Blog I: Ansón, Franco y el catalán / ¡Ah, traidores…! http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/anson-franco-y-catalan-ah-traidores-20121001
Los días 10 y 11 de octubre, de 19,30 a 21,00 impartiré un seminario sobre masonería en Universidad Tomás Moro, c. Fortuny 39, Madrid. Información e inscripciones: 914 327 681.
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Declaración de principios (III-b) Europa y Usa
Por lo que respecta a Europa, el grueso de ella fuera de Rusia, está integrada en la Unión Europea, y es en ella donde con mayor intensidad ha intentado aplicarse el esquema de Fukuyama. Y donde también ha fracasado, sumiendo a la UE en una crisis profunda de efectos por ahora impredecibles, mientras el mundo se vuelve a su vez también más incierto para la receta que igualaba economía y politica. Hay que señalar que esa política se basaba en supuestos falsos, como el de que la unidad económico-política europea garantizaba la paz y la prosperidad del continente desde la II Guerra Mundial y lo haría en lo sucesivo. La garantía real nunca fue ese proceso de unidad, sino la tutela militar de Usa, el comercio con esta y la progresiva renuncia de las naciones europeas a desempeñar un papel independiente en el mundo, lo que intentan compensar algunos mediante la unión política. Esta, con ambiciones de superpotencia, no corresponde ni a la historia real ni a la diversidad cultural y de intereses dentro del propio continente. La unidad efectiva solo podría articularse con la hegemonía de hecho, si no de derecho, del Eje Berlín-París, las dos naciones más potentes y capaces de decidir. Hegemonía que no admitirá Inglaterra, aunque países dirigidos por castas serviles como España la acepten de momento con entusiasmo. Pero hay y habrá siempre conflictos de intereses que podrían dar lugar a rupturas, así como presiones exteriores, de Rusia en primer lugar. El Mercado Común fue una buena idea, posible como se ha demostrado y que no iba contra la realidad histórica y cultural del continente. La unión política es ya una mala idea como creo que se está demostrando.
Y es mala especialmente para España, que aparece como el típico aliado-lacayo debido a la colonia de Gibraltar y a la más que dudosa lealtad de París o Londres hacia nuestro país en relación con Marruecos. Por no hablar del perpetuo interés de Inglaterra en mantener una España débil. La secesión de Portugal se debió en gran medida a Inglaterra, que también ha aspirado a erigirse en protectora de Cataluña, pretensión no abandonada del todo. Máxime si Madrid adopta una postura enérgica por el conflicto de Gibraltar. En fin, una posición de lacayo en completo desacuerdo con la historia y el peso político y económico de España, que solo puede mantenerse gracias al servilismo de una casta política bien definida por el coronel Alamán como falta de patriotismo y de sentido del honor. Y huera de pensamiento democrático, por cierto. Esa casta ha llevado al país a una situación insostenible interna y externa, por lo que cabe esperar que no dure demasiado. De momento la muy deficiente democracia española sufre un proceso de auténtica putrefacción cuya salida es muy arriesgado predecir. A mi juicio, España debería imitar a Inglaterra marcando claramente la prioridad de sus intereses sobre los del eje francoalemán o cualesquiera otros: “más España” en lugar de “más Europa”, frase esta última que falsea la realidad: esa Europa contradice la realidad europea. Y un país que no se hace respetar nunca será respetado.
Con Usa ocurre algo diferente: a su intervención bélica ha debido la Europa occidental su democracia y su paz; y luego, en buena medida, al Plan Marshall el despegue de su prosperidad. Una deuda impagable. Luego, durante la Guerra Fría, trató de contener en todo el mundo el empuje comunista, aunque no pudo impedir que este se impusiera en China, Corea del Norte, Cuba, Vietnam y otros lugares: fue una larga campaña con victorias y derrotas que terminó en la caída de su principal enemigo, la URSS. En la nueva situación, Usa ha debido afrontar la radicalización musulmana, nuevas formas de terrorismo y amenazas redobladas hacia Israel, mientras decae de su posición de absoluta primacía en el mundo de hace solo unos años. Hasta ahora, la mayoría de las intervenciones bélicas de Usa contra el auge islámico (Beirut, Somalia, Afganistán o Irak) han fracasado o parecen abocadas al fracaso, muy costoso en términos económicos y probablemente aún más en términos políticos. Su nueva orientación con respecto a los países musulmanes, apoyando ficticias “primaveras árabes”, no parece destinada a mejor éxito que las anteriores intervenciones directas, y de momento ha llevado a la destrucción de varios regímenes prooccidentales en el mundo islámico, desde el del sha de Irán.
La posición de España en relación con Usa fue muy beneficiosa en el pasado. Franco la contrapesó para mantener la independencia del país contra la tendencia a menudo irresponsable y absorbente de la CEE. Y sirvió a la lucha contra el comunismo, sin por ello supeditar la política de Madrid a la de Washington (en casos como Cuba o Vietnam). Posteriormente, los políticos autodenominados democráticos socavaron la autonomía española tanto frente a Usa (por ejemplo en las guerras del Golfo y Afganistán) como en frente a la UE (en la que aspira la casta política a diluir nuestro país). Sin duda España puede y debe contrapesar la amenaza absorbente de la UE con una relación más intensa con Usa, aun sin identificarse con sus aventuras bélicas salvo casos muy especiales. Máxime cuando el mundo islámico es tan importante para España, por razones económicas y por ser foco de amenazas potenciales. El modelo establecido por Franco, de alianza y colaboración desde la independencia, sigue siendo básicamente el más favorable a los intereses hispanos. La presencia de importantes bases militares useñas en España debe ser el límite de la colaboración militar, y podría usarse como presión para el recobro de Gibraltar. Máxime cuando la OTAN no garantiza las ciudades españolas en el norte de África. Con estas condiciones, la aproximación a Usa puede beneficiar y servir para mantener la independencia de España, aunque probablemente las relaciones no serían tan fáciles en cuanto a Hispanoamérica.
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El personaje Paco.
Aunque las reseñas y comentarios sobre Sonaron gritos, publicados en estos blogs, tratan el argumento en general y poco los personajes (se habla más de los femeninos), me ha llamado la atención la disparidad de juicios suscitada por uno de estos, Paco, el amigo de Alberto, que atrae el segundo a “aventuras de alto riesgo”, en palabras de Aquilino Duque (premio nacional de Literatura en 1975). Para este, Paco es el “gran motor del relato y, como casi todos los que desfilan por sus páginas, presenta profundos claroscuros, unos claroscuros dignos de personajes de novela rusa (…) Al desmovilizarse la División Azul y volver nuestro antihéroe a España, el otro, el hombre de acción por excelencia, nihilista radical, se quedó a luchar en la Legión Azul, cuando nada sorprendente hubiera sido que desertara y se pasara a los soviéticos. La cruz de hierro, aunque sea de segunda clase, gradúa de héroes a estos jóvenes de familia modesta que viven para contarlo y que como tales sienten escasa simpatía por los burgueses. Por algo dijo Sombart que el héroe es el que lo da todo a la vida y el burgués el que va a ver lo que saca de ella, aunque para ello tenga que aliarse con el demonio si es preciso”. (http://vinamarina.blogspot.com.es/2012/07/una-novela-dantesca.html)
Más escueta, la profesora Isabel Hernández considera a Paco “el mejor carácter masculino, se parece a los héroes de Grecia. Sentí que lo mataras”. “Es para mí el mejor sin desmerecer al protagonista Berto. Es un carácter muy bien creado, con sus reflexiones sobre el amor, el sentimiento trágico de la vida y al mismo tiempo su sentido del humor”. ( http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/amor-sonaron-gritos-borja-riquer-sufre-20120528).
El novelista Luis Segura también presta más atención a los personajes femeninos, pero señala que aunque ningún personaje es del todo buena persona, “siento simpatía por Alberto y Carmen, y también pena por Paco, un héroe olvidado maldito por el amor (…) La pareja que hacen Alberto y su amigo Paco es emotiva y única, pero no indisoluble, como nada en esta vida. Las discusiones filosóficas que mantienen, hablando de lo divino y lo humano, muestran sobradamente la densidad intelectual del autor de Sonaron gritos y se disfrutan enormemente”. (http://lacuevadeloslibros.blogspot.com.es/2012/05/sonaron-gritos-y-golpes-la-puerta-de.html).
Curiosamente las discusiones a que se dedican ocasionalmente los dos protagonistas y otros en las tertulias madrileñas o en el frente, le parecen a Aquilino Duque la parte más floja de la novela, mientras que los otros dos comentaristas citados las encuentran muy sugestivas. Alguien más decía que encontraba la acción “fea” y los diálogos “hermosos”.
Estas discrepancias y otras muestran hasta qué punto se escapa una novela y sus personajes de las manos (o de las intenciones) de su autor. Realmente concebí a Paco y Alberto como dos personajes de acción y al mismo tiempo amigos de especular sobre lo divino y lo humano, mezcla poco frecuente pero no irreal. Dentro de ello, los dos son muy distintos. Alberto un tanto neurótico, inseguro y atormentado, Paco, seguro de sí mismo, aventurero con pocos escrúpulos, tanto en el amor como en las acciones “de alto riesgo”, es asimismo más ambicioso y más brillante en lo intelectual. El primero ama también la aventura, pero sufre mucho con ella, solo disfruta de cierta sensación de plenitud una vez pasada felizmente. Intenté definirlos en numerosos episodios. Uno de ellos aquel en que Paco mata de forma innecesaria, es decir, asesina, a un soldado enemigo. Lo hace llevado por la tensión del momento, no por brutalidad o sadismo, pero en cualquier caso su acto no le preocupa ni le remuerde. En la misma escena, Alberto, llevado de un impulso inconsciente, salva de la misma suerte a otro soldado. Y ese otro, que resulta ser otra, va a ser la causa de que la estrecha amistad entre los dos, cimentada en tantos riesgos compartidos, esté muy cerca de terminar catastróficamente, en un pequeño infierno de celos y venganzas dentro del infierno bélico general. Pero quizá esto es lo que yo quería presentar, y otra cosa lo que salió. Por otra parte la ironía de la pasión repentina de Paco, que siempre había rechazado la pasión amorosa con buenos argumentos, “surgió” sin premeditación en el relato.
