Temas, tramas, personajes (I)
A raíz de algunas observaciones hechas a Cuatro perros verdes, daré algunas explicaciones, como si esa novela y la anterior las hubiera escrito otro, lo que tiene algo de verdad. Una novela puede definirse por el tema, la trama y los personajes. En las dos el tema de fondo es la actitud ante la vida, expuesta en sentimientos y no en razonamientos. En la primera, Sonaron gritos..., la pregunta, hecha por un anciano, sería “Qué he hecho con mi vida”, y en la segunda, planteada a unos personajes muy jóvenes, “qué haré con mi vida”. El personaje de la primera nos dice que ha tenido una vida profesional tranquila y mediana como profesor de filosofía, y una vida conyugal que considera feliz, pese a no haber estado demasiado enamorado de su mujer. Esta ha fallecido, y él se siente algo errático y con un descontento de fondo: aquella vida mediana, más o menos productiva, no acaba de convencerle; uno de sus hijos es más bien un fracaso y los otros dos unos triunfadores convencionales, que no le gustan. Pero ha tenido una juventud muy distinta, tormentosa y violenta: diez años de tensiones y peligros extremos, de frustraciones brutales, en medio de todo lo cual se ha sentido libre, sin embargo; y que han terminado de un modo paradójico, en una pregunta angustiosa sobre sí mismo. Ha querido olvidar aquellos episodios, y de pronto se le presentan, sin confesárselo claramente, como lo más valioso de su existencia. ¿Valioso por qué? Lo siente de algún modo, ya que decide escribirlo, pero no podría explicarlo.
*************************
Dos dioses
El concepto de Dios en el protestantismo y el catolicismo es muy distinto, por no decir opuesto. El Dios de Lutero y Calvino, realmente omnisciente, que ha decidido desde la eternidad quiénes se salvarán y quiénes se condenarán, sin posibilidad de apelación alguna con ruegos, lágrimas o denuestos, y ante quien el libre albedrío y las obras son pura ilusión vanidosa, es intelectualmente más satisfactorio que el católico. El Dios católico resulta más vacilante, las obras y el libre albedrío tienen importancia para convencerle en la condenación y la salvación, y es misericordioso, de ahí la importancia de la Virgen como intercesora. Todo esto resulta menos convincente desde un punto de vista intelectual, pero parece más adecuado a la realidad humana.
************************
Patriotas
España, qué duda cabe, es un país de patriotas. Echamos una ojeada al entorno y percibimos una multitud de patriotas ingleses y useños. Hace algún tiempo predominaban los franceses y soviéticos (recuérdese el episodio Sozhenitsin cuando vino a España a denunciar la tiranía leninista). Y ahora mismo asistimos a una tremenda oleada de patriotismo ucraniano. Patriotas españoles hay muchos menos, es cierto, pero no altera la realidad de que estamos en un país de patriotas.
******************************
Ucrania-Cataluña
He recibido agresivas “críticas” por confundir, dicen, el caso de Ucrania con el de Cataluña: Ucrania sería un país independiente, y Cataluña no. Claro. Lo que yo he comparado es el discurso nacionalista ucraniano con el separatista catalán. Y resultan casi idénticos.
Una cosa es Ucrania y otra ese discurso. Ucrania es un país de cultura ucranio-rusa, con un 30% de población de lengua materna rusa, una mayoría bilingüe y una cultura expresada mayoritariamente en lengua rusa, desde Gógol a la reciente premio Nobel Svetlana Aleksiévich (bielorrusa nacida en Ucrania). La cultura ucraniana en lengua rusa es superior en cantidad y calidad a la expresada en lengua ucraniana. Sin embargo, la política nacionalista ha expulsado al ruso de la vida oficial y de la enseñanza, ha prohibido la venta de libros de editoriales rusas, y persigue destruir la cultura rusa en Ucrania, presentándola como extranjera y hostil e inventándose una historia acorde con tal designio, cobertura también de acciones de violencia. No me extiendo sobre el apoyo que encontraron los nazis entre los nacionalistas, cosa hasta cierto punto comprensible, dado que la alternativa eran los comunistas; pero que fue un hecho real, y muchos ucranianos de cultura rusa lo recuerdan. Sin olvidar su pretensión nacionalista de ser “europeos” en oposición a los rusos, pintados como bárbaros asiáticos o poco menos.
Con Cataluña pasa algo semejante. Aquí, la lengua materna mayoritaria es la española, y minoritaria la lengua catalana, también española pero solo regional. Y también la cultura catalana en el español común es superior en cantidad y calidad a la de lengua regional. Pero también aquí los separatistas inventan una historia de agravios para sembrar el odio a España y como justificación para excluir el español de la vida oficial y de la enseñanza, perseguir, también violentamente, las expresiones de la lengua común en el comercio o en cualquier terreno, y presentarse como “europeos y demócratas” en contraste con los demás españoles, pintados como semiafricanos atrasados y fascistas. La única diferencia real en cuanto a demagogias es que Ucrania es un país independiente, mientras que Cataluña no lo es, aunque se vengan dando grandes pasos en esa dirección, amparados y financiados por los gobiernos centrales, caso que debe ser casi único en el mundo.
***************************

Universidad y neutralidad
España tiene una magnífica tradición de neutralidad en los grandes conflictos exteriores que casi destruyen Europa en el siglo XX; no tiene ningún conflicto con Rusia; y está invadida, humillada y satelizada por supuestos “amigos y aliados”. En estas coordenadas, la cuestión de Ucrania tendría que servir para plantear un debate en serio sobre la política exterior y la neutralidad. Esto, sin embargo, es imposible, según se está viendo, porque, como me escribía una señora o señorita, “estamos en un país de cantamañanas”. Yo no creo que sea así, en general, pero si nos referimos a sus clases políticas, periodísticas o intelectuales, lo es, y lo están demostrando a grito pelado, como hicieron cuando la destrucción de Libia y en otros momentos. Uno se pregunta: ¿de dónde sale esa gente? Pues sale de la universidad. De una universidad evidentemente degradada, si juzgamos por sus frutos, mediocre en el mejor de los casos, sin apenas tensión intelectual. De ahí que su reforma debe ser una prioridad en un verdadero programa político alternativo.
******************
Ortega y Gasset, después de muchos disparates políticos e históricos, encuentra envidiable la España de Franco. Jamás se lo han perdonado las izquierdas, los separatistas y la derecha bizcochable: 220 – Ortega y Gasset celebra la España de Franco | Histeria totalitaria contra Rusia – YouTube



