Antifranquismo europeo / Un día en la vida / Poder y democracia (II)/ El tiempo extraño (2)

Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, a pesar de lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube

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Antifranquismo europeo

La  casi imposible traducción de Los mitos  de la guerra civil a otros idiomas destapa algunas cuestiones, en particular la del antifranquismo europeo, que tanto influyó desde la transición para distorsionar nuestra historia reciente y paralizar una respuesta. Ya bastante antes de la transición se había impuesto un “europeísmo” ignaro y bastante palurdo, según el cual España no era Europa, o lo era de modo muy deficiente, y debía entrar en ese presunto paraíso para salir de su atraso y miseria histórica. Por lo tanto, las opiniones e impresiones que vinieran de allí eran aceptadas con algo parecido a la fe del carbonero. Y  cuando unos políticos corruptos e incultos nos hicieron “entrar en Europa”,  parecía que España había llegado a la culminación de su carrera histórica.

Ya he señalado que los mitos  o seudomitos de la guerra civil pesan como dogmas en esos países, mucho más que en la propia España. Y no es difícil entender por qué. La II Guerra Mundial fue una especie de suicidio de Europa, en el que España, casualmente, no participó, gracias a Franco y su régimen. ¡Qué atrasados estábamos, y qué poco solidarios! Y esa crucial  abstención en aquella guerra (en la que España solo podría haber entrado como carne de cañón de otras potencias), resulta en esos países un pecado imperdonable.  La idea básica es que la guerra fue una especie de cruzada contra el nazismo, como si este fuera ajeno a Europa, y lo más  indigerible para las oligarquías políticas e intelectuales de esos países es  que la España de Franco, a la que tozudamente quieren identificar con la Alemania de Hitler, no hubiera sido aplastada junto con esta. Eso les parece tal injuria que diversos hispanistas se han especializado en “demostrar” que España “tenía que” haber luchado al lado de Alemania, que Franco lo deseaba pero que,  de algún modo extraño, no lo logró. Lo condenan por las intenciones que le inventan. El odio a Franco era y en gran parte sigue siendo feroz: solo hay que recordar las ingentes y amenazantes movilizaciones en favor de la ETA con motivo de algunos juicios a los pistoleros.

Esta falsificación de la historia tiene otro trasfondo: en Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica o Francia, la colaboración con los ocupantes nazis fue mucho más amplia que la resistencia a ellos;  y no se liberaron por sus esfuerzos, sino por  el ejército useño, e indirectamente, pero aún más importante, por el soviético. Deuda moral, histórica y  política impagable… que España no tiene: ¿cómo podía tolerarse tamaña insolencia? Y el ejemplo de la resistencia inglesa no debe hacer olvidar que fue la URSS de Stalin quien, en definitiva la salvó cuando se encontraba cerca del colapso. Stalin y, casualmente, la neutralidad de Franco. Una deuda tan pesada y evidente que simplemente no puede ser admitida. Para colmo, el franquismo salvó de la persecución nazi a decenas de miles de judíos, mientras las democracias anglosajonas se desentendían de su suerte… ¡Intolerable!

España , pues, al revés que casi todo el resto de Europa, no tuvo que ser liberada por nadie, porque se había liberado sola. Y llegó a la democracia (hoy degradada por el antifranquismo) por evolución propia, no por bombardeos ajenos. Por tanto, ha sido el garbanzo negro en los guisos de posguerra. En los que el país tuvo que soportar un aislamiento criminal montado al alimón entre la URSS y los países europeos liberados (por otros).  Pero la España de Franco derrotó esos intentos como había derrotado la sovietización y disgregación del país. Nunca tuvimos necesidad de “entrar en Europa” porque, para bien y para mal, siempre estuvimos en ella, y como parte no insignificante. Claro que eso nunca lo han entendido los desdichados políticos desde la transición, que forman precisamente el elemento no europeo del país: donde nos han metido es en la bananolandia de Latinoamérica, como les gusta llamar a la degradada América hispana.

Volviendo al principio: la enorme dificultad para traducir Los mitos y otros libros míos a otras lenguas europeas reside  en un antifranquismo prevaleciente en ellos, que, como decía Aquilino Duque, es la penúltima manifestación de la leyenda negra. 

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Un día en la vida.

Hay novelas cuya acción transcurre en un solo día. Recuerdo con vaguedad una en que el protagonista encuentra el éxito, el amor y la muerte  en una jornada, pero la más famosa es seguramente Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin. Esta trata de la brutal injusticia burocrática que ha condenado a un hombre a sobrevivir día a día en las infames condiciones del GULAG. Iván, que tiene algún mínimo privilegio,  no encuentra otro éxito que sobrevivir un día más, aumentando un poco su ración de kasha y algún otro alimento, en una perspectiva sin apenas esperanza de salir vivo de aquella situación. Su jornada resumía su vida. La novela describe un universo infernal que intentaban ocultar los innumerables intelectuales y políticos progres en la  Europa del oeste: recuérdese un reconocido y alegre escritorcillo muy celebrado en España criticando a los soviéticos por haber dejado salir a Solzhenitsin del GULAG, en medio de una tremenda escandalera de intelectuales y periodistas de la izquierda “fina”, incluso de derecha, por haberse atrevido el ruso a explicar en Madrid el régimen soviético. En 1976. 

 Dejando aparte méritos literarios, Cuatro perros verdes coincide  con la novela citada (y otras) en que transcurre en un solo día, con la originalidad de que los protagonistas son cuatro al mismo nivel y no uno o una pareja, como suele ser más común. El trasfondo social y político es también radicalmente distinto, a pesar de que muchos quieren pintar el franquismo como un régimen brutal. Los protagonistas se asoman a la vida con una intensa sensación de libertad y esperanza, solo ensombrecida por algunas consideraciones teóricas sobre su sentido y alguna experiencia traumática de uno de ellos. Aquellas consideraciones existencialistas habrían parecido irrisorias a Iván Denísovich pero en la España de esos años cobraban una significación profunda. La tesis implícita en la obra de Solzhenitsin es la denuncia de un régimen cuya lógica y práctica tiende a destruir lo propiamente humano, mientras que en Cuatro perros verdes no hay una tesis precisa, sino la confrontación de cuatro (o si se quiere ocho) enfoques de la  vida, sin que ninguna prevalezca. La tesis sería, en todo caso, la ausencia de algo definitivo a lo que agarrarse para  entender la existencia, como dato propio de la condición humana.  Por otra parte, la condensación del relato en una sola jornada no es un simple recurso literario,  tiene un objeto propio, que he intentado poner de relieve en la afición de uno de los estudiantes  a contemplar las salidas y puestas del sol. 

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Poder y democracia (II) 

7. La misión y justificación del poder consiste, idealmente, en mantener el orden social buscando el equilibrio o justicia entre los diferentes intereses, sentimientos, etc. presentes en la sociedad. Para ello ha de poseer una capacidad de violencia superior a la de cualquier grupo particular aglutinado en torno a tales o cuales intereses, sentimientos, etc. Esa capacidad de violencia para imponer su autoridad, se justifica siempre por el grado de orden o justicia pretendido.

8. El poder existe en todas las culturas, pero en el estadio de civilización se va conformando como un aparato institucional que llamamos estado, con capacidad para  elaborar normas y leyes, para hacerlas cumplir mediante una fuerza armada, y con un sistema de justicia que permita dar salida no violenta a los infinitos conflictos particulares que genera la propia sociedad.

9. El poder puede adoptar y ha adoptado históricamente diversas formas, pero la división  tradicional entre monarquía, aristocracia o democracia (con sus correspondientes degeneraciones en tiranía, oligarquía y oclocracia), no responde a ninguna realidad. Cualquiera que sea su forma, el poder  siempre es oligárquico, es decir, ejercido por un pequeño grupo. A su cabeza se encuentra casi siempre una sola persona,  “monarca”. Y se justifica idealmente por lograr el consentimiento de una mayoría de la población lo que le da un tinte “democrático”. Así, todo régimen estable tiene un triple rasgo oligárquico (presuntamente aristocrático), monárquico y democrático.

10. La estabilidad de un régimen nunca puede mantenerse por tiempo indefinido  a) Porque la oligarquía nunca es homogénea, sino que en ella  rivalizan siempre distintas opciones (partidos o camarillas), y  ambiciones particulares. b) Porque cada partido trata de recurrir a grupos más amplios para imponerse a los demás. c) Porque la sociedad, a su vez, no es estable, pues  la continua tensión de intereses,  ideas  y sentimientos, va cambiándola y dejando atrás formas de poder que en un momento o época parecieron irremplazables. e) Porque por fuerte que sea el poder, siempre hay grupos o sectores sociales que escapan a él, desde los delincuentes a los subversivos.

Cuatro perros verdes

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El tiempo extraño (2)

Alicante resultó una elección muy acertada: en cuanto nos asentamos,  entramos en una especie de limbo. La inquietud extrema de Madrid quedaba casi remota, seguíamos buscados por la policía, lo que causaba cierta inquietud, pero muy vaga, porque creíamos que muy difícilmente llegaría a nosotros. Nadie en el resto de la organización sabía donde estábamos, salvo si acaso una persona por cada  responsabilidad en Madrid, y quizá ni eso, no recuerdo bien. Entre nosotros tampoco conocíamos el domicilio de los demás, excepto el mío, que volvía a funcionar algo así como sede del estado mayor. Arenas  había alquilado un piso  a alguna distancia de la  Albufereta, en San Juan, donde diez años antes yo había pasado un verano trabajando en la bolera de un hotel, hotel Playa creo recordar que se llamaba. 

El ambiente del lugar tenía el aire melancólico  de los lugares turísticos fuera de la temporada,  con muy pocos bares y comercios abiertos. Después de la comida,  Brotons, su mujer, mi compañera y yo  “dábamos una vuelta al calor suave del mediodía primaveral, por detrás de las edificaciones de la Albufereta. Las ranas croaban en  los canalillos. Cruzábamos los rieles del tren, nos metíamos por entre los pinos, algarrobos, eucaliptos diseminados, paseábamos perezosamente sobre viejas tierras de labor abandonadas, cuyos surcos endurecidos se percibían bajo los matorrales. Sentados en algún tronco seco derribado, escuchábamos a las cigarras y saltamontes. Bromeábamos, aludíamos por encima a la política, a las novedades. Desandábamos hacia la costa, a tomar café en un bar prácticamente solitario. Cuando el agua dejó de estar fría, nos bañábamos en la playa” .

Todo tenía un encanto especial. “Las playas, a poco que uno se alejara, estaban desiertas, quitando a algún pescador solitario en las rocas o algún corrillo de jubilados jugando a la petanca”. Nosotros mismos podríamos parecer jubilados, salvo por nuestra juventud. “Caminábamos  por la ribera del divino mar de Teseo y Odiseo, el de Roma y Cartago…”, intentando captar u espíritu evanescente. “El mar, como el cielo estrellado, juega malas pasadas a la teoría”. A la férrea teoría con que explicábamos todo. Discutíamos poco de la situación política, de los preparativos para las próximas elecciones, efecto del referéndum “fascista” que habíamos querido sabotear y que no reconocía la oposición, pese a lo cual se presentaba a ellas. Pero discutíamos quizá más de asuntos  filosóficos relacionados con el materialismo histórico y dialéctico. “Hicimos dos o tres excursiones en el trenecillo costero, que consigue identificarse con el paisaje, que no desentona de la serenidad de este. A Altea, a Ifach. Arenas pescaba, disfrutando tranquilo. Paseábamos relajados, con el permanente desasosiego anclado en el trasfondo, sin alborotar”. Raramente íbamos a Madrid

   ”Al atardecer solíamos citarnos en la cercana  Alicante, adonde íbamos a poner conferencias a las comisiones de propaganda, organización y armada”. Recibíamos los informes y dábamos las instrucciones, en un lenguaje figurado, muy raramente íbamos a Madrid. Las conversaciones políticas solían ser someras, “intuíamos que ahondar sería dañino”. Según se acercaban las elecciones, previstas para el 15 de junio, cuando bajábamos a la ciudad veíamos, la propaganda de  los partidos, “sus pintadas, carteles… que nos inspiraban comentarios sarcásticos… Hojear la prensa en una taberna cualquiera, tomar unas cervezas, dar vueltas, escuchar música, esas cosas simples, cotidianas, que todo el mundo hace; el sosiego de lo normal y trillado, la pequeña maravilla de lo vulgar y corriente, lo apreciaban nuestros corazones indebidamente inquietos… Las chicas, que,  me parece recordar, ninguna  estaba fichada por la  policía,  acudían asiduamente a la biblioteca municipal de Alicante a descubrir autores progresistas del pasado, a los que invocar en la propaganda.  También hacían viajes con  misiones del partido y se ocupaban en los preparativos del congreso próximo”.

   ”Aquella etapa me llega nublada a la memoria como una vivencia extraña, mágica. Tiempo después, su recuerdo me hería  con una afilada añoranza, con una melancolía mareante por falta de objeto claro”. Los entrecomillados están escritos cinco años después de aquellos sucesos. 

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Poder y democracia (I) / Cultura y política/ No sabemos quienes somos / Mitos políticos / Pancho no viene a España

 Poder y democracia (I)

En Nueva historia de España y en La guerra civil y los problemas de la democracia he esbozado una teoría sobre el poder y la democracia, que aquí resumo.

1. El ser humano es necesariamente social y sociable, pues no puede subsistir en soledad,  pero al mismo tiempo sus sociedades son conflictivas, internamente y unas con otras. Esto ocurre desde las familias hasta las naciones e imperios, pasando por cualquier otro tipo de asociación.

2. La causa de la conflictividad puede encontrarse en la fuerte individuación del ser humano, manifiesta en la gran diversidad y a menudo oposición de intereses, sentimientos, ideas, aspiraciones y egos. El término individuación no es muy adecuado, pues el individuo, en el sentido de átomo o indivisible, no existe. En los llamados individuos también se da el conflicto entre contradictorios deseos, intereses, etc., que exige un esfuerzo permanente de equilibrio en la persona misma. Pero el término puede servir como contraste con la sociedad.

3. La  conflictividad interna distingue profundamente a las sociedades humanas de las animales. En estas las conductas sociales se rigen por el instinto y la conflictividad es mínima y elemental comparada con la humana. Por eso las conductas  animales se reproducen de generación en generación, y en ese sentido los animales no tienen historia. En el hombre, el instinto, sin desaparecer, ha perdido gran parte de su fuerza, y esa conflictividad es un motor de su evolución cultural o historia. 

4. La conflictividad humana puede volverse autodestructiva,  como se aprecia en todas sus sociedades, desde las familias a los imperios, dándonos la historia un amplio muestrario de tales sucesos. Mantener la estabilidad social exige fuerzas contrarias,  principalmente la moral y el poder. Dejaremos aquí la moral para examinar el poder.

5. El poder, aunque puede revestir muchas formas, surge de modo natural y espontáneo en las sociedades humanas para encauzar y controlar la conflictividad y evitar su potencial destructivo.  Sin embargo nunca lo consigue del todo ni permanentemente (como ocurre con la moral).

6. ¿Puede concebirse una sociedad humana sin poder? El término anarquía, como el de democracia, no puede significar lo que indica su etimología. En la práctica significa disolución de un poder amplio en una multiplicación de poderes arbitrarios. Para que fuera de otro modo, las sociedades tendrían que homogeneizarse en intereses, sentimientos y demás, los egos perder mucha de su potencia, y la moral sustituir al instinto, comportándose los seres humanos  al modo de las hormigas o las abejas. La anarquía significa así la destrucción de lo propiamente humano, un intento imposible de volver a la vida instintiva.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Cultura y política

Nos ilustran en ABC: “Cuba, como cualquier dictadura, ha sido hostil a la cultura”. ¡Hombre…! Por poner algunos ejemplos, en el franquismo hubo una cultura muy importante, digan lo que digan los charlatanes que, como el propio ABC,  la han envilecido en democracia. La célebre “generación del 27″, en España, es precisamente la de la dictadura de Primo de Rivera. Nuestro Siglo de Oro se dio en una sociedad escasamente democrática. La Rusia del siglo XIX, bajo una autocracia, produjo una cultura de élite en muchos aspectos la mejor de Europa… La democracia actual en España, si así queremos seguirla llamando, ha resultado extraordinariamente mediocre, y el propio ABC y su tinglado “cultural” da buena muestra de ello. Es decir, que lo que llamamos alta cultura o cultura de élite, es independiente del régimen político: puede florecer o estancarse en uno u otro.

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No sabemos quienes somos 

Uno puede recordar la mezcla de inquietud, incertidumbre y esperanza de finales de la adolescencia y primera juventud, y da por supuesto que a todo el mundo ha tenido esa experiencia.  Es, en parte, lo que he querido transmitir en Cuatro perros verdes. La discusión entre Santi, Moncho y Javi, en la que cada uno expone sus posturas: ¿hasta qué punto se cree cada uno de ellos lo que dice? ¿Tienen acaso experiencia vital para sostener sus puntos de vista? No la tienen, son posturas tomadas un tanto a priori, en las que entran por una parte lecturas, por otra unas experiencias demasiado verdes, y también el temperamento y carácter de cada uno. Leo que José María Merino, premio nacional de letras de este año, afirma refiriéndose a la Pardo Bazán: “Sin ficción no sabríamos quienes somos”. Bueno… Con ficción tampoco lo sabemos. A lo largo de una  jornada corta y singular, cada uno de aquellos estudiantes vive unos sucesos particulares, que, se adivina fácilmente, marcarán su vida o parte de ella. Uno puede imaginar a Javi siendo asesinado por la ETA; a Chano quizá superando su accidente,  casándose con Mariantonia y olvidando sus aspiraciones políticas; a Santi disfrutando de una vida familiar tranquila y equilibrada; a Moncho trabajando como médico,  debatiéndose siempre con impulsos suicidas. Claro que nada de eso tiene por qué suceder, pero es imaginable. Solo sabemos el destino de Diego, por el epílogo de la novela anterior: sus detenciones por la policía, su exilio en Francia, su vuelta a España en la transición presto a convertirse en un dirigente en el nuevo régimen, y sus progresivos desengaños hasta medio hundirse en un mediocre trabajo de profesor, con una mediocre relación con su pareja y un resentimiento sordo hacia su propia vida. 

Cuatro perros verdes

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 Observaciones sobre Los mitos de la guerra civil

Entre otras:

1. Deja claro que lo que tenía de demócrata la república fue arrasado en dos movimientos: la insurrección socialista-separatista de octubre de 1934, y las elecciones fraudulentas del 36. La potencia de los partidos destructores desprestigió a la democracia y la hizo inviable para mucho tiempo.

2. Deja claro, de forma indudable, que la guerra no fue de demócratas contra fascistas, sin  de un frente popular compuesto de sovietizantes y separatistas contra defensores  de la unidad nacional y de la cultura occidental de base cristiana.

3. Deja claro que el frente popular atacó  mediante la destrucción y el saqueo, gran parte del patrimonio histórico-artístico español, además de propiedades de particulares.

4. Deja claro que el terror no solo se ejerció en uno y otro bando, sino también entre los propios partidos del frente popular

5. Los mitos de la guerra civil no ha sido rebatido en ningún aspecto importante a lo largo de estos dieciocho años.

6. Por el contrario, el libro ha suscitado exigencias de censura y luego una campaña de silencio y finalmente leyes totalitarias de “memoria” que conducen a una democracia fallida.

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Crónica Pancho I no viene a España

** Pancho I de la Pampa y la Pachamama dice que piensa venir a Santiago de Compostela, pero no a España. No es fácil soltar una provocativa gilipollez mayor.

**El gobierno trata de atar de pies y manos a la policía frente a la delincuencia. Es normal, un gobierno delincuente se solidariza  con sus iguales.

**Colonización cultural: el useño The Huffington Post  transmite su basura tipo El País en su edición española.  Ha salido otra cosa parecida, directamente en España, bajo el título The Objective. Se ve que el español no sirve para estas cosas.

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“Los mitos de la guerra civil”, en francés. La difícil peripecia del libro en España

 La difícil peripecia de Los mitos de la guerra civil

Veo en Amazon que acaba de salir en Francia, en preventa,  la traducción de mi libro Los mitos de la guerra civil.  La obra fue publicada en España en 2003. En los cuatro años anteriores  había  publicado Los orígenes de la guerra civil,  Los personajes de la república vistos por ellos mismos, y El derrumbe de la república, y la guerra, que componen una trilogía sobre el siglo XX español hasta 1939. Aquellos libros fueron muy bien recibidos por el público en unos momentos en que los herederos de Frente Popular parecían haber ganado por completo la batalla de la historia y sus consecuencias políticas actuales. En contra solo quedaba con alguna influencia Ricardo de la Cierva, pero prácticamente habían logrado meterlo en un gueto, con ayuda de una derecha loca por “olvidar” sus raíces y que no paraba de demostrarle desprecio. Por lo tanto, la alarma de los historiadores y medios pro Frente Popular, fue enorme. Y subió mucho de grado cuando Los mitos se convirtieron en un verdadero fenómeno cultural (se vendieron unos 300.000 ejemplares, algo muy insólito en esta clase de obras).

La reacción inmediata la describió Stanley Payne:  Su obra es crítica, innovadora e introduce un chorro de aire fresco en una zona vital de la historiografía contemporánea española anquilosada desde hace mucho tiempo por angostas monografías formulistas, vetustos estereotipos y una corrección política dominante desde hace mucho tiempo. Quienes discrepen de Moa necesitan enfrentarse a su obra seriamente y demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales que afronta en vez de dedicarse a eliminar su obra por medio de una suerte de censura de silencio o de diatribas denunciatorias. Yo propuse desde el primer momento un debate, pero quedó claro que era pedir peras al olmo en un ambiente académico o seudoacadémico y  mediático en que la  mediocridad intelectual rivaliza con un sectarismo banal (he dedicado en mi blog más de cuarenta artículos de “Galería de charlatanes” a analizar a esos autores).  El libro sirve también como exposición de los métodos con que falsifican la historia estos “demócratas”, lo que les perturba  aún más, lógicamente

Es interesante ver la secuencia de la reacción: primero, desde la SER, El País y la mayoría de los medios, una oleada de insultos, exigencias abiertas de censura  (empezó el  democristiano Tusell, por cierto) y descalificaciones personales. Hasta los sindicatos de la televisión fueron a protestar al Congreso  e hicieron la vida imposible a Carlos Dávila, que había osado entrevistarme  en TVE2. Todo muy estilo frente popular. Hasta que un tertuliano de la SER  advirtió: Con estas cosas le damos publicidad, lo que hay que hacer es pasar de este señor.  Y se fue imponiendo una campaña de silencio por parte de los grandes medios de la Triple M y el “gremio” de los charlatanes profesorales, tratando de condenarme a una especie de muerte civil,  y también  en los grandes medios  de derecha (ABC, El Mundo, la televisión cuando gobernaba el PP…), yo, simplemente dejé de existir. Aunque otros medios menores siguieron dándome voz, cosa muy de agradecer en tales circunstancias, y mis libros siguieron vendiéndose mal que bien, por lo que la alarma continuó y dio lugar, en 2007, a  la infame ley de memoria de Zapatero. Una ley de deslegitimación del franquismo –que había sido legitimado democráticamente en el referéndum de 1976– y por tanto de todo lo que había venido de él, empezando por la monarquía. Y que cernía una amenaza ominosa sobre quienes, como yo, llevaban la contraria al discurso frentepopulista de quienes no habían aprendido nada de la historia. Esa amenaza han querido concretarla más recientemente con  prohibiciones explícitas y multas cuantiosas a quienes no sigan sus dictados.

Un hecho  que al principio me sorprendió es que el mito de la república y la guerra civil, con la correspondiente censura de facto,  tiene incluso más fuerza en países como Francia,  Inglaterra o Usa, que en España, en parte por su indebida identificación con la Segunda guerra mundial.  En 2004 ó 2005, la prestigiosa editorial Tallandier  anunció en Internet la próxima edición traducida del libro… Y de ello nunca más se supo. Una entrevista que me hizo el historiador Arnaud Imatz fue rechazada por Le Figaro arguyendo que era “demasiado pronto” para decir esas cosas, etc. (se publicó en una revista francesa de historia, creo recordar, que ha desaparecido). En Inglaterra el cotarro está dominado por la llamémosle escuela de Preston, y allí es todavía  más difícil ejercer la libertad de expresión al respecto. Solo ha tenido una traducción al polaco, y Los orígenes de la guerra civil al italiano. Pero parece que por fin se ha roto una barrera. Y creo también que los autores de las leyes chekistas de “memoria histórica” o “democrática” no van a salirse con la suya en España.

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Franco y la democracia / ¿Coalición PSOE-PP? / Lepanto / Jóvenes ante la vida

Franco y la democracia

Una de las cosas más patéticas de la derecha es su ardiente deseo de sepultar a Franco en el olvido y “que se ocupen de él los historiadores”. PSOE y separatistas entienden mucho mejor el asunto. Entienden  que persiste una herencia de Franco que consideran intolerable. Esa herencia es la unidad nacional, la paz, la monarquía y la democracia. Toda su política desde hace muchos años, tiende a destruir las cuatro cosas. Y el “olvido” de la derecha, basado en su indigencia intelectual (y moral)  la ha arrastrado a sumársele en la condena al franquismo y en la falsificación de la historia.

El (falso) problema suscitado es el de la democracia: el franquismo habría nacido sublevándose contra un régimen democrático para mantener una dictadura de 40 años, tesis que ha terminado por aceptar la derecha desde Aznar. Por lo tanto, a la derecha no le cabía otra que seguir las políticas de izquierda y separatistas, autodenominadas  democráticas por identificarse con los vencidos de la guerra civil, y so pena de ser tachada de franquista y antidemócrata. 

La historia ha sido muy diferente. Franco se sublevó contra un régimen de terror salido de unas elecciones fraudulentas,  que avanzaba dramáticamente hacia la disgregación y sovietización de España. Por consiguiente, su objetivo principal siempre fue mantener la unidad nacional frente a los separatismos  y la cultura occidental de base cristiana frente a los sovietizantes y sus apéndices políticos. Lo cual era mucho más importante que las formas democráticas, por importantes que estas fueran, pues sin ello el país y su cultura no se mantendrían y la democracia naufragaría, como naufragó en la república. La democracia solo podía funcionar con una sociedad transformada, y eso fue lo que en sus cuarenta años logró el franquismo, sin oposición democrática y  afrontando la hostilidad y el sabotaje de casi toda Europa, comunista y demoliberal. 

Hubo en el franquismo el intento de crear un régimen que superase a la democracia y al comunismo, sobre la base de la confesionalidad católica –como Dinamarca, por ejemplo, es confesional luterana–. El intento lo hizo fracasar el concilio Vaticano II, a partir del cual el franquismo solo se sostuvo por sus éxitos económicos y el prestigio de Franco. Pero se había construido una nueva sociedad, próspera y sin los odios y amenazas  del pasado, sobre la cual podía plantearse una democracia no convulsa o suicida como la republicana.  Y  por eso la transición se hizo a partir del propio régimen, con un jefe del Movimiento y un monarca nombrado por Franco,  de la ley a la ley, es decir, con reconocimiento de la legitimidad histórica del franquismo,  y contra las rupturas dementes pretendidas por una oposición que pretendía reivindicar al Frente Popular. Esto fue posible porque la historia estaba aún fresca en la mente de la mayoría, no sometida a la tergiversación sistemática de la memoria de los amigos de las chekas que han terminado por dominar el panorama.

Una democracia real y no convulsa tenía que apoyarse necesariamente en los logros del franquismo, no en su destrucción como pretende el nuevo frente popular de separatistas y liberticidas totalitarios. Liberticidas cada vez más poderosos debido a la degradación intelectual y política de la derecha. Bien es verdad que es preciso clarificar la cuestión de la democracia, sobre la que no tienen fin las discusiones bizantinas. 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Crónica. ¿PSOE y PP amigos?

**Dice Abascal que PSOE y PP comparten la “agenda 2030″, por lo que terminarán intentando gobernar en coalición. En efecto, lo que define a un partido es su estrategia a largo plazo y no sus contradictorios gestos tácticos de ocasión. Para el PP, el enemigo principal no es el PSOE o los separatistas, con los que siempre se ha entendido: es VOX.

**El gobierno trata de atar de pies y manos a la policía. Es natural: un gobierno de delincuentes siente solidaridad con los suyos 

**Bielorrusia envía a miles de emigrantes iraquíes y sirios  a Polonia. Esos emigrantes proceden de la destrucción de sus  países por la OTAN. Bielorrusia, con Putin al fondo, devuelve a la UE sus “favores” económicos.

**En Polonia, después de la experiencia comunista, la UE pareció un paraíso. Han ido dándose cuenta progresivamente de que no era para tanto. Después del totalitarismo soviético sufren el despotismo de Bruselas.

**Pintan a la Cifu como víctima de un “juego sucio”. En cambio sus políticas proabortistas, proLGTBI, promemoria histórica, etc., eran juego limpio. Lástima de cremitas. 

**Dice Ayuso que quiere hacer todo lo que pueda por España. ¿Cómo está, entonces, en el PP? ¿O es que nunca se percató de la política de ese partido con los separatistas y con Zapatero?

**¿Cómo contrarrestar la colonización cultural por el inglés? De momento, enviando cartas de protesta a partidos,  medios y empresas que contribuyan a ello, utilizando también las redes sociales. Por algo hay que empezar. 

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Lepanto

La batalla de Lepanto empezó con el gran éxito táctico de encajonar a la turca en el golfo de Lepanto, impidiéndole sacar partido de su superioridad maniobrera. Ello permitía a los cristianos, al mismo tiempo, utilizar a fondo su superioridad artillera. Esto fue una gran decisión de Juan de Austria. Quien lo vio claro fue el almirante turco Uluch Alí, mucho más experto que su superior Alí Bajá. Uluch propuso evitar el combate y retroceder hacia un punto más estrecho del golfo donde los cristianos, si caían en la trampa de perseguirle, caerían bajo el fuego de dos fuertes costeros. Pero  Bajá tenía órdenes del sultán de combatir, y lo hizo.

En aquellas condiciones, la lucha iba a parecerse a la de tierra, con las naves abordándose y  empotrándose unas en otras. La lucha proseguiría durante horas sin victoria de ninguno. El dispositivo cristiano tenía el defecto de que su lado derecho o sur, encargado a Andrea Doria, no disponía de barcos suficiente para taponar la salida a los turcos. Doria navegó más al sur para impedir por allí una maniobra envolvente de sus contrarios, pero al mismo tiempo debilitó su propia izquierda. Uluch vio enseguida la ocasión y se precipitó con sus cien galeras, rompiendo la débil línea de Doria. En ese momento se abrió para los turcos la posibilidad de destruir la flota cristiana envolviéndola por retaguardia. Y así habría ocurrido probablemente de no haber intervenido Álvaro de Bazán, que destruyó la maniobra de Uluch, que tuvo que escapar maltrecho con menos de un tercio de sus barcos. Por cierto que  el clarividente Uluch ya había supuesto que detrás de la flota cristiana había otra, invisible por el momento, pero no podía saber hasta qué punto era hábil su almirante. De paso, Bazán suministró nuevos refuerzos a la nave de Juan de Austria, cuando sus enemigos de la nave capitana turca llevaban las de ganar, y poco después el estandarte cristiano se izaba en la capitana turca, desmoralizando la resistencia.

Si a alguien puede atribuírsele especialmente la victoria es a Álvaro de Bazán, probablemente el mejor almirante del siglo XVI. Sin embargo, la versión veneciana, a menudo aceptada por los historiadores, es que en su ala –la izquierda o norte, en la que luchó Cervantes–, había barrido a los turcos, decidiendo en cierto modo el combate. Pero, como observa  Jean Dumont, si ello fuera cierto, habría intentado sin duda la misma maniobra que Uluch para tomar por retaguardia a los turcos, lo que no ocurrió. La lucha en aquella ala se mantuvo en tablas, como en casi todo el resto, y cuando Uluch tuvo que escapar, lo hizo por esa zona, más segura para él, porque  la encarnizada pelea de los venecianos les impedía distraerse para atajar su huida.

   Lepanto fue una batalla decisiva, al modo de Salamina. Esta salvó a la Grecia europea, aunque no destruyó el poderío persa. Lepanto no destruyó el poder otomano, pero salvó a Italia, España y el Mediterráneo occidental de la amenaza otomana, que pesaba gravemente sobre ellas desde principios de siglo.

 Francia, Inglaterra y los protestantes sintieron la derrota turca casi como si  hubiera sido propia.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Jóvenes ante la vida

Desde luego, Cuatro perros verdes podría haberse desarrollado a lo largo de semanas,  meses o algún año, pero  me pareció que habría perdido en fuerza y síntesis.  Sonaron gritos  exigió  atender a los diez años entre 1936 y 1946 porque  forman una época muy característica y violenta. Lo que me importaba en las segunda novela era la personalidad de cada personaje  en sus circunstancias vitales generales y particulares. De modo general, eran los cuatro hijos de la paz, la prosperidad y la calma de la época, pero dentro de ello cada uno era muy diferente en sus inquietudes y planteamientos de vida.  El más “normal” era Santi, joven creyente que pensaba en seguir la senda trillada de la mayoría: terminar la carrera, conseguir algún buen empleo, casarse con su novia enfermera y tener y mantener familia. Las sendas trilladas son a menudo despreciadas, pero son las que mantienen la estabilidad social, mientras que quienes se salen de ellos, aunque puedan innovar, destacar y ganar admiración, se exponen también a la soledad y al fracaso, que es el destino más habitual.

Chano representa el carácter contrario, del ambicioso idealista que desdeña las normas y conductas comunes, no soporta la vida “normal” con sus días “siempre iguales”,  y busca a su vida nuevos caminos, a ser posible gloriosos. A pesar de su diferencia con Santi, siente por él, por su sentido común, confianza y cariño.  Es también más joven que los otros, y más ingenuo. Creo que los dos personajes son muy reales y fáciles de identificar, aunque en aquellos años los contrastes estaban más marcados. Santi, a pesar de su normalidad, siente una incertidumbre de fondo, manifiesta en su fascinación por la salida y ocaso del sol, y los pensamientos desconcertantes que le sugieren. En cuanto a los otros dos y al líder estudiantil  comunista… 

Cuatro perros verdes

 

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Franco sobrevive / Cultura y Triple M / Trilogía y épocas

Franco sobrevive

Según una encuesta de Martín Varsavski, agente de la colonización cultural,  el 51% de los españoles tiene una opinión positiva de Franco, contra un 34  negativa y un 15 neutra. No sé si refleja la realidad, porque los 40 años de calumnias permanentes de  la Triple M y del coro de charlatanes universitarios  es probable que hayan cuajado más. Los pocos políticos decentes que hay no se atreven a exponer con claridad  la realidad  histórica precisamente porque temen chocar con una opinión pública mayoritaria creada por esas campañas. Pero Franco sobrevive a los intentos de matarlo, como le pasa a Montesquieu. Siempre creí que esas campañas tenían más volumen que efecto, que una masa considerable de población no acababa de creérselas, y que una exposición clara de los hechos podría volver al revés dicha opinión. Se trata de una cuestión política crucial, pues en la falsificación antifranquista de la historia se han apoyado las derivas separatistas, terroristas y liberticidas de los corruptos. Recuperar la historia es, por tanto imprescindible para recuperar una democracia fallida. Al respecto debe quedar claro que:

*Quienes odian a Franco  son los separatistas, etarras, socialistas, comunistas y señoritos del PP. Ese odio les une a todos, lo mismo que la corrupción. Nadie que se dé cuenta de esta evidencia  puede dar crédito a sus “historias” ni a sus pretensiones democráticas.

*La falsedad de la historia que difunden queda de manifiesto en su incapacidad para sostenerla en  un debate historiográfico libre. Por eso recurren a leyes de tipo soviético, rebautizadas como democráticas para más injuria, que pretenden dictar a los españoles lo que deben pensar de su pasado e impedirles conocer la verdad.

*El referéndum de diciembre de 1976 afirmó por abrumadora mayoría popular  el paso del franquismo a la democracia “de la ley a la ley”, es decir, reconociendo la legitimidad histórica del franquismo como base para una democracia no convulsa como fue la II República. Desde entonces la democracia ha ido degenerado precisamente por la negación de esa legitimidad y de la voluntad popular expresada en dicho referéndum. 

*Una democracia no se sostiene en una sociedad pobre, cargada de odios políticos  y con grandes desigualdades sociales, como fue la república. Y el franquismo  fue quien  creó, entre otras cosas, una nueva sociedad próspera y muy mayoritariamente reconciliada en una nación unida  y soberana. La democracia proviene y solo puede provenir de esa sociedad, construida con algunas inevitables restricciones de las libertades políticas frente a  mil enemigos internos y externos.

*La democracia nunca pudo venir de la oposición al franquismo, que fue comunista y /o terrorista-separatista (ETA). Partidos semejantes hicieron de la  república un régimen caótico y violento, y organizaron deliberadamente la guerra civil. Y desde el paso a la democracia después de Franco no han hecho otra cosa que socavar las libertades y la unidad nacional y su independencia. Deben aprender la lección de la historia antes de repetir lo peor de ella, todavía es tiempo. 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Crónica Cultura y Triple M

**A pesar de Ayuso, el PP no es alternativa al PSOE y los separatistas: lleva decenios como auxiliar y no oposición de ellos. No puede evolucionar sin desintegrarse.

**Pretender que VOX y el PP defienden en el fondo lo mismo es estafar deliberadamente a los votantes. Puede haber acuerdos postelectorales entre ellos o con otros, pero los votantes deben saber claramente a qué partido votan.

**Veo un encuesta sobre los cinco politicastros más valorados en España. Todo tiorrillas, empezando por la comunista, menos el Doctor, en cuarto lugar. De un pueblo tan embrutecido y sin criterio se puede esperar cualquier cosa mala. Afortunadamente hay otros indicios.

**Veo que se ha montado un “Día internacional de los animales”. ¿Para qué un día, si están todos los días en el poder?

**Un programa de gobierno debería enfocar un gran  proyecto cultural y también medidas contra la Triple M, para impedir ese gran monopolio de la manipulación.

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En la Conferencia de Teherán, noviembre de 1943, cuando ya se daba por segura la derrota de Alemania y de Japón, los Tres Grandes (Roosevelt, Stalin y  Churchill),   diseñaron el mundo de la posguerra.  El tercer grande logró evitar de momento la cuestión su imperio colonial, pero ya hubo indicios de que los otros dos no lo aceptarían; 204 – Teherán: los tres grandes reparten el mundo | El método en historia – YouTube 

Cuatro perros verdes

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Trilogía y épocas

Mientras  escribía Sonaron gritos y golpe a la puerta, se me ocurrió la idea de una trilogía, cuyo trasfondo histórico fuera la guerra civil, los hijos de esta, es decir, la generación de los años sesenta, y la actualidad. Dicho trasfondo trazaría la evolución histórica del país, sin ser una novela histórica. La tercera no sé si saldrá finalmente, pero importa ver las diferencias entre las dos primeras. Gritos y golpes transcurre en una época de guerra y  terror, ante la cual cabían poca variedad de posturas: desde  unirse al terror a luchar violentamente contra él,  pasando por desentenderse y tratar de sobrevivir, sea  pasando inadvertido, huyendo o trepando hábilmente con unos y otros. 

En cambio la segunda novela, Cuatro perros verdes,  se desarrolla en un período de paz y prosperidad creciente.  Claro que la prosperidad se vivía en Europa  a la sombra de una  guerra fría susceptible de volverse caliente, incluso nuclear. Recuerdo la impresión que me produjo Alemania en 1966, teniendo yo 18 años,  con frecuentes convoyes militares,  señales de tanques en las carreteras, etc.; o un ensayo de alarma aérea en París. Esa sombra condicionaba muchos ambientes y actitudes, alimentando inclinaciones nihilistas que estallarían en el mayo del 68. Pero esa sensación no existía en España, que parecía vivir, vivía de hecho,  en una especie de burbuja en la que los conflictos europeos y mundiales se veían como algo ajeno, como un espectáculo, alarmante pero no mucho. 

Los jóvenes de la primera novela eran muy distintos de los de la segunda. En la primera no tenían más remedio que elegir con muy pocas alternativas, empujados por unas duras  circunstancias,  mientras que los “cuatro perros verdes” abordaban la vida  como una  variedad de opciones de trabajo, de carrera, amorosas, en las que estaba excluida la violencia en principio, con un trasfondo vital del sentido de todo ello, que a los de gritos y golpes no se les presentaba o apenas. El problema existencial era muy diferente: un fuerte impulso con posibilidades casi infinitas, pero con una trastienda de inquietud por su posible absurdo. En cada uno de los cuatro, más el quinto, la cuestión se plantea de modo diferente.  Y todo ocurre en una jornada, en la que se desenvuelve la cuestión vital, mientras que el relato anterior transcurre en diez años. Esta diferencia tiene su porqué.

 

 

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