PSOE (X) Las intentonas revolucionarias de 1917 (a)

  La I Guerra Mundial tuvo un efecto muy beneficioso sobre el conjunto de la economía española, que creció con rapidez gracias a las exportaciones a los Aliados. Pero generó al mismo tiempo una considerable inflación, que aprovecharon las fuerzas contrarias al régimen para agitar con huelgas, protestas y atentados. Para rebajar la tensión, en 1916 el ministro de Hacienda, Santiago Alba, propuso una reforma fiscal  que gravaría las ganancias  extraordinarias de las empresas,  para financiar un ambicioso plan de enseñanza y de infraestructuras. El proyecto fue saboteado directamente por el semiseparatista catalán Francisco Cambó, que recorrió los principales centros del país para movilizar al empresariado contra la reforma, cosa que consiguió. El plan de Alba se frustró y al año siguiente la situación se hizo explosiva. En cierta curiosa simultaneidad con Rusia, aquel 1917  presenció una ofensiva general de las fuerzas antirrégimen  con el objetivo de derrocar a este.

   Ese año se produjeron tres procesos revolucionarios, uno militar, otro promovido por el partido de Cambó, la Lliga Regionalista, y un tercero obrerista-republicano. La debilidad del régimen se manifestó en el hecho que ante tal crisis se sucedieran nada menos que cuatro gobiernos, sin posibilidad de aplicar una política coherente.

   La desestabilización empezó  con las Juntas Militares de Defensa, especie de sindicato castrense que, exigiendo la supresión de favoritismos en la provisión de cargos y una subida de sueldos, mermados por la inflación, terminó en subversión abierta  cuando el gobierno quiso imponer disciplina. En su rebeldía usaron  la retórica regeneracionista, acusando a los políticos, no sin cierta razón, de anquilosamiento, caciquismo y corrupción, y exigieron unas Cortes constituyentes. Como en otra ocasión anterior (Ley de Jurisdicciones), el régimen flaqueó. Las injerencias del rey en el ámbito militar y la camarilla de que se había rodeado, unidas a la constante rotación de los partidos en el poder,  habían frenado una tarea de tanto alcance como la remodelación del ejército después del 98. Tarea en apariencia aplazable al haber renunciado España a intervenciones exteriores, salvo la menor de Marruecos. Además, los actos revolucionarios y la hostilidad de los aspirantes a enterradores de la Restauración, obligaban a los partidos turnantes a extremar su tacto con los militares. Así, las juntas y sus arrogancias hubieron de ser toleradas, y con ellas hubo de pechar Dato, que sucedió al inepto García Prieto en junio de 1917.

    Esta claudicación  desacreditó al régimen y exaltó a sus enemigos. Quienes, como Lerroux, Cambó o Melquíades Álvarez, habían ingresado en el sistema, salieron de él creyéndolo agonizante. Las izquierdas apoyaron a las juntas, en las que vieron, con razón, un factor revolucionario y una probabe ayuda para el golpe violento que preparaban. Alentados por la revolución de febrero en Rusia, los socialistas llamaban a las izquierdas a cerrar filas, y el 17 de junio publicaba El País un manifiesto de ruptura, firmado por Pablo Iglesias, Lerroux, Álvarez y otros. Ocurría, casualmente, que todos ellos deseaban introducir a España en la guerra europea al lado de Francia e Inglaterra. El republicano catalán Marcelino Domingo amenazaba: “Los reyes, ha dicho Voltaire, han de tener  el instinto de poner fin oficial a su reinado para evitar al país el trance doloroso de liquidar al mismo tiempo el reinado y el rey”. El día 21, el anarcosindicalista Solidaridad Obrera, concluía: “En este país del caciquismo, de la violencia, es a la fuerza a la que debemos encomendar nuestro pleito”. Las huelgas proliferaban.

   Entre la fragilidad del régimen y el temor a la revolución, Cambó creyó llegada la hora para un avance decisivo. Es preciso tener en cuenta que su nacionalismo, al contrario que el vasco, no aspiraba a la secesión, sino a convertir a Cataluña en la región rectora, realmente dominante, de todo el país. Los últimos años había cosechado un rosario de triunfos, como él explica en sus memorias: “En toda España la Lliga tenía un enorme ambiente. Todo el mundo confiaba en nosotros y todos querían aliarse con nosotros” (Lo cual demostraba una vez más, la inanidad intelectual y política de aquel régimen en plena decadencia). El año 1916  había sido “la etapa más gloriosa de nuestra historia”, entre otras cosas por haber hundido los planes de Alba, mientras que “Se había llegado al máximo desprestigio del poder público y de los que lo encarnaban. El Rey, en aquel período, se había entregado a la pública disipación, en la cual participaba también la reina. Las fortunas improvisadas durante la guerra y la impúdica ostentación que de ello hacían sus poseedores fomentaba la crisis social que venía como consecuencia de la crisis política y la crisis moral”.

   Considerando a su partido lo único vivo y fuerte en la política española, Cambó volvió a la táctica semirrevolucionaria de sus comienzos: “Si los partidos de turno nos cerraran el camino al Poder, nosotros demostraríamos que sin Cataluña (es decir, sin la Lliga) en España no se podía gobernar”. “Únicamente un gran revulsivo que crease un estado de opinión podía salvar a España. Este revulsivo podía llevar a una convulsión revolucionaria como al fortalecimiento y rehabilitación  del poder público”. El revulsivo consistió en convocar una “Asamblea de Parlamentarios” con vistas a unas Cotes constituyentes que reestructurasen el estado en un sentido fuertemente autonomista. La asamblea, respaldada por la izquierda, buscó el concierto con las Juntas militares, en las que decía ver  la señal para “una profunda renovación de la vida pública española”.

    Cambó comprendía que sus aliados tenían fines divergentes: “Los republicanos iban a la Asamblea con el convencimiento de que ayudaría a crear un estado revolucionario que redirigirían a su arbitrio: Lerroux, convencido de que él sería el director para instaurar una República burguesa; Melquíades Álvarez tenía una ilusión parecida a la de Lerroux; Marcelino Domingo pensaba que la reunión tomaría un carácter tan social como político y que él, que ya tenía contactos con organizaciones obreras, podría aprovecharlo. Los anarquistas estaban seguros de que acabarían haciéndose dueños de la situación revolucionaria que la asamblea tenía que engendrar”. También el PSOE apoyaba, con sus aspiraciones particulares.  Otro separatista catalán, Maciá,  pedía  armas para lanzarse al monte: “Inútil discutir con aquel iluminado”. Desde el 5 de julio “se creó en España un período de agitación sin precedentes”, “un estado febril del cual se vieron libres muy pocos”. Cambó era consciente del riesgo de verse desbordado, pero creía poder dirigir todo el movimiento a su manera.

    Los partidos turnantes estaban amedrentados, pero el nuevo gobernante, Dato, demostró ser hombre de agallas. Avisó que consideraba ilegal y sediciosa la asamblea. Los asambleístas, retadores, mantuvieron la convocatoria y el 19 de julio sesionaron 68 diputados y senadores en un palacio de la antigua ciudadela de Barcelona. Al puerto habían arribado dos barcos de guerra y la Guardia Civil  patrullaba la ciudad. Detectada la asamblea, el gobernador civil ordenó arrestar a su presidente, Abadal. Los reunidos se solidarizaron con este. “Bien, quedan todos ustedes detenidos”, fue la respuesta. Los guardias los acompañaron hasta la salida, donde los dejaron libres para que fueran a recibir ovaciones de sus seguidores. Uno de ellos, José Zulueta, afirmó: “El Gobierno no sabe cómo hacer uso de lo que cree tener: la fuerza. Nosotros empleamos lo que tenemos: la razón. Hoy hemos escrito el prólogo de un libro voluminoso”. El libro era la ruina de la Restauración, que duraría aún cinco años.

   Probablemente Cambó sobreestimó su propia fuerza, subestimó la del régimen y no apreció con claridad el ímpetu obrerista. El episodio asambleario, concluido sin mucha pena ni gloria, ahondó la crisis política y dio alas a movimientos revolucionarios más consecuentes. (Tomado esencialmente de Los personajes de la república vistos por ellos mismos.)

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P. Los personajes de la república… es un libro que ud mismo suele mencionar poco o nada. ¿A qué se debe?

–Es el segundo, y en realidad el primer tomo de la trilogía sobre la república y la guerra. El segundo (primero publicado, es Los orígenes de la Guerra Civil. Lo menciono poco porque posteriormente he publicado otros muchos, pero es uno de los que considero mejores. Entre otras cosas porque introduce una metodología nueva en España y posiblemente fuera: se trata de contrastar las memorias y explicaciones de los principales protagonistas entre ellos y con los datos reales conocidos. Es algo extremadamente revelador. El método tiene el mayor interés, a mi juicio, porque el historiador tiende a menudo incluso de modo inconsciente, a suplantar a los verdaderos protagonistas interpretándolos de acuerdo con sus propio prejuicios o intereses ideológicos. Pero una ventaja de la historia desde hace mucho tiempo, es que los protagonistas suelen dejar sus memorias y otros documentos.

P. Pero es bien sabido que los políticos y no solo ellos, mienten mucho en sus memorias.

–Unos más que otros, pero aquí lo importante es ver cómo juzgan los mismos hechos unos y otros, cómo se contradicen entre sí y a menudo a sí mismos. Porque es verdad que casi todas las memorias son justificativas, pero de todos modos, cuando uno escribe sobre sí mismo dice siempre más de lo que él supone, por mucho que trate de ocultar o modificar a posteriori sus puntos de vista. Es un ejercicio por otra parte apasionante. En todos los libros utilizo en mayor o menor medida el método, pero en este es la investigación misma. Lo que permite vislumbrar algo que en los libros corrientes de historia apenas aparece o no aparece en absoluto: el personaje detrás de sus hechos, y sus juicios a posteriori comparados con los que podía haber hecho y hacía (la prensa es esencial en esto) en el momento mismo de la acción….

 

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Por qué Casado no. Perspectivas de VOX

Los mitos del franquismo (Historia) de [Moa, Pío]

P. En tuíter le han criticado por no dar una oportunidad a Casado, ni siquiera los famosos cien días. Por lo menos debe admitir que es mejor que Soraya

– Yo no tengo la capacidad de dar oportunidades a nadie, y a Casado le da igual las “oportunidades” que yo pueda darle. Simplemente no creo en sus promesas. Soraya es la peste, desde luego, esa clase de señoritos y tiorrillas maquiavelos de aldea típicos del PP, incultos e intelectualmente corruptos pero muy aferrados al poder. Con Rajoy y Soraya, el PP ha seguido a ZP en todo: financiación y apoyo a los separatismos, marginación de la resistencia a ellos, ataque al español en las comunidades donde ha gobernado o gobierna, como Galicia, Valencia o Baleares,  colaboración con la ETA, ataque a los símbolos de España, como en Andalucía, imposición de la “memoria histórica”, doblemente abyecta en su caso porque supone escupir sobre las tumbas de sus padres y abuelos, algo que define muy bien a esos sucios señoritos, me es imposible emplear un lenguaje “educado” al mencionar a esa gentuza; por lo menos izquierdas y separatistas honran a los suyos, aunque sea mintiendo. Y no olvidemos el despotismo LGTBI,  el abortismo, las leyes feministas antijurídicas y antidemocráticas, el engorde de Gibraltar, la entrega ilegal de soberanía a la burocracia de la UE, el engorde de Podemos para recuperar el voto del miedo y aislar a VOX… Los desmanes de esa chusma son incontables. No solo han seguido en todo a Zapatero, es que al mismo tiempo han impedido toda resistencia, han intentado bloquear toda alternativa, lo que lo vuelve un partido especialmente nocivo.

P. Pues razón de más. Casado está prometiendo enmendar esa política, precisamente.

–No creo que lo haga, y le diré por qué.  Casado, como todos los cargos políticos del PP, ha colaborado con el rajoyismo-sorayismo. ¿Recuerda usted que alguna vez le hiciera una crítica? Él ha medrado, como los demás, al calor de las fechorías de Rajoy y Soraya. Solo que a raíz del “prusés”  se ha dado cuenta de que aún existe en España un sentimiento patriótico, y trata de explotarlo. Alguien ha escrito: “el PP recupera sus principios cuando pierde las elecciones, y vuelve a olvidarlos cuando las gana”. Es una verdad a medias, porque realmente el PP no tiene ningún principio. Quizá lo de “la economía lo es todo” lo defina muy bien, junto con el engaño sistemático a sus ilusos votantes. Al mismo tiempo, el PP está empezando a alarmarse por la actividad de VOX, que poco a poco va rompiendo el muro de silencio que el PP y los demás han erigido en su entorno. Entonces trata al mismo tiempo de frenar el auge, todavía no muy fuerte pero sí significativo, de VOX. Observe usted este dato definitivo: Abascal estaba en el PP, pero terminó hartándose de sus traiciones, se salió de él y montó otro partido, con todos los enormes riesgos que ello entrañaba.  Y ha mantenido la bandera en las condiciones más difíciles. Solo por eso tiene un gran mérito. Compárelo con el oportunista Casado. ¿Cómo puede usted equiparar a ambos? ¿Se ha vuelto usted tonto y ciego? Uno de los objetivos de Casado es, precisamente, impedir que VOX siga creciendo. Y ahora mismo se plantea una batalla de máximo contenido político y cultural en torno al Valle de los Caídos y el ultraje a la tumba de Franco. ¿Qué postura toma Casado? No es un problema menor, es definitorio.

P. Pero todo el mundo dice que VOX no tiene perspectivas, por lo que el voto a ese partido es poco útil

–El voto perfectamente inútil es el que va al PP con la ilusión de que se está votando una alternativa al PSOE. ¡Vamos a los hechos, hombre, aprendamos de la experiencia! Olvídese de la retórica de esos políticos, que es siempre la misma. VOX no es lo mismo que los demás partidos. Naturalmente tiene sus fallos, a mi juicio, derivados de un provincianismo que afecta tanto a los políticos como a los intelectuales e historiadores españoles en general. Ante todo, carece de un análisis de la posición de España en el mundo actual, por tanto carece de verdadera política exterior; está en contra de la colonia de Gibraltar, pero no entiende su alcance; la colonización cultural que sufrimos no le dice nada, es más, algunos de sus líderes la apoyan… Luego hay otras cuestiones: con respecto a la memoria histórica es preciso adoptar una posición firme de explicación y condena del antifranquismo, verdadero cáncer de nuestra democracia, y no contentarse con esas bobadas de “olvidar a Franco” y similares. Y así otros aspectos. Naturalmente, dada la demagogia que se viene haciendo sobre esas cuestiones desde hace cuarenta años, estas cosas precisan un análisis racional y una propaganda intensa, no se van a destruir los prejuicios y tópicos de la noche a la mañana, pero es indispensable una posición de principio bien explicada. Otro punto suyo, la eliminación de las autonomías. Esto exige también una explicación clara, porque va contra la actual Constitución y  se han creado con las autonomías enormes intereses que van a oponerse con uñas y dientes,  etc., por lo que es preciso explicar también cuál sería el proceso que llevaría a su eliminación… En fin, creo que VOX ya se diferencia de los partidos zapateriles, y que sus lagunas políticas pueden irse cubriendo. En cambio el PP está tan degenerado moral, política e intelectualmente, que seguirá siendo una especie de parásito de la masa de españoles que desean otra cosa, pero no encuentra cauce ni voz.

P. ¿Aun así, ¿no cree ud que Casado y VOX podrían llegar a un entendimiento, sobre la base de algunos puntos concretos, como el del antiseparatismo?

–Creo más bien que VOX sería fagocitada rápidamente por el PP en cuanto cometiese ese error. VOX tiene además otro riesgo: que se meta en él lo que podríamos llamar “franquismo casposo”, que ya denunciaba Ricardo de la Cierva como un peligro, porque con su simpleza y tópicos trasnochados hace el juego muy bien a sus enemigos. Ahora he visto a algunos de ellos empleando el inglés o esas imágenes propagandísticas de Abascal como un nuevo Franco… El balance del franquismo ha sido espléndido, pero en el terreno de la propaganda y de la estética no fue lo que se dice muy afortunado. Rescatar la memoria de Franco y del franquismo es esencial, pero pensar en la vuelta de aquel régimen revelaría falta de sentido común. Es preciso analizar ese pasado, extraer de él lo que pueda ser más valioso actualmente y desarrollar nuevas ideas. El análisis he procurado hacerlo en Los mitos del franquismo, pero queda mucho por hacer y parece que nadie se pone a la tarea.  Y plantear nuevas ideas es igualmente necesario. Estamos en una crisis del sistema político e ideológico montado en la transición sobre la base de una especie de traición al legado del régimen anterior y a la decisión popular, claramente expresa en el referéndum de 1976. El resultado  es una putrefacción creciente que cada vez más gente considera insoportable. Son precisas nuevas ideas, porque tampoco el mundo actual es el de hace cuarenta años.

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Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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En relación con “Adiós a un tiempo“, usted dijo en el programa de Luis del Pino que su vida le desconcierta. ¿Qué quiere exactamente con eso?

–Hay un dicho de la sabiduría griega: “Conócete a ti mismo”. Es un buen consejo, solo que me parece imposible de cumplir

–¿Por qué? Todos nos conocemos por lo menos aproximadamente.

–Si fuera así, no sería necesario el consejo. Nuestra vida no se nos debe a nosotros, los azares y avatares, las mismas lecturas que nos influyen, nos llegan sin que nosotros podamos determinarlos, salvo muy parcialmente. En nuestra mente bullen motivos y deseos de los que no somos del todo conscientes y que a veces nos ocultamos a notros mismos…

 –Entonces, ¿qué sentido tiene escribir un relato autobiográfico?

–Todos los relatos autobiográficos son en parte falsos, y hay en ellos algo visible y algo invisible. Adiós a un tiempo  no pretende ser un relato coherente y sistemático, son recuerdos sueltos, algo así como islotes de un archipiélago que emergen de un mar de incertidumbre…Me parece que eso nos ocurre a todos, solo que unos le prestan atención y otros no.

 

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Europeísmo y Camino de Santiago.

*El camino de Santiago fue uno de los logros culturales europeos, creado por España. Luego el papado y Cluny se adueñaron de él, pero Santiago siguió siendo una seña de identidad española (“Santiago y cierra España”: “cerrar” en el sentido de cargar contra el enemigo)

*”Vox is Coming” ¿Se puede ser más gilipollas? ¿Y con esa estética repulsiva? En Vox se puede meter mucha basura, si no tienen cuidado.

*Dice una política socialista que uno de cada tres españoles es putero. ¿Cómo lo sabe? ¿Regenta un burdel?

*Santiago fue declarado patrón de España antes del descubrimiento o invención del sepulcro. El Camino de Santiago fue una gran ruta cultural europea, extendida desde Polonia o Escandinavia hasta España

*Sin la Reconquista, no habría España sino Al Ándalus, de lengua árabe, religión musulmana, poligamia, mujeres con burka, enorme analfabetismo, sharia…Los efectos de la Reconquista son plenamente actuales. ¿Entienden por qué es indispensable conocerla?

*Tanto los liberales como los socialistas se equivocaron de raíz en torno a la I Guerra Mundial. En cierto modo los socialistas acertaron… para apoyar finalmente a los gobiernos liberales.

*La profunda ignorancia o idea equivocada de la historia, propia y europea, entre nuestros políticos, intelectuales y periodistas vuelve imposible aprender de la experiencia

*El “europeísmo” español se componía a partes iguales de desprecio hacia España y de ignorancia hacia Europa. La I Guerra Mundial debía haber provocado una reflexión, pero teníamos y tenemos una intelectualidad irreflexiva

*Frase de un homosexual: “Tío, aléjate de las tías, que en cualquier momento pueden ponerte una denuncia por violación. El futuro está en nosotros, los maricones”

*Pegatina en el metro: “Madrid, ciudad de maricones y tortilleras, a cuenta de “nuestros” políticos… y de nuestros bolsillo. Basta de abuso”

*(De Chumi Chúmez) –Mamá. Luisito es fascista. Ha dicho “Viva Isabel a Católica” –Dios mío, ¿y esa señora quién es? –Una de la guerra civil

*Impedir la profanación de la tumba de Franco es una batalla del máximo alcance político-estratégico. Y cultural. Hay que librarla necesariamente y ganarla.

* La Reconquista tuvo dos aspectos, muy relacionados pero a veces en conflicto: el político (recomposición de España) y el religioso (reposición del cristianismo). El papado jugó a veces contra España, por ejemplo favoreciendo la secesión de Portugal

*Tenemos un gobierno de tiorrillas presidido por un macarra, una especie de harén de este. Hasta ese punto ha degenerado la política en España, tras el paso arrasador de Rajoy y su banda.

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PSOE (IX) La I Guerra Mundial / La noción de misterio en P. Diel

*RT Es precisa una gran campaña “#YoDefiendoaFranco” porque

-venció a comunistas, separatistas y golpistas

-Nos evitó la guerra mundial -Su oposición no fue democrática. Fue comunista y terrorista

-Dejó un país próspero y reconciliado

*Impedir la profanación de la tumba de Franco es una batalla del máximo alcance político-estratégico. Y cultural. Hay que librarla necesariamente y ganarla.

*Rajoy no fue en absoluto cobardón. Obró de acuerdo con sus ideas o falta de ellas. Los cobardones o algo peor son quienes le siguieron votando y seguirán votando al PP.

*No hubo “presos republicanos” en el Valle de los Caídos. Eran presos del Frente Popular acusados de crímenes graves y a quienes se daba la oportunidad de redimir penas: hasta seis días de pena por día trabajado. Y fueron pocos, unos centenares, y voluntarios

*Periodistas, intelectuales y universitarios, callados como p. ante el plan de Sánchez de mutilar las libertades de opinión, expresión e investigación so pretexto de “apología del franquismo”. Apenas tienen conciencia democrática.

*Gibraltar es mucho más que una colonia que invade nuestro territorio. Es el retrato de toda una clase política española corrupta y abyecta, vendida a los intereses del país invasor

*Decía Alfonso Guerra que había que hacer el juicio político al franquismo. Es como si unos violadores quisieran procesar a unas mujeres que no se habían dejado violar.

*No solo el castellano es propio de Cataluña, es que es allí la lengua más hablada y la de mayor bagaje cultural con inmensa diferencia. Además de ser el español común que permite entendernos a todos los españoles. El catalán es solo lengua regional y poco útil

*España no es realmente independiente, está satelizada y sin política exterior propia: Gibraltar es su realidad y su símbolo. Finada la amenaza soviética, España debe reconquistar su independencia volviendo a la neutralidad. Lo que exige eliminar a la actual clase política

*El español es el idioma que nos une y nos hace fuertes

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El “europeísmo” español de la época, basado en un desprecio “de gárrulos sofistas” a España y una admiración simplona e ignorante hacia Francia o Inglaterra (en mucha menor medida a Alemania), debió haber sufrido una dura sacudida con la I Guerra Mundial: ¿cómo aquellos países tan civilizados y prósperos entraban en un conflicto tan brutal y sangriento? El suceso debió haber movido en España  a cierta reflexión, que sin embargo no se produjo. Simplemente  intelectuales y políticos se dividieron entre aliadófilos y germanófilos, mucho más abundantes los primeros, que contendieron a su vez entre sí, afortunadamente en el terreno de la pura palabrería. Y el espíritu europeísta permaneció incólume en su mezcla de desprecio e ignorancia. Pero el sentimiento popular muy mayoritario rechazaba entrar en una guerra donde no cabría a los españoles –como pasó a los portugueses– otra suerte que la de oficiar de carne de cañón para los aliados francoingleses. El maniobrero Romanones estuvo a punto de romper la neutralidad aprovechando un descanso parlamentario, pero por suerte lo impidieron otros, en particular Alcalá-Zamora, según recuerda este en sus memorias.  El PSOE también adoptó su propia actitud, aunque por entonces su influencia política era prácticamente nula.

La posición inicial del PSOE fue la condena de la “guerra imperialista”, una política prevista por la II Internacional para caso de tales conflictos. Importa señalar que las proclamas liberales afirmaban que una nueva guerra europea era imposible, pues los posibles contendientes eran a su vez liberales y, de manera menos idealista, porque el comercio entre unos y otros países era tan intenso y los capitales industriales y financieros estaban tan entrelazados que nadie sacaría ventaja económica de un conflicto tal. La tendencia era a una internacionalización creciente del capital y la cultura, hasta la disolución pacífica de las naciones en un futuro no muy lejano, por la propia marcha de la economía y sus intereses.  Este análisis no era compartido por los marxistas, que en este caso demostraron tener razón, aunque por motivos equivocados. Según los socialistas, la concentración y entrelazamiento de capitales conducía a una lucha imperialista cada vez más intensa por los mercados y por la explotación de las colonias, por lo que una guerra entre grupos económicos disfrazados de intereses nacionales o imperiales, era perfectamente previsible. Por lo tanto, estaba previsto que en tal eventualidad el internacionalismo proletario se manifestase en un pacifismo de las masas que paralizase los impulsos bélicos del gran capital.

Lo que ocurrió, sin embargo, fue algo muy distinto de las teorías. El liberalismo no impidió el choque bélico (lo favoreció, según sus adversarios), y el internacionalismo proletario, que nunca había existido entre las masas, resultó que tampoco existía entre sus predicadores, de modo que los partidos marxistas de cada país votaron los créditos de guerra a favor de sus respectivos países, alineándose con los tiburones de las finanzas que según ellos mismos solo pensaban derramar sangre proletaria por sus ganancias económicas. Quedaron, no obstante, pequeños sectores marxistas fieles a sus viejas versiones, entre los que descollaban los bolcheviques rusos de Lenin, cuya consigna era convertir la guerra imperialista en guerra civil dentro de cada país, para imponer por fin la revolución de Marx. Lenin encabezaba el sector socialista que condenaba la traición de aquellos partidos, producto de su “revisionismo”. El revisionismo contaminaba la doctrina revolucionaria con “ilusiones liberales” de una lucha de clases pacífica.  Aquella guerra estuvo llena de paradojas: las potencias liberales chocaron brutalmente  entre sí, los partidos proletarios apoyaron a sus explotadores, y  Lenin terminaría triunfando en Rusia gracias a Alemania, por entonces la mayor enemiga del comunismo.

El PSOE no se diferenció de otros partidos marxistas: una pequeña minoría persistió en su condena de la “guerra imperialista”, pero la mayoría tomó partido resueltamente por los Aliados y frente a Alemania y Austria-Hungría. La toma de postura se ha explicado con la idea de que los aliados eran más democráticos y favorecerían más al movimiento obrero. Cosa difícil de sostener en la realidad: era Alemania el país de Europa con un movimiento socialista más potente, organizado e influyente tanto en el país como en Europa; y donde existía el sufragio universal, al revés que en Inglaterra. Y  el imperio colonial alemán era poca cosa comparado con los de Francia o Inglaterra. El órgano del partido El socialista, hacía retórica  condenando el mundo viejo de la tradición, la barbarie y el odio, es decir, a las potencias centrales; y aclamando  el mundo nuevo de la igualdad, la libertad, la civilización y los derechos, representado supuestamente por Francia e Inglaterra. Según la postura oficial, todos eran imperialistas, pero Francia e Inglaterra estaban “mucho menos tocados de imperialismo”. La posición aliadófila llegó a tanto que la revolución de Lenin en Rusia fue acogida con hostilidad. En particular  fue considerado una traición el tratado de Brest-Litovsk, que dejaba a los alemanes las manos libres en el frente oriental para concentrarse en el occidental, aunque la ocasión llegaría tarde.

El nivel de los debates en el partido era reconocidamente flojo, tradición que ya no se abandonaría. La postura aliadófila fue defendida especialmente por Luis Araquistáin, un intelectual que ya destacaba en el partido. Explicó que sí, todos eran imperialistas, pero los más culpables  eran los alemanes  por “haber roto el orden y el derecho en que se basaba el equilibrio europeo”.  Quizá ayude a entender esta interpretación el dato de que Araquistáin dirigía desde 1915 la revista España, mantenida con dinero inglés (Gibraltar), datos ambos, título y subvención indicativas de una realidad profunda. Seguramente no sería el único intelectual o político en condiciones semejantes. Araquistáin  terminaría volviéndose muy partidario de una revolución de estilo bolchevique, para volver finalmente, ya en el exilio, a una posición anglófila.

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En Paul Diel es central la noción del misterio, entendido como el límite a la competencia del espíritu o de la razón humana.  Ese límite es sentido de manera profunda, realmente es un sentimiento aunque se le intelectualice (en vano) con palabras y el intento de explicarlo (“un misterio explicado ni es misterio ni es explicado”). Ese sentimiento provoca el “pavor sagrado”, raíz de la religiosidad y con ello de las culturas.

   Cómo “algo” que rebasa nuestras capacidades puede fundamentar la cultura, es decir, las acciones, ideas y conductas, es algo que requiere explicación. Pero en primer lugar hay que entender la diferencia entre lo que el ser humano puede explicar y que le sirve, mejor o peor, para mantenerse en la vida, y lo que es radicalmente inexplicable para él. La capacidad humana de conocer y entender no parece tener límite, lo que en sí mismo es un misterio: nunca se agota la investigación ni las versiones posibles. Podemos entender hasta cierto punto lo que existe, al menos en sentido práctico para vivir, pero la razón de que exista el mundo, existamos nosotros, nos llegue la muerte, etc., es algo que supera las capacidades con que el misterio nos ha obsequiado.

 

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Una lección magistral

“Eso que lo cuente Crevi, que tiene una labia… ¡Con decirle que le llaman el Cerderón del Ateneo!”. La voz, chillona, sonaba algo infantil

     “¡El Cicerón, Genarín”, corrigió otra voz estridente.

     “Pues eso, el romano aquel… Era romano, ¿no, Crevi? Bueno, de alguna manera era romano, creo”.

     “Si… bien… es una exageración, aplicado a mi modesta persona… pero al grano. Sí, nos proponemos desarrollar el erotismo en la Docta Casa, en un plano intelectual, científico”

     “¡El erotismo! ¡El erotismo científico van a desarrollar en el Ateneo!”, intervino una tercera voz

      “¿Por qué no? ¡El estilo, la escuela estatalo-española de erotismo! Está olvidado, porque en el siglo XVI el bando cristiano viejo acabó de cubrir con un velo de intolerancia a la península, a las otras dos culturas, las verdaderas, porque llamar cultos a los cristianos aquellos… ¡vamos! ¡Si se jactaban de no saber leer ni escribir, ni conocer oficio! Lo he leído en fuentes dignas de crédito… Sí, sí, cualquier historiador algo culto lo sabe de sobra hoy en día. En cambio, ¡piense usted en Granada, construida por los seres humanos para los seres humanos, a la medida humana, a la medida de sus deseos, con la exacta idea de que el trabajo sirve para vivir y no la vida para trabajar…!”

     “¡A que Crevi chamulla dabuten!”

     “Todos nos enamoramos de la Granada de los nazaríes”

     “Todos, colega”

     “Con su sabiduría innata, su sentido de la vida y de la convivencia, del goce de las criaturas! ¡No como el militarismo ascético de los cristianos!”

    “Le escucho admirado. ¡Qué intelectualazo! Claro que lo mío es solo informar, asegurar el derecho a la información de los oyentes, de los ciudadanos, sin tomar partido como periodista, pero…”

   Apagó la radio y se sumió en sus cavilaciones. Abrió mecánicamente, por tercera vez, el cajón superior de su escritorio y hurgó entre los desordenados papeles, y por tercera vez verificó la ausencia de encargos. Su depresión aumentó: “¡Huelebraguetas! ¡Pinchamierdas! –rezongó, mortificándose—Eso es todo. Y encima, sin trabajo, ¡Collons! Tienes lo que mereces!” “No –replicó su otro yo–, tienes una profesión romántica, no hay más que ver tanta novela y tanto cine, y lo ejerces con seny y dignitat. Pasas una mala racha, noi, nada más. Déjate de autocompasión, de masoquismos, o eres hombre al agua ¡Quién sabe! Quizá en este mismo instante alguien está pensando en traerte un caso de alto nivel. Alta corrupción, por ejemplo, en vez de las miserias corrientes. ¿Por qué no? A ver, ¿por qué no?”. El yo deprimido no encontró argumento en contra, pero tampoco dio su brazo a torcer: “Hoy los romanticismos te matan de hambre. Esa es la jodida realidad”.

   Estas batallas internas causaban sopor al detective. Resolvió aniquilar la depresión con argumentos contundentes y cogió una botella que estaba junto a una pata de su escritorio. Whisky DyC. Un detective tiene que beber whisky, claro que… Lo miró con melancolía antes de destapar la botella y sostenerla boca abajo sobre su rostro, inclinado hacia atrás. La agitó un poco y entreabrió los labios para captar el amarillento chorrillo. Era uno de sus orgullos: su pulso y puntería para impedir que se le escapase una gota, incluso levantando bastante el brazo. Cuando lo estiraba totalmente, ya solía fallar.

   La somnolencia se le intensificó unos grados. Devolvió la botella a su lugar y tras una vacilación giró un botón del transistor. Seguían hablando los mismos.

    “…¿Vamos a compararlos con la delicadísima sensibilidad de sus antagonistas? Aquellos pastores que bajaban de Asturias… ¡Vaya cuento aquello de la reconquista, tío!… Pues solo estaban interesados en recuperar los pastos para la trashumancia y, a nivel erótico, vamos, solo llegaban a beneficiarse a las ovejas, je, je. Claro, quedó el país menos erótico, dónde va a parar. Y en guerra civil permanente, porque cuando exterminaron a las otras dos culturas, las verdaderas, pues a aquellos bárbaros solo les quedaba liarse a mamporros unos con otros ,digo yo. Yo y Américo Castro y Goytisolo y tantos más”.

    “¡De lo que se entera uno!  Eso no es lo que nos enseñaron en la escuela, ¡eh?”

    “Ahora, ahora se empieza a enseñar el erotismo y la historia real, afortunadamente… Pues a aquellos tipos de la mal llamada reconquista, hablarles de la realización gratificante de la personalidad autónoma y pluridimensional, y esas cosas, era como echar margaritas a los cerdos… ¿Excepciones? ¡Pues por modo natural que sí! El Arcipreste, Cervantes, la corriente oculta y subterránea de protesta… Y hoy el Estado español, dirigido por un partido ilustrado como nuestro Partido de la Ética Honrada, que combina los valores y esencias europeístas con nuestra originalidad bicultural judeoislámica del Medievo, en un espíritu hedonista a la par que emancipador…”

   “Y pragmático, Crevi, que siempre se te olvida”

    “Y pragmático, Genarín, gracias… ¿Y cuál será la contribución de la Docta casa? Pues recuperar la vanguardia, porque si no, y lo digo así de claro, perderemos el tren, o el autobús. El autobús de la historia, quiero decir, la historia con mayúsculas, y ese es un lujo que no podemos permitirnos. ¡Superar la moral judeocristiana, tan represiva! Arrastramos todos tantos miles de años de frustraciones… ¿Y qué pasa? Pues que salen a la luz los fantasmas, las frustraciones, y nos quedamos vacíos, eso pasa, que no sabemos amar, no nos han enseñado a amar, y creemos que sí sabemos, pero de eso nada. Habría que organizar cursillos…”

     “Un máster, Crevi! ¡Nos pondríamos las botas!”

     “Es una idea… Y piense usted en los años de durísima represión sexual que hemos sufrido. ¡La asignatura pendiente! ¡Hemos llegado tarde al sexo! Y, claro, nos ha dejado taras…”

    “¡Tarados y castrados, Crevi! ¡Os han dejado tarados y castrados! ¡Una generación de gilipollas perdidos!”

     “¡Genarín! ¡Tampoco hay que exagerar.  Y, obviamente, somos nosotros los que tenemos que educar a las jóvenes generaciones”

     “Eso, que no salgan tan idiotas como vosotros…”

–La cultura que se gastan algunos –musitó el detective mientras volvía a echar mano al whisky– ¡Y pensar que yo podría saber tanto y más, si hubiera terminado la carrera…! En fin, a lo hecho, pecho –concluyó con resignación antes de empinar de nuevo el codo.

     “…Aunque ya el ser humano, llegando a la lucidez, se realiza por modo gratificante en… en… pues bueno, ¿qué hay entre lúcido y lúdico más que el cambio de posición de dos consonantes? Porque lucidez y ludicez… ¡Sí, valga el neologismo! ¡Hay que innovar! Y este es el mensaje, pues entre lucidez y ludicez  existe hermanamiento, equiparación, el ser gratificado, realizado y emancipado sabe por modo obvio simultanear lucidez y ludicez y viceversa, porque el lúdico e lúcido y el lúcido es lúdico, y quien no fuera lúcido no sería lúdico, ni a la inversa. Y cabe aseverar, sin temor a yerro, que la excepción, si se diere, pues no sería posible, porque una cosa va con la otra. Sería un equívoco, una falacia. Esto solo es un esquema, por supuesto, que habría que desarrollar analíticamente porque, claro, la lucidez comporta ludicez , eso está claro como el agua, y también la ludicez comporta lucidez…”

   La voz del llamado Crevi sonaba aguda y enardecida, atropellando las palabras.

     “¿Te coscas, tronco, de cómo le da a la mui? ¡Se lo he oído lo menos tropecientas veces y no se trabuca ni una!”

     “¿Qué lección magistral! No sé si todos nuestros oyentes habrán entendido el fondo de la cuestión, pero ¡es una auténtica lección magistral!”.

 

   El taxista separó las manos del volante y giró las palmas hacia arriba en señal de impotencia. “Esto va para rato”, gruñó a media voz. El embotellamiento, en plena Castellana, producía un coro de pitidos a cada paso más destemplados. El pasajero titubeó en ademán de abrir la portezuela. Lo pensó mejor y, con un suspiro, se acomodó de nuevo.

–Conecte la radio, buen conductor, a ver si por esa vía nos amenizamos.

   El taxista volvió la cabeza con curiosidad y obedeció en silencio. Un estridente patachún-chun-chún rockero invadió el vehículo. El pasajero protestó. El taxista movió el dial. Más rock. Y luego más rock. Por fin voces de personas en diálogo. Una tertulia radiofónica o una entrevista.

–Detenga ahí su búsqueda, buen hombre. Y alce el volumen, tenga la bondad.

   El pasajero se arrellanó, distraído. De pronto dio un respingo y se inclinó hacia delante, arrinconando con su cuerpo al conductor. Era muy alto, y su nariz casi chocó con el salpicadero.

       “Bueno, ¿y qué nos cuenta don Genaro, que apenas ha abierto la boca?” decía el locutor.

       “Yenny, llámeme Yenny. Con dos enes, ¿eh? Lo escribo terminando en i griega”

       “También le llamamos Genarín, aunque él prefiere Yenny. Muchos lo pronuncian mal y le dicen Yeni. A él le molesta, es muy purista”,  intervino otro con tono cariñoso.

       “¡Caray…! Bueno, pues don Yeni, ya saben el joven presidente del Ateneo, hoy ante nuestros micrófonos, en compañía del secretario de la ilustre institución, don Matías Crevillente… Y don Yeni, cáguense ustedes… perdón, pásmense, quiero decir pásmense… el lenguaje coloquial, que se nos cuela…”

      “¡Y muy bien colado, amigo mío, hay que recuperar ese lenguaje fresco y popular! No se corte usted”.  

      “Bueno, si una autoridad competente como el secretario del Ateneo lo dice… yo, por mí, encantado. Mi tarea es informar, ya saben, garantizar el derecho a la información de los ciudadanos y todos eso, así que yo… Pues don Yeni es un verdadero chaval. Asómbrense… ¿Qué edad decía usted que tenía, don Yeni?”

      “¡Yen-ny! ¡Yen-ny! ¡Joder, que no hay manera! Pues catorce. Catorce años.

      “No hay que asustarse. Yo, que soy secretario primero, voy por la cincuentena, pero aprecio a la juventud, y Genarín, lo recalco sin adulación representa a la juventud que viene, tan despierta, tan desinhibida y con tan amplios horizontes…”

     “Sí, sí, pero déjame hablar a mí, tío, que me cortas cada dos por tres. Pues el tema, tío, la temática del tema… Bien, reconozco que yo aprendo a toda pastilla. Obviamente, gracias a la tele, también. Ni de coña me pierdo una serie de esas, Falcon Crest, Casandra, Cristal… No me da corte decirlo, no, porque de alguna manera reflejan la realidad, ¿no? La realidad social que… que está ahí, nos guste o no. Que algunos quieren obviarla, obviamente, ahí entran los juicios de valor y todo eso, pero el tema está ahí, tronco… Y la temática. Ah, y los telediarios de teuveuno, y el informe semanal, porque yo piensa, colega, que si no te pones al loro no te coscas de la cultura. Y nadie me va a negar a estas alturas que la cultura mola mazo. Sin cultura, hoy en día, es que ni puedes andar por la calle”

     “Pero su juventud, don Yeni… ¡hay que fastidiarse!…Y yo me pregunto, la gente se preguntará, si con la solera del Ateneo…”

      “¡Y dale! ¡Si son solo los reaccionarios de toda la vida los que se extrañan, hombre! Hoy la juventud ha avanzado muchísimo, tiene que estar en los puestos de mando. Hay que superar aquel oscurantismo…”

      “Gracias Crevi, tío, lo has bordado, de alguna manera. La opresión de los adultos, colega, es que ya está pasadísima. Obviamente el rollo está muy claro y no hay vuelta atrás. El futuro es nuestro. ¡Un futuro guay del Paraguay!”

        “Ya, ya, si por mí, como si se la mach… Perdón otra vez.  Yo solo soy un informador  y a mí me la suda, vamos, pero a los oyentes…”

        “Mire usted, ganamos las elecciones en el Ateneo porque hemos sabido vender imagen. Dijimos: “Rompamos moldes, imprimamos en la Docta Casa la anécdota, no exenta de trascendencia, de tener democráticamente elegido a un auténtico representante de la juventud,  que por modo pragmático y lúdico encamine nuestra veterana y querida institución  por modo decidido, sin temores, hacia un siglo XXI que se nos ofrece…”

   El pasajero del taxi además de alto era corpulento, y se removía y soltaba bufidos que molestaban mucho al taxista, ya que el aliento y las salivillas le daban a veces en el cogote. “¡Caterva de malandrines!”, rugía de vez en cuando, rebosante de indignación.

–Si no le gusta lo cambio, hombre. Pero haga el favor de echarse para atrás, que me tiene aquí acorralado.

–Déjelo, déjelo ahí! ¡Ah, felones! –y siguió semivolcado  sobre el respaldo del conductor, sin hacer caso de sus quejas. El conductor se doblaba sobre el volante y la ventanilla para esquivar en lo posible el corpachón y las emanaciones del otro.

   Un coche cercano, a la derecha, hizo sonar el claxon. El hombre corpulento se volvió con furia y subió el cristal de aquel lado. El taxista suspiró.

      “¡Que me dejes hablar, so gilipollas, que me pregunta a mí, no a ti”. Era manifiestamente Genarín.

     “ Pero Yenny, yo solo quería…”

    “¿Pero te vas a callar, cantamañanas? Mira, a este ni puto caso, colega”.

    “Tenga en cuenta, don Yeni, que los dos han sido invitados al programa, así que… Y yo me pregunto, los oyentes se preguntarán, por el rostro humano de nuestros invitados. Por ejemplo, ¿usted qué hace, aparte de presidir el Ateneo?

     “A mí, tronco, lo que me mola es el arte. A Crevi… Crevi no es mal fulano, solo que no para de interrumpir, debe creerse el no va más… A él le va la ciencia y la filosofía, ya lo has oído. Yo pinto. Cosa chachi, eh, me lo paso dabuten, me realizo. No es que sea un Picasso, eh, al menos por ahora. Lo mío es a nivel de calle, a nivel de metro, de alguna manera. En las paredes, ¿no? Grafiti y tal, obviamente.

     “Uno de sus encantos es la modestia. ¿No ha visto por ahí unos grafitos que ponen “Shitting Bull”?

       “¡Ya ves, otra metiendo el cazo este sopla…! ¡Es que no me deja hablar, el gachó!”

       “¿Shitting Bull”?

       “Bueno, en inglés se pronuncia un poco como… ¿No, Crevi? Y a las eses les añaden muchas veces una hache para darle más… Pues Toro Sentado, obviamente, porque el indigenismo y el inglés me flipan, tronco, estoy estudiando inglés a marchas forzadas, es el futuro. Y yo me posiciono con el ala izquierda del partido y no me va lo del Quinto Centenario. Es una reivindicación colega. ¿Vas a reivindicar la masacre, el genocidio y tal, tío? Eso no mola tío, no es chachi, qué quieres que te diga”.

      “Muy amable, Genarín, por lo de la filosofía y la ciencia, pero también, sin pretender pasar por un… Bueno, también dedico ocios a la poesía”.

     “¡Toma ya! Usted es que es un polifacético de cuidado, ¿eh?”

     “Y mire qué casualidad, ji, ji, hoy mismo he estado componiendo una nana… Hasta se la puedo cantar, si quiere. Sin inhibiciones, yo no soy partidario de las inhibiciones. Ya sé que no soy Plácido Domingo, pero con un poco de buena voluntad los oyentes me soportarán, creo”

      “¡Pues adelante, don Matías Crevillente! ¡Nada de inhibiciones! ¡Por mí, como si se la….! Vamos que yo soy solo un informador.

   Sonó un carraspeo, y tras un corto silencio, unas vociferaciones chirriantes y destempladas inundaron el éter.  

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