Un país en la inopia /Delgado, Bárcenas y Villarejo / Lenin (2) Ciencia y libertad / “Racional”… pero animal

 Un país en la inopia 

 Uno atiende al pesado cacareo de los medios y los políticos sobre mil cuestiones nimias, sus maniobrillas y “diálogos” o chanchullos  de maquiavelos de aldea para conseguir un poco más de poder o engañar a la gente engañable,  al parloteo sobre tales o cuales medios olvidando los fines. Parece que la política y la democracia se reducen a eso. No se habla claramente de lo que está en juego: la unidad de España, las normas democráticas, la soberanía nacional. Estas cosas parecen importar un bledo a la inmensa mayoría de ellos, que están en la inopia de lo principal y se entretienen en mil banalidades, sea por ineptitud o deliberadamente para ocultar la situación. 

Pero en España hay varias regiones en las que la secesión efectiva solo sería un último y pequeño paso, pues tanto los gobiernos del PSOE como del PP se han preocupado de ir debilitando todos los elementos de unidad, desde la lengua a la presencia del estado en ellas. Mientras, los separatismos han cultivado impunemente el odio y desprecio a España desde los medios de masas y desde la enseñanza, que los gobiernos de ambos partidos les han entregado como quien vende una propiedad particular. Por ello  hemos llegado a un estado semifallido, en golpe de estado permanente.

 En combinación con la creciente pérdida de cohesión y unidad nacional, los gobiernos, de PP o de PSOE, han entregado prácticamente la soberanía española a la OTAN y a la UE. Así refieren constantemente las leyes españolas a lo que dicte la burocracia de Bruselas — dos de cuyos puntos clave son la ideología LGTBI y multiculturalista–, se declaran amigos y aliados de la potencia que invade el país en el punto estratégico de Gibraltar, mientras provocan militarmente a Rusia, con la que no tenemos ningún conflicto. Dichos gobiernos han fomentado asiduamente la colonización cultural por el inglés, y embarcan al ejército en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. 

Los gobiernos, tanto del PP como del PSOE, han impuesto o aplicado leyes totalitarias como la de memoria histórica, que tratan de imponer una versión del pasado evidentemente falsaria, contra los derechos de expresión e investigación;  o antijurídicas como las de género, que so pretexto de una histérica protección a “la Mujer”, arruinan las relaciones normales entre ambos sexos, al reducirlas a relaciones de poder y opresión,  crean el miedo y la aversión entre hombres (“violadores y asesinos natos”) y las mujeres (que por ley pueden arruinar la vida a un varón con acusaciones inventadas). Y atacan los fundamentos de la familia y la reproducción. Estas leyes socavan las libertades y derechos que constituyen un fundamento esencial de la democracia. Pero apenas hay reacción entre los formadores de opinión pública y los políticos que se dicen demócratas y que parecen entender por democracia la liquidación de la libertad bajo el ruido de un  insoportable cacareo.

Todo esto ha venido ocurriendo de manera progresiva y creciente desde la llegada de Zapatero al poder, tras los atentados del 11-m, en una deriva que siguió el PP en el gobierno.  Lo que ahora ocurre con un falso doctor, estafador en el poder con apoyo de separatistas y comunistas abiertos, no es más que la consecuencia de anteriores políticas delictivas. Sin embargo Zapatero solo explotó una situación creada previamente, con un PP extraordinariamente dadivoso con la OTAN y los separatistas, que había condenado el 18 de julio, es decir, a quienes habían salvado a España de totalitarios y separatistas y habían hecho posible una democracia distinta de la caótica y convulsa de la II República. Sin recuperar la historia no será posible salir de la charca apestosa en que ha caído la política española, con riesgo muy grave para la supervivencia de las libertades y de la base histórica y cultural de ellas, la nación española. 

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Crónica: Delgado, Bárcenas y Villarejo

**”La Delgado asalta la junta de fiscales aupando solo a sus afines”. Es lo lógico: una delincuente y mafiosa debe rodearse de otros como ella. La “justicia” en esta “democracia plena”.

**Los interrogatorios de Olona a Bárcenas,  Villarejo y “Lenin” revelan hasta qué punto los partidos son simples mafias. La putrefacción del sistema alumbrado en la transición es tan profunda que resulta difícil pensar en su reforma. Y sin embargo hay que intentarla.

**Si uno repasa brevemente las “hazañas” del PP y del PSOE, y las actuales de C´s, percibe hasta qué punto hablar de “constitucionalismo” es solo un chiste de mal gusto, con el que se intenta embaucar a los ilusos.   

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Lenin (2): Ciencia y libertad

Desde el punto de vista psicológico, a  Lenin le distinguía una sed de poder absoluto combinada con un odio sin resquicios a cualquier oposición. Esto puede ocurrir a muchas personas, pero en su caso venía apoyado en la convicción de poseer la ciencia de la sociedad y la historia, gracias al marxismo. La ciencia debería proporcionar a sus conocedores un grado prácticamente absoluto de certeza y seguridad en su acción, superando todas las ilusiones,  caprichos y mitos  bajo los que  habría transcurrido la vida humana durante milenios. 

Este absolutismo contaba con una tradición rusa desde Iván el Terrible, y también, más atenuada, en las monarquías occidentales desde Luis XIV: si el poder viene de Dios, y Dios ordena acatarlo, el del monarca no debe tener límites humanos. Sin embargo hay una  diferencia sustancial con el totalitarismo. Dios, en definitiva, está muy lejos del hombre y nunca acaba de mostrar claramente sus designios. Además, las iglesias se atribuían un poder espiritual distinto en principio del político. Ahora bien, la ciencia no admite tales cosas, sus leyes son ineluctables, y la acción en su nombre rechaza toda oposición. La ciencia ha dado al ser humano grandes poderes, mas, paradójicamente,  lo condena a la esclavitud: ¿cómo contrariar  sus leyes necesarias?   La libertad solo podría entenderse como capricho o locura, o, en la elaboración marxista, como el interés de los explotadores, el fin de cuyo dominio había marcado la historia, según demostraba la ciencia.

La vida corriente está llena de azares, cambios y riesgos, y el ser humano busca  seguridades para desenvolverse en ella sin enloquecer.  La confianza en la providencia le aporta  una orientación, aunque inasible, y al menos un consuelo. La ciencia le aportaría algo mucho mejor: la seguridad por encima de los aparentes azares, basada en el concepto de necesidad o de ley. El totalitarismo inventado por Lenin, como dice Courtois, deroga la libertad desde su mismo concepto, que persiste al menos como tal  en el mismo absolutismo de origen o justificación religiosa.

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“Racional”, pero animal

Pero veo por ahí, en internet, lecciones sobre cómo escribir una novela, y el esquema o plan resulta primordial.

Eso sirve para unos, pero no para otros. 

Según veo por tu blog, nadie se ha animado a comentar sobre la reseña de tu amigo Bellón,  o sobre lo que venimos hablando aquí. Parece que la literatura no les interesa mucho.

Es evidente que a muy pocos de mis lectores les interesa la literatura,  solo charlando entre amigos se saca algo más. También hay que reconocer que en literatura no es fácil ir mucho más allá del “me gusta” o “no me gusta”.  Pero “alguien tiene que decirlo”, como titulaba un programa de radio Ramón Pi.  Y sí hubo un comentario bastante miserable a lo de Bellón. Lo borré, porque no aportaba nada al debate.

Otra cuestión llamativa para mí en Cuatro perros verdes: lo de animal… racional o lo que sea: dice un protagonista, no recuerdo ahora quién,  que lo racional se avergüenza de lo animal, y al mismo tiempo se siente atraído por lo animal,  como una fuente de placer. Que en el fondo el hombre no soporta su lado animal, así que lo embellece o lo humaniza, por ejemplo, el sexo con el amor…

Lo que yo pienso, no lo que dice el protagonista, y siguiendo en parte a Paul Diel, va en una doble dirección: el hombre vive bajo el peso de la culpa, ligada a su condición de animal  moral, o más bien primate moral, lo de moral me parece una distinción más profunda que lo de racional. Y  para huir de la condición moral, el hombre trata subconscientemente de volver a la imposible inocencia del instinto. De ahí el “malestar  en la cultura”, que decía Freud, equivocando el diagnóstico.  Y a un nivel más trivial, como el de la novela: no se puede embellecer o humanizar algo como la defecación, que produce vergüenza, pero da cierto placer, como señalaba creo que Cela. El acto sexual también produce vergüenza por su animalidad, pero sí se puede humanizar o sublimar como en el amor de Moncho y Mariana.  Con todo, la animalidad sexual produce al mismo tiempo una fuerte atracción, como se ve en la pornografía, hoy tan extendida. A Javi no le da mucho reparo.

Ese sería un buen tema a desarrollar, me ha llamado la atención porque no lo tratas apenas en la novela, solo como unas referencias ocasionales. 

Cuatro perros verdes

 

Sería muy interesante una revisión de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista español, que pueda proporcionar una perspectiva en parte novedosa de aquel acontecimiento que marcó el destino de Europa: 176 – Revisión de la II Guerra Mundial | Las “solas y borrachas” – YouTube

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(IX) ¿Aclara la moral el sentido? / SGM(4) Tres guerras en una/ Por qué Franco/ “La diosa” en literatura.

O. J. IX: ¿Aclara la moral el sentido?

Tendríamos por tanto en la moral, añadida al finalismo, un criterio más completo para dilucidar la Pequeña Cuestión, es decir, el sentido de la vida corriente, que tal vez podría servirnos para abordar la Gran Cuestión propuesta por Jayam. Y es verdad que todas las sociedades humanas tienen sus normas morales. En nombre de las cuales tratan de decidir la conducta buena y la mala, sensata e insensata, con y sin sentido. Un problema que surge inmediatamente es que esas normas no siempre concuerdan en unas sociedades y en otras, suelen contradecirse internamente y en la práctica son tan invocadas y respetadas como vulneradas. Peor aún, no es raro el caso de que quienes las vulneren tengan más éxito que  quienes tratan de atenerse a ellas.

El problema empeora por cuanto ¿quién puede decidir al respecto? Volviendo a Stalin: tenía una multitud de seguidores (y sigue teniendo muchos), así como de detractores, y cabría preguntarse por el sentido invocado por unos y otros. Incluso sus  admiradores admiten que mató a millones de personas, pero lo consideran el precio inevitable por la construcción de una sociedad nueva, libre de las taras del pasado (la explotación, el opio religioso, etc.). O, más concretamente, que fue el precio por industrializar a Rusia y derrotar la invasión nazi. A su vez, sus detractores ven en sus crímenes y genocidios la realidad de sus pretensiones emancipadoras, puramente ilusorias, aunque  deben admitir que gracias a la política de Stalin  fue posible la derrota de los nazis, de la que se habrían beneficiado también quienes a posteriori le descalifican moralmente.

Es verdad también que en la vida  real nunca o casi nunca se presenta la opción por el bien o el mal, sino una difícil elección y cálculo entre lo mejor y lo peor, pues siempre el bien y el mal vienen mezclados, como ilustraba Aquiles a Príamo. Y el tiempo hace que las consecuencias de las acciones resulten imprevisibles a largo plazo y sean estimadas de forma distinta o contradictoria no solo por unos y otros, sino también en un tiempo y en otro. Así, nuevamente el sentido se nos escapa en gran medida, y la vida puede presentársenos como un “laberinto de errores”, según el desesperado Pleberio; o como el “cuento de ruido y furia sin ningún sentido”, del desesperado Macbeth. En cualquier caso, la moral no parece un criterio decisivo en la Pequeña Cuestión, y sería inútil por tanto para la Gran Cuestión.

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Sería muy interesante una revisión de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista español, que pueda proporcionar una perspectiva en parte novedosa de aquel acontecimiento que marcó el destino de Europa: 176 – Revisión de la II Guerra Mundial | Las “solas y borrachas” – YouTube

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SGM (3). Tres guerras en una.

En realidad, la II Guerra Mundial se compuso de tres muy distintas: la del Pacífico, entre Usa y Japón, militar e ideológicamente distinta de las otras dos, ocurridas en Europa. Y que  si bien acabó con victoria useña, acabó asimismo  con el prestigio de los europeos en el todo oriente, como prólogo al fin  humillante de sus imperios asiáticos.

En Europa difirió también en extremo la guerra en el este entre nazismo y bolchevismo, y la del oeste entre nazismo y liberalismo. Aunque ambas se combinasen,  tuvieron carácter muy distinto y  no pueden explicarse del mismo modo.  La de Rusia adquirió una ferocidad que quizá no ha tenido ninguna otra en siglos. En el oeste, los nazis no tenían intención de ocupar y colonizar a los países, solo de hegemonizarlos dejándoles un amplio grado de  autonomía o independencia real; y con respecto al Imperio inglés, ni eso, le dejarían plena independencia si aceptaba la paz. El verdadero gran designio estratégico de Hitler era “la Gran Alemania” extendiéndola hasta los Urales, y sometiendo a servidumbre a la población eslava. De ahí deriva la diferente conducta alemana, así como, en parte, la respuesta en una y otra parte de Europa.

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Por qué Franco

**Algunas lumbreras predican que  hay que dejar a Franco “en paz y para los historiadores”. Creen que los tontos son los separatistas, proetarras, socialistas y comunistas, que no dejan de hablar de él. ¿Por qué será?

**¿Por qué están contra Franco socialistas, separatistas, PP, C´s y Podemos, todos ellos corruptos? Porque Franco significa la continuidad histórica de España, la independencia y soberanía nacionales, la mayor prosperidad de la historia, gran libertad personal… Cosas que todos ellos odian.

**El franquismo ha dejado un legado perdurable: la monarquía, la reconciliación popular (distinta de la de los políticos), permanencia de la Iglesia y de la cultura tradicional, unidad nacional, prosperidad… Contra todo ello se alza el nuevo frente popular. Por eso sigue siendo actual el franquismo.

**¿Cómo es que algunos liberales y derechistas se suman a las campañas de separatistas y totalitarios contra Franco, mucho después de desaparecido su régimen? Un catedrático lo explicó: por la falta de formación histórica e ideológica de la derecha. No saben de qué hablan y se alimentan de los desechos intelectuales de la izquierda. Por eso importa tanto recuperar la historia.

**Muchos preguntan: ¿cómo es que el franquismo se desmoronó tan fácilmente en la transición? Hay al menos dos grandes causas: la Iglesia despojó al régimen de su principal pilar ideológico. Y el régimen descansaba en alto grado en la personalidad y arbitraje de Franco, pero los Franco no se prodigan en la historia.

**El franquismo cumplió tres funciones esenciales: mantuvo la unidad nacional, suprimió la miseria y el analfabetismo, y eliminó los salvajes odios sociales  de la república y el frente popular. Sin ello no habría sido posible ninguna democracia… la cual está siendo corroída por el antifranquismo.

**La profanación de la tumba de Franco es la mejor demostración de hasta qué punto han degenerado intelectualmente  la derecha, la monarquía y la jerarquía eclesiástica. Todo se lo deben a Franco, pero prefieren sumarse al nuevo frente popular.

**Lemas electorales: Socialismo es corrupción / Socialismo es libertad… para los corruptos y separatistas / Los jefes socialistas siempre fueron bandas de cacos/  PSOE: “140 años de honradez”… ¿Se puede mentir con más descaro? / Socialismo es mentira,  paro y pobreza:  Largo Caballero: 1 millón de parados; Felipe González: 3 millones; Zapatero: 5 millones. El Doctor batirá la marca.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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 ”La diosa” en literatura

Quedamos entonces en que hay poca literatura sobre aquella época, o que es muy floja, y que se debe a un autodesprecio de la propia generación, la  de los años 60. 

No es que se desprecie a sí misma, muy al contrario, está muy satisfecha de sí misma, como que ha traído la democracia y cosas así. Solo que resulta difícil encontrar en ella rasgos  de verdadero interés, moral o intelectual. La novela habla de “perros verdes” porque los personajes no responden al tipo común, aunque existían en círculos  particulares. Igual que los de la novela anterior, tampoco son típicos o costumbristas, pero son reales, como la base histórica de los sucesos.

También ha escrito Bellón: “Otro rasgo curioso de la novela es que no tiene protagonista. Mi deducción es que el protagonista es Pío Moa, partido en cuatro trozos, recurso de novelista”. He visto que algunos se preguntaban  en cuál de los protagonistas te retratabas a ti mismo.

El comentario de Bellón es muy amistoso, y está hecho por alguien con muchas lecturas y que también ha escrito novela. Como el autor viene a ser algo así como el padre de los protagonistas, algo de sus genes han de tener, pero no soy lo bastante esquizofrénico para desdoblarme en cuatro. Además, los personajes con bastante protagonismo son diez, no solo los cuatro. Toda novela está construida con experiencias, incluso íntimas, del autor, y  con las de otras muchas personas que ha conocido, y procedentes de la lectura de otros narradores. Además,  creo que a un novelista le conviene ver literatura psiquiátrica y noticias de  sucesos, porque revelan rasgos inusuales en la conducta humana. Hay además otro elemento: “la diosa” o “la musa”, que, como entendían los griegos, es quien habla a través del autor. Ni la novela anterior ni esta nacieron con una idea o esquema o plan preconcebido del relato para luego rellenarlo con palabras. Esa falta de esquema es un riesgo, porque fácilmente el relato se desmadra y pierde cohesión, pero, en fin, creo que no ha ocurrido. “La diosa” no se ha portado mal conmigo, me parece, a pesar de que suele ser  burlona y gastar bromas pesadas.

Pero veo por ahí, en internet, lecciones sobre cómo escribir una novela, y el esquema o plan resulta primordial.

Cuatro perros verdes

 

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(VIII) Éxito y moral / La cuestión de Lenin / Charla informal

(O. Jayam, VIII) Éxito y moral

 Decíamos que la noción de sentido en la vida corriente, que quizá nos permitiera valorar la vida en su conjunto,  está estrechamente ligada a la idea de  finalismo. La acción humana, en lo que tiene de consciente,  funciona  por objetivos o finalidades, de modo que sería el éxito o el fracaso de ellos lo que nos diera el criterio para valorar su sentido: encontraríamos este al final de la vida, haciendo un balance de éxitos y fracasos; y sin pensarlo mucho, es lo que hacemos habitualmente.

Pero el ejemplo dicho nos pone sobre otra pista: “¿diríamos que la vida con más sentido en el siglo XX ha sido la de Stalin, puesto que triunfó en casi todos sus propósitos y a una escala gigantesca, por encima de cualquier destino individual?”  El tema merece reflexión. Hoy poca gente  elogiaría a Stalin como un modelo de sentido, más bien al contrario, pero sus  éxitos son un hecho objetivo, y si su valoración ha de depender de ellos, la cosa no tiene vuelta de hoja. Podríamos hacer remitir esa valoración al consenso de la gente, y como el consenso nunca es unánime, al mayoritario. De hecho el consenso de admiración a Stalin fue amplísimo en su vida y después de su muerte. Hoy ya no es así, pero ¿valdría más lo que se piensa ahora que lo que se pensaba antes? ¿Y cómo estar seguros de los consensos futuros?

El sentido, en definitiva es otra palabra para el valor de la vida. Y con el ejemplo anterior nos percatamos  de que, si bien está ligado al éxito en las finalidades propuestas, no puede ser este su único criterio. Debemos incluir otro factor:  lo que solemos llamar “la moral”. Diríamos entonces que los éxitos de Stalin resultan moralmente inadmisibles, que son los éxitos del crimen y la tiranía…, que el éxito puede ser insensato, moralmente absurdo. Dejaremos de momento aquí la reflexión, no sin advertir que así como el criterio del éxito es bastante simple y evidente, casi cuantificable, el de la moral resulta mucho más evanescente, más incluso que el de la opinión consensuada. 

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 La cuestión de Lenin (1)

Acabo de leer la biografía  Lenin, el inventor del totalitarismo, por Stéphane Courtois, traducido por  Julia Escobar y con prólogo de Jiménez Losantos. El trabajo revela hasta qué punto se trató de un personaje desalmado, en cuyos mecanismos psicológicos y y sociohistóricos intenta penetrar el autor con notable agudeza. De entrada, la paradoja de que haya gozado de tanto crédito y admiración  el creador del Gulag, del asesinato en masa de cualesquiera resistentes,  de un estado radicalmente liberticida. Admirado no solo en la URSS, donde el culto  al personaje  lo imponía por una mezcla de propaganda asfixiante y  terror, sino entre gran parte de las élites intelectuales occidentales, no necesariamente comunistas: es el culto al éxito como medida del valor de la vida.

El intelectual Lenin solo conocía el trabajo físico  de referencias, pero en cambio tenía gran habilidad –e inteligencia–  para jugar con conceptos abstractos e hilvanarlos. Courtois cita la frase alucinadamente reveladora de un teórico utopista, M. V Petrachevski: “Como no encuentro nada que me parezca digno de aprecio entre los hombres ni entre las mujeres, me dedico al servicio de la Humanidad”. Así, es posible sacrificar a los hombres y las mujeres indignos del aprecio de quien se siente su juez por su autoidentificación con la Humanidad. Lenin no era utopista, se consideraba científico y no pensaba en la humanidad en general,  como hacían los utopistas, sino en el sector de ella, el proletariado, que debía liberarse y con su liberación, eso sí, liberar al resto de los humanos. En fin de cuentas era muy parecido. Y, por supuesto, en nombre del Proletariado estaba dispuesto a sacrificar a los proletarios reales, pero desgraciadamente indignos de su aprecio,  a privarles de todo derecho y masacrarlos, como efectivamente hizo cuando estos le ofrecían resistencia. 

En la actualidad el Proletariado ha perdido prestigio, y las concepciones totalitarias encuentran medios más suaves y por así decir femeninos, que el terror, pero la lógica interna permanece igual, en nombre de la Humanidad, de la Mujer, de la Ecología… El objetivo lo anunció Tocqueville, “despojar a los hombres de los principales atributos de la humanidad”. Atributos tan desconcertantes e incontrolables para sus salvadores. 

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Sobre el comentario de Bellón (de una charla informal)

Me ha sorprendido el comentario de F. Bellón sobre tu novela Cuatro perros verdes: “Hay muchas y variadas novelas escritas en aquella época y sobre aquella época”. En cambio tú has dicho en el blog que apenas hay literatura sobre aquellos años, como si aquella generación se avergonzase de sí misma. ¿Quién tiene razón?

Pues no lo sé. Me gustaría que Bellón hubiera citado algunos ejemplos de esa literatura. No es que no existan testimonios y conozco algunas novelas centrada en aquellos ambientes de época, pero francamente mediocres, en mi opinión. Ahora mismo no tengo ninguna en la cabeza. La trilogía debería recoger el paso del tiempo entre una década marcada por el esfuerzo épico y la violencia, a otra de paz, de preocupaciones muy distintas, para terminar con una tercera, el tiempo actual, tan diferente de los anteriores. El paso del tiempo en España, no como historia, sino como relato en cierto modo mítico.  

¿De verdad crees que existe una vergüenza generacional? 

Sí, como existe una vergüenza generacional respecto a la guerra civil y la posguerra, porque la versión dominante es que ganaron los malos y que la vida se reducía a la descrita en La Colmena. Siempre me sorprendió que los vencedores hubieran sido tan incapaces, ya durante el franquismo, de expresar literariamente aquella época,  sus enormes dificultades, sus hazañas y sus miserias… Que lo hayan hecho sus enemigos.

Se entiende: han sido sus enemigos quienes la han retratado, pero la generación de los 60, es decir, la tuya misma, ha triunfado realmente. Ha sido la que luchó contra el franquismo, la de la transición, la de los progres,  ¿cómo podría avergonzarse?

Veamos: en la novela hay tres personajes antifranquistas: Chano, Diego y una hermana de Diego, llamada Luisa. Chano es antifranquista demócrata, Diego comunista, y la hermana una “progre-moderna”. ¿Les ha ido bien? Chano no puede hacer nada, es demasiado joven y llega demasiado tarde, y aunque simpatiza con los comunistas, también desconfía de ellos. Aquellos que podrían reflejarse en él no podrán invocar posteriormente ningún mérito. La  “moderna” es tan antifranquista como anticomunista, y apenas aparece  en el relato porque realmente tampoco pesaban casi nada en el ambiente, aunque tanto entonces como después lo “pasaban bien”, a su manera. Los que podrían jactarse serían los comunistas, solo que las cosas discurrieron luego de modo muy distinto a como esperaban. Es muy difícil sentirse orgulloso de todo aquello. Bueno, también está Telesforo, el etarra…

Me suena alguna novela que ganó algún premio,  sobre la ETA, creo que hay varias.

Cuatro perros verdes

Me suena también, leí algún trozo, mezclaba a Dios en el título. Me pareció una tontería muy beata, falsamente trágica.

Pero, ¿acaso Diego, el comunista, no resulta un excelente personaje literario? A mí me pareció así, sobre todo visto desde la perspectiva actual: invencible en su argumentación, la funda en datos reales, el comunismo avanza, el imperialismo está corroído desde dentro, en sus propias fábricas de cuadros, de futuros gestores, es decir, en la universidad, cuando la propia Iglesia parece que se le rinde… ¿No sería un gran tema? Has hablado de El cero y el infinito, de Koestler, pero esa novela aborda el tema cuando el comunismo acaba de vencer al nazismo y goza de mucho crédito en el mundo. ¿Cómo podría Diego sospechar la implosión de su modelo  soviético?

Efectivamente. No lo podía sospechar nadie. Resultaba que la enorme superpotencia useña estaba perdiendo en la lucha contra un país militarmente  y económicamente insignificante, como Vietnam, cuya resistencia estaba descomponiendo por dentro a la propia sociedad useña…  Ho Chi-min había dicho: “En las circunstancias internacionales actuales, un pueblo pequeño, unido bajo un partido marxista-leninista, puede derrotar a cualquier agresor”, o a cualquier superpotencia,  algo por el estilo. Parecía la demostración práctica de hacia dónde apuntaba la historia. De todas maneras estas cuestiones en la novela no son lo principal. Diríamos que trata la reacción de  personajes muy distintos ante aquellos ambientes, en gran parte políticos, pero no solo ni siquiera principalmente. No es una novela política. Yo creo que la gente de mi generación no ha sabido captar el trasfondo que se suele llamar humano de todo aquello, porque no lo encuentra atractivo ni sugerente.  Claro que no he leído ni mucho menos todo lo que se ha publicado…

 

 

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¿Comunismo o libertad?/ SGM (3) La guerra de las ideologías / Comentario a una novela

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Crónica: ¿Comunismo o libertad?

**El problema de las elecciones en Madrid se condensa en este aserto: Ayuso está haciendo el discurso de VOX en beneficio del PP. No parece que lo haga como una maniobra intencionada, pero el efecto práctico puede ser el mismo: desviar muchos votos que deberían ir a VOX.

**VOX debe, por tanto, matizar mucho su mensaje. Discurso propio al margen de Ayuso, aunque se le parezca, y no contra ella, pero sí contra el PP. 

**Centrar la denuncia en el Coletas sería un gran error. A estas alturas el Coletas no es casi nada.  Tendría que resultar un verdadero genio de la agitación para salir de la ruina a que le han llevado sus propios manejos,  y  de genio no tiene mucho. El gran problema es el Doctor, a quien viene extraordinariamente bien que la oposición se concentre en el Coletas.

** El Doctor y el Coletas comparten el mismo proyecto político, antiespañol y  liberticida. La diferencia está en que el  Coletas al lado del  Doctor es como un timador de esquina al lado de un estafador profesional. 

**La disyuntiva, por tanto no es  “comunismo o libertad”, sino “socialismo o libertad”, como inició Ayuso en un primer momento, corrigiendo luego a “comunismo”. Para el PP, el Doctor y su cuadrilla no son el problema: al contrario, el PP ansía volver a los “buenos viejos tiempos” de “diálogos” con el PSOE y los separatistas. Cuando en cada diálogo se hundía  un poco más la unidad de España y la democracia.  

**Sin la denuncia constante del Doctor y del significado práctico del “centrismo” del PP y su balance, el país seguirá en la misma deriva, a la que no quedan ya muchas opciones antes del derrumbe.

**El lema “echar al Doctor” no podría funcionar sin el complementario: “e impedir que le suceda el PP, auxiliar del PSOE y los separatismos”.

**La defensa de la monarquía es indispensable, porque es una herencia del franquismo, concebida como un factor de moderación política y de continuidad histórica de España. El mejor modo de defenderla es, no obstante, recordar la experiencia histórica de la II República y el Frente Popular, mostrando cómo los actuales republicanos no mejoran, incluso empeoran a los que en los años 30 llevaron a España a la catástrofe. 

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Apuntes SGM (3) Guerra de ideologías 

En mi libro sobre Europa he tratado de exponer a grandes rasgos la lógica interna de las ideologías y cómo estas dieron lugar a las dos guerras mundiales y a las diferencias profundas entre ambas contiendas.

Así, la PGM fue un conflicto fundamentalmente entre liberalismos parlamentarios, algunos también democráticos. El conflicto consistió básicamente en un agravamiento de las tensiones económicas crecidas por la lógica de dicha ideología. Curiosamente, hasta poco antes de estallar la guerra la mayoría de los analistas y teóricos la creían imposible precisamente por razones económicas: el entrelazamiento de intereses y propiedades del gran capital de las grandes potencias. No podía haber guerra porque todos saldrían perdiendo. Como es sabido, de la contienda surgió por una parte el primer régimen socialista de la historia y por otra una crisis moral del liberalismo, agravada por la depresión económica tras la quiebra de la  Bolsa de Nueva York.

De tiempo atrás, el liberalismo se enfrentaba a la crítica marxista, que sin duda lo debilitaba, creando movimientos en favor del socialismo y el comunismo. Por otra parte, dentro del liberalismo crecían también teorías  y movimientos racistas basados en Darwin o, en general, en concepciones presuntamente científicas: “¿cómo es que la raza blanca europea ha adquirido tal preponderancia en el mundo?”; y preocupaciones sobre el supuesto de que la reproducción  “descontrolada” hacía nacer a muchas más personas poco inteligentes y viciosas que al contrario. Por otra parte, la experiencia soviética y su fuerte impulso expansivo pusieron en serio peligro a los regímenes parlamentarios de diversos países europeos, que reaccionaron con gobiernos “fuertes” para defenderse, incluso con ideologías contrarias como el fascismo y el nacionalsocialismo, que tomaban sobre todo la segunda, aquellos rasgos racistas antes asociados al liberalismo, y que pretendían superar  tanto a este como al marxismo. 

Creo que es con este enfoque, el de la lógica interna de las ideologías en cuestión, como debe examinarse la SGM y su curso, y no como una simple pugna entre potencias políticas. Tendría también interés plantearse por qué el liberalismo  permaneció, aun con cambios profundos, en las potencias anglosajonas, el marxismo se impuso en Rusia y el fascismo en fascismo en Italia y Alemania También cómo funcionó la lucha de ideologías en España. 

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Comentario a una novela

Voy a glosar en este artículo la novela “Cuatro perros verdes”, de Pío Moa, editada (muy bien, por cierto) y distribuida en mitad de la pandemia de coronavirus por Editorial Actas de Madrid.

¿Pío Moa, dice usted? ¿Ese facha peligroso que glorifica a Franco?

No hay más remedio que pasar por ese pantano de insultos y prejuicios que acompañan a Pío Moa. Desde luego, él se los ha buscado, llevando la contraria desde hace más de treinta años a la frágil memoria histórica urdida por la izquierda fundamentalista y la izquierda extravagante.

Pero ahora vamos a glosar una novela, un libro de ficción en el que el autor ha querido retratar un día de la historia de España, en el otoño caliente de 1967, mediante las conversaciones de cuatro jóvenes sin formación sólida y con un compromiso político difuso, pero devoradores de filosofía libresca, y cada uno con una idea particular de los problemas de la España en la que viven.

La editorial hace una presentación ajustada:

“Cuatro estudiantes desayunan en una tabernilla discutiendo, bromeando y disparatando sobre Sartre y el sentido de la vida. El tabernero, burlón, los define: ‘más raros que cuatro perros verdes’. En medio del caos vital de la ciudad, aquella discusión va señalar para los cuatro una jornada singular, marcada por el trauma de un viejo amor, un nunca aclarado crimen brutal en el ambiente gay, una ambición política irrealizable, una primera experiencia amorosa y un atentado…”

El propósito confesado de Pío Moa es exponer al lector joven de hoy cómo era el lector joven de hace más de cincuenta años. Y hacerlo sin manipulaciones que no sean literarias, con un discurso interior y unos diálogos pletóricos de ideas morales tomadas de acá y de allá, como suele hacerse cuando se es joven. Lo consigue, hilvanando las conversaciones y los monólogos interiores con la trama de una jornada rutinaria, pero cosida con un hilo rojo de sangre.

La novela se atiene al clasicismo narrativo. A mí me ha recordado a las memorias, a los libros de diálogos, al género epistolar, modelos que hasta el siglo XIX se emplearon en la ficción culta y moral. El uso de la primera persona con un propósito introspectivo empezó a imponerse con el romanticismo, y la evolución literaria condujo a las novelas de flujo interior del tipo Ulises (de su impenetrable estilo dijo Virignia Wolf, “viola la gramática y desintegra la sintaxis”), La montaña Mágica (alta y solemne como la aristocrática burguesía en decadencia que refleja), Berlin Alexanderplatz (visión clínica de un psiquiatra que conocía por su oficio a la clase baja y se identificaba con ella). Método refractario a la literatura española hasta que lo recogen algunos autores como Alfonso Grosso y Juan Benet, venerados por algunos y creadores de ladrillos para otros, entre los que me cuento. Pío Moa huye de estos berenjenales.

“Cuatro perros verdes” tiene rasgos de novela filosófica. No diré que se pone a la altura de las citadas y de otras que están en la mente de muchos, entre otras cosas porque estoy seguro que Pío Moa no se ha propuesto emular nada, sino trabajar a fondo un retrato generacional en el que hay mucho de él mismo en cada personaje.

La vida no tiene sentido y hay que apechugar con ello. Dios es en el mejor de los casos un mito y en el peor un canalla. Dios nos ha dado el libre albedrío, y nos obliga a comprometernos en un mundo lleno de paradojas morales. En España vivimos en una dictadura, aunque no vivimos mal. Franco es un criminal perturbado, pero a la mayoría de la gente le da igual. El comunismo es la solución a todos los problemas sociales y personales (pagando un precio, eso sí). Los de Eta son unos asesinos, pero forman parte del derecho de los pueblos de España a la autoliberación (sic) y autodeterminación. La democracia europea está muy bien, pero la gente vive mejor en España que en Francia. El sexo es esto y lo otro. La homosexualidad es un trastorno con el que hay que vivir, y que puede conducir al vicio. Las chavalas tienen cabeza además de culos y tetas, y hay que elegir entre casarse y arriesgarse al aburrimiento o al fracaso, o permanecer soltero, satisfaciendo el erotismo como Dios te dé a entender.

Esto es un catálogo simplificado de los temas que desarrollan los protagonistas de “Cuatro perros verdes” en un lenguaje de esos que llaman directos, significando que no es retorcido ni oscuro. La retórica no es propia de Pío Moa. Su primera novela “El erótico crimen del Ateneo de Madrid” es desenfadada y muy entretenida. Si Pío hubiera formado parte del equipo progre del periodismo español, se le habría reconocido universalmente, y la novela vendido mejor.

Cuatro perros verdes

“Cuatro perros verdes” no es un libro fácil de leer, porque hay que trabajarse la identificación de los personajes. No son muchos, y cada uno tiene “un perfil propio” en su discurso. Pero le habría agradecido a Pío que antecediera cada intervención o soliloquio con el nombre del personaje (lo hace de una forma o de otra, pero si lees rápido, se te escapa; por eso digo que es libro que conviene leer despacito). A mí me ha costado empezar a tener claro quién habla o piensa.

A veces los diálogos son estereotipados. Pero es que la vida es así, y no existimos en una época de héroes homéricos.

Otro rasgo curioso de la novela es que no tiene protagonista. Mi deducción es que el protagonista es Pío Moa, partido en cuatro trozos, recurso de novelista.

Para diferenciar la personalidad de los cuatro perros verdes urde un pasado que lastra la psicología de cada uno de ellos (también veo yo aquí rasgos de Pío por todas partes), y presenta al lector unos pocos episodios en los que se apoyará la “acción filosófica” que vamos leyendo. De este modo nos lleva a un final sorpresa en el que se ve la voluntad del autor de no encerrarse en una sucesión de soliloquios.

Hay muchas y variadas novelas escritas en aquella época y hoy sobre aquella época. La ventaja de las últimas es que el autor conoce las consecuencias de los actos de los protagonistas o su relación con la vida social. La de Pío Moa está a la altura de las mejores, por su claridad, su limpia urdimbre y complejidad de tonos, su autenticidad, su pesimismo documentado y vivido por el autor.

Uno de los pozos a los que el autor se asoma es el momento crítico de la juventud en los años sesenta. Todavía se vivía en España una suerte de ingenuidad intelectual, ya contaminada por el existencialismo francés y el malestar de los estudiantes y profesores jóvenes de los Estados Unidos, algo que tenía más que ver con la Guerra de Vietnam que con la ideología o la filosofía que fueron tejiéndose en torno a la derrota gringa en Indochina.

Las novedades explosivas del arte y la cultura occidentales de los años veinte afectó a muchas personas ilustradas europeas, más allende que aquende los Pirineos, por la obvia razón de que en España el número de intelectuales por kilómetro cuadrado era menor. La muerte de Dios, la degeneración de la literatura y el arte hacia un vanguardismo estéril (la esterilidad la percibieron los artistas españoles, donde la vanguardia arraigó poco, aunque lo suficiente como para ganarse un párrafo en las recopilaciones didácticas), la inseguridad física e intelectual después de dos guerras mundiales, todo esto dio lugar a lo que Philipp Bloom en “Los años de vértigo” resumió así: “El yo del urbanita moderno, multifacético, compuesto artificialmente, ataviado industrialmente, politizado e ideologizado sólo podía ser retratado colocando un espejo roto ante personalidades siempre al borde de romperse en mil pedazos.”

Los españoles de la posguerra (mundial y la nuestra) estaban demasiado ocupados en reconstruir y coser sus costuras, los más proclives a la especulación pesimista se habían exiliado, y los comunistas, los más lúcidos agentes sociales del nuevo orden, rechazaron las nuevas propuestas de la vanguardia alimentadas por capital de la CIA.

El fotomontador y muralista José Renau y el pintor abstracto Doro Balaguer, ambos valencianos y comunistas, son dos casos ejemplares de esta situación. En mi biografía “Renau, la abrumadora responsabilidad del arte”, que puede leerse y descargarse en esta revista capítulo a capitulo, se ofrecen documentadas pruebas. Renau se educó en el clasicismo postsorollista, y también recogió importantes contribuciones del expresionismo alemán y el diseño militante de entreguerras. Pero siendo coherente con la idea de que el arte debía servir a la revolución, dedicó todo su ingenio a exponer con claridad y con fuerza su denuncia del capitalismo. En un congreso del PCE en Praga conoció a Isidoro Balaguer, hijo de un antiguo colega y compañero de partido de Renau. Doro Balaguer hacía abstraccionismo, algo que Renau le discutió, sin que entre ambos brotara ninguna rencilla, todo lo contrario. Doro se limitaba también a ser coherente con lo que se vivía en España, todo lo que recordara el clasicismo, el figurativismo, era anatema. Doro no tenía que ganarse la vida con la pintura, y componía lo que le daba la real gana, sin poder librarse de la moda.

Al regresar Renau a España hizo dos descubrimientos demoledores. El primero es que los artistas jóvenes le tenían por un dinosaurio y no le hicieron mucho caso, incluso los comunistas (con la excepción de Doro Balaguer y del Equipo Crónica). El segundo descubrimiento que le llenó de confusión fue que los intelectuales de la generación que le sucedía y sobre todo los más jóvenes eran casi por unanimidad antifranquistas, demócratas o como quiera llamarse, a pesar de haber crecido en una España católica e imperial. Esto lo comprobó en 1976, y le chocó tanto que lo comentó en público; eran como los intelectuales en ebullición de la República, el fermento de la memoria histórica,

Entre 1967, año de la novela “Cuatro perros verdes”, y 1976 se había producido la crisis cultural que había vuelto las cosas del revés. Los chavales de la novela de Pío Moa conservan el tesoro casi intacto de esa ingenuidad optimista que vivían casi todos los españoles que no fueran de confesión anti régimen. Pío ha conseguido retratarlos con profundidad y precisión, superior a la que estamos acostumbrados de los autores que surcan el océano de la memoria histórica.

En definitiva “Cuatro perros verdes” es una buena novela y merece la pena leerse. A los que tenemos la edad de Pío, nos sirve para refrescar aquellos años de hierro y de azúcar (depende para quién), y a los más jóvenes porque les da la oportunidad de entender un retal del tapiz sociopolítico del momento, años 60 y 70.

Entre los periodistas que pertenecemos a la generación de Pío Moa hay bastantes novelistas, algunos de ellos y ellas compañeros de promoción en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid.

Puedo citar (pero no lo voy a hacer, porque son muchos los que no han tenido asiento en el Olimpo mediático, y sería injusto destacar a unos sobre otros) a más de veinte que se han distinguido en los medios de comunicación españoles, y que todavía siguen dando guerra en ellos. Su calidad profesional y literaria es indiscutible, excluyendo las rencillas y odios africanos propios del oficio. Temo que pocos de los ex compañeros de Pío Moa estuvieran dispuestos a tomarse un café con él en un lugar público. Es una pena, porque se pierden a un hombre de calidad moral y cualificado profesionalmente en varias disciplinas.

Si uno mira el artículo de Pío Moa en la Wikipedia, alcanza a hacerse una idea poco afortunada de quién es y de lo que ha hecho, no concibe su personalidad con claridad, porque lo que domina es el mito del ex-Grapo que muda de piel y de convicciones, como si eso fuera una aberración, sólo aceptable si la “conversión” hubiera atracado en los muelles de la socialdemocracia. Los conflictos morales de los cuatro perros verdes son exactamente los del autor, y la novela es, a mi entender, una radiografía suya.

Conocí a Pío Moa no estoy seguro de si en el otoño de 1967 ó 1968, cuando ambos nos dirigíamos a la calle Capitán Haya de Madrid, donde estaba al EOP. Trabajamos el mismo verano como “becarios” en el diario “Pueblo”, donde nos había situado Emilio Romero, por entonces director de la Escuela, porque ambos éramos (yo lo aparentaba al parecer con éxito) unos rebeldes, y quería ver si éramos domesticables. Yo fui un becario convencional, y eso que la oportunidad era digna de tener en cuenta, pero mi vocación periodística no estaba a la altura de la de Raúl del Pozo, por ejemplo, un joven veterano en el diario, y desde luego no me interesaba ni el modelo Yale ni el modelo Marlasca (con C). Creo que Pío no se hizo notar, aunque mi memoria es endeble. Luego se ha visto que era un hombre de acción, como los estupendos personajes de su tocayo Baroja (a quien se parece, no solo en el estilo ágil, sino en el bigote y la calva), y un historiador combativo, que son mucho más entretenidos que los historiadores académicos y mesurados.

He visto poco a Pío Moa en los últimos años, pero sé de él porque me envía de vez en cuando enlaces a sus artículos, sus intervenciones radiofónicas y televisivas, y noticias relativas a él y a su trabajo.

No soy un periodista conocido como algunos de mis compañeros de promoción, pero me reconforta pertenecer a una generación de tipos que dejarán huella, y la de Pío Moa será profunda.

Fernando Bellón en AgroiCultura perinquiets:

 

 

 

 

 

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VII) Éxito y sentido / Perspectivas en Madrid / República y democracia

A. R. (VII) Finalidad, éxito y sentido

Volvamos al principio: Omar Jayam se plantea el sentido de la vida. Los seres vivos, en general, incluso los más complejos, no se hacen tal pregunta, que sepamos. ¿Por qué se la  hace el hombre? Una explicación probable es que la acción propiamente humana, la que escapa al automatismo orgánico del instinto, compartido con los animales, consiste en finalidades conscientes, es decir, orientadas con previsión  y cálculo. O, si se prefiere, posee ese carácter futurizo (Julián Marías) en grado cualitativamente superior  al de cualquier otro animal. Y ello incluso cuando obra por rutina, “sin pensar”, dado que esa rutina ha sido diseñada previamente con una finalidad. El hombre actúa  con propósitos determinados en cada ocasión, para los cuales busca los medios adecuados, o los encuentra en sí mismo. Ese finalismo no queda anulado porque tan a menudo se frustren los propósitos, sea porque los medios se revelen erróneos o insuficientes o se contradigan y neutralicen por otros propósitos de impulso equivalente, o porque los mismos propósitos resulten fuera de cualquier  alcance. En estos casos hablamos de insensatez, de sinsentido, de absurdo  o de locura (en el Quijote tenemos un gran ejemplo literario). También se da con frecuencia la desorientación por la  pérdida de propósito claro, que paraliza y angustia, y es muy frecuente en la adolescencia. No obstante, el finalismo o sentido de los actos permanece, y es lo que permite plantearse el sentido, no ya de tales o cuales actos, sino de la propia vida humana, vista como un trayecto entre el nacimiento y la muerte.

  Y lo primero con que se encuentra Jayam es con el hecho indudable de que ni en el nacimiento ni en la muerte tiene el menor papel la consciencia o la voluntad humanas: escapan por completo a ellas. Esto tiene máxima importancia, pues la propia existencia que llamamos consciente y finalista depende de tales sucesos inasibles para la consciencia: no solo el nacimiento mismo, también todo lo ligado a él, como el sexo,  los condicionantes genéticos, la familia, el carácter y posición social, el país y la época, escapan radicalmente a los deseos y  voluntad del sujeto. También escapa el día, hora y circunstancias de la muerte, salvo por  la certeza  de que llegará y lo hará, excepto en circunstancias extremas, al margen por completo del deseo y  voluntad de la persona. Todo ello carece de cualquier sentido accesible a nuestra consciencia. No obstante, la consciencia de la muerte es lo que permite concebir cada vida humana como un todo, y preguntarse por su sentido. Podríamos entonces buscar el sentido general a partir de las experiencias parciales y cotidianas en que sí lo hallamos.

En las parciales  experiencias corrientes el sentido y el sinsentido de medios y fines juegan un papel primordial,  también para mantener el equilibrio psíquico. Grosso modo tendemos a atribuir el sentido a aquellas operaciones en que el éxito corona nuestros esfuerzos, y el sinsentido a los fracasos, aunque podamos analizarlos para rectificar sus aspectos insensatos. Sin embargo la propia experiencia nos muestra cuán a menudo se frustran los planes en apariencia mejor concebidos y con los mejores medios, no digamos aquellos marcados por una escasa previsión de principio. Prever y calcular son ejercicios arduos, y solo ofrecen cierta seguridad a corto plazo, mientras en el medio y largo crecen los albures e imponderables, incluso para las personas más hábiles. Muy a menudo, además, el éxito de primera hora se transforma en un gran fracaso, y a la inversa. ¿Tiene sentido la vida, entonces, a partir de sus  acciones parciales? ¿Como el conjunto de ellas? Cabría valorar ese sentido para cada uno, incluso para cada grupo social o la humanidad entera, función de los  éxitos y fracasos parciales, estableciendo un balance entre ellos: una mayor proporción de éxitos señalaría un mayor sentido y si los fracasos predominasen predominaría el absurdo. De hecho, ese es el criterio comúnmente utilizado de modo implícito, también por las ciencias sociales.  Claro que ello no nos libra del  absurdo. ¿Diríamos, por ejemplo, que la vida con más sentido en el siglo XX ha sido la de Stalin, puesto que triunfó en casi todos sus propósitos y a una escala gigantesca?

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europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Sería muy interesante una revisión de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista español, que pueda proporcionar una perspectiva en parte novedosa de aquel acontecimiento que marcó el destino de Europa: 176 – Revisión de la II Guerra Mundial | Las “solas y borrachas” – YouTube

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Perspectivas en Madrid

Si, como parece previsible, gana Ayuso, sería a corto plazo un balón de oxígeno para un PP decidido a recomponer como sea la colaboración con el PSOE y los separatistas, echada a perder en gran medida por el surgimiento de VOX.  El hombre del Máster y los suyos van a hacer funcionar de nuevo el espejismo del “voto útil”, y VOX podría sufrir un descalabro considerable. Así, el discurso de Ayuso, tan parecido al de VOX y que  precisamente le ha ganado popularidad, serviría paradójicamente para apuntalar al PP, precisamente el mayor enemigo de VOX. De  ahí que la campaña de VOX será difícil, tratando de escapar  al Escila de oponerse a Ayuso y al Caribdis de darle sus propios votos a ella. 

La intervención, es de esperar que suicida,  del Coletas en la campaña, embarulla más la cuestión: si  VOX y Ayuso dirigen su discurso contra el partido de las chicas del Coletas, saldrá beneficiado el partido del Doctor como una opción “moderada”. Olvidar que el Doctor y el Coletas representan lo mismo es precisamente facilitar la colaboración liberticida e hispanicida del PP y el PSOE.

Suponiendo que Ayuso obtenga una gran victoria sumando los votos que habrían ido a VOX, ¿qué situación se crearía en el PP? Puede ser que a ella le entre la ambición de liderar al partido, lo que llevaría a este a una pugna interna que, con suerte, lo destruiría. Las ambiciones personales cuentan mucho en política. C´s y UPyD pudieron unirse, pero había allí dos elementos, Rivera y Rosa Díaz, indispuestos a ceder el liderazgo. Rosa se hundió y Rivera terminó lo mismo, por su oportunismo y  “ausencia de  formación política e histórica” propias de la derecha. Para el PP, aquejado del mismo mal que C´s, un gran triunfo en Madrid podría ser el prólogo a su descalabro final, como ocurrió con la UCD de Suárez tras su segunda victoria electoral.

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La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Crónica.  República y democracia

**Ayuso está contra la ideología de género, contra la memoria “histórica”,  por la unidad nacional, por la democracia, por la monarquía… en suma, por la herencia de Franco.  Pero sigue en un partido que ha pisoteado sistemáticamente todos esos valores e intereses.

**La batalla de la República es crucial para rectificar las derivas siniestras que no han cesado de agravarse en las últimas décadas, y que amenazan repetir aquella nefasta experiencia.

**Importa eliminar la fácil identificación entre república y democracia. La mayoría de las repúblicas del mundo no son democracias y a duras penas lo fue la española. Y todas las monarquías europeas son democráticas.

**Durante cuatro décadas largas, la izquierda y los separatistas han impuesto su discurso en España, porque el PP ha evitado la batalla de las ideas y finalmente ha secundado al nuevo frente popular. Y también porque quienes estaban en desacuerdo les oponían un discurso demasiado simple, dejándoles la poderosa bandera de la democracia. 

**Un problema de la derecha, también la que se tiene por más o menos franquista, ha sido siempre su escasa ilustración, sus escasas lecturas. Constantemente  es sorprendida por cada nueva invención del nuevo frente popular  y es incapaz de demoler el discurso seudodemocrático en que este se ampara. 

**Gran parte del debate de la democracia parte del equívoco implícito en su etimología. La democracia supone libertades políticas, limitación del poder y selección de oligarquías (partidos) por medio del sufragio universal. La idea de un “poder del pueblo” o “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, es un oxímoron. El poder, de un modo u otro, se ejerce siempre sobre el pueblo, que a su vez no tendría  sobre quién ejercerlo.

**Una crítica falsa a la democracia parte del equívoco etimológico: “¿cómo van a gobernar las masas ignorantes y propensas a las demagogias? ¿Cómo puede equipararse el voto de un semianalfabeto con el de un doctor en lo que sea?”. Las masas no gobiernan, son gobernadas, y los “doctores”, es decir, las oligarquías, son los que practican la demagogia. El mal no está en las masas, sino en unas oligarquías o partidos corruptos o irresponsables.

**No existe una oligarquía homogénea, como no existe un pueblo homogéneo. En los dos casos surgen partidos diversos. Es algo connatural a la sociedad humana. Y dentro de cada partido existen a su vez semipartidos o camarillas más o menos enfrentados. Esto ocurre tanto en las democracias como en cualquier otro régimen, incluso en las monarquías absolutas y en regímenes a la soviética. Solo que en estos las diferencias suelen dirimirse en maniobras ocultas, cabildeos o por la violencia, no por elecciones.

**Una democracia con partidos corruptos, faltos de patriotismo  e irrespetuosos e irresponsables hacia el propio país,  como ocurre hoy y ocurría en la república, puede llevar a la sociedad a la guerra civil, como ocurrió en los años 30, haciendo necesario un régimen que corte por lo sano por un tiempo más o menos largo.

**Otro peligro del funcionamiento democrático es que las oligarquías lleguen a tales acuerdos ideológicos entre ellas que anulen las libertades y establezcan, por el control de los medios de masas, lo que llamó Tocqueville “despotismo democrático”, mucho más peligroso y dañino que los despotismos tradicionales. Es un proceso al que asistimos hoy en España, la UE y Usa. 

**El supuesto de la “aristocracia”, es falso. Todos los partidos se consideran “aristócratas”, es decir, los mejores. Pero todos son oligarquías, es decir, constituyen pequeñas minorías y dentro de ellas son minorías aún menores las que ejercen el poder. No quiere decir  que todas las oligarquías sean iguales, pero su, digamos, calidad político-intelectual o democrática radica en sus concepciones generales,  su conducta práctica –que a menudo solo se aprecia retrospectivamente– y en sus obras.

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