Pío Moa presenta en Madrid su libro ‘La Segunda República Española’, en el 90º aniversario de su proclamación
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¿Puede volver una república?
Si no fuera por la mitificación sistemática de la II República que llevamos sufriendo más de 40 años, el conocimiento de la misma no tendría valor más que erudito. Pero esa mitificación persigue precisamente crear las condiciones para volver a ella, eliminando una monarquía de origen franquista –como la paz, la unidad nacional o la democracia–. Por eso es imprescindible que todo el mundo entienda lo que fue aquel régimen con sus políticas “incompetentes, de amigachos, tabernarias, de codicia y botín sin ninguna idea alta”, como lo calificó ¡el propio Azaña! Y he aquí el peligro. Una república no es por sí descartable, pero el precedente nos obliga a enfocar la cuestión con las ideas claras, máxime cuando vemos a unos republicanos actuales, idénticos a aquellos “trepadores intrépidos, sin saber, ni experiencia, ni fe ni prestigio, nada más que esa audacia tan semejante a la impudicia…”, como reconocía el republicano Lerroux. Ahora tenemos dos cosas: unos estafadores con mucho poder, que se proponen eliminar la monarquía, y unos monárquicos deseosos de olvidar su origen y sostenerse sin raíces, en el vacío.
La profanación de la tumba de Franco fue la primera gran agresión a la monarquía, una verdadera patada dirigida a la entrepierna de Felipe VI, de la que este y los suyos han fingido no enterarse. Alguno ya ha hablado hasta de liquidar físicamente al monarca, siendo ascendido en las filas de la “gobernanza”, sin que tampoco se dé casi nadie por enterado. ¡Cómo recuerdan a aquellos monárquicos dudosos de su propia legitimidad que en 1931 despreciaron a sus propios votantes y regalaron el poder a los “trepadores intrépidos”, contribuyendo a las tragedias posteriores!
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Épica y juventud
Has dicho en Luis del Pino que Sonaron gritos y golpes a la puerta es una “contraColmena”. Supongo que te refieres a Cela.
Sí. No es que La Colmena sea falsa, lo que es falso es pintarla como retrato de una época. Sus personajes sin ánimo, poco inteligentes, y algo cutres, existen siempre. Ahora mismo podría escribirse algo parecido. Pero la época tuvo también una vertiente distinta. Fue una época muy dura, que ponía a prueba muchas cosas en las personas. Eso es lo que he querido reflejar en mi novela.
La épica, claro, lo que se suele llamar épica.
La épica no es un simple relato de peligros y de sangre. Es ante todo la reacción de distintos personajes, de distintos caracteres, ante situaciones extremas. La sociedad española se jugaba muchas cosas en aquellos tiempos de guerra interna, guerra externa y nueva amenaza de guerra interna, y los individuos reaccionaban según eran, cada cual a su modo. No todos eran pobres diablos con mala leche, como en La Colmena
Pero esa interpretación de un lector que considera Cuatro perros verdes también una novela épica me parece muy acertada. Es verdad que en la adolescencia y juventud todos o por lo menos muchos, nos hemos ilusionado con hacer algo importante, nos planteamos una lucha por la vida que imaginamos y que esperamos, y eso se percibe muy bien en los cuatro. Incluso Moncho que parece aceptar su derrota, ha perdido las ilusiones y piensa en el suicidio… Muy acertado que sea el recuerdo de su amada quien se lo impida, aunque suena algo a tópico, lo del amor que salva y tal, como en el Fausto.
Visto así, es verdad. A veces el lector interpreta una obra mejor que el autor. Sí, es una forma de épica ante un futuro que desean, que no pueden adivinar y que les inquieta y les atrae. La primera juventud es siempre un tema muy interesante . Como dice un personaje, los jóvenes tienen mucha energía y muy poca experiencia. Pero el relato también podría haberlo planteado al estilo de Cela. Por ejemplo, con chavales borrachines o drogatas que solo piensan en follar, que fracasan, dicen tonterías, tienen relaciones sexuales lamentables, o hacen el idiota… Eso se da mucho, y yo creo que más hoy que antes. Y una novela así podría ser muy veraz. De hecho hay bastantes, también cine, solo que idealizando la mierda. Pero Perros verdes es también muy veraz. Y lo del amor y la salvación es un tema que también deberíamos tratar.
Tus comentarios sobre Cela y Baroja me han llamado la atención sobre algo curioso: la predilección de los dos por personajes de submundo. A Baroja le atraían mucho los barrios miserables, los describe muy bien en Madrid y también en París y en Londres: enseguida iba a verlos cuando viajaba a reconocer la miseria tanto física como moral. ¿Vas a seguir hablando de eso?
Seguiré. Pero la actitud era distinta. A Baroja todo ello le produce malestar íntimo, a pesar de que entiende así la condición humana, pues la miseria moral la ve en barrios bajos y en barrios altos. Cela en cambio se recrea en ella desde el punto de vista del triunfador. Él quería triunfar ante todo y se aplicó el lema “el que resiste, gana”, presentándose como un duro luchador contra la mala fortuna. Eso tiene algo de cómico, porque él nunca tuvo que resistir gran cosa, la fortuna le sonrió casi siempre. Vamos, quería ganar todos los premios y los ganó sucesivamente. Un caso excepcional.
Es cierto, o eso parece. Habría que analizarlo. Como tú has sugerido, primero fue falangista porque le ayudaba a triunfar, y cuando el régimen parecía venirse abajo, La Colmena debía ayudarle a seguir triunfando en las nuevas circunstancias… que luego no se dieron. Es una manera de verlo. Pero no me negarás que tenía talento literario…
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Crónica. Desobedecer a los tiranos
**Sobre el franquismo hay en la sociedad diversas versiones, todas ellas legítimas democráticamente. Pero que sean legítimas no significa que tengan igual valor. La versión que necesita ampararse en una ley de “memoria” que ataca las libertades, no puede tener veracidad ni valor histórico alguno.
**La ley de memoria histórica o “democrática”, como quieren bautizar un engendro totalitario, es una ley contra la libertad, contra la historia y contra el concepto de España. Por ello tiene importancia determinante para juzgar el carácter del actual régimen, que deriva rápidamente hacia una tiranía liberticida.
**Los partidos que apoyan o que se hacen los desentendidos de la ley de memoria histórica, o que fingen no entender la amenaza que representa para la libertad de todos, demuestran por eso mismo su carácter antidemocrático. Y una ley tiránica debe ser desobedecida.
**Llevo diciendo mucho tiempo que o los maleantes del gobierno terminan en la cárcel o convertirán a España en una cárcel.
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