Un factor clave en la putrefacción de la democracia

Las estupideces y canalladas contra la verdad histórica y contra las libertades han sido tantas y tan en aumento, que la esperanzadora democracia que el pueblo votó a partir del franquismo y no contra él se encuentra hoy en estado de putrefacción. Hay un aspecto importante en este proceso, iniciado ya con Suárez y al que apenas ha prestado atención una historiografía y análisis político de pacotilla:  la actitud hacia la ETA.  La he explicado en mis dos libros sobre los separatismos vasco y catalán y sobre la balcanización de España. Al identificar antifranquismo y democracia, cosa que hicieron muy activamente los herederos del Frente Popular, y pasivamente la derecha desde Suárez, inevitablemente la ETA adquiría una aureola especial como antifranquista y, por tanto demócrata. Es más, la mayoría de los “análisis” afirmaban implícitamente que a ella, precisamente, se debía la democracia al haber asesinado a Carrero Blanco, último  baluarte del franquismo, según coincide también con la malcerebrada extrema derecha.

Por lo tanto, la ETA debía recibir un tratamiento especial de los nuevos “demócratas”, los cuales no habían hecho oposición al franquismo, si es que no procedían directamente de él,  pero se disponían a aprovechar o parasitar los beneficios de la democracia. A diferencia de los repentinos demócratas, la ETA denunció desde el principio que aquella democracia era falsa, pues no pasaba de un lavado de fachada de la dictadura. Idea demencial pero con cierta lógica  (“hay una lógica en esa locura”): evidentemente la democracia partía del franquismo, estaba impulsada por personalidades del franquismo y compartida por políticos y partidos que no habían hecho oposición a aquel régimen, como los socialistas y los separatistas no terroristas.  Por tanto, la ETA aparecía como un antifranquismo particularmente puro y por tanto como un democratismo “real”.  Lo mismo, a otro nivel, ocurría con los comunistas, y nadie debe olvidar el carácter políticamente tan demostrativo del homenaje de gran parte del espectro político, y hasta del rey, al héroe de Paracuellos coronado con la retirada de la estatua de Franco con nocturnidad y alevosía.

El tratamiento especial a la ETA no fue la amnistía, aceptable en aquel momento, sino lo que se llamó “salida política”, auspiciada desde el influyente diario El País, especie de oráculo de la peculiar democracia en construcción (suelo recordar un hecho muy poco  mencionado, y es la participación de PRISA en el negocio de la prostitución y la pornografía. No es en absoluto un dato irrelevante, sino harto definitorio). La “salida política”, combinada con una policial muy poco eficaz, que derivó por un tiempo en terrorismo gubernamental,  significaba convertir a la ETA en una asociación política, y  a sus presos en presos políticos,  y forzaba a negociaciones políticas con sus jefes. Esto convertía el asesinato en un modo  de hacer política aceptado de facto, corroía brutalmente el estado de derecho y corrompía la política… De hecho implicaba una verdadera complicidad con el crimen por parte de los gobiernos y partidos. Todo esto es evidentísimo, está a la vista de todos y creo haberlos especificado, en solitario y en aislamiento, pero son datos indiscutibles. La democracia, muy floja desde Suárez, está llena de tabúes, como el que durante decenios protegió las crapuladas de Juan Carlos. Pero el de la ETA ha sido especialmente corruptor.

Los nacionalismos vasco y catalán: En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

  La “salida política” a la ETA  ha caracterizado el desarrollo de la democracia como un verdadero tumor que la iba pudriendo. Solo fue abandonada en el segundo período de Aznar, bajo presión de Mayor Oreja, lo cual permitió esperar una recomposición del estado de derecho, también contra los separatismos, que se mostraban especialmente alarmados. Así, la ETA fue acorralada por primera vez, previéndose su próxima extinción. Y ello no solo por el fracaso casi permanente de sus atentados, sino, y no menos, porque también bajaba rápidamente, en Vascongadas y fuera, su popularidad, basada precisamente en las expectativas que le otorgaba la salida política.  Aquella política de Aznar, única no solo eficaz sino acorde con las exigencias del estado de derecho, pilar de la democracia,  parecía destinada a continuar con su sucesor Rajoy, que partía para las siguientes elecciones con una fuerte ventaja sobre el PSOE.

En aquel momento tuvo lugar el atentado del 11-m. Ya he dicho que no creo que fuera diseñado para provocar la victoria del PSOE, pero este supo aprovecharlo con sospechosa agilidad. Y aunque sus fines y autores sigan oscuros, sus beneficiarios están bien a la vista: el PSOE y la ETA en primerísimo lugar. Y la política hacia la ETA volvió a la anterior, lo que significaba rescatar a la organización de su desastre y recompensar sus asesinatos  ofreciéndole legalidad, dinero público, proyección institucional e internacional, es decir,  convirtiéndola en una potencia política. Se dice que por lo menos la ETA dejaba de matar, pero la realidad es que prácticamente no le quedaba tal posibilidad, gracias a Aznar-Mayor Oreja. No se trataba de que dejara de matar, sino de darle una salida, de convertirla en una potencia política, como efectivamente ha ocurrido.

Mucha gente no entiende por qué Zapatero cometió aquel gravísimo delito contra España y la democracia. Lo he explicado muchas veces, y en vano, ya que la política en España ha degenerado en una farsa interminable, y sus análisis un chiste muy malo. Aparte de que Zapatero esperaba probablemente –se lo decían los mismos etarras– que le dieran el premio Nobel de la paz, lo esencial  es que PSOE y ETA comparten hasta un 90% de ideología: son antifranquistas, LGTBI, feministas, abortistas, pro “memoria histórica”, radicalmente antiespañola la ETA e indiferente el PSOE (salvo por intereses de partido, es decir, de cargos), etc. Es esa fuerte afinidad ideológica lo que lleva al PSOE a cometer la mayor canallada hasta ahora contra España y la democracia. Canallada que en una democracia muy podrida he denunciado en solitario.

¿Y Rajoy? Creo que nunca tuvo la menor intención de seguir la política de Aznar. Comenzó su campaña electoral en plan economicista, que hizo que Zapatero se le aproximase rápidamente en intención de voto. Perdió las elecciones no tanto por el atentado en sí como por su extrema torpeza frente a la desvergonzada habilidad  del PSOE. Y, carente de otros principios que el de “la economía lo es todo”, simplemente terminó adoptando las ideas de Zapatero, convirtiéndose en otro auxiliar de la ETA, de la ideología de género, del abortismo, del antifranquismo, etc.

 Cualquier alternativa política real debe pasar por denunciar claramente esta política, denunciar, incluso con consecuencias penales, si es posible, a sus promotores, y afirmar la vuelta a la posición de Aznar-Mayor Oreja. Es un punto radicalmente central. Su ejecución tropezaría con muchas dificultades, pero es en esos trances en los que se distingue un estadista de un  politicastro intrigante al uso.

   Por supuesto: ETA, PSOE, C´s, Podemos y los separatistas están muy contentos con el plan de profanar y ultrajar los restos de Franco. Juntos, como siempre. Y el PP haciendo como que no va con él, que es una cuestión de economía, de no gastar un euro… Pero es demasiado lo que se juegan el país y la libertad como para hacerse los desentendidos. La batalla por la tumba de Franco compromete a todos los españoles, a favor o en contra.

**********

*Protestan las feministas: “Nos quieren calladas” Pues sí, por lo menos un ratillo de vez en cuando…

*Abascal ha sido capaz de romper con el PP, crear un nuevo partido con los riesgos y dificultades que ello supone, mantener la bandera contra viento y marea frente al  muro de silencio. Eso es un trabajo muy duro y merece respeto.

* Causa cierta repugnancia ver mujeres en el ejército. Las mujeres están para transmitir y preservar la vida, no para andar a tiros por ahí.

*Zara es un agente de la colonización cultural por el inglés. No es ningún modelo a defender culturalmente. Debería ser multada por su desprecio al español.

*Lo más peligroso de la situación actual no son las fechorías y canalladas de los partidos actuales, es la pasividad quejumbrosa y pusilánime de quienes deberían plantar cara activamente y en cambio se dedican a pronosticar lo que creen llorosamente que pasará

*************************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas

https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

P. Sus recuerdos de Adiós a un tiempo referido al Grapo, no dan la impresión de un especial arrepentimiento, incluso desprenden como cierta nostalgia.

–Desde luego, lo que hacíamos era un error monstruoso. Pero eso es hoy día una obviedad. No se trata de hacer literatura barata al respecto. Lo he analizado políticamente bastante a fondo, creo, y eso puede ser útil para otros.  En los recuerdos simplemente miro el aspecto personal. Por ejemplo, varios de mis camaradas y amigos como Delgado de Codes, Collazo, otros menos amigos como Cerdán Calixto,  murieron tan jóvenes a manos de la policía. No es una lamentación. Quien está dispuesto a matar por una idea debe aceptar  una respuesta equivalente. Es constatar el hecho, terrible si uno quiere ponerse en plan dramático, cosa que rehúyo siempre, pero en todo caso creo que relatar los hechos fríamente es mucho mejor que cualquier retórica.

P. Usted ataca a la ETA con todas sus fuerzas digamos ideológicas, o lógicas, pero uno podría obtener una actitud distinta con respecto a aquellos grupos en que usted militó.

 Bueno,  este libro no es de análisis político, en ese terreno  he procurado desmantelar a fondo la ideología del PCE(r)-GRAPO, como al comunismo y la ETA. Aquí es otra cosa. Es un libro en que los recuerdos se abordan desde una óptica no política sino, no sé cómo decirlo, personal más bien. Esas cosas te ponen delante de, no sé cómo llamarlas, de las dificultades de la condición humana, de la dificultad de orientarse en la vida.  Por otra parte, a diferencia de la ETA, que siempre contó con enormes complicidades, el PCE(r)-GRAPO se desenvolvió en la hostilidad más radical no solo de los gobiernos, sino también de la oposición, una oposición que siempre colaboró con la ETA y que, por cierto, sigue colaborando desde el poder.  Al mismo tiempo éramos muy pocos y  a pesar de ello, por un breve tiempo llegamos a tener en jaque al poder, con todos sus recursos. Golpeamos por un tiempo con más dureza que la ETA o que cualquier otro grupo de entonces. No es que sea un motivo de orgullo, pero no está de más consignarlo, porque es la realidad. Y también es interesante observar cómo la ideología tiende a destrozar mentalmente a las personas. Todos buscamos algunas seguridades en la vida, pero casi siempre esas seguridades se enroscan en nuestra mente y destrozan el sentido de la realidad. Comprenda que no encuentro conceptos muy apropiados…

*********************

Una hora con la Historia se despide hasta septiembre:  El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

 

 

 

 

Creado en presente y pasado | 96 Comentarios

La batalla por la tumba de Franco

Una hora con la Historia se despide hasta septiembre:  El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

********************

Legalmente, la profanación de la tumba de Franco es prácticamente imposible, pero la legalidad nunca arredró a los socialistas, y menos a gente como el descerebrado hispanófobo,  que actualmente gobierna a base de chanchullos. Así que pueden ocurrir dos cosas: que el gobierno renuncie de hecho  y deje que el asunto se vaya pudriendo; o que actúe “por la brava”, con nocturnidad y alevosía, como hizo la pandilla del Zapatero con la estatua ecuestre de Franco en el homenaje al héroe de Paracuellos. 

   Para esto último tiene  una triple ventaja: la monarquía y la Iglesia, empezando por el papa, que en España lo deben todo a Franco, fingen no enterarse del significado del tremendo ultraje; y con los demócratas pasa lo mismo. La gigantesca confusión creada en estos años hace que muchísima gente crea que la democracia es lo contrario del franquismo, cuando nace de este y no de una oposición siempre liberticida y falsaria.  Tal mezcla de cobardía moral y de confusionismo interesado favorece la canallada. Esta, en cambio,  encuentra un doble obstáculo: la ley, por una parte, y por otra la creciente resistencia que encuentra entre sectores significativos de la población. Están despertando más indignación de la que esperaban, y es preciso que la resistencia  se vuelva más resuelta y masiva. Es imperativo ganar la batalla. Y si llegaran a culminar la fechoría, ello debe ser el principio y no el final de un acoso legal, político  y en la calle que termine llevando ante los jueces a sus autores.  

    Por lo tanto, la batalla por la tumba de Franco tiene una importancia política y cultural de primer orden. Políticamente, se trata de impedir el desmán o de hacerlo pagar muy caro, y de paso hacer que los políticos y partidos se retraten. Culturalmente, se trata de clarificar la historia –particularmente la del PSOE– combatiendo activamente el “Himalaya de falsedades” de que ya hablaba Besteiro. Por mi parte he hecho cuanto me ha sido posible, pero la gente debe comprender que si no se divulga ese esfuerzo, y la oposición a los planes del gobierno no se dota de un discurso más amplio, todo quedará a un nivel superficial y muy poco se adelantará. incluso si se hiciera retroceder a los maleantes.

**************************

 P ¿En qué sentido considera ud que le ha influido toda esa literatura que leyó en su infancia y adolescencia?

–Que me ha influido es una evidencia, como influye a todo el mundo. Otra cosa es especificar en qué sentido y de qué modo. Hay influencias que hasta se pueden cuantificar, y otras que no. ¿De qué modo influye la religión? Viene a ser algo semejante. Hasta los quince años estudié en los maristas con una especie de beca. Entonces suspendí dos asignaturas, perdí aquella ayuda  y fui al Instituto Santa Irene, donde avancé mucho: suspendí cuatro o cinco al final del curso. Simplemente no me interesaba aquello, ni tampoco la religión, al menos de manera consciente. Pero sin duda me influía, seguramente más en unas etapas de la vida que en otras. De todas formas siempre tuve bastante alergia a los ritos y ceremonias, religiosas o no. Recuerdo que a Mick, de quien hablé, marxista de origen católico inglés, le habían atraído mucho las liturgias de la Iglesia. A mí no. Nunca las entendí ni me identifiqué con ellas, tampoco con las marxistas cuando adopté esas ideas. Pero me hace gracia pensar que tal vez el vodka salvó a Europa…

P. Lo diremos de otro modo: usted ha señalado algunas obras literarias cuya influencia especial reconoce.

*****************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

–Sí, estoy divagando un poco. Las tres que he señalado. Y en sexto de bachillerato, fue el descubrimiento de la Ilíada y la Odisea.  En Adiós a un tiempo cuento aquellas mañanas que nos pasábamos traduciendo trozos de la Ilíada Arturo y yo en el café Derby.  Arturo provenía de una familia poco culta, propietaria de un bar en el barrio marinero de Vigo,  pero se interesaba por los idiomas y hablaba inglés bastante bien, igual que un hermano mayor suyo, y tenía algunas maneras propias del lumpen, pero no le faltaba sensibilidad. Ya se iba alcoholizando, por otra parte. ¿Cómo influyen? Creo que en nuestra psique hay  como cuerdas que vibran según ciertas influencias exteriores, al modo de la música. La literatura expone algo así como modelos de vida que nos seducen o no, depende de la personalidad profunda de cada cual, funciona en unos y en otros no. Por ejemplo: en primaria, tendría yo siete u ocho años, teníamos unos libros de lecturas de Edelvives, y en uno que había dejado de editarse venían unos trozos de mitología griega sacados de alguna obra de Fernán Caballero. Me impresionaron muchísimo, en particular el relato de Teseo,  con quien de algún modo oscuro me sentí identificado. Me impresionaron más que los relatos de la Historia Sagrada, que también me gustaban, pero con menos efecto. Bien, pues hace unos años encontré el  texto en una feria del libro de ocasión, y la verdad que la presentación por Fernán Caballero me pareció pobrísima, incluso siendo para niños. Y sin embargo tuvo aquel efecto en una mente infantil.

     Por cierto que aquellos libros de lecturas estaban muy bien enfocados,  aunque no tan bien realizados. Sus  textos solían ser pesados, poco sugestivos…

*********************

*El conocimiento de la Reconquista es una verdadera asignatura pendiente para la gran mayoría de los españoles. Lo cual se debe a una política intencionada de los actuales partidos admiradores de Al Ándalus y promotores de una invasiva inmigración islámica.

*Desde hace años, numerosos políticos e intelectuales vienen ensalzando Al Ándalus y denigrando a España. En una época de inmigración invasiva islámica en nuestro país adquiere mayor importancia entender qué fue la Reconquista

*Para los musulmanes, España fue Al Ándalus y debe volver a serlo. Los gobiernos PP y PSOE parecen compartir esa opinión. Por eso la Reconquista es un asunto tan actual, y por eso acabo de publicar “La Reconquista y España”.

la reconquista y españa-pio moa-9788491643050

*Ángel Viñas es un pobre botarate al que unos medios de manipulación de masas prestan mucha atención. Tengo algunos análisis sobre sus “teorías”, que pueden ver tecleando su nombre y el mío.

*Viñas es una gran admirador de Negrín, que entre otras cosas fue el mayor ladrón del siglo XX en España. Y quiere convencernos de que Franco fue tan socialista como Negrín.

*Los planes de ilegalizar la Fundación Franco o de sacar los restos de este del Valle califican automáticamente como delincuentes a sus promotores, los cuales deben terminar entre rejas, por mucho poder que tengan.

*La situación española recuerda la película de Ornella Muti: “Dios, mío ¿cómo he caído tan bajo?”

*En “La Razón” mencionan a Franco como “el dictador”, como si los de la Razón o los antifranquistas en general hubieran sido alguna vez demócratas, en vez de beneficiarios o más bien parásitos de una democracia que Franco hizo posible.

*El PP de Casado es el mismo de Rajoy. Como veía que iba perdiendo votos y que se resquebrajaba el muro de silencio que ha construido en torno a VOX, se hace el patriota. Espero que pocos se dejen embaucar.

*Margaret Thatcher era alcohólica y ultranacionalista inglesa, y en Gibraltar dijo aquella frase inmortal, por un incidente en la bahía: “¡Bombardeemos Madrid!”. Debía de estar recordando las Malvinas. Para el PP es una heroína.

*Los del PP nunca dejaron de ser una banda de señoritos golfos y engañabobos. Son demasiados años de ejercicio y la costumbre es inerradicable.

*Aparte de estar vetado en las tertulias TV, hace tiempo que decidí no asistir a ellas, y menos de gentuza como la sexta, por el asco que me dan. La difusión de mis escritos depende, por tanto, de mis lectores, y es preciso que quienes los difundan sean más y más empeñados.

*El muro de silencio sobre mis obras no se ha agrietado, como esperaba: se ha reforzado, con colaboración de la derecha. Por eso insisto a mis lectores en que comenten y difundan. No hay otra salida, y esta puede ser muy eficaz, si la gente rechaza el muro

*Obsérvese que los gobiernos LGTBI de la UE, como el español, promueven una inmigración masiva y un no menos masivo abortismo. No puede ser casual.

*El español es el idioma que nos une y nos hace fuertes. Los ataques a él son pura delincuencia

Creado en presente y pasado | 35 Comentarios

Lo que va a pasar y lo que hay que hacer.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

No hace falta ser un lince para discernir los rasgos principales que sigue hoy la política en España y que pueden concretarse en los siguientes:

–Fomentar los separatismos hasta el límite de la disgregación nacional.

–Fomentar la inmigración masiva (se dice que salvará el estado de bienestar ) y al mismo tiempo un abortismo masivo.

–Fomentar la ideología totalitaria feminista-LGTBI e imponer la no menos totalitaria de “memoria histórica”.

–Disolver progresiva y aceleradamente la soberanía nacional en la burocracia a su vez  LGTBI de Bruselas.

–Satelizar a España cultural y militarmente en la OTAN y en la UE.

   Hay otros muchos rasgos, pero estos son evidentísimos y mantenidos, con matices, por los partidos actualmente en las Cortes, sean los separatistas o los cuatro “nacionales”. Y son tendencias que inevitablemente dividen el país internamente, fomentan odios como los de la república y conducen a la catástrofe.

   Para entender el proceso es preciso remontarse a la guerra civil. El Frente Popular fue una alianza de separatistas y totalitarios, que básicamente tendían a destruir la nación española y la cultura cristiana. Esa alianza cayó derrotada por las fuerzas nacionales, dando lugar al régimen franquista. Al morir Franco se planteó nuevamente el problema, porque los antifranquistas no habían aprendido nada de la historia y querían volver a la situación previa a la guerra civil: basta ver las alianzas que se organizaron entonces en juntas y plataformas “democráticas”. Su objetivo era la “ruptura” con el franquismo. Sin embargo eran fuerzas muy débiles, y la decisión muy mayoritaria fue otra: democracia, pero desde el franquismo, no contra él.

   La debilidad de las fuerzas antifranquistas ha hecho necesario un largo proceso hasta volver a imponer su ruptura, proceso culminado básicamente con Zapatero. A partir de ahí el sistema salido de la Transición simplemente ha ido pudriéndose hasta la situación actual de golpe de estado permanente.

   Los factores principales  en este proceso no han sido, como podría suponerse, las demagogias separatistas, socialistas y similares, sino la colaboración con ellas por parte de la derecha, desde Suárez. Este es un fenómeno nuevo en la historia, que ha desarmado cualquier oposición a las tendencias arriba citadas y otras menores concomitantes.

   Por otra parte, el hecho de que hayan necesitado tantos años de insidias, calumnias, propaganda subvencionada y presiones de todo tipo  para ir imponiéndose, demuestra la solidez de la sociedad creada por el franquismo, y explica el odio feroz que la figura de Franco ha inspirado a todos ellos y que ahora se manifiesta en el plan de profanar y ultrajar sus restos. Franco fue el artífice de una sociedad próspera y reconciliada,  condiciones para una democracia que funcione; y lo fue también de la monarquía, aparte de salvar literalmente de la destrucción a la Iglesia católica. El hecho de que la democracia se haya convertido en una palabra mágica sin verdadero contenido explica que la reacción democrática a tales planes sea (aún) débil. Y el hecho de que ni la monarquía ni la Iglesia estén moviendo un dedo contra el bestial y delictivo plan del gobierno, indica precisamente esa anomalía histórica que nos lleva muy previsiblemente al desastre. 

     Como decía, el factor principal en estas deriva no ha sido el antifranquismo rupturista, sino una derecha que ha colaborado con él hasta hacerse igualmente antifranquista, y ha bloqueado cualquier alternativa.  Lo que debe planteársenos es, como decía Julián Marías, “no lo que va a pasar, sino lo que podemos hacer”. Y para hacer algo hay que partir de un análisis claro. Porque la situación es muy difícil y exigirá grandes esfuerzos. De momento parece surgir una salida en Vox, pero el tiempo apremia.

Los mitos del franquismo (Historia) de [Moa, Pío]
***********************

P. Dice ud que admiraba a Inglaterra, mientras que ahora parece detestarla. De todas maneras no aparece en Adiós a un tiempo una cosa ni otra

–Su cultura de élite  me parecía y me parece admirable, también parte de la popular. Bueno, da igual si me parece o no: lo es, objetivamente. Pero también la veo como una cultura ajena y peligrosa para la nuestra, pues en cierto modo la está fagocitando. Este es un problema porque, según juzgo por lo que veo, la cultura española actual es muy poco interesante, como una versión algo cutre de la anglosajona junto con cierto costumbrismo de chascarrillo o de un antifranquismo impostado, muy poco estimulante.

P.  También ha dicho que en su formación tuvo poco que ver la literatura española

–Estamos hablando de la época hasta los quince o dieciséis años. En el colegio estudiábamos la literatura española, creo que mejor que ahora pero de todas formas no muy bien, y no animaba mucho a profundizar. Leí buena parte del Quijote, novelas picarescas, que me interesaban, pero luego la más moderna, no. Galdós se me hacía algo pesado, y ese costumbrismo y falta de problema moral y de épica o de aventura… Hace poco discutía con una persona sobre la diferencia entre la literatura rusa y la española de finales del XIX y principios del XX. La rusa aborda problemas que rebasan con mucho la sociedad rusa de la época, tienen alcance universal, como pasa con el Quijote. No me extraña que muchos consideren a Tolstoi y Dostoyevski las cumbres de la novela universal, hay un ensayo de George Steiner sobre los dos, de bastante interés. La otra persona y yo coincidíamos en que la novela española tiene más bien un interés local, como pasa por ejemplo, con la griega actual. Evidentemente hay una buena literatura española en el siglo XX, cada vez menos en mi opinión, baste recordar a Baroja, varias generaciones de poetas, a Cela, Gironella  y otros cuantos. Aún así dan la impresión, comparada con la rusa, de cierto provincianismo  y para mi gusto, algo de pesadez.

P.  Pero hablábamos de la inglesa

–Bien, comparada con la rusa resulta más ligera o más trivial, pero no me deja esa sensación de pesadez de gran parte de la española, que yo creo que va ligada a la decadencia general. La originalidad y potencia de la literatura española se encuentra en los siglos XVI y XVII. Después ha seguido los cauces marcados por la francesa o la inglesa. No lo ha hecho mal, pero su originalidad dentro de las modas internacionales del momento  venía de su costumbrismo un tanto provinciano… Claro, esto no tiene mucho que ver con mis recuerdos de Adiós a un tiempo, que probablemente no tienen mucho valor literario, pero sí bastante originalidad. No conozco intentos parecidos en la literatura española actual, lo mismo que en mi Viaje por la Vía de la Plata, que es también un intento literario, o mi novela Sonaron gritos…. que me parece que no encuentra precedentes en la literatura hispana.En fin, como autor me pasa algo común: a ratos me parecen obras muy buenas y otras veces muy malas. Qué más da…

*****************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

Creado en presente y pasado | 45 Comentarios

PSOE (XII) 1917 (c): La Restauración se derrota a sí misma/ Adiós a un tiempo

Una hora con la Historia: El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

 

la reconquista y españa-pio moa-9788491643050

*************************

De la intentona revolucionaria de 1917 salieron conmocionados y divididos los enemigos de la Restauración. Cambó y Lerroux, que se habían creído al borde de la victoria, volvieron rápidamente a una política de orden, hasta el punto de que Cambó sería ministro de Fomento al año siguiente. El hecho de que los republicanos, con más votos y seguidores que los socialistas, apenas se movieran en la huelga revolucionaria, causó una gran decepción en el PSOE, cuyos militantes se consideraron vendidos, y parte de los dirigentes resolvió no mover  más un dedo por una alternativa y unos políticos al fin y al cabo burgueses,  tan explotadores como los demás. El PSOE había creído utilizar a aquellos burgueses,  empujándolos a que tomaran el poder para condicionarlos desde fuera, y se encontraban con que los utilizados habían sido ellos: “seducidos y abandonados”, podría decirse. Prieto era el principal animador de la colaboración que había permitido al PSOE acceder a las Cortes, pero Besteiro, Largo Caballero y otros adoptaron  una desconfianza rayana en hostilidad a los republicanos.

   Sin embargo, su derrota fue todo menos decisiva. Los jefes socialistas podían haber sido condenados incluso a muerte. Lo fueron a cadena perpetua cuatro de ellos, Besteiro, Largo, Saborit y Anguiano, pero tras unos meses y el habitual indulto estaban de nuevo libres, y varios de ellos en las Cortes. Había obrado el milagro una intensa campaña de agitación en la calle, auspiciada por una Alianza de Izquierdas, que  los presentaba como héroes del progreso y la libertad, injustamente reprimidos. En las elecciones de febrero de 1918 , apenas siete meses después de los sucesos, salieron diputados los cuatro, además de Pablo Iglesias y Prieto que ya lo eran. Apenas les aplicaron la amnistía, en mayo, ya exigían cuentas en las Cortes, con inaudita, por la represión del movimiento revolucionario. Un indignado Dato les replicaba: “Los autores de un movimiento revolucionario que tenía por fin derribar al régimen, los que se lanzaron o lanzaron a los demás por caminos de perturbación, considerando que la amnistía no es el perdón sino una apoteosis del delincuente, vienen aquí a acusar a aquellos gobernantes que en los días negros y amarguísimo del mes de agosto, tuvieron que defender el orden social. Vosotros, deteniendo proyectos de ley que a esas clases trabajadoras  se refieren habéis pasado sesiones y sesiones hablando ¿de qué? ¿De aquello que puede unirnos para una colaboración común tan indispensable en los momentos por que la Nación está atravesando? No; para sembrar aquí rencores, para establecer antagonismos, para continuar aquí la obra revolucionaria de que estáis encargados”.

   En la derrota del movimiento revolucionario había sido decisiva la hábil táctica de Dato, que había neutralizado con flexibilidad a los militares, disuelto y dejado en ridículo la Asamblea de Diputados y reprimido con firmeza y escasa dureza el movimiento revolucionario. Sin embargo, pese a tan excepcional servicio, más apreciable entre unos gobernantes y políticos  cuya más destacada cualidad era la maniobra intrigante y una mediocridad extrema, el régimen se infligió una derrota a sí mismo echando a Dato del poder en noviembre del 17, apenas tres meses después del levantamiento. Cambó se atribuye el dudoso mérito por haberle creado un ambiente hostil hasta hacer que “el rey Alfonso XIII lo expulsara del poder”. A ello contribuyó una fuerte campaña de agitación callejera de las izquierdas.  Según Romanones, el rey  lo relevó por presión de las juntas militares, cuyo ejemplo de insubordinación se extendió a otros organismos del estado, amenazado así de colapso.

   Cabe hacer aquí varias observaciones generales: a) Se trató de un movimiento que buscaba la destrucción del régimen con el muy probable fin de meter a España en la guerra europea como satélite de Francia e Inglaterra; b) El ataque fue derrotado gracias a la decisión y destreza de Dato; c) El éxito de Dato fue convertido por el propio régimen en derrota al ceder a las presiones de sus enemigos; d) El régimen demostró así que se encontraba en la agonía por falta políticos de calidad, de ideas y de respaldo intelectual; e) A su vez, el fracaso revolucionario de sus enemigos demostró su debilidad, pero también su capacidad de hacer la vida muy difícil a cualquier gobierno, aprovechando las debilidades de este; f) Este mismo esquema o patrón de desarrollo político iba a aplicarse posteriormente hasta conducir a la guerra civil, implícita en las mismas concepciones marxistas del PSOE.

   Hay en todo ello un aspecto ideológico-psicológico, según el cual diversas fuerzas, y particularmente el PSOE, se atribuían el derecho de aniquilar violentamente al régimen liberal, y negaban a este todo derecho a defenderse, considerando tal defensa una especie de acto criminal. 

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

*************************

El título Adiós a un tiempo tiene una sugerencia un poco lúgubre, como si ud diera su vida por concluida.

No, no es así, nadie sabe cuándo le va a tocar. Es porque, aparte de la edad, tengo la impresión de que se han acabado muchas cosas no solo para mí. Tengo 70 años, de los cuales veintiocho en el franquismo, es decir,  la infancia y juventud, y el resto en el actual régimen, que ha evolucionado muy mal, de modo que actualmente vacilo en llamarlo democracia, aunque mantenga algunos rasgos democráticos. Esos años dan una perspectiva que no tienen las personas criadas en el régimen actual. Es decir, la dan si uno se molesta en analizar la experiencia, de otro modo, no.

Pero su libro no es de análisis

   Por supuesto, es otra cosa. Acaso un acercamiento a la época a través de sucesos personales. Cada persona tiene una biografía particular y única, y al mismo tiempo parecida a la de tantos otros,  muy condicionada por las circunstancias históricas y sociales del entorno. Por eso puede ser interesante lo que cuente de sí mismo y de la época y ambiente que le correspondió. Mucha gente que no vivió el franquismo lo entiende como un período lóbrego y tenebroso, imagen perfectamente ajena a la realidad. Es una visión fabricada por la propaganda contraria, que fue esencialmente comunista. De modo que mucha gente mira esa época con las lentes de la propaganda comunista, que para mayor falsedad  se disfraza de demócrata. Pero lo curioso es cómo gente que sí vivió aquello ha terminado “recordando” cosas inexistentes. Por ejemplo, la cantidad de tipos que decían haber corrido delante de los grises en la universidad, cuando realmente éramos muy pocos… Pero eso resulta una anécdota cómica al lado de otros “recuerdos”, que ahora subvenciona el gobierno, para más inri.

 Tampoco es un libro político, o la política asoma muy poco en el libro

   Sí, los recuerdos de infancia y juventud no tienen nada que ver con la política. Y los extractos de mis memorias comunistas tampoco son propiamente políticas, más bien exponen los costumbrismos y reacciones personales en la lucha antifranquista, la vida clandestina y demás. Son recuerdos de ambiente, digamos.

Se dice que la vida viene muy condicionada por las lecturas, sobre todo en la adolescencia y juventud.

    Y en la infancia. Desde luego es así, por lo menos para los que han leído mucho por su cuenta. Yo leía bastante literatura italiana, Salgari cuando era niño, después a Papini, Guareschi y otros. Alguna rusa, especialmente Dostoievski. Useña, muy poca, Mark Twain… venezolana de Rómulo Gallegos, argentina de autores que no recuerdo ahora, junto con el Martín Fierro… El Zorba de Kazantzakis… En cambio poca francesa y española, ahora solo me vienen a la memoria Los cipreses creen en Dios, Jardiel Poncela… Uno se pone a hacer memoria y no para. Pero sobre todo inglesa: los “guillermos” de Richmal Crompton, Wodehouse, Maugham, Greene, Stevenson, policíacas de Agatha Christie y de Edgard Wallace, ya no me acuerdo de tantas… A través de ellas llegué a sentir gran admiración por Inglaterra. Se decía lo mucho que leían los ingleses, las tiradas de la prensa, por ejemplo…  Cuando fui allí comprobé que la prensa de gran tirada era pura porquería sensacionalista… Pero bueno… Como puede verse, tiraba sobre todo a obras de aventuras o de humor.  Sin embargo tres me impresionaron especialmente: Crimen y castigo, de Dostoievski, sobre todo la primera parte,  me dio una extraña sensación de haber vivido yo mismo el crimen de Raskólnikof; Inglaterra me hizo así, de Greene, una imagen tan deprimente de frustración e inutilidad; El cero y el infinito, de Koestler me acercó al ideal comunista, como más tarde La noche quedó atrás, de Jan Valtin, pese a ser obras netamente anticomunistas. Hasta los quince años leí mucha novela, después cada vez menos y me he pasado bastantes sin leer ninguna.

¿Eran lecturas frecuentes entre los adolescentes de entonces?

No, no lo eran, la mayoría leía poco, en España siempre ha habido poca afición a leer a cualquier edad. Los estudiantes de colegios institutos  preferían el cine, al que yo iba poco (mis padres decían que ya tendría tiempo cuando fuera mayor), y las charlas nunca giraban sobre temas literarios o de pensamiento: fútbol, chicas, canciones… la música anglosajona fue poniéndose de moda y desplazando a la francesa e italiana… A mí me interesaban poco esas discusiones, porque además se repetían mucho.  Yo leía en la biblioteca municipal, y mi padre traía libros prestados del Mercantil, una sociedad recreativa de Vigo, una verdadera institución de la ciudad, que creo que quebró hace pocos años. ¿Ve usted? Un cambio significativo: adiós a un tiempo.

  Resulta chocante que unas obras anticomunistas le inclinaran al comunismo. ¿Por qué?

 ¿Por qué? Cualquiera sabe. Una paradoja. Lo he pensado a veces. Creo que porque mostraban un ideal sospechosamente falso, pero que empujaba a una vida de acción y de riesgo en contraste con la  anodina vida burguesa de adquirir una profesión, fuera buena o mediocre, estabilizarse, casarse, tener familia y morir de infarto o de cáncer. El propio sacrificio y riesgo de aquella vida me hacían pensar que  el ideal no podía ser tan malo como lo presentaban. Ya dije que empecé a acercarme al comunismo después de una experiencia de fábrica en Inglaterra y otras similares.

¿Pretende usted ponerse como ejemplo a otras personas?

Nunca se me ocurriría, pero uno debe preguntarse a qué viene todo esto. A todo el mundo le encanta contar su vida, o lo que cree que ha sido su vida, aunque solo sea al círculo de amigos o familiares. Hay ahí algo de vanidad pueril, sobre todo porque casi siempre se olvidan los aspectos desagradables y se pinta la vida propia con bellos colores, para impresionar al prójimo, que casi nunca se impresiona porque cree su propia vida más interesante. Claro,  hay quienes se recrean en sus experiencias más humillantes o sórdidas, pero siempre cabe la sospecha de que lo hacen precisamente para llamar la atención como seres excepcionales. En fin, es un impulso casi universal. Yo he procurado limitar esa vanidad en lo que he podido y no mentir a sabiendas, pero también percibo que el “conócete a ti mismo” es imposible. Nunca sabemos bien lo que somos. Basta comparar la imagen que nos hacemos  de nosotros con las que se hacen los demás, y nunca estaremos bien seguros de cuál se acerca más a la realidad. Parece como si lo que hemos vivido tuviera otras claves e incluso otro relato que el que percibimos de nosotros mismos, que sería solo parcial. Siempre me llamó la atención cómo un poco de vino, sin llegar a embriagarse, puede hacer ver los propios actos con una luz distinta, más viva  y brillante que la habitual, que suele ser un tanto pesada. Creo que lo digo en el libro, en relación con el recuerdo de Mick, un excelente amigo inglés que murió alcoholizado. Yo me he emborrachado muy pocas veces, y en todas me dejó tan mal sabor físico y mental que la mera idea me repugna.

*****************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

 

 

 

Creado en presente y pasado | 42 Comentarios

PSOE (XI) 1917 (b): ¿Una revolución para entrar en la guerra europea?

Una hora con la Historia: El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

Si junio de 1917 fue el mes de las Juntas de Defensa, y julio el de la Asamblea de Parlamentarios, en agosto el país crujió con una gran huelga revolucionaria organizada por socialistas, anarquistas y republicanos. Los organizadores contaban con la pasividad benévola de otros sectores y confiaban, por diversos contactos con las juntas, en la adhesión o al menos la neutralidad del socavado ejército. Desde marzo, socialistas y anarquistas promovían huelgas y acumulaban armas. El PSOE coordinaba el movimiento pero, creyendo prematura una revolución proletaria, aceptaba la primacía provisional de una república burguesa,  al modo de la revolución rusa de pocos meses antes, más tarde desbordada por los bolcheviques.

Los jefes socialistas querían aguardar, “nos oponíamos tenazmente a declarar el movimiento sin preparación”, explicará Largo Caballero, dirigente de la UGT, en sus memorias. Pero el ambiente les arrastraba: “Existía gran efervescencia política en España. Se habían constituido las Juntas Militares de Defensa; se anunciaba la asamblea de Diputados en Barcelona para fecha muy próxima; las Agrupaciones socialistas y Sociedades obreras se impacientaban: querían ir al movimiento revolucionario” Anarquistas y republicanos hervían por entrar en acción. Marcelino Domingo, republicano, aseguró a los ferroviarios que la asamblea de diputados sería la señal para la huelga revolucionaria, y los obreros pararon los trenes de Levante. La empresa despidió a varios agitadores y la dirección de UGT, alarmada,  trató de zanjar el prematuro conflicto. Pero un dirigente socialista, Anguiano, y los ferroviarios amenazaron con huelga general si no eran readmitidos los expulsados. “Preguntado Anguiano por qué habían tomado semejante acuerdo, contestó que estaba seguro de que el Gobierno se apresuraría a buscar la solución antes de que expirara el plazo legal. Las ejecutivas opinaban lo contrario, temiendo que el Gobierno aprovechase la circunstancia para infligir una derrota a la clase obrera”.

El temor de las ejecutivas resultó justificado, y Dato volvió a acreditar su hábil firmeza, como ante la asamblea de diputados. Dato era el principal valedor, por otra parte, de reformas sociales desde el gobierno, con las que pensaba integrar a los elementos moderados del obrerismo y frenar a los extremistas, como  había hecho Bismarck en Alemania. Alertado por los indicios externos, o tal vez conocedor por confidencias, de los planes secretos de los revolucionarios, prohibió la readmisión de los despedidos. Se dijo después que había forzado adrede la revuelta, antes de que estuviese bien preparada. Si fue así, habría demostrado buena información y sangre fría ante el evidente riesgo del momento. Los dirigentes revolucionarios presentaron después los hechos como una provocación del gobierno contra una huelga pacífica. En realidad, la  huelga fue planteada con carácter netamente revolucionario, y de haber estallado bien preparada habría resultado mucho más sangrienta y conducido a una guerra civil.

Los ferroviarios lanzaron la huelga general y fueron inútiles los esfuerzos disuasorios de la ejecutiva socialista, que hubo de cargar “con la responsabilidad de un movimiento que ninguno queríamos” en aquel momento. Una comisión revolucionaria improvisada, con Largo, Besteiro, Anguiano y Saborit, declaró la huelga indefinida en pro de unas Cortes constituyentes y un cambio de régimen “para la salvación de la dignidad, del decoro y de la vida nacionales”. Los obreros renuentes debían ser forzados a parar y las ciudades quedar desabastecidas. Por titubeos causados por la impreparación de la lucha, o porque esperaban ayudas militares, las instrucciones decían: “Solo en el caso de que la actitud de la fuerza armada fuese manifiestamente hostil al pueblo, deberán adoptarse las medidas de legítima defensa”.

La huelga empezó el 3 de agosto. Hubo choques sangrientos en Barcelona, Madrid, Asturias, Bilbao y otros lugares, se multiplicaron los sabotajes, y un descasrrilamiento provocado causó numerosos muertos y heridos en Bilbao. Los militares, contra  lo esperado por los rebeldes, se pusieron al lado de la legalidad. Suele afirmarse que la represión fue muy dura, y se destacan frases truculentas de algún general, pero los datos indican otra cosa. Oficialmente hubo 80 muertos y 150 heridos, menos que en la Semana Trágica barcelonesa, y Dato subrayó en el Congreso, sin ser desmentido, que el ejército sufrió  más bajas que los revolucionarios.

No está claro por qué los revueltos militares defendieron entonces el orden, haciendo fracasar la intentona. Quizá porque sus fines, bajo frases regeneracionistas, eran puramente corporativos. Alcalá-Zamora apunta otra causa de mayor interés: “Mi impresión, confirmada por cuanto después he oído a los caudillos socialistas, es que en aquella huelga entró solo como pretexto el problema social. En el fondo de aquellas oscuras aguas hubo un movimiento intervencionista (en la guerra europea). Precisamente por eso no  prevaleció; porque contra sus esperanzas de coincidir con la otra agitación simultánea del ejército, este, que presintió la tendencia, combatió la huelga y ayudó a vencerla a un gobierno al que volvería a mirar con desdeñosa hostilidad tan pronto como pasó aquel peligro”. Muchos, en efecto, creyeron que el objetivo oculto de la revolución era arrastrar a España a la Gran Guerra, deseada por pocos militares y, desde luego, por muy poca gente en general. Pues  la impresión prevaleciente es que en ella no se perdía nada a España, ni gustaba la perspectiva de servir de carne de cañón para intereses ajenos y nunca respetuosos con el propio país.

Para entender el contexto debe recordarse que, aunque el PSOE se proclamaba por las buenas representante de los obreros, la gran  mayoría de ellos no parecía estar de acuerdo, de modo que el “purismo” obrerista del comienzo había ido dando paso a una táctica más híbrida de alianza con los burgueses republicanos. Los cuales, después de la desastrosa experiencia de la I República y estar próximos a desintegrarse, iban recobrándose, sobre todo en Barcelona, de la mano de Lerroux. Esta alianza socialista-burguesa permitiría al PSOE tomar vuelo. Iglesias, Largo Caballero y García Ormaechea eran ya concejales por Madrid desde 1905, y el primero de ellos lograba el primer escaño parlamentario del PSOE en 1910, poco después de la Semana Trágica de Barcelona, en la que había llamado a la huelga general (sin éxito). Entre republicanos y  socialistas alcanzaron en 1914 los  34 escaños  (sobre 408), aunque los socialistas propiamente nunca pasaron de siete. Seguía siendo un partido con pocos miles de afiliados, pero su influencia aumentaba considerablemente porque su sindicato, la UGT,  pasaba de los 100.000 en 1917, lo que ya suponía una fuerza considerable.

En segundo lugar, la necesidad de reunir el máximo de fuerzas con vistas al derrocamiento de la monarquía empujó al PSOE a entablar negociaciones con la anarquista CNT,  con la que, a lo largo de los años, mantendría una rivalidad intensa y a veces sangrienta, ya que también los cenetistas decían representar a los trabajadores y consideraban a los socialistas y su dictadura del proletariado  una variante de la opresión ancestral sobre los pueblos.  Los anarquistas participarían, en efecto, en la intentona revolucionaria, pero con menor protagonismo que el PSOE-UGT.

Por otra parte, la política socialista varió significativamente en los meses previos a la rebelión. Primariamente  se trataba de “una transformación completa de la estructura económica y política del país”, es decir, la toma del poder por “el proletariado”, o sea por el propio PSOE. Creían muy propicia la situación general porque, decía Besteiro. “En el proletariado hay ya una conciencia revolucionaria”. Besteiro era por entonces muy exaltado y se proclamaba “profesional del proletariado revolucionario”, aunque él tenía muy poco de obrero. Sin embargo, en el seno del partido había otras ideas, que se impusieron pronto. Según la doctrina marxista, solo en los países ya muy industrializados,  como Alemania, Francia, Inglaterra o Usa podría aplicarse una revolución socialista, pero en España era precisa una fase en la que  el papel del partido “proletario” consistiría en colaborar con los republicanos, empujarlos a tomar el poder para que  realizaran las reformas conducentes al socialismo en una segunda fase. Con esa  escolástica rompió Lenin (a quien faltaban varios meses para llevar a cabo su revolución): utilizando teorías liberales sobre la internacionalización del capital, que supuestamente impediría nuevas guerras, Lenin afirmó que esa internacionalización creaba una “cadena imperialista” susceptible de romperse por su  eslabón más débil, que resultaría ser Rusia. Pero la idea no se les ocurría a los marxistas del PSOE, los cuales se lanzaron a la gran huelga con idea de entregar el poder a los republicanos radicales.

Finalmente tiene mucho interés el dato de que esa visión revolucionaria coincidiera con los intereses francoingleses, muy deseosos de arrastrar a España a la guerra.  Como vimos, tanto el PSOE como los republicanos eran muy probelicistas, y hay pocas dudas de que todo iba junto y mezclado. La revolución de febrero (o marzo) en Rusia, había tenido vasta repercusión internacional y desde luego había animado e inspirado a los enemigos de la Restauración en España. El zarismo había sido derrocado, y lo mismo debía ocurrir con la monarquía española, pese a ser esta muchísimo más liberal que la rusa (El zar Nicolás II se había mantenido fiel a Francia e Inglaterra por un equivocado sentido del honor, contra los intereses rusos y al final contra los suyos personales: le sería rechazado el asilo en los dos países,  lo que abocaría a su asesinato y el de toda su familia por los  bolcheviques). La revolución rusa no interrumpió la colaboración con los Aliados, cosa que el PSOE vio con gran simpatía. Cuando la revolución comunista cambió drásticamente la política rusa, el PSOE lo vio como una traición o poco menos. Paradójicamente, sería esa colaboración con los Aliados lo que llevaría a la revolución bolchevique.

    La historia habitual de la huelga revolucionaria de 1917 en España pasa casi siempre por alto esta faceta del asunto. Que es posiblemente la más explicativa. 

***********************

los personajes de la republica vistos por ellos mismos (vol. ii)-pio moa-9788474905793

P. Los personajes de la república… es un libro que ud mismo suele mencionar poco o nada. ¿A qué se debe?

–Es el segundo, y en realidad el primer tomo de la trilogía sobre la república y la guerra. El segundo (primero publicado), es Los orígenes de la Guerra Civil. Lo menciono poco porque posteriormente he publicado otros muchos, pero es uno de los que considero mejores. Entre otras cosas porque introduce una metodología nueva en España y posiblemente fuera: se trata de contrastar las memorias y explicaciones de los principales protagonistas entre ellos y con los datos reales conocidos. Es algo extremadamente revelador. El método tiene el mayor interés, a mi juicio, porque el historiador tiende a menudo incluso de modo inconsciente, a suplantar a los verdaderos protagonistas interpretándolos de acuerdo con sus propio prejuicios o intereses ideológicos. Pero una ventaja de la historia desde hace mucho tiempo, es que los protagonistas suelen dejar sus memorias y otros documentos.

P. Pero es bien sabido que los políticos y no solo ellos, mienten mucho en sus memorias.

–Unos más que otros, pero aquí lo importante es ver cómo juzgan los mismos hechos unos y otros, cómo se contradicen entre sí y a menudo a sí mismos. Porque es verdad que casi todas las memorias son justificativas, pero de todos modos, cuando uno escribe sobre sí mismo dice siempre más de lo que él supone, por mucho que trate de ocultar o modificar a posteriori sus puntos de vista. Es un ejercicio por otra parte apasionante. En todos los libros utilizo en mayor o menor medida el método, pero en este es la investigación misma. Lo que permite vislumbrar algo que en los libros corrientes de historia apenas aparece o no aparece en absoluto: el personaje detrás de sus hechos, y sus juicios a posteriori comparados con los que podía haber hecho y hacía (la prensa es esencial en esto) en el momento mismo de la acción….

 

 

 

Creado en presente y pasado | 34 Comentarios