Por qué teme el PP la moción de censura
Es evidente que estamos ante un golpe de estado a cámara lenta, que se prolonga desde el asesinato de Montesquieu por el PSOE, con hitos como la condena del 18 de julio por el PP, el rescate de la ETA por Zp o los estatutos autonómicos que dejan en residual la presencia del estado en varias regiones después de campañas permanentes contra la idea de España. Pero el proceso se acerca a su culminación. Y esto importa mucho más que las mil politiquillas con que distraen a la opinión pública los profesionales del embuste, la mayoría de los políticos actuales.
Abascal ha estado muy certero al plantear la moción de censura, porque el principal obstáculo a la liquidación del golpe se encuentra en una opinión pública despistada y manipulada por la Triple M y los políticos PP-PSOE-separatistas. La moción, como la anterior, da a VOX la posibilidad de centrar la atención de millones de personas en los problemas de fondo, verdaderamente dramáticos, que ponen en peligro la supervivencia de los últimos restos de democracia y la propia unidad nacional en la que se asientan la paz y la libertad.
Si examinamos el anterior voto de censura, vemos que fue perdido parlamentariamente, pero ganado en la opinión pública: millones de personas se percataron de la gravedad de los momentos que vivimos, pasaron a apoyar a VOX y, al mismo tiempo, dejaron en evidencia a un PP que de ningún modo busca oponerse a la destrucción de España y la democracia, sino que aspira a formar parte del proceso junto con PSOE y separatistas, sacando de ello rentas políticas y económicas partidistas. Pues esa ha sido su política en todo momento, al tiempo que engañaba a sus votantes fingiendo lo contrario y frenando cualquier resistencia a los desmanes progresivos.
Para el PP, la moción de censura es un doble peligro: si la aceptara, se situaría detrás de una iniciativa de VOX, perdiendo protagonismo. Y si la rechaza, vuelve a quedar en evidencia, como lo ha estado recientemente en otras cuestiones importantes y que ya le están costando votos. Por consiguiente tiene que hacer todos los esfuerzos posibles, invocando mil pretextos y triquiñuelas, para desanimar la moción e impedirla. Como es de esperar que no lo consiga, perderá crédito y votos, al paso que VOX cobrará el necesario protagonismo político al informar a los españoles de la situación. Y como el año próximo será de elecciones, la moción será un paso fundamental para iniciar el período electoral del mejor modo posible. Si obra con la necesaria claridad y energía, VOX puede convertirse en el primer partido de España y frenar la deriva hacia el desastre.
Insisto: el gran problema al que se enfrenta España es la desinformación interesada de la opinión pública por los ilusionistas de la política, en lo que llevan ya muchos años. Por consiguiente es indispensable recurrir a todos los medios para llevar a los españoles la convicción de que PP, PSOE y separatistas están ya fuera de la ley y de la Constitución, amenazando la integridad nacional, la libertad y la paz de todos. Y que es preciso volver al programa de la transición: democracia sin ruptura con el pasado.
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**En estas Navidades, leer y regalar Los mitos de la guerra civil y Galería de charlatanes es un modo eficaz de combatir una ley tiránica y de extender el conocimiento de nuestro pasado.
**Rafael del Pino, jefe de Ferrovial, recibe el título de comandante de la Orden del imperio británico, obviamente por servicios distinguidos a dicho imperio, el de Gibraltar. Como Esperanza Aguirre.
**El rey felicita las pascuas en español e inglés. Parece considerarse rey de Espanglia. Sin embargo la Constitución no dice que el inglés sea cooficial en España. Pero para Felipe VI, como para tantos, el inglés es el idioma superior. El de Europa y todo eso… Por lo que educa a la heredera en ambiente inglés: hay que prepararla.
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Dios y el Hombre
Se ha entendido el humanismo como un cambio del interés sobre Dios a interés sobre el Hombre, lo que viene a ser un contrasentido pues es el hombre el que ha sentido interés, precisamente humano, por Dios, de modo que el interés por Dios lo era al mismo tiempo por sí mismo. No obstante, el cambio tiene otro matiz: la Escolástica había fatigado a la razón con sus especulaciones sobre los atributos de la divinidad, tan cualitativamente superiores a los humanos que llevaban a tesis dispares, incluso ateas, aunque estas fueran marginales en el humanismo. Por consiguiente valía más concentrarse en el hombre, en sus dones –otorgados por Dios, se suponía–, al parecer accesibles claramente a la razón, sin necesidad de fe, y que tenían la cualidad peculiar de poder desarrollarse en propio beneficio, aunque también expusieran al ser humano a degradarse.
La Ilustración extremó lo que en el Humanismo estaba en germen. Los atributos y designios de la divinidad resultaban en gran parte confusos o inabordables racionalmente,, según concluía Kant, y en cambio el Hombre sí constituía un objetivo por así decir palpable y sobre el que la razón podía ejercitarse sin necesidad de recurrir a la fe. La Ilustración desembocó por un lado en el ateísmo militante del comunismo o el anarquismo, y por otro en cierto desinterés agnóstico, más propio del liberalismo.
Y dado que el hombre se presentaba como un ser concreto, tangible, accesible a los sentidos y a la investigación y razonamiento, parecía completa la posibilidad de entenderse a sí mismo, es decir, de entender su condición y destino, dejando de lado o negando sin ambages la religión. Ya hemos visto que no resultaba tan simple, pues el ejercicio de la razón no lograba alcanzar tesis universales y conclusivas, y además ponía en cuestión ideas generalmente dadas como evidentes, como la de libertad. Pero también cabía esperar que las discrepancias y choques ideológicos nacieran de un estadio inicial, insuficiente pero corregible. Después de todo, el hombre era un animal esencialmente racional, según se admitía desde Aristóteles, y por ello las discrepancias encontrarían antes o después la solución lógica y armoniosa que perseguía siempre la razón. Sin embargo el concepto del hombre iba a demostrarse evanescente y mucho menos racional o accesible a la razón de lo esperado.
*VOX puede ganar las elecciones, y debe ser consciente de que para ello tiene que obrar con audacia y desbancar al PP, no colaborar con él como en Andalucía. En su oposición a la tiranía antiespañola del nuevo frente popular es único y debe quedar como único. La moción de censura es esencial, y se ganará políticamente y ante el pueblo español, aunque no se alcancen los votos charlamentarios. Como se ganó la anterior.
**La tiránica y golpista ley de memoria antidemocrática debe ser incumplida promoviendo con fuerza la información sobre nuestro pasado. Los mitos del franquismo, completado con Galería de charlatanes, son hoy el mejor modo de desafiar a los golpistas. Leer y regalar ambos en estas Navidades es un modo de desafiar la tiranía.
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De Balzac a Dostoyefski
Se partía del “Hombre”, fuera en su faceta social como “la Humanidad”, armada del instrumentos de la Razón todopoderosas e impositiva; o en su faceta individual, el “Yo” libérrimo incluso frente a la sociedad. Enfocado de un modo u otro, el Hombre, al revés que Dios, parecía una evidencia. Pero en definitiva, ¿qué era ese ser divinizado?
Uno de los modos más antiguos de intentar penetrar en el destino humano es la literatura, cuya descendencia de los mitos religiosos no exige mucha argumentación. Y el siglo XIX fue el gran siglo de la novela. Numerosos países europeos produjeron algún autor excepcional, así Manzoni suele ser considerado el mayor literato italiano desde Dante; Eça de Queirós desde Camoens; o Galdós desde Cervantes. Francia, Inglaterra y Rusia fueron especialmente prolíficas en narradores de talento.
Con cierta arbitrariedad podríamos considerar los más significativos a Balzac, Dickens, Dostoyefski y Tolstói. Los cuatro se preocuparon especialmente de describir caracteres bajo cuyos avatares aflorasen las profundidades de la condición humana. Balzac aspiraba a trazar una “historia natural de la sociedad” a través de su colección de obras La comedia humana, así llamada porcontraste con La divina comedia. Resultaba, desde luego, poco divina, y la palabra comedia remite en Balzac más bien a la farsa. Por sus novelas pulula una multitud de personajes de todo género y clase, de fuerte relieve bajo una observación aparentemente fría, como diseccionados en sus conductas, sin insistir en calificaciones morales, que aun así se desprenden, difuminadas, del propio relato. En su mundo el dinero es la medida de todas las cosas y corrompe el amor, las virtudes, las ilusiones o las pasiones, que fracasan o concluyen en la trivialidad gris de la existencia “burguesa”, donde triunfan a menudo los más deshonestos y vulgares. En El coronel Chabert, por ejemplo, esa visión alcanza una profundidad entre cínica y trágica: “la vida humana es así”, y no deja mucha esperanza de cambio. Podría describirse con una frase de Sartre: “El hombre es un pasión inútil”. Parece que Balzac se aproximó al catolicismo al final, pero su enfoque es el de un positivista sin ilusiones, un “burgués” materialista, ilustrado y escéptico, y aun así fascinado por el paisaje humano.
La aproximación de Dickens difiere enormemente. Se ha hecho notar a menudo su denuncia social de la miseria y el abuso que sufrían las capas más desprotegidas de la sociedad bajo el triunfalismo y el moralismo victorianos, pero su enfoque no es amargo ni cínico ni frio: es el de un reformista social que cree en la capacidad de mejora del ser humano y de la sociedad, en el triunfo final de la virtud sobre el vicio. La injusticia existe, pero es remediable, como en Oliver Twist. Las circunstancias que hacen desdichados a los personajes provienen sobre todo de la pobreza, pero la persistencia en la virtud termina por hacerles recibir su merecido premio, así como los malos obtienen el castigo. Continúa una larga y optimista línea en la literatura inglesa, en la que tiene un papel el humor, a menudo sarcástico pero sin demasiado veneno. Hay en Dickens un optimismo de fondo, y su compasión por los desdichados brota de su espíritu religioso (anglicano). Comparte los valores e ideales de la sociedad en que vive, y si retrata sus males es con la convicción de que no son permanentes y que el progreso social e individual es posible. Balzac, también conservador en sus ideas, no parece creer mucho en el progreso moral del individuo.
Dostoyefski y Tolstói son las máximas figuras del sobresaliente florecimiento cultural ruso, y para muchos los mayores novelistas de la historia. Los dos profundizan como pocos en la condición humana, difiriendo mucho entre sí. Dostoyefski percibe con fuerte ansiedad las consecuencias de las corrientes darwinianas y nihilistas que niegan a Dios y, con él, la moral. Su obra Demonios tiene algo de profética sobre lo que había de ocurrir en Rusia en el siglo XX. Pero es Raskólnikof en Crimen y Castigo el presonaje que asume su función divina declarándose dueño del destino de la vieja usurera, de su vida sórdida y parasitaria, una vida “inútil” (el utilitarismo era también una doctrina muy en boga). El asesinato, el hacerse dueño y destructor de una vida ajena, puesta en el mundo por una fuerza incomprensible, por tanto irracional, es la manifestación más profunda de la divinización del Hombre, al menos del Hombre superior que ha comprendido la realidad de la vida y sus leyes. El ejemplo fascinante de Napoleón, que no ha vacilado en sacrificar a multitud de personas a su gloria y es, no obstante, venerado por tantos, manifiesta esa realidad: el hombre superior, el genio divinizado, está justificado para romper las pequeñas reglas de la moral que torturan a los espíritus pequeños. Sin embargo Raskólnikof no logra escapar a la culpa, que le atenaza y le lleva a comprender que debe pagar por el crimen, y encontrará redención en el amor por Sonia. El relato es psicológicamente profundo y convincente, pero ¿ qué decir de tantos llamados criminales que no parecen sentir la menor culpa por sus actos?
En Tolstói debe distinguirse su última etapa, mística, anarcocristiana, aspirante a la disolución del yo, en la que renegó de sus novelas, y su época literariamente creativa. Una diferencia típica con Dostoyefski consiste en el carácter épico de varias de sus obras, particularmente en la más famosa, Guerra y paz, carácter ausente en el anterior, cuyo estilo es más bien dramático. Guerra y paz ha sido comparada, algo forzadamente, con La Ilíada. Esta es un relato de héroes, mientras que la obra de Tolstói, que él no consideró novela, trata de responder más bien a su concepto de la historiografía: “Para estudiar las leyes de la historia debemos cambiar del todo el objeto del estudio; olvidar a los reyes, ministros y generales, y estudiar los elementos homogéneos e infinitamente pequeños que guían a la masa”. Nada de héroes, pues. De hecho, Guerra y paz es solo parcialmente una novela, pues integra ensayos sobre el poder, la guerra o la historia. En ella, los personajes, aun ficticios la mayoría, van trazando al mismo tiempo una grandiosa panorámica de la vida rusa, algo que no preocupaba a Dostoyefski. En este sentido tiene algo de epopeya. No existen personajes de relieve especial que caractericen la trama (Pierre Bezújof es el mas citado), sino un gran número de ellos, tratados con auténtica genialidad en sus rasgos personales, en el entrelazamiento de sus pasiones, deseos y aspiraciones en tiempos de paz, arrastrados y confundidos luego por el torbellino bélico. Un panorama grandioso; pero en el epílogo vemos a varios de los supervivientes principales sumidos en una vida vulgar: la brillante Natasha ha perdido su chispa y su ingenio, se ha vuelto gris y tacaña, y Pierre se ha convertido en algo así como un marido pusilánime. Los celos afloran aquí y allá, y tampoco las vidas de Nicolái, la princesa María o Sonia sugieren algo más que una existencia anodina, harto alejada de la épica anterior: tanta excitación y convulsión para tan poca cosa, podría ser la conclusión. Tolstói da por supuesta la existencia de unas leyes del movimiento histórico, pero su obra expresa más bien lo contrario, a menos que esa sea la ley: muchos trabajos y pobre desenlace.
Hay alguna similitud entre Balzac y el Tolstói de Guerra y paz. En ambos la vida viene a constituir una agitación sin objetivo claro, no deja de acercarse a una pasión inutil, si bien en Tolstói la poesía y el amor tienen un papel más relevante. También hay similitud entre Dickesns y Dostoyefski, los dos con un fondo religioso más intenso, pero que en el primero nos parece convencional y en el segundo adquiere un calado muy superior. La actitud de Dostoyefski se resume en su famosa frase “Si Dios no existe, todo está permitido”. Y ese “todo” es precisamente el crimen, el más salvaje de los crímenes…, que en realidad dejaría de serlo, pues no habría criterio para definirlo como tal, salvo por las leyes impuestas por unos pocos hombres a los demás. Y por otra parte, la creencia en Dios no ha evitado la comisión de enormes atrocidades en la historia. El autor gira en gran medida sobre ese tema: el crimen existe, es algo real, no una simple convención supersticiosa de los débiles o los interesados , y por tanto debe ser expiado: la fe y el amor cristianos ofrecerían el camino de redención. Una fe empapada de angustia, por la deficiente capacidad humana para comprender los designios divinos en medio del dolor y el mal tan presentes en el mundo.
En estos cuatro autores encontramos una cruda disparidad entre una sociedad que parecía avanzar rápidamente hacia la solución de todos los problemas técnicos y vitales, como sugería el coro de Antígona, final de la historia y sus desgracias a cargo del hombre divinizado entrevisto por Comte y muchos otros…, y la escasa consistencia del hombre de carne y hueso, sujeto a mil inquietudes, azares y miserias. Pero, cabría decir, la literatura, como el arte en general, no pasa de ser ficción sin otra competencia real o utilitaria que la de divertir imaginativamente al público. Por tanto, sin la transcendencia significativa que algunos pretenden otorgarle.
En Europa, una introducción a su historia
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Tras la derrota del rupturismo en el referéndum de de diciembre de 1976, comenzaron a invertirse ciertos papeles. Carrillo aceptaba la herencia del franquismo, y Suárez pasaba a hacerse un poco antifranquista: 253 – Carrillo se somete y Suárez se hace antifranquista | Franco es la clave | La jauría – YouTube
Ante el golpe de estado
Abascal ha denunciado, muy justamente, el golpe de estado que supone el control por el PSOE del poder judicial, que se suma a su control de la fiscalía, RTVE, el Tribunal de cuentas, el CIS, el INE, Indra y otras instituciones clave que en un democracia deben permanecer lo más independientes posible de partidos y gobierno.
Estas maniobras destructivas no responden a un capricho ni una manía de un falso doctor y su banda delincuente por disfrutar del poder, como dicen los obtusos. Tiene programa y objetivo dobles: la llamada agenda 2030 y la demolición de la herencia del franquismo, por tanto de la democracia, la monarquía, la cultura de raíz católica y la unidad nacional. A ese fin, la ley de memoria que los golpistas llaman por sarcasmo democrática, es la clave, la ley constituyente de la nueva situación.
El programa que está llevando a su conclusión este gobierno viene de lejos. Se expresó ya en la declaración de “muerte de Montesquieu” expresada por el PSOE, apenas llegado al poder en 1982, un programa golpista en sí misma. Que aparte alguna denuncia inane, contó con la complicidad de un PP deseoso de repartirse el poder y el dinero público con socialistas y separatistas, en su concepción de “democracia de amigachos sin ninguna idea alta”, que habría podido decir el propio Azaña. Y en lo que han estado hasta hoy, mientras la democracia y la unidad de España se debilitaban progresivamente.
Después vino la condena del 18 de julio del 36 por el PP de Aznar, en 2002. Condena de la legítima rebelión contra los golpistas que intentaban desmembrar y sovietizar a España. Y condena implícita, por tanto de su herencia: la unidad nacional, la transición democrática, la Constitución actual y la monarquía. Condena incluso del mismo PP, aunque esto carece realmente de importancia.
Aquella condena dejó el camino amplio y abierto para las acciones posteriores de Zapatero, ya un ataque directo al estado de derecho en complicidad con la ETA para salvarla del naufragio y recomponerla como potencia política en Vascongadas y Navarra; o la imposición de autonomías inconstitucionales que “dejaban en residual la presencia del estado” en varias regiones. Sin contar otras medidas demenciales del individuo. Y finalmente, tras la complicidad pasiva de Rajoy, ha venido un doctor fraudulento a reconstruir una situación parecida a la que llevó a la guerra civil, sin la violencia de entonces pero con fuerzas y objetivos similares.
¿Qué hacer? Abascal propone una moción de censura contra la pandilla que ha parasitado y corroído la democracia hasta llevarla al borde de la extinción. Es lo menos que puede hacerse, y será un éxito, como la anterior, en la medida en que permita explicar a la población lo que real y profundamente está ocurriendo en España bajo la alharaca despistante y desconcertante de mil politiquillas menores. Y en la medida, también, en que desenmascare a un PP que nunca ha sido cobarde, como dicen, sino cómplice interesado en estos movimientos que ya se acercan no solo a la destrucción de la democracia, sino de la propia España. Y debe quedar claro que ello no será consentido, bajo ningún concepto, por cuantos amamos unidad nacional, sin la cual no puede haber paz ni libertad.
Abascal contra Sánchez y anuncia una moción de censura – Bing video