UNA HORA CON LA HISTORIA
252 – Mayores golpes terroristas de la transición | Ocasión histórica contra las leyes de “memoria” https://youtu.be/CWTx6vsaJ-Q
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Desafío al nuevo frente popular
Tanto la reedición de Los mitos de la guerra civil como la Galería de charlatanes deben entenderse como un desafío a la ley de memoria antidemocrática. El primero explica cómo se gestó y ocurrió la guerra civil, en contra directamente de la versión que intenta imponer a los españoles un gobierno de aspiración totalitaria, al que debemos parar los pies. Y el segundo expone los orígenes universitarios (en una universidad degradada) de un fraude intelectual incapaz de sostenerse en un debate libre. El gobierno y los charlatanes tienen dos opciones: o intentar aplicar la ley o entrar por fin en un debate democrático. Lo primero les va a ser difícil, aunque pueden intentarlo, y a lo segundo dudo mucho que se atrevan. Todo va a depender ahora de la difusión de los dos libros, que intentarán reducir al mínimo mediante su habitual campaña de silencio.
Si derrotamos la ley de memoria contra la democracia, el nuevo frente popular se quedará sin la base histórica, moral y política en la que ampara sus ataques a la nación y a la libertad. Y será posible sanear una democracia perturbada por el “Himalaya de falsedades” con que se había impuesto en los años 30 aquel Frente Popular, como denunciaba Besteiro, un socialista decente (rara avis). “Himalaya” que ha vuelto y enfermado a la sociedad.
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Dos comunismos
Por origen “de clase”, Marx era un intelectual burgués judeoalemán (aunque detestaba a los judíos) y Bakunin un aristócrata terrateniente ruso, y esta contradicción con sus propias teorías es más que anecdótica, pues revela el poder del espíritu, mejor o peor, por encima de los condicionantes sociales y materiales. Así, sin ser proletarios fundaron una internacional proletaria (“los obreros no tienen patria”), aunque pronto colisionaron.
Tiene el mayor significado la diferencia de fondo entre el comunismo ácrata, llamado “libertario”, y el marxista, tildado de “autoritario”. Suprimido en ambos, al menos intencionalmente, el plano metafísico, el marxista fundaba su teoría en el plano social, y el ácrata en el personal. El marxista entendía al individuo como creación de la sociedad, que determinaba tanto su subsistencia material como sus ideas, costumbres, conocimientos y concepciones generales. Por contra, la opción libertaria elaboraba sobre el individuo, cuya vida, por ser única e irrepetible, sin otra en el más allá que le otorgara algún sentido, le daba derecho a vivirla según sus deseos e inclinaciones. Pues siendo iguales todos los individuos en tal destino, ¿quién tendría derecho a imponer sus deseos, normas o intereses a nadie? Inclinaciones individuales buenas por naturaleza y solo obstaculizadas por la maldad de la autoridad, la propiedad y la religión. El problema se parecía al de los buenos creadores del mal: los deseos de los individuos chocaban a menudo entre sí, y, peor aún, solían ser íntimamente contradictorios en cada individuo.
No solo el individuo debía rechazar cualquier amo, sino también la idea de Dios, pues si este existía, el hombre estaría completamente sometido, no sería nada. Pero ¿era posible encontrar algún sentido en los deseos de los individuos, múltiples, variables y contradictorios? El anarquismo empujaba al nihilismo, la negación de cualquier sentido en la vida, sobre la cual se afirmaría una libertad a su vez sin sentido e impracticable, dadas las diferencias entre los individuos.
La pugnaz diferencia entre ambas concepciones comunistas exponía un conflicto más fundamental entre los planos personal y social, eje del pensamiento político europeo desde la antigüedad.
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La farsa constitucional
**Es verdad que el homenaje a la Constitución por partidos que la han vulnerado sistemáticamente, es una burla y una farsa, como ha denunciado VOX. La primera vulneración grave data de 2005, con el estatuto catalán impulsado por el PSOE que “deja en residual la presencia del estado”, como decía alegremente su principal autor. Después, las vulneraciones no han cesado. Esta gente no puede aceptar la democracia porque viene del franquismo. Y porque ellos nunca han sido demócratas: Pío Moa – La ruptura de la Constitución – La Ilustración Liberal (clublibertaddigital.com):
