1 de abril de 1939: ganaron los buenos / La “anormalidad” de España.

Ganaron los buenos

Hace 81 años el célebre y sobrio parte de Franco dio por terminada la  guerra civil. ¿Qué puede decirse de ella a estas alturas? Por lo menos lo siguiente:

1. Que la contienda enfrentó por una parte a quienes querían implantar  en España un régimen soviético y/o disgregarla en estaditos  manejables por otras potencias, y por otra a quienes no estaban dispuestos a consentirlo.

2. Que en ella no se jugó la democracia sino la unidad de la nación, la cultura y familia cristianas, la libertad personal y  la propiedad privada, defendidas por los nacionales y atacadas por el Frente Popular, pacto de totalitarios y separatistas.

3. Que la democracia quedaba fuera de cuestión. En el Frente Popular, unos, los más fuertes, aspiraban a implantar un régimen de tipo soviético; otros, despotismos separatistas;  y unos terceros les hacían el juego voluntaria o involuntariamente. Los nacionales, después del caos republicano y las elecciones fraudulentas del 36, no creían que la democracia pudiera contener el alud revolucionario-separatista, y buscaron otras salidas. En 1930, Franco todavía recomendaba la democracia y se resistió a rebelarse mientras hubiera esperanza de reconducir un régimen cada vez más epiléptico.

4. El Frente Popular se presentó como defensor de la república, cuya legalidad había asaltado en 1934, planeando la guerra civil,  y había acabado de destruir desde las elecciones fraudulentas de febrero de 1936, aplastando sangrienta y  tiránicamente la libertad. La falsedad de la reivindicación izquierdo-separatista, masivamente difundida, es la causa de que aún hoy la guerra civil siga sin ser asimilada por la sociedad española. Es también la causa por la que he escrito recientemente Por qué el Frente Popular perdió la guerra.

5. La guerra fue un suceso doloroso, pero en ella ganó la causa más justa. Que volvió a justificarse al ganar también la paz, reconstruyendo la nación frente a mil dificultades y hostilidades exteriores, manifiestas en un aislamiento criminal;   y dejando una herencia de reconciliación y prosperidad, con una sociedad muy superior  en todos los sentidos a la de miserias y odios republicanos causantes de la guerra. Esta es su doble legitimidad, de origen y de ejercicio. Precisamente el Frente Popular desacreditó la idea de la democracia para muchos años. Y no es casual que los partidos que se consideran herederos de él,  nuevamente totalitarios y separatistas, estén destruyendo la democracia decidida en 1976 a partir de la legitimidad del franquismo.

6. La mentira sobre la guerra y el franquismo, sostenida por los herederos del Frente Popular con el auxilio de una derecha abyecta y sin ideas, capaz de identificar democracia con antifranquismo,  es la causa profunda de que la sociedad no logre aprender de la experiencia y tienda repetir lo peor de su pasado, como decía Santayana de los pueblos que olvidan su historia.

7. En este aniversario es preciso que todos recordemos qué fue realmente aquella contienda, quiénes la planearon y provocaron, por qué la perdieron, por qué el pueblo decidió una democratización en orden partiendo de la herencia franquista, y por qué esa decisión ha venido siendo saboteada utilizando la falsedad histórica para transformar el régimen, introduciendo leyes totalitarias como las de “memoria histórica”, de género y similares.

8. Como dirigente máximo en la guerra y la paz –que dura aún hoy, cada vez más amenazada por golpismos y leyes liberticidas–, y por la categoría de sus logros, el general Franco entra en la historia de España con la talla del mayor estadista que ha producido el país  en varios siglos. La reciente profanación de su tumba por los delincuentes que hoy gobiernan la nación deberá ser revertida en su momento. Una sociedad incapaz de respetar a quienes la liberaron de la tiranía y la disgregación se condenaría a sí misma. Restablecer la verdad es una necesidad absoluta para garantizar la permanencia de España y curar una democracia hoy enferma y en gran parte fallida. 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilUNA HORA CON LA HISTORIA
133 – Historia criminal del PSOE (13): Los insurrectos en Asturias entran en crisis. https://www.youtube.com/watch?v=Wa_-VTEs_5k

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La “anormalidad” de España.

Usted descarta el carlismo como solución general en España. Sin embargo fue uno de los ingredientes fundamentales del franquismo y en la guerra civil

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Sí, fue uno de ellos pero ni de lejos el principal. El franquismo no fue un régimen de partido único, sino de cuatro partidos o “familias”, y en general poco tuvo que ver con el carlismo; y  la evolución posterior de este  ratificó su incapacidad como alternativa a la democracia liberal. Es difícil definir con precisión ese movimiento. Por una parte quería volver a la sociedad estamental y de privilegios, regida por la nobleza y el clero con un rey sacralizado, cosa que interpretaba como el orden social querido por Dios. Querían mantener el antiguo régimen, que en España imitaba a la monarquía absolutista  francesa desde comienzos del XVIII, es decir, no era demasiado tradicional español. Y  por otra parte parecía querer ir más allá, a la época de la Reconquista, con los viejos fueros y demás. Por ello detestaban al liberalismo, que preconizaba la unión nacional bajo las mismas leyes, con igualdad ante la ley y  abolición de los privilegios. A pesar de que les ayudaba la mediocridad, corrupción y crímenes de los liberales, no eran una alternativa, desde luego. Y perdieron las guerras en buena medida por la ineptitud e intrigas de la corte del “sacro” pretendiente.  Esto también lo explico en Nueva historia de España, perdone que insista.

Pero el liberalismo ha fracasado a su vez. En el XIX trajo inestabilidad, los pronunciamientos militares, en el XX fue incapaz de contener las tendencias revolucionarias, contribuyó, usted mismo lo dice, al caos republicano y a la guerra civil. Ahora mismo, muchos políticos que han ayudado al proceso de descomposición política actual se consideran liberales. Los democristianos también lo son…

Tal como han ido las cosas, son dos movimientos fracasados en España, el carlismo en el siglo XIX y el liberalismo en el XX. Sin embargo del liberalismo hay elementos irrenunciables como la unidad nacional, los derechos políticos, la igualdad ante la ley. Tanto es así que nadie se atreve a declararse en contra, lo aceptaba hasta Torrente Ballester cuando era ideólogo de la Falange. Bueno, excepto en lo de la unidad nacional,  contra la que parecen estar casi todos, herencia del regeneracionismo.

¿El regeneracionismo estaba contra la unidad nacional?

No estaba contra la unidad, pero favorecía los factores que podían destruirla, empezando por su denigración de la historia. La idea de que España tenía una historia “anormal” implica, naturalmente, que otros países la tendrían “normal”. En concreto la tendría normal “Europa”, mientras que España, ya en la Reconquista habría mostrado síntomas de enfermedad, que en gran parte de manifestarían en una “tendencia congénita a la guerra civil”, al “cainismo”, a la “persecución del pensamiento libre”, luego materializada en la Inquisición, etc. En contraste supuesto con “Europa”, es decir, con la Europa occidental, o más propiamente Francia e Inglaterra, que constituían el horizonte fundamental de  los europeístas, y sobre las cuales demostraban no conocer más que tópicos ni tener deseos de ir más allá. Era una doble ignorancia o más bien distorsión: de España y de Europa. No se puede construir sobre arenas tan movedizas. Era la aceptación de la leyenda negra combinada con un patriotismo a su modo: como españoles, los regeneracionistas se sentían ultrajados por el atraso de España con respecto a Francia e Inglaterra. Lo malo es que creían poder superar ese atraso rápidamente con fórmulas mágicas, básicamente con la destrucción del régimen liberal de la Restauración. ¡El caso es que casi todos se proclamaban liberales! En Por qué el Frente Popular perdió la guerra examino esta peculiaridad del liberalismo español, siempre enfrentado internamente  a muerte, o casi.  Los liberales como enemigos del liberalismo, podríamos decir, exagerando no demasiado.

Aun así, las líneas generales eran correctas: querían una democracia de libertades.

Algunos querían un dictador, un “cirujano de hierro”.  Paradójicamente, España fue probablemente el país o uno de los países  internamente más estables de Europa durante más de tres siglos y el que aún hoy  mantiene unas fronteras más estables; y constructor de un imperio también más pacífico, estable y duradero que cualquier otro europeo; y la Inquisición fue un tribunal mucho más garantista que cualquier otro de Europa, mucho  menos sanguinario que las diversas inquisiciones protestantes, y coincidió con la época cultural e intelectualmente más importante de la historia de España.  Las guerras civiles, el “cainismo” y el estancamiento intelectual han sido en España, más bien, una herencia de la Revolución francesa a través de la invasión napoleónica. Recordar y examinar estas cosas, a contracorriente de la mayor parte de la historiografía al uso, es parte de lo que he hecho en Nueva historia de España.

Pero usted tampoco ofrece una alternativa.

Eso tienen que hacerlo los políticos. Pero cualquier alternativa pasa por el saneamiento, digámoslo así, del pasado. En Nueva historia he expuesto cómo en todas las sociedades existen tendencias integradoras y disgregadoras en difícil  equilibrio. Ahora bien, si partimos de la idea de un pasado negativo de España, las tendencias disgregadoras prevalecerán, como está ocurriendo. Hay dos puntos sobre los que incidir: la gran época de España, siglos XVI-XVII, y el franquismo.  Más allá de clarificarlos en lo posible,   ¿podemos extraer de ellos ideas que nos sirvan para el presente? Lo primero es, precisamente, restablecer la verdad o acercarnos lo más posible a ella desde la consciencia de que lo que hoy prevalece es la falsedad, y de que esta nos está causando grandes males.  

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“Una historia enferma” / Una obra maestra del espionaje y la pericia naval

**El Doctor, el Coletas, el Torra y otros cuantos deben ir a la cárcel, si no queremos que conviertan en cárcel al país

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“Una historia enferma”

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Usted es probablemente el único que ha cargado contra el movimiento regeneracionista, que sin embargo ha sido aceptado por tirios y troyanos como un noble intento de regenerar una España tísica y que ha movido a muchas de las personalidades políticas a intelectuales españolas más valiosas del siglo XX.

 En primer lugar, España no estaba tan tísica: se estaba recuperando de un siglo XIX desastroso, aunque no todo en él fuera malo. El problema es que los regeneracionistas encontraban que España había tenido una historia enferma o anormal, como decía Ortega, un pensador importante pero que en cuestiones políticas e históricas desbarraba con gran autoridad.   Y, al contrario, solían ver en el siglo XIX, ¡precisamente!  una época “vital”,  de buen espíritu, aunque terminara frustrado por la Restauración.

El mundo al revés, según usted. ¿Lo bueno era lo anterior al siglo XIX? ¿Lo malo era la europeización?

Empecemos por lo último. En Nueva historia de España, en los libros sobre la Reconquista y Europa, he intentado responder a esas cuestiones, que generalmente se plantean desde una distorsión de la historia de España y una ignorancia básica de la europea. España es directamente hija de Escipión y de Leovigildo, si se quiere personificar así; es decir, es parte de Europa desde los orígenes. Quiero decir de Europa occidental, porque hay tres Europas bastante distintas.  Con la invasión islámica pudo haber ingresado en el Magreb, pero la Reconquista hizo volver la península a Europa.  Ha participado, con rasgos propios, como las demás naciones, en los grandes movimientos culturales, desde el monástico o el románico hasta las ideologías salidas de la Ilustración, en las que estamos.

Lo que se entendía en el regeneracionismo por europeización consistía esencialmente en cosas como el impulso a la ciencia, la secularización social, la democracia, la alfabetización… Eso se entendía y no otra cosa, nadie en su sano juicio se opondría.

Claro que nadie se opondría, pero…

Sí se oponía una corriente que en definitiva quería volver al Antiguo Régimen, a la España católica martillo de herejes, a la desconfianza del pensamiento y la ciencia, “de cerrado y sacristía, de Frascuelo y de María, de charanga y pandereta, como bien resumía Antonio Machado.

 Esa oposición fue común a toda Europa. Es claro que el Antiguo Régimen había cumplido su misión, si lo queremos ver así,  no tenía futuro  desde finales del siglo XVIII. Pero empezó a ser demolido mediante una orgía de sangre y terror en la Revolución francesa y luego en las guerras  napoleónicas, que en España fueron especialmente catastróficas. Es natural que suscitaran una oposición, aunque luego las ventajas del nuevo régimen, el liberal esencialmente, fueran imponiéndose con mayores o menores dificultades. En España igual que en la mayoría de las naciones. 

  Pero en España siguieron predominando las viejas capas dominantes, no hubo una verdadera revolución.

Oigo esa historia a menudo:  ¡Siempre es la reacción, la derecha, la que manda, pase lo que pase,  ya desde Recaredo o desde los comuneros! ¡A ver cuándo le toca al pueblo, a sus verdaderos representantes! Esa simpleza  está en la base de las demagogias del PSOE o del republicanismo de izquierda del siglo XX. Pero es lo contrario. La “derecha” si así queremos llamarla,  el Antiguo Régimen, fue derrotado en el siglo XIX por la izquierda, que eran precisamente los liberales, y lo fue en guerras, especialmente la primera, que equivalía a una verdadera revolución. A continuación se copiaron mejor o peor las instituciones francesas o inglesas.  Los mayores problemas del siglo XIX no fueron entre liberales y carlistas, sino entre liberales moderados y exaltados. El liberalismo funcionó bastante mal, España quedó como potencia casi insignificante en Europa –no en África– y para arreglarlo surgieron en el siglo XX nuevos movimientos revolucionarios, que conducían al totalitarismo y a la guerra civil, y que vuelven a amenazar lo logrado, mucho o poco, con el liberalismo, fundamentalmente las libertades políticas y la propia unidad nacional.  Hay que tener cuidado con esos “análisis” tan frecuentes, que más que simplificaciones son simplezas de las que ya tenemos experiencia.

Usted pretende, en resumen embellecer un estado de cosas anterior a la Revolución francesa…

Yo no embellezco nada. El Antiguo Régimen es lo que hubo durante siglos, probablemente sus raíces están en el modo como cayó Roma y la imposición de reinos bárbaros germánicos. Pero reducir a eso toda la historia es absurdo. ¿Qué vamos a decir, que toda la historia desde entonces ha sido un error o un crimen hasta que hemos dado con la receta definitiva? Ni ha sido un error ni hemos dado con una receta definitiva. Baste recordar que desde la Segunda Guerra Mundial, Europa  ha pasado a segundo término en los terrenos político, militar y cultural en el mundo. Europa, y con ella España,  han evolucionado a través de movimientos culturales y políticos de gran calado. En unos países les ha ido mejor, en otros peor, es lo normal. ¿Por qué en España ha funcionado  mal, hablando en general, el liberalismo? Es una cuestión interesante, que abordo de modo indirecto en Nueva historia de España, pero que vendría bien tratarse de modo directo, partiendo del hecho de que el carlismo estaba condenado. 

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Una obra maestra del espionaje y la pericia naval.

En agosto de 1780 los ingleses prepararon un extraordinario convoy con todo tipo de provisiones, armas, soldados  y una enorme suma de dinero destinados a la India y sobre todo a sofocar la guerra de independencia de lo que sería Usa. Se trataba de 52  barcos de carga (armados pero con débil potencia de fuego), escoltados por un solo navío de línea y dos fragatas. La debilidad de la escolta para una carga tan valiosa, se debía a que el año anterior una flota franco española bajo mando francés, después de haber desbaratado a una flota inglesa,  había tenido ocasión de desembarcar en Inglaterra, en cuya costa sur de desató el terror. Pese a los apremios del jefe español Luis de Córdova, el superior francés, Guillouet, vaciló, a los pocos días se desató una peste en los navíos y la escuadra tuvo que volver a Francia.  Sin embargo el gobierno inglés quedó tan alarmado que prefirió dedicar el grueso de su armada a la protección de la isla.  Por esa razón, el gran convoy iba poco protegido, y para no ser detectado se le dio orden de navegar lejos de la costa y de las rutas habituales.

   El espionaje español en Inglaterra consiguió enterarse en líneas generales y pudo advertir  a España.  Así una flota hispanofrancesa al mando, esta de vez, de Luis de Córdova y  de José de Mazarredo, partió en búsqueda de los ingleses, perdidos en la gran extensión del mar. El convoy fue localizado el 9 de agosto  en inmediatamente se dio la orden de ataque. La escolta inglesa, al constatar la superioridad de la flota enemiga (27 navíos de línea españoles y 9 franceses), se dio a la fuga dejando a su suerte el valioso cargamento; los demás barcos trataron de huir a su vez, dispersándose. Sin embargo fueron todos (52) capturados sin resistencia, salvo los tres de protección, que fueron los primeros en desaparecer. El botín fue uno de los mayores, si no el mayor, de la historia naval: armas, municiones, vestimenta y otros pertrechos, y  un millón de libras esterlinas, suma extraordinaria para la época, además de 3.000 prisioneros. Fue el mayor desastre logístico de la historia inglesa  y causó otro desastre financiero, hundiendo la Bolsa de Londres.

   Importa señalar además otra consecuencia: la fuerza inglesa en Usa quedó inevitablemente debilitada, lo que hubo de influir en su capitulación al año siguiente en  Yorktown, después de una batalla que fue poco más que una escaramuza. Por su parte, Bernardo de Gálvez había expulsado a los ingleses de Florida y bloqueado su  paso  por el Misisipi, impidiéndoles atacar a los insurrectos por el oeste.

Fue sin duda una operación maestra del espionaje y de la pericia de la marina española, y quizá  el último de sus grandes éxitos. Veinticinco años más tarde, en Trafalgar, se acabó aquella trayectoria, la más importante de la historia naval humana. Y con la invasión francesa el país pasaría a potencia de segunda o tercera clase.

Estaría bien un documental o serie de ellos que relatasen la historia naval española desde, por ejemplo,  la Guerra de los Cien Años hasta Trafalgar. A ver si alguien tiene la iniciativa.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilUNA HORA CON LA HISTORIA
133 – Historia criminal del PSOE (13): Los insurrectos en Asturias entran en crisis. https://www.youtube.com/watch?v=Wa_-VTEs_5k

 

 

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Coronavirus, UE y guerra psicológica / Jayam 21: en un cementerio / El origen de España /Buena novela

Coronavirus, UE y guerra psicológica.

El coste  económico del coronavirus va a ser tan enorme, que Draghi ha propuesto un plan que, en resumen, consiste en mantener las empresas y el empleo con medidas avaladas por el estado, a cuyo fin los estados deben incrementar enormemente su deuda pública; y que esas medidas deben tomarse en colaboración por todos los países de la UE (que no “europeos”, como se dice con cierta perversión del lenguaje). Las deudas públicas en la UE son ya gigantescas, se estiman en hasta el 85% del PIB conjunto. No hacerlo, advierte Draghi, puede llevarse por delante a la propia UE. No lo ven tan claro los países del norte, muy reacios  a aumentar sus primas de riesgo a costa de rebajar las de los países del sur, y partidarios de que cada país se haga responsable de sus políticas económicas. Es de suponer que se llegará a algún compromiso, porque los peligros alcanzarán a todos. 

En cuanto al tópico de  que la Unión Europea garantiza la prosperidad común no pasa de ser un mito. Inglaterra se ha salido sin ningún problema importante, y España crecía más y más sólidamente cuando no solo no estaba en la CEE, sino que esta la había rechazado explícitamente.  Además, política y militarmente la UE ha estado y previsiblemente siga estándolo, bajo la tutela de Usa, y no se vislumbra cómo podría ser de otro modo. Por mi parte siempre he sido escéptico, no con respecto a Europa sino a la UE, y no con respecto a sus países originarios, a quienes probablemente les ha ido muy bien, sino con respecto a España, que quizá tenga menos necesidad de ella de lo que se pretende. Muchos dicen que con políticos como los que tenemos, es preferible someternos a la tutela de Bruselas, pero han sido esos políticos quienes nos han metido en la UE (lo que ellos llaman “entrar en Europa”) y los más interesados en seguir ahí.

El virus está ocasionando asimismo una guerra de bulos e informaciones distorsionadas  que se achacan a Rusia y a  China. En el caso ruso, se trata de una táctica propia de un país de escaso poder real –fuera del nuclear–, que se siente hostigada (¡hasta por España!). En el caso chino, el origen de la enfermedad en su territorio, que, aparte de los perjuicios económicos, la vuelve psicológica y políticamente vulnerable en la rivalidad con Usa,  trata de echar a esta la culpa. La UE y Usa se muestran preocupadas por la difusión intencionada de tales bulos, y piensan contraatacar. Al respecto, vale señalar que no es una táctica específica china o rusa, pues Usa la ha empleado muy abundantemente cuando le convenía, y los españoles tenemos buena experiencia de ello. Es cierto que, si en una situación extrema, tuviéramos que elegir entre Usa y Rusia o China, deberíamos inclinarnos por Usa. Pero lo mejor es mantenernos al margen y ayudar a que esa situación extrema no se produzca. Cosa hoy por hoy difícil, ya que ello exigiría la desaparición  de los partidos que han gobernado o desgobernado  el país desde hace muchos años.  

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En un cementerio

Dice Omar Jayam: Buscar la paz en el mundo es un absurdo / Creer en el reposo eterno también lo es / Una vez muerto, breve será tu anhelo / Renacerás en la hierba que todos pisan, o en la flor que se marchita al sol.

Los cementerios dan buena prueba de ello. En otro tiempo eran frecuentes los epitafios, Lerroux los coleccionaba, algunos muy pintorescos, no recuerdo ninguno ahora. Lo cuenta en sus memorias, las más interesantes y entretenidas de los políticos españoles de la época  (no  confundir con La pequeña historia). Me han contado alguno gracioso, seguramente apócrifo: “Aquí yace Fulano. Hizo el bien e hizo el mal. El bien lo hizo mal, el mal lo hizo bien”.  O, en otra versión, “hizo el mal para los buenos y el bien para los malos”: lo equívoco del bien y el mal, a cuyo pleno conocimiento no accedieron Adán y Eva, quizá por no haber comido bastante del fruto. Esperaban convertirse en dioses y entraron en los tormentos de la moral y la muerte.

Los pequeños cementerios de aldea son especialmente sugestivos: bajo los soles y las lluvias se van corrompiendo los cuerpos hasta no quedar más que restos óseos. Esto lo sabemos  sin necesidad de abrir ninguna tumba. Las lápidas nos informan también de los nombres, la edad alcanzada por los fallecidos y algún detalle más, a menudo alguna lamentación y expresión de esperanza en el más allá. Pero estos detalles son en cierto modo irrelevantes porque corresponden por igual a todos. En un solo muerto se resume la suerte final de los demás, así como el destino de quienes ahora podemos mirar los sepulcros. como una vasta literatura no ha cesado de recordarnos.

Sin embargo, cada nombre en cada lápida se refiere a algo que no podemos conocer: a una vida llena de avatares, incluso si el fallecido es muy joven: sus trabajos, sus ideas y creencias, sus amores y sus odios, sus miedos, sus humillaciones y alegrías…, en fin, los sucesos que componen la vida humana, y que atañendo a todos son distintos en cada cual.  La historia de sus cuerpos es sencilla: creció con los años hasta estabilizarse,  tuvo tales o cuales enfermedades, pasó una etapa de lozanía y fue decayendo hasta el golpe definitivo. Pero su vida difiere enormemente de la evolución corporal, prueba una vez más de  la diferencia profunda entre el cuerpo y el yo, pese a su estrecha unión. El cuerpo permanece pero los elementos biográficos se desvanecen, de hecho se desvanecen continuamente, como humo. ¿En qué medio se desvanecen? Adónde van? Es imposible demostrar que el yo (para el caso el alma) se separe del cuerpo y no perezca con él, pero no resulta difícil ni especialmente absurdo imaginar que el yo perviva de algún modo al margen del cuerpo. Examinando un cadáver, la ciencia puede extraer numerosos datos sobre su vida física, su evolución corporal, daños sufridos, fortalezas o debilidades… pero no parece posible que saque de ahí ninguna conclusión sobre la peripecia vital de esa persona. En cierto sentido esta sobrevive en el recuerdo de sus deudos o amigos, y así lo expresan a menudo las lápidas, pero es una supervivencia enormemente parcial y efímera, cada vez más confusa.

  Hay algo más misterioso: la lápida nos informa de alguien que ha sido real, cuyas ignotas vivencias han sido parte de lo que llamamos realidad, y sin embargo esta se ha disuelto por completo. ¿En qué se ha disuelto? ¿Es real la realidad?  Y si  en trance de muerte la propia persona tratase de recordar con precisión su vida, captar la realidad de ella,  fracasaría inevitablemente. Su memoria retendría, retiene siempre, fragmentos generalmente ligados a impresiones emocionales, y no sería capaz de determinar con claridad si el bien y el mal que hubiera hecho pudiera ser objetivamente apreciable, por otros o por él mismo. Además,  ¿quién podría apreciarlo o juzgarlo? Solo aquella voluntad por la que cada persona ha vivido, y que, según Jayam, se ha complacido en poblar de trampas y amenazas su trayectoria encaminada a la fosa.  

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Orígenes de España

Al escribir Nueva historia de España me planteé, lógicamente, por dónde empezar. Es obvio que los arévacos, o los galaicos o los autrigones, etc., no eran españoles,  se habrían sorprendido mucho si se lo hubieran dicho. No podíamos empezar por ahí.

Pero genéticamente sí eran muy semejantes entre ellos y con los españoles actuales, según indican los mapas genéticos europeos que circulan en la red.

Sí, pero genéticamente creo que somos muy parecidos a los de la zona más occidental de Europa, y no los incluimos en la historia de España. De paso quedaba excluida la racionalización de Sánchez Albornoz sobre España como una especie de saco al que iban a parar todo tipo de invasiones o migraciones,  con las mezclas consiguientes. Al parecer, la población española es genéticamente más homogénea que la francesa o la italiana, por ejemplo. También parece claro que esas migraciones procedieron sobre todo de Europa y el Mediterráneo, y solo en pequeña medida de África, es decir, que estas o las orientales dejaron poco rastro genético. En todo caso, desde el punto de vista histórico-cultural tienen poca relevancia.

Prácticamente todas las historias de España empiezan por los pobladores más antiguos, los íberos y los celtas o anteriores, ahora con  Atapuerca.

Creo que es un gran error que distorsiona de entrada la cuestión. En realidad hay que plantear  la historia real desde la invasión romana, y concretamente desde la II Guerra Púnica.  La he llamado “la guerra del destino”, no solo para España, para toda Europa. Es preciso entender ese punto crucial. Antes, los “españoles” formaban grupos humanos muy diversos, con lenguas diferentes y sin ninguna unidad aparte de ese fondo genético. Entonces comenzó un proceso muy distinto.

Ningún estudio, que yo sepa, da a esa guerra la importancia que usted le da. Usted tendría que explicarlo.

Sí, y es sorprendente que no se la considere así, porque desenfoca de entrada la historia real. Y lo explico abundantemente en Nueva historia, si usted quiere leerla. De haber vencido Cartago, la historia y la cultura habrían sido muy distintas, porque a partir de ahí es cuando Roma se va convirtiendo en el poder dominante en torno al Mediterráneo. Pero, en fin, el planteamiento es muy sencillo: basta exponer cuáles son los rasgos más distintivos de la sociedad española actual y preguntarse por su origen. Rasgos como la lengua, la religión, numerosas costumbres, incluyendo culinarias, el derecho, la autoconsideración como españoles…Todo eso viene de Roma. De ahí la transcendencia decisiva de aquella guerra.

 No obstante,  Hispania romana no era una entidad políticamente independiente. Y si hablamos de esa herencia, también es compartida por Francia e Italia, por ejemplo, con lo que volveríamos de otra manera a lo que usted decía sobre la relación genética con la parte más occidental de Europa.

Sí, bajo el Imperio Romano,  Hispania  se integraba en el Imperio, no era una entidad política propia, más que de un modo muy genérico. Pero luego viene el hecho decisivo del derrumbe de Roma y el caos político subsiguiente. Pues bien, de aquel caos surgen procesos  muy diferenciados en España,  Francia o Italia. En España se va creando una conciencia política y un estado propio, es decir, una nación, a partir de Leovigildo. Y lo mismo, aunque de otro modo, ocurre en Francia. En Italia, en cambio, el caos se eterniza en contiendas entre grupos bárbaros y con los bizantinos. Algo parecido ocurre en Inglaterra entre  los reinos germánicos, pero con una diferencia crucial: en España, Francia e Italia se conserva la cultura latina, que pronto va absorbiendo a los bárbaros, mientras que en Inglaterra sucede al revés, la base latina desaparece prácticamente.

Américo Castro sostiene que ni los hispanos de tiempos de Roma ni los visigodos pueden ser considerado propiamente españoles.

La Reconquista Y España (Historia)

Es uno de los muchos absurdos que circulan. Por lo visto los hispanos y los godos, que comparten lo esencial de nuestra cultura no eran españoles, pero los andalusíes y judíos, que no compartían ningún rasgo cultural esencial con la parte cristiana de la Reconquista,  sí eran españoles. Y  además los mejores culturalmente hablando. El disparate no puede ser más revelador: con él  la Reconquista deja de existir para convertirse en una guerra civil en la que ganaron los peores. Como con Franco, casualmente.  Sin duda Sánchez Albornoz tenía mucha más razón, si excluimos alguna de sus ideas como la ya vista, o la “herencia temperamental”. Lo de Castro es una serie de disparates construidos sobre un disparate de base. Como dije, cuando se plantea mal el origen de España, las distorsiones y contraevidencias se suceden. Sin embargo, Castro ha tenido más influencia que Sánchez Albornoz en muy amplios círculos españoles y extranjeros.

Pues ya es curioso que esas ideas circulen tanto,  aunque usted las llame disparates.  ¿No ha tratado usted de explicar por qué?

En Nueva historia creo que queda aclarado implícitamente. Se trata de una herencia de la leyenda negra, basada en las calumnias de un monje perturbado y en la propaganda de las potencias enemigas de España en los siglos XVI y XVII sobre todo. Entre todos han configurado la leyenda de que aquellos siglos españoles son aborrecibles, y por tanto hay que buscar algunos elementos más satisfactorios, en particular los árabes y judíos, que fueron expulsados. Es decir, la historia de España habría sido una “enfermedad” y su imperio “un sudario” extendido sobre el planeta, como decía algún botarate. De esa miseria  había que salvar  los elementos que supuestamente habían bregado contra esa “enfermedad”, desde los andalusíes a los comuneros y tales o cuales intelectuales secundarios. En la desastrosa historia de España siempre ganaban los malos, desde Recaredo, como decía Gaziel. El problema se agravó mucho desde la derrota del 98 ante Usa, de la que se quiso sacar la conclusión de una inferioridad de España permanente durante siglos,  y soluciones como la disgregación del país o el llamado europeísmo, que por cierto se complementaban. Podríamos decir que Nueva historia y Europa, una aproximación a su historia, son libros complementarios.

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Una buena novela

Señor Moa, leo en Amazon esta crítica a su novela Sonaron gritos y golpes a la puerta, y antes de encargarla me gustaría saber su respuesta. C. G. :

La novela esta ambientada en cuatro momentos de la Historia de España diferenciados, hasta el punto que podrían leerse por separado. El primero corresponde a los primeros años de la república y por tanto previos a la guerra civil. El segundo la propia guerra civil. El tercero esta ambientado en los avatares de un grupo de falangistas en la división azul y por ultimo los años del 45 al 50 ya en la España de la postguerra y la persecución del maquis. La novela esta bien ambientada y desde mi punto de vista mejora en su segunda parte. En algún momento se habla sobre la influencia del Opus Dei en la España de 1945. En mi opinión creo que se exagera su influencia en ese momento y especialmente en la enseñanza. Si bien es cierto que creció con el tiempo, nada vez que ver la influencia del Opus en el año 45 con lo que seria después a partir de la segunda mitad de los 60.Con una visión absolutamente parcial, es muy beligerante con las persecuciones que se hicieron contra la iglesia en España, sin duda ciertas, pero demasiado silente con momentos históricamente probados como Guernica, Badajoz, Malaga y por supuesto la postguerra. No hay ni una sola critica al comportamiento de una de las partes y desde luego es mas que complaciente con ella. Por el contrario no puede ser mas prolija en las descripciones sobre la maldad “roja”. Creo no obstante que si la novela se lee sin prejuicios y se es capaz de leerla desposeyendola de su clara parcialidad, es una buena novela. He leído una critica que la califica como una de las grandes novelas del siglo xx. El juicio con todo mi respeto me parece totalmente inapropiado y desde luego mas que desmesurado.

Es claro que el crítico toma la novela por un libro de historia, y desgraciadamente demuestra no tener ni idea de ella al citar  en el sentido en que lo hace  Guernica, Badajoz, Málaga y la posguerra. Tendría que haber leído previamente Los mitos de la Guerra civil para librarse de tópicos falsos. Por cierto que la influencia del Opus Dei – no recuerdo que la mencione en la novela– creció  rápidamente desde 1939, particularmente en el CSIC. En cuanto a los años previos a la guerra civil, no los trata la obra. El que, a pesar de sus prejuicios, la novela le parezca “buena”, hay que tomarla como una concesión involuntaria.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)https://www.amazon.es/Sonaron-gritos-golpes-puerta-Historica-ebook/dp/B007UQCJNI

 

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Varela Ortega, 11: Aislacionismo useño / Coronavirus y política / El destino en las manos.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilUNA HORA CON LA HISTORIA
133 – Historia criminal del PSOE (13): Los insurrectos en Asturias entran en crisis. https://www.youtube.com/watch?v=Wa_-VTEs_5k

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¿Existió alguna vez un aislacionismo useño?

Dice Varela: “Uno de los lugares comunes más populares de la posguerra es que Estados unidos  es una sociedad con una tendencia endémica al intervencionismo en el exterior. Se trata de una idea muy extendida en Europa, particularmente en Francia y España (…) De hecho, la realidad es aproximadamente la contraria (…) Desde los Founding Fathers son legión los publicistas americanos que  dan las gracias por los dos océanos que preservan  al subcontinente afortunado  de las endémicas querellas europeas (…) Los Estados Unidos debían limitarse a ser un ejemplo de libertad, convivencia y prosperidad , evitando la tentación de andar por el mundo enderezando entuertos  (…) El aislacionismo es, pues, la tendencia recurrente de la opinión y la política norteamericanas”… Aunque, en definitiva, Usa habría roto el aislacionismo para liberar a Europa (a parte de ella) de la tiranía en la I y II guerras mundiales, y luego protegerla durante la guerra fría. Esto, en líneas generales, puede considerarse aproximadamente cierto en relación con Europa occidental, y más en la II que en la I de esas guerras. Pero de ninguna manera en relación con el resto de América y el Pacífico,  zonas que por razones históricas y culturales nos interesan especialmente a los españoles.

En este blog, el 17 de mayo de 2015, recordaba: Cuando las trece colonias americanas se independizaron de Inglaterra en 1781 mediante una guerra que en parte fue también civil, se extendían sobre algo menos de 700.000 km2. Hoy,  doscientos treinta y cinco años después, Usa ocupa 9,7 millones de km2, casi catorce veces más y  como toda Europa, Rusia incluida. Una expansión enorme, la mayor parte de la cual se realizó en muy poco tiempo, a lo largo de la  primera mitad del siglo XIX: Luisiana en 1803, Florida en 1818, Texas en 1836 (completada en 1845), y más de la mitad de Méjico en 1847.

   La mayor parte de estos vastos territorios, que extendieron a Usa del Atlántico al Pacífico, estaban poco poblados por lo que, en general, resultaron una presa fácil. Luisiana fue vendida por Napoleón a cambio de unos millones de dólares, aunque una parte de aquella extensa zona de límites imprecisos pertenecía a España. Florida fue  invadida aprovechando que España se hallaba

inmersa en las guerras de independencia de sus colonias, y después  fue “comprada”  por 5 millones de dólares, que no fueron pagados, sino valorados como contraparte de las reclamaciones que los useños presentaban a España. En aquellos territorios, la mayoría de la población era india,  la cual fue acosada, a menudo exterminada incluso por medios bacteriológicos, y reducida a reservas después de tratados sistemáticamente incumplidos. Texas fue invadida “pacíficamente”  por colonos que primero declararon la independencia contra Méjico y luego la unión a Usa. La ocupación de los actuales estados de California, Arizona, Utah, Nevada, Nuevo Méjico, gran parte de Colorado y de otros,  requirió una guerra  iniciada con diversos pretextos.  Las víctimas de esta expansión fueron en primer lugar los indios. Es imposible saber cuántos serían masacrados, pero suponiendo una población de un solo habitante por kilómetro cuadrado, prácticamente de desierto, pudieron ser seis millones o más. España y Méjico resultaron los grandes perdedores.

  Esta expansión fue realizada bajo la idea de un mesiánico “destino manifiesto”. El presidente John Quincy Adams afirmó a principios del siglo XIX que “la Divina Providencia había destinado todo el continente del norte de América  a ser poblado por una nación con un idioma y un sistema general de principios religiosos y políticos y habituado a unos usos y costumbres sociales”. Aquel plan divino otorgaba a Usa “el derecho a poseer todo el continente para aplicar nuestro gran designio de libertad”. La idea de apoderarse de todo Méjico fue rechazada porque se aspiraba a “una nación de la libre raza blanca”, y en cambio  “más de la mitad de los mejicanos son indios y el resto se compone sobre todo de razas mezcladas”.  En 1861 se produjo una guerra civil muy sangrienta en Usa, y hacia finales de siglo, el “destino manifiesto” se orientó hacia Cuba, Puerto Rico y el Caribe, y con el mismo impulso a las Filipinas y otras islas españolas en el Pacífico.

  Las agresiones useñas se realizaban en general mediante campañas de desprestigio y acusaciones falsas a las víctimas. Caso paradigmático fue la “espléndida guerrita” que le  dio el dominio indirecto de Cuba y directo de Puerto Rico y Filipinas y de otras islas que había pertenecido a España,  seguida de otra contra los resistentes filipinos, aplicada con extremada crueldad y actos de verdadero exterminio; y de acciones de intimidación y beligerancia en lugares tan alejados  de Usa como China o Japón.

Así pues, encontramos  una política nada aislacionista y sí mesiánica e imperialista con respecto a la América hispana y el área del Pacífico, donde se apoderaron también de posesiones hispanas. Es llamativo que la independencia del Imperio español fuera realizada por los criollos  en medio de un antihispanismo frenético invocando el ejemplo de Usa y de la revolución francesa; pero fue allí también donde el conocimiento directo de cierto rasgos de la “Divina Providencia” y de la “aislacionista” libertad useña terminaron generando un antiyankismo casi tan fanático como el antihispanismo.  Antiyankismo y antihispanismo, eran también expresiones de la corrupción, la impotencia y la nulidad política de los nuevos estados, que de hispanoamericanos iban evolucionando a “latinoamericanos”. Probablemente ningún país ha realizado en los dos siglos últimos más intervenciones militares exteriores que Usa, aun descontando las guerras mundiales y la guerra fría.

Por tanto, quizá los países de Europa occidental demuestran una especial ingratitud al motejar de imperialista y agresiva a Usa, pero en cuanto a España e Hispanoamérica se trata de una evidencia histórica.  Esto, naturalmente, no cuenta nada para la servil historiografía anglómana con su peculiar estilo entre frívolo y pedante. En realidad les agrada ese imperialismo  porque, desde su punto de vista, España e Hispanoamérica no tienen casi nada positivo que ofrecer, y les conviene asimilarse a sus “superiores” si quieren progresar. Todo su análisis acerca de Franco y el franquismo parten de esta idea central  expuesta poco veladamente bajo el membrete de una “democracia”  que últimamente viene sirviendo para crear caos y guerras civiles en diversos países.

Por lo que respecta a la II Guerra Mundial, también la versión de Varela es básicamente un resumen revuelto acríticamente  en  la historiografía anglosajona, un tanto lastrada por la propaganda.

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Coronavirus y política

El coste económico de las medidas adoptadas contra la plaga es tan alto que, a menos que la crisis se supere pronto, será preciso buscar otras vías menos costosas (parece que en Holanda y Suecia van por ahí) pues va a provocar, está provocando ya, desempleo masivo  e incluso hambre.  Un caldo de cultivo para las peores demagogias liberticidas. En Italia ya han comenzado conatos de revueltas, con asalto a supermercados y llamamientos a la rebeldía. No hablemos de los países más pobres y menos organizados, donde la miseria  en algunos sectores de la población se está volviendo dramática. No faltan analistas que proclaman “el fin de un mundo”, no se sabe bien cuál. De momento ha puesto en crisis también la Unión Europea, a la que el perverso o estúpido lenguaje de los políticos confunde con Europa.

Por lo que respecta a España, estamos en el inicio de una campaña del PSOE para culpar al PP. Ayer, Luis del Pino decía, con su constitutivo optimismo, que esa campaña estaba condenada desde el principio por los hechos. Siempre se olvida la historia. En 1934, los criminales que organizaron una guerra civil para implantar un régimen soviético, una vez derrotados organizaron una tremenda campaña para presentar como criminales represores a quienes habían defendido clarísimamente  la legalidad republicana.  Y tuvieron un éxito extraordinario entre masas muy amplias. Saben hacerlo, es casi lo único que saben hacer bien. Cuando el Prestige, la campaña fue gigantesca y en extremo agresiva, pese a el gobierno hizo lo único que se podía hacer. Y cuando el 11-m, la orgía de mentiras, movilizaciones y exigencias no fue menor. Pero hay algo de justicia poética en todo ello: es el PP de los señoritos incultos y sin ideas  el que ha regalado a izquierda y separatistas los grandes medios de masas

Pero, como señalaba hace unos días, quizá en estas trifulcas se hundan los dos partidos que han llevado a España al golpe de estado permanente, a la ilegalidad como norma. VOX podría y debería aprovechar la situación para destacar como la única alternativa posible a una putrefacción de partidos que está contagiando a toda España, un virus no menos letal que el de corona.

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Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío] https://www.amazon.es/Sonaron-gritos-golpes-puerta-Historica-ebook/dp/B007UQCJNI

El destino en las manos

–Tu referencia a Antígona, ¿quiere decir que para Sonaron gritos  te has inspirado en esa leyenda?

–No tiene nada que ver, aunque en Antígona tiene el fondo anterior del asesinato de Layo, un sujeto repugnante e introductor de la pederastia,  por su hijo Edipo, cosa que Freud interpretó a su manera. Ahora no se habla del complejo de Edipo, pero no hace tantos años era una explicación cultural y sexual aceptada en muchísimos círculos intelectuales. Recuerdo la anécdota de unos escritores useños de visita en la URSS a quienes preguntaron sus colegas soviéticos por las influencias en la literatura useña de entonces. Los useños mencionaron a Freud, y tuvieron la impresión de que los soviéticos no lo conocían, lo que les pareció un atraso fsorprendente.

–Pues a mí me ha parecido ver semejanzas en tu no vela precisamente con el mito de Edipo, no con el de Antígona. Antígona no mata a su padre ni interviene en la muerte de su madre, como en la leyenda de Electra.

–No sé dónde he leído que Antígona expresa el conflicto entre la ley antigua, consuetudinaria, no escrita, y la ley positiva. Antígona cree que la ley antigua “viene de los dioses” y es superior a la positiva.

–Yo diría que expresa más bien el conflicto entre la moral y la ley. A la moral también se le llama “ley natural”, pero ese es otro tema.

–Tú has venido a hablar de tu libro.

–Más bien a que me habléis, pero veo que no es fácil.

–¿Se diferencia de lo de Edipo, sí o no? En las dos  hay un personaje que se cría en una familia adoptiva y  termina matando al padre. Son semejanzas claras.

–Claro que se diferencia. Layo, el padre de Edipo, no asesina a la familia adoptiva como lo hace el padre de Alberto. Edipo mata a su padre en un momento de furia por sentirse tratado “como un cualquiera”, y ni él sabe a quién ha matado ni el padre quién es su matador. En la novela, el padre no sabe que Alberto es su hijo, pero Alberto sí sabe que el  que van a matar es su padre. Y el motivo no es el yo, el orgullo  herido de Edipo, no tiene nada que ver. No digamos si le damos la interpretación freudiana. La similitud en todo caso puede verse como obra del destino. Es el destino el que lleva a esa situación.

–Yo no creo en el destino. Creo que cada cual se labra su destino con sus obras.

–Todos los partidos y todos los políticos nos exhortan a que tomemos nuestro destino en nuestras manos. A mí me parece un punto de vista racional y movilizador, mientras que la creencia en el destino te paraliza y te vuelve paranoico, te hace buscar continuamente lo que el destino te ha de deparar.

–¡Por cierto! No hay más que ver la cantidad de canales de televisión de echadoras del tarot y cosas por el estilo, y las secciones de adivinación y astrología. Son consultadísimos. Y a lo mejor creéis que es por gente ignorante. Pues  hay de todo,  políticos, banqueros, gente de carrera, a veces gente brillante.

–Como la bruja gallega de Pujol, ¿no? O aquellos ejecutivos que querían tirarse a sus secretarias, que no les hacían caso, y consultaron a un brujo brasileño, que les hacía beber sangre de guacamayo mezclada con su propio semen y… ¿No está la reina o la princesa de Noruega o alguien así liada con un brujo? He leído que su anterior novio se suicidó. Y por el metro salen los “profesores” africanos que te aseguran el éxito en los negocios, el amor, la salud… Por no hablar de las gitanas que te leen la mano…

–Pues ya veis. A lo mejor esos políticos que siempre están hablando de tomar el destino en las manos quieren decir que ellos lo toman consultando a echadoras de cartas y brujas.

–Otra cosa es aceptar el destino: cuando la gente se casa  promete mantenerse unida afrontando lo que le depare el destino. Claro que muchas veces no es así, cada vez menos. El destino se burla de todas las promesas.

–¿Hacemos una encuesta entre nosotros a ver quiénes creen en el destino y quiénes no?

–Mira,  esto se desmadra. Hablar de destino es hablar de la vida. Mi punto de vista es que nadie puede dominar el destino, nadie se labra su vida con sus obras. En parte sí, en parte. Si estudias para médico y te dedicas a la medicina, ahí todo va muy racional y medido. Pero como médico puedes cometer un error  que arruine tu carrera, puedes casarte con alguien que te haga la vida imposible, puedes tener algún hijo que salga delincuente o drogadicto, tener algún accidente o enfermedad que te incapacite, buscarte una querida y arruinar tu vida familiar, qué sé yo. Pueden pasar mil cosas que no puedes controlar en absoluto. La vida es en gran medida incierta, por mucha racionalidad e interés propio o sentido común que le apliquemos o por muchas brujas que consultemos. Cuando los políticos hablan de controlar el destino están estafando a la gente.

–Yo creo que la política consiste en estafar a la gente, prometiendo lo que no pueden dar y que saben que no pueden dar. Pero como todo el mundo quiere ser feliz, el que promete más felicidad, ya sabes.

–Bueno,  esto es muy discutible.

–Si no os importa, vuelvo con la novela: los personajes reaccionan como saben o como pueden, o  según sus inclinaciones, en unos tiempos muy tempestuosos. Creo que no son personajes planos ni estereotipados, pueden estar más o menos logrados, pero triviales no son. Hay mucho más que el destino de Alberto, pero este es el hilo conductor aunque no lo elaboré así previamente. Pero cada personaje tiene su destino. Los dos amigos eligen el peligro, pero no quieren la muerte, no son suicidas. Porque, desde luego, nada de aquello entraba en sus planes o en sus deseos.

–Lo de Paco me interesó. Es un tipo mujeriego, un donjuán, quiere a las mujeres con las que se relaciona, las aprecia,  pero encuentro que no se enamora de ninguna. Solo se enamora al final, y con eso provoca la catástrofe. ¡Qué dirían Tolstoi u Ortega, lo malo que es el enamoramiento! ¿Lo tuviste en cuenta? La culpa le desmorona por dentro, así que elige el suicidio, porque seguir en Rusia sabiendo con certeza la derrota es como suicidarse.  En cambio, antes de ello era una persona optimista, extrovertida, sin miedo, confiaba en su destino.

–¿Un donjuán? Don Juan no apreciaba a las mujeres, es un personaje diabólico que busca hacer el mal. Yo no he visto a Paco así.

–¿Estáis de acuerdo con Tolstoi y con Ortega? ¿Y veis? El misterio de la vida. una buena novela debe reflejar ese misterio…

(A quien pueda interesarle, dado que las librerías están cerradas, lo mejor es recurrir a Amazon o encargarlo en algún centro que funcione online)

Otra opinión sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/sonaron-gritos-y-golpes-a-la-puerta-11470/

 

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De todos los misterios…

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilUNA HORA CON LA HISTORIA
133 – Historia criminal del PSOE (13): Los insurrectos en Asturias entran en crisis. https://www.youtube.com/watch?v=Wa_-VTEs_5k

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De todos los misterios…

–Al psiquiatra le pasa lo que el político que remeda Mariano Ozores: que no tiene nada que decir porque, de momento, no se le ocurre nada. Simplemente que hay mucho chiflado por ahí suelto. Empezando por políticos y periodistas. Bueno, chiflados aprovechadillos, eso sí. No he leído El erótico crimen, lo digo por lo que decís de él.

–Bien, volvemos al criterio. El tema del Erótico crimen es una parodia de las ideas progres, que se vienen imponiendo desde hace decenios. Tiene una intención muy clara en eso. Que luego la resuelva mejor o peor ya es otra cosa. Para mí, el criterio es lo agudo y a fondo  que penetre el ataque, que no se quede en gracietas que hacen reír pero resbalan sobre la superficie.

–¿Y no tiene intención tu otra novela, la de los gritos y golpes? Dices que te surgió así, por las buenas, sin pensar, vamos, pero la he visto publicitada como “la gran novela de los años de hierro”.

–Sí, tienes razón, aunque una cosa no quita la otra. En principio la idea fue partir de un hecho real que me contaron. Según se iba desarrollando entendí que sería una novela sobre aquellos años completamente distinta de las muchas que se han publicado.

–¿En qué es distinta?

–¿No la has leído?

–No.

–Pues que alguien te lo cuente.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

–Desde luego es muy distinta. Nada que ver con La soledad de Alcuneza, que me ha parecido una buena novela, ni con las de Cela, ni con las de Gironella o las que tratan la División Azul, que he leído algunas. muchas de ellas excelentes. La acción, o el modo como se trata la acción en la tuya no es la habitual, y los personajes tampoco son habituales. Yo diría que apenas son personajes españoles, me refiero a Alberto y Paco y otros cuantos.

–¿Por qué no son españoles?

–Tú lo has dicho cuando hablabas de los de la División Azul, que no encajaban en los típicos divisionarios, por ejemplo.

–Es que he rehuido lo  típico, precisamente, y lo costumbrista. A ver si va a ser como esos extranjeros que se figuran a los españoles como toreros o bailarinas de flamenco.

–No quiero decir eso. Es que psicológicamente no los veo muy españoles, no sé cómo  decirlo. Hablan y actúan  y piensan de una manera que no es de aquí.

–Tienes razón, no son típicos, pero yo sí los encuentro muy de la tierra. No frecuentes, pero sí de la tierra. Carmen es muy católica, hay algunos curas, es curioso, pero en las novelas de la época, o de ahora, no suelen aparecer curas, como si no existiesen. Paco y Alberto no se sabe lo que son, si son creyentes o no, si son patriotas o no.

–Hombre, patriotas son los dos, a su manera, y creyentes… como siempre están con sus filosofías se ve que por lo menos buscan algo y no sueltan parrafadas ideológicas. Se revelan en la acción más que en discursos. Eso me parece bien.

–Sí, me gustaría que fuera la gran novela de los años de hierro. Me gustaría, porque las que conozco no me convencen. Pueden ser más típicas, es cierto, más reconocibles para muchos, pero las encuentro lastradas por ese espíritu de fondo doméstico y algo polvoriento de la literatura referida a esos años.  Fueron años épicos, por las circunstancias, pero con pocos personajes épicos, muchas aventuras pero pocos aventureros. No sé por qué será, en unos casos creo que es porque el catolicismo tradicional es muy poco compatible con la épica o la aventura, y la literatura no católica está demasiado influida por una u otra ideología. Por eso encuentro esa literatura polvorienta, un poco plana y previsible. Yo he querido hacer algo muy distinto, otra cosa es que lo haya conseguido. Sobre eso hay opiniones contrapuestas. Siempre las hay, claro.

–Sí, la época merecería otras aproximaciones y otros estudios. Lo que no entiendo es por qué terminas el relato tan abruptamente ni a qué viene el título raro de la última parte “De todos los misterios” ¿De qué misterio se trata?

–Bien, Alberto recibe al final una revelación que le anonada. Es como si, sin saberlo, hubiera recibido al principio una misión y que hubiera ido cumpliéndola de modo inconsciente a través de muchas peripecias, y que una vez cumplida le hubiera dejado vacío. Al matar al padre es como si se suicidara, como si se hubiera matado a sí mismo, a su vida anterior. Lo del misterio se refiere a unas frases de la tragedia Antígona: el mayor misterio para el hombre es él mismo, su propia condición.

–¿Dice misterios o dice prodigios? Me suena que no es misterios.

–No sé griego. Creo que se traduce con distintas palabras. Pero me conviene más  misterios, porque me parece más adecuada para la novela. Con el crimen inicial, Alberto emprende una vida borrascosa que le conduce a lo que le conduce. Un comentarista escribió que el final lo había barruntado ya desde el principio, pero la verdad es que no estaba planeado. Lo imaginé cuando ya el relato se acercaba al final. Es más, os lo repito: el protagonista cumple aquellos diez años de su vida como cumpliendo una misión inconsciente. Si ya en el principio hubiera dado con el asesino de su familia y hubiera acabado con él sin saber quién era, la novela habría sido muy diferente y sin el tono que tiene esta. Alberto termina matándolo,  u ocasionándole la muerte, pero sabiendo muy bien quién es, y esta es la cuestión. Desde su vuelta de Rusia podía muy bien haberse acomodado a una vida tranquila con Carmen, de hecho se casa con ella. Pero finalmente toma la decisión de buscarse un nuevo peligro con lo del maquis, lo cual está a punto de provocar la ruptura conyugal. ¿Por qué lo hace? Ni él mismo lo sabe bien, lo justifica diciendo que es su última aventura, como quien toma la última copa después de una noche de farra. Pero el hecho es que termina como termina, y su vida cambia radicalmente. Como si hubiera cumplido un designio ajeno a él y quedase entonces, no sé cómo decirlo…

–Ya lo has dicho: vacío, anonadado.

–No me parecen las palabras justas. Algo así, da igual.

–¿No podía concluir como en tantos relatos, que después de muchos esfuerzos ha hecho justicia y ha terminado bien?

–No, en realidad no ha terminado bien, no es un final feliz, todo lo contrario. Además, él no se había esforzado en llegar ahí, había olvidado el asunto una vez el asesino se le había ido de las manos. Pero finalmente todo ocurre como si, efectivamente, lo hubiera planeado. Lucha en Rusia, donde también luchaba el asesino, en el bando contrario, sin posibilidad de encontrarse. Terminan encontrándose en Galicia. En cierto modo hace justicia, pero esa justicia se parece a un suicidio, y todo ocurre como si él hubiera sido juguete de una fuerza ajena a su consciencia.

–Y luego dices que no tenías nada planeado, que todo fue surgiendo así, sobre la marcha.

–¿Me creeréis si os digo que toda esta explicación se me ha ocurrido ahora mismo? No la veréis en otros comentarios que he hecho. Yo mismo me preguntaba por el sentido de todo el asunto. En otras palabras, el autor de una obra literaria no es del todo el autor. Quiero decir que puede serlo, planearlo todo muy cerebralmente, o puede no serlo más que a medias, por así decir.

–Pero acabas de decir que a esa última parte le pusiste lo de los misterios. Luego ya tenías esa idea.

–Tenía esa idea vagamente, pero muy poco clara. Ahora lo veo con más precisión. Por eso os he dicho también lo de los mitos y la literatura, tomadlo como queráis.

Alguien que vio el final ya al principio:  https://archipielagoduda.blogspot.com/2013/07/la-magnifica-novela-de-pio-moa.html

Un detective catalán penetra en el sórdido mundo de la intelectualidad organizada madrileña. Una novela negra como la vida misma: https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

 

 

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