Pesadilla en el Ateneo

Solo una de las grandes lámparas de la galería, la inmediata a Obdulio, mantenía encendidas una cuanta bombillas y difundía una luz mortecina, multiplicadora de sombras. La Docta Casa había concluido su jornada y no quedaba en ella un alma, salvo la de Obdulio Pi, contratado recientemente como sereno de la institución. En la soledad de la caverna el alma del sereno sufría, atenazada  por una oscura aprensión, y procuraba impedir que su vista se desviase hacia los sombríos óleos que tenía a su izquierda. Para darse ánimos, Obdulio rememoró la primera noche, cuando se había reído en compañía del ordenanza que le explicaba sus tareas y le enseñaba el edificio.

–Sonidos rarísimos, tío, eso dicen, sobre todo allá al fondo, en los pisos de arriba, donde vivió Valle Inclán… ¿Te suena? Un escritor algo zumbado, según los entendidos.  Le pegaba a las drogas y a la magia. Magia negra y todo eso, ya sabes… Yo, como me lo han contado. Y había otros iguales, sobre todo uno que se llamaba… bueno, está en la galería de retratos… Ah, sí, Roso de Luna. Ya con ese nombre… Solo con ver el retrato te das cuenta de lo pirado que debía de estar. Aquí se hace uno culto, río, sin coña. Te enteras de miles de historias. Entre el Valle y ese, bueno, pues se llevaban a matar,  por lo visto, cosa de artistas.

–Yo pensaba que la gente culta era como muy educada

–¡No, hombre, qué cosas dices! –había replicado el ordenanza con tono enfático—Aquí todo el mundo se ha llevado siempre a hostias. Dicen que por las vibraciones, ¿entiendes? Malas vibraciones. Hace años anduvieron escarbando por ahí y desenterraron un cadáver.

–¿Un asesinato?

–Cualquiera sabe, tío. Un esqueleto o una momia, no sé muy bien. Nunca se supo de quién era.  Aquí es que viene mucho chiflado. Los hay que le dan a las misas negras.

–¿Negras?

–Negras

–¿Y qué coño es eso?

–Cosa bastante jodida, tío, desde luego. Magia negra y todo eso. Satánicos, ¿entiendes?

–¡Toma ya!

–Chorradas, hombre. El folklore de la casa.

–Ya, claro. Esas cosas me las paso por el forro de… Pero a mí me sonaba que esto del Ateneo era como muy serio, ¿no?  Catedráticos, jueces, gente de esa.

–De eso y de todo. Hay de todo. Pero yo creo que ya no son como los de otros tiempos, ¿entiendes? ¡Con decirte que los barandas, vamos, los directivos, escriben con faltas, tío, que ni se les entiende a veces! Pero bueno, aquí, nosotros a lo nuestro. Yo llevo en la casa cinco años y todo normal. Vamos, ningún percance serio, ni de día ni de noche. Oye, y si te traes una gachí, pues tampoco se tiene por qué enterar nadie, tú ya me entiendes. Solo andar con ojo, ¿vale?

   Por el momento Obdulio no tenía ninguna amiga con que distraer sus noches de ateneo. A su mujer no la llamaría amiga en ningún sentido posible.

   Después habían ido a empinar el codo al Boni, un bar cercano, y se habían divertido a costa de las anécdotas extravagantes de los ateneístas.

   Pero ahora, pocas noches más tarde, Obdulio no tenía ganas de reír. La primera noche la había pasado con la natural inquietud, pero bien; la segunda casi se había acostumbrado, y las siguientes  también sin novedad. Pero ahora sentía una vaga angustia sin saber por qué, como si un instinto secreto le advirtiera de presencias malignas agazapadas en las sombras.

    Se había detenido al pie de la escalera, pese a que no deseaba permanecer allí.

  Un impulso le obligó a girar la cabeza hacia la izquierda y vio, bajo la luz macilenta, las tres filas de retratos, representaciones de hombres desaparecidos muchos años atrás, como atestiguaban sus barbas, vigores y atuendo. Se volvió para divisar la galería completa, sumida en la oscuridad en su extremo opuesto, y tuvo la inquietante impresión de que aquellas decenas de rostros inmóviles le contemplaban a su vez…. le contemplaban con ojos severos, como acusándole,  ¿o advirtiéndole? Por algún suceso enigmático. Un escalofrío le recorrió la espalda. Con un esfuerzo de voluntad se rehízo y soltó, gritó casi, un “¡bah!” despectivo. Puso un pie en el primer escalón, pero alguna fuerza le hizo volverse de nuevo a los retratos. Y de nuevo percibió, con mayor intensidad aún, que las imágenes adquirían vida. Una vida apagada, paralizada, tétrica. Los ojos de Obdulio fueron atraídos especialmente por los de un rostro cercano, redondo y rubicundo, con expresión de iluminado, que le observaban con singular concentración. Lo recordó al instante: Roso de Luna, el nigromante supuesto rival del Valle-Inclán al que días antes se había referido el bedel.

   Los ojos azules y como perdidos de Roso parecían querer salirse de las órbitas. De pronto, Obdulio se dio cuenta de que, efectivamente, abandonaban el retrato e iniciaban una lentísima navegación por el espacio en dirección a él.

   Quedó el sereno como hipnotizado. Con terror creciente percibió que los demás rostros se despegaban de la pared, observándole con enloquecedora atención, intensa e inexpresiva a la vez. Obdulio diríase una estatua, con los nervios, los músculos y hasta el corazón rígidos.

   ¿Cuánto tiempo transcurrió mientras las filas de caras le cercaban con orden y premiosidad espeluznantes?

   De súbito el sonido ligero, pero inequívoco, de la oscilación de una puerta batiente, llegó a los oídos de Obdulio. El sobresalto que le produjo tuvo un efecto salvador. Los rostros volvieron de golpe a su lugar, los ojos del esoterista retornaron a sus cuencas.

   El ruido pareció originarse en el sombrío fondo de la galería, donde una puerta de batiente daba acceso  daba acceso al salón de actos, a la trasera del escenario.

   El sereno recobró el control de sus músculos, si bien no tanto de sus nervios. Con un tembloroso y prolongado “¡A-a-aaa-y-y!” brincó hasta el rellano que comunicaba con las oficinas, abrió la puerta de un empellón y la cerró de golpe tras sí . Se encontró a oscuras y su pavor no tuvo límites. Presionando con la espalda contra la hoja, se movió frenéticamente, como una lagartija panza arriba, manoteando en busca de la llave de la luz. Tras unos instantes de terror consiguió dar con ella y la estancia se iluminó. Aún apoyado  contra la puerta, se pasó el dorso de la mano por la frente, retirándolo húmedo.

   Consultó el reloj: “¡Las dos y media! ¿Será posible? ¿Me he tirado más de una hora al pie de la escalera?”. Temblaba violentamente. En aquel antro ocurría algo anormal. ¿En el antro o  en su cabeza? En un arranque cerró con llave y, más seguro, cruzó el mostrador de la oficina y se acomodó en una silla. “Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver –repitió para sí maquinalmente– ¡Vamos a ver! Me he quedado como un tonto-l-culo fijándome en un cuadro. ¿No es de idiotas? ¡Si un cuadro es solo un cuadro, tío! Se lo cuento a cualquiera y se mea de risa. Es la sugestión esa, la sugestión  y nada más. Me pasa por acordarme del cadáver y de los satanes negros y esas gilipolleces que no meten miedo ni a los niños. Pero hay que ver cómo un día te partes de risa y otro te quedas gili… Hay que ver… Pero ¿y el ruido? Una puerta no se mueve sola. Por ahí tiene que andar alguien. Un chorizo, seguro. ¿Y si llamara a la pasma? ¡Eso es! Que venga la pasma y pesque al cabrón. ¡El susto que me ha dado, madre mía! Ja, pues ahora va listo”.

   Con nervioso contento se fue al teléfono. Ya lo había descolgado cuando lo pensó mejor. “¿Y si vienen y todo han sido figuraciones? Porque empiezas así y ya no sabes lo que oyes ni lo que ves… Anda que si me toman por borracho o por miedoso y  me largan a la calle…” La idea de perder el empleo o, más bien quizá, la de tener que explicárselo a su mujer  después de tanto tiempo de estar en el paro, volvió a destemplar a Obdulio. Respiró hondo. No, nada de correr riesgos. Además, si antes bebía un pelín demasiado, ya había empezado a regenerarse. Aquel día, sin ir más lejos, no había bebido una caña ni un vino desde la cena, o la comida, o cuando fuese, con aquel horario tan cambiado. No, seguro, estaba sereno como correspondía a su nuevo oficio, pero… “De todas formas debes beber menos”, le aconsejó su conciencia, sin gran empeño. Y, ya casi tranquilo, determinó: “Y ahora voy a cerciorarme de si hay o no hay caco”.

   Buscó un objeto que le sirviera de arma. En un cajón encontró una regla larga, negra, de madera, y una grapadora. Agarró ambas con energía, abrió la puerta y salió al rellano. Le confortó notar que los retratos cumplían su obligación de estarse quietos. Bajó los escalones y se asomó a la barandilla para atisbar mejor hacia el fondo de la galería.

–¡Eh! ¿Hay alguien ahí?

   Un denso silencio le respondió

–Por si te interesa saberlo tío, acabo de avisar a la policía. Te conviene salir ahora.

   Sus gritos resonaban bajo los altos techos. Pensó que debía aclarar al ladrón por qué era mejor para él salir antes de que llegara la policía.

–Si sales antes de que vengan los maderos te prometo que te dejo ir. ¡Venga, colega! ¡Que yo también sé lo que es pasar necesidad! Porque seguro que mangas por necesidad y no por vicio, ¿eh tronco? Yo soy comprensivo. Sé lo que es la vida, ¡hazme caso!

    Silencio todavía.

   Obdulio, incómodo  por la inclinación de su cuerpo sobre la barandilla, se enderezó. Con sus gritos y retórica iba ganando aplomo. Avanzó cuatro prudentes  pasos desde la escalera.

–Te prometo, tío, que dejo que te pires. Yo sé lo que es eso, la sociedad, que siempre te está jodiendo. Si yo también… Pero, joder, no tienes derecho a comprometerme a mí ahora… ¡Venga, tío! ¡Que no soy un hijoputa y me dolería que te trincasen! ¿Sales o qué? ¡Con confianza, coño!

   Si alguien escuchaba, no confió en Obdulio.

 “Bueno, si hay alguien, que siga. Si mangan algo, ya se darán cuenta mañana los empleados y me lo dirán. Yo, con decir que no vi nada… A mí no me pueden acusar porque no me llevo nada, ¿no?, así que ¡a paseo! No viene aquí uno a arriesgar el pellejo por la miseria que pagan. ¡Claro que no, hombre! ¡Que no! ¡Que los héroes ya están muy pasado de moda, te lo digo yo! ¡Que quieren héroes? Muy bien, me parece cojonudo, ¡¡Pues que los paguen!! Y si pierdo el curro, que lo pierda, y si la Genara se pone borde, que se ponga… Que igual es lo que me conviene, hombre, que si me despiden hasta me salvan la vida, porque aquí es que te da un infarto, pero que te da, ¿eh? No sé cómo antes no me lo dio… Pero, claro, eso a la parienta le trae al fresco, ella solo piensa en la pasta y si reviento, pues nada, le importa un huevo, ¡hasta se alegraría, cobraría la pensión y tan contenta! Pero lo que es yo, yo sí me voy a cuidar el pellejo, faltaría más, ¡nos ha jodido mayo!

   Miró de refilón los retratos y, sin aguardar posibles sugestiones, retrocedió deprisa a la oficina. Cerró nuevamente con llave y siguió sus meditaciones.

   “Yo me meto en el despacho más alejado y ¡a dormir! Sí, hombre,  sí, a dormir. ¡Lo que yo te diga!  ¿Qué se habrán creído estos explotadores? Para la porquería que pagan, bastante hago con venirme desde Vallecas… ¡Lo que tiene que hacer un ser humano por cuatro perras! ¡Arriesgando la vida! ¡Quemándote la salud! ¿Y quién te lo reconoce? ¡Te mean encima! ¿Es vida esto? ¿Es la ética honrada que nos prometían los políticos? ¿El socialismo? Porque ¡anda que no rajaban cuando estaban en la oposición! Pero llegan al poder, y lo de siempre, los de abajo pringando, mientras esas sanguijuelas…”

   Con tales reflexiones cruzó las oficinas hasta el último despacho, el del presidente del Ateneo. Ya en él se dirigió maquinalmente a un aparador donde sabía que se guardaban licores. Extrajo una botella de coñá, llenó la copa y la apuró de un trago. Le cortó el aliento, pero se sintió reconfortado, olvidando felizmente su resolución antialcohólica de minutos antes. Se tumbó en un sofá y trató de conciliar el sueño.

   Se adormilaba cuando le vino a la mente la incertidumbre de si había echado la llave a la puerta de las oficinas. “Seguro que sí, hombre, no ibas a ser tan idiota” “¿Seguro?” Por momentos se desasosegaba. Se levantó por fin y entró en la secretaría, que era una salita  entre su ocasional dormitorio y las otras oficinas.

   Fue el cruzar frente a otro despacho anejo a la secretaría cuando creyó advertir un resplandor a través de la puerta entreabierta, como si alguien merodease allí dentro con una linterna. Un vislumbre levísimo, pero suficiente para que su corazón volviera a batir como un tambor y su frente a regarle cejas y mejillas. ¡El enemigo se había colado hasta su último refugio! De repente comprendió que el enemigo podía ser múltiple. Curiosamente, solo había pensado en un posible chorizo –había rechazado, con semiconsciente resistencia, la idea de asesinos o satánicos—y la repentina hipótesis de que quizá eran varios le erizó los cabellos.

   A aquellas alturas, Obdulio Pi, flamante sereno del Ateneo de Madrid, podía haberse desmayado, quién sabe si hasta fenecido. Se dan casos, pero ¿quizá por efecto del coñá?, no sucedió tal. Superado el primer choque, el alma y el organismo del sereno temblaron con un espasmo de autocompasión. ¡Cómo le estaban tratando! A él, que solo deseaba conservar un honrado empleo con que sostener dignamente a su familia. ¿Había derecho? Y la conmoción dio lugar, como un terremoto submarino a una ola gigante, a un estallido de furia salvaje. Sobre una mesa de secretaría vio unas tijeras de grandes dimensiones. La empuñó y con el mismo impulso saltó como un jabato –aún no llegaba a los cuarenta—hacia el despacho del supuesto resplandor. El empujón que dio a la puerta hizo que esta rebotara y que la punta de la tijera se clavase en la madera. Rugiendo “¡Hijos de perra, os vais a enterar, hijos de perra!”, Obdulio forcejeó en la oscuridad para liberar su arma, logrado lo cual tanteó la pared buscando el interruptor, sin dejar de rugir y de lanzar al vacío feroces golpes de tijera.

   Dada la luz, comprobó que en la estancia no había nadie. En una esquina se abría un ventanuco a un muy angosto patio, respiradero más bien. Sacó la cabeza por el ventanuco y solo encontró una completa oscuridad. Se retiró, hombros y brazos caídos. Un inmenso cansancio le hacía flojear las piernas. Gimiendo, con las mejillas bañadas en sudor y lágrimas, desanduvo el camino al sofá y no se molestó ya en averiguar si había echado la llave o no.

   Se durmió apenas echado

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¿Cómo es el partido que quiere ultrajar los restos de Franco?

Saliendo al paso

*No entiendo (o tal vez sí) cómo los católicos no están presionando enérgicamente a los obispos y al papa para impedir el ultraje a los restos del hombre que salvó a la Iglesia del exterminio en España. Su pasividad implica colaboración con los canallas.

*La contienda entre el Casado y la Soraya solo podría haberse seguido en clave de humor. Que los medios la hayan seguido tan serios demuestran que la inmensa mayoría de los periodistas y opinadores son asnos solemnes.

*Me asombra (¿o no debería?) que los que se declaran monárquicos no estén movilizándose contra el ultraje a la tumba de quien volvió a traer la monarquía a España.

*Lo que hoy se hace en la universidad sobre historia es en un 90% pura bazofia, y cada año desciende el nivel.

* La izquierda sabe muy bien la importancia histórica y política de gestos como la profanación de la tumba del hombre que la derrotó. La derecha es tan cobarde y roma que hace como que no se da cuenta y se sale con bobadas.

*Los insultos de Torra a los españoles van dirigidos especialmente a los catalanes,  que son y siempre han sido españoles.

*El ridículo entusiasmo de mucha gente con Casado recuerda el entusiasmo de los mismos bobos con Rajoy

*Dice García de Cortázar que la ETA ha ganado porque “ya no nos mata, pero nos manda”.  Pero nos manda gracias a la complicidad del PSOE y del PP de Rajoy. Esa segunda parte nunca se dice. Parece que en lugar de libertades políticas tuviéramos una tiranía oscura que tapa las bocas y ciega las mentes.

*Nadie odia tanto a los catalanes como los separatistas. ¿Por qué? Porque los catalanes siempre se han sentido españoles y Cataluña siempre fue parte de España. ¿Cómo no odiarles? Les odian más que a los “charnegos”. Igual que los feministas odian sobre todo a la mujer, por la maternidad.

*Calvo Sotelo fue asesinado por los socialistas del “moderado” Prieto, concretamente. Los mismo que organizaron la guerra civil en 1934. Querían provocar a la derecha para alzarse, pensando que la aplastarían con facilidad. Y casi lo logran. No entiendo por qué algunos quieren lavarle la cara achacando el crimen a los comunistas.

*La contienda entre el Casado y la Soraya solo podría haberse seguido en clave de humor. Que los medios la hayan seguido tan serios demuestran que la inmensa mayoría de los periodistas y opinadores son asnos solemnes.

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P.  Pero no puede ud negar que el PSOE ha defendido siempre los intereses de los trabajadores frente a la explotación y los abusos del capital… ¿O va a decir que esas cosas no existieron o no existen?

–Eso requiere también abandonar la palabrería y atender a  los hechos.  Solo con Primo de Rivera adoptó el PSOE una actitud constructiva y beneficiosa para los trabajadores. En la república el resultado de sus huelgas demagógicas y sus violencias fue de un millón de parados, y el paro en aquel tiempo podía ser muy dramático. En los dos años de colaboración ministerial, por ejemplo, el número de los muertos por hambre duplicó ampliamente los de la dictadura de Primo de Rivera y volvió a niveles de cuarenta años antes. Parece que el desempleo masivo es la contribución del PSOE a “los intereses de los trabajadores”. Felipe González dejó un paro de tres millones, y Zapatero de cinco millones. En cambio en el franquismo hubo prácticamente pleno empleo, es más, el pluriempleo estaba muy extendido. Hubo emigración por los mejores salarios entonces en Alemania y otros países, no por falta de trabajo aquí. Sin embargo, según la doctrina de estos malhechores, el franquismo hundía en la miseria a los obreros.

 P. Pero insisto en que, en general, el PSOE luchaba contra los abusos y la explotación, muy reales.

–Quizá deberíamos decir mejor que el PSOE  ha explotado la denuncia de esos abusos para obtener un poder que siempre fue maléfico.  Abusos y explotación, lo mismo que crímenes o corrupción, se dan en todas las sociedades y bajo todos los regímenes. Son manifestaciones de la condición humana. Lo importante es el grado en que se producen. No es lo mismo un abuso bastante generalizado que un abuso ocasional, una ciudad llena de violencia que otra en que es escasa, una corrupción extendida que una corrupción limitada. Pero, precisamente, el PSOE presenta demagógicamente los casos de explotación como generalizados y característicos, dando a entender que tiene el remedio absoluto. Un remedio que suele ser peor que la enfermedad. Esas demagogias atraen por una parte a intelectuales seudoidealistas que se creen llamados a remediar los males de la humanidad, y por otra a los sectores sociales más embrutecidos. No tiene ud más que recordar los crímenes realmente sádicos y viciosos cometidos en la guerra civil por socialistas, anarquistas y otros.  Por los “milicianos sudorosos” y violadores cuyo recuerdo tanto excita sexualmente a alguna escritora progre, no sé si socialista, en cualquier caso próxima. Y  ahora mismo  solo tiene que mirar las redes sociales para ver la brutalidad, el odio gratuito y el lenguaje soez y amenazante que acompaña a las gentes influidas por las propagandas del PSOE, de los separatistas, proetarras, etc. La guerra civil  nació de tales ambientes creados sistemáticamente por las propagandas “en defensa de los trabajadores y contra la explotación”. Y el PSOE no ha aprendido nada de la historia.

P. No obstante, debe reconocer que en el PSOE ha militado gente que sentía una indignación genuina ante los atrasos del país, y que ha contribuido a superarlos. Usted mismo fue en otros tiempos comunista radical

–Vuelvo a remitirle a los hechos. ¿Cuál es el balance de la actuación histórica del PSOE? Políticamente siempre ha ido con los disgregadores de España, con los separatistas y con los terroristas. El mismo PSOE tiene su propio historial terrorista. Provocó la guerra civil y asesinó a mansalva. Otro punto clave ha sido la apertura de la verja de Gibraltar, anulando la victoria diplomática de España en la ONU y convirtiendo la colonia en un emporio corruptor… ¿Todo esto lo ha hecho para servir los intereses de los trabajadores, de los oprimidos? Siempre ha sido un partido antiespañol,  ya lo explicó Julián Marías: tiene un concepto negativo de la historia de España. Y, añado yo,  alucinadamente positivo de sí mismo, siendo un partido intelectual y moralmente deleznable.  Y esto es grave, porque España es la base de la democracia y no al revés. El balance económico no ha sido mejor: paro, abusos, corrupción  y demagogia, al tiempo que impotencia para destruir un sistema económico que, según su doctrina, causa todos los males.

Y con lo de la indignación genuina volvemos al principio: claro que hay gente en el PSOE que se ha tragado todas sus teorías sinceramente, aunque muchos otros son perfectos hipócritas. Porque, en fin, el marxismo es una doctrina muy consistente cuando se aceptan sus premisas básicas: que la historia es la historia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha de clases derivada. Y por eso vamos a empezar por examinar la ideología del PSOE, una ideología que tiene esa capacidad de transformar en auténticos delincuentes a personas en otro sentido corrientes y normales. Lo que pretende ahora en relación con el Valle de los Caídos es un auténtico acto de guerra, propio de una mente criminal.  Y ya que menciona mi caso, le diré que mi evolución se debe a un largo proceso de investigación y reflexión, es decir, a algo que nunca ha hecho el PSOE con su aparente renuncia al marxismo para adoptar otras ideologías intelectualmente ridículas pero con el mismo fin destructivo. Y que por eso cultiva el renacer de los odios del pasado, de un espíritu guerracivilista que nunca le abandonó, salvo cuando las circunstancias le impusieron una moderación aparente.

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Breve lección de democracia a un gobierno de maleantes (y II) Significación histórica de Franco

El gran cambio del siglo XI en España y Europa: https://www.youtube.com/watch?v=p2bpQAoJvR4

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   Como uds saben, muchas personas consideramos a Franco un gran estadista, probablemente el de más altura que ha tenido España en varios siglos. De esa opinión se deduce la capital importancia, moral y política, de respetar y mantener su memoria como una inspiración yorientación permanente, pese a que su régimen no pueda volver.  Uds, en cambio opinan que fue un tirano sanguinario que acabó con las libertades, un criminal comparable a Hitler, como repiten a menudo, y cuya memoria debería ser denigrada y sus hechos condenados, a cuyo efecto han  impuesto una ley  llamada “de memoria histórica”.

   No les niego a uds el derecho a sus opiniones, como defendemos el nuestro a las nuestras; derecho otorgado  por la ley,  no por ustedes. Pues, como en el caso de la ideología LGTBI, ustedes están tratando de aniquilar los derechos y la libertad de quienes discrepamos de sus ideas. A ese fin han impuesto una ley radicalmente antidemocrática: en ninguna democracia se impone por el poder una versión de la historia. De acuerdo con ella pretenden uds. eliminar no solo el derecho a otras opiniones, sino también las libertades de expresión, investigación y cátedra. Es decir, están tratando de destruir la democracia, pues las libertades son indivisibles, y al atacar las de unos se atacan las de todos, utilizando el poder tiránicamente. Cosa que no debemos consentir so pena de degenerar en un país de siervos.

     Por otra parte, la libertad de expresar opiniones no convierte a ninguna en veraz, pues la veracidad no depende de derechos, sino de hechos. Y  nuestra opinión se sustenta en los siguientes: Franco dio paso a la paz interior más  larga en varios siglos, que todavía dura,  tras la guerra civil.  Ganada esta libró a España de las atrocidades de todos los bandos en la guerra mundial y venció al maquis, una peligrosa guerra de guerrillas comunista. Derrotó asimismo un aislamiento criminal (pues intentaba crear en España una gran hambruna), impuesto conjuntamente por regímenes comunistas, dictaduras varias y democracias. Los odios que habían desgarrado la república desaparecieron pronto, y, por abreviar mucho, el franquismo dejó un país próspero como una de las diez mayores potencias industriales del mundo, sin apenas analfabetismo, con tasas de crecimiento nunca alcanzadas antes o después, con una de las esperanzas de vida mayores del mundo, y la mejor salud social de Europa en términos de delincuencia y población penal, suicidios, droga y alcoholismo, prostitución, fracaso familiar y escolar, etc. Y ya que a ustedes les gusta equiparar a Franco con Hitler, el alemán dejó a su país en ruinas, mientras que el español hizo lo contrario, y solo este dato echa por tierra sus comparaciones. Permítanme añadir que esto no son opiniones, sino hechos bien constatables y constatados, por mucho que ustedes procuren desfigurarlos u ocultarlos. Dicho de otro modo, Franco dejó un país apto para una democracia no convulsa, muy distinta de la república y del Frente Popular, pues las democracias no funcionan en sociedades míseras y plagadas de odios.

 No obstante, para ustedes el hecho mismo de ganar la guerra civil sería la máxima culpa, que borraría cualquier otro mérito, porque habría derrocado a un régimen legítimo, democrático y salido de las urnas. ¿Fue así? ¿Salió de las urnas el Frente Popular? Hoy sabemos sin lugar a dudas que aquellas elecciones de febrero de 1936 fueron fraudulentas, destruyendo la legalidad republicana. En otras palabras: si uds llaman democráticas a aquellas urnas, ya sabemos la clase de “democracia” que uds. defienden. Ahora bien, la destrucción de la legalidad es lo más grave, pues con ello se impide la convivencia en paz y libertad entre las distintas orientaciones e intereses existentes en todas las sociedades. Y uds vuelven a intentarlo hoy al introducir solapadamente leyes totalitarias como la LGTBI o esta de memoria histórica. Por lo demás, el fraude electoral del 36 fue seguido de cinco meses de orgía de incendios y crímenes que el propio Azaña consigna, con 300 muertos y ruina económica, culminados en el asesinato del jefe de la oposición, Calvo Sotelo, culpable de denunciar aquella tiránica e intolerable situación. Estos también son hechos indiscutibles y bien documentados, que uds pretenden ocultar despóticamente.

   Y contra la censura que quieren implantar uds. conviene recordar qué fue el Frente Popular derrotado por Franco: una alianza de hecho entre separatistas y totalitarios, en la que participaba su partido, el PSOE. Un régimen que amenazaba gravemente la integridad nacional y empujaba hacia un totalitarismo de tipo soviético,  uno de cuyos puntos clave era el exterminio de la cultura cristiana y de la propia Iglesia, un verdadero genocidio. Esto tampoco es opinión, porque los documentos de su partido, que he recopilado en varios libros, lo exponen literalmente. Y ese fue el sentido de la guerra: un conflicto, llevado al extremo por el arrasamiento de la legalidad, entre quienes querían tales cosas y quienes trataban de impedir el comunismo, mantener la unidad nacional y la cultura cristiana.

    Tal fue la causa y contenido de la guerra. Pero uds. pretenden difuminarlo con un vocerío incesante,  subvencionado con dinero que no es suyo, sobre los crímenes que habrían cometido los nacionales. Hasta hablan de fosas comunes como en Camboya equiparando ahora los supuestos crímenes del franquismo con los del comunismo.

  Volvamos de nuevo a los hechos. Toda guerra ocasiones por los dos lados víctimas y crímenes, porque la ruptura de la legalidad rompe a su vez todos los frenos. Uds llevan veinte años gastando dinero de todos en excavaciones y sobre todo en propaganda. En tanto tiempo han sacado unos 2.000 restos, entre los que se encuentran personas fusiladas, caídas en batalla enterrados con premura, y hasta huesos de cabras y perros que han intentado hacer pasar por humanos, como en Órgiva. No han dado un informe fidedigno de tantos años de excavaciones ni han hallado una sola fosa masiva como la que uds produjeron en Paracuellos. En cambio se han inventado cien mil restos por descubrir, lo de Camboya, cunetas, etc.,  

   Por otra parte, presentan uds sistemáticamente a los fusilados como honrados republicanos asesinados por sus ideas. Sus ideas eran precisamente la disgregación de España y la implantación de uno o varios regímenes totalitarios. Y tampoco fueron fusilados por eso, sino por crímenes concretos como el de Paracuellos y tantos otros cometidos por aquellos honrados idealistas, a menudo con sadismo escalofriante. También olvidan uds que aquellos idealistas tenían tal afición a la guerra civil que la practicaron entre ellos mismos, con numerosos asesinatos y torturas. Hechos.

    Y, para concluir, olvidan que los jefes socialistas huyeron al exilio llevándose grandes tesoros expoliados y abandonando a su suerte a sus sicarios. Así, cayeron estos en manos de los vencedores, que los juzgaron,  ejecutando a unos doce mil. Sin duda caerían algunos inocentes, dada la emocionalidad de la época, pero lo común fue lo contrario. Y estos son los hechos básicos que importa mucho explicar una y otra vez para poner en su lugar la infame e ilegítima propaganda en curso.

   Terminaré con otra acusación muy esgrimida por uds., presentándose como apóstoles de la libertad, que habría sido suprimida por el franquismo. Si libertad era y vemos que sigue siendo, la del totalitarismo, mientras que el franquismo mantuvo la libertad personal. Importa discernir entre libertad personal y libertades políticas.  En el franquismo hubo amplia libertad personal, como certifica el alto grado de salud social arriba mencionado. En cambio fueron restringidas las libertades políticas, especialmente para comunistas, terroristas y separatistas, cosa inevitable porque ellos habían hecho imposible la convivencia pacífica entre los españoles. La libertad personal en el franquismo, señalada por Julián Marías, explica también que Franco no tuviera oposición democrática, quitando pequeños amagos e intrigas. La oposición fue comunista y/o terrorista. La “libertad” del PSOE era, y como vemos sigue siendo, la del totalitarismo, que anula tanto la personal como las políticas.

   Su partido, el PSOE, señoras y señores del gobierno, tampoco hizo oposición reseñable al franquismo (la hace ahora, claro). Y sin embargo fue durante la república más totalitario y guerracivilista que el PCE. Y fue el que puso al Frente Popular en manos de Stalin al entregarle ilegalmente las reservas financieras del país. Hechos, nuevamente. En la guerra, el PSOE perpetró, como lo demás,  innumerables asesinatos y torturas, pero se distinguió especialmente por sus corrupciones en la adquisición de armas y por el expolio sistemático de bienes privados, incluso de las pequeñas alhajas de gente humilde depositadas en los montes de piedad, y sobre todo del patrimonio histórico-artístico español. La disputa entre Prieto y Negrín en el exilio por el tesoro del  yate Vita resume perfectamente esa realidad. Uds ensalzan mucho a Negrín, y por algo será. Y luego no tuvieron el valor de los comunistas para proseguir la lucha contra Franco.

   Uds hablan de juzgar políticamente a quien les derrotó y de montar una “Comisión de la Verdad”, que en sus manos solo puede ser un sarcasmo. Verdaderamente, su descaro y osadía no tienen límites, como cuando invocaban sus imaginarios “cien años de honradez”. La verdad, condensada muy brevemente en esta carta no precisa comisión porque está investigada. Sí convendría una Comisión de la Información, porque es una verdad sistemáticamente ocultada por ustedes y sus subvencionados.

La historia se resume así: totalitarios y separatistas destruyeron la legalidad republicana y causaron la guerra civil. El régimen de Franco superó aquellos males y la miseria y los odios, creando condiciones para una democracia real. Y de nuevo ustedes,  junto con los separatistas y con apoyo implícito del PP, están arrasando los fundamentos de la democracia, atacando la libertad de todos y creando condiciones para nuevos conflictos.

  Y finalmente, ¿qué revelan sus ataques a la libertad y su imposición violenta de la censura? Revelan  precisamente la debilidad de sus propias opiniones, incapaces de sostenerse en un debate abierto y civilizado, por lo que solo podrían apoyarse en el silenciamiento del discrepante.

    Les invito a reflexionar sobre estas cosas y, sobre todo, invito a las personas de espíritu democrático y amantes de la libertad y de España, a llevar a cabo la necesaria batalla cultural y por las ideas. Porque de ello depende la continuidad de España y de la democracia.

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La derecha y la alternativa / Lección de democracia (I)

P. Según se oye o se lee a veces en tuíter, ud  es una de las personas más influyentes en la derecha

–No lo creo. Empleo el término “derecha” como un convencionalismo que permite más o menos identificar a un sector político, aunque de modo muy vago. Pero esa derecha, en general, es muy poco letrada, muy poco culta. Cuando era joven, en la universidad, apenas leía, éramos los de izquierda los principales consumidores de libros que no fueran los indispensables para aprobar. Y después ha seguido siendo así. Y eso explica su nulidad intelectual, tanto en el PP como en los sectores marginales cuyo pensamiento político se limita a “esos son masones” y a un catolicismo político perfectamente irreal.  Por eso quien ha influido de verdad en la derecha en los últimos tiempos ha sido Zapatero, y en los sectores marginales mencionados, nadie, no quieren calentarse la cabeza con problemas algo complicados y siguen indefinidamente con sus monsergas. Tienen la clave de todo, ¿para qué necesitan más? Por eso, precisamente, son marginales.

P. Eso es un tanto injusto, hay gente que le admira, que ha cambiado de ideas gracias a sus libros, y no deja de apoyarle de un modo u otro, y usted ha vendido muchos libros

–Sí, algo de eso hay, pero muy poco. Fíjese en esto: mi libro Los mitos del franquismo tuvo un éxito asombroso, que todavía no me explico. Sin embargo su influencia real ha sido nula.  La derecha no ha hecho nada con él, no ha servido para que, digamos, el PP, que es o era el grupo más significativo en la derecha, hiciera uso de él en la batalla de las ideas. Simplemente no tiene ideas ni quiere tenerlas. Aprovechando aquel éxito sorprendente y las maniobras de ZP y separatistas para profundizar en la disgregación de España, publiqué un libro periodístico, inmediato, muy actual y fácil de leer: Contra la balcanización de España. Pensé: el PP lo prohijará y se venderá por cientos de miles, porque era un torpedo a la línea de flotación de la maniobra disgregadora, entonces en sus comienzos. Creo que no pasó de quince mil ejemplares. Porque al PP no le han interesado nunca las ideas, sino el reparto de cargos con el PSOE, los separatistas y dentro de partido, y de hecho boicoteó mi libro.  Y la derecha marginal no necesitaba más información o razonamiento que el de siempre: masones, sionistas y blablablá. Hay otra gente, claro, tiene que haberla, pero se hace notar muy poco, debe de ser muy pasiva, aunque hay excepciones esperanzadoras. En tuíter me encuentro constantemente con aquellos que lloriquean por lo que, según ellos “va a pasar”. En fin ya he hablado al respecto, y me harta un poco. Recuerdo que Julián Marías ya aludía al fenómeno, porque daba muchas conferencias a las que iba mucha gente, pero de ellas o de sus artículos y libros no salía nada, ningún movimiento, ninguna iniciativa, ni siquiera esfuerzos serios por divulgar su pensamiento. Todo tenía que hacerlo él y de ahí no se salía. Ni siquiera logró crear una escuela…

P. No obstante, ud parece confiar en VOX…

–Yo creo que tiene que haber una alternativa a la morralla actual, que es un régimen de partido único en lo ideológico.  ¿Será VOX la alternativa? Hay buenos indicios pero es pronto para decirlo. Me gustaría, y quizá funcione. Le falta una alternativa global, aunque lo está haciendo muy bien en relación con Cataluña y va superando el muro de silencio creado por el PP en su entorno, al mismo tiempo que impulsaba a Podemos. Pero veo en él atisbos de algo que no me gusta. Ejemplo: cuando empecé los seminarios sobre Gibraltar, pedí a DENAES que lo diera a conocer y que moviera a su gente para asistir a él. Lo único que hicieron fue un tuit muy pobre y me advirtieron que eso era lo único que harían porque se trataba de una iniciativa ajena a ellos. Ese espíritu burocrático y exclusivista no les va a ayudar. He hecho algunas observaciones críticas en este blog y en tuíter que me parece que sentaron mal a algunos. Y cuando uno de los directivos se jacta de mandar a sus hijos a un centro donde se estudia en inglés, como medio de que “prosperen”, pues… Son cosas que no animan mucho, aunque pienso también que ningún grupo es perfecto y que los errores pueden corregirse. Cuando analizo la transición, señalo que el mal no estuvo en la transición misma, un ensayo político nuevo que forzosamente llevaría a cometer errores, incluso graves. El mal estuvo en que esos errores no se analizaron ni por tanto se corrigieron. Al revés, han ido a peor…

P. De lo anterior deduzco que su optimismo es menos que moderado

–Procuro no ser optimista ni pesimista. Puede pasar cualquier cosa. La historia da a veces los giros más inesperados, y  me consuela un poco citar la frase de Keynes: “No suele pasar lo ineluctable, sino lo imprevisible”.

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Me ha parecido un libro nostálgico…

-No me lo parece a mí. Melancólico, quizá. Y tampoco.  Remedando a Pessoa sería un libro del desasosiego. Mejor, del desconcierto.

-Ha mencionado a Pessoa, ¿se compara con él o con su libro citado?

-No hombre. Méritos literarios aparte, Pessoa llevó una vida casi contemplativa, totalmente distinta de la mía. https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B …

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

Evolución de al Ándalus desde Abderramán I a Almanzor: https://www.youtube.com/watch?v=l-X0DtS-g00 La Reconquista y España

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De esta carta habría que hacer campaña:

Empecemos por la ideología LGTBI que ustedes profesan como seña de identidad básica. Uds. afirman que hombres y mujeres son iguales o deben serlo (no está claro: ¿son o deben ser?) y que cualquier forma de sexualidad  es equiparable a la que siempre se ha considerado normal entre hombre y mujer porque, en definitiva, el acto sexual no tiene otro objeto que la obtención de placer y este puede conseguirse de muchas formas. En particular exaltan uds. la homosexualidad como un motivo de orgullo, atribuyéndole las cualidades de libertad, igualdad y amor. Las formas tradicionales de amor sexual serían simplemente unas más, en realidad inferiores al estar contaminadas de lo que uds. llaman “machismo”. Creen también que el aborto no es la liquidación de vidas humanas, sino una manifestación de libertad y derechos de la mujer, derechos que deben ejercerse lo más ampliamente posible, para ser eficaces.

   En cambio yo, y muchos otros, creemos –en realidad constatamos porque es la misma evidencia–  que hombres y mujeres son notabemente diferentes y complementarios tanto física como psíquicamente; y que ello determina la sexualidad normal. Digo normal no solo porque es la forma más frecuente con mucho, sino porque es la que asegura la reproducción humana, la permanencia de la especie,  mientras que la homosexualidad y otras formas son estériles. La reproducción exige además la familia y el compromiso de ambos cónyuges más allá de las conveniencias o placeres pasajeros. Por eso una sociedad donde esta evidencia se niega o denigra es una sociedad que corre a la desintegración. Constatamos, además, que lo que concibe la mujer en su seno es  una vida humana, no una especie de tumor;  y que el derecho más elemental del niño y su mejor modo de desarrollarse, en principio, es una familia con un padre y una madre reales, y no la parodia de dos “papás” o dos “mamás”. Creemos que la sociedad debe seguir el camino de apoyar la sexualidad y la familia normales, sin equipararlas a otras formas de relación sexual, aunque sin perseguirlas salvo en sus formas delictivas. 

   Hasta aquí podríamos decir que se trata de una cuestión de opinión. Todo normal: ustedes tienen sus ideas y nosotros las nuestras, la Constitución y en general la democracia amparan por igual la expresión de unas y otras. Parece que no debería haber ningún problema, pero los hay, y muchos.

    Ante todo, aunque las libertades democráticas amparan su libertad de opinión y la nuestra, ello no quiere decir que todas las opiniones valgan lo mismo, pues en definitiva se trata de ver cuál se acerca más a la verdad, única forma de progresar. Y hay al menos dos formas de decidirlo. Una es observar los efectos reales de las ideas, por encima de su retórica justificativa. Estos efectos son mucho menos opinables. Así, su feminismo, su abortismo y su homosexismo tienen consecuencias sociales claras: la eliminación masiva de seres humanos (unos cien mil abortos al año, mientras, curiosamente, se da vía libre a una inmigración en gran parte ilegal, cosas ambas llamativas);  el también cada vez más masivo fracaso familiar, cuyas víctimas principales son los niños y adolescentes, criados con graves desequilibrios y deficiencias afectivas. Lo cual se refleja en fenómenos juveniles como el aumento de suicidios, la proliferación de las drogas y el alcoholismo,  el sexo en grupo, consumo de ansiolíticos, etc, en todo lo cual España está entre los países más “avanzados” de Europa, gracias a ustedes y a partidos como el suyo. Se refleja en la pérdida de respeto del hombre a la mujer y el rechazo del primero a comprometerse,  bien visible en la violencia doméstica (de hombres a mujeres y viceversa, aunque menos a viceversa,  y también de padres y madres a hijos y viceversa, una tendencia en fuerte aumento, pero ignorada en los medios manipulados por ustedes); en las denuncias “de género” falsas,  de las que se trata de impedir la defensa al acusado,  etc. En cuanto al homosexismo, cualquier persona en sus cabales solo tiene que observar los espectáculos grotescos y obscenos del “orgullo gay” para hacerse un concepto del asunto. Ustedes denuncian a menudo los males que  ustedes mismos provocan. Y basta ver las consecuencias sociales  de sus ideas para entender lo que siempre se ha dicho: por sus frutos se conoce  el árbol. Ustedes son responsables de las consecuencias de sus teorías, y no podrán eludir esa responsabilidad por mucho que manipulen el lenguaje.    

    Además de los efectos sociales, otro modo de acercarse al valor y verdad de las ideas es el debate. Pero ustedes lo vician de antemano diciéndose representantes  de la mujer, de los homosexuales etc. Claro está que el feminismo representa a la mujer o el homosexismo a los homosexuales, lo mismo de que el comunismo a los obreros, los separatistas a los catalanes, etc; es decir, nada.  Ustedes usurpan una representación irreal. Ustedes se representan a sí mismos e, insisto, son responsables de sus consecuencias, que tratan de eludir con verborrea fraudulenta.

     Y no solo vician de antemano el debate, de hecho lo sustituyen por una  imposición brutal en los medios y por la amenaza de aplicar la violencia del poder contra quienes no comulgamos con sus teorías ni aceptamos sus usurpaciones. Ustedes empiezan por no respetar el derecho de quienes pensamos de otro modo, y tratan de acallarnos mediante campañas denigratorias de insultos y amenazas, y promueven manifestaciones de jaurías histéricas, que intentan doblegar la ley al griterío callejero. Hasta se atribuyen la idea del amor, en mil consignas, una nueva usurpación.  Ustedes han impuesto sus banderas en el espacio público y en las instituciones de manera abusiva, han llenado los medios de masas con sus lemas y versiones, promueven una retórica cargada de odio hacia la familia normal, a la que tildan de “patriarcal” y “machista”, típicas palabras-policía totalitarias. Odian a la familia  de origen cristiano, porque ustedes odian también al cristianismo, raíz de nuestra civilización.  Y todo eso, como el “orgullo gay”, lo hacen con dinero ajeno, obligándonos a pagarlo a quienes no estamos de acuerdo, es decir, robando, literalmente, un dinero que no es suyo para aplicarlo ilegalmente  a un adoctrinamiento  indecente, una corrupción más entre aquellas en que tanto han destacado ustedes a lo largo del tiempo: los “Cien años de honradez”.

   Ninguna de sus actuaciones políticas responde a los principios de la libertad de opinión y expresión de la democracia, y por el contrario, los vulneran de un modo típico de los partidos y gobiernos totalitarios. Y en ese camino están llegando demasiado lejos. Ustedes pervierten el lenguaje sistemáticamente, cambiando sus significados. Lo que llaman amor es odio; lo que llaman libertad es imposición desde el poder; lo que llaman pluralismo es ataque al disidente. Y han ido más allá: han elaborado leyes “de género” o “de odio”, para castigar la discrepancia. Con ello, ustedes pretenden algo sin precedentes siquiera  en los anteriores totalitarismos: regular los sentimientos. Asombra oír en labios de una ministra semianalfabeta y ayudante de un juez delincuente, la pretensión de cambiar la mente de las personas; o a otra determinar la relación  sexual más íntima,  o perseguir el amor romántico como machista. Personajes despreciables política y personalmente exhiben una escalada de disparates que darían risa si no fueran peligrosos al imponerse desde la violencia del estado, que por eso mismo deja de ser legítima. Un poder, además, no salido de las urnas. Esto no ha ocurrido siquiera en los regímenes soviéticos. Hay que decir que en esta siniestra empresa no están ustedes solos. Los demás partidos, del PP a Podemos y la ETA, creo que con la excepción de VOX, van por la misma senda de destruir la familia y con ella las libertades  más elementales. Ustedes no son demócratas, sino la amenaza más grave que ha tenido hasta ahora la democracia. Uds son auténticos maleantes. Y, por supuesto, es preciso pararles los pies  si no queremos vernos sujetos a una tiranía que, como decía Tocqueville, amenaza privar al ser humano de sus atributos más propios.

    Podría extenderme interminablemente sobre sus fechorías contra la libertad de todos, pero voy a centrarme después en otra cuestión clave, no menos decisiva y definitoria, la que llaman ustedes “memoria histórica”.

   Invito a mis lectores y oyentes a difundir esta carta del modo más insistente y masivo.

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Breve leccción de democracia a un gobierno de maleantes. Carta abierta (I)

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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Empecemos por la ideología LGTBI que ustedes profesan como seña de identidad básica. Uds. afirman que hombres y mujeres son iguales o deben serlo (no está claro: ¿son o deben ser?) y que cualquier forma de sexualidad  es equiparable a la que siempre se ha considerado normal entre hombre y mujer porque, en definitiva, el acto sexual no tiene otro objeto que la obtención de placer y este puede conseguirse de muchas formas. En particular exaltan uds. la homosexualidad como un motivo de orgullo, atribuyéndole las cualidades de libertad, igualdad y amor. Las formas tradicionales de amor sexual serían simplemente unas más, en realidad inferiores al estar contaminadas de lo que uds. llaman “machismo”. Creen también que el aborto no es la liquidación de vidas humanas, sino una manifestación de libertad y derechos de la mujer, derechos que deben ejercerse lo más ampliamente posible, para ser eficaces.

   En cambio yo, y muchos otros, creemos –en realidad constatamos porque es la misma evidencia–  que hombres y mujeres son notabemente diferentes y complementarios tanto física como psíquicamente; y que ello determina la sexualidad normal. Digo normal no solo porque es la forma más frecuente con mucho, sino porque es la que asegura la reproducción humana, la permanencia de la especie,  mientras que la homosexualidad y otras formas son estériles. La reproducción exige además la familia y el compromiso de ambos cónyuges más allá de las conveniencias o placeres pasajeros. Por eso una sociedad donde esta evidencia se niega o denigra es una sociedad que corre a la desintegración. Constatamos, además, que lo que concibe la mujer en su seno es  una vida humana, no una especie de tumor;  y que el derecho más elemental del niño y su mejor modo de desarrollarse, en principio, es una familia con un padre y una madre reales, y no la parodia de dos “papás” o dos “mamás”. Creemos que la sociedad debe seguir el camino de apoyar la sexualidad y la familia normales, sin equipararlas a otras formas de relación sexual, aunque sin perseguirlas salvo en sus formas delictivas. 

   Hasta aquí podríamos decir que se trata de una cuestión de opinión. Todo normal: ustedes tienen sus ideas y nosotros las nuestras, la Constitución y en general la democracia amparan por igual la expresión de unas y otras. Parece que no debería haber ningún problema, pero los hay, y muchos.

    Ante todo, aunque las libertades democráticas amparan su libertad de opinión y la nuestra, ello no quiere decir que todas las opiniones valgan lo mismo, pues en definitiva se trata de ver cuál se acerca más a la verdad, única forma de progresar. Y hay al menos dos formas de decidirlo. Una es observar los efectos reales de las ideas, por encima de su retórica justificativa. Estos efectos son mucho menos opinables. Así, su feminismo, su abortismo y su homosexismo tienen consecuencias sociales claras: la eliminación masiva de seres humanos (unos cien mil abortos al año, mientras, curiosamente, se da vía libre a una inmigración en gran parte ilegal, cosas ambas llamativas);  el también cada vez más masivo fracaso familiar, cuyas víctimas principales son los niños y adolescentes, criados con graves desequilibrios y deficiencias afectivas. Lo cual se refleja en fenómenos juveniles como el aumento de suicidios, la proliferación de las drogas y el alcoholismo,  el sexo en grupo, consumo de ansiolíticos, etc, en todo lo cual España está entre los países más “avanzados” de Europa, gracias a ustedes y a partidos como el suyo. Se refleja en la pérdida de respeto del hombre a la mujer y el rechazo del primero a comprometerse,  bien visible en la violencia doméstica (de hombres a mujeres y viceversa, aunque menos a viceversa,  y también de padres y madres a hijos y viceversa, una tendencia en fuerte aumento, pero ignorada en los medios manipulados por ustedes); en las denuncias “de género” falsas,  de las que se trata de impedir la defensa al acusado,  etc. En cuanto al homosexismo, cualquier persona en sus cabales solo tiene que observar los espectáculos grotescos y obscenos del “orgullo gay” para hacerse un concepto del asunto. Ustedes denuncian a menudo los males que  ustedes mismos provocan. Y basta ver las consecuencias sociales  de sus ideas para entender lo que siempre se ha dicho: por sus frutos se conoce  el árbol. Ustedes son responsables de las consecuencias de sus teorías, y no podrán eludir esa responsabilidad por mucho que manipulen el lenguaje.    

    Además de los efectos sociales, otro modo de acercarse al valor y verdad de las ideas es el debate. Pero ustedes lo vician de antemano diciéndose representantes  de la mujer, de los homosexuales etc. Claro está que el feminismo representa a la mujer o el homosexismo a los homosexuales, lo mismo de que el comunismo a los obreros, los separatistas a los catalanes, etc; es decir, nada.  Ustedes usurpan una representación irreal. Ustedes se representan a sí mismos e, insisto, son responsables de sus consecuencias, que tratan de eludir con verborrea fraudulenta.

     Y no solo vician de antemano el debate, de hecho lo sustituyen por una  imposición brutal en los medios y por la amenaza de aplicar la violencia del poder contra quienes no comulgamos con sus teorías ni aceptamos sus usurpaciones. Ustedes empiezan por no respetar el derecho de quienes pensamos de otro modo, y tratan de acallarnos mediante campañas denigratorias de insultos y amenazas, y promueven manifestaciones de jaurías histéricas, que intentan doblegar la ley al griterío callejero. Hasta se atribuyen la idea del amor, en mil consignas, una nueva usurpación.  Ustedes han impuesto sus banderas en el espacio público y en las instituciones de manera abusiva, han llenado los medios de masas con sus lemas y versiones, promueven una retórica cargada de odio hacia la familia normal, a la que tildan de “patriarcal” y “machista”, típicas palabras-policía totalitarias. Odian a la familia  de origen cristiano, porque ustedes odian también al cristianismo, raíz de nuestra civilización.  Y todo eso, como el “orgullo gay”, lo hacen con dinero ajeno, obligándonos a pagarlo a quienes no estamos de acuerdo, es decir, robando, literalmente, un dinero que no es suyo para aplicarlo ilegalmente  a un adoctrinamiento  indecente, una corrupción más entre aquellas en que tanto han destacado ustedes a lo largo del tiempo: los “Cien años de honradez”.

   Ninguna de sus actuaciones políticas responde a los principios de la libertad de opinión y expresión de la democracia, y por el contrario, los vulneran de un modo típico de los partidos y gobiernos totalitarios. Y en ese camino están llegando demasiado lejos. Ustedes pervierten el lenguaje sistemáticamente, cambiando sus significados. Lo que llaman amor es odio; lo que llaman libertad es imposición desde el poder; lo que llaman pluralismo es ataque al disidente. Y han ido más allá: han elaborado leyes “de género” o “de odio”, para castigar la discrepancia. Con ello, ustedes pretenden algo sin precedentes siquiera  en los anteriores totalitarismos: regular los sentimientos. Asombra oír en labios de una ministra semianalfabeta y ayudante de un juez delincuente, la pretensión de cambiar la mente de las personas; o a otra determinar la relación  sexual más íntima,  o perseguir el amor romántico como machista. Personajes despreciables política y personalmente exhiben una escalada de disparates que darían risa si no fueran peligrosos al imponerse desde la violencia del estado, que por eso mismo deja de ser legítima. Un poder, además, no salido de las urnas. Esto no ha ocurrido siquiera en los regímenes soviéticos. Hay que decir que en esta siniestra empresa no están ustedes solos. Los demás partidos, del PP a Podemos y la ETA, creo que con la excepción de VOX, van por la misma senda de destruir la familia y con ella las libertades  más elementales. Ustedes no son demócratas, sino la amenaza más grave que ha tenido hasta ahora la democracia. Uds son auténticos maleantes. Y, por supuesto, es preciso pararles los pies  si no queremos vernos sujetos a una tiranía que, como decía Tocqueville, amenaza privar al ser humano de sus atributos más propios.

    Podría extenderme interminablemente sobre sus fechorías contra la libertad de todos, pero voy a centrarme después en otra cuestión clave, no menos decisiva y definitoria, la que llaman ustedes “memoria histórica”.

   Invito a mis lectores y oyentes a difundir esta carta del modo más insistente y masivo.

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Evolución de al Ándalus desde Abderramán I a Almanzor: https://www.youtube.com/watch?v=l-X0DtS-g00 La Reconquista y España

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Saliendo al paso

*¿Y por qué no van a exhibirse triunfalmente los etarras? ¿Acaso no les han dado la razón el PSOE y el PP de Rajoy? Estos partidos son cómplices del crimen, son incluso más despreciables que los criminales.

* Muchos asesinos rojos, abandonados por sus jefes, serían capturados, juzgados y fusilados justamente por los nacionales. El actual gobierno filochekista los considera “víctimas del franquismo”.

*Covite nunca denuncia que el PSOE y el PP de Rajoy son cómplices de la ETA, cuyos crímenes han premiado política y económicamente. Por tanto se ha convertido en parte de la farsa.

*El que la “memoria histórica” no pueda ser común en una democracia no significa que una pueda ser veraz y otra, como la del PSOE y separatistas, sea tan falsa como lo de los “cien años de honradez”.

*Lo que resulta aterrador no son los desmanes de los delincuentes del PSOE y separatistas, es la falta de resistencia a ellos. limitada a gestitos escandalizados.

*En la guerra, los milicianos se distinguieron en los asesinatos, robos e incendios de retaguardia, y en posar con fusiles. En el frente su mayor habilidad consistía en mover los pies. Estaban también las milicianas, que propagando enfermedades venéreas les causaban más bajas que los enemigos

*¿Por qué no dice nada el papa sobre el criminal intento de profanar el Valle de los Caídos y de ultrajar la tumba de quien salvó del exterminio a la Iglesia en España? ¿Qué significa su silencio? La Iglesia, ya en crisis, puede cavar su tumba en España

*¿Por qué ningún partido expone claramente en su programa la recuperación de Gibraltar como un punto clave? Porque tienen mentalidad de lacayos. Odian y desprecian a España, a la que han convertido en satélite de Inglaterra.

*España no será un país independiente mientras no recupere Gibraltar, territorio invadido por una potencia supuestamente “amiga y aliada”:

*Periodistas, intelectuales y universitarios, callados como p. ante el plan de Sánchez de mutilar las libertades de opinión, expresión e investigación so pretexto de “apología del franquismo”. No tienen conciencia democrática. Lo revela también q este tuit no se retuitee por miles

*Como dijo un poeta chino, “pocas cosas más deplorables que una juventud echada a perder por una educación falsa”. Parecía hablar de ahora mismo.

*La derecha siempre lloriqueando y dándose por vencida antes de dar la cara. Deje de decir lo que imagina medrosamente que pasará y plantéese hacer algo para que no ocurra. Estos de “lo que pasará” son los mejores auxiliares de los totalitarios.

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-Me ha parecido un libro nostálgico…

-No me lo parece a mí. Melancólico, quizá. Y tampoco.  Remedando a Pessoa sería un libro del desasosiego. Mejor, del desconcierto.

-Ha mencionado a Pessoa, ¿se compara con él o con su libro citado?

-No hombre. Méritos literarios aparte, Pessoa llevó una vida casi contemplativa, totalmente distinta de la mía. https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B …

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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