Franco hoy
1. Este año de cumplen 90 del fraude electoral del frente popular, golpe de estado que provocó la reanudación de la guerra civil emprendida textualmente en 1934 por el PSOE y los separatistas: unos para sovietizar el país, otros para disgregarla en estaditos manejables desde fuera.
2. El franquismo solucionó los problemas de sovietización, disgregación y miseria del frente popular. Hoy sus autoproclamados herederos vuelven a amenazar la continuidad nacional. No han aprendido la lección de la historia, y la causa de ello está en el Concilio Vaticano II, algo que se escapa a casi todos los historiadores
3. El franquismo salvó a la Iglesia del exterminio, se proclamó católico y fue privado de futuro por la Iglesia con el Vaticano II. Buena prueba de que las relaciones entre “Dios y el César”, lo indicaba Jesucristo, son más complicadas de lo que piensan los beatos o los simples.
4. Por qué se debe vindicar a Franco: a) Porque significó ante todo la continuidad histórica de España frente a la grave amenaza de sovietizarla o disgregarla por el frente popular b) Porque sus enemigos, entonces y ahora, y casi sin excepción, son corruptos, falsarios, empobrecedores y a menudo criminales c) Porque, aunque su régimen no puede volver tal cual, su gran obra de fondo debe servir de inspiración política para la actualidad. Por eso la cuestión de Franco es clave en la España actual.
*************************************


Sentencia de muerte masiva
La OTAN creyó poder derrotar a Rusia en Ucrania llevándola a una crisis existencial que permitiera fraccionar el país: suministraría a Ucrania armas superiores a las rusas, arruinaría a Rusia a fuerza de sanciones y declararía al país “estado paria” en el orden internacional. El plano no podía fallar, pero resultó al revés: Rusia va ganando, y las que se encuentran en peligro existencial con la OTAN y la UE, ante lo cual intentan ampliar la guerra y hacerla europea. Un plan que solo puede calificarse de criminal.
Añadamos que antes del golpe de estado del Maidán en 2014, las poblaciones rusas y las propiamente ucranianas convivían, con tensiones pero pacíficamente. El golpe comenzó una guerra civil al intentar el nuevo gobierno extirpar la lengua y cultura rusas de las regiones ancestralmente rusas. Pudo llegarse a la paz por los acuerdos de Minsk 2, en 2015 pero fueron firmados con el designio de ganar tiempo y rearmar al gobierno de Kíef para proseguir la guerra, confesado por Merkel y otros responsables. Tras la respuesta de Rusia invadiendo Ucrania en 2022, se llegó a un preacuerdo en Estambul, por el que Ucrania sería neutral y respetaría las zonas rusas. De nuevo fue saboteado el acuerdo por Boris Johnson en representación de la OTAN, por lo cual Rusia decidió anexionarse las regiones rusas amenazadas. Este es e desarrollo real de los acontecimientos.
**Los criminales Macron y Starmer quieren avanzar hacia la guerra en Europa metiendo abiertamente tropas en Ucrania. Ya lo hacían bajo bajo cuerda. Los dos y Merz son los gerifaltes “democráticos” europeos más despreciados por sus pueblos en décadas. Los mismos que promueven una invasión inmigratoria e islámica, entre otras fechorías. Su firma en París con el corrupto Zelenski puede ser la condena a muerte de millones de personas.
*********************************
Por qué Putin tiene razón
Publiqué este artículo en el blog el 30 de noviembre de 2016, casi seis años antes de la guerra entre la OTAN y Rusia en Ucrania.
Para entender a Putin conviene entender antes a la Clinton. Esta señora representa precisamente la política abortista (hasta los nueve meses), radicalmente anticristiana, homosexista, imperialista so pretexto de extender la democracia, y extremadamente belicista. Representa la política que ha llevado a convertir a Afganistán, Irak, Libia, Siria o Egipto en auténticos caos de guerras civiles realmente brutales, auge de regímenes de pesadilla como el estado islámico, golpe militar para salvar in extremis la situación en Egipto. Y representa, incluso por encima de ello, la policía de cerco y acoso a Rusia. La Clinton está convencida, como ella misma ha explicado, que Usa debe marcar la línea al resto del mundo en el siglo XXI, tal como lo ha hecho desde la segunda mitad del XX (durante 45 años en rivalidad con la URSS). La cosa puede quedar más clara en relación con el caso sirio. Usa y la UE han apoyado y fomentado la desestabilización del régimen de Asad, como hicieron con otros regímenes, so pretexto de que era “un dictador”, como si no hubiera otros y mucho más dañinos (este al menos mantenía a Siria en orden y en paz, con prosperidad creciente). Intervinieron de manera pirata, injiriéndose en los asuntos internos de otro país reconocido en la ONU, para impulsar a unos supuestos demócratas degolladores. Con la ilusión, además, de que así quizá hicieran caer a Irán, un régimen fundamentalista que debe su fundación en gran medida a Usa. Por el contrario, Rusia actúa en Siria de manera perfectamente legal, a petición del gobierno legal y reconocido en la ONU. ¿Se entiende la diferencia?
Putin ha hecho bastantes declaraciones acertadas: “No perseguimos a los homosexuales, pero a los niños hay que dejarlos en paz”, se opone a la abyecta política homosexista, cada vez más totalitaria, al abortismo, defiende el cristianismo, no admite un multiculturalismo destructor de la cultura europea, precisamente, etc. En otras palabras, representa justamente lo contrario de la Clinton.
Es bastante lógico que algunos países del entorno ruso, como Finlandia, países Bálticos, Polonia, etc. sientan una desconfianza ancestral ante el imperialismo ruso y soviético, del que han sido víctimas tantas veces. Sin embargo el imperialismo ruso tiene hoy pocas bases para desarrollarse. Rusia es un país envejecido, que pierde población, su población es menos de la mitad que la de Usa, y un tercio de la de la UE. Sus presupuestos militares son solo una pequeña fracción de los useños, y solo los de Inglaterra y Francia ya superan a los rusos. La propaganda de la OTAN, directa o encubierta, insiste mucho sobre las avanzadas armas rusas, pero esto se parece a la política de Inglaterra a principios del siglo XX alarmando, en falso, de que Alemania estaba a punto de conseguir una flota pareja a la inglesa. Con Putin la economía rusa ha superado el marasmo, inducido casualmente por el Banco Mundial y el FMI, de la época de Yeltsin, pero sigue siendo una economía débil y vulnerable. Las posibles apetencias imperiales de Rusia parecen, una vez examinadas las relaciones de fuerza reales, muy poco amenazantes, al menos por un tiempo.
Sin embargo, desde el derrumbe de la URSS, puede decirse que la política de la OTAN ha consistido en acosar a Rusia y cercarla de bases militares. La OTAN engañó a Gorbachof dándole a entender que no se extendería a los países ex satélites de la Unión Soviética, pero lo que ha hecho ha sido exactamente lo contrario. La culminación de esa estrategia consistió en derribar al gobierno proruso de Ucrania mediante la táctica de las “primaveras árabes”, como primer paso para extender allí la OTAN. En este punto, Rusia reaccionó recuperando Crimea y señalando: “Queremos que la OTAN venga de visita a Sebastopol, no que nosotros tengamos que ir a visitar a la OTAN en Sebastopol”. Los sucesos de Crimea colmaron el vaso. En este país existe una masa de población prorrusa y otra muy antirrusa, en la que se apoyarían la tendencias expansionistas de la UE y la OTAN, y ello ha dado lugar a una guerra civil localizada, en la que Rusia ha apoyado, lógicamente, a los suyos. Sin la “primavera ucraniana”, promovida, al igual que la “primavera siria” y otras, por Usa y la UE, no se habrían ocasionado los problemas actuales. Y la Clinton es de lo más “primaveral”.
Putin ha venido a decir, respondiendo a un periodista de la BBC: “¿Cómo pueden acusarnos de agredir y amenazar a la OTAN y la UE, cuando nuestros presupuestos militares son por comparación muy modestos, y cuando solo tenemos dos bases en el exterior, mientras que la OTAN tiene decenas de ellas rodeando a Rusia?”.
Para crear ambiente y opinión internacional contra Rusia, la propaganda de la OTAN y la UE insiste en que Putin es un “autócrata”, un “nuevo zar”, en que no es un demócrata, etc. La realidad es que, si lo medimos por su popularidad, Putin es más demócrata, es decir, tiene más apoyo popular, que los gobernantes occidentales, y que por ello no necesita falsificar las elecciones. Una popularidad basada en algo sólido: el orden y prosperidad logradas desde el período de Yeltsin, y en su defensa de los intereses nacionales rusos. También ha señalado Putin, en referencia a la situación que se viene creando, que “No queremos una democracia como la que han llevado a Irak”. Desde luego, el ruso no es un gobernante blando ni un demócrata modélico, y se le han achacado medidas ilegales contra sus contrincantes, dominio de los medios de masas, favoritismos, quizá el asesinato de alguna persona molesta, etc. Pero si nos ponemos en plan purista, acabamos de ver cómo en Usa los medios de masas así como el gran dinero han estado casi absolutamente a favor de la Clinton, cómo Trump ha denunciado fraudes electorales, etc. En la UE se va imponiendo una corriente totalitaria que penaliza la libertad de conciencia y la libertad de expresión si vulneran los privilegios homosexistas o abortistas. En España existe lo que podríamos llamar una democracia antidemocrática. Etc. En una conferencia con los líderes de la UE, Putin les dijo: “Ustedes son muy aficionados a darnos lecciones de democracia que ustedes mismos no siguen”. Cito de memoria pero vino a ser algo así.
Lógicamente, debemos preguntarnos a qué responde la agresiva política de la OTAN hacia Rusia. Creo que responde a dos concepciones estratégicas. La primera es que Rusia es una potencia débil (aunque tiene un arsenal nuclear muy a tener en cuenta) y hay que aprovechar la situación. Y en segundo lugar a un designio, también denunciado por Putin, de trocear a Rusia, en particular a Siberia, para adueñarse de sus enormes reservas de materias primas. Un plan en el que podría llegar a interesarse también China, otro punto débil de Rusia. Desde la caída de la URSS, los gobiernos useños y a sus órdenes los de la UE, se han aficionado a intervenir en los asuntos internos de otros países, a vulnerar la legalidad internacional, a promover guerras civiles… Los resultados (costosísimas derrotas en Afganistán, Irán, Libia, feroz guerra civil en Siria, auge del islamismo radical, masiva llegada de supuestos refugiados a la UE, golpe militar en Egipto, tensiones crecientes en Europa, etc.) debieran advertir a los Clinton y similares de los peligros de tales políticas. Hoy por hoy, es Putin quien tiene razón.
Esta entrada se ha creado en
presente y pasado. Guarda el
enlace permanente.