En los años 1212, 1213 y 1214 se sucedieron en España y Francia tres batallas decisivas en la historia de los dos países y de Inglaterra. “Una hora con la Historia”. https://www.youtube.com/watch?v=5EtnypaFskA
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P. Ha pasado sin casi pena ni gloria el trece centenario de la batalla de Covadonga, y ello resulta muy significativo. ¿Escribió ud su libro pensando en tal aniversario?
–A decir verdad, no, los aniversarios casi siempre se me pasan, incluso el mío. Pero ha sido una buena coincidencia la salida de mi libro. Dice ud que es significativa la casi ausencia de celebraciones, pero ¿en qué sentido lo es? A mi juicio revela la escasa conciencia que tiene el español medio actual de su historia y de su cultura. Y esa falta de conciencia proviene de una labor muy intensa desarrollada por prácticamente todos los partidos y medios de masas contra la idea misma de España durante cuarenta años. El pretexto ha sido el franquismo, demonizado brutalmente, y demonizado precisamente por haber reivindicado la historia de España contra los separatistas, internacionalistas y similares. El ataque al franquismo encubre el ataque a España, y lo más demostrativo es que se realiza a base de la falsificación sistemática del pasado.
P. Ud habla de los partidos y medios de masas como si se hubieran puesto todos de acuerdo, pero eso parece imposible.
–Parece imposible y lo es. Por una parte quedan algunos opuestos, pero por ahora son muy minoritarios. Y por otra parte se trata de actitudes, más que de ideas. Ya dije que en la transición se confundió muy pronto antifranquismo con democracia, esa fue una carta que supieron jugar muy bien las izquierdas y separatistas ante la inanidad intelectual y oportunismo barato de la derecha. Eso ya desde Suárez. Hubo un órgano de expresión, El País, que fue el principal instrumento de la campaña, con un éxito extraordinario, seguido por el ABC de Ansón. Lo he tratado en Los mitos del franquismo. La historiografía española es tan mala que incluso las cosas más evidentes se le escapan o no sabe valorarlas.
P. Pero seguimos en las mismas: ¿por qué tuvo tanta influencia El País? Puede decirse que estaba en el aire de la sociedad española, que esta lo necesitaba.
–Efectivamente, hay algo de eso: un cambio de régimen produce una tendencia fuerte hacia el extremo contrario. Por otra parte El País se presentaba como una forma de regeneracionismo, reivindicaba a Ortega, etc. Y además era un periódico mejor hecho técnicamente que los demás. Daba impresión de mayor modernidad, de mayor relación con las corrientes vivas del extranjero, frente a la “casposidad” de la prensa, todavía importante por entonces, que trataba de mantener otra línea. Debo insistir en el papel sencillamente nefasto, política e intelectualmente, de la Iglesia progresista, mal compensado con el sector minoritario más o menos integrista. Lo “facha” quedó identificado rápidamente con un estilo entre patriotero e integrista, desde luego antidemócrata y que a la mayoría de la gente le resultaba pesado y opresivo, y falto de humor salvo para el chascarrillo. Y ha sido cultural e intelectualmente muy poco creativo. Era bastante agudo para señalar los fallos del sistema que se iba formando, pero como alternativa no podía atraer a casi nadie. Se le oponía una España “moderna” de rasgos difusos, “europea”, “democrática”, que no quería saber nada del un pasado “enfermo”, “anormal” como lo consideraban tantos desde Ortega o Costa. Y la Reconquista era precisamente el paradigma de ese pasado “oscuro” frente a un Al Ándalus progresista, liberal y culto. Como ha dicho algún chiflado “progresista”, Pelayo era el Franco de su tiempo. Y hay algo de verdad en ello si le quitamos el tono peyorativo. En general todo eso es extremadamente estúpido, pero ha venido calando precisamente porque, como digo, se presentaba y se presenta con esas etiquetas de “europeo”, es decir, implícitamente no español, “democrático”, es decir, antifranquista, y “moderno” contra el pasado “anormal”. Estas son cuestiones muy serias e interrelacionadas, y he tratado de analizarlas en mi libro. De todas maneras, la historia da muchas vueltas y los ambientes sociales cambian.
P. ¿Confía ud en que estemos al final de la época antifranquista y “moderna”?
–No puedo decirlo. De momento tenemos una ofensiva aún más radical que la de Zapatero, y prácticamente sin oposición, intelectual ni política, salvo algunos islotes y francotiradores como yo mismo, y una resistencia popular difusa y confusa, pero que va a más. La actual democracia no es tal cosa, es una auténtica basura. Recuerde cómo Felipe González cayó entre un clamor de regeneración democrática. Aznar subió al poder y en lugar de hacer algo al respecto se apresuró a pasar página. Porque si en realidad la izquierda es antidemócrata y de querencia totalitaria, la derecha es a-demócrata, piensa en una “democracia de amiguetes” que se entienden entre sí al margen de cualquier otra cuestión. Y así ha ido emputeciéndose todo hasta la actualidad. Vox me parece bien, pero políticamente es insuficiente e intelectualmente un tanto roma. Como es tradicional en la derecha, la cultura le importa poco. Por decirlo de otra forma: todo esto viene de los movimientos políticos e intelectuales generados por el 98 que han dado lugar a los frentes populares. La oposición a ellos ha sido siempre más instintiva y más apoyada en la inercia de un pasado que no puede borrarse así como así, que en un movimiento ideológico algo potente. Durante todos estos años la historia de España la han escrito fundamentalmente sus enemigos, y lo mismo la historia del franquismo. He tratado de cambiar ese panorama, pero un tanto en vano. A la mayoría de los “franquistas” les bastan con cuatro tópicos más o menos conspiranoicos para sentirse a gusto con ellos mismos y con la historia. En fin, ya veremos… como dijo el ciego.
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Un tal Omar G. Encarnación ha escrito en la New York Review of Books un artículo perfectamente demencial sobre el franquismo, con motivo de la delictiva amenaza de Sánchez de profanar los restos del Caudillo. En él recoge, muy agravados, todos los disparates de Preston. Son cosas ya muy rebatidas y no voy a detenerme en ello. Lo significativo es que aparezca en una publicación presuntamente seria y sesuda.
Tengo la esperanza de que pronto salga en inglés Los mitos de la Guerra Civil, cosa que debiera haber ocurrido hace mucho tiempo. Por extraño que resulte, los prejuicios y la censura sobre esa cuestión son mucho más fuertes en Usa, Francia o Inglaterra que aquí. En todos ellos prácticamente la versión propagandística de izquierda y separatistas es, más que dominante, única. Estuvo próxima a salir la traducción al francés, e incluso fue anunciada, en la prestigiosa editorial Tallandier, pero a última hora reconsideraron su “oportunidad”. En Inglaterra domina la escuela de Preston hasta el punto de que citarme por algunos historiadores algo distintos se ve como una herejía peligrosa. Etc.
Creo que, en el fondo, en todos esos países escuece el hecho de que el franquismo y la independencia de España se mantuvieran contra todas las presiones, chantajes y amenazas al terminar la guerra mundial. Y que, contra todos los análisis y profecías de unos y otros, España se reconstruyese sola y prosperase espectacularmente, con unos grados de libertad muy apreciables y sin deber nada a Usa o a Stalin.
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Involución permanente, con Luis del Pino: Carta abierta al Papa. Algo sobre “El erótico crimen…”: https://esradio.libertaddigital.com/sin-complejos/involucion-permanente.html :




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