia de la época, mientras que Inglaterra era un país pobre (suele calcularse que un tercio de la población vivían en la miseria, tras la expropiación de los monasterios y muchas tierras comunales). Pero estratégicamente contaba con grandes ventajas: no tenía que hacer frente a otros enemigos, como España,  que estaba rodeada de ellos y debía mantener la lucha en tres frentes. Por tanto, podía concentrarse en el mar, al tiempo que apoyaba a, y se apoyaba en, todos los enemigos de España, fueran franceses, holandeses, protestantes en general o turcos. Por tanto Inglaterra no era un enemigo desdeñable.

   En fin, ustedes se preguntarán como un suceso histórico de tal transcendencia como la batalla de Lisboa no figura en los libros de historia españoles o solo como una referencia secundaria. Cuando publiqué Nueva historia de España le dediqué alguna atención, aunque menos de la que merece. Para mi sorpresa, hablando con profesores de historia, no conocían el hecho más allá del episodio anecdótico de María Pita o del fracaso inglés en Lisboa, al que no daban la relevancia histórica debida, y que no relacionaban con una empresa de la magnitud de la “Contraarmada”. Ni Fernández Álvarez, ni Ruiz Domènec  ni Domínguez Ortiz la mencionan siquiera en sus historia generales de España. Ni siquiera Ricardo de la Cierva, y lo señalo porque como historiador es muy superior a sus numerosos detractores.

   ¿A qué se debe un hecho tan extraordinario?  He dicho en varias ocasiones que, salvo excepciones, la historiografía española suele ser muy detallista pero con pobre visión de conjunto y escasa agudeza de análisis (recientemente hemos tenido un ejemplo en un libro sobre el fraude en las elecciones del 36, muy detallado en algunos aspectos, pero sin verdadero análisis de sus consecuencias generales, que incluso trata de eludir) . Y por otra parte, así como los ingleses tienden a disimular u olvidar sus fracasos, los más torpes de los españoles (y son muchísimos) gustan más bien regodearse en los fracasos de su país y menospreciar sus éxitos.

    Como se recordará, algo parecido ocurría hasta hace cosa de quince años  con otra batalla decisiva, la de Cartagena de Indias y Blas de Lezo, un héroe comparable a Nelson. Creo que fui uno de los primeros en recordarlo, en Libertad Digital, y hoy día es bastante conocido e incluso se ha dedicado una pequeña estatua en Madrid a Blas de Lezo. Espero que pronto ocurra otro tanto con la tan decisiva batalla de Lisboa, muy mal analizada en su alcance histórico y hoy conocida casi solo por los especialistas.

************************

Todo se había vuelto al revés

Entre 1967, año de la novela “Cuatro perros verdes”, y 1976 se había producido la crisis cultural que había vuelto las cosas del revés. Los chavales de la novela de Pío Moa conservan el tesoro casi intacto de esa ingenuidad optimista… Pío ha conseguido retratarlos con profundidad y precisión. (F. Bellón) Nunca he leído una novela que combine de tal manera el humor, el amor, el crimen y una angustia filosófica dividida entre cuatro jóvenes muy distintos, que se asoman a la vida en una jornada inesperada (Isadora)  Cuatro aventuras de temáticas bien diferentes donde aparecen temas como el primer amor, el crimen, el recuerdo de la amada muerta o el terrorismo (J. Navascués) Los profesionales seguimos ciertos criterios para valorar una obra literaria: personajes, tema central, arquetipo, lenguaje, estilo… Simplemente recomendar su lectura, la va a disfrutar. (JZ -Alemania)

El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes, Por qué el Frente Popular perdió la guerra y otros. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta, anterior a Cuatro perros verdes. Son dos novelas de juventud, una como recuerdos de un tiempo de guerras escritos por alguien ya anciano, y la otra como cuatro estudiantes que se enfrentan a la vida en unas circunstancias radicalmente distintas de las anteriores, pero con las que guardan una evidente relación. La idea de la trilogía consiste en novelar unos tiempos de la historia de España. La tercera novela transcurrirá en la época actual. Las dos anteriores son muy distintas en su concepción, y la tercera lo será aún más.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil Cuatro perros verdes

**************************

 La transición no fue así

Es muy frecuente argumentar contra la ley de memoria histórica invocando un supuesto dulce acuerdo en la transición entre los partidos para reconciliarse  y, sin olvidar  el pasado inmediato,  renunciar a echarse  los muertos unos a otros. Tal historia es del todo falsa, aunque tenga cierta virtud o efecto en la crítica a una ley tan miserable, de tipo tan reveladoramente soviético.

La gran cuestión de entonces fue simple: ¿iba la democracia a partir del franquismo o enlazaría con un Frente Popular sovietizante y disgregador? En la realidad, la transición partió del franquismo por dos vías: la política de las personalidades franquistas, empezando por el rey,  Fernández Miranda o  Suárez;  y  la social de  la nueva sociedad creada en los 40 años de aquel régimen. Y por ello la rechazó un antifranquismo que nunca había sido democrático, unido  finalmente en torno al PCE y el PSOE en una “Platajunta”  tan democrática como cabe suponer atendiendo a sus componentes. Estos suponían que el pueblo español odiaba a un régimen que le había librado de la sovietización y la disgregación, de la guerra mundial y de la miseria republicana: ¡creían que la gente añoraba la “democracia” de las chekas,  los expolios y los incendios!

La transición se planteó como una evolución “de la ley a la ley”, reconociendo implícita pero indudablemente la legitimidad histórica del franquismo. Y así fue aprobada democráticamente  y por mayoría aplastante, en el referéndum de 1976, que casi todo el mundo pretende olvidar.  Pues bien, contra el referéndum se alzó aquella oposición “democrática” nostálgica de una república demente o de un frente popular criminal, y trató de impedirlo mediante una huelga general política, que fracasó por completo, y luego con el boicot, que casi nadie siguió: la transición desde el franquismo, de la ley a la ley fue más votada que la posterior Constitución. 

Tales fracasos demostraron la debilidad de aquel embrión de nuevo frente popular, obligándole a una mayor prudencia. Pero pronto sus partidos  percibieron el punto débil de una derecha que, por falta de nervio histórico y en definitiva democrático, ¡quería olvidar y hacer olvidar su procedencia!  Y bien pronto supieron explotar tal flaqueza, y lo hicieron precisamente arrojándole a la cara los muertos de la guerra, reales e inventados. La demonización del franquismo, obsesiva y calumniosa, prosiguió impunemente año tras año, sin más resistencia que la de unos pocos francotiradores, hasta llegar a la situación actual. Y el “olvido” de la derecha se convirtió en escupitajos sobre las tumbas de sus padres y abuelos desde que Aznar decidió condenarlos oficialmente. Luego, con Zapatero, se conformó un nuevo frente popular de hecho, el de la “memoria a la soviética”.

Y esta es la historia real. La transición se hizo sobre una reconciliación popular alcanzada muchos años atrás, en rigor  ya en los años 40,  tan fructíferos contra toda la leyenda “memoriadora”.  Y quedó bien de  relieve en el referéndum innombrable.  Hubo, en cambio, una falsa reconciliación  de aquellos partidos. Que, como toda falsedad histórica, no podía dar buenos frutos.

.

 

Creado en presente y pasado | 22 Comentarios

Franquismo contra Franco / Patriotismo inglés en España / El Gran Debate sobre la conquista (I)

El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes, Por qué el Frente Popular perdió la guerra y otros. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta, anterior a Cuatro perros verdes. Son dos novelas de juventud, una como recuerdos de un tiempo de guerras escritos por alguien ya anciano, y la otra como cuatro estudiantes que se enfrentan a la vida en unas circunstancias radicalmente distintas de las anteriores, pero con las que guardan una evidente relación. La idea de la trilogía consiste en novelar unos tiempos de la historia de España. La tercera novela transcurrirá en la época actual. Las dos anteriores son muy distintas en su concepción, y la tercera lo será aún más.

Cuatro perros verdes

***********************************

Franquismo contra Franco

Franco no era, desde luego un intelectual, pero tenía clara conciencia del alcance histórico de su obra, que quiso simbolizar en el Valle de los Caídos, un logrado monumento de máximo valor artístico, que armoniza la grandiosidad, la solemnidad y una armonía de conjunto única, superior a la de cualquier monumento del siglo XX en cualquier parte del mundo. Por eso, precisamente, desata los odios de la hez de la política española, la misma que en la república y la guerra se dedicó a quemar y saquear obras de arte de todo género, junto con bibliotecas y edificios históricos.

Ante la infame oleada de calumnias alzada en España por quienes se consideran herederos del Frente Popular, es decir, los separatistas, terroristas y totalitarios, muchos han querido salvaguardar la memoria de aquel régimen, pero a menudo lo han hecho de tal modo que trivializan su razón histórica y abren un amplio flanco al ataque contrario. Un argumento muy empleado es el de “los pantanos”, es decir, el argumento económico, que señala una verdad, pero no va al fondo de la cuestión. Otros plantean el franquismo como una marcha sui generis a la democracia liberal, cuando el régimen se desarrolló largo tiempo en pugna con ella, desde que las democracias, los soviéticos y diversas dictaduras decidieron aislar y hambrear a España, para hacerlo caer. Hay quienes expresan una gratitud servil e inmotivada a Usa o Inglaterra. En fin, la guerra se habría librado,  y el régimen justificado como el modo de dar a la “problemática” España la solución “europea”, al modo orteguiano. Cabe preguntarse si para eso habría hecho falta la guerra y el franquismo.

El sentido real de la guerra y el franquismo fue la continuidad histórica de España frente a la disgregación o la sovietización que amenazaban en la república y se hicieron inminentes con el Frente Popular.  Esa continuidad hacía posibles diversas alternativas políticas, pero su pérdida solo podía generar la pérdida de la independencia  y el enfrentamiento civil permanente. El mayor éxito del franquismo, después de haber ganado la guerra, fue haber mantenido a España al margen de la guerra mundial, pues, optara por el bando que optara, la intervención habría redundado en la satelización y sumisión del país a unos o a otros, como ocurrió con el resto de Europa, y la vuelta al caos republicano. Este éxito, que diferenciaba a España de casi todo el resto de Europa, parece que no podía ser perdonado, y de ahí un aislamiento criminal, que también terminó siendo derrotado, otro éxito crucial de Franco. El país se reconstruyó con grandes dificultades impuestas desde el exterior, pero lo hizo con sus propias fuerzas, al revés que los demás países europeos, otro hecho “imperdonable” para estos.

El franquismo fue un intento logrado de romper con las derivas surgidas de la  invasión napoleónicas, y de enlazar con la gran época de España. ¿Fue al final un intento fallido? En gran medida sí. En mi opinión una causa fue la excesiva identificación ideológica entre Dios y el César, hasta que los representantes de Dios, es decir, Roma, decidieron acabar con el equívoco, dejando al régimen sin su principal sostén intelectual e ideológico. ¿Podría haber sido de otro modo? Muy difícilmente. Digamos que ese fue el fallo estructural que terminó privando de futuro al franquismo, a pesar de sus grandes éxitos. Los cuales conviene recordar y valorar, de todos modos, porque fueron únicos desde la invasión napoleónica e incluso desde  antes. Y que conviene analizar, porque seguramente hay algo aprovechable en  ellos.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

*****************************

Crónica Patriotismo inglés en España

**La diputada de VOX  Carla Toscano se exhibe en camiseta con letrero: “Truth is the new hate speech”. Al parecer no sabe expresar la idea en español, o cree que el español no sirve para expresar ideas, o que en España el inglés debe cooficializarse como lengua superior.

**Critican algunos el organismo de defensa del español creado por Ayuso en Madrid, porque en Madrid no hay el menor problema con idiomas regionales. Olvidan que lo hay con el inglés, del que España sufre una auténtica colonización fomentada por sus políticos.

**Dicen algunos que Ayuso es una infiltrada de VOX en el PP. Desde luego, a Casado, Almeida  y compañía no les gusta nada. Ellos están  por el “diálogo” (como llaman al chanchullo) permanente con separatistas, proetarras, etc.

**Dice Ayuso que es mujer y por tanto puede hacer dos cosas a la vez. Pero parece que no podrá  actuar  al mismo tiempo en el cierre de  la convención de su partido y  en Usa, en  gira para “promocionar a Madrid”.  Y ha puesto como modelo a Esperanza Aguirre, la patriota inglesa.

************************

Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

***********************

El Gran Debate sobre la conquista (I) 

En 1547, año de Mühlberg y de la muerte de Cortés, Las Casas publicó sus “Treinta proposiciones muy jurídicas” en las que negaba toda legitimidad a la conquista del nuevo mundo. Muerto Vitoria el año anterior, la pertinacia del fraile, que disponía de buenos agarres en la Corte, hizo que el rey Carlos I convocase un debate sobre la conveniencia o no de proseguir la empresa americana. De ahí la  Controversia de Valladolid, uno de los grandes debates del mundo occidental por su alcance no solo político  sino filosófico sobre la condición humana. Duraría dos años, y sus figuras principales, aunque no únicas, fueron el propio Las Casas y y el sacerdote humanista  Juan Ginés de Sepúlveda. De entrada, Sepúlveda partía con la desventaja de no haber estado nunca en las Indias, lo que le daba menos crédito de principio. Las Casas sí conocía de largo tiempo aquel nuevo mundo, aunque lo que contaba de él salía más bien de su peculiar fantasía.

Los dos eran andaluces y dominicos, sus ideas eran contrarias y también sus personalidades. Las Casas, de origen noble, había sido conquistador y encomendero antes de entrar en religión, como habían hecho otros conquistadores; luego había renunciado a la encomienda para volverse con furia contra los españoles, en supuesta defensa de unos indios imaginarios. Sepúlveda, de familia humilde, había hecho una brillante carrera intelectual y eclesiástica en España e Italia, donde participó en la polémica de Erasmo contra Lutero (De fato et libero arbitrio contra Lutherum), y diferenciándose de Erasmo, defendía la religiosidad ritual, externa y no solo la interior. Tradujo a Aristóteles y alcanzó renombre internacional como teólogo, filósofo e historiador. Carlos I lo nombró su capellán, cronista y preceptor del príncipe heredero, el futuro Felipe II.

Las Casas sostenía que los “estados” indios eran no ya comparables, sino moralmente superiores a los europeos, pues “muchas y aun todas las repúblicas (europeas)  fueron muy más perversas, irracionales (…) y en muchas virtudes muy menos morigeradas y ordenadas. Pero nosotros mismos, en nuestros antecesores, fuimos muy peores así en la irracionalidad y confusa policía como en vicios y costumbres brutales”. ¿Podía castigarse al idólatra? Quizá, pero  ni el rey ni el papa tenían autoridad para ello, ni  tampoco para considerarlos herejes, pues los indios no habían sido antes conocidos, ni súbditos del rey ni sometidos al fuero eclesiástico. Además, no podía irse contra un pueblo, como si todo él fuera delincuente. Por tanto España carecía de títulos para estar allí, salvo con misioneros. La argumentación tenía dos partes: la de principio, que excluía cualquier derecho de España a la conquista y aun a tener presencia en el nuevo mundo, salvo la misional y sin ejercer fuerza alguna; y la comparación moral entre los españoles y los indios, radicalmente favorable a estos.

Sepúlveda replicó citando de la Biblia cómo los judíos habían recibido la Tierra de Promisión, a cuyos pobladores anteriores había castigado Dios por su idolatría y sacrificios humanos; e invocó la frase del Evangelio de Lucas: “Vete por los caminos y obliga a la gente a entrar, de modo que mi casa se llene”: obligar puede incluir la fuerza; San Agustín cree lícito apartar a los paganos de la idolatría, aun coactivamente; San Pablo daba poder a la Iglesia para predicar por encima de los poderes temporales… Argumentaba también con ideas humanistas y con Aristóteles, según el cual las culturas superiores tienen derecho a someter a las inferiores: los indios no eran en principio  mejores o peores que los demás, pero sus culturas bárbaras y contrarias a la ley natural los convertían en esclavos por naturaleza, y la conquista, sin la cual no sería posible cristianizarlos, debía considerarse un acto de amor y muy conveniente para ellos, al abrirles paso a un nivel cultural más elevado. Especificó su concepto de esclavitud: “No digo que a estos bárbaros se les haya de despojar de sus posesiones y bienes, ni reducir a servidumbre, sino que se deben someter al imperio [autoridad] de los cristianos”. La conversión debía hacerse de manera persuasiva, y si esta fallaba podían los españoles ocupar sus tierras, destituir a sus jefes y poner otros. Por todo ello era justa, en principio, la guerra contra ellos.

La argumentación de Las Casas eran en gran medida contradictoria y no muy cristiana, como venía a poner de relieve su contradictor. La superioridad moral de los indios implicaba su escasa necesidad de bautizarse, y hasta cabría pensar que fueran los misioneros quienes se convirtieran a sus religiones, dadas las excelencias de estas. Para convencer a los nativos, el  misionero tendrían que engañarles presentándoles a los españoles de España, a quienes no conocerían aquellos, como justos y benévolos gracias a su religión, cuando Las Casas estaba convencido de que eran unos viciosos criminales.

Sepúlveda solo podía tener  conocimientos parciales y superficiales de las Indias, por lo que argumentaba en un plano más bien abstracto. Pero Las Casas sabía sin duda que el imperio azteca se había formado invadiendo y conquistando territorios y pueblos ajenos, como ocurría con los incas. De hecho, ambos imperios habían comenzado a formarse solo unos dos siglos antes, derrocando a otros anteriores o sometiendo a tribus salvajes. Los incas habían saltado de dominar unos 800.000 kilómetros cuadrados a mediados del siglo XV, hasta ocupar unos dos millones menos de un siglo después, en vísperas de la llegada de Pizarro. El azteca había sido remodelado cien años antes de Cortés por un estadista llamado Tlacaelel, que modificó la religión, destruyó las crónicas anteriores y rehízo una historia de los aztecas o mexicas como pueblo invencible. ¿Por qué habría que reservar  el derecho de conquista en exclusiva a  incas y aztecas, por el hecho de ser nativos, y negarlo a los españoles? Los propios indios que habían sufrido las “guerras floridas” y las matanzas de los imperios inca y azteca, podían no estar muy de acuerdo con las tesis de Las Casas, a juzgar por su apoyo a los españoles y la rapidez y entusiasmo con que acogieron la evangelización. Caso más oscuro es el de la civilización de los mayas de Yucatán y Guatemala, que por razones poco claras había colapsado hacia el siglo IX, cuando los españoles se hallaban en plena Reconquista.

De haberse impuesto las tesis de Las Casas — y no estuvieron lejos de ello–, la historia de América habría sido muy diferente: en principio los imperios y tribus indias, con su dispersión y luchas, y su fragmentación idiomática y cultural, habrían seguido como estaban, pues resulta muy difícil que hubieran renunciado a sus ideas del mundo y costumbres solo por la predicación, suponiendo que permitieran esta. Su evolución técnica y en otros aspectos habría sido también mucho más lenta. Pero cuando otros estados europeos como Inglaterra, Francia u Holanda estuvieran en condiciones de imitar a España, lo que demoraría apenas un siglo, habrían invadido a su vez el territorio, seguramente sin muchas preocupaciones por la situación de los indios y sus derechos. Como  así ocurriría en la realidad: los indígenas prácticamente desaparecieron o fueron reducidos a reservas según avanzaba la invasión inglesa más al norte de la América española, bastante tiempo después. Obviamente, nadie hablaría español en América, entre otras consecuencias, y España habría tenido muchas más dificultades en oponerse a los otomanos, los protestantes y Francia.

El Gran Debate caía en equívocos, pues Sepúlveda defendía la superioridad del cristianismo, que su contrario negaba de raíz, aunque implícitamente. Pero la superioridad cristiana argüida por Sepúlveda se exponía a ser interpretada de modo favorable a las tesis de Las Casas, pues la referencia a la Tierra Prometida a los judíos incluía el exterminio de los pobladores anteriores, según la Biblia, cosa que estaría ocurriendo también en las Indias, según Las Casas. Y el recurso a Aristóteles, un pagano, justificaría la esclavización de los indios. Sepúlveda no pretendía el exterminio ni la esclavización, pero el trato más piadoso que proponía no era muy congruente con aquellas premisas argumentales. Algo similar pasaba con Las Casas:  hablaba de una evangelización que sus propios argumentos hacían por lo menos innecesaria. 

Cabría resumir que tanto Las Casas como Sepúlveda querían la evangelización de los indios, pero partiendo de concepciones opuestas, que de un modo u otro negaban la evangelización o podían utilizarse para negarla.

 

 

 

 

Creado en presente y pasado | 49 Comentarios

Pulsiones suicidas / Premios literarios/ ¿Quién delinque? / Agentes de Gibraltar

  Este domingo, 12 , de 7 a 9 de la tarde, en la feria del libro de Madrid, caseta 47 de La esfera de los libros, firmaré Sonaron gritos y golpes a la puerta, La Segunda República española, Los mitos del franquismo y otras obras . En la 221, de Editorial Actas, podrán encontrar Por qué el Frente Popular perdió la guerra y la novela Cuatro perros verdes, y en la caseta 275 de Ediciones encuentro, la trilogía sobre la república y la guerra, La Guerra Civil y los problemas de la democracia, y otras obras mías.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

************************

Pulsiones suicidas en el mundo occidental

Parece simbólica la coincidencia casi exacta entre el aniversario del atentado de  las torres gemelas que motivó la invasión de Afganistán, con la victoria final de los talibanes, veinte años después. ¿Simboliza esta derrota histórica la muerte no lejana del que llamamos mundo occidental? ¡Veinte años de esfuerzos, sangre, alardes tecnológicos  y billones de dólares derrochados  en vano  por Usa y sus aliados, también por la satelizada España! Para los yijadistas, una gran  inyección de entusiasmo: Alá está con ellos. Incluso los regímenes islámicos más o menos moderados lo entienden como una victoria propia sobre los “cristianos”. Cuando cayó la URSS, el sistema occidental, tutelado por Usa, debía imponerse forzosamente y a plazo no muy largo en el mundo entero.  Treinta años después Usa y sus aliados han fracasado en Irak, en Libia y en Siria, dejando un rastro sangriento e inútil, y el caso de Afganistán ha sido la puntilla. Entre tanto Rusia ha recobrado cierta fuerza, aunque muy lejos del atractivo mesiánico de la URSS; pero China, sobre todo, ha surgido como una superpotencia que se atreve a retar, aun si por ahora en voz baja, a Usa, y que quiere participar de la victoria talibán. En una generación se han venido abajo los sueños suscitados por la caída del muro de Berlín, y al marxismo le han sucedido el islamismo y China como enemigos quizá incluso  más peligrosos del mundo occidental.

En Afganistán, una inmensa superioridad técnica no ha servido para vencer a unos desharrapados, lo que  vuelve más humillante la derrota.  Y aún más grave, los valores que consideramos occidentales, como la libertad personal y la democracia,  están a su vez en crisis, como revelan las derivas políticas en Usa y la UE. Vemos impulsos suicidas en la mezcla de nihilismo e histeria tan extendida  en estas sociedades.   Como si hubiera un hartazgo de civilización. Lo talibanes, más ampliamente el islam y el híbrido capitalista-comunista de China, reflejan hoy muy bien a los bárbaros que destruyeron a Roma, y cabe  recordar el poema de Kavafis Esperando a los bárbaros. Estos no acababan de llegar   y alguien declara que no existían: ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?/ Esa gente, al fin y al cabo, era una solución. Pero  están ahí, fuera y dentro del sistema, vistos por muchos como solución a un vacío. No me parece probable que vaya a ocurrir la catástrofe, pero el panorama incita a la reflexión.  Los bárbaros, en definitiva, creen en algo, al parecer intensamente;  en occidente, la gran contienda de las ideologías que fue la II Guerra Mundial ha ido vaciando de creencias a las naciones, sin que se vislumbre una vuelta a la religión cristiana a la que los musulmanes suponen haber infligido una gran derrota;  y esta es otra faceta del problema.

Dejo de lado a la “fracción lunática” que afirma que el atentado de las torres gemelas lo perpetró la CIA, y que lo ocurrido en Afganistán estaba perfectamente calculado por misteriosas “élites” para sus oscuros designios satánicos. Aunque esas chifladuras son también parte de la situación.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

*************************

Premios literarios 

 “Aquilino Duque pertenece a la Generación del 50. Impresiona comprobar, por cierto, la de premios Príncipe de Asturias de las Letras o Premios Cervantes que se han repartido entre los miembros de su Generación: Caballero Bonald, Claudio Rodríguez, Francisco Umbral, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Francisco Nieva, Marsé, Goytisolo, Brines, Valente, Gamoneda… Y cito los que me sé de memoria. ¿Cómo es posible que siendo  Duque más brillante, más divertido, más culto y sabio, mejor escritor y más alto poeta que la mayoría de ellos no haya ganado ninguno? De esto trataba en parte un artículo titulado ¿Es excéntrico Aquilino Duque? (…), de Cesar Romero publicado hace meses en la Tribuna, en que se argumentaba que su «imagen pública es la de un escritor al margen, díscolo (…). Bien mirado, es un escritor excéntrico sólo por estar en la periferia de la intelectualidad española, lejos de quieres administran canonjías y otorgan escrituras de posteridad (…) Con su carácter polemista y su políglota cultura ha escrito espléndidos ensayos, con hondura» (Jaime García Máiquez)

Me pregunto qué diría Baroja de esa pléyade de galardonados con el Asturias y el Cervantes

*************************

¿Quién delinque en las falsas denuncias? 

Una falsa denuncia es delito, pero las leyes liberticidas de la izquierda y el PP lo promueven. Y este es el delito mayor. El “maricón” masoquista que ha hecho una denuncia así, no deja de ser un pobre infeliz. El delito, que debería llevar ante la justicia –lo que quede de ella– ha sido la utilización de la falsa denuncia para crispar a la sociedad y  atacar a VOX, única esperanza para salir de la ciénaga política actual. Esa utilización mafiosa sí es un grave delito de alcance muy superior al puramente personal en otro caso. Obsérvese, aparte de ello, la histeria social creada por estos canallas a lo largo de  varios años. Y el ataque a la libertad de todos: se sienten con derecho a prescribir a los ciudadanos no ya lo que deben pensar, sino lo que deben sentir. El odio nunca puede ser delito. Y precisamente si alguien ha cargado de odio a la sociedad ha sido esa gente. Odio a la iglesia, a los muertos que afirmaron la continuidad histórica de España, a España en general, a  quienes rechazan la degradación de la sexualidad…

**************************

Agentes de Gibraltar

Se puede considerar con seguridad que  ningún agente del MI 6 británico ha perjudicado a España más que Preston, que a base de vender basura ha convencido y  calentado a la izquierda para  elaborar leyes  históoricas que usted mejor que nadie conoce. Ni siquiera agentes de Londres como C. Powell (que recomendaba en cierto tweet veladamente votar a la izquierda, ha tenido tanta influencia en la clase política y universitaria española. Hay gente tan hispanófoba que se hace hispanista, como  son estos casos y el de Helen Graham, y seguramente han servido muy bien a los intereses británicos, es decir, de Gibraltar. Y encima Preston es catalanista, como hispanófobo. Es increíble, pero cierto, pero sin la colaboración de la clase universitaria izquierdista no hubiese tenido tanto éxito. Cuando yo estudiaba historia en 1976,  teníamos tres lecciones: bienio social azañista, frente popular y alzamiento nacional. Parecía algo asado sin posib, como las guerras napoleónicas: error, error, error  El relajamiento en los 80 fue fatal. Fue usted el único que alertaba de este peligro de forma categórica. Finalmente le hago saber  que el ayuntamiento de Las Rozas  se empieza a britanizar. Si abre la página verá una sección llamada “smart city”. Cosas del PP, supongo”. Fredi Fastian

Digamos que en la promoción de Preston no ha trabajado solamente la izquierda, sino el PP en competencia con ella. Recuerden  el fervor del ABC de Ansón por el panfleto de  ese  charlatán contra Franco. Creían así ganar puntos como “demócratas”,   escupiendo sobre las tumbas de sus padres y abuelos. En general, la iniciativa política interna corresponde al PSOE y el PP sigue. Pero en materia de satelización y colonización cultural, suele ser el PP quien toma la iniciativa.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

***

En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

Creado en presente y pasado | 59 Comentarios

Baroja y la Edad de Plata / Visión dantesca

Baroja y la Edad de Plata (tertulia)

–¿Por qué ese interés en Baroja, a quien hoy día no lee casi nadie? Yo creo que es verdad lo que decía Pla de sus novelas, que no tienen pies ni cabeza.

–A mí me gustaban cuando era adolescente. Ahora no sé. Pero sigo creyendo que en conjunto es el mejor novelista español del XX, el más original. Hoy me interesan sobre todo sus memorias, creo que nadie las ha escrito con un título tan poético y expresivo. Aunque muchos de sus juicios sean arbitrarios, casi siempre tienen agudeza. Y me interesan los ambientes que describe, tan lejanos de la “Edad de plata” que dice Mainer.

–Al margen de los juicios de Baroja, esa edad fue de plata  si la comparamos con la cultura española desde Calderón de la Barca. Salió una floración de novelistas, poetas, pensadores, pintores, músicos, ensayistas,  varias generaciones seguidas… A lo mejor, si lo quieres comparar con lo que se hacía en Alemania, Francia o Inglaterra, no parece gran cosa, pero con lo que se venía haciendo en España desde, pongamos, mediados del XVII, fue un auténtico renacimiento.  

–Las memorias de Baroja no son valiosas como juicio cultural general, y menos aún como juicio político, este ni siquiera lo intenta. Son valiosas como descripción de los ambientes intelectuales de la época, la intrahistoria como si dijéramos. En alguna ocasión diagnostica: “El pequeño mundo de la literatura española ha sido de una estupidez y una mezquindad rara”. Lo era y lo sigue siendo, ahora más modernizado por la industria.

–Pero tienes que admitir que, con todas esas ruindades y miserias, el fruto ha sido muy apreciable, lo llames de plata o de cualquier otro modo.

–Bueno, ya sabemos que las flores no lucen bien si no tienen debajo bastante estiércol. 

–Sí, es posible. Pero, hablando de pensamiento político, tan importante en una época como aquella, en que todo se ponía en cuestión. Ya he dicho que ni el marxismo, ni el liberalismo ni el catolicismo político ni el fascismo, si queremos llamar así a la Falange,  ninguno de ellos cuenta, entonces o ahora, con pensadores relevantes. Me parece una verdad palmaria. 

–Bueno, podemos verlo así, pero ¿a qué se debe? ¿Es que los españoles somos negados para el pensamiento?

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

– Hablo  sobre todo de pensamiento político. No  creo que seamos negados, pero el pensamiento necesita constante confrontación, sea dura o suave, y eso depende de la existencia de una universidad o unas instituciones adecuadas, y exige una tradición. Los principales pensadores y ensayistas liberales, como Ortega, apenas soltaron más que disparates, contribuyeron a destrozar el régimen también liberal de la Restauración y a traer aquella república demente.  Azaña mismo se sentía liberal. No existía esa tradición de confrontación intelectual,  cada uno decía lo que le parecía, y el argumento máximo es “porque lo digo yo”, “porque a mí me gusta”, “porque me interesa”, más burletas y gracietas infantiles. Y eso continúa, acentuado, en el posfranquismo. En el franquismo hubo algunos debates quizá no muy profundos, pero interesantes, entre falangistas y nacionalcatólicos, por ejemplo. Desde la transición, incluso desde antes, no hay nada. 

–Cierto, Baroja cae también en eso. Muchas veces termina un esbozo de argumento con un “eso no me interesaba”.  También llama la atención el aldeanismo de todos ellos. En España y en el resto de Europa se cocían tremendas fuerzas sociales e ideológicas, estaba todo en crisis, y sin embargo nada de eso se refleja o analiza en los autores de esa edad. 

–A eso me refería en parte, precisamente. A ese provincianismo: solo están ocupados en lo que pasa en España, e incluso eso lo abordan con cuatro tópicos y ocurrencias, no se enteran de lo que transcurre ante sus ojos, no prevén las consecuencias de sus propuestas. Ya hablaré de esa diferencia esencial entre las memorias de Baroja, de Cela y  tantos otros, y  las de Koestler, por ejemplo. Creo que es aleccionador. Con los marxistas, fascistas, católicos políticos y demás, ocurre lo mismo.

–Por lo que vienes diciendo, eso tiene muy mal remedio. Según tú, nuestra democracia ha fallado, como en el pasado, y eso augura quizá una nueva guerra civil.   

–Lo de la guerra civil me parece muy improbable, pero sería una frivolidad darla por imposible. Pero en lo que estamos: observad lo vanos que han sido mis esfuerzos por emprender un debate racional sobre la guerra civil y el franquismo. Son temas políticos e históricos de máxima relevancia en España, porque en gran parte estamos en las mismas que en la preguerra.

–Leyendo tu galería de charlatanes, no me extraña. Los pobres tienen que acudir a las faldas del gobierno en busca de protección, con la ley esa de memoria democrática y tal. 

–Pues eso. Os leo una opinión de Eduardo Mendoza sobre Pío Baroja, el cual, obviamente y como tantos,  se sentía mucho más a gusto en la España de Franco que en la anterior. Escribe Mendoza sobre “El reconocimiento  casi doloroso de que en medio del naufragio que supuso la guerra civil, el exilio y la represión, los tibios y los cobardes optaron por la sumisión y el exilio interior, como Baroja o Josep Pla”. Esta frase encierra una falsedad tremenda, pero atención a lo más gracioso, la conclusión de Mendoza: resulta que  esos supuestos  cobardes y tibios “fueron auténticas tablas de salvación, y, en ese sentido, más útiles que quienes optaron o se vieron obligados a adoptar posturas más radicales”. Esta sucesión de ilogismos, expuestos en Revista de libros, una publicación que quiere  condensar el nivel intelectual del país, retrata a la perfección ese nivel, bastante inferior al de tiempos de Baroja. 

***************************

Visión dantesca en tres grandes cantos 

 Luis del Pino: “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es, sobre todo, una novela hermosa: resulta imposible no pensar, una vez acabada, en algunos de los personajes que la jalonan, y en el significado y el propósito de sus vidas. Y de las nuestras”. Carlos López Díaz, ensayista:  “Hay que decir que se trata de una grandísima novela, hábilmente escrita, con personajes con los que uno se encariña hasta el extremo de que experimenta cierta sensación inconfundible de leve nostalgia cuando concluye la lectura, y de algún modo tiene que despedirse de ellos”. Luis Segura, escritor:  “Una de las mejores obras de ficción, si no la mejor, de lo que llevamos de siglo XXI español”. Aquilino Duque:  “Al lector familiarizado con Moa no puede sorprenderle el documentado conocimiento de una época; lo que sí le sorprende es su inventiva. Eso le permite enfocar la tragedia española y mundial (…) con una visión dantesca en tres grandes cantos”.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

 El próximo domingo, 12 , de 7 a 9 de la tarde, en la feria del libro de Madrid, caseta 47 de La esfera de los libros, firmaré Sonaron gritos y golpes a la puerta, La Segunda República española, Los mitos del franquismo y otras obras . En la 221, de Editorial Actas, podrán encontrar Por qué el Frente Popular perdió la guerra y la novela Cuatro perros verdes, y en la caseta 275 de Ediciones encuentro, la trilogía sobre la república y la guerra, La Guerra Civil y los problemas de la democracia, y otras obras mías.

***

En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

 

 

Creado en presente y pasado | 62 Comentarios