Mañana, sábado, por la tarde, firmaré Hegemonía española y Era Europea (y otros) en la caseta 173 de Encuentro. Sábado y domingo por la mañana, Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la 344, de Actas. El domingo por la tarde, en Troa.
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¿Cuándo se jodió la democracia?
En tiempos de Zapatero acordé con Luis del Pino llamar “Involución permanente”, en recuerdo de aquello de “revolución permanente”, a mi espacio en su programa de es-radio los fines de semana. La razón es que nos hallábamos en un proceso de involución antidemocrática y antihispana dirigida por unos políticos delincuentes. Y señalé que el rescate de la ETA por el PSOE, dos partidos de ideología casi idéntica, era un ataque frontal al estado de derecho y una justificación del atentado como forma, incluso premiada, de hacer política. Pero la conciencia democrática y el patriotismo en España han llegado a ser tan débiles que nadie quiso ver la evidencia. La ETA había sido prácticamente derrotada por Aznar, el único que, en su segundo mandato, aplicó las normas del estado de derecho a los terroristas. Pero de pronto la Triple M presentaba el rescate político de la ETA como la “derrota” de esta, a manos de unos politicastros tan “demócratas” como ella.
No me di cuenta, por entonces, de que la involución venía de algo atrás, concretamente de la condena del alzamiento del 18 de julio, esto es, del franquismo, por Aznar, en 2002. Condenar el franquismo es condenar la democracia, ya que Franco no tuvo enemigos democráticos, y la transición se hizo, como solo podía hacerse, desde el franquismo y por políticos franquistas. Con su condena descerebrada, Aznar abría paso a todas las fechorías cometidas en nombre del antifranquismo. Zapatero fue una consecuencia de Aznar, como Rajoy lo fue de Zapatero y el Doctor de Rajoy. Se ha montado una seudodemocracia antifranquista, que es lo mismo que decir antidemocrática y antiespañola. Una democracia fallida
Hay aquí un problema que a menudo se ignora. El franquismo no fue una ideología, sino un conjunto de cuatro fuerzas políticas o “familias” arbitradas por el prestigio de Franco y una institucionalización progresiva. El régimen se declaró a su vez católico, cuando el catolicismo tampoco es una ideología política, sino que puede adaptarse y se adapta mejor o peor a diversos regímenes. Cuando la Iglesia negó al franquismo el carácter de católico, abrió ante él la fosa. Solo la calidad política de Franco y de pocos más evitó que la fechoría eclesiástica terminase en derrumbe del estado.
Pero es evidente que el régimen, privado de aquel elemento de cohesión, el catolicismo, aunque fuera en parte ilusorio, se descomponía aceleradamente. Y esa descomposición se manifestaba en crecientes conflictos entre sus propias familias o partidos y en el interior de cada una de ellas. Había varias Falanges, varios carlismos, varios grupos cristianos y democristianos, y varios grupos monárquicos. Esta situación, y no la mitificación de sucesos concretos como el asesinato de Carrero, fueron los que determinaban el inevitable fin del franquismo. En tales circunstancias, se planteaba un cambio en profundidad para después de Franco, que no podía ser una mera reforma del régimen porque, repito, el régimen no tenía una ideología precisa. Además, por efecto indirecto del Vaticano II, la mayoría de los políticos franquistas tenía muy poco fuste intelectual. Un llamado “búnker” quería mantener unas esencias que eran las de su propia familia o partido, otros, vacuos de ideología y a menudo de cultura, eran ante todo “europeístas” y aspirantes a olvidar el pasado, no solo reciente.
Una de las excepciones fue Torcuato Fernández Miranda. Inevitablemente se imponía una evolución a regímenes como los de Europa occidental, ya que no había otra opción viable, pero ello no podía hacerse olvidando el pasado o declarándolo ilegítimo. Su hazaña fue la legitimación histórica y democrática del franquismo en el referéndum de diciembre de 1976, demostrando que la oposición antifranquista era tan débil como antidemocrática. Lo que pasó luego fue ya otra cosa, consecuencia de la escasa talla de los políticos de ocasión procedentes del franquismo, que ignoraban o querían ignorar la historia, haciendo el caldo gordo al PSOE y sus “cien años de honradez”, y a los separatistas. La transición funcionó porque la sociedad heredada era espléndida. Pero cuando Aznar condenó el 18 de julio, ya el camino empezó a torcerse gravemente. Finalmente ha surgido VOX, tras quince años de involución, promesa de que el rumbo puede enderezarse.
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Dos planteamientos de novela
En Sonaron gritos, el tema es el recuerdo. Cuatro perros verdes podría haberse planteado igualmente como otro recuerdo, en este caso de un hijo del protagonista de la anterior. Precisamente por el epílogo de Sonaron gritos, sabemos que ese hijo, Diego, ha sido un líder estudiantil del PCE en los años 60, pero después de una carrera bastante típica de cárcel, exilio, desilusiones, paso por el PSOE y por la heroína, termina a principios del siglo XXI, ya en la cincuentena, como un mediocre y un tanto amargado profesor de instituto en una barriada de Madrid. Una buena manera de seguir con la trilogía podría haber consistido en que este, después de conocer las memorias juveniles de su padre, le imitara con las suyas propias centradas en los años 60-80. Es una manera un poco obvia de plantearlo, que pienso ahora, pues no se me había ocurrido. En cambio quise novelar una época que recordaba personalmente, a través de varios personajes que expresaran inquietudes de aquel tiempo. Nunca se sabe qué habría sido mejor.
Cuatro perros verdes : Moa Rodríguez, Pío: Amazon.es: Libros
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Crónica ¿VOX, primer partido?
**¿Puede VOX convertirse en el primer partido de España? Puede, sin duda. ¿Pueden los otros partidos, todos juntos, ilegalizarlo? Están en ello, los del tiro en la nuca de Bildu, los golpistas catalanes y la pandilla totalitaria del Doctor. Al PP le encantaría participar en el tinglado, habrá que ver cómo funciona.
**La ilegalización de VOX significaría el final de la farsa en que se convirtió la democracia desde la condena del franquismo por Aznar, y contra el referéndum del 76. Aquella condena abrió el camino a ZP y todo lo que vino después.
**La aljofifa no es solo un pintoresquismo y un insulto a Andalucía y España, que ya sería suficiente razón para eliminarla. Pero encubre además un programa político de gran alcance hacia la desmembración e islamización del país. Esto está muy lejos de conseguirse, pero está metiendo ya bastante odio y mentira en la sociedad.
**Es muy significativo el entusiasmo de los políticos y de la Triple M españoleta por la reina de Gibraltar. Igual que su entusiasmo patriótico por la Ucrania de Zelinski. ¿Qué significan? La descomposición política, moral e intelectual que traen consigo unos políticos corruptos. Salvador Fontenla lo ha explicado muy bien: estos golfos quieren luchar por la integridad de Ucrania y no por la recuperación de Gibraltar.
**Felipe VI quiere que su heredera se eduque en Gibraltar y en la ideología LGTBI. ¿Qué significa?
**La única razón que encuentro hoy para defender la monarquía, es doble: su origen en Franco, aunque quieran borrarlo; y que los republicanos siguen siendo la misma peste de siempre.
**No sé si Ayuso es muy confusa o se lo hace. Dice defender el español convirtiéndolo en comparsa del inglés, como su amiga Hope Aguirry. Quiere dar la batalla cultural aceptando la colonización. Quiere defender en Andalucía a un PP partidario del orate Blas Infante y de la aljofifa. Se lleva bien –o eso dice– con el Pujoliño Feijóo, que es proseparatista y pro PSOE.
**Ayuso ha hecho un excelente papel poniendo en su sitio a la izquierda. Luego, llevando al PP a una crisis por las vilezas de Casado. Pero Feijóo no es menos, sino más vil que Casado.
**Ni Zelenski es nazi ni Putin comunista. Pero el causante directo de la guerra es Zelenski, al rechazar la neutralidad de Ucrania respaldado por la OTAN (Usa e Inglaterra). Han preferido arruinar a Ucrania, como Siria o Libia, con la esperanza de arruinar también a Rusia.
**No olviden nunca esta evidencia: odian a Franco los asesinos de ETA y sus comparsas, los antiguos chekistas y hoy corruptos del PSOE, los golpistas y también corruptos separatistas, los señoritos mangantes del PP… No hay bellaco que no odie a Franco.


