Ante la guerra (y II) España.

Ante la guerra (y II) España.

1. La posición de España ante la guerra que nos anuncian los jefes de la UE, no puede ser más falsa. Al igual que en los casos de Irak, Afganistán, Siria o Libia, se hace entrar en juego la cuestión de la democracia. Pero aquí deberían ser obvias dos puntos: a) que la cuestión de más o menos democracia en Rusia, corresponde abordarla a los propios rusos, de ninguna manera la va a resolver la OTAN ni la UE, como  no la ha resuelto allí donde ya ha intervenido. b) España no puede dar lecciones de democracia a nadie, siendo un país con leyes totalitarias de memoria, de género, de odio y similares, que atentan directamente contra la libertad personal y política. Bien es verdad que no hace sino seguir un camino  impuesto por la UE, a excepción de Hungría y en menor medida Polonia.

2. Asimismo, debe repetirse hasta que cale en la conciencia común, que España no es propiamente aliada en la OTAN y la UE, sino más bien servidora auxiliar de los intereses de Usa e Inglaterra. Por obra de sus gobiernos PP y PSOE, que solo dicen la verdad cuando se acusan mutuamente de corruptos.  Para estos no cuenta el hecho de que tales supuestos aliados invaden España en el punto estratégico de Gibraltar; que Usa tiene bases militares que, caída la URSS, no defienden a España y nos hacen blanco en la guerra en ciernes; que la OTAN y parte de la UE protegen a Marruecos, única nación que amenaza directamente nuestra integridad territorial, de la cual son también muy amigos tanto el PP como el PSOE. Estos gobiernos conciben el papel de España como suministradora de carne de cañón empujándola a un posible conflicto general por intereses que podríamos simbolizar en Gibraltar: no en vano convirtieron esa colonia, antes ruinosa para Londres, en emporio de negocios oscuros y corruptores de la política nacional.

3. España se encuentra en esa falsa posición porque sus gobiernos han hecho de ella un país dependiente, sin verdadera soberanía política. La han privado de un ejército nacional convirtiéndolo en ejército cipayo al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Más grave y profunda aún es la colonización cultural por el inglés, impulsada por dichos gobiernos, sin olvidar que la lengua oficial de hecho de la UE es dicho idioma, pese a la salida de Inglaterra. La presencia del inglés en el espacio público y en todas las actividades en España, desplazando al español cada vez más a lengua doméstica muy contaminada de espanglish, es un fenómeno creciente, alentado por dichos gobiernos, en la ciencia y la técnica, en la economía, el deporte y la cultura en general. 

4. Ante esta situación y sus evidentes peligros, no se percibe una reacción adecuada, sino más bien una atonía general. El país parece una gran masa amorfa y sin espíritu que se deja conducir como sonámbula a un cada vez más posible conflicto por intereses que ni nos van ni nos vienen. Una masa en acelerada pérdida de su identidad por la supeditación mencionada, combinada con una verdadera invasión de inmigrantes inasimilables,  so pretexto de que “pagarán nuestras pensiones”, las de una sociedad envejecida y caduca, al parecer sin ánimo de permanecer en el escenario de la historia. Ante los anuncios de una nueva guerra europea, España debe recobrar la política de neutralidad que la salvó de las dos pasadas guerra mundiales, lo cual implica al mismo tiempo recuperar la democracia y la conciencia de la propia historia y cultura. Un reto histórico que es preciso afrontar, so pena de disolución nacional.

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