Asimilar la guerra civil

Dices en tu libro sobre el Frente Popular que el problema de la guerra civil consiste en que no se ha asimilado. ¿Qué quieres decir exactamente con eso?

–La guerra civil no tiene ningún problema. El problema es su utilización actual por los políticos que recuperan la ideología del Frente Popular. Obviamente, esto no se habría producido sin la colaboración del PP. En la transición, la UCD trató de “olvidar el pasado” dando todas las armas a los partidos que se consideraban herederos del Frente Popular y que habían intentado en vano abortar la democratización de la ley a la ley. Digamos que la de Suárez y compañía fue una complicidad pasiva, que con Aznar se convirtió en activa cuando condenó el alzamiento de julio del 36. Estaba escupiendo literalmente sobre las tumbas de sus padres y abuelos y de los padres y abuelos de mucha más gente.

 Bien, eso es verdad, pero no contesta a la pregunta. ¿Cómo habría que asimilarla?

–Del modo más simple: reconociendo que el Frente Popular fue un conglomerado, internamente explosivo, de totalitarios marxistas y stalinistas, racistas separatistas, anarquistas y un sector de liberales arrastrados que aceptaban servir de disfraz a los otros. Eso fue exactamente el Frente Popular. Lo único que los unía era un afán de disgregar la nación por parte de unos y de aniquilar la España histórica por parte de otros — Azaña precisamente–, así como el afán de exterminar a la iglesia y la misma cultura cristiana. También atacaban en su gran mayoría la propiedad privada y la libertad personal. Fuera de eso, se llevaban a palos entre ellos. Una vez se reconoce esto, que expongo en Por qué el Frente Popular perdió la guerra, y que salta a la vista en cuanto se dejan las anteojeras ideológicas propias de la miserable historiografía de los últimos decenios,  entendemos perfectamente por qué se rebelaron los nacionales. Cosa que explicó muy bien Besteiro al final de la contienda.  Y de paso se explica por qué del Frente Popular y la república y sus partidos no podía salir ninguna democracia, que evidentísimamente salió del franquismo en 1976, sobre la nueva sociedad creada por él. Y por qué los que se identifican hoy con el Frente Popular están destruyendo la democracia y amenazan la unidad nacional, además de mentir desaforadamente sobre el pasado. Mientras no se asimile la realidad histórica, la política española seguirá enferma.

 Pero reconocerás que crímenes y atropellos se cometieron por los dos bandos…

–En las guerras pasa eso. Y en la paz también.  La ETA, una heredera del Frente Popular, se dedicó durante muchos años a asesinar con la complicidad más o menos disimulada del resto de la izquierda, y del mismo PP salvo un breve período de Aznar. Pero el problema no está en quién cometió más asesinatos sino en los intereses políticos generales que defendía cada bando. En la Segunda Guerra Mundial todas las partes implicadas cometieron tremendos crímenes, pero importa entender qué representaban ideológica y políticamente cada parte, pues de otro modo no se entiende nada. Y aquí una historiografía de pandereta, por decir algo, se ha dedicado a desviar la atención de lo esencial, para focalizarlo en los crímenes. La izquierda y los separatistas añaden a esa demagogia la pretensión de que sus fusilados lo fueron por “pensar diferente” de los vencedores, que es el colmo de la desvergüenza.

No obstante, el PP no acepta esa versión, simplemente pide mirar al futuro.

–El PP acepta plenamente esa visión, de la manera más hipócrita. Viene a decir que los dos bandos fueron criminales, grupos de locos que, no se sabe cómo,  arrastraron a la gente común, “que simplemente pasaba por allí”, como dice el cantamañanas Pedro J. a una lucha sin otro sentido que intereses personales de unos y otros. El PP, repito, es en este sentido lo más siniestro. La guerra civil estalló porque izquierda y separatistas asaltaron la república en octubre de 1934 y tras ser derrotados persistieron básicamente en sus intenciones, falsificaron las elecciones de 1936,  inmediatamente impulsaron una oleada de crímenes, incendios y huelgas salvajes que culminaron en el asesinato del jefe de la oposición, y se hizo inminente  el peligro de disgregación nacional y de totalitarismo.  Y quienes salvaron al país de aquella alianza fueron, como reconocía Besteiro,  “quienes se han batido en la gran cruzada antikomintern”. No fueron los liberales, que habían contribuido a traer una república caótica,  ni los que se querían hacer los desentendidos, pendientes solo de sus ventajas personales, o se hacían los ecuánimes a deshora. Fueron los nacionales dirigidos por Franco. Cualquier que sienta la unidad nacional, la continuidad de la cultura cristiana y la libertad personal –aunque se restringiesen las libertades políticas para los partidos que habían traído la guerra–, solo puede expresar la máxima gratitud a quienes entonces salvaron esas cosas. Naturalmente, los separatistas, los totalitarios que van corrompiendo la democracia a base de imponer leyes tiránicas, opinarán exactamente lo contrario, y  el drama está en que han venido imponiéndose en estos años, saliendo casi de la nada en el 76. El problema, el gravísimo problema, ha sido aquí la complicidad del PP con ellos. “Mirando al futuro” sin aprender nada del pasado. Uno puede entender que quienes se identifiquen con los vencidos defiendan a los suyos aunque sea mintiendo desaforadamente. Pero la abyección de los señoritos cutres el PP es insuperable.

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**Dice el Doctor que la fiscalía está a sus órdenes. Dice la verdad. No solo la fiscalía, también el Tribunal Supremo y el Constitucional, como demuestran las últimas prevaricaciones de estos.

**Otro estafador, el plagiario Manuel Cruz, presidente del Senado,  da la razón al Doctor. Y lo declara jefe de estado.

**El PP es lo peor, lo más miserable y abyecto  que hay. Dice defender la Constitución y no ha cesado de pisotearla amparando los separatismos, tratando de imponer censuras, entregando la soberanía…

 **Me habría gustado que mis dos cartas a votantes del PP y del PSOE, y el mensaje a los catalanes, hubieran sido prohijados y difundidos masivamente por VOX.

**El PP es el mayor enemigo de VOX. Tras intentar asfixiarlo en el silencio intenta fingirse patriota y demócrata para arrebatarle votos y volver a su “democracia de amigachos sin ninguna idea alta” con PSOE y separatistas.

**La Cayetana, por cierto, es una perfecta charlatana vacua e inculta, pero muy parlanchina.

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 Contraportada de Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil

Ochenta años después de terminada, la guerra civil sigue obsesionando la conciencia histórica de España. La pugna continúa no solo en las ideas y versiones, sino, más peligrosamente, en la política, generando leyes y acciones de partidos. La causa de este hecho, que escandaliza a unos, fascina a algunos y hastía a otros, salta a la vista: aquel conflicto no ha sido aún asimilado por la sociedad, pese a la imponente bibliografía que ha engendrado, en español y otros idiomas. Y no lo ha sido porque las tergiversaciones, enfoques  ilógicos y cargados de emocionalidad  han alcanzado un volumen asombroso: se ha dicho que es quizá el suceso de los años 30  sobre el que más falsedades se han contado y se siguen contando.

   En esta maraña de datos y opiniones, ¿será posible alcanzar un enfoque lo bastante veraz para disolver tal obsesión? Creemos que sí, lo cual no significa el fin de la controversia, sino su elevación a un plano más racional y fructífero. Plantear por qué perdió la guerra el Frente Popular de forma objetiva y sin seudojustificaciones reenfoca toda la cuestión, con la consecuencia de abandonar el absurdo debate de qué bando fue democrático y orientarlo en otra dirección: la significación histórica del franquismo,

   Este estudio sigue un método original y provocador: expone el desarrollo militar-político del Frente Popular, traza las semblanzas de los principales personajes, analiza las grandes cuestiones envueltas en el conflicto y examina las ideologías en pugna. Pues fue ante todo una guerra de ideologías, cosa a menudo olvidada..

Portada (no consigo que salga)

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Lo que falta a VOX

–He dicho que a VOX le falta todavía una definición precisa sobre la enseñanza y la política exterior, dos temas absolutamente cruciales. Todos los partidos dan por hecho que España es  un país irrevocablemente satelizado, sin verdadera política exterior propia. Gibraltar resume toda la situación. En cuanto a la enseñanza, a todos los niveles, es preciso elaborar una concepción nueva, porque la que hay es evidentemente desastrosa. Es además el núcleo de cualquier gran política de hispanidad. Hoy la enseñanza es antiespañola desde la misma guardería: observen a los niños, con  atuendos y mochilas llenas de frases en inglés: es un lavado de cerebro desde la guardería. Por poner un pequeño ejemplo.

No obstante, usted llama a votar a VOX.

 –Creo que los temas mencionados tendrá que ir abordándolos ese partido, no son los más urgentes ahora mismo, aunque quizá sean lo más importantes a largo. Ahora es precisa una regeneración democrática que pase por abolir las leyes totalitarias de Zapatero, empezando por la de Memoria histórica, también las de género y el impulso a los separatismos. En eso VOX lo está haciendo bastante bien. La “memoria histórica” debería ser clave, porque con ella va la reivindicación de la historia real y del franquismo, que vengo haciendo casi en solitario.

Usted dice que la ley de memoria histórica es totalitaria e inadmisible en una democracia, pero en Alemania existe algo parecido en relación con el Holocausto.

–La comparación no tiene el menor sentido. Franco no tuvo nada que ver con Hitler en el plano en que se propone el asunto, ni el franquismo tuvo que ver con el nacionalsocialismo. Creo también que esa ley, en Alemania y otros países, y que no existe en Usa o en Inglaterra, incluso ahí es un error. Crea la penosa impresión de que la historia se impone por ley porque no puede sostenerse en debate libre, por tanto que es mentira. Eso me preocupa. No soy especialista, pero creo que el holocausto existió y que la paranoia hitleriana con respecto a los judíos era criminal. Pero no puedo creerlo porque me lo imponga una ley.  El caso español es mucho más sangrante, porque aquí la ley quieren imponerla los que se identifican con los verdaderos autores de los crímenes y del genocidio. Obviamente, en ningún país se hacen leyes estableciendo que Colón descubrió América o que Einstein desarrolló su teoría de la relatividad. Es absurdo. Si el PSOE, el PP y los separatistas quieren imponer su ley es porque saben que su versión es falsa y que en un debate abierto se vendría abajo. Es lo que demuestro, una vez más pero de forma nueva y creo que irrebatible,  en mi próximo libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra.  Espero que sirva a VOX (y a otros)  para mejorar su artillería argumental, pues de lo que se trata es de ganar la opinión pública.

Es verdad, pero también puede decirse que hay que mirar al futuro y no remover las heridas del pasado.

–Esa es una consigna sumamente estúpida, muy propia de los señoritos cutres del PP y compañía. La ley de memoria histórica tiene una enorme  importancia política  actual y futura. Al presentar como demócratas a los causantes de la guerra civil y de infinitos crímenes, les abre el paso para llevar a cabo un sinfín de fechorías, como viene ocurriendo, y de las que los separatismos son los elementos más visibles, pero ni siquiera lo más de fondo. Porque lo hacen en nombre de la democracia y contra los que llaman de extrema derecha, o herederos del franquismo o neofranquistas, etc. Pero precisamente se trata de continuar y acrecentar la herencia del franquismo, que es la democracia decidida en referéndum por abrumadora mayoría, en contra de quienes la están destruyendo con esos pretextos y falsedades.  La ley de memoria histórica, además de falsaria,  ataca todas las libertades y derechos posibles y este no es el pasado, es el presente y el futuro por donde quieren llevarnos. Una ley tiránica  debe ser denunciada como tal y desobedecida por principio. Quien la obedece se convierte en cómplice de la tiranía y el totalitarismo. VOX la está denunciando, aunque creo que debiera hacerlo con más contundencia, porque es un tema crucial. Si se ataca ahí a fondo se derrumba todo el edificio argumentario, es decir, político,  de estos partidos delincuentes.

Usted, sin embargo, critica también a la extrema derecha y al neofranquismo

Digamos que se trata de grupos antidemocráticos –en eso se parecen a los de la memoria, pero los de la memoria fingen lo contrario–, sumamente toscos, que no han entendido nada de la historia, empezando por el régimen que dicen defender, no se sabe bien si piensan en volver a traerlo, si esperan algún milagro divino (porque suponen que Dios está de su parte),  o un nuevo caudillo… Me irrita su tosquedad y sus grandilocuencias vacías de análisis real. Con todo ello dan armas a los de la memoria. Llevan además cuarenta años con los mismos tópicos, cada vez más débiles y divididos, incapaces de explicarse su fracaso sostenido, pero incordiantes y con ganas de infiltrarse en VOX. Hace poco oí a unos decir que VOX era un grupo judeo-capitalista, pero que había que apoyarlo por táctica, porque de momento viene bien. Imaginen a los de la memoria explotando el argumento… 

 El legado de Franco (2) en Una hora con la historia: https://www.youtube.com/watch?v=m061Xun50VU

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Para difundir

Carta a un votante del PP

Durante varias décadas ha estado usted votando al PP con la esperanza de que frenara las políticas corruptas del PSOE y los despotismos separatistas. La experiencia más elemental señala que en todo este tiempo la unidad de España ha empeorado hasta límites peligrosos, hoy en práctico golpe de estado permanente, con un PP todavía más benefactor y financiador de los separatismos que el PSOE . En estos años el PSOE  ha impuesto leyes tiránicas y antidemocráticas como las de memoria histórica o las de género, continuadas y agravadas por el PP.  La ETA, casi destruida en tiempos de Aznar, fue rescatada y convertida en una potencia política, en ataque permanente a España, por Zapatero y luego por  Rajoy. Ha podido usted comprobar cómo políticos del PP se empeñan en entregar soberanía española “por grandes toneladas”, según dijo un ministro, a la burocracia LGTBI de Bruselas, como si en vez de servidores de esa soberanía la consideraran una especie de finca de su propiedad.  Usted ha visto cómo en las regiones gobernadas por el PP se han fomentado los separatismos  oponiendo lenguas regionales a la española común que une a todos y marginando esta de la administración y la enseñanza. Usted ha visto en Andalucía  cómo el PP declaraba, con el PSOE, “padre de la patria andaluza” a un orate islamizado  enemigo cerril de España. O cómo sus servicios de orden prohibían la bandera española en sus mítines… No seguiré, porque es interminable la cantidad de fechorías contra la unidad de España y la democracia  perpetradas por el PP en estos años a la vista de todos. Y ha sido una gran ironía que haya sido expulsado del poder por corrupción… por un partido, el PSOE, mucho más corrupto todavía. La farsa interminable.

   A pesar de ello, usted se convencía de que, en todo caso, el PP era “el voto útil”, pues no había alternativa razonable. Y no la había, en gran medida porque el propio PP trataba de asfixiarla. Con típico maquiavelismo de aldea  fomentaba a Podemos en los medios para  debilitar a su socio-competidor el  PSOE y de paso asustar a sus propios votantes, como usted. El resultado está a la vista, y a un coste muy elevado para España y la libertad. Al mismo tiempo el PP trataba de rodear a VOX de un muro de silencio, pero la indignación creciente en amplios sectores de la sociedad española ha roto ese muro, y hoy VOX aparece como una alternativa real, en una situación política que se ha vuelto de  extrema necesidad.

   El PP, siempre con su maquiavelismo aldeano, dice ahora que hay que unir fuerzas  “para echar a Sánchez”. Tal como echó a Zapatero para seguir a continuación sus políticas.  El PP es hoy un partido mandado por un político de  ínfima talla, que acaba de retratarse de cuerpo entero ante la infame y canallesca profanación del Valle de los Caídos y de la rumba de Franco. El PP, que tanto ha contribuido a sembrar las semillas de la disgregación de España, la corrupción y la ilegalidad,  es  hoy él mismo un partido  em proceso de disgregación, casi desaparecido en Cataluña y Vascongadas, y con líderes prácticamente independientes en Galicia, Vascongadas o Andalucía. Y presidido por un chiquilicuatro que en vano se finge patriota y “constitucional” con el único objetivo de cortar el chorro de votos que se le escapan, para seguir sus políticas tradicionales, pues ha crecido a la sombra de ellas y no conoce otras.

    Hoy se dibuja claramente una alternativa. Y, por fin, un voto útil para España y la democracia. Recuérdelo.

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Nuevo libro: “Por qué el Frente Popular perdió la guerra”.

(Tertulia)

–La próxima semana empezará a estar en librerías mi libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil. Causas y consecuencias. Será el libro definitivo sobre la guerra.

¿Cuántas veces has dicho públicamente que dejabas la historia?

–Dos, tal vez tres.

Pero siempre reincides

–Muy a mi pesar. Cuando empecé a escribir, el dominio de las versiones izquierdistas y separatistas sobre la guerra y sobre Franco era absoluto.  Historiadores de la talla de los hermanos Salas, Martínez Bande o Ricardo de la Cierva estaban prácticamente en el ostracismo, tanto en la universidad como en la opinión pública. Esto fue posible gracias a la colaboración de la derecha, en especial la monárquica de Ansón en su órgano ABC , que quería ser El País de la derecha, y a los políticos democristianos. Entonces mis obras cayeron como una pedrada en una charca un tanto fétida. Gente como Tusell, Juliá y otros querían que mis obras fueran prohibidas. Después de mi trilogía sobre la república y la guerra y de Los mitos, dediqué bastante tiempo, en artículos, conferencias e intervenciones en los medios a explicar las cosas y a rebatir a los historiadores lisenkianos y cantamañanas que produce  a chorros esta universidad degradada.  Por supuesto, ellos jamás pudieron rebatir nada importante de lo escrito por mí, los poquísimos debates los perdieron porque se apoyan en distorsiones de hechos conocidos. Entonces respondieron con el silenciamiento.

Dicen que es porque tienes poco nivel para ellos.

–Ja, ja, no tienen miedo al ridículo. Su nivel es mediocrísimo, pero comprendo que llevan muchos años viviendo de sus propagandas y degradando la universidad, y no van a cambiar. No merecen el menor respeto. Necesitarían una gran honradez  intelectual, que nunca tuvieron. Hay excepciones, claro, pero son eso, excepciones. Y como dominan la universidad, gracias al abandono de la cultura por la derecha, y también  dominan los medios, porque la derecha se los ha entregado, ya mencioné a Ansón pero ha sido mucho más amplio, pues han logrado transformar su derrota intelectual en victoria política, aplicando lo que pidieron desde el principio, la censura, en una ley de memoria histórica que amenaza los fundamentos mismos de la libertad intelectual y de la libertad sin más. Pero, en fin, me equivoqué al creer la batalla ganada, porque mientras no se gane en la opinión pública seguiremos en las mismas.  Pensé entonces que el debate debía elevarse a otro nivel, el de la historia de España en general, sobre la que se han escrito no menos  sandeces que sobre la guerra y la república. Y luego sobre Europa, un tema sobre el que no se ha escrito casi nada en España, pese a ser todos tan europeístas.  Y volví a creer que ya la cuestión quedaba zanjada. Lo lógico es que hubiera habido un debate en profundidad, pero en un ambiente cultural tan degradado e inane como el español es pedir peras al olmo.  Por lo tanto acepté el silenciamiento inevitable. La primera vez que dije que me retiraba, aproveché para escribir una novela, y la segunda, otra, que espero salga el año próximo. En historia queda otro gran tema, que es la Hispanidad, pero me parece que ya no lo abordaré yo.

¿Por qué has insistido, entonces?

–He persistido por rematar la faena, y también tengo otro en perspectiva aprovechando el 90 aniversario de la república. Pero realmente serán los últimos. Ya me cansa el asunto.

Has dicho que este este libro sobre el Frente Popular es definitivo. ¿Es que ya no se va a poder escribir más sobre la guerra? Suena a una arrogancia infantil.

–Por supuesto que se seguirá escribiendo y, lo que es más, se seguirán repitiendo las mismas falsedades. Y hay mil detalles y temas secundarios a desarrollar. Pero creo que en lo principal no tardará en imponerse una versión más veraz, porque el embuste descarado en que se ha transformado la historiografía española no puede persistir indefinidamente, y creo que está dando sus últimas boqueadas y prueba de ello es precisamente la ley de memoria histórica. Durante todos estos años se ha presentado la guerra como la lucha entre demócratas y fascistas o retrógrados y similares, entre “el pueblo” y ”la reacción”. Es un punto de vista radicalmente falso, como he expuesto en otros libros, y parte de la falsificación radical de lo que fue el Frente popular. Pero se sigue presentando así. Lo que expongo en este libro es precisamente lo que fue aquel fenómeno histórico y creo que a nadie que lo lea le quedará ya ninguna duda al respecto. Por lo tanto, el debate, o si lo prefieres el no debate,  tiene  que trasladarse a otro punto esencial: lo que fue el franquismo y su significación histórica. Algo a lo que me he adelantado con Los mitos del franquismo, precisamente, y que habría que desarrollar. La cuestión del franquismo es realmente la asignatura histórica  pendiente, necesaria para normalizar la política en España.

Sin embargo, eso ya lo habías hecho en libros anteriores, luego este será redundante.

–No, es un enfoque muy sintético pero más en profundidad y abordado desde puntos de vista distintos. El libro tiene cuatro partes: Evolución político militar del Frente; semblanzas biográfico-políticas de sus principales representantes; las cuestiones que se debatían (a tiros, claro) en la contienda; y las ideologías involucradas. Como ve, el método expositivo es muy diferente del de los libros corrientes de historia. En una historia habitual se citan los personajes y las ideologías, pero no se explican. Se dice: “Fulano era anarquista”, pero se da por sabido que el lector sabrá lo que es el anarquismo, lo que es falso en la inmensa mayoría de los casos; o se da una referencia demasiado superficial y breve  sobre quién era aquel Fulano, sobre su trayectoria vital e ideas. Incluso se tiende a prescindir de los personajes, explicando las cosas por fenómenos generales como la economía, o supuestos “intereses de clase”, o mezclando arbitrariamente  elementos relevantes e irrelevantes para dar impresión de una falsa ecuanimidad…

 El legado de Franco (2) en Una hora con la historia: https://www.youtube.com/watch?v=m061Xun50VU

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¿Pueden las elecciones dar un vuelco?

El legado de Franco (2) en Una hora con la historia: https://www.youtube.com/watch?v=m061Xun50VU

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Espero que esta vez se cumpla el auge de VOX, aunque se perciben en él algunas fallas. Los lemas Regeneración democrática y Respeto a la historia tendrían más calado que los de orden constitucional y demás. Ortega ha estado bien al recordar el racismo del PNV, aunque tendría que haber recordado también su complicidad con la ETA. Claro que con la ETA han sido cómplices el PSOE y el PP de Rajoy.

   Pero básicamente se trata de definir a los demás partidos como zapateriles y exponer lo que eso significa en política concreta: cubrir con el manto del antifranquismo los pasos hacia la disgregación de España y destrucción de la democracia. Un antifranquismo falso –pues no existe el franquismo desde hace más de 40 años y ninguno de esos antifranquistas de ahora luchó entonces contra él– y un democratismo tan falso como el de Corea del Norte o la Venezuela de Maduro.  Es preciso enfrentarse y derrotar a ese bloque de partidos mafiosos, que agrupan a todos menos a VOX. O eso o integrarse como disidentes parciales en el bloque.

   En los días que quedan hasta el domingo pueden cambiar bastantes cosas. VOX ha logrado romper el muro de silencio y falsedad en torno a él, y ahora todo depende de la claridad  y contundencia de su mensaje. Es VOX contra todos, necesariamente, o entre todos lo fagocitarán.

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Análisis en el blog, 29 de abril pasado

Parece que fui el único en acertar los resultados de VOX: entre 20 y 90 diputados. La broma aparente ocultaba dos posibilidades: la putrefacción del régimen tripartito PP-PSOE-separatistas autorizaba la expectativa de un vuelco histórico; pero por otra parte el embrutecimiento de la sociedad tras cuarenta años de falsificación de la historia y la democracia podía impedir el necesario vuelco, y eso es lo que ha sucedido (ver el blog de hace dos días). Habría que añadir el tradicional carácter acojonadillo del votante de derecha, deseoso de que lo timen una y otra vez en función de la “utilidad”.

No voy a examinar las consecuencias para cada partido. Lo que va a ocurrir en adelante es lo que ya ha ocurrido, empeorado con toda probabilidad y con peligro creciente. Hay sin embargo varios aspectos positivos importantes. Ante el resultado mucho menos favorable de lo esperado, Abascal se ha mostrado como un verdadero líder: la lucha acaba de empezar;  una minoría parlamentaria importante, si sabe obrar de forma inteligente y agresiva, puede cambiar el clima político y social; y VOX ha conseguido convertirse en el eje de la política al poner sobre la mesa la cuestión de España y, de forma más difusa, de la democracia. PP y C´s se asustaron al ver cierta reacción popular patriótica, y se han hecho a su vez los patriotas. Es de suponer que ahora, al ver el precario resultado de su “patriotismo” vuelvan do solían, lo que beneficia a VOX.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Hay otros dos punto de máximo calado, ausentes en la campaña electoral,  en la inercia de estos cuarenta años: la significación del franquismo y la posición internacional de España. Sobre ambos aspectos VOX no ha elaborado nada. Desde este blog y en algunos libros, en particular Los mitos del franquismo,  he proporcionado “munición” argumental al respecto, que hasta ahora nadie ha aprovechado. Por puro temor, no por otra cosa, ante el matonismo intelectual y político del antifranquismo, cáncer de la democracia.

Y hablando del franquismo, un gran eje político cuya importancia han entendido bien la izquierda y los separatistas: Franco ganó todas sus batalles militares y políticas, solo perdió la de la propaganda. Y la perdió por deficiencia intelectual e ideológica. Él fue quizá el militar y estadista más destacado del siglo XX no solo de España sino de Europa. Pero no era ni pretendía ser un intelectual y, como recuerda Fernández de la Mora, jugaba con unas pocas ideas, productivas pero  sencillas. Esa deficiencia podría haber sido subsanada por un pensamiento político de fondo, pero este fue muy débil y permitió que el Vaticano II liquidase todo futuro al régimen e iniciase la corrupción de la democracia subsiguiente.

En los años 40 y 50 se produjo una polémica interesante, aunque no muy profunda, entre los partidarios de Ortega y los de Menéndez Pelayo.  En política, Ortega solo dejó de disparatar cuando volvió a España después de la guerra civil. En cuanto a Menéndez Pelayo, su visión histórico-política  es cuando menos insuficiente. Pero los dos fueron pensadores de gran categoría y está por hacer un ensayo de fondo comparando ambas figuras, tarea que sugiero a quien tenga tiempo e interés.

Quiero decir con esto que la lucha democrática es la acción por crear y ganar opinión pública, y que esta es una cuestión de propaganda. Ahora bien, sin una sólida base intelectual, la propaganda degenera rápidamente en demagogia.  VOX haría bien en plantearse la formación de un taller de ideas y de lo que los comunistas llamábamos una “escuela de cuadros”, para dar perspectiva histórica e intelectual a los dirigentes de segunda fila. De otro modo, pueden atraer a sus filas a una plaga de listillos oportunistas y políticos baratos capaces de arruinar el proyecto.

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A un votante del PSOE

Dice usted que vota al PSOE porque defiende los intereses y derechos de los trabajadores, pero no acabo de creerlo. Si usted tiene memoria y una poco de cultura histórica, sabrá que cuando el PSOE tuvo poder, en la república, sus medidas aparentemente favorables a los obreros elevaron el desempleo, el hambre y la miseria mucho más que antes. Y que en el Frente Popular sus políticas trajeron la mayor hambre que haya sufrido España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40. Y que cuando el PSOE  volvió al poder con Felipe González dejó un saldo de tres millones de parados mientras cultivaba la “cultura del pelotazo”. Y con Zapatero el paro llegó a los cinco millones. Sabe que Andalucía es la región con más paro (y corrupción, junto con Cataluña) y mayor estancamiento económico después de varios decenios de gobierno socialista.  Cuando se mencionan estas cosas, el PSOE siempre sabe echar a otros las culpas, pero si presta usted más atención a los hechos que a las palabras tendrá que concluir que hay algo extraño en esa retórica de “defensa de los trabajadores”. Le creería más si dijera usted que votaba al PSOE por no votar a los señoritos cutres del PP. De acuerdo, pero es como elegir entre el tifus y el cólera.

Y empleo esa expresión “tifus o cólera” para subrayar la gravedad de la  situación a que nos han llevado los dos partidos, con dos regiones vaciadas de estado central,  en golpe de estado permanente y en riesgo grave de disgregación entre propagandas de odio a España. La tendencia, cultivada durante años, ha sido esa. Usted entiende seguramente que la nación es la base de una convivencia pacífica y libre entre españoles, mientras que de su disgregación, ya en proceso avanzado, saldrían unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguetes de potencias exteriores. ¿Quién en su sano juicio puede desear tal cosa? Esto es mucho más importante que si los impuestos suben o bajan uno o dos puntos. Observe también que tanto el PSOE como el PP vienen entregando progresiva e ilegalmente la soberanía española a la  burocracia LGTBI y multicultural de Bruselas. Políticas que se manifiestan, entre otras cosas, en la promoción masiva del aborto (cien mil al año) y al mismo tiempo de una inmigración salvaje, usando para ello pretextos tan sentimentalmente humanitarios como falsos. ¿A quién le conviene que se eliminen cien mil vidas de españoles y entren otros tantos o más inmigrantes que en su inmensa mayoría no van a integrarse en España, entre otras cosas porque la cultura difundida hoy en España es precisamente antiespañola?

Se habla mucho últimamente de la historia criminal del PSOE, y sospecho que usted vota a ese partido fundamentalmente porque no la conoce. Es criminal porque ha provocado repetidamente el enfrentamiento violento y armado entre españoles, porque destruyó la legalidad republicana en unas elecciones fraudulentas, entregó a Stalin las reservas financieras españolas convirtiendo al genocida soviético en verdadero amo del Frente Popular, porque organizó chekas y crímenes brutales durante la guerra y expolió bienes públicos y privados, a ricos y a pobres. Esto está ampliamente documentado, y lo he expuesto en varios libros y vuelvo a recordarlo en otro próximo a publicarse. Fíjese en que lo más grave fue aquella destrucción de la legalidad, porque el respeto a la ley democrática es  lo que permite la convivencia entre los distintos intereses y aspiraciones que existen en la sociedad. En esa destrucción está la causa profunda de la guerra civil.

Bien, dirá usted, también los contrarios cometieron crímenes, y en todo caso es agua pasada. Pero no es agua tan pasada, porque el partido al que usted vota quiere imponer por ley que creamos una versión partidista de los hechos, a su conveniencia. Y esto es un nuevo ataque a la legalidad, a la actual Constitución y a la democracia, porque socava las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Es gravísimo y se quiere hacer pasar, empezando por el PP, por un asunto de poca relevancia. En una democracia, la historia no se impone por ley desde el poder, eso solo ocurre en tiranías como la de Corea del Norte o la actual de Venezuela.  En ningún lugar se impondría por ley que Colón descubrió América o  que Roma latinizó Hispania. ¿Por qué, entonces, se ha impuesto esa ley de memoria histórica? Porque su versión de la historia es completamente falsa y solo puede sostenerse mediante la coacción y las subvenciones del poder. Esto es un verdadero crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos sin que muchos quieran verlo.

La historia criminal del partido al que usted vota, repito, no es cosa del pasado. Volvió al poder en 1982, con el lema de “cien años de honradez” – tan poco honrado con la verdad, e insisto en que es preciso a todos conocer la historia–, y declaró la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esta independencia es sin embargo un fundamento radicalmente necesario  de la  democracia, pues sin él la arbitrariedad y la tiranía se van imponiendo inexorablemente. Y acabamos de ver algunos efectos de esa muerte de Montesquieu en la sentencia del Supremo  sobre los golpistas separatistas y en la sentencia sobre la profanación de la tumba de Franco, un acto arbitrario  y tremendamente ofensivo para millones de españoles, un acto contra la paz y la democracia.

Democracia que  de ningún modo se debe al PSOE, cuya tendencia se manifiesta precisamente en la ley citada y la ofensiva contra Montesquieu. Ni siquiera el PSOE puede jactarse, al revés que los comunistas,  de haber hecho oposición al hombre de quien cuarenta y cuatro años después quiere vengarse de manera inauditamente ruin y cobarde. Ya es bastante significativo que el PSOE coincida con los separatistas, los comunistas “venezolanos” de Podemas, con el PP de los señoritos cutres, con la ETA legalizada, con los parlanchines de Ciudadanos, en ese odio feroz a Franco. Esa mera coincidencia dice mucho más que largos discursos.

  Y yo le digo, votante del PSOE: votar sin conocimiento al menos general de la historia y sin otra información que la verborrea infame de los partidos mencionados, es contribuir a un proceso de destrucción de la democracia, de la convivencia en paz y en libertad de los españoles, y de disgregación de la nación española, sin la cual nos acechan los males del pasado. Decía el filósofo Santayana que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella.  Le ruego que tenga usted esto en cuenta a la hora de votar. Hoy ha surgido un partido distinto,  al que llaman “de extrema derecha” los de la memoria totalitaria y la muerte de Montesquieu. Creo que es más bien de extrema necesidad, en un momento histórico,  y que debemos darle una oportunidad.

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Carta a un votante del PSOE

 Munición para la artillería. ¿Habrá muchos artilleros?

Dice usted que vota al PSOE porque defiende los intereses y derechos de los trabajadores, pero no acabo de creerlo. Si usted tiene memoria y una poco de cultura histórica, sabrá que cuando el PSOE tuvo poder, en la república, sus medidas aparentemente favorables a los obreros elevaron el desempleo, el hambre y la miseria mucho más que antes. Y que en el Frente Popular sus políticas trajeron la mayor hambre que haya sufrido España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40. Y que cuando el PSOE  volvió al poder con Felipe González dejó un saldo de tres millones de parados mientras cultivaba la “cultura del pelotazo”. Y con Zapatero el paro llegó a los cinco millones. Sabe que Andalucía es la región con más paro (y corrupción, junto con Cataluña) y mayor estancamiento económico después de varios decenios de gobierno socialista.  Cuando se mencionan estas cosas, el PSOE siempre sabe echar a otros las culpas, pero si presta usted más atención a los hechos que a las palabras tendrá que concluir que hay algo extraño en esa retórica de “defensa de los trabajadores”. Le creería más si dijera usted que votaba al PSOE por no votar a los señoritos cutres del PP. De acuerdo, pero es como elegir entre el tifus y el cólera.

Y empleo esa expresión “tifus o cólera” para subrayar la gravedad de la  situación a que nos han llevado los dos partidos, con dos regiones vaciadas de estado central,  en golpe de estado permanente y en riesgo grave de disgregación entre propagandas de odio a España. La tendencia, cultivada durante años, ha sido esa. Usted entiende seguramente que la nación es la base de una convivencia pacífica y libre entre españoles, mientras que de su disgregación, ya en proceso avanzado, saldrían unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguetes de potencias exteriores. ¿Quién en su sano juicio puede desear tal cosa? Esto es mucho más importante que si los impuestos suben o bajan uno o dos puntos. Observe también que tanto el PSOE como el PP vienen entregando progresiva e ilegalmente la soberanía española a la  burocracia LGTBI y multicultural de Bruselas. Políticas que se manifiestan, entre otras cosas, en la promoción masiva del aborto (cien mil al año) y al mismo tiempo de una inmigración salvaje, usando para ello pretextos tan sentimentalmente humanitarios como falsos. ¿A quién le conviene que se eliminen cien mil vidas de españoles y entren otros tantos o más inmigrantes que en su inmensa mayoría no van a integrarse en España, entre otras cosas porque la cultura difundida hoy en España es precisamente antiespañola?

Se habla mucho últimamente de la historia criminal del PSOE, y sospecho que usted vota a ese partido fundamentalmente porque no la conoce. Es criminal porque ha provocado repetidamente el enfrentamiento violento y armado entre españoles, porque destruyó la legalidad republicana en unas elecciones fraudulentas, entregó a Stalin las reservas financieras españolas convirtiendo al genocida soviético en verdadero amo del Frente Popular, porque organizó chekas y crímenes brutales durante la guerra y expolió bienes públicos y privados, a ricos y a pobres. Esto está ampliamente documentado, y lo he expuesto en varios libros y vuelvo a recordarlo en otro próximo a publicarse. Fíjese en que lo más grave fue aquella destrucción de la legalidad, porque el respeto a la ley democrática es  lo que permite la convivencia entre los distintos intereses y aspiraciones que existen en la sociedad. En esa destrucción está la causa profunda de la guerra civil.

Bien, dirá usted, también los contrarios cometieron crímenes, y en todo caso es agua pasada. Pero no es agua tan pasada, porque el partido al que usted vota quiere imponer por ley que creamos una versión partidista de los hechos, a su conveniencia. Y esto es un nuevo ataque a la legalidad, a la actual Constitución y a la democracia, porque socava las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Es gravísimo y se quiere hacer pasar, empezando por el PP, por un asunto de poca relevancia. En una democracia, la historia no se impone por ley desde el poder, eso solo ocurre en tiranías como la de Corea del Norte o la actual de Venezuela.  En ningún lugar se impondría por ley que Colón descubrió América o  que Roma latinizó Hispania. ¿Por qué, entonces, se ha impuesto esa ley de memoria histórica? Porque su versión de la historia es completamente falsa y solo puede sostenerse mediante la coacción y las subvenciones del poder. Esto es un verdadero crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos sin que muchos quieran verlo.

La historia criminal del partido al que usted vota, repito, no es cosa del pasado. Volvió al poder en 1982, con el lema de “cien años de honradez” – tan poco honrado con la verdad, e insisto en que es preciso a todos conocer la historia–, y declaró la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esta independencia es sin embargo un fundamento radicalmente necesario  de la  democracia, pues sin él la arbitrariedad y la tiranía se van imponiendo inexorablemente. Y acabamos de ver algunos efectos de esa muerte de Montesquieu en la sentencia del Supremo  sobre los golpistas separatistas y en la sentencia sobre la profanación de la tumba de Franco, un acto arbitrario  y tremendamente ofensivo para millones de españoles, un acto contra la paz y la democracia.

Democracia que  de ningún modo se debe al PSOE, cuya tendencia se manifiesta precisamente en la ley citada y la ofensiva contra Montesquieu. Ni siquiera el PSOE puede jactarse, al revés que los comunistas,  de haber hecho oposición al hombre de quien cuarenta y cuatro años después quiere vengarse de manera inauditamente ruin y cobarde. Ya es bastante significativo que el PSOE coincida con los separatistas, los comunistas “venezolanos” de Podemas, con el PP de los señoritos cutres, con la ETA legalizada, con los parlanchines de Ciudadanos, en ese odio feroz a Franco. Esa mera coincidencia dice mucho más que largos discursos.

  Y yo le digo, votante del PSOE: votar sin conocimiento al menos general de la historia y sin otra información que la verborrea infame de los partidos mencionados, es contribuir a un proceso de destrucción de la democracia, de la convivencia en paz y en libertad de los españoles, y de disgregación de la nación española, sin la cual nos acechan los males del pasado. Decía el filósofo Santayana que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella.  Le ruego que tenga usted esto en cuenta a la hora de votar. Hoy ha surgido un partido distinto,  al que llaman “de extrema derecha” los de la memoria totalitaria y la muerte de Montesquieu. Creo que es más bien de extrema necesidad, en un momento histórico,  y que debemos darle una oportunidad.

 

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