Occidente y Rusia
He tratado de resumir e interpretar la historia de Europa como efecto de la íntima pugna del cristianismo entre fe y razón. De ella vienen las sucesivas evoluciones y revoluciones que la han caracterizado más que a ninguna otra civilización.
En relación con Rusia, la Europa central, y en especial la occidental ( el arco de la Europa de las naciones) ha experimentado con especial intensidad ese conflicto íntimo, una de cuyas manifestaciones ha sido la lucha/cooperación entre poder político y poder eclesial (o “temporal-espiritual” en términos eclesiales). Rusia, al heredar el cristianismo ortodoxo, apenas experimentó esa tensión: el poder eclesial siempre estuvo sometido al político, ya desde Constantinopla. Por eso hasta el siglo XIX no se incorporó claramente a la cultura occidental, y con muchas particularidades, una de ellas la pugna entre occidentalistas y eslavistas, que guarda cierta analogía –que no debe exagerarse– con la de España entre “europeístas y casticistas”.
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Auge y declive de España
La hegemonía española se asentó en una serie de innovaciones: unas instituciones políticas de nuevo cuño, que crearon un estado unitario e internamente pacífico, en contraste con la época inmediatamente anterior; una reforma eclesiástica, uno de cuyos efectos fue la inmensa labor cristianizadora en América; una auténtica revolución militar, que permitió a los tercios españoles dominar el panorama bélico europeo durante un siglo y medio; una organización científica de la marina, gracias a la cual fue posible explorar el mundo por primera vez en la historia humana; un reforzamiento de la universidad, cuya vitalidad intelectual se manifestó en Alcalá de Henares y sobre todo en la Escuela de Salamanca.
Podemos entender la decadencia como el odio a las innovaciones, que se apodera del país desde mediados del siglo XVII. Y resumirla en una expresión toscamente ingeniosa: “novedad, no-verdad”. La verdad era el anquilosamiento del país en casi todos los aspectos, y pérdida del espíritu audaz y original del llamado con razón Siglo de oro.
Esto es lo que he querido explicar en Hegemonía española y comienzo de la Era Europea. Y al mismo tiempo integrar aquella época en un contexto más amplio: el de Europa como poder hegemónico y motor cultural del mundo. Puede observarse que el enfoque del libro difiere considerablemente de los que tratan aquella historia. Próximamente publicaré La II Guerra Mundial y el fin de la era Europea, que culmina el anterior (dejando, no obstante, aparte los siglos intermedios, que he tratado someramente en Europa, introducción a su historia. Todo nuevo enfoque historiográfico es discutible, pero no repetiré la invitación al debate, porque nunca ha funcionado: se prefieren las leyes de “memoria”.
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Militares cipayos
** Me ha sorprendido el razonable artículo de Guy Sorman en el ABC sobre la edición en Francia de Los mitos de la guerra civil. Supongo que ha sido un gol que Sorman ha colado al periódico (no iban a censurarlo), dado que ABC está entre los medios que me han condenado a muerte civil, y que emula a izquierda y separatistas en la denigración de Franco, debe de ser para demostrar que la monarquía actual no tiene nada que ver con él. https://www.almendron.com/tribuna/la-guerra-civil-inconclusa/
**Ejército cipayo: No veo las televisiones, pero, dice Alvo en el blog: “A veces pienso si los generales y almirantes españoles que salen en la tele trabajan directamente para Usa… porque es increíble cómo pueden ser tan cipayos, ¡y a cambio de nada!…”
** A difundir al máximo: No tenemos miedo ni respeto a los medios de comunicación – YouTube
**De los consejos de los Siete sabios de Grecia, los más conocidos son “Conócete a ti mismo” y “Nada en exceso”. Creo que el primero es un deseo inalcanzable, Pío Baroja lo señalaba, con razón. Y el segundo alude a la necesidad de encontrar un equilibrio entre las tendencias contradictorias en que consiste la vida humana. Equilibrios nunca del todo estables ni muy duraderos.
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Los defectos de la Constitución de 1978 son bien evidentes y enseguida denunciados por muchas personas. Era difícil de evitar, porque la experiencia era nueva. El problema es que en lugar de corregirse, los defectos de han ido agravando, hasta llegar al actual golpismo. Si el proceso ha durado tanto se debe a la solidez de la herencia del franquismo, pero es precisa una reacción: 261 – Defectos de la Constitución | Vox ante un año crucial – YouTube

