Crisis en España e invasión de la URSS. Muy poco antes de que Hitler decidiera el ataque a Rusia, el régimen franquista estaba sufriendo un verdadero agrietamiento interno. La citada invasión iba a cambiar todo el panorama bélico, y también la situación interna en España: 184 – Crisis en España e invasión – YouTube
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Juventudes y épocas:
Sugiere Fernando Bellón, y aplaude Luis del Pino, que Cuatro perros verdes supondría informar a los jóvenes de hoy sobre cómo eran los de hace cincuenta y pico años. El tema podría considerarse inscrito en la novela, aunque creo que va más allá de eso. Me preguntaba una joven qué diferencias encontraba. A mí me parece que aquella juventud era más viva, más ingenua y con más intereses intelectuales. No obstante Cuatro perros verdes solo retrata a ciertos círculos, no los más extendidos entonces. Yo veo a la juventud actual más anodina, dispersa y supeditada a modas. Hay cuatro signos que revelan cierta estupidez: el botellón (un aspecto de la difusión de drogas), los tatuajes, las camisetas con palabros o frases en inglés, y los pantalones rotos. Son síntomas de un vacío existencial y cultural muy extendido. Los tatuajes (y las pulseritas y pendientes en los varones), y los pantalones rotos son cosas simplemente tontas, aunque quieran transmitir un mensaje de cierto inconformismo al que tantos se conforman. Tradicionalmente los tatuajes sugerían personas aventureras, o marineras y un tanto marginales, pero hoy son poses vagamente estéticas. Como digo, la novela no describe a una juventud, sino a parte de ella, seguramente la menos convencional sin proponérselo. Tampoco los rasgos que he señalado definen a toda la juventud actual, aunque crean un ambiente visible, como el antifranquismo retrospectivo y la corrupción. Es chocante que esto se dé en una época que cuenta con medios sin precedentes para la información y la cultura, pero basta navegar un poco por internet para constatar el enorme bulto de lo grotesco, lo estúpido, u hedonismo zoológico, unido con frecuencia a un moralismo transformado en cursilería… Por eso viene bien recordar otros tiempos y Cuatro perros verdes puede entenderse, aunque solo en parte, un recuerdo de ellos.
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Crónica Perturbaciones y delirios
**Cifuentes se deshace en elogios a Carmena ante Ayuso. Es natural, bailaban las dos muy bien en los jolgorios LGTBI. En cierto sentido, Cifuentes le está robando a Ayuso cremas de belleza. Política.
**No hay que confundir a Ayuso con Almeida, un pepero típico y tópico, repleto de la ideología legada por ZP. También emocionado con Carmena, “simplemente Manuela”
**The Times califica a Ayuso como la Thatcher española. Esperemos que no termine por bombardear Madrid, como incitó la inglesa estando en Gibraltar. Posiblemente ebria.
**Inda tiene un buen vídeo retando al Doctor por su fraudulenta tesis. No obstante, comparte muchas cosas con el Doctor. Y con la ETA, el PP, los separatistas o el PSOE. Comparte, por no ir más lejos, algo de mucho fondo político: el antifranquismo.
**Puxoliño considera que disolver la unidad española mediante el separatismo a lo Pujol es la mejor vía para “europeizar” al PP. También los separatismos se presentan como europeístas.
**Basta oír los lemas de los aquelarres feministas para percibir su perturbación mental, no solo moral. Basta observar los cuarenta años de implacable lucha de los antifranquistas contra Franco después de muerto, para comprobar que no pueden estar bien de la cabeza. Basta oír a los separatistas renegar de España, parte de la cual siempre fueron sus regiones, para percibir su odio hacia quienes dicen representa… en sus delirios.
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La gran estrategia de Franco (VIII). Tres índices decisivos
En términos militares podríamos definir la estrategia como el arte de la guerra, y la táctica como el arte de la batalla. Por gran estrategia entendemos la combinación o armonización de los objetivos militares y los políticos. Como vamos viendo, los grandes objetivos de Franco eran asegurar la reconstrucción del país con vistas a volver a convertirlo en una gran potencia, lo que exigía tiempo y mantenerse –salvo circunstancias improbables– al margen de la guerra mundial y dejar clara su decisión de luchar con las armas contra cualquier invasión. Esta es la línea que siguió y la única que explica sus acciones.
Uno de los momentos más difíciles para Franco fue cuando Hitler parecía decidido a realizar su plan de tomar Gibraltar y fortificar la costa atlántica marroquí. “El tiempo es crucial en la guerra”, le advirtió Hitler, y Franco supo utilizarlo en sentido contrario al del alemán: la amenaza terminó por disolverse cuando Hitler se volvió contra la URSS. El otro momento, más duradero, se dio al final de la guerra en Europa, cuando el mundo entero pareció volvérsele hostil. En los dos casos salió adelante sobre el efecto disuasor de su decisión de luchar militarmente si era preciso. Tenía detrás de esa advertencia su brillante actuación en la guerra civil y la conocida experiencia histórica de la guerra napoleónica, lo que hubieron de tomar en cuenta sus posibles agresores.
No obstante, aunque la la invasión terminó siendo descartada en ambos casos, el aislamiento internacional podía causar una gran hambruna en España y destruir cualquier posible reconstrucción del país: como vimos, hubo indicios de ello en 1946, pero esa posibilidad fue vencida mediante una diplomacia hábil y oportuna, que aprovechó las diferencias entre sus enemigos. Desde 1943, el número de muertos por hambre había bajado al nivel de la república, entre 240 y 320, con el fuerte repunte mencionado en 1946. La eficacia con que se impidió la hambruna se revela en que al año siguiente la cifra volvió a niveles republicanos, lo que tenía mérito relevante al ocurrir en condiciones mucho más adversas que las de la república. E iría disminuyendo hasta desaparecer en los años 50. Naturalmente, cada muerto por hambre suponía un número quizá mil veces mayor de personas con desnutrición seria y otras muchas por enfermedades carenciales. Pues bien, la tasa de mortalidad general no dejó de disminuir por relación con la república, lo que indica, para empezar, una sanidad mucho mejor en aquellos duros tiempos.
Otro índice decisivo fue el de la mortalidad infantil. En uno de sus primeros discursos de posguerra, Franco anunció que una de las prioridades del régimen sería su reducción. Y así fue: de una tasa de 35 por mil en el mejor año de la república había bajado a la mitad en 1945, a un tercio al final de la década y a menos de la décima parte al final de los 50. Ello, más las mejoras sanitarias y otras, redundó en un aumento cualitativo en la esperanza de vida al nacer, que saltó de los 50 años en la república a 62 al final de los años 40. Un tercer índice demostrativo es el crecimiento de la estatura media, calculada sobre la de los reclutas: los nacidos en la república medían entre 165,7 y 166 centímetros. Los nacidos en 1945 pasaron a 167,4, y los nacidos en 1950 alcanzaban los 168,6, casi tres centímetros más que los de la republica: evidencia de una clara mejora alimentaria.
Por supuesto, estos índices pueden acompañarse de muchos otros, como la producción metalúrgica, de cemento, electricidad, teléfonos, movimiento aéreo, etc. Pero por sí solos ya indican una mejora muy sustantiva por relación con la república en los mismos años 40. Y muestran cómo se logró en circunstancias especialmente difíciles, teniendo que asimilar el desbarajuste económico legado por los vencidos de la guerra civil, y afrontar las restricciones impuestas por Inglaterra y Usa durante la guerra mundial, y el aislamiento posterior.
En el plano europeo, España no dejaba de constituir una excepción escandalosa: con sus propias fuerzas, fundamentalmente, se había liberado de la sovietización y la disgregación; estaba pagando la deuda con Italia y Alemania; se estaba reconstruyendo sin ayuda financiera de Usa (Plan Marshall), y contra hostilidades y acosos exteriores (sin excluir provocaciones como la acusación de estar fabricando bombas atómicas con ayuda de nazis refugiados). Y sobre todo estaba libre del peso de la deuda moral, material y política de casi toda Europa occidental con los ejércitos useño y soviético. Con todas las estrecheces, dificultades y errores parciales, la gran estrategia de Franco había funcionado increíblemente bien en unas condiciones que requerían una mezcla sobresaliente de habilidad y firmeza, casi de heroísmo. Uno no puede sino explicarse cómo tal época ha podido ser desacreditada y despreciada a base de retóricas turbias, si no recuerda que lo ha sido por herederos de aquellos a quienes el mismo Azaña caracterizaba por su “política tabernaria, incompetente, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. Unos personajes que han vuelto a dominar la política y, lo que es peor, la universidad española.




![Años de Hierro: España en la Posguerra 1939-1945 de [Pío Moa Rodríguez]](https://m.media-amazon.com/images/I/51pc63L8bwL.jpg)

