Blog I: Vileza y estupidez del antifranquismo: http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/vileza-y-estupidez-antifranquismo-20131031
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Propiedad
La propiedad se encuentra en los cimientos no solo de la economía, sino también de las ideologías, de la libertad, la igualdad o la fraternidad, por seguir el lema –un tanto contradictorio—de la revolución francesa, del orden social, el comercio, etc. En el marxismo tiene un papel clave la propiedad de los medios de producción, cuyo paso de privados a colectivos aseguraría el paso a un feliz socialismo y luego comunismo. Y el capitalismo se caracterizaría esencialmente por la propiedad privada de dichos medios en un estadio avanzado de la historia.
Pero, en definitiva, ¿qué es la propiedad? No me refiero a las distinciones legales de uso, disfrute o modos de adquisición, sino al fundamento de esas distinciones. Cuando alguien posee un campo, una casa, un instrumento, puede decirse que su poder se expande, y así, propiedad sería algo asimilable al poder de modo algo distinto del poder político (si bien este no deja de consistir en cierto derecho de propiedad, más o menos regulado, sobre la sociedad en general). Así, el poder sería la expresión del propio ser, de modo que la propiedad constituiría al ser humano y por extensión al ser vivo, incluso al ser en general. El ser es su propiedad o, mejor, sus propiedades, es indiscernible de estas.
El aserto suena excesivo, como abuso del concepto usándolo en sentidos distintos: la propiedad del ácido sulfúrico para corroer ciertas sustancias no tiene en apariencia relación con la propiedad de alguien sobre un terruño, un coche o un libro. Pero creo que hay un fondo igual, más visible si distinguimos propiedades internas y externas. Los animales tienen, como el ser humano, unas propiedades internas que lo configuran física y anímicamente. El individuo humano tiene también propiedades internas: es dueño de distintos grados de fortaleza, de inteligencia, de voluntad, y así no es una metáfora decir que Fulano posee gran capacidad de trabajo o una débil imaginación, o mucha labia, etc. Distinguimos al individuo, a su ser, por el conjunto de propiedades internas, y también por su capacidad para expandir su yo, su poder, apropiándose de partes del mundo físico en torno. La importancia de la propiedad externa es sentida con tal fuerza por los seres humanos, como prolongación de sí mismos, que no puede extrañar la larguísima y nutridísima historia de luchas, crímenes y esfuerzos por ordenar legalmente dicha propiedad externa. Tales conflictos han engendrado también esfuerzos éticos, a veces agónicos, por justificar tales propiedades y por primar las propiedades internas, más difíciles de arrebatar, sobre las externas, y en ello consiste al menos una gran parte de las prédicas morales.
Por lo que respecta a la economía, la propiedad, tanto externa como interna, es su misma base, pues sin ella no puede existir el comercio. La economía funciona con objetos o mercancías, físicos o no, así como con aptitudes (la fuerza de trabajo, la iniciativa, etc.). Sospecho que el comercio, por su propia dinámica, tiende a convertir en mercancía incluso las más íntimas propiedades internas, a la diversificación de la propiedad y a la concentración de esta –y por tanto del poder–. Y que si esta tendencia no encontrase o resistencias de orden moral y político (y estas son también propiedades humanas), la propiedad económica terminaría cuasimonopolizada por muy pocos poseedores, dejando a la mayoría de la sociedad en posición subordinada a los dueños de casi todo.
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Héroes de nuestro tiempo (5)
Tribulaciones de Pachuly
Lionel Bravo, llamado también Pachuli o Pachuly y, por sus enemigos Liante Brevas, andaba el otro día preocupado por si fueran a sacarle a relucir sus relaciones íntimas con la Marypesca, como los periodistas solían hablar de una emprendedora concejala sorprendida en negocios supuestamente ilegales en unas urbanizaciones de la Costa Brava. Pachuly estaba en campaña electoral y la cosa podía resultar poco agradable. Y hasta extremadamente desagradable. Ya había dado un corte, en debate televisivo, a alguien que había sugerido el problemilla, pero con estas cosas nunca se sabe. Hay por ahí gente con muy mala leche, sobre todo en la prensa. Pachuly necesitaba pensar, y como solo podía hacerlo hablando para sí en voz alta, había advertido al personal que no estaba para nadie, había echado a la secretaria, y daba vueltas por su amplio despacho como los presos suelen hacerlo en sus celdas. Le habían dicho que había gente capaz de espiar lo que se hablaba en las proximidades de un móvil aunque este estuviera apagado, así había ocultado el suyo en lo más hondo del cajón más lleno de papeles. Sus pasos resonaban sobre el suelo de tarima, porque el día anterior habían quitado las alfombras para limpiarlas. A veces marcaba el paso con fuerza hasta el rincón más lejano de la puerta, se descalzaba, tomaba los zapatos en una mano y, con movimientos sigilosos de pantera acercándose a su presa, volvía a la puerta y la abría bruscamente, para comprobar si alguien le escuchaba. Era hombre precavido, a quien difícilmente cogerían como a la Marypesca, si bien sus precauciones interrumpían sus pensamientos, que a ratos se volvían inconexos.
“¡Es triste! ¡Realmente triste, hoy no puedes fiarte ni de tu sombra! ¡Ah, dura vida la de un político! ¡Mucho más de lo que la gentuza imagina! Si supieran cuánto tenemos que aguantar nos tendrían menos envidia. Cuando no te acechan los enemigos te espían los de tu partido, y cuando no los periodistas, o cualquier mequetrefe, cualquier juez pelagatos puede darte el disgusto del siglo… ¡Nadie, menos mal! ¡Como pillara a alguno escuchando, se le cae el pelo! ¡Es que lo crujo!… Y es verdad, joder, ¿por qué esa presión? ¿Por qué esa vigilancia? Cualquiera diría que ser político es como ser un delincuente o qué sé yo… Dan ganas de dejarlo todo y… Pero no, claro que no, yo me he trazado un camino. Pese a quien pese, llegaré a jefe de gobierno autonómico, o quién sabe si… Después de todo, ¿qué son los ministros y los presidentes? ¡Unos mindundis! ¡Coño, que los conoces de cerca y es que te cagas, son unos cualquiera…! Si ellos han llegado tan alto, ¿por qué no yo…? ¿Acaso valgo menos que ellos? Porque yo seré una puta mierda, como dicen los del otro partido, pero anda que ellos… ¡Quiénes fueron a hablar…! Es la hostia este país, un país de mierda… No puedes fiarte de nadie…
“Pero ante todo, calma. Mantener la calma, eso es esencial. Veamos ¿qué puede pasar? No me va a pasar nada por poner los cuernos a mi mujer. Eso, está claro, si aquí eso es lo más natural del mundo, tira tú la primera piedra, si tienes huevos… Si alguno o alguna quisiera ponerse chulo con eso, ya me encargaría yo de sacarle sus guarrerías. No, coño, ya somos europeos, eso no va a ninguna parte, vaya bobada. En eso estamos mucho más avanzados que en América, es increíble, verdad, tantos años creyendo que en América estaban avanzadísimos, tanto presumir esos de democracia y qué sé yo, y mira tú, resulta que tienen todavía unos tabúes y unos… unos oscurantismos… que te dejan acojonado. No me gustaría vivir allí, ir de turismo por unos días y basta. Aquella vez que fui a Nueva York… Pero vamos, aquí se está mucho mejor, la gente está más liberada, digan lo que digan. América, anda que no son chulos, los tíos…
“Pero vamos al grano, Mariano. Bien, por ahí no hay nada, tranquilo eso del sexo está ya muy superado, de acuerdo, pero ¿y la pasta? ¡Nos liberamos de un tabú y caemos en otro! Porque, vamos a ver, ¿a qué viene esa obsesión neurótica por la pasta? ¡Y los tipos de los medios, dale que te pego con la mamandurria por aquí, venga la mamandurria por allá, que si nos lo llevamos crudo o cocido… ¿No tendrán otra cosa de qué ocuparse esos degenerados?… ¡Y mira que los subvencionamos, y así nos lo agradecen! ¡Cómo puedes tú servir así a tu país, al progreso, con esas moscas cojoneras siempre encima…! ¡La madre que los parió! ¿Es que no se dan cuenta de su responsabilidad? ¿De que un país no puede funcionar como es debido si sus representantes tienen que aguantar ese estrés enloquecedor? ¿No tendrán un poco de compasión? Después de todo, ¿no somos los legítimos representantes democráticos? ¡Por lo menos debían tenernos algo de respeto, vamos, digo yo!… Si la idiota Marypesca se ha dejado pillar… Bueno, pero a mí no va a pringarme, no le conviene. ¿O le conviene? La tía un buen polvo sí tiene, pero si es tonta o el juez la pincha… Tengo que mirar qué juez le ha tocado, advertir al presi del gobierno, a él tampoco le conviene para nada una escandalera ahora, precisamente. Aunque en el partido hay tanto buitre que solo está al acecho para quitarte el puesto… ¡Qué asco, joder, qué asco! Y luego si te cae algún juez chiflado de esos que no saben comportarse ni tienen respeto… Bueno, siempre los hay razonables, eso tengo que verlo con el presi… Porque respeto es lo mínimo que puede pedirse. Después de todo, nosotros, los representantes del pueblo, tenemos el deber de estimular la economía, y con los miserables sueldos que nos permiten… Porque, hay que joderse, resulta que gracias a nuestras gestiones, gracias a nosotros, esos tíos, los empresarios y ricachones, obtienen esto y lo otro, pueden forrarse, muchas veces habría que ver con qué chanchullos… ¿Por qué no habían ellos de apoyarnos, de contribuir a quienes les facilitamos los negocios, aseguramos el orden y el derecho, les aseguramos sus chanchullos, bueno, sus ganancias… ¿Qué hay de malo en eso? ¡Ah, cuánto atraso! ¡Aquí todo el mundo puede sacarse una pasta gansa menos nosotros, por lo visto! ¡Pena de país!… Bueno, en fin, qué más da… Hablaré con el presi. Hablaré con la fulana de la oposición, a ella tampoco le convendrá airear demasiados trapos sucios, porque ¡anda que no los tienen ella y su partido! Ni una lavandería industrial se los limpiaría… ¡Rápido, despacio…! ¡Ajá, nadie! ¡Como pillara a alguno…! Bueno, la cosa está solucionada. Hablaré con todos los que haya que hablar, si somos todos razonables, no habrá problema”
