Crónica: Inercia del Frente Popular
**De nuevo todos los partidos y los medios de manipulación de masas (las tres “m”) están alzando un muro de silencio en torno a VOX. Al margen de la estrategia que siga ese partido, creo que toda la gente decente debe divulgar al máximo sus vídeos y declaraciones.
**El problema no es el Coletas, sino el Doctor. Este utiliza al primero para que se queme, pero está esencialmente en la misma línea, junto con los separatistas: destruir la herencia de Franco, es decir, la unidad nacional y la libertad.
**Se da un fenómeno curioso: nadie ha hecho más por los separatismos que el PP. Y sin embargo los separatistas lo tratan a patadas y suelen preferir al PSOE. Debe de ser la inercia del Frente Popular.
**Aznar segó la raíz de la democracia y favoreció los separatismos al condenar el 18 de julio. Zapatero institucionalizó y desarrolló el programa, destruyendo el estado de derecho. Hoy tenemos un proceso de descomposición abierto, solo semiparalizado por el virus, y de golpe de estado permanente.
**Puesto que el franquismo no tuvo oposición democrática, la democracia no podía venir de aquella oposición. Solo podía venir del mismo franquismo, como así fue. Y echarse a perder por el antifranquismo.
**Sin duda resultó un infortunio que la transición terminara recayendo en dos personajes como Juan Carlos y Suárez, ambos semiiletrados, incultos y sin una idea algo clara y firme de España ni de la democracia. Pero lo peor es que los errores iniciales, quizá inevitables, no se corrigieron, sino que se profundizaron.
Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

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Personajes femeninos
Una cuestión que se plantean los perros verdes es la atracción que suscitan las mujeres. Yo creo que lo has tratado muy superficialmente, lo insinúas solo al comparar el cuerpo y el rostro, la idea de Javi con la de Santi. La atracción inversa parece que no te interesa, a no ser por la ocurrencia de Chano con lo de los perros y las perras. Recuerdo que algunas chicas que criticaron Gritos y golpes comentaban además que así como los personajes masculinos estaban muy delimitados, los femeninos resultaban algo flojos.
Pues, qué quieres que te diga… Una amiga me ha comentado que Cuatro perros verdes iba a gustar mucho a los hombres, pero menos a las mujeres, aunque ella decía que sí le había gustado. No me supo decir por qué. Pero me parece poco verosímil imaginar a cuatro chicas embebidas en discusiones como las del desayuno en la tabernilla. En cambio las historias de Mariantonia, Sheila y Mariana seguro que les interesan más a las chicas. La discusión entre Luisa, Mariantonia y Elisa en la cafetería de Farmacia corresponde un poco a la de los cuatro en el Brasiliana
Me divirtió la conversación entre Mariantonia y Chano, el asombro un poco burlón de la chica ante las opiniones del muchacho sobre los actores y cantantes, sobre el baile, sobre la idea de la vida como lucha, sobre su deseo de experimentar los males y no solo los bienes de la vida. Chano me ha parecido el personaje más complicado, con sus complejos, su antifranquismo, su puritanismo, su espíritu crítico, su ingenuidad de fondo… O cómo pasa de desdeñar a las mujeres a sentir admiración por Mariantonia, a la que había bautizado como “la Gorda” en la charleta de ella con “la Larga” y “la Guapa” de la cafetería.
Sí, me ha salido una chica en parte típica y en parte poco corriente. A Mariana quizá habría debido dedicarle más páginas, ahora creo que lo merecía: es la chica capaz de inspirar una verdadera pasión, parece reunir todo lo que un hombre desea de una mujer. Sheila es ingenua, se ha aproximado a los jipis y a la droga, se burla de Javi, es consciente de que con él solo era posible un ligue pasajero, pero le guarda mucho afecto. No sé si los personajes femeninos están bien o mal caracterizados, sería precisa la opinión de unas cuantas mujeres.
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El apocalipsis
–Pero, Eusebio, ¿tú te has leído el Apocalipsis?
–¿Yo? Qué va. Me suena. A todo el mundo le suena. Lo del 666 y todo eso.
–Pues lo acabo de leer, ¿y sabes lo que os digo? Que te quita las ganas de ir al cielo. Fíjate: alrededor del trono divino se sientan en sillones veinticuatro ancianos como nosotros, pero vestidos de blanco y con coronas en la cabeza. Ya es algo raro ¿eh? Pero espera: a los cuatro lados del trono había un “viviente”, uno con cara de león, otro de toro, otro de hombre y otro de águila. Todos llenos de ojos por delante y por detrás y seis alas también llenas de ojos. ¿Y qué hacían? Repetir día y noche: “Santo, santo es el señor dios del universo, el que era, que es y que viene”. ¿Y qué hacían los 24 ancianos? Pues cada vez que los vivientes entonaban su cántico se arrodillaban ante el trono, adorándolo y arrojando sus coronas delante del trono. Como los vivientes no cesaban un momento de entonar su cántico, los pobres ancianos nunca estarían sentados en sus sillones, sino que estarían por los siglos de los siglos postrándose, tirando sus coronas, sin apenas tiempo para recogerlas, levantarse y volverse a postrar. ¡Como para envidiarles la suerte!
–Pero esos ancianos no serían los únicos que habría en el cielo…
–No, allí irían todos los buenos, lo mismo hasta va alguno de nosotros. ¿Y qué hará? Tendrá que repetir sin fin lo de los ancianos, cantando para siempre alabanzas y gloria al Señor del trono y al Cordero… Lo único que te hace desear ese cielo es que el infierno parece mucho peor. Dejo aparte lo de las dos resurrecciones, los anticristos, los mil años de la bestia, que al final resulta que no hay tal milenio, porque el gran juicio está a punto de cumplirse…
–Vamos a ver, Rosendo, todo eso son símbolos, no los puedes tomar al pie de la letra.
–Si son símbolos, ¿qué significan? El autor, se supone que San Juan, no habla de símbolos. Dice que así es literalmente, y que va a ocurrir muy en breve.
–Mira, Jenaro, yo nunca creí esas cosas. Además, ¿por qué Dios necesitaría que le estuvieran adorando y adulando de esa manera y eternamente? A Dios esas cosas no tienen por qué interesarle. Vale que a cada uno lo premie o lo castigue según se haya portado en vida, pero todo eso me parece una exageración.
La reproducción y el amor
La nutrición (su obtención), pues, es el terreno de la agresividad, y por ello preferentemente del varón, como resume Odiseo: “El ávido y funesto vientre, que tantos males trae a los hombres y por el que se arman las naves de muchos bancos (para) causar daños a los enemigos” (explicación necesaria aunque no suficiente, de la guerra y la lucha por la supervivencia). Es también una actividad netamente dirigida hacia un exterior a medias favorable (permite la nutrición) y hostil (impone grandes esfuerzos para conseguirla), y que normalmente exige la labor organizada de varios o incluso numerosos hombres. Nada puede contrastar más con la reproducción, netamente dirigida hacia el interior, a la intimidad, y que es realmente el terreno del amor y de la mujer preferentemente.
El propio acto sexual, aun realizado sin intención reproductiva, va normalmente acompañado de un fuerte sentimiento amoroso. Cuando este no existe, el acto sexual se presenta como una agresión, cosa que describe el doble sentido en que se usa el término “joder”, como pasa también en francés, inglés y seguramente en muchos más idiomas: si alguien está “jodido” no es que esté disfrutando.
De no ser así, se impondría como norma la prostitución, por razones de economía e interés, sobre todo del varón; la relación estable se volvería casi imposible, y el padre se desentendería de los hijos. El sentimiento amoroso se extiende mucho más allá, al cuidado de la progenie, que exige un hogar estable y grandes y prolongados cuidados y gastos, que sin ese sentimiento amoroso serían rechazados. El papel de la mujer es en todo ello determinante. No solo su cuerpo está diseñado, por decirlo así, para la maternidad, sino también su psique. Se percibe hasta en la vestimenta, que en la mujer es claramente sexual (el adorno femenino siempre fue una de las industrias básicas de los grupos humanos), mientras que en el varón podríamos describirla como “profesional” y a menudo descuidada (el atuendo cuidado y elegante en el varón es a menudo una imposición femenina, que observa en el hombre la vestimenta como ella es observada carnalmente).
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Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

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Triunfadores y fracasados
En Cuatro perros verdes, Diego queda casi como triunfador. Casi. Con sus explicaciones apabulla a los otros, los cuales solo son capaces de replicarle a medias. Solo conociendo el final de la novela anterior sabes en qué ha terminado su carrera. En un naufragio, como dices. Yo te diría que insistieras sobre esos temas. Los naufragios vitales, las historias de fracasos y de fracasados, constituyen una gran parte de la literatura desde hace muchos años, solo hay que pensar en Dostoievski. Coincido con el juicio de J. Calaza sobre Moncho como un personaje atormentado con algo de dostoievskiano, pero los otros, siendo tan distintos, los encuentro a la altura . Hay incluso una tendencia a ver la vida como un fracaso necesario. Sería interesante que tu próxima novela consistiera en ese fracaso de los “perros verdes” o de algunos de ellos. Es una sugerencia.
Tengo una idea sobre esa tercera novela. Sonaron gritos, vienen a ser unas memorias de juventud, todo gira en torno a lo que vive y hace el protagonista en una situación histórica de extrema violencia. En Cuatro perros verdes el narrador es omnisciente expone lo que hacen y piensan varios personajes a lo largo de un período mínimo de tiempo y en una época en que la violencia aparece más bien como una nubecilla, representada por Diego. La nubecilla podría adensarse en nubarrones y tormenta… o no. Sabemos que la tormenta no llegaría a estallar, pero por entonces nadie podía preverlo, y es muy importante entender esto para valorar la situación. Los típicos “enterados” que dan por sabido lo que había o habrá de ocurrir, solo revelan una necedad algo irritante.
¿No habrías podido elegir mejor el año 68, que tan decisivo fue para la historia posterior de Europa occidental y hasta ahora mismo. Y en vez del narrador omnisciente podrías haber elegido unas memorias como en la anterior, por ejemplo unas memorias del Diego fracasado muchos años después, al igual que las memorias de su padre, Alberto. ¿Acaso las de Alberto no dejan un regusto final de amargura y fracaso? El tema casi caería de su peso, describiría la agitación comunista y terrorista de aquellos años, los esfuerzos de Diego, la irrupción de los sociatas, la transición, el fin de las ilusiones, la mediocridad y desencanto finales. Sobre eso que te digo no hay literatura, que yo conozca, o sospecho que será muy mala. A mi juicio resultaría mucho más completa, y más relevante históricamente que Cuatro perros verdes. A esta le encuentro a pesar de todo un aire juvenil y optimista que la hace más superficial que la anterior.
Cierto Tulio, podría haberlo hecho en estilo saga familiar y podría quedar muy bien, pero he preferido huir de algo que resultaría un tanto obvio y que por lo demás ha movido mucha literatura. Me parece que esta segunda novela de la trilogía responde perfectamente a la intención y da a todo un enfoque nuevo. Y tiene un aire juvenil porque no termina en un desencanto, como la anterior, aunque en las dos hay una impresión de la incertidumbre del destino. Gritos y golpes no podía tener ese juvenilismo, porque empieza con un crimen espantoso que va a condicionar todo el resto, mientras que perros verdes comienza con una discusión que tiene algo de costumbrista y alegre, aun si algo sarcástica. También tengo en mente, no sé si me pondré a ella, una en que tres viejos que han estudiado de niños en la misma escuela de una aldea gallega y luego se han perdido de vista, se reencuentran en la aldea con cualquier motivo (una fiesta popular, por ejemplo) y se reúnen a beber y contarse sus vidas y tratan de valorarlas de algún modo… En realidad, todos los narradores son omniscientes, aunque lo disimulen técnicamente, una ficción más. Situar la acción en 1968 resultaría algo tópico. El anterior fue muy significativo y muy movido, como recordaba el comentario de López Arriba: Vietnam, hippies en California, revueltas estudiantiles, inquietud en la universidad y en las fábricas, Comisiones Obreras, Sindicato democrático, etc. Es decir, la concepción de la segunda novela difiere por completo de la primera. La tercera intentaré hacerla con monólogos de personajes reconocibles, pero sin nombres, y definiendo la situación actual. Espero que no salga un pestiño, si “la diosa” quiere. He puesto en el blog algunos esbozos de esos monólogos posibles.
La lucha por la nutrición
Las dos funciones esenciales de la vida son la nutrición y la reproducción. En cuanto a la primera, los seres vivos se alimentan de otros seres vivos, y eso ocurre también con el hombre. Quiere decir que, para subsistir, el hombre ha de matar gran número de animales y plantas. Incluso desbrozar un terreno para hacerlo cultivable implica destruir una masa de plantas que han surgido allí espontáneamente, junto con los animales, grandes o pequeños, que vivían en el terreno. Esto, sobre todo la caza, requiere una elevada dosis de agresividad, y empleo de la fuerza muscular. Por otra parte esa necesidad se ha complicado también, inevitablemente, con la competencia entre grupos humanos por asegurarse lo terrenos más propicios para la caza o para la agricultura, lo cual exige una agresividad aún más acentuada. Por todo ello la nutrición ha sido la tarea primordial de los varones, con los matices o excepciones que se quiera. Desde luego no han faltado episodios de cooperación entre grupos, pero la rivalidad ha estado y está siempre presente: la cooperación y la solidaridad se manifiestan dentro del grupo –no siempre, tampoco–y muy relacionados con el poder en su interior: todo grupo humano genera automáticamente el poder, como medio de acción colectiva. La necesidad de asegurar la nutrición del grupo tiene siempre algo, a menudo decisivo, de lucha, y ello y los peligros inherentes han motivado la división del trabajo, invención de herramientas y armas, formas de poder, etc.
Esto podría llevarnos a una interpretación meramente naturalista o economicista de la división sexual del trabajo o de la nutrición misma. Pero el ser humano ha tenido claro desde el principio que la nutrición no dependía solo de la propias fuerzas y habilidades. Percibía en la acción humana la intervención de fuerzas superiores, y ello más la consciencia de la muerte le llevaba a una interpretación no meramente práctica o técnica de sí mismo. Pero aquí no trataremos ese aspecto. Basta constatar la evidencia y entender por qué, en las necesidades de supervivencia, la de la obtención de alimentos ha recaído por razones obvias sobre el varón de modo principal, aun si no exclusivo. Claro está que hay en ello un fondo inexplicable, el de la propia división de la especie entre varones y mujeres, con sus atributos y rasgos específicos.
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Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

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Naufragios vitales
El caso de Diego en Perros verdes inspira simpatía: un prometedor y sacrificado líder que naufraga finalmente cuando llega una nueva ola de oportunistas y golfos, a los que no consigue acoplarse porque mantiene adhesión a unos principios, aunque los pintes como equivocados. Un naufragio vital tras una juventud llena de esperanzas y ambiciones. El naufragio no aparece en la novela, donde Diego queda más bien como triunfador, pero lo conocemos por la novela anterior, que al final se adelanta a esta. ¿Lo habías previsto? Pero hay otros ejemplos de líderes comunistas y maoístas de aquellos tiempos que luego hicieron carreras muy provechosas en el PSOE, ¿no es cierto? ¿No te suena, por ejemplo, uno que se llamaba Mohedano? ¿No crees que es un buen tema para otra novela?
No había previsto nada. La anterior novela se cerraba sobre sí misma, pero le he encontrado esa salida y otra, la del ruso. Claro que es buen tema, el de los líderes comunistas que luego triunfaron en el PSOE. Nadie lo ha tratado que yo sepa, aunque yo tampoco lo haré. Se presta a mucha ironía y Mohedano es buen ejemplo, un liderillo comunista por entonces, que hizo después una buena carrera en el PSOE. Creo que al final no le salió muy bien, por algo de un Jaguar o cosa así. Le gustaba el lujo. Yo tuve experiencia personal de esos cambios. Fui delegado de la Escuela de Periodismo, lo que aproveché para montar la primera huelga de la escuela y agitar constantemente. Esto sería el año 69 o 70; pero el siguiente ingresaron en la escuela un montón de nenas y nenes ya completamente imbuidos de las ñoñerías y el espíritu trepa y caprichosito de los progres. La personificación misma de “señorito satisfecho” que describe Ortega en La rebelión de las masas. Pues en las elecciones decidieron votar a un candidato guineano. ¿Por qué? Simplemente porque era negro y les hacía gracia o les parecía progresista. El guineano era también falangista, para más ironía porque los nenes eran más bien lo contrario. Parecía un buen tipo y ya apenas tuve trato con él porque tuve que ir a la mili. Me di cuenta entonces de cómo cambiaba el ambiente juvenil.
Me pregunto si tu novela describe realmente el ambiente social y estudiantil de la época. Empezando porque trata de personajes nada habituales, mientras que el clima social solo aparece de refilón, por algunas alusiones y sobrentendidos. No lo digo como crítica, realmente veo que no tiene por qué ser así. Una novela se sostiene por su argumento y sus personajes, puede ser perfectamente fantástica, como hay tantas. Pero tú vienes dando a entender que describe aquel ambiente.
Lo describe tangencialmente o como trasfondo. El título no es arbitrario, ya lo dice todo. Lo que les pasa a los personajes tampoco es demasiado común, tanto en la acción misma como en las disquisiciones. Pero aquellas preocupaciones y actitudes sí se daban en pequeños círculos. Yo diría que ahora han desaparecido esos círculos. Las preocupaciones que hoy se ven son entre profesionales y cuatro tópicos “rebeldes” muy simples… El modelo podrían ser los de Podemos, profesores y alumnos. O los lectores de El País. Luego, quizá predomine lo meramente profesional, las expectativas de ganar dinero. El existencialismo se ha esfumado, y el marxismo de ahora ya tiene poco que ver con aquel.
Tomemos el caso de Chano: tiene complejo por su físico tan desfavorable, y por su nombre, que tanto piensa que perjudican sus aspiraciones. Finge desdeñar a las mujeres porque da por sentado que no tiene posibilidades con ellas. Su aventura con Mariantonia, en cambio, perturba sus puntos de vista, encuentra sus opiniones muy interesantes y algo parecido al amor, aun y todo con su acceso de pánico por si quedaba embarazada y le obligaba a anular sus grandes ambiciones. ¿Podía ser normal un caso así, psicológicamente? O la descripción de la asamblea y de la manifestación, ¿eran realmente así? La impresión que tenemos quienes no vivimos aquello es que te cebas un tanto, quizá se te pueda acusar incluso de resentimiento, como si retrospectivamente quisieras vengarte de tu propio pasado.
¿Normal? Es verosímil, desde luego. Eso importa en una novela como esta. De aquel tiempo se ha intentado dar una imagen épica de lucha antifranquista, pero tan poco convincente que en realidad nadie quiere recordarla con algún detalle. Nada que ver conmigo desde el punto de vista personal. Tú lo has dicho, el comunista Diego, si lees el final de la novela anterior, suscita simpatía: el perdedor que pierde sus ilusiones, y pese a ello no se adapta a la nueva situación por esa integridad moral. Me ha interesado exponer bien sus argumentos, porque sí ofrecen con mucha fuerza el clima ideológico de entonces, las revueltas universitarias en Europa y Usa, la guerra de Vietnam… Los otros se ven incapaces de contrarrestarlos. Parecían argumento realmente fuertes y asentados en hechos que todos presenciaban. Hasta condicionaron a la Iglesia… Solo desde el futuro, desde la implosión de la URSS veintialgunos años después, se aprecia su debilidad. Por lo demás, insisto, lo importante, más que el ambiente, es la acción de los personajes durante aquella jornada, y no menos el modo como ellos mismos lo van interpretando.
Crónica. Historia contra “memoria”
** Anuncia la Calvo, promotora de la liberticida ley de memoria histórica agravada, que van a sacar una ley sobre el exilio. Muy buena ocasión para que cesen las quejas y toda la gente honrada explique a los españoles lo apestoso que fue aquel exilio, tan glorificado por los corruptos, separatistas y herederos de los comunistas.
**Una interpretación superficial y cotillesca sería que con esa ley pretenden desviar la atención de la responsabilidad delictiva del gobierno en la crisis del virus. Secundariamente es así, pero en lo esencial responde a una estrategia de fondo: destruir la herencia del franquismo.
**En Por qué el Frente Popular perdió la guerra trato algo también de aquel exilio, muy mayoritariamente de canallas, más algunos ingenuos de esos irremediables que terminan justificando los crímenes.
Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

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El feminismo mata
Usted ha calificado de criminal la ideología feminista. Creo que no lo aceptarán ni los más antifeministas…
Solo en España se liquidan cada año cien mil vidas humanas completamente indefensas e inocentes. Creo que se puede calificar de crimen, de enorme crimen. Lo que pasa es que no se quiere pensar en ello.
Pero hay que pensar también en los derechos de la mujer.
No creo que deba considerarse el derecho a asesinar a alguien que se está formando en su seno. La inmensa mayoría de los abortos se realiza por mera conveniencia. Claro que ello viene asociado a la destrucción de la familia. Hay mujeres que quieren “realizarse” teniendo algún hijo sin mantener una relación estable con un varón. Pero en la mayoría de los casos el aborto viene por la inseguridad de la mujer en esa relación estable, inseguridad que se hace cada vez mayor, precisamente por la expansión del feminismo.
Pero si es un crimen, no habría cárceles suficientes para tantas mujeres que abortan.
Quienes deberían ir a la cárcel son los políticos que promueven leyes criminales y las disfrazan como una cuestión de derechos y libertad. Pero primero habría que clarificar las cosas, eliminando esos disfraces. Todos ellos provienen de una concepción economicista del ser humano, que es compartida por el liberalismo y el marxismo. Aunque son ideologías en gran medida opuestas, en eso coinciden. Junto con la creciente inestabilidad de las relaciones entre los dos sexos, en la mayoría de los abortos interviene la cuestión económica: un niño no deja de ser una carga y para muchos años. Si llevamos esa lógica hasta el final, acabaríamos con la humanidad. De hecho es algo que ya se predica abiertamente en algunos medios: un “contrato” (en el liberalismo todo son contratos) para abolir la natalidad.
Pero el feminismo defiende la igualdad de derechos, nadie puede oponerse a ello
La igualdad de derechos existe desde hace mucho. Pero que usted y yo tengamos igualdad de derechos no significa que seamos iguales en casi nada más, aparte de nuestra común naturaleza humana. Lo que se pretende es otra cosa: abolir las diferencias sexuales. El feminismo empuja a la mujer a una competencia económica y profesional obsesiva con el varón. Eso es enormemente destructivo de la familia y de la cohesión social, no solo por el malestar que genera, sino porque impide una dedicación real a la infancia. Hay un fondo de “odio al género humano” en esa ideología.
Pero usted se declara liberal. ¿O cree que el remedio es volver a la religión católica?
Liberal crítico. Creo que de esa crítica y de la crítica a la Iglesia puede salir algo, una actitud política y social nueva, que está muy por desarrollar.
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El caso del comunista Diego
Me ha interesado mucho en Perros verdes el personaje de Diego como líder estudiantil comunista, muy combativo y convencido de marchar con el ritmo de la historia, ¡y tanto!, a los otros les deja bastante acojonados. Un pequeño Lenin. He vuelto a consultar su anterior novela para confirmar varias cosas. Primero, el nombre de Diego le fue puesto en honor de un camarada de Alberto que muere en la batalla de Krasni Bor. Segundo y principal, en tu anterior novela se nos explica la carrera posterior de Diego: se exilia, vuelve en la transición, su partido le desencanta, se afilia al PSOE que pronto le repugna y finalmente acaba como un profesor de secundaria, frustrado y con una vida anodina y mediocre, todo lo contrario de sus aspiraciones juveniles. ¿Has pretendido hacer un retrato de época?
En parte. Diego representa a un tipo muy repetido en la política y la subpolítica. El que ha luchado a su modo en el franquismo, comunista naturalmente, que se queda medio descolgado en la transición, ve cómo la política de izquierdas la copa una nueva hornada de antifranquistas retrospectivos, oportunistas que nunca hicieron nada contra el franquismo, intenta por un momento subirse a la ola (el PSOE), pero mantiene cierta integridad moral que le impide hacer carrera en él. Sí, cae en una vida anodina, se queja de la actualidad, pero conserva el recuerdo de cuando era joven, luchador e idealista y no quiere renunciar a sus viejas ideas, que es incapaz de analizar. Es una actitud puramente emocional, pero necesaria para mantener cierto equilibrio psíquico, porque sin aquel recuerdo toda su vida se le volvería insoportable. La explicación final está en Sonaron gritos…
En cambio en Cuatro perros verdes apenas prestas atención a los otros hijos de Alberto, Luisa y Paco: los pintas desagradablemente como unos liberales concentrados en el éxito profesional y el dinero. Sin embargo, en la novela anterior Diego queda como un perdedor y ellos como triunfadores a su modo… Triunfan como profesionales, ganan mucho dinero, disfrutan de muchas comodidades, se supone que con contactos, fiestas en los medios adinerados y esas cosas. Esto se ha vuelto relativamente frecuente, claro que solo está al alcance de una minoría. Pero ello incluye divorcios, atención muy escasa a los hijos y cierto tedio vital, ¿no es así?
Ese es un problema: ellos son ganadores –aunque en esta última novela solo se deja entrever porque solo son estudiantes–, porque salen adelante de acuerdo con sus deseos y expectativas. Su vida se centra en el dinero, y lo consiguen. Son muchos los que se obsesionan con el éxito profesional y el dinero correspondiente, pero pocos lo consiguen. La cuestión de los divorcios y los hijos pasa a un lugar secundario, es algo aceptado desde el principio, como un coste menor.
Comparados los tres ¿te parece que valdría decir que Paco y Luisa llevan desde el principio una vida vulgar y sin gracia, mientras que Diego tiene un final sórdido, pero al menos una etapa de elevación espiritual? Paco tiene ese nombre en memoria del gran camarada de Alberto en sus aventuras mejores y peores, pero el Paco hijo de Alberto y de Carmen no tiene nada que ver con aquel. Y la Luisa de Perros verdes tampoco con la Gritos y golpes. Aunque todos están emparentados como hijos, cuñados o sobrinos. Luisa es comunista, pero muy insegura, y su inseguridad la disimula con su promiscuidad sexual, seduce a Alberto, pero en definitiva el fanatismo le gana según transcurre la guerra civil, y al final va a Rusia para desaparecer en el GULAG junto con su padre. La Luisa de Perros verdes causa rechazo a Mariantonia, pero es segura, tiene muy claras sus metas y, por sus méritos o por suerte, las alcanza, aunque eso solo se percibe en el epílogo de la novela anterior.
Te diré, conversando y leyendo las reseñas o comentarios, estoy aprendiendo mucho sobre mis propias novelas. Salen interpretaciones en las que no se me habría ocurrido pensar como la de La montaña mágica. En la novela anterior, Alberto recibe un choque psicológico al ocasionar la muerte de su padre biológico y descubrirse tan parecido a él. En esta los parecidos familiares resultan más bien escasos…
Entender la política
a) El PP ha sido y es ante todo la colaboración con PSOE y separatistas. La pérdida de votos a favor de VOX obligó a una parte de él a fingir oposición a ambos. Algunos creyeron seriamente su papel, como Cayetana y probablemente Ayuso.
b)La farsa no podía durar, porque el enemigo real era VOX, y las últimas elecciones en Galicia fueron para el PP la victoria de la línea “moderada y de centro”, es decir, de colaboración y en el caso gallego sustitución del separatismo. Por ahí se han volcado.
c) El PP es básicamente un aparato de cargos. No tiene otra ideología que la del dinero, y la idea de España carece para él de significado. Lo que le importa es la “democracia” entendida como la colaboración-competencia por los cargos y los dineros con PSOE y separatistas, y la demagogia correspondiente. Es un partido tan LGTBI, proseparatista, antifranquista y proetarra como el PSOE. Disputan porque no hay cargos para todos.
d) Ante el actual problema político de fondo, el de la monarquía, creado por el pendoneo del emérito, el PP la defiende, aunque nunca lo hará a fondo. Pretendiendo siempre que la monarquía –como la democracia– viene del franquismo.
e) La dificultad, a la larga, consiste en que la monarquía, como la democracia, está deslegitimada por la ley de memoria histórica, apoyada de hecho y aplicada por el PP y firmada por el propio emérito.
f) La ley de memoria histórica es en realidad la Ley de Deslegitimación del Franquismo. Y ahí está la clave de todo el engendro y el esperpento en que se ha convertido la política en un país en golpe de estado permanente. Al olvidar la realidad histórica o “condenarla”, la política se convierte en pura farsa, y el análisis político degenera en simple chismorreo o comidilla. No estamos ante problemas políticos de ocasión sino muy de fondo.
Los gloriosos años 40 (1): Franco y Hitler | Entender el 18 de julio

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Carácter nacional de la novela
Yendo a lo que dijiste sobre el carácter nacional de la novela: ¿estás seguro de que si en las novelas de Dostoievski, Galdós, Dickens o Balzac, se hicieran desaparecer las referencias nacionales, podría distinguirse su origen? Me parece muy dudoso.
En ese caso no podría decirse de dónde son, pero sería posible apreciar unas diferencias bastante fuertes no solo en los temas, sino también en el modo como se abordan los mismos temas cuando estos coinciden. Cómo se aborda lo que decíamos del misterio del hombre. Para hablar de carácter nacional tendríamos no solo que conocer la s referencias digamos geográficas, sino también otras muchas obras que formaran tradiciones distintas.
Lo digo en relación con la crítica que han hecho algunos a Sonaron gritos y a Cuatro perros verdes: que no resultan muy españolas, tanto en los personajes como en los modos de abordar el relato y los problemas. Yo no estoy muy de acuerdo, después de todo España ha seguido las modas y las corrientes exteriores, por lo menos desde la Ilustración: el realismo, el romanticismo, el naturalismo y todo lo que vino después. ¿Cómo podría distinguirse, salvo en que la contribución española ha sido en líneas generales muy inferior a la francesa, la inglesa o la rusa?

En estas dos novelas mías hay un tratamiento muy distinto del habitual en la literatura española desde hace al menos dos siglos, y sobre todo de la novela actual. Pero eso no hace a las dos menos españolas. Antes del romanticismo no había literatura romántica en España, todas esas corrientes han llegado del exterior, sobre todo de Francia. Sonaron gritos y Perros verdes pueden quedar como excepciones o provocar nuevos enfoques. Pero ni una cosa ni otra supone ausencia de carácter nacional. Salvando las distancias el Quijote es una novela muy característicamente española, pero no ha tenido continuación en una corriente o cosa así, no hay otras obras de esa escuela.
Lo que quiero decir es que por mucho carácter nacional que tengan, muchas obras se comprenden y tienen el mismo éxito en un país que en otro. El Quijote, ya que lo has mencionado, ha tenido en versiones inglesas incluso más éxito que en las españolas, se ha leído y apreciado en todo el mundo. Por lo tanto, en las grandes obras su carácter nacional o no existe o no es relevante en términos literarios.
En la medida en que abordan con agudeza la condición humana, las obras importantes pueden ser apreciadas en cualquier país y en cualquier tiempo. Pero hoy se traducen a muchas lenguas obras de puro entretenimiento, fabricadas, por así decir, con técnicas para provocar tales o cuales emociones. Eso es también universal, y aun así tienen su toque de origen geográfico. Y temporal. Esas obras pueden ser irrelevantes, pero el origen siempre tiene relevancia, y el tiempo también. Apreciamos Antígona por su agudísima percepción del conflicto íntimo humano, pero también por su referencia nacional y de época, su enraizamiento en el mito, etc.
He visto en una reseña que califican de “thriller” Cuatro perros verdes. Me ha dejado muy sorprendido. Supongo que se refieren a la historia del crimen de Cádiz y a la persecución del etarra por el “fantasma”. El de Cádiz te mantiene suspenso porque esperas una aclaración precisa, que nunca llega. El otro es ya más obvio: se conoce desde el principio al criminal, pero aunque el asunto recorre toda la novela, se trata de un relato paralelo y secundario, que aflora aquí y allá. Yo la calificaría de novela filosófica pero no de tesis. La novela filosófica creo que no tiene tradición en España. El 90% o más de la novela que se escribe hoy es de puro entretenimiento, de usar y tirar, que decía Ansón.
No creo que Ansón sea una autoridad en esto, como en casi nada. La novela filosófica no cuenta con tradición en España, pero puede empezar. Luego, es cierto que cada lector ve la obra a su manera, unos destacan más unas cosas y otros otras. Sí, yo diría que Perros verdes podría considerarse una novela filosófica, aunque no solo, como Sonaron gritos y golpes a la puerta puede considerarse una novela épica, aunque no solo. Espero que lo aprecien las reseñas, que no habrá muchas, algunas las he expuesto ya aquí.