Guerra de Irán (I). Democracia y bombardeos.

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397 – Esptein define a una casta occidental | Por una historia del régimen del 78 – https://youtube.com/watch?v=Z7kDtZDLw7Q&list=PLRZY5ALZjn19pDvnJh4jZZe9DzWTtGxkZ&index=1

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La Segunda Guerra Mundial: Y el fin de la Era Europea (HISTORIA)

Entender la guerra de Irán (I) ¿Difiere de las de Irak, Libia o Siria?

1. Cuando la propaganda y el lenguaje pervertido consiguen hacer creer a la gran mayoría lo contrario de la verdad, es más importante alzar la voz cuanto se pueda contra la corriente.
2. La guerra de Irán nos plantea tres cuestiones básicas: a) ¿Tiene distinto carácter que las anteriores de Irak, Afganistan, Libia o Siria?  b) ¿Puede derivar a una conflagración más general, incluso mundial, o con armas atómicasl?  c) ¿En qué afecta a España e Hispanoamérica?  Sin abordar estas cuestiones, todo se queda en alborotos infantiles de un lado o de otro, con peligro de vernos arrastrados contra nuestros intereses.
3. Empecemos por la primera cuestión: la guerra de Irak se habría hecho para liberar a los irakíes (y al mundo) de un genocida con armas de destrucción masiva, e instalar allí una democracia. Muchos lo creímos, más o menos. Creer hoy el mismo relato sobre Irán demostraría algo  peor que una estupidez supina. Pero sabemos que la propaganda  llega a convertir a personas inteligentes en perfectos idiotas, inmunes a la experiencia.

4. Cuando la guerra de Irak, la rápida victoria sobre Sadam Husein permitió olvidar, hasta cierto punto, lo de las  “armas de destrucción masiva”. Pero con la destrucción de aquel régimen se convirtió al país en un estado fallido, en guerra civil semipermanente, en un foco de terrorismo y de  invasión de Europa por masas de musulmanes. Al coste de cientos de miles de muertos y millones de desplazado. Mismo resultado en  Libia o en Siria.

5. Cuando oigo justificar la guerra de Irán en nombre de los derechos humanos, la democracia o la libertad, me vienen inevitablemente a la cabeza estas experiencias. Cabría  pensar que en Irak esas eran las intenciones, pero que salieron mal, como pasa con muchos planes. Sin embargo su repetición una y otra vez indica claramente que bajo las invocaciones a la libertad había otros intereses, y no es difícil verlos: la pretensión de asegurar  a Israel rodeándola de estados fallidos, sumidos en la sangre y el caos. A mi juicio, ese es el designio criminal  de un psicópata. y además ilusorio: puede tener éxito temporal, pero a medio plazo no impedirá que resurjan poderes cargados de un odio visceral a Israel. Netanyahu fomenta ese odio no solo en el entorno árabe o iraní, sino en gran parte del mundo, incluso en los países que más necesita Israel para sobrevivir. Por las circunstancias históricas de su nacimiento, Israel se ve obligada a mantener a raya a unos vecinos que desean su exterminio, pero una cosa es tener a raya, y otra destruirlos: Israel no puede intentar su destrucción sin destruirse a sí mismo.

6. En cuanto a la guerra de  Irán, no solo no tiene relación con la democracia, sino que  tampoco  la seguridad de Israel estaba amenazada por ningún programa nuclear iraní.  Es asunto de pura fuerza. Trump y Netanyahu han creído disponer de la suficiente para borrar a Irán del mapa en unos cuantos días. Si resulta así, la guerra parecerá a sus autores  justificada, y además infligiría una derrota indirecta, pero muy dolorosa, a China y Rusia. Pero ya  apenas comenzada está causando estragos  no solo  en toda la región, incluyendo a Israel, sino también en Europa y Asia, y el mal cálculo de Trump y Netanyahu se hace palpable. Han empezado a pasar de varios días a varias semanas y ahora de cien y más días e incluso a hablar de  tropas sobre el terreno. Y  arman a milicias kurdas, lo que solo puede alarmar a Turquía. Una guerra prolongada, al margen de su resultado, es ya una derrota  no solo para Israel y Usa, sino para el prestigio político, militar y cultural de todo Occidente en un mundo que se siente cada vez más resentido, y también poderoso, contra la hegemonía occidental.

7. Hay aspectos secundarios que producen cierta repugnancia: atacar por dos veces en plenas negociaciones, como ha hecho Trump no deja de ser una traición.  También bautizar “Furia épica” a una operación a base de misiles y destrucción desde el aire suena a pomposidad infantil. No es mucho mejor el “Rugido del león” Netanyahu. El mismo  lenguaje empleado por Hegseth no tiene nada de épico, suena más bien a mafioso en su brutal crudeza.

8. Veamos otro enfoque:  Las invocaciones a la democracia y los derechos humanos. Claro está que el régimen iraní no es democrático ni respeta los derechos humanos tal como los concebimos,  pero utilizar ese hecho como justificación para  reducir a  países enteros al caos y la ruina exige una reconsideración del argumento y de su significado. La defensa de la democracia puede exigir la guerra, pero aquí no es el caso. Es claro que Usa, y mucho menos Israel, no van a embarcarse en una cruzada mundial contra los regímenes no democráticos: los estados de la peníncula arábiga nada tienen de democráticos y sin embargo son aliados tradicionales de Usa y la OTAN. Por no mencionar a  Marruecos, tan especial para España. La cuestión de la democracia adquiere otra dimensión por su crisis en el propio Occidente: el caso Epstein es  mucho más que un episodio localizado en Usa.  Leo que algunos proponen llamar a esta guerra “La guerra de Epstein”, por la catadura moral de sus promotores, y vale la pena hacer u par de  consideraciones:

a)  Que Epstein fuera un agente del Mosad no ofrece muchas dudas, y que detrás de él estuviera Netanyahu, tampoco. Y la Clinton ha descrito una realidad: “Si me acusan, va conmigo medio Washington”  Claro está que no toda la política  de Usa se  ha enfangado  con Epstein, y que entre los propios  epsteinianos hay muchas dudas y oposiciones a una guerra de tan dudoso resultado,  pero la perversión moral  de gran parte de las mal llamadas élites occidentales salta a la vista, por lo que hablar de una guerra de Epstein no deja de tener cierta realidad. 

b) Trump ha atacado a Irán por presión de Netanyahu, lo que dice mucho. Además, en  las dos ocasiones trató  de engañar a los iraníes en favor de Israel, atacando mientras estaban en curso las negociaciones, sacrificando el crédito de su diplomacia. En la guerra de los doce días el engaño funcionó al principio, pero en la segunda ocasión Irán reaccionó  de inmediato. Y los bombardeos se están haciendo indiscriminados, recuerdan la táctica de Netanyahu en Gaza.

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